Y llegó la fecha de la prueba del VT/f. El día estaba despejado, nada que indicara un cambio drástico en el clima. Para los participantes y testigos, la prueba quedaría grabada en lo más profundo de sus vidas.
Rick realizaba su carrera matinal cuestionándose. ¿Quién será el "misterioso piloto fantasma"? ¿Tan bueno será como dijeron Roy y Max?
¡Por fin nos veremos las caras, maldito fantasma! Vamos a ver de qué estas hecho. Roy se rasuraba mientras Claudia lo abrazaba por detrás.
Sería un buen oponente en los videojuegos con ese puntaje. ¿Cómo será en el aire? Max le servía el desayuno a Miriya y Dana.
Una prueba de vuelo microniana con batalla aérea. ¿Serán iguales a las de nosotros? Miriya le daba de comer a su pequeña hija.
Lisa tomaba su desayuno. ¿En qué momento Andrade hizo ese proyecto que ni cuenta me di? Cuenta con información detallada. Creo que ella también podría encargarse de los reportes meteorológicos.
Nicté había dormido la mayor parte de la noche, pero despertó con un mal presentimiento y con una pelea de perros y gatos en el estómago, como le decía a estar nerviosa. Mientras se preparaba el desayuno y se alistaba, buscó a su eterna aliada en cualquier situación desde la adolescencia: la música. Mmmm, ¿por qué no un poco de los 60? San Francisco de Scott Mackenzie, All along the watchover de Jimmy Hendrix and the Experience, California dreaming de The mamas and the papas y por supuesto, Time of the season de The zombies.
Ya lista, tomó sus llaves y abrió la puerta, justo en ese momento sonó el teléfono. Como si no tuviera prisa.
—Andrade.
—Hola, mi amor. Recibí tu mensaje. No tengo mucho tiempo. Suerte con tu prueba de fuego. Me encantaría verte.
—Gracias, grandote. Te quiero mucho. Besos. Chau.
—Bye, besos también a ti.
Tal como lo planeó, llegó media hora antes de su turno para reconocer la pista. En el reproductor se dejó escuchar Die another day de Madonna. Llegó la hora. Hoy se decide todo. O vuelvo al cielo o me quedo en control de vuelo.
Las actividades en el puente del SDF-2 iniciaron con normalidad, pero Nicté llegó a su turno con un ligero retraso y cumplió sus obligaciones en la tacnet. Se le hizo extraño que Roy Focker, Rick Hunter, Max Sterling y Miriya Parina no estuvieran ese día en la pantalla, ya que según la programación estarían volando. Igual están asignados a otra misión.
A las 0930, el mismo soldado que Gloval envió a buscar a Rick y Roy, se presentó en el puente.
—Capitana Hayes —el soldado saludó a Lisa—, el Dr. Lang requiere la presencia de la teniente Andrade —Lisa la llamó—. Acompañe al soldado, en cuanto termine la prueba, vuelva a sus actividades.
—Sí, mi capitana —se cuadraron ante ella y salieron.
Cuando estuvieron lejos del puente, el soldado le dijo:
—El Almirante y el Dr. Lang dijeron que se prepare, teniente. La verán a las 1055 en el hangar del escuadrón Skull.
—Gracias, soldado —se saludaron y cada uno tomó su camino.
La teniente Andrade tomó su mochila de los casilleros y se fue a los vestidores de mujeres donde se cambió y retiró el maquillaje. ¿Qué me hago en el cabello? ¿Me lo ato en una cola, lo trenzo o lo dejo suelto? ¡Ashhhh, estos nervios! Decidió optar por atárselo en una cola baja en lo que se ponía el casco. Fue a ver a Hopkins al área de simuladores y dejó la mochila en el despacho luego de sacar algo del envoltorio rojo y salir rumbo a la capilla. Hopkins la observó detenidamente.
