Perdón por demorarme tanto en subir capitulo pero es que se me juntaron muchas cosas las últimas semanas: exámenes finales/anuales, entrevistas para preparatoria, asuntos familiares y de amigos shalala.

Bueno aquí está el tan esperado (mentira) capitulo.

WARNING: Este capítulo contiene partes fuertes que podrían considerarse rated M, voy a marcar esas partes así (M) quedan advertidos…disfruten el capítulo.

Capítulo 9: Dulces Pesadillas

Las pesadillas vienen cuando las sombras crecen, los ojos se cierran y el corazón late lentamente…dulces sueños pero ya no queda ninguno.

Campamento Júpiter

Pasadas dos semanas desde la llegada de Merida; los demás campistas la habían tratado como una de ellos, excepto los que sabían su secreto, quienes para su suerte no eran nada amistosos; pasando a cosas más agradables, ella y Heather se había vuelto las mejores amigas, Hans la trataba como una princesa (lo que era obvio que era) su amabilidad y seducción eran irresistibles, pero había otras dos personas que no parecían tan agradables, uno de ellos era Valentine Vatiz, tenía una personalidad tenebrosa y desquiciada; Merida veía en él y al mismo tiempo a su hermana como amenazas, tenía que tener cuidado con ellos; además estaba Nod, su centurión mayor, él podía ser amable algunas veces, pero era también orgulloso y amargado, sin mencionar lo antisocial que a veces era, cada vez que Merida se le acercaba, él se iba sin dirigirle ni la mirada.

"Es un idiota" decía Merida "¡¿Qué demonios le pasa?!"

"Él no es así" le contesto Heather "Lo conozco perfectamente y últimamente ha estado extraño" ambas se encontraban almorzando al igual que el resto del campamento.

"¿Por qué actúa conmigo de esa manera? Siempre me evade o se aleja de mi" se quejó Merida.

"¿Y eso te molesta?" le pregunto Heather levantando la ceja.

"¡Sí!"

"Creo que lo que odias es que te ignore" dio una pequeña risa "Porque te gusta"

Merida frunció el ceño "No, no me gusta, es un… un… cabeza de Haggis"

"Primero, no tengo idea de que sea el Haggis y no quiero saber" Heather trato de calmarla "Segundo, si no te gusta ¿Por qué te molesta que te ignore?"

"Porque por más que trato de ser amable con Nod, el solo me ignora y cuando no, solo me da órdenes" se quejó. Le costaba respirar por el coraje.

"Te ves linda cuando te enojas" la voz de Hans resonó tras ella haciéndola voltear "Como todo el tiempo" ambos se sonrieron mutuamente.

"Yo también estoy aquí" dijo Heather sarcásticamente rompiendo el momento entre ellos.

"Perdón Heather" dijo Hans "Solo vine a saludar a Merida antes de pasar todo el día con Octavian e Ixchel"

"¿Qué hiciste para merecer ese castigo?" le dijo Merida.

"Recuerda que Reyna castigo a toda la Segunda Cohorte por perder los juegos de guerra pasados" dijo Heather, en esos juegos Merida no uso nada de defensa y dejo que la Quinta Cohorte se llevara su emblema, algo que a Reyna no le pareció y castigo a todos "No fue culpa tuya, Valentine también ataco a la mayoría de las cohortes contrarias en lugar de defender nuestro emblema"

"¿Tu ya tienes castigo?" le pregunto Merida a Heather.

Ella asintió "Iré a distribuir el polvo de cuerno de unicornio a la enfermería; no es tan malo"

"Sin mencionar que mi castigo también incluirá a Valentine" dijo Hans "Ixchel no me molesta pero Valentine es un lunático"

"Suerte a los dos" dijo Merida "Yo esperare mi castigo tranquilamente en Nueva Roma"

"O en un establo" la voz de Nod irrumpió en su conversación "Perdón por arruinar tus planes pero creo que se han estropeado" dijo con un tono amargo.

"¿Qué quieres?" Merida lo fulmino con la mirada.

"No estoy complacido con esto" Nod suspiro "Tu y yo debemos limpiar el establo de Hannibal el elefante todo el día"

Sintió algo en el estómago, no nauseas, algo más "Estas diciendo que tú y yo…"

"Si, hoy solamente seremos tú, yo y un montón de paja vieja" Nod no la quiso mirar a los ojos.

"Bien" gruño Merida "Dime donde y cuando"

"Yo voy a buscarte a tu barracón" dijo Nod antes de darse la vuelta.

"Es un tarado" dijeron Hans y Merida al unísono.

"Il est adorable mon ami" dijo Heather emocionada.

"No hables francés por favor…" dijo Merida "…Y no es adorable"

"Tienes razón no lo es…" siguió Heather "…es muy tierno, dijo que pasaría por ti al barracón, como para una cita"

"Una cita para limpiar desperdicios de elefante" gruño Hans "Créeme conozco a Nod y él no tiene ni una neurona…tierna"

"Estoy contigo Hans" dijo Merida.

"Técnicamente, Hans está conmigo" interrumpió otra voz que camino hacia ellos "Tenemos mucho que hacer en Nueva Roma, así que es mejor que nos vayamos ahora"

"Si Ixchel" dijo Hans "Las veo luego" Hans se fue acompañado de los hermanos Vatiz y Octavian.

"Es mejor que vayamos al barracón para arreglarte" Heather la tiro del brazo.

"Espera ¡¿Qué?!..."

Campamento Mestizo

En Nueva York era el uno de los días más calurosos del verano, un día perfecto para la competencia de natación del campamento. Varios chicos de cada cabaña competirían para darle a su cabaña el trofeo del verano.

Todo el campamento estaba en la playa esperando a que la competencia comenzara, los espectadores, más las chicas, aclamaban a los competidores.

"¡Bienvenidos a la competencia anual de natación!" decía el locutor, Leo Valdez "Se ve que era bien esperado, nuestros primeros competidores ya están en sus posiciones"

De las primeras cabañas en participar estaban Aster Bunnymund de Ares, Flynn Rider de Hermes, Kristoff de Apolo y Wilbur de Afrodita. Todos los acamaban para la competencia, las chicas llevaban banderines con el nombre del competidor que apoyaban.

Los cuatro chicos usaban bermudas del color de su cabaña, rojo, verde, amarillo y morado respectivamente, dejándose el pecho y el abdomen desnudo.

"Esta es una buena oportunidad para las chicas de echar un vistazo a los competidores, pero trágicamente todos ellos ya están apartados" decía Leo riéndose.

"Buena suerte" dijo Astrid antes de darle a Kristoff un beso en la mejilla.

"La necesitare" le contesto, se dio la vuelta para tomar su posición.

Violeta le ayudaba a Wilbur con su protector solar "¿Crees que necesite más en el rostro?" dijo mientras se miraba en su espejo.

"Esta perfecto" dijo Violeta "Solo no te lleves el espejo"

Toothiana tenía más de cinco banderines en cada mano con el nombre de Aster "¡Vamos Bunny! ¡Tú eres el mejor!" saltaba de alegría.

"Gracias linda" la beso en los labios antes de ir a su posición.

"Tal vez necesite un beso de buena suerte" le dijo Flynn a M.K. ella había estado muy distante de él toda la semana.

"No lo creo" no miro atrás y se fue.

"Como quieras Katherine" Flynn camino de mala gana a su posición junto con los demás competidores.

"¿Todo está bien?" le pregunto Kristoff mientras ambos subían a las altas plataformas de donde saltarían "¿Con M.K.?"

"No del todo" le respondió "Ha estado distante los últimos días"

"Lo siento"

"Está bien no te preocupes" le dijo sonriendo "Estoy seguro que lo resolveremos" camino hacia su posición sin decir nada más.

"Tú sabes algo sobre esto ¿Cierto?" Kristoff miro a Wilbur, quien estaba a su lado.

"Si"

"¿Vas a decirme?"

"No"

"La competencia es simple" la voz de Leo resonó por todos lados "Los competidores saltaran desde una plataforma al agua en forma de clavado, después tendrán que nadar hacia los banderines de su cabaña" a unos veinte metros en el agua, en una base de madera se encontraban los banderines con los símbolos de sus cabañas "Después tendrán que dar la vuelta con el banderín en manos, si lo sueltan o se cae serán descalificados, lleguen a la orilla con el banderín y pasaran a la siguiente roda ¡Que empiece!"

Quirón hizo sonar un cuerno y los concursantes se lanzaron al agua.

"¿Qué te parece?" Hiccup le mostro su escudo a su dragón, Toothless. Había hecho unos cuantos arreglos aparte de la ballesta, por ejemplo: instalo una mini catapulta y le dibujo la figura de un dragón.

Toothless solo gruño. A Hiccup no le intereso la competencia de natación, todo el mundo estaba ahí mientras él trabajaba completamente solo en el Bunker 9, que se encontraba en medio del bosque.

"Si tienes razón, aún le falta algo…¿Pero qué?" dejo el escudo en la mesa de trabajo que tenía enfrente y camino más adentro del bunker "Ahora ¿Dónde dijo Leo que tenía más Bronce Celestial?" abrió varias puertas de las pequeñas bodegas que había a su alrededor que solamente contenían varias máquinas por reparar.

"Nada de nada" dijo antes de abrir la puerta de la última bodega que estaba al fondo de la habitación "¿Qué es esto?" la bodega estaba llena de bolsas de cuero perfectamente atadas y acomodadas; el tomo una y la abrió lentamente para ver su dorado contenido.

Toothless se acercó para olfatear lo que tenía dentro de la bolsa pero Hiccup reconoció rápidamente lo que era "No lo huelas, si lo haces caerás en un profundo sueño" el dragón lo miraba confundido "Es arena de sueños"

Como si lo que hubiera dicho fuera un recordatorio, Toothless camino hacia un rincón y se derrumbó en el para tomar una siesta "¿Por qué Leo necesitaría tanta arena de sueños?" la pregunta rodaba en la cabeza de Hiccup mientras volvía a cerrar la bolsa y volver a trabajar en su escudo.

En el concurso, los participantes habían saltado de una plataforma y nadar hacia un banderín. Los fuertes brazos de Kristoff le dieron ventaja al momento de nadar, había dado la vuelta cuando ya había tomado el banderín de su cabaña, nadaba hacia la orilla a toda velocidad y sin mirar atrás a sus rivales.

"¡El ganador de la primera ronda es Kristoff de la cabaña de Apolo!" dijo Leo cuando Kristoff llego a la orilla.

Astrid y Punzie lo recibieron para ayudarlo a secarse, el agua caía desde su cabeza hasta su abdomen pasando por sus pectorales. Astrid se ruborizo "Bueno la primera ronda no fue para Ares" dijo.

"Bueno con un competidor como Kristoff no tenía oportunidad" dijo Punzie mientras le ayudaba a Kristoff a secarse el cabello.

"No fue cosa de suerte" continuo Astrid "Él se mató entrenando por semanas… algo que yo agradecí"

"Gracias por su ayuda" dijo Kristoff y después beso a Astrid en los labios.

"¡Oops!" dijo Punzie "Creo que estorbo un poco aquí" se dirigió a sentarse junto con Johnny.

"¡Nuestros siguientes competidores son…!" volvió a anunciar Leo "¡Jamie Bennet de Atenea; Andy Davis de Hebe; Dash Parr de Nike y Jack Frost de Bóreas!"

"¿Por qué accedí a hacer esto?" se lamentó Jack cuando ya estaba en su plataforma en lo alto de la playa. Tenía puesto solamente una bermuda color azul claro, dejando al descubierto el resto de su pálida y polar piel.

"Porque yo te obligue" le respondió Jamie "Solo es agua, no te hará daño como…"

Jack había tratado de olvidar lo que había sucedido con Bianca semanas atrás, ella lo había torturado con la mirada y él había descubierto que era inmortal.

"Vamos Jack" le dijo Andy "Tu puedes hacerlo, solo tienes que nadar por un banderín"

"Y saltar de una plataforma de veinte metros" continuo.

"Si no quieres no lo hagas" termino Andy.

Quirón volvió a tocar el cuerno y tres de los cuatro participantes se lanzaron a agua.

"¿Qué está haciendo?" dijo Leo lo suficientemente bajo para que no se escuchara en el altavoz.

Jack daba vueltas nervioso alrededor de su plataforma "Si lo hago hay una posibilidad de que me ahogue, pero si no lo hago todos me verán como un cobarde" pensaba y decía mientras se tocaba el cabello.

"¿Cómo te puede dar miedo el agua?" decía "Puedes volar y crear hielo y nieve pero le temes al agua y al fuego"

Podía escuchar al resto del campamento clamar su nombre para que se lanzara pero él seguía indeciso "Muy bien Jackson, ¿Eres un hombre o un gallina?"

"Creo que eres un cobarde" una voz familiar resonó detrás suyo. Se volvió rápidamente y vio frente a frente al chico que lo había maltratado cuándo vivía en las calles de Nueva York; el chico de ojos y cabello café claro, que hace menos de un año aparentaba tener quince años pero en ese momento se veía de diecinueve, su vestimenta hipster se había ido, usaba un atuendo completamente negro y guantes en las manos del mismo color.

"¿Elías?" dijo Jack a la vez sorprendido y preocupado "¿Cómo es que…?"

"¿Estoy aquí?" lo interrumpió "Si estoy aquí y llegue sencillamente cruzando la barrera" Jack palideció "Pensé que tu tiempo aquí te ayudaría con tus miedos, pero veo que solo los ha empeorado"

Jack se preguntó si los demás campistas se habían dado cuenta de la presencia de Elías pero era obvio que no "¿Qué es lo que haces aquí?"

Elías rio levemente "Me entere de que viste a Bianca hace un par de semanas y que las cosas no salieron muy bien"

Jack se dio cuenta de algo que antes no, los ojos de Elías eran de color dorado brilloso, Elías era igual a Bianca.

"Ustedes dos, ambos son…son…" dijo nervioso, Elías se acercaba a él lentamente. El deseaba tener en ese momento la daga de Aquilón, pero esta solo aparecía en su sudadera.

"Si Jack" los ojos de Elías resplandecían de malicia mientras lo tomaba del cuello "Somos dioses, dioses menores pero inmortales"

Jack recordó lo que le había causado a Bianca; sin pensarlo tomo la muñeca de Elías esperando causarle dolor.

Elías levanto una ceja "No soy igual que Bianca, a ella tal vez puedas lastimarla pero a mí no" levanto a Jack del cuello y lo llevo al final de la plataforma.

"¿Qué es lo que quieres?" le dijo jadeando. Él lo puso de nuevo en el suelo.

"Darte un pequeño impulso" lo último que Jack sintió fue el puño de Elías golpear su pecho y hacerlo caer de espaldas hacia el agua antes de ver solamente oscuridad.

Campamento Júpiter

"No estoy segura de esto" le dijo Merida a Heather mientras ella terminaba de pintarle los labios.

"Te ves hermosa" le dijo, le mostro el resultado en un espejo; Merida casi se cae de la silla al ver su aspecto: tenia exceso de rubor en las mejillas y sus labios estaban al rojo vivo, tenía un grueso delineado en los ojos al igual que de sombra.

"Parezco payaso" le respondió.

"Un payaso que conquistara a Nod" pensó Heather.

"Solo vamos a limpiar el establo de Hannibal, esto no era necesario" se levantó de la silla antes de que Heather le quisiera teñir el cabello.

Alguien llamo a la puerta del barracón "¡Merida tenemos que irnos ya o Reyna va a matarnos!" dijo Nod.

"Esa es tu señal" Heather empujo a Merida hasta la puerta para su encuentro con Nod.

Al momento en que abrieron la puerta, Nod abrió los ojos sorprendido hacia Merida y luego hacia Heather.

"Suerte con el establo" dijo Heather volviendo a cerrar la puerta.

Nod lo que quitaba la mirada de encima a Merida "¿Qué estas mirando?" le dijo.

"¿Heather?" dijo Nod como sí eso ya fuera típico.

"Heather" asintió Merida.

"Ven conmigo" antes de que pudiera decir algo Nod la tomo del brazo y la llevo a la parte de atrás del barracón, donde había un pequeño lavabo con toallas de papel y tela.

"No es la primera vez que pasa" le dijo Nod; le ofreció una silla para que se sentara y él se sentó frente a ella, mojo una de las toallas con agua y toco con ella la cara de Merida suavemente.

"¿Heather practica como maquillarse con otras personas?" la mano izquierda de Nod estaba en su cuello mientras que con la derecha le limpiaba la cara con una toalla; por algún motivo a ella no le molestaba.

"Ella se maquilla muy bien, pero cuando maquilla a otros es un desastre" dijo Nod terminando de limpiar una de las mejillas de Merida "Johnny pagaba ese precio muy seguido, pero era obra de Heather y mía"

"Ustedes tres eran muy unidos ¿Cierto?" la mirada de Nod se suavizo un poco.

"Si, pero el recibió una misión del mismo Júpiter y era un gran honor así que no la rechazo" termino de limpiar la otra mejilla de Merida "Y desde entonces pues nada ha sido igual, él está al otro lado del país y Heather y yo pues creo que nos distanciamos un poco"

Merida se dio cuenta de dos cosas: Nod sabía que Johnny fue un intercambio para el Campamento Mestizo, pero que no sabía que ella era el otro intercambio y también se dio cuenta que Nod tenía corazón y uno muy grande.

"Te comprendo" le dijo Merida "Yo también extraño a mis amigos, ellos son como una familia para mi" Nod le limpiaba delicadamente los parpados para no lastimarla.

"Deben ser asombrosos" le dijo Nod. Termino de limpiar sus parpados y se dirigió a limpiar sus labios rojos.

"Los son, son iguales a ti"

"¿Tienen nombres?"

"Si, son Kristoff, Wilbur y Flynn" sentía el leve cosquilleo de Nod en sus labios.

"Y dime, ¿En que se parecen a mí?"

"Bueno ellos son…" Nod no aparto la vista de sus labios mientras ella hablaba "…Fuertes, divertidos, amables, atractivos, nobles… con gran valor y…"

Ambos sentían el pulso acelerado del otro; Nod dejo a un lado la toalla y acaricio los labios de Merida de un lado a otro, su otra mano seguía tomándola levemente del cuello. Merida sentía el leve tacto de los dedos de Nod en sus labios y se perdió en sus ojos, esos profundos ojos cafés que no apartaban la mirada de ella.

Sintieron una agradable tensión entre ellos; se acercaban lentamente uno al otro, algo involuntario; la mirada de Nod no se apartaba de los labios de Merida y la mirada de ella de los de él. Cada vez estando cada vez más cerca el uno del otro, diez centímetros, siete, cuatro…

"¡Aquí están! ¡Qué bien que los encontré!" Merida se separó de golpe de Nod al escuchar aquella voz que venía acompañada de cascos golpeándose.

Era un chico de casi un metro setenta, tenía el cabello rizado claro y una pequeña barba, usaba una bufanda color rojo y una camiseta gris; eso no era todo el chico tenia patas de cabra y dos pequeños cuernos crecientes en la cabeza.

"Tenían que estar en el establo hace diez minutos" continuo el chico cabra "¡Nod reacciona!"

Nod sacudió su cabeza saliendo del trance en el que estaba "A si, se nos hizo un poco tarde" dijo poniéndose de pie.

"Pues será mejor que se apresuren o Reyna va a convertirme en barbacoa" dijo el chico cabra con preocupación "¿Y ella es?"

"Ella es Merida DunBroch, la hija de Júpiter" dijo Nod sin mirar a Merida "Merida él es Matías, es un fauno"

"Hola" dijo Merida; proceso rápidamente en su mente: "Fauno, forma romana de los sátiros"

Matías la miro de pies a cabeza y camino hacia Nod "Buena chico, es muy linda no la dejes escapar" le dio un codazo a Nod haciendo que se sonrojara.

"Matías lárgate por favor" le dijo Nod.

"Okay, pero recuerden que deben llegar al establo lo antes posible o Reyna me hará barbacoa" el fauno se fue trotando.

"Ya lo escuchaste tenemos que irnos" dijo Nod seriamente.

"Creo que tengo los labios todavía rojos" dijo Merida.

"Así lucen bien, deberías dejarlos así" empezó a caminar sin dirigirle la mirada.

"¡¿Pero qué demonios acaba de pasar?!" pensó Merida mientras trataba de seguirle el paso a Nod.

Campamento Mestizo

"¿Esta bien?" preguntaba preocupado Jamie.

"Fue una caída muy grande, además estuvo demasiado tiempo bajo el agua" dijo Kristoff mientras presionaba continuamente el pecho de Jack.

"No está respondiendo" decía Flynn alarmado.

"¿Cómo fue que cayó de espaldas?" pregunto Wilbur "¿Alguien vio algo extraño?"

Todos negaron con la cabeza "En todos estos años en el campamento jamás había pasado una cosa así" dijo Quirón.

Todos los presentes empezaron a murmurar entre si sobre el estado de Jack, quien seguía sin responder.

"Punz debes ayudarlo" le susurro Johnny "Está en peligro"

Ella se mordió el labio; recordó su sueño y lo que la mujer le había advertido:

"¡Vuelve a usar tu poder e iré yo misma a destruirte! Y créeme, no has visto de lo que soy capaz"

"Lo siento pero no" dijo saliendo de sus pensamientos "No puedo" salió corriendo de la playa hacia el bosque.

"¡Punzie espera!" Johnny salió corriendo tras ella y cargando su enorme mochila.

"¡Cof, cof, cof!" Jack había reaccionado, saco toda el agua que había tragado y volvió a tirarse en la arena "Díganme que no me besaron"

"No, pero estabas muy cerca de… olvídalo" dijo Kristoff "Flynn, Wilbur ayúdenme a llevarlo a la enfermería, Jamie llévale ropa por favor"

"Entendido" el pequeño niño salió corriendo en dirección a la cabaña de Hermes mientras los otros tres se llevaban a Jack en una camilla.

"¡Bien no hay nada que ver aquí!" anuncio el señor D "¡Volvamos a la competencia!" todos regresaron a sus lugares mientras que Quirón se agachaba hacia donde había estado recostado Jack y tomo algo extraño que había en la arena, la observo detenidamente desde sus palmas y al moverla se dio cuenta de lo que era: arena de pesadillas.