La capilla, perfumada con las rosas de los arreglos de los pretendientes de Lisa, estaba completamente sola. La teniente Andrade llegó con paso lento lo más cerca del altar y se hincó, sujetando un objeto entre sus manos para orar. Así permaneció largo rato, gruesas lágrimas descendieron por su rostro. ¡Por favor, Dios mío, que todo salga bien! Mis águilas, tengo miedo, mucho miedo de recaer, de fallarme a mí misma. Si por mí fuera, huiría, pero necesito quedarme esta vez para abrazar a mis demonios y estar en paz conmigo. Abuelo Raúl, me parece estarte escuchado decirme Colibrí, como lo hacías para calmarme. Y tú, abuelo Luis, te recuerdo enjugarme las lágrimas cuando chiquita y me subiste contigo la primera vez a volar y decirme "Eres mi niña valiente". Y tú, padrino, siempre animoso, "Ahora sí, chile verde, le has de dar sabor al caldo" decías antes de una misión. Pues sí, aquí está su Colibrí valiente… todo aterrado.
—Quiero que estén conmigo, por favor —una mano se apoyó en su hombro y volteó. Era el almirante Gloval y Hopkins, con un casco en los brazos.
—Tus abuelos siempre están contigo, Nicté. Cuando estés volando, los volverás a ver, a escuchar, a sentir. Verán que su Colibrí valiente ya sanó y volverá a volar libre.
—Almirante, yo… —se secó las lágrimas con la palma de la mano—. ¡No quería que me vieran llorar!
—Si el almirante Gloval no confiara en ti, habría puesto a otro, pero te eligió. Confía en ti y en él —y Hopkins la abrazó por los hombros.
—Nicté, si estás en este lugar ahora es porque estás lista a presentar batalla y ganarás. Vamos, ¿qué tienes ahí? —le preguntó al ver que llevaba su mano derecha sobre el corazón.
La joven les mostró el objeto, Gloval lo tomó observándolo detenidamente: unas alas doradas con la escarapela de alta visibilidad de la FAM por el frente y la de baja visibilidad por el reverso. Al verlo, Gloval recordó el momento en que Nicté las recibiera como regalo de cumpleaños a los siete años en el Templo Mayor, luego del incidente que le cambiaría la vida. Maestros, Nicté en buenas manos.
—Vamos, se hace tarde —Nicté se prendió la insignia en su playera reglamentaria, justo del lado izquierdo.
Cuando ya iban de salida, se acercó el capellán.
—Teniente Andrade, ¿quiere recibir la bendición? —Nicté puso una rodilla en el piso e inclinó la cabeza.
—Amén —dijeron los tres oficiales.
Al salir de la capilla…
—Nadie debe ver el rostro del "misterioso piloto fantasma" —Hopkins le ayudó a colocarse el casco.
—Gracias, Greg. Esto nunca lo habría hecho sin ti —y lo abrazó fuertemente.
—Ya, muchachos. Nos esperan.
Nicté bajó el protector de ojos para que no la reconocieran. A simple vista, parecía un piloto más de la RDF. El miedo que había en su mente fue cediendo poco a poco al visualizar con determinación los movimientos de encendido de motores, aceleración, disparos, cambio de modalidades y aterrizaje. Su concentración aumentó, invadiendo cada célula de su cuerpo. Yo puedo, yo puedo, yo puedo.
Los miembros del GTU y de la RDF de las distintas regiones del mundo, el Estado Mayor de Gloval, Lisa y Claudia, y el Dr. Lang aguardaban en la entrada del hangar del Skull. Los cuatro pilotos, Roy Focker, Rick Hunter, Max Sterling y Miriya Parina, inspeccionaban el VT/f a consciencia
—Parece un varitech común y corriente —indicó Max
—Eso es lo de menos. Quiero ajustar cuentas con ese "misterioso piloto fantasma" —Roy no dejaba de golpear su puño contra su mano.
—¿Será solamente un piloto de simulador o sabrá volar en el aire? —Rick Hunter quería desentrañar el misterio.
—¡Allá vienen! —les gritó Miriya al distinguir a tres figuras llegando al hangar, dos altas y otra más baja, cinco minutos antes de las 1100. Eran Gloval, Hopkins y un piloto muy joven. Los otros salieron a verlos, confundiéndose entre los invitados.
Los tres oficiales se detuvieron y les hicieron el saludo militar, mismo que devolvieron los presentes.