"Punzie, por favor no quería que te pusieras así" Johnny caminaba tras ella en el bosque.

"Te dije que no volvería a usar mi poder" dijo Punzie sin voltear a verlo "Haría más daño de lo que alivio"

No dijeron nada por un tiempo hasta llegar a su lugar secreto en el bosque, donde ella se sentó entre las flores. Johnny se sentó a un metro de ella y empezó a sacar cosas de su mochila, una carpa, un par de platos y vasos, una canasta y un florero sin flores.

Empezó a acomodar todo sobre la carpa y empezó a poner comida sobre los platos; Punzie lo vio de reojo.

"¿Hay algo que no lleves en esa mochila?" le pregunto.

"Creo que el resto de mi cordura y a Pascal" le respondió; el camaleón de la chica salió de la mochila haciéndola reír "My lady, se comida está servida" hizo una reverencia.

"¿A qué se debe esto?" le sonrió.

"Bueno era para cuando salieran los fuegos artificiales pero creo que vale más la pena subirte el ánimo"

"Gracias Johnny" lo abrazo con toda su fuerza.

"Para eso son los amigos" le sonrió "Bueno ¿Quieres tu sándwich de mermelada o de crema de cacahuate?"

"Ambas" se sentaron en la carpa mientras Johnny preparaba la comida Punzie pensaba en muchas cosas, tenía el extraño presentimiento de que algo le iba a pasar bueno o malo, tal vez ambas, pero no importaba, estaba algo impaciente por que ocurriera.

Campamento Júpiter

No todo iba mal con el castigo de Merida, no tuvo que recoger popo de elefante pero si al elefante y limpiar el establo del elefante que sorprendentemente estaba más limpio que el cuarto de sus hermanos trillizos.

"Los trillizos" pensó Merida mientras acomodaba paja limpia en un rincón "Y mi madre" recordó el último mensaje Iris que tuvo con su madre.

"¿Qué es lo que pasa mamá? Los chicos me dijeron que había algo muy importante que debías decirme" le dijo.

La reina parecía nerviosa "¡Oh sí! Yo tenía que decirte que…que… los trillizos te extrañan mucho, ojala pudieras venir para su cumpleaños"

"Claro que lo haré" le dijo sonriendo "¿Eso es todo?"

La reina trato de hablar varias veces pero las palabras no le salían, por fin dijo "Buena fortuna en la legión" después de eso el mensaje se dispersó.

Ella había tratado de contactar a su madre otras veces pero era inútil, jamás contestaba.

"Creo que nos merecemos un descanso, han sido dos largas horas sin parar" le dijo Nod haciéndola salir de sus pensamientos.

"Si, hay que tomar un descanso" se sentó en la paja limpia para descansar y para su sorpresa Nod se sentó junto a ella.

El aparentaba como si nada hubiera pasado, "Pero no pasó nada" pensó Merida "¿Por qué te importa tanto?"

"Te ves molesta" le dijo Nod "¿Está todo bien?"

"Si es solo que no he podido contactarme con mi madre y siento como si tuviera decirme algo importante" escondió su rostro en sus manos "¿Lo entiendes?"

"La verdad no lo entiendo" dijo Nod, su mirada se volvió a suavizar "Jamás he tenido problemas con mi madre, ya que no la tengo"

"No me gusta escuchar eso" le dijo.

"Una vez la tuve, pero la perdí, yo solo era un bebe" siguió Nod "Así que siempre he estado solo"

Nod compartía su pasado con ella, pensó en hacer lo mismo "Yo perdí a mi padre hace unos años, mi padre mortal, el murió antes de que yo supiera que era una semidiosa" Merida trataba de no llorar "Lo mato un oso demonio llamado Mor`du"

"¿Por qué tiene que ser así?" dijo Nod.

"¿Qué?"

"¿Por qué tenemos que perder a alguien querido por ser semidioses?" continuo Nod "Perdiste a tu padre y yo a mi madre, siempre hay un precio por esto"

"Pero la vida me ha tratado bien hasta el momento" dijo Merida "Y también a ti" él la miro confundido "Eres el centurión mayor de una Cohorte y solo tienes trece años igual que yo, aunque odie admitirlo eres mejor con la espada que yo"

"¿Y en arco?"

"En eso yo te llevo mucha ventaja" ambos rieron y se recostaron en la paja, mirando al techo solamente.

"¿Cómo se siente?" dijo Nod "¿Ser hija del rey de los dioses?"

Espero una respuesta pero no le llego; Merida se había quedado dormida junto a él "No es tan grandioso como piensas" dijo en voz baja.

Siguió su ejemplo y cerró los ojos, cayendo en un profundo y tranquilo sueño

Campamento Mestizo

"¿Cuándo será el día en que no termine aquí?" se quejaba Jack mientras se ponía su sudadera sobre su ropa limpia.

"Cuando no seas tan propenso a la muerte" dijo Aster Bunnymund quien había ido a ver como estaba Jack.

"Esa es buena Bunny" dijo Jamie.

"Como sea ¿Qué fue exactamente lo que paso?" Kristoff le indico a Jack que volviera a recostarse en la cama; Jamie le había llevado también su bastón de madera y se aseguró que la daga de Aquilón estuviera en su bolsillo.

"No lo recuerdo muy bien" dijo Jack mientras se acomodaba en la cama "Pero no puede ser posible ¿O sí?"

"¿Qué cosa?" dijo Flynn.

"Mi bully de cuando vivía en las calles apareció y me empujo desde la plataforma" dijo Jack preocupado "Y me dijo también que su novia y él eran inmortales y no solo eso…que eran dioses menores"

Todos los que estaban presentes palidecieron "Okay, Jack tomo mucha agua salada" dijo Wilbur.

"¡Eso fue real!" dijo Jack.

"Puede" dijo Bunnymund "Pitch ha estado reclutando, pero no solo semidioses, sino dioses menores"

"¿Dioses menores como Bóreas o Hypnos?" siguió Jack, estaba confundido pero a la vez preocupado.

"No esa clase de dioses menores" dijo Kristoff "Los dioses menores de los que habla Aster son semidioses que ganaron la inmortalidad, los hijos que los dioses tienen entre ellos; no son alabados, pueden vivir en el Olimpo pero no son considerados del todo dioses"

"Así que tenemos un problema con dioses menores" dijo Flynn.

"Eso no me parece creíble" lo interrumpió Aster "Todos los dioses menores están en el Olimpo, vigilados a cada momento.

"Tienes razón, tal vez Jack lo alucino" continuo Flynn "Hay que irnos, Jack necesita descansar" todos lo que estaba ahí salieron despreocupadamente, dejando a Jack solo.

"Si, dejen al tipo a quien quieren matar solo" dijo Jack cuando todos se habían ido. Se acostó en la cama completamente y esculco su bolsillo, saco la daga de Aquilón y la foto de Merida, la observo por un rato.

"¿Por qué todo lo malo me pasa a mí?" se lamentó; miro la foto que compartía el mismo espacio que la daga, no tenía ni un solo rasguño "¿Por qué soy propenso a la muerte?"

Él quería escuchar la voz de Bóreas, pero era inútil, desde que había recibido la daga dejo de escuchar a su padre, como si su trabajo ya estuviera hecho. No más Bóreas para Jack, como si el dios del viento del norte tuviera algo más porque preocuparse.

"Olvídalo Bóreas" dijo Jack mientras guardaba la foto y la daga de nuevo "Sé que no te importo, como a todo el mundo" cerro los ojos para despejar su mente.

La enfermería estaba completamente vacía, no había ni un ruido aparte de la respiración de Jack; nada se movía, excepto una oscura sombra que se dirigía hacia él.

Un fuerte viento lo golpeo advirtiéndole peligro; abrió los ojos rápidamente y se levantó solamente para presenciar como un resplandor dorado lo golpeaba en la cara noqueándolo profundamente.

La sombra se hizo más clara hasta revelar al dios del miedo, quien miraba complacido su trabajo "No digas que eres propenso a la muerte" dijo Pitch "Tu tiempo aun no llega, pero si está muy cerca" rio mientras volvía a desaparecer en una nube oscura.

Punzie y Johnny seguían en el bosque; la competencia de natación había terminado pero todos se quedarían en la playa para una fiesta.

"¡Y el ganador de la competencia de Dash Parr de la cabaña de Nike!" la voz de Leo Valdez resonó por todos lados.

"¿Cómo no iba a ganar? Él puede correr en el agua" dijo Johnny "Si yo hubiera concursado seguramente lo hubiera vencido"

"¿Y porque no lo hiciste?" dijo Punzie antes de darle una mordida a su sándwich.

"No me veo bien en traje de baño"

"Deberíamos hacer esto más seguido" dijo Punzie.

"¿Reírnos de mi físico?"

"No, venir aquí al bosque, hacer un día de campo, reírnos de todas las tonterías que dices" le sonrió "Como mejores amigos"

"Sabes cuando llegue aquí pensé que no haría amigos, siempre se me ha hecho algo difícil" dijo Johnny.

"Te comprendo" tomo a su camaleón que estaba en su hombro "Pascal fue mi único amigo antes de conocerte"

"¿No dijiste que tenías un par de primas?"

"Si, las tengo pero solo las he visto una vez y una de ellas no es muy sociable"

Ambos se recostaron en el piso para mirar el cielo entre los árboles, la luz de la tarde bañaba el campamento. El único ruido que se escuchaba eran los campistas que seguían en la playa.

Entre los arboles una sombra se paseaba para llegar hasta ellos; el pequeño camaleón se puso en guardia al sentir su presencia.

"Cálmate Pascal" le dijo Punzie "Seguramente es solo una ardilla" la sombra se posó encima de ellos sin ser visto y dejo caer la arena dorada sobre sus caras, haciendo que en menos de un minuto cayeran tanto los semidioses como el camaleón en un profundo sueño.

"Si, solo una ardilla" se mofo Pitch "Dulces sueños sanadora" Pitch volvió a desaparecer en una nube oscura adentrándose cada vez más en el bosque.

El calor era infernal en el Bunker 9, pero a Hiccup no le importaba, el fuego era su amigo, al igual que lo eran los dragones. Seguía trabajando en su escudo; fundía Bronce Celestial y lo transformaba en piezas para su creación, como un verdadero hijo de Hefesto.

Toothless se acercó a él mientras avivaba el fuego. Golpeo su espalda para llamar su atención.

"Ya te dije que no necesito un descanso" le respondió "Descansare a la hora de comer" el dragón gruño haciéndolo voltear hacia el reloj que había al lado de él; que marcaba las tres de la tarde.

"¿He estado aquí más de cuatro horas?" el dragón asintió "Bien creo que un descanso no me vendría mal, además creo que debo darte de comer a ti también"

Toothless salto de alegría y se dirigió a un rincón para esperar a su jinete. Hiccup cargo una gran canasta llena de pescado, que había dejado en la entrada del Bunker hacia donde su dragón estaba.

"Sabes me vendría bien algo de ayuda" el dragón no se movió "O no"

Llego con su dragón y derribo la canasta a sus pies; a Toothless le brillaron los ojos al ver semejante cantidad de pescado solo para él, comenzó a comer cuanto pudo.

"Provecho" le dijo Hiccup mientras se dirigía a otra de las esquinas del Bunker. El conocía perfectamente todo lo que escondía el Bunker, tanto lo original como las modificaciones que había hecho Leo. Se detuvo frente a una pared oscura y empezó a toquetear la pared en busca de algo, un panel de control de voz que Leo había instalado para esconder algo.

"Bienvenido, Leo Valdez" Bingo lo había encontrado "Para acceder diga su clave de acceso"

Hiccup exhalo de vergüenza antes de decir la clave "El supremo Leo Valdez, el trágicamente divertido y bonito" el panel emitió un sonido como de campana y empezó a abrir una puerta escondida tras de él, dejando visible el refrigerador personal de Leo.

Si bien Leo tenía un cinturón de herramientas mágico que hacia aparecer lo que le pidiera, ingenio con las maquinas, poder hablarle y entenderle a las maquinas, y un increíble talento para hacer puertas escondidas, Hiccup tenía algo mejor, una curiosidad más grande que el ego de Zeus, que lo ayudaba a descifrar todo lo que Leo o cualquiera de la cabaña hacia; bueno la clave la había escuchado del mismo Leo.

"No le digas a Leo" dijo mientras tomaba un par de sándwiches de helado y volvió con su dragón.

Empezó a recordar los últimos días en el campamento; Astrid siempre estaba con Kristoff, Fishlegs y Meatlug estaban todo el tiempo junto con la cabaña de Atenea planeando o mejorando su cabaña, Ruffnut y Tuffnut le jugaban bromas a los de la cabaña de Ares junto con Snotlout y él siempre se la pasaba en el Bunker o la forja; al igual que los demás hijos de Hefesto empezaba a sentirse más a gusto con las maquinas que con las personas. Había hecho unos cuantos amigos como Wilbur y Flynn pero no pasaba mucho tiempo con ellos ya que ambos tenían novias, así que su única compañía era Toothless y las maquinas que creaba.

"¿Crees que tengo suerte con las formas de vida orgánica?" le pregunto al dragón quien solo lo miro confundido "Con las personas"

Toothless lo miro con su típica cara que decía "Enserio"

"¡¿Qué?!" dijo "No es que no me guste tu compañía es solo que me siento algo solo, desde lo de Astrid y desde que llegamos al campamento, sin mencionar lo de mi padre y la reina Elinor"

Toothless trato de animarlo recostándose junto a él mientras comía el helado "Gracias amigo" dijo mientras le acariciaba la cabeza "Sabes a veces quisiera encontrar a alguien que amara a los dragones tanto como yo o hasta más, que los comprendiera y hablara con ellos al igual que yo" Hiccup no hablaba dragón pero podía entender lo que querían decir con solo ver como actuaban.

Dejo las envolturas de los sándwiches de helado a un lado suyo y se recostó en Toothless "Tal vez un amigo o una…chica"

Toothless gruño hacia algo a su lado y después estornudo "¿Qué pasa amigo?" le dijo pero noto que el dragón había caído dormido "¿Qué?" dijo confundido antes de ser golpeado por un resplandor dorado que lo dejo del mismo modo que al dragón.

"Tres fuera, queda una" dijo Pitch maliciosamente mientras se escondía entre las sombras "Más vale que la pequeña haya cumplido su tarea o quien lo pagara será Valentine" Pitch era un maestro viajando por las sombras pero prefería usar sus propias arenas para viajar en pocos segundos a un lugar.

En menos de un minuto se encontraba frente a la colina de los templos, una maliciosa idea le había llegado a la mente "Tal vez el chico pueda ayudarme con mi pequeño juego" dijo mientras visualizaba a su nieta salir del tempo de Júpiter con alguien "Ya es tiempo de que muestre su poder"

Merida no se daba cuenta de lo que pasaba, ni que estaba dormida, eso parecía más un recuerdo, uno muy bello.

La lluvia caía fuera de su habitación y golpeaba su ventana, podía escuchar a su madre tarareándole una canción mientras le cepillaba el cabello, no a ella sino a una pequeña Merida que pertenecía al recuerdo, ella observaba la escena atentamente.

Su madre cepillaba lenta y delicadamente el cabello de la pequeña mientras le cantaba para calmarla "Little baby, hear my voice. I'm beside you, O maiden fair"

"Mami" dijo la pequeña Merida "¿Cuándo terminara la tormenta?"

La reina interrumpió su canto para responderle "¡Oh mi niña! No hay que temerle a los rayos, ellos no te harán daño"

"Recuerdo eso" dijo Merida "Irónico, la hija de Zeus le temía a los rayos" siguió observando la escena.

"Our young Lady, grow and see. Your land, your own faithful land" siguió cantando la reina Elinor. Merida no pudo evitar sonreír; recordó que su madre esperaba a sus pequeños hermanos cuando eso paso, tenía unos ocho o siete años, uno de sus recuerdos más felices.

"Mami" dijo la pequeña Merida "¿Qué pasara en el futuro?"

"El futuro es incierto" dijo Elinor en tono suave "Un misterio"

"Me gustaría saber que pasara en el futuro" siguió la pequeña "Conmigo, con ustedes y con mi hermanito"

"Créeme, el futuro no fue muy bueno" dijo Merida "Y créeme que te sorprenderás con tu hermanito"

"¿Por qué de repente te preocupa tanto el futuro? Ayer te preocupaba que los trolls te llevaran" continuo la reina.

"No lo sé, creo que fue porque empecé a pensar lo que quería hacer cuando fuera grande" dijo la pequeña "Quiero ser valiente como papá, una heroína que vencerá a las más temibles bestias"

La reina rio suavemente "Pero también como ahora ceras una princesa y después cuando te cases ocuparas mi lugar como reina"

La pequeña Merida se quedó cayada, pensando en lo que había dicho su madre, lo que le preparaba el futuro.

"Mamá" dijo captando la atención de su madre "¿Tengo que casarme con un príncipe?"

"¡Oh aquí vamos!" dijo Merida.

"¿Por qué me lo preguntas?" dijo Elinor. Su rostro irradiaba preocupación.

"Solo me preguntaba ¿Y si quiero casarme con un campesino o un cazador? ¿Estarías de acuerdo con eso?" dijo la pequeña volteando a ver a su madre.

Elinor dejo a un lado el cepillo de pelo y puso a la pequeña Merida en sus piernas, aunque la barriga de cinco meses de embarazo se lo impedía un poco.

"Bueno…uhm…no creo" empezó a tartamudear "Seria una ruptura de tradiciones; lo más adecuado sería un príncipe o un caballero"

"¡Ugh!" dijo la pequeña.

La reina le guiño el ojo a la pequeña "Pero si es por verdadero amor, sería un error de mi parte no estar de acuerdo con eso"

La pequeña pelirroja abrazo a su madre, bueno su barriga mostrándole todo su cariño.

La Merida del presente sonrió irónicamente "¿Amor verdadero? Como si eso fuera a pasar"

Un rayo cayó y golpeo fuera castillo, gracias Zeus, la pequeña Merida se había asustado y aferrado al cuello de su madre.

Merida sonrió mientras la pequeña ella y su madre se unían cantando.

Little baby, hear my voice

I'm beside you, O maiden fair

Our young Lady, grow and see

Your land, your own faithful land

Sun and moon, guide us

To the hour of our glory and honor

Little baby, our young Lady

Noble maiden fair

El recuerdo se desvaneció; Merida se encontraba en otro lugar, uno que no conocía. Un frondoso bosque estaba frente a ella, podía escuchar el agua correr desde un lugar cercano, tal vez un lago. La nieve cubría casi totalmente el suelo, si no fuera solo un sueño, Merida se hubiera muerto de frio; el paraje era silencioso, ni un animal se asomaba por los árboles.

Se notaba que el frio era infernal, ya que a plena luz del día comenzaba a nevar. Merida trato de tomar algunos copos de nieve, pero por ser solo un sueño los copos atravesaban su mano, si había algo que Merida amara más que la arquería y el combate, era la nieve, su estación favorita era y siempre había sido el invierno, amaba ver la nieve cayendo en su ventana y hacer muñecos de nieve con sus hermanos.

"¡¿Dónde estás?!" una pequeña y tierna voz resonó detrás de ella; se volvió para ver de qué se trataba. Tenía razón, un lago estaba justo detrás de ella a menos de cien metros

"¡No juegues! ¡¿Dónde estás?!" bajo la mirada y vio a una niña como de ocho años, con cabello y ojos color almendra y piel blanca como la nieve, ella estaba empapada, lo que debía ser una tortura con aquel clima, pero ella se movía con normalidad y sin tiritar, sollozaba un poco.

"¡Jack, tengo miedo!" gritaba la niña con lágrimas en los ojos "¡Jack, Jack, Jack!" la niña corrió hacia el bosque.

Merida se volvió hacia los frondosos árboles mientras la niña corría agitada hacia una figura alta y con capucha café.

Merida corrió junto con la niña hacia la figura sin saber porque.

"Estaba buscándote ¿Dónde está…?" la niña le quito la capucha a la figura, si ella estaba buscando a un chico se había equivocado de persona, la figura pertenecía a una chica quien miraba a la niña confundida "…bas"

"No puede ser" dijo Merida al ver a la chica de la capucha café, era alguien conocido pero no agradable, ese cabello negro rizado, esos ojos café claro y la piel pálida que poseía le causaban mucha desconfianza.

"Lo siento" se disculpó la niña "Solo estaba buscando a mi hermano" comenzó a sollozar, lo que hizo que la chica de la capucha se arrodillara a consolarla.

"Ya somos dos, yo también busco a mi hermano" le dijo la chica quintándole las lágrimas del rostro "¿Qué te parece si los buscamos juntas? Seguramente los encontraremos"

La niña se limpió las lágrimas y sonrió "Gracias" le dijo.

"Soy Ixchel Vatiz" le tendió la mano para caminar "¿Y tú eres?"

"Emma, Emma Overland" le sonrió.

"¿Ixchel?" dijo Merida confundida "¿Por qué estoy viendo esto?" no recibió respuesta alguna. Emma e Ixchel comenzaron a caminar así que las siguió mientras se adentraban al bosque.

"¿Cuál es el nombre de tu hermano? Tal vez haya cruzado con él en el camino" dijo Ixchel tratando de iniciar la conversación.

"Jackson pero todo el mundo lo llama Jack" contesto Emma. Merida solo observaba a Ixchel atentamente como si fuera a llevarse a Emma con ella y jamás regresarla "¿Y el tuyo?"

"Valentine, se separó de mí en el tramo y es la hora que no lo encuentro" siguió Ixchel "Te juro que él va a matarme si no lo encuentro"

"¿El?" dijeron Emma y Merida.

"Mi abuelo" Ixchel miraba a los arboles atentamente "Nos trajo aquí para pasar tiempo con él pero…yo tuve que ir a ver a alguien importante y Valentine me siguió pero se perdió en el camino"

"¿Cómo puedes perder a tu hermano?" pensó Merida, no juzgaba a Ixchel pero no se lo podía imaginar, ella en el campamento a veces podía llegar a ser sobreprotectora con él, no podía imaginar que ella lo perdiera.

"¿Qué paso contigo?" dijo Ixchel mirando a Emma "¿Por qué estas mojada?"