—Buenos días, señoras y señores. La prueba del VT/f está por comenzar. Hopkins, lleve a nuestro piloto a su nave.
Ahí estaba el VT/f, blanco con beige y en la nariz la poco visible cámara fotográfica. El piloto fantasma lo tocó en la insignia de la UN Spacy. Hola, amigo, un gusto conocerte. Espero que nos acoplemos bien.
Preston, el jefe de mecánicos del Skull, bajó la escalerilla.
—Todo saldrá bien. Nos vemos en tierra —Hopkins y Nicté se hicieron el saludo militar.
—Suerte, piloto. Le tocaron los tigres —afirmó el viejo Preston.
El piloto fantasma no entendió a que se refería y subió al varitech. Se acomodó, aseguró los cinturones de seguridad y verificó instrumentos. Mientras un remolcador llevaba al VT/f a la pista, el piloto encendió el reproductor de música que estaba en su traje de vuelo para escuchar Ordinary world de Duran Duran. Bueno, aquí vamos. El recorrido lo hizo con los ojos cerrados respirando profundamente y visualizando todavía sus movimientos.
Al ver el VT/f, los invitados comentaron los logros tecnológicos del Dr. Lang, así como externaron sus dudas respecto a la "última locura" de Gloval.
—La prueba consistirá de dos partes. La de patrullaje rutinario donde el piloto seleccionará las escenas que considere relevantes o fuera de lo común. Y la de combate, que en unos minutos les comentaré. Todas esas imágenes llegarán al puente adonde nos trasladaremos en cuanto el VT/f despegue —explicó Gloval, sacó su reloj de cadena y le hizo una señal a Lisa.
—Sammy, estamos listos. Dale al VT/f sus instrucciones —Lisa traía una radio portátil.
—Entendido, capitana Hayes.
Al escuchar la estática en la tacnet, el piloto del VT/f abrió los ojos y vio a la dulce Sammy.
—VT/f, ¿me copia?
Afirmó solamente con la cabeza.
—Diríjase al cuadrante Beta sector 2. Buena suerte.
Por respuesta, Sammy lo vio hacer la señal de OK con su mano derecha. Extrañada, se lo comentó a Vanessa y Kim, pero no cerró la comunicación.
—¡Qué piloto más raro! No dijo ni una palabra.
—Ha de estar nervioso. Ya sabes como son —dijo Kim.
—Para mí, se veía muy seguro para ser tan joven —señaló Vanessa.
—¡Qué lástima que no esté Nicté aquí para verlo! Es guapísimo —afirmó Sammy.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Kim
—Si no se le ven los ojos —le mostró Vanessa.
—¡Oh, pues intuición femenina!
El piloto sonrió levemente al escucharlas. Volteó hacia donde estaba Gloval, bajó la capota, levantó el pulgar y se persignó.
—Sammy, que despegue.
—VT/f, puede despegar.
Se encendieron los motores. El personal de tierra dio las señales de despegue. Y con los primeros acordes de Ray of light de Madonna el VT/f se empezó a mover, aceleró a toda velocidad y despegó rumbo a sus coordenadas. Al escuchar la melodía, Sammy no dio crédito. ¿Música en el VT/f? Mejor no digo nada o la capitana Hayes se pondrá hecha una furia.
Lisa Hayes buscó con la mirada a alguien con particular interés. ¿Dónde se habrá metido Andrade? Dijo que estaría presente en la prueba.
A medida que el VT/f se elevaba, la teniente Nicté Andrade o el "misterioso piloto fantasma" se sentía libre e infinitamente feliz. Durante mucho tiempo pensó que jamás volvería a pilotear un avión y hoy, ese sueño se hacía realidad, al menos momentáneamente. Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro al contemplar las nubes y el azul del cielo. Vio su reloj y calculó que los invitados ya se encontrarían en el puente del SDF-2. Como acordó con Gloval y Lang, las tomas incluirían paisajes de zonas recuperadas, en transición y páramos. Pero también prometió una sorpresa.
—¡Es asombroso, almirante Gloval! Creí que se trataba de una mala broma en cuanto me lo comunicó —señaló el coronel Maistroff al contemplar una panorámica de Nueva Macross.
—Buen trabajo, Dr. Lang —Gloval se dirigió al científico que había hecho posible aquella hazaña al ver la base Macross.
—No, Almirante. Usted sabe que también fue gracias a nuestro querido amigo que nos está deleitando con estas imágenes —les dirigió una mirada cómplice a Gloval y Hopkins.
Las Conejitas, Claudia y Lisa también estaban sumamente emocionadas.
—¡Cómo me gustaría que Roy pudiera ver estas tomas! ¡Oh, por Dios! ¡El SDF-1!
—Se ve tan imponente —Lisa estaba más que impactada.
—Ese piloto sí que tiene ojo —las Conejitas ya se estaban imaginando la manera de conocerlo.
En poco tiempo, las fotografías de patrullaje comenzaron llegar. La fidelidad, resolución y nitidez de las imágenes levantaron amplios cumplidos y halagos. Pasada una hora, los pilotos asignados a la fase de batalla corrieron a sus varitech para esperar sus instrucciones.
Gloval consultó su reloj y dijo a la concurrencia.
—Como podrán darse cuenta, las fotos de patrullaje se llevaron a cabo con éxito. Ahora bien, está por iniciar la fase de batalla aérea. En sí es un simulacro. Le ordené a mis pilotos el mayor Focker, el capitán Hunter y los tenientes Sterling y Parina que fueran extremadamente rudos como si se tratara de una batalla real contra los zentraedis rebeldes en caso de que ataquen a las nuevas patrullas. Tanto ellos como el piloto de prueba están debidamente armados. Otra cosa más, es posible que dejen de llegar fotografías porque el piloto esté demasiado ocupado para hacerlas. Por eso también envié un dron para que filme el encuentro —a Lisa—. Capitana Hayes, por favor.
—Sammy, las indicaciones para los pilotos de fase de batalla —en ese momento los rostros de los cuatro mejores pilotos de la base Macross aparecieron en la pantalla.
—Pilotos de fase de batalla, diríjanse al cuadrante Beta sector 2. Máxima discreción.
—Entendido, Delta 1 —dijeron al unísono y cerraron comunicación con el puente.
Entre los pilotos comentaron la ausencia de Nicté, tenían entendido que estaría en la tacnet ese día.
—¿Y Ángel? ¿No que iba a estar en la tacnet? —dijo Miriya.
—Lisa debió ordenarle otros deberes. Me habría gustado verte hoy —respondió Rick.
Gloval quiere una batalla real, pues eso tendrá —se dijo Roy Focker a medida que se elevaban.
Pero el Ángel del puente no regresaría hasta cumplir con la prueba de vuelo. Consultó nuevamente su reloj, en cualquier momento iniciaría la fase de batalla. Verificó el radar por si había alguna nave. Será un ataque sorpresa, especialidad de los zentraedis.
En pocos minutos, los varitech de la segunda fase ubicaron al VT/f.
—Muy bien, chicos. Iniciemos con fuego a discreción. Max y Miriya, por los flancos; Rick, tú en la retaguardia, yo atacaré por vanguardia. Recuerden la instrucción de Gloval: nada de tocarnos el corazón. ¿De acuerdo
—Entendido, mayor.
El VT/f se encontraba sobrevolando una zona recuperada con bosques haciendo un acercamiento cuando un misil pasó rozando su lado izquierdo. En el radar, el piloto fantasma vio a cuatro varitech aproximándose. Ya empezó. Se palpó las alas doradas y se dijo firmemente con convicción.
—Adelante, SOY UN ÁGUILA AZTECA.
Convirtió el VT/f en Guardián. Fue cuando los vio. Ahora entiendo lo que me quiso decir el viejo Preston con "le tocaron los tigres": Focker, Hunter, Sterling y Parina. ¡A domar a estos gatos!