"Fui a pescar con mi madre y mi hermano" dijo Emma bajando la mirada "Vi una extraña sombra oscura y después nuestro barco se hundió, no encontré a mi madre ni a mi hermano, apenas comprendo cómo salir de ahí; el agua de Quebec es muy fría"

"Lo siento…"

"¡Ixchel! ¡Aquí estas!" Merida vio salir a Valentine de los arboles; su ropa estaba rasgada y llena de nieve pero eso no era lo que le impresiono, sino que el parecía dos años más joven, de doce años, mientras Ixchel seguía teniendo su apariencia de unos dieciséis años cumplidos.

Valentine corrió a abrazar a su hermana haciéndola soltar a Emma "¿Dónde has estado?" dijo molesta.

"Me perdí en el bosque mientras veía una cosa extraña volando hacia el sur" explico Valentine "Créeme parecía una persona que floraba con el viento y…"

"Suficiente Valentine" dijo Ixchel "Hablaremos de eso después, pero ahora debo ayudar a Emma a encontrar a su hermano"

Valentine miro a Emma de reojo sin interés.

"Y conozco a la persona que puede ayudarnos"

La imagen se movió de repente, ya no estaban en un bosque, sino en un gran jardín de un elegante hotel de lujo.

"¿Cómo demonios…?" dijo Merida antes de ver como Ixchel entraba al hotel dejando a Valentine y a Emma en una banca del jardín.

"¿Con quién hablara tu hermana?" pregunto Emma; Valentine solo se acurrucaba entre sus ropas y tiritaba.

"Yo no me meto en los asuntos de mi hermana" dijo "Además ella jamás me cuenta sobre ellos; por cierto ¿No tienes frio?"

"No, he vivido toda mi vida en Quebec, creo que ya me acostumbre"

"¿Qué paso con tus padres?" Merida se acercó más a ellos mientras conversaban "¿Y con tu hermano?" pregunto Valentine.

"Yo solamente vivo con mi madre y mi hermano, bueno medio hermano; mi padre nos abandonó porque no lo soportaba" explico Emma "Jamás conocí al padre de Jack y creo que él tampoco, mi madre tuvo que cuidarnos a ambos, ella sola siendo padre y madre al mismo tiempo"

Valentine bajo la mirada como si eso lo comprendiera "Lo entiendo" dijo por fin "Solo somos Ixchel y yo en el mundo, tenemos a nuestro abuelo pero él no es muy afectivo y por otro lado esta nuestro padre…"

"Pensé que eran huérfanos" pensó Merida.

"Por años pensamos que él estaba muerto pero hace poco Ixchel recibió una carta de él diciéndole que estaba vivo y que quería que viniéramos a Quebec a no sé qué"

"¿Y tu madre?" dijo Emma.

"Ella si está muerta, no tengo ningún recuerdo de ella pues murió cuando yo era solo un bebe" Valentine seguía teniendo la mirada baja; Merida se sorprendió, no conocía ese lado ni ningún lado de los hermanos Vatiz y desde esa perspectiva parecían solo unos pobres niños abandonados "Ixchel me ha cuidado desde pequeño, haciendo algo más difícil, siendo madre, padre y hermana al mismo tiempo"

"¡Oh Valentine!" se conmovió Merida, jamás había visto a su compañero de cohorte se esa manera, tan triste, tan roto.

"¿Qué paso con tu hermano?" dijo Valentine tratando de cambiar de tema.

"El…el…se me perdió de vista cuando nuestro bote se hundió" dijo Emma "Mi madre, él y yo caímos al agua; no he visto a ninguno de los dos"

Los ojos de Valentine se abrieron como platos al escucharla "¿Su barco se hundió en el lago que está cerca del bosque en que nos encontramos?" Emma asintió haciendo que el chico palideciera más de lo que estaba "El agua de los lagos de Quebec son infernalmente fríos…es imposible que alguien haya…"

"¡Valentine!" la mirada de los tres se dirigió hacia la chica que estaba frente a ellos, parecía más malhumorada que cuando entro al hotel.

"¿Qué paso?" Valentine se puso de pie para ver el rostro de su hermana, seguramente la visita que dio no fue la mejor y no había traído muy buenas noticias.

"Nada" miro distantemente a Emma "Emma ven aquí" le dijo suave y maternalmente, una de sus muchas caras.

Se soltó de su hermano y se agacho para hablar con Emma, la tomo de los hombros delicadamente y le sonrió para mostrarse segura. Merida seguía sin comprender varias cosas ¿Cuántas personalidades tenia Ixchel? ¿Con quién hablo? ¿Quién era esa niña Emma y porque soñaba eso?

"¿Qué paso con mi hermano?" los ojos de Emma estaban llenos de lágrimas que esperaban salir en cuanto la centurión hablara "¿Y con mi madre?"

Ixchel exhalo para relajarse; Merida sabía lo que iba a decir, lo sabía por su expresión, la misma expresión que su madre tenía cuando le dijo que su padre…

"Emma, tu madre ya está gozando de una nueva vida tranquila y feliz" Soltó varias lágrimas, sabía que era lo más difícil del mundo decirle a un niño que uno de sus padres había muerto "Estoy segura de que esta en los campo Elíseos gozando de una nueva vida eterna"

Emma abrazo a Ixchel entre lágrimas, tanto Merida como Valentine se sorprendieron con eso; Ixchel le devolvió el abrazo a la pequeña niña, las lágrimas corrían igualmente en su rostro y brillaban por el aire helado de la zona en la que estaban.

"Y tu hermano…" continuo Ixchel "…él ya está en un mejor lugar…"

"¡¿Esta muerto?!" Emma se alejó de ella alterada, sus ojos estaba hinchados por el llanto.

"No, no lo está" Ixchel trato de calmarla suavizando su voz y acariciándole el cabello como lo haría una madre "El siguió su propio camino, tiene un destino diferente al tuyo pero…sé que se encontraran algún día"

"¿Lo prometes?" Emma se limpió las lágrimas.

Ixchel le sonrió, levanto su mano y con el dedo índice cruzo su corazón mientras decía "Lo prometo por el rio Estigio, tu hermano volverá a encontrarse contigo pero no ahora, él tiene muchos desafíos que cumplir antes"

"¿Qué clase de desafíos?"

Ixchel se mordió el labio "Es un secreto, no debo jamás revelar secretos que no sean míos" Merida seguía sin comprender el motivo de aquel sueño "Pero debo llevarte a un lugar seguro y no es seguro para nosotros estar aquí, está muy lejos del alcance de los dioses"

"¿Dioses?"

La expresión de la centurión se volvió de nuevo firme y seria como normalmente era "Valentine, explícale a Emma todo lo que debe saber"

"¿Adónde la llevaremos?" pregunto Valentine confundido. Ixchel le susurro algo en el oído que hizo que el sonriera hacia un lado "¿Estas segura?"

"Completamente; no hay un mejor lugar para alguien de su legado" le contesto Ixchel antes de volver a Emma "Vamos a llevarte a un nuevo hogar"

El sueño se volvió borroso, lo último que Merida vio fue un resplandor de color azul y blanco que apareció frente a ellos.

"Merida" la llamaba una voz "Merida despierta"

Ella abrió lentamente los ojos, la luz brillaba, estaba de nuevo en el establo; su corazón latía el doble…no el doble, era el latido de alguien más.

"Buenos días dormilona" su vista se aclaró y pudo distinguir el rostro de Hans frente a ella sonriendo y riendo al mismo tiempo "Creo que necesitas algo más que abrazar"

"¿Abrazar?" Merida lo miro confundida; Hans le indico con la mirada que mirara hacia su lado izquierdo; siguió el rumbo de sus brazos hasta encontrar que estaban aferrados al torso de Nod.

El la miraba igualmente confundido ¿Cuánto tiempo llevaba así?

Soltó a Nod y se levantó para hablar con Hans "¿Cuánto…?"

"No lo sé, llegue hace un par de minutos y me encontré con eso" dijo tranquilamente pero en su interior maldecía a Nod en tres diferentes lenguajes.

"¿Qué hay de malo con eso? Solo nos quedamos dormidos" lo interrumpió Nod mientras se ponía de pie "No a todos nos castigan con ir a Nueva Roma"

"Yo no insinuaba nada; solo digo que hubiera sido una muy tierna escena" se burló Hans quien había tenía las manos en la espalda desde el comienzo.

"Como sea" Nod volvió a sentarse en la paja ignorando por completo a Hans.

"Me tome la libertad de comprarte esto" Hans saco de sus espaldas un oso de peluche color café con un gran listón rojo en el cuello.

Merida lo tomo y sonrió extrañada "Esto es muy lindo…e irónico" le dijo recordando la relación que tenía con los osos.

"¿Irónico?" pregunto Hans confundido.

"Es una muy buena historia" dijo Nod.

"No importa, es un muy lindo detalle" dijo Merida sonriéndole a Hans "No tenías por qué hacerlo"

"Pero lo hice" le tomo la mano "Porque tú me importas"

Merida se ruborizo levemente y abrazo a Hans y él le devolvía el afecto "Gracias" le susurró al oído.

"No fue nada" dijo, le dirigió una sonrisa burlona a Nod quien lo miraba con recelo "Punto para Hans" dijo silenciosamente con los labios mientras Nod le respondía levantándole el dedo medio de su mano.

"¡Hans! ¡DunBroch! ¡Sepárense!" dijo una voz que hizo que le obedecieran.

Merida miro de quien se trataba y para su desgracia era a la última persona a la que quería ver en ese momento, Ixchel Vatiz y por si no fuera poco la acompañaba su hermano.

"¿Qué haces aquí?" le dijo Merida retadoramente.

"Han estado aquí por horas…" miro a Nod sentado en la paja quien rápidamente se puso de pie "…trabajando tan duro que perdieron la hora del almuerzo, así que me tome la libertad de traérselos para que continúen su castigo" Ixchel parecía despreocupada pero al mirar a los ojos a Merida su expresión se suavizo "Ordenes de Reyna"

Ella y Valentine les entregaron dos bandejas con hamburguesas y papas, la típica comida rápida y una lata de refresco "Disfrútenlo" dijo Valentine con una maliciosa sonrisa.

"¡Agh! Solo coman rápido y regresen al trabajo" dijo Ixchel dándose la vuelta "Valentine y Hans más vale que me sigan" los dos chicos no dijeron nada y siguieron a la centurión fuera del establo"

Merida y Nod se volvieron a sentar en la paja; Merida dejo el oso de peluche que le había dado Hans entre ellos, no quería que volviera a pasar el incidente con Nod.

Mientras Nod comía Merida solamente observaba su plato desconfiadamente.

"¿Te sucede algo?" le pregunto Nod.

"¿Esta envenado?" Merida abrió la hamburguesa para verla bien.

"Si la carne al término medio te parece veneno" dijo sarcástico mientras le daba otra mordida a su hamburguesa.

"No confió en ella"

"Yo sí" respondió Nod mientras se limpiaba con la manga larga que usaba bajo su playera del campamento que cubría su tatuaje de la legión "No la creo capas de lastimar a alguien…mucho"

"¿Tu confías en ella?" dijo Merida a lo que Nod solo asintió. Eso solo le basto y comenzó a comer.

"¿Mejor?"

"Mejor" Merida dejo la bandeja a un lado y se recostó en la paja de nuevo, se sentía satisfecha y cansada. Nod la imito recostándose en la paja, ambos separados por el oso de peluche.