En fracción de segundos, disparó una ráfaga de municiones contra sus enemigos que se dispersaron. Son muy buenos, no lo niego. Demos una buena lucha. Será divertido. Era complicado accionar la cámara y disparar las armas, pero se daba su tiempo. Muy bien, Bermellón 2 y Bermellón 3 por los flancos. Max y Miriya se transformaron a Batteloid, observó que lo iban bloqueando y también activó la modalidad B apuntándoles con su arma. Al mismo tiempo, Max y Miriya dispararon, pero el VT/f saltó causando que mutuamente recibieran los impactos. En lo que se recuperaban, el piloto fantasma los acometió con una patada a cada uno en el abdomen para detenerlos momentáneamente y escaparse en modalidad F.
—¡No puedo creerlo! Este tipo sí que sabe lo que está haciendo —exclamó Rick.
—Puede ser, hermanito, pero no me impresiona.
Roy se lanzó a perseguirlo. El piloto fantasma lo llevó a una zona desértica y descendió en modalidad G, acelerando a gran velocidad. El ritmo de la contienda lo marcaba Danger zone de Kenny Logins.
Los otros varitech se repusieron y salieron en pos del Skull 1 y del VT/f.
—Max, Mir, ¿están bien?
—Jefe, nos hizo una finta.
—Hay que alcanzarlos. Roy lo está persiguiendo.
Las primeras imágenes de la batalla tanto del VT/f como del dron, especialmente la presentación de los contendientes y el encuentro con los Sterling, llegaron al puente en el mismo momento que se dieron.
—Fue muy buena idea enviar al dron, Almirante —dijo Hopkins.
—No quiero perder ningún detalle, teniente Hopkins —Gloval sacó su pipa para sostenerla en la boca. Quería saber todavía más.
Roy Focker, ya en modalidad G, trataba de enfocar al VT/f para dispararle, pero su piloto no le daba la más mínima oportunidad.
—¡Maldito! Nadie se burla de Focker.
Muy bien, mayor Focker. Hora de jugar. De pronto, se vislumbró un acantilado con una abertura demasiado angosta. El piloto del VT/f ya tenía puesto el dedo en la sección de modalidades. Su táctica de burla había desquiciado a Focker quien seguía tratando de derribarlo.
—¡Párate, maldito desgraciado! ¡Por todos los demonios, párate!
A cinco segundos de llegar a la abertura, el piloto fantasma hizo el cambio a F al mismo tiempo que giraba el varitech para ingresar de costado, dejando afuera a un confundido y furioso Roy Focker como un gato que acaba de perder su presa enfrente de una madriguera.
—¡Ya verás cuando te atrape! ¡Rick, Max, Miriya, a ése lo mato, les juro que lo mato! ¡Vayan del otro lado, rápido, puede escaparse!
Pero Roy Focker se equivocaba. Mientras estuvo en la fase de patrulla, el piloto fantasma estudió detenidamente el acantilado. La salida de aquella formación rocosa no era paralela, sino perpendicular. Había el suficiente espacio para transformarse en Battleloid. Vio sobrevolar a los otros varitech y se impulsó hacia la cima. Quiso la suerte que Miriya descubriera al VT/f.
—Enemigo huyendo a las 6.
—¡Este perro quiere fastidiarnos!
—¡Déjamelo a mí! ¡Ahora sabrás quien es Rick Hunter! —y se lanzó en modalidad G disparando dos misiles.
El piloto fantasma sabía que los varitech en las modalidade sobrecalientan demasiado la máquina si permanecen así largo tiempo. Corriendo como Battleloid, el VT/f disparó granadas al Bermellón 1 para retrasar su avance. Al llegar a la orilla, se lanzó de frente para hacerse caza, pero lo atacaron los cuatro varitech con fuego cruzado y volvió a modalidad B para girar en sobre su propio eje para dispararles.
Roy Focker estaba perdiendo la paciencia, Max estaba maravillado de su oponente, Miriya estaba desconcertada. Rick sabía perfectamente que debían detenerlo a como diera lugar.
En cuanto detuvo su giro, el VT/f se lanzó en picada con los brazos plegados y volvió a la modalidad F, apagó sus motores siguiendo por inercia. Al ver dirigirse contra él al Bermellón 1, el piloto fantasma supo que podría usar las habilidades acrobáticas de Rick Hunter a su favor.
La velocidad aumentaba a cada instante y la presión psicológica comenzó a afectar a Rick. Recordó que en el circo aéreo hacían un truco similar, pero con los motores siempre encendidos. Esto era completamente diferente, pues su varitech corría el riesgo de ahogarse como se lo hizo ver una luz roja en el tablero sin él siquiera notarla por estar con la atención puesta en su escurridizo oponente
—¡Elévate, Rick, elévate! —Rick despertó a tiempo del trance mortal, puso la modalidad G para maniobrar mejor y evitar el impacto.
Este tipo es un suicida. ¡Quiere matarme!
El piloto fantasma encendió los motores minutos antes de chocar contra unas rocas y remontó el vuelo para descargar en un giro de tirabuzón con la modalidad B una lluvia de proyectiles sobre un desubicado Hunter.
Tranquila, nada de lastimarlos. Es un juego. ¡Qué bien se siente! Creo que los gatitos ya se están cansando.
—¡Hermano, Max, Miriya, detengan a ese sujeto! ¡Es un completo psicópata!
—Y que lo digas, jefe.
—Si fuera una meltran, sería una magnífica guerrera.
—¡Rodéenlo! Lucha cuerpo a cuerpo —los cuatro varitech se transformaron otra vez en Battleloid.
El piloto fantasma del VT/f se dispuso a no dejarse atrapar. Adoptó una pose de ataque-defensa y estudió a sus oponentes. Se inclinó levemente hacia atrás sobre su pierna izquierda y Roy le compró la finta. El VT/f lo tomó del brazo, lo giró y lo lanzó sobre Rick y Max. Miriya al ver la situación, se lanzó en su contra dando golpes y patadas que el piloto fantasma los detuvo y esquivó hábilmente sin propinarle un solo golpe. En un rápido movimiento de cadera, la tomó de las muñecas, la giró como si estuvieran bailando salsa lo que desconcertó a Miriya, ya que no sabía esos movimientos, y la inmovilizó del cuello encañonándola directo al centro de mandos.
—¡Tiene a Mir! ¿Cómo te atreves? ¡Suéltala! —le gritó Rick.
—Tranquilo, jefe. Bajen las armas —Max, calmó a sus compañeros. Buscó un sitio para disparar y liberar a su pareja.
La treta del piloto fantasma funcionó. En cuanto iban bajando las armas, arrojó a Miriya contra ellos pateándola en el trasero, haciendo estallar a Roy Focker.
—¡Así no se trata a una dama! ¡Hijo de perra!
El Skull 1 salió disparando como loco hacia el VT/f, pero dos misiles pasaron entre ellos. Era un grupo numeroso de pods zentraedis.
El piloto fantasma ubicó la frecuencia de combate de los pilotos de la RDF y escuchó a Roy.
—Te salvaste por el momento. Chicos y tú, fantasma, tenemos compañía.
Los cinco varitech se acoplaron codo con codo como si siempre hubieran peleado juntos contra los alienígenas. Al calor del simulacro, se habían preparado para una auténtica batalla campal.
En el SDF-2, los invitados y miembros del puente no salían de su asombro. El dron expuso las habilidades endemoniadas de pelea del piloto del VT/f tanto en el simulacro como la que se estaba desarrollando en ese mismo instante. El almirante Gloval estaba complacido; sus muchachos estaban cumpliendo a cabalidad. Sin embargo el piloto fantasma lo dejó sorprendido; todos sus instintos de batalla estaban despiertos al 100%. Cayeron en su juego y se volvieran locos con sus fintas. Espero que todavía tengan parque suficiente.
De repente, Rick Hunter dio un alarido de dolor que escucharon los otros pilotos.
—¡Ahh! ¡Mis ojos! —el Bermellón 1 se precipitó en modalidad G sin control hacia el desierto.
—¡Rick, Rick, contéstame! —Roy lo llamó desesperadamente mientras seguían peleando.
—Me dieron hermano. Es la última.
—¡Jefe, jefe!
El VT/f se lanzó en picada en modo G para alcanzar al Bermellón 1. Éste es mi presentimiento.