"Esto es raro" dijo Nod mientras bostezaba "Es como si…"

"…si cayeras en un sue…" ambos cerraron los ojos viendo solamente oscuridad.

"Creo que tu plan funciono" dijo Hans mientras miraba por la ventana del establo junto con los Vatiz.

"Al final no tuve que hacer el trabajo sucio" dijo Ixchel, ella se alejó de la ventana y miro a los chicos.

"Sigo sin entender ¿Por qué él está aquí?" se quejó Valentine mirando a Hans irritado.

El sentimiento fue mutuo "Porque ella no hubiera aceptado el oso si fuera por parte tuya"

Ixchel rodo los ojos "Basta de pelas ustedes dos" los separo antes de que empezaran a golpearse "Le pedí ayuda a Hans por esa razón; él es muy cercano a ella" tomo el hombro se Hans en señal de agradecimiento.

"Deberíamos vigilarlos" propuso Hans "Puede que despierten o alguien los encuentre en ese estado"

"Buena idea" Ixchel se volvió hacia su hermano "Regresa al templo de Júpiter y cuida a Octavian; Hans y yo nos quedaremos vigilando"

"¡¿Qué?!" se quejó Valentine "Soy tu hermano, yo debería ayudarte"

"Si, pero este es un asunto muy delicado, prefiero que vigiles a mi psicótico novio que a la hija de Júpiter" Ixchel trato de hablar más calmada "Solo has lo que te digo y ve"

Valentía salió corriendo y maldiciendo en latín; Hans e Ixchel se giraron para observar a los dos semidioses que habían caído en el efecto de la arena de sueños.

Valentine odiaba muchas cosas y a muchas personas, entre ellas Octavian, Hans y cualquiera que lo alejara de su hermana. Odiaba el campamento, había vivido ahí desde sus dos de edad pero nadie lo trataba como uno de ellos, él era más un solitario inadaptado, pero quien te culparía si fueras legado del dios de la muerte y nieto legitimo del dios del miedo; aunque nadie supiera eso aún lo atormentaba.

Su abuelo siempre le recordaba que estaba destinado a grandes cosas, pero él sabía que aquellas grandes cosas a las que se refería eran con malos motivos, que por alguna razón no le molestaban.

Llego rápidamente al templo de Júpiter; usaba su armadura sin yelmo al igual que su hermana lo hacía, pero en vez de llevar una espada Gladius y una daga, el solo llevaba una Gladius; su lizo cabello negro le caía en la cara ocultando sus ojos color café dorado.

Entro en el templo haciendo ruido como de costumbre, ya que no tenía ningún respeto por el dios Júpiter "¡Octavian, sé que no te gusta pero yo me quedo a cargo!" extrañamente no hubo respuesta.

Se adentró más en el templo "¡Octavian!" llamaba pero no había respuesta.

Decidió subir al altar, donde encontró al augur inconsciente. Octavian estaba con la cara pegada al altar, sus ojos estaban completamente cerrados aún tenía su cuchillo y un muñeco de peluche en la mano mientras emitía leves ronquidos.

"Bien no está muerto" dijo aliviado. Había algo que no concordaba, el cabello de Octavian relucía más de lo normal, un resplandor dorado que se esparcía por toda la mesa en un camino hasta el suelo. Se agacho al ver una especie de tela café, la tomo entre sus manos y logro distinguir el hilo dorado que antes la ataba "La arena de sueños de Ixchel" dijo en voz baja.

"¿Pero cómo?" volvió a mirar el suelo, no estaba solamente manchado con la arena dorada sino que se mezclaba con algo más, arena negra que formaba una pequeña montaña bajo la mesa.

"Parece que te he ahorrado trabajo" una voz resonó haciendo que Valentine al levantarse se golpeara con la mesa del altar en la cabeza.

"¿Abuelo Pitch?" se rozaba la parte donde se había golpeado mientras buscaba al dios del miedo "¿Dónde estás?"

"Detrás de ti" Pitch surgió de las sombras y se mostró completamente, portando su túnica negra y su hoz.

"¿Qué es lo que hiciste aquí? Si Ixchel se entera me va a matar" le mostro la bolsa de arena de sueños vacía.

"No hay razón para decirle" continuo Pitch "No la busco a ella sino a ti"

Valentine se sorprendió "¿A mí? ¿Para qué?"

"Creo que ya es tiempo de que muestres tu poder" Pitch le revolvió el cabello "Que lo domines y controles, y tengo el lugar perfecto para que empieces"

"¿Dónde?" Valentine jamás había usados sus poderes desde que él y su hermana fueron a una misión juntos hace un par de años "No creo poder recordar como lo hacía"

"Miedo Valentine, el centro es el miedo que causaras cuando los utilices" Pitch le sonrió con malicia "Iremos a donde los Graecus viven"

"¿Te refieres a…?"

"Si mi querido muchacho" Pitch tomo su hoz y la estrello en el piso creando un remolino de arena negra "Iremos a dar una visita al Campamento Mestizo" Pitch salto en el remolino seguido de Valentine, en un segundo ambos habían desaparecido en la nada dejando solamente en el suelo el rastro de arena negra y una bolsa vacía.

Valentine dejo de ver oscuridad a ver un frondoso y verde bosque; tenía una gran vista desde aquel lugar, miraba asombrado las veinte cabañas acomodadas en ovalo, un anfiteatro aún más pequeño que el coliseo que tenían en Nueva Roma y una playa donde parecía haber una fiesta.

"Linda vista ¿Cierto?" la voz de Pitch lo saco de sus pensamientos "Pero creo que podía verse mejor" el dios del miedo giro y camino más en el bosque hacia una parte que estaba completamente libre de árboles.

"¿Adónde vas?" Valentine lo siguió para encontrarse con una sorpresa. Había otra persona ahí, tenía cabello pelirrojo peinado hacia arriba, pecas y ojos azules, custodiaba una docena de jaulas, todas con bestias temibles "¿Esos son…?" se acercó a la jaula que estaba más cerca de él y observo al reptil con dos grandes alas color carmesí, con dos cuernos en su cara y ojos amarillos, el reptil se camuflaba en la jaula.

"Dragones" continuo el ayudante de Pitch "Es un Changewing o Alacambiante en español"

Valentine se acercó a otra de las jaulas, esta tenia doble barrote ya que los dragones eran más pequeños, parecían a la vez asustados y molestos. Sus cuerpos eran largos y finos, con tres pares de patas, ojos brillantes y un pequeño cuerno en su frente.

"Fireworms" le explico Pitch "Dicen que su piel arde más que el mismo sol"

Valentine se aferró a la jaula de los Fireworm, veía el miedo en sus rostros y a la vez la ira pero pareciera que ellos estaban a su completo servicio "A ella le hubiera encantado ver esto" recordó el gran amor que su hermana le tenía a los dragones "Creo que debiste traerla también a ella"

Pitch lo tomo de los hombros haciendo que volteara a verlo "A ella no la necesito, este es tu momento de mostrar de lo que eres capaz, muestra lo poderoso que eres"

"No creo que sea tan poderoso como lo es Ixchel o como lo eres tú" Valentine se soltó de Pitch "Mi poder solo causa destrucción"

"Y eso es lo bueno de él" le palmeo la espalda para animarlo "Tu solo puedes derrotar a un ejército en este caso a un campamento lleno de griegos"

"¿Qué es lo que planeas?"

El rostro de Pitch se volvió seguro y serio, tenía su objetivo previsto "Hacerles ver que yo no soy un juego, darles una pequeña probada de lo que verán"

"Necesitamos que hagas esto" el ayudante del Pitch se arrodillo ante Valentine "Es un honor su alteza Valentine, soy Síndrome, un humilde servidor del señor Pitch"

Pitch lo tomo del hombro "Síndrome, has que Valentine se familiarice con mis pesadillas, necesito que pueda controlarlas; tengo algo muy importante que hacer" sin más que decir desapareció en su nube negra, Valentine estaba confundido y emocionado, Pitch realmente lo necesitaba a él y solamente a él, ya no estaba bajo la sombra de su hermana, él era ahora el quien importaba.

"¿Dónde están esas pesadillas?" sonrió maliciosamente. Síndrome le mostro las otras jaulas llenos de caballos oscuros con ojos dorados que se arrodillaban cuando el pasaba junto a ellas.

"Hermosas ¿Cierto?" le dijo Síndrome. Valentine extendió su brazo derecho hacia una de las jaulas, tres pesadillas se acercaron a su palma haciendo que las tocara, los caballos oscuros se convirtieron en arena que rodearon todo su cuerpo, disolviendo su armadura y cambiando sus ropas del Campamento Júpiter por una vestidura negra muy parecida a la de Pitch.

Se miró con admiración y echar un vistazo fascinado a las pesadillas "¿Hermosas? Yo diría PERFECTAS"

En la Oscuridad del Miedo

Los cuatro se encuentran bajo el efecto de la arena de sueños, cayendo en un profundo sueño. Los cuatro abrían los ojos en la oscuridad, ignorando que ambos estaban en el mismo lugar pero en su propia mente hacia bloquear cualquier cosa. Aquel lugar era deprimente pero a la vez hermoso, el fuego griego iluminaba levemente el salón en donde estaban, diseñado como un palacio, el lugar estaba decorado con espirales color negro al igual que el resto de las paredes. Varios puentes color plata estaban en la parte de arriba comunicándose con varias puertas con destinos desconocidos.

Hiccup

Hiccup daba vueltas en si sobre el lugar "Tenebroso pero bien estructurado" pensó.

"Deja atrás tus aburridos pensamientos, hijo de Hefesto" la voz de Pitch resonó por todo el lugar "no sabes cómo desprecio a los de tu clase"

Hiccup trato de buscar su escudo, no lo tenía; su daga, ya no estaba en su chaleco; estaba totalmente desarmado y solo "¡Toothless!"

"No tiene caso, él no está aquí" el señor del miedo se apareció frente a él, su expresión se burlaba de él mostrando sus filosos dientes.

"¿Qué le hiciste?" Hiccup hizo apareces llamas de sus manos, a Pitch no lo intimido ni un poco.

"Yo no controlo los sueños de los reptiles" gruño Pitch con odio "El probablemente esté en su propia mente soñando con peces o volando o cualquier cosa"

"¿Lo prometes?"

"Palabra de dios" con uno de sus dedos cruzo su corazón "Tienes miedo"

"¿De ti? Claro que no"

"Lo sé, es algo que siempre he sabido" Pitch comenzó a caminar hacia el trono que estaba al final de la habitación y se sentó en el "Los peores miedos de las personas…el tuyo es perder a tu dragón"

"¿Qué?" Hiccup sentía un dolor en el pecho, empezó a recordar cuando su padre, bueno padre mortal, tomo a Toothless y los obligo a llevarlos al nido de los dragones.

"Perderlo al igual que como perdiste a tu madre" Pitch formo con sus arenas una pantalla donde varias imágenes se reflejaban pero se detuvo en una en específico, el rostro de Valka Haddock al momento de separarse de su hijo.

Hiccup miro el rostro de su madre, un rostro que solamente había visto en sueños, un rostro que jamás conoció completamente y que aun así extrañaba.