—Capitán Hunter, nivele el avión, repito nivele el avión.
—¡Esa voz! ¡Es imposible! —Rick tomó el bastón de mandos y recuperó el control, aunque estaba muy asustado.
—Yo lo cubro —dirigiéndose a Roy Focker—. Mayor Focker, habla la teniente Andrade, ocúpense de los zentraedis mientras protejo al capitán Hunter —y no dejó de disparar misiles, granadas y municiones.
—¿Tú? ¿Qué estás haciendo aquí? —Roy Focker, Max Sterling y Miriya Parina no salían de su asombro.
—Luego les explico, necesito que confíen en mí. Si no, el capitán Hunter se muere.
—Está bien, cuídalo —los tres varitech regresaron al duro combate.
—Delta 1, aquí VT/f. El capitán Hunter está herido.
Al escuchar esa voz, el Estado Mayor de Gloval y el personal del puente se quedaron impresionados.
—¿Teniente Andrade, pero qué está haciendo ahí? —al escuchar que Rick estaba herido, Lisa se estremeció.
Claudia fue hacia la tacnet. Sammy se había quedado paralizada al escuchar las dos noticias.
—Aquí Delta 1, informe de la situación.
—Impacto rompió la capota, probable lesión ocular. Procedo a protegerlo de los enemigos. VT/f, fuera.
La pelea continuaba. Al escapar los últimos pods, Roy advirtió que la lucha dejó en malas condiciones a los varitech de Max y Miriya.
—Tenemos que regresar a la base. Si algo le pasa a mi hermano…
—Estaremos bien, mayor Focker.
Roy sintió una honda impotencia por la preocupación, igual que Max y Miriya a medida que se alejaban.
—Delta 1, aquí VT/f.
—Adelante —respondió Sammy que ya se había recuperado de la impresión.
—Llevaré al capitán Hunter de regreso. Volará a ciegas. Estaremos en comunicación. VT/f fuera.
—¿Qué harán que? —en el puente el asombro seguía creciendo. Únicamente Gloval sabía a qué se refería.
—Capitán Hunter, ¿me escucha?
—Sí, te escucho.
—Voy a llevarlo de regreso a la base. A sus ocho, están los botones de las modalidades. De las tres, ubique la que está más a la izquierda.
Rick lo hizo con mano temblorosa y el Bermellón 1 regresó a la modalidad F.
—Muy bien. Ahora ponga la protección térmica, la palanca está a sus 4.
Rick Hunter seguía sus instintos para localizar con el tacto cada botón y palanca.
—Perfecto. Avance lentamente. Hay mucho espacio para maniobrar.
El Bermellón 1 avanzó. Por primera vez en su vida, Rick Hunter estaba completamente callado, su corazón latía ferozmente, el sudor le empapaba las sienes y la sangre escurría por su rostro. De pronto, sintió un leve golpe en su costado derecho.
—¡Zentraedis! —gritó sobresaltado. El miedo comenzaba a invadirlo.
—No, mi capitán, soy yo. Puse mi ala debajo de la suya para que me sienta cerca.
A medida que avanzaron, la teniente Andrade recordó que sus dos abuelos vivieron una situación muy similar. Cientos de veces, le habían relatado aquella historia, pero cuando cumplió 15 años los dos viejos pilotos le enseñaron la maniobra, tanto a guiar como a ser guiado.
Nicté los escuchaba claramente. "Es raro que suceda, hija. Recuerda lo más importante: inspírale confianza y tranquilidad al herido, que se serene, si no corres el riesgo de que te lleve entre las patas y se terminen matando". Tal y como dijera Gloval, "cuando estés volando, los volverás a ver, a escuchar, a sentir". Y sí, ahí estaban guiando a su pequeña Colibrí, la colibrí guerrera, para ayudar a su compañero.
Para ese momento, Roy, Max y Miriya habían vuelto a la base. Se dirigieron al puente para conocer de la situación, quedándose sin habla. Roy quería volver, pero ningún varitech estaba listo. Max le pidió que confiara en la teniente Andrade.
—Tengo mucho miedo. No lo voy a lograr.
—Rick, escúchame. Te necesito sereno y alerta. Si bajas la guardia, corremos el riesgo de matarnos.
—Ya he visto a la muerte de cerca, pero ahora la estoy sintiendo.
—Es una posibilidad. Dime, ¿cómo era el circo aéreo? Háblame de Pops y de Roy.
—¡Cómo quieres que te cuente de eso! ¿Te das cuenta de la situación?
—¿Cuál era tu acto principal? —ella insistió con voz firme al ver que Rick mostraba signos de histeria—. Dímelo.
Rick le narró a detalle cada acto que presentaban en el circo aéreo, especialmente del descenso en tirabuzón con humo de colores. Jamás supo cuánto estuvieron así. Nicté lo escuchaba con atención y lo animaba a seguir en cuanto callaba haciéndole preguntas, siempre cuidando de él. En cuanto divisó la base Macross, volvió a comunicarse.
—Aquí sigo, Rick. No te dejaré solo —a la base Macross—. Delta 1, VT/f y Bermellón 1 nos aproximamos. Indiquen pista.
Lisa fue la que tomó la comunicación en la tacnet esta vez, haciendo bruscamente a un lado a Sammy.
—Pista 4 está libre, VT/f.
—Que el equipo de emergencias esté listo. Guiaré al capitán Hunter para que aterrice.
—Confirmado VT/f. ¿Cómo van a bajar? ¡Dios mío, Rick! Preparen equipo de emergencias, despejen todas las pistas —su dominio sobre sí misma organizó en un santiamén al personal para el peculiar aterrizaje.
A Rick Hunter.
—Escucha con atención, Rick. Estamos llegando a la base. Te guiaré en el aterrizaje. ¿Estamos?
—Ssí —la sombra de la duda iba apareciendo lentamente.
—¿Confías en mí?
—Sí —un poco más convencido gracias a ese tono de voz tan seguro y tranquilo.
—¿Completamente?
—Sí —algo en su interior le dijo que todo saldría bien y que debía cooperar.
—Estamos en la cabecera de la pista 4. Prepara el aterrizaje, ve reduciendo la velocidad poco a poco —y Nicté se separó de Rick.
—¿Qué sucede?
—Estoy detrás de ti. Bien, así, un poco más. La palanca del tren de aterrizaje está a tus cinco —al bajar la palanca, Rick sintió y escuchó la sensación característica—. Lo vas a lograr.
Rick Hunter estaba con el corazón en la boca, ya no sentía las entrañas. De esa manera, el Bermellón 1 descendió hasta tocar tierra y se siguió de frente.
—Ve frenando poco a poco hasta que se detenga. Buen trabajo, Bermellón 1.
Roy, Max y Miriya venían con el equipo de emergencias. En el puente, el personal lloraba de alegría al ver que el capitán Hunter había aterrizado sano y salvo en la pista 4. Los invitados salieron del SDF-2 para ver la hazaña de los dos pilotos. En el puente, se dejó escuchar una voz.
—Delta 1, aquí VT/f, indíquenme pista.
—Pista 3, VT/f. Muchas gracias, teniente Andrade —le dijo Sammy con voz llorosa.
Al momento de aterrizar el VT/f, a Rick Hunter lo subían a la ambulancia en camilla. Roy se fue con él. La teniente Andrade subió la capota del varitech para respirar aire fresco una vez que se detuvo. Preston y Hopkins se acercaron corriendo y bajaron la escalerilla. Nicté ya se había quitado el casco dejándolo en su regazo y volteó a verlos.
—¡Bendito Dios que envió a uno de sus ángeles!
—¿Estás bien? —Hopkins la ayudó a incorporarse.
—¿Dónde está? ¿Se pondrá bien? —dijo en un susurro con preocupación.
—Va camino al hospital. Vamos, necesitas descansar.
Desde el puente, Lisa lloraba agradeciendo que todo saliera bien. El almirante Gloval, pipa en mano, sonreía viendo hacia la pista.
Al poner los pies en tierra, Max se acercó corriendo con lágrimas en los ojos a abrazarla y fue cuando Nicté cayó de rodillas en un profundo llanto.