"Valka, la pobre Valka, siempre tan pacífica y valiente, comprendo porque le atrajo a Hefesto, pero el destino que tuvo…"

"¡Basta!" grito Hiccup con todas sus fuerzas.

"Ya recuerdo, prácticamente el causante de la muerte de Valka fuiste tú" La imagen en la pantalla cambio, mostrando a Valka en una cueva oscura acompañada por el mismo dragón, Stormcutter, que la había raptado; el dragón salto sobre ella mientras gritaba de terror.

La imagen paro, Hiccup se derrumbó en el suelo, había visto la muerte de su madre; respiraba con dificultad mientras miraba perdidamente el suelo.

"Eso no es todo niño dragón" sintió la mano de Pitch apretándole el hombro para que se levantara "Hablemos de tu "padre" Stoick" encajo sus filosas uñas en su hombro obligándolo a levantarse.

Hiccup sintió que la sangre corría por las heridas que le había causado, pero eso era un sueño, no podía lastimarlo ¿O sí? La pantalla mostro al jefe de Berk, pero ahí, sino en un lujoso y majestuoso castillo, acompañado de tres pequeños niños pelirrojos que jugaban con armas.

"Es sorprendente lo fácil que los mortales olvidan y remplazan" la reina Elinor apareció también y abrazo al jefe. Stoick se inclinó a abrazar a los trillizos "Lo fácil que pueden olvidar"

Hiccup entendió lo que quería decir, su padre estaba superando a su madre con la reina Elinor, eso lo comprendía ya que su padre merecía una segunda oportunidad, pero él veía lo feliz que Stoick estaba con los trillizos, ellos eran mucho más fuertes y varoniles que Hiccup, eran lo que su padre siempre había querido y no tuvo en Hiccup.

"Él no es nada tuyo"

"Es mi padre" replico Hiccup; el dios del miedo lo soltó para verlo de frente.

"No lo es" se reía en sus adentros del jinete que trataba de parecer fuerte pero que el miedo lo invadía "Tu solo eres otro juguete de los dioses, uno más en sus fichas de destrucción, uno más en el olvido"

"Uno más en el olvido" medito en su mente; el antes era la vergüenza de la aldea, y seguía siendo el más débil comparado con los demás hijos de Hefesto.

"No recuerdo un héroe que fuera hijo de Hefesto" Hiccup salió de su mente y vio a Pitch sentado de nuevo en su trono "Creo que es una maldición, todos olvidados como el padre"

Hiccup solo se quedó callado pensando en la mitología; las historias decían que Hefesto fue el primer hijo de Hera y Zeus, un dios que nació con gran poder pero que fue rechazado y exiliado por su madre Hera ya que era muy feo.

"Siempre tentados a la venganza" escucho decir a Pitch en su mente.

Venganza…venganza, Hefesto tomo venganza de su madre, le fabrico un trono de oro que la dejo apresada hasta que se disculpó con él y le dio de esposa a Afrodita. Otra venganza, Afrodita engañaba a Hefesto con Ares, tomo venganza "capturándolos" y exhibiéndolos ante todo el Olimpo.

"No tienes por qué ser olvidado, Hiccup" dijo Pitch mientras aparecía frente a él "No tienes por qué seguir solo; tú tienes un gran poder, el cual podrías desarrollar uniéndote a mi"

Hiccup apretó los puños haciendo que las llamas emanaran "Yo nunca…"

"Lo se…lo sé" Pitch invoco arena de pesadillas y con ella golpeo a Hiccup hacia una pared dejándolo inconsciente "Quédate en el olvido, hijo de Hefesto"

Rapunzel

Abrió los ojos pero no vio la luz de la tarde, más bien no vio ninguna; se levantó del frio y oscuro suelo, observo el lugar en busca de alguna salida y comenzó a caminar; nada parecía dolerle pero aquel lugar le daba mala espina; busco a Johnny, si ella estaba ahí era posible que el también.

"No hay nadie más aquí" la voz del dios del miedo hizo que volteara a todas direcciones "Deja de buscar"

"¡¿Dónde estás?! ¡Muéstrate!" exigió Rapunzel, tenía miedo pero no iba a dejar que la controlara.

"Como la princesa desee" Pitch apareció frente a ella en una nube negra.

"¿Quién eres?" Rapunzel jamás había visto al dios del miedo pero Apolo le había hablado de él.

"Déjame presentarme" hizo una reverencia en modo de burla "Soy el ya re mencionado dios del miedo, ahora llamado Pitch Black"

Punzie ahogo un grito, aquel hombre de piel gris tal vez supiera quien la había torturado en sueños, era una posibilidad.

"¿Qué es lo que quiere de mí?" dijo con valentía, era lo único que tenía, parecer fuerte, estaba desarmada y además no sabía muy bien cómo usar alguna "¿Qué es lo que hago aquí?"

Pitch rio levemente "Por fin puedo conocer al orgullo de Apolo, pero tengo una pregunta ¿Acaso ella se conoce?"

Rapunzel lo miro confundido. Pitch le limito a señalarle una pantalla oscura que empezó a mostrar una imagen que ella conocía, la torre en la que había pasado la mayor parte de su vida y en ella estaba Gothel cepillándole el cabello a una pequeña Rapunzel.

"Mami ¿Por qué no puedo ir afuera?" pregunto la pequeña Rapunzel mientras su cabello brillaba, ya que Gothel cantaba la canción.

Gothel pareo de cantar "El mundo de allá afuera es peligroso, egoísta y cruel" Gothel le acaricio el cabello "Debes quedarte aquí, donde yo te protejo, ¿Entiendes?"

"Si mami" dijo la pequeña. La imagen cambio, ahora mostraba la misma torre, pero en un día soleado; Gothel estaba sentada descansando en una silla.

"Madre" dijo una Rapunzel de unos diez años "Recuerdas que mañana cumplo once años" Gothel asintió sin mirar a la niña "Y quería pedirte que si de regalo me dejaras salir, conocer el mundo"

Gothel se sobresaltó al escuchar esa petición "Rapunzel sabes que en la torre estamos seguras, el mundo es peligroso"

"Pero madre, tu sales todos los días y yo siempre he estado aquí, jamás te he desobedecido, por favor quiero salir"

"¡Olvídate de eso Rapunzel! ¡No dejaras nunca esta torre! ¡Jamás!" ahora Rapunzel era quien la miraba sobresaltada, ella jamás le había levantado la voz de tal manera "Ahora yo soy la mala" dijo más tranquila.

"Madre, creo que ya sé que quiero de cumpleaños; una vez me trajiste pintura hecha de caracoles, pensé que eso sería mejor que salir"

"Es un viaje de tres días" se quejó Gothel "Me prometes que te quedaras aquí"

"Si" la imagen cambio de repente, ahora mostraba el momento en que ella llegaba a Corona, llevaba cargando a Pascal en su hombro.

"¿Es aquí a donde me querías llevar?" le pregunto, el camaleón asintió. Comenzó a caminar por las calles, saludando a todo el que pasara por su camino.

En un momento de distracción choco con un caballo blanco con una insignia de sol "¿Estas bien?" le dijo el guardia que estaba sobre el caballo, bajo de este para ayudar a Rapunzel a levantarse.

"Si, su caballo es muy bonito" le dijo, miro al guardia, tenía el cabello dorado, la piel bronceada y un hermoso brillo en los ojos.

"Lo escuchaste Maximus, tienes una admiradora" el guardia levanto a Rapunzel y la subió al caballo.

"¿A dónde me lleva?" dijo aferrándose del caballo mientras este comenzaba a trotar.

"Voy a llevarte a que conozcas a alguien" el guardia le volvió a sonreír, eso la calmo un poco "¿Cuál es tu nombre pequeña?"

"Rapunzel"

"Bien Rapunzel, me alegra mucho haberte encontrado" ella y el guardia entraban al castillo. El guardia se apartó de ella por un momento "Necesito una audiencia con el rey y la reina" le dijo a otro guarida.

La imagen cambio, ella estaba en un balcón observando el reino junto a él guardia. Las puertas que estaban detrás de ellos se abrieron, dos personas, un hombre y una mujer con cabello castaño y ojos verdes los observaban a distancia.

La mujer se acercó, Rapunzel hizo lo mismo, estaba de frente una a la otra, el rostro de esa mujer le parecía familiar, como si lo hubiera visto hace ya mucho tiempo.

La mujer le tomo la mejilla y la acaricio "Rapunzel" dijo con lágrimas en los ojos.

"Si" dijo de la misma manera.

"Yo…yo…yo soy tu madre" la mujer la abrazo; Rapunzel no dudo que eso fuera cierto, el hombre que estaba con ella la abrazo también; así fue como conoció a sus padres.

"¿Por qué me muestras esto? Yo lo recuerdo perfectamente" Rapunzel miro a Pitch.

"¿Qué paso después?" le dijo "¿Qué paso con el guardia?"

"No lo volví a ver" le respondió con tristeza.

"Sigue mirando" volvió a ver las imágenes; los reyes de Corona estaban en una habitación, el mismo guardia estaba solamente observando a la ventana, miraba a Rapunzel jugando con Pascal en el jardín.

"Gracias por traerla de vuelta" dijo el rey "Ha sido un milagro hecho por un dios mismo"

"No fue nada, tanto ella como ustedes merecían estar unidos" dijo el guardia volteando a ver a los reyes y sonriendo "Son su familia después de todo"

"Tú eres su familia también" la reina se acercó al guardia, había lágrimas en sus ojos.

"No puedo quedarme, lo sabes muy bien" el guardia contesto "Es mejor que no sepa quién soy aun"

"Señor Apolo" dijo el rey "¿Cómo podemos pagárselo?"

Apolo bajo la vista con tristeza "No puedo protegerla por siempre; cuando ella cumpla trece años deberá irse a un lugar lejano donde estará segura"

"¿Qué clase de lugar?" pregunto la reina.

"Un lugar donde los chicos como ella aprenden a defenderse y valerse por sí solo" explico Apolo "Esta en Nueva York, el Campamento Mestizo; prométanme que cuando tenga edad la llevarán ahí"

Los reyes se miraron indecisos por un tiempo pero por fin dijeron "Lo prometemos, haremos todo lo posible para que ella este segura" el dios sonrió, desapareció a la luz del día y sin dejar rastro.

"¿Comprendes lo que te digo?" dijo Pitch sacando a Rapunzel del shock.

"El me llevo con ellos, estuvo conmigo desde el principio" Rapunzel se llevó las manos a la boca "Me ha estado protegiendo"

Pitch giro los ojos "Pero ya no lo hace, el único recuerdo que te dejo fue el brazalete que tienes en tu brazo izquierdo" se había olvidado por completo del brazalete que Apolo le había dado, lo miro, vio el dije de sol que tenía con atención.

"Él está siempre conmigo" le respondió.

"¿Has sabido algo sobre el últimamente? ¿O alguno de tus hermanos?" ella negó con la cabeza "¡Lo vez! Todos lo olímpicos son iguales, unos cobardes egoístas, prefirieron quedarse callados que ayudar a sus hijos, por miedo"

"Tú eres un dios ¿Eres igual a ellos?"

"Si, pero yo no soy olímpico, a su perspectiva solo soy un simple dios menor que nunca será alabado, obligado a servirles" dijo Pitch con rabia.

"No eres mejor que ellos" lo reto Rapunzel "Ellos por lo menos hacen el bien"

"Todos nosotros somos iguales" le respondió Pitch "Solo que yo no le doy la espalda a los míos"

Volvió a señalas las imágenes que aparecían; eran diferentes esta vez, no era el reino de Corona era otro lugar, un lugar que Rapunzel había conocido hace poco, el reino de Arendelle.

"Un muy lindo y raro recuerdo" comento Pitch. Rapunzel vio las imágenes con atención.

Cabalgaban por un puente que conectaba a una aldea con un castillo, un gigantesco y hermoso castillo. "¿Estas emocionada?" el rey le pregunto a Rapunzel mientras ella cabalgaba en Maximus y llevaba a Pascal en su hombro "Conocerás a tus primas"

"Si, espero que Anna, Elsa y yo nos llevemos bien" respondió Rapunzel.

"¡Oh! ¿Y fue así?" Pitch agito la mano y la imagen cambio, ambos, los reyes de Corona y los de Arendelle tomaban el té en una habitación mientras las princesas jugaban.

"Soy Anna" se presentó la princesa más pequeña, que era de su edad, tenía cabello rubio cereza peinado en dos pequeñas trenzas, unos grandes y brillantes ojos azules y pecas bajo ellos "Y ella es mi hermana Elsa" señalo a una niña dos años mayor, con cabello rubio claro peinado en una sola trenza, al igual que Anna tenía unos grandes y brillantes ojos azules y pecas, ella no sonreía más bien parecía alterada; usaba guantes de seda blancos en sus manos.

"Soy Rapunzel" se presentó haciendo una reverencia.

"¡Wow! Qué largo y bonito cabello" dijo Anna tomando uno de los largos mechones de Rapunzel "¿Dejarías que te lo trenzara?" dijo emocionada.

"Claro"

"¡Umm! Creo que necesitare ayuda, Elsa ¿Podrías ayu…?"

"¡No!" grito la otra princesa "No gracias" dijo aparentando estar calmada.

La imagen cambio, seguían en la misma habitación pero ya había pasado unas horas y Anna había terminado de trenzar el cabello de Rapunzel, ambas jugaban a tomar el té imitando a sus padres.

"¿Quiere un poco más de té, señorita Corona?" decía Anna imitando una voz madura y cargando una tetera de porcelana.

"Me encantaría señorita Arendelle" respondía Rapunzel de la misma forma y extendiéndole su taza de juguete. Anna fingía servir el té y ella fingía tomarlo "Delicioso"

Rapunzel miro a un lado; Elsa estaba sentada junto con los reyes, no hablaba, solo jugaba con su cabello con una expresión desanimada.

Camino hacia ella lentamente "Elsa" dijo suavemente haciendo que ella volteara a verte "¿Quieres jugar con nosotras?"

"No gracias" dijo en tono amable.

"Vamos" Rapunzel le tomo del hombro "Sera divertí… ¡Que fría estas!"

"¡No me toques!" grito Elsa, aparto a Rapunzel de ella haciéndola caer en el suelo.

Tanto los reyes como Anna miraban a Elsa atónitos "¿Elsa?" dijo Anna mientras ayudaba a Rapunzel a levantarse.

"Yo…yo…yo…lo siento" dijo Elsa alterada, salió corriendo de la habitación sin mirar a nadie.

"Hablare con ella" la reina de Arendelle se levantó y siguió a su hija mayor. Rapunzel observaba la escena preocupada.

"Interesante" dijo Pitch mientras acariciaba su barbilla.

"¿Esta es otra forma de tortura?" dijo Rapunzel, una reflexión le había llegado "Tú enviaste a la chica a torturarme"

"¿Chica?"

"La chica que me hizo esto" se remango la manga y le mostro la única marca que le quedaba de sus heridas, que formaba la frase "Orgullo de Apolo"

"Ya veo" la noqueo con la arena de pesadillas dejándola inconsciente de nuevo "No te preocupes, me encargare que ella pague por eso"

Jack

Despertaba de la misma forma que los dos anteriores, completamente desarmado y desprotegido, observo el lugar y se dirigió a una extraña pantalla negra. Al intentar tocarla, esta se encendió mostrando varias imágenes.

Jack reconoció el lugar, el lago en el cual él y su familia se habían hundido. Varios policías y guardabosques hablaban con la prensa sobre el incidente; se vio a si mismo saliendo del agua y mirando la escena.

Camino entre los presentes hacia donde una grúa sacaba el barco "¿Conocía a la familia?" un policía le preguntaba a un guardabosque.

"Si, la familia Overland" contesto "Una gran tragedia, solo encontraron el cuerpo de la madre"

Su alma parecía salirse de su pecho, camino hacia donde un par de policías tomaba fotos de los hechos. Una larga sabana estaba sobre algo, Jack la retiro y vio algo que no pudo soportar, vio el cuerpo frio de su madre ya muerta; rompió a llorar, parecía que nadie lo miraba o le prestaba atención.

"¿Cuál fue la causa del hundimiento?" preguntaba un reportero.

"Un gran bloque de hielo se estrelló en el casco y el motor estaba congelado" respondió un policía "Un muy trágico incidente"

"Y todo fue tu culpa" una voz resonó detrás suyo "Tu causaste sus muertes"

Se volvió y miro a un hombre de piel gris, ojos dorados de cabello negro y vestido de negro "¿Pitch Black?"

"El mismo"

"¿Qué es lo que quiere?"

"Mostrarte la verdad" le sonrió hipócritamente "Que eres un asesino"

"¡No lo soy, eso fue un accidente!"

"Tal vez lo haya sido, pero no cambia nada" se dio la vuelta "Todo lo que tocas se muere, tu madre, Emma, Merida"

"¿Qué?"

"Bueno, tal vez ella aun no" rio.

"¿Cómo sabes todo esto?"

"Soy el dios del miedo" se volvió "Pero no tengas miedo"

"¿Miedo?" se burló "Yo no te tengo miedo"

"Tal vez no pero le tienes miedo a algo, y no me refiero al agua o al fuego" Jack lo miro sorprendido mientras Pitch le volvía a dar la espalda y se paseaba por su palacio.

"¿Piensas eso?"

"¡Lo sé!" volvió su rostro levemente hacia el "Es algo que siempre he sabido, el miedo de las personas" sonrió "El tuyo es que nadie crea en ti" Jack cayo mientras Pitch reía.

"Yo puedo ayudarte, puedo quitarte el miedo"

"¿Y el precio cuál es? ¿Unirme a ti? Ni lo sueñes"

"Bien, quédate con los del campamento, los que no te aceptan" la seguridad de Jack se derrumbó "Ellos jamás te aceptaran"

"¡Para!"

"Después de todo, tú no eres uno de ellos"

"¡Tú no sabes que soy!" dijo molesto.

"Claro que lo sé, eres Jack Frost, un semidiós que acabo en el lugar equivocado, un romano entre griegos, haces un desastre donde quiera que vayas…lo que estás haciendo ahora"

"¿Qué fue lo que hiciste?"

"Ese no es el punto, ¿Qué fue lo que tu hiciste?" lo golpeo con la arena de pesadillas dejándolo de nuevo derribado "Feliz fin de verano, Jack"

Merida (M)

"Despertó" en un lugar que ya conocía y no quería volver a ver, la leve luz del fuego griego iluminaba el oscuro cuarto. Escucho pasos que venían hacia ella; su arco y flechas aparecían en su espalda siempre que lo necesitaba pero esta vez solo las flechas aparecieron.

"¿Buscas algo?" dijo una voz familiar; de la oscuridad salió un adolescente vestido con jeans raspados, una camiseta sin mangas y una chaqueta de cuero negra y en su cuello llevaba un pañuelo color rojo, tenía un cuchillo en su cinturón; sus ojos eran como llamas, su cabello era negro y su piel pálida, era bastante atractivo.

Merida noto que el llevaba algo en manos, en la derecha tenía su arco y el la izquierda su ropa, la ropa que usaba en el Campamento Júpiter. Se miró rápidamente, estaba vestida pero en conjunto al adolescente; llevaba la camiseta sin mangas, un short de mezclilla raspado, no llevaba la chaqueta pero sin un pañuelo azul con cuadros escoceses sobre su cabello.

"¿Quién eres?" le dijo.

"¿Crees que soy atractivo?" ella lo miro confundido "Solo responde"

"Bueno…si…algo" respondió perturbada.

"Sabía que te gustaría" el chico sonrió "Estoy en mi mejor forma"

"¿Por qué tienes mis cosas? ¿Por qué estoy vestida así?"

"Tengo tu arco por protección y tu ropa…pues no deberías usarla, ya que no eres una de ellos, no eres romana, no del todo"

"¿Cómo sabes eso?"

"Lo sé todo sobre ti, tu edad, 13; eres la hija de Zeus y lo que más me impresiona, no tienes ningún miedo pero si preocupaciones, como decepcionar a todos, que nadie crea en ti o ser una buena líder"

"Eso es miedo"

"No, como ya dije son preocupaciones y todo el mundo las tiene, la mía por ejemplo, es no lograr mis objetivos"

Merida se impresiono ese chico sabia como se sentía, la comprendía.

"Yo te entiendo" eso llamo su atención "Todos esos años en las sombras pensé que nadie sabia como se sentía" miro a Merida a los ojos "Pero ahora veo que estaba mal"

No era que le gustara, pero ese chico era muy atractivo ¿Qué es lo que hacía en el palacio de Pitch? Es chico se acercó a ella, lanzo lo que tenía en manos y acorralo a Merida contra la pared.

"¡¿Qué crees que haces?!" le quejo Merida.

"¡Shh!" dijo postrando sus dedos en sus labios y olfateo su cabello para sentir su esencia "Una vez estuvimos en la misma situación"

Un horrible recuerdo vino a su mente, en su cumpleaños ella había sido capturada por…

"¿Pitch?"

"Si Merida querida"

"¿Pero cómo…?" Pitch postro su mano en su boca para callarla.

"Todo dios tiene diferentes perfiles, este no es mi favorito pero si el más útil" con una mano la sostenía contra la pared y con la otra la tomaba de la cintura "No tenemos por qué estar solos, Merida, yo creo en ti"

"Yo no estoy sola" trato de apartarlo pero él era más fuerte.

"Si lo estas, ¿Qué pasaría si los romanos supieran lo que eres? Te matarían al instante; ellos no creen en ti"

"No creen en mi" repitió ella.

"Si ¿Qué podemos hacer? ¿Qué va mejor que el miedo y la tormenta? ¡Podemos hacerlos creer!" Merida vio a Pitch a los ojos "¡Les daremos un mundo donde todo…todo sea…!"

"¿Pitch Black?"

"…Y Merida DunBroch, ellos creerán en ambos"

"Ellos temerán de ambos" le dijo retadoramente "Y eso no es lo que quiero"

Pitch se quedó callado, solo mirando la expresión de la chica.

"¡Y por última vez! ¡Déjame sola!"

El nuevo y atractivo rostro de Pitch frunció el ceño molesto "Muy bien, tú quieres estar sola ¡Bien! ¡Pero estarás sola conmigo!"

El rostro de Merida se llenó de terror cuando el joven señor del miedo comenzó a besarle el cuello y acercarla hacia el hasta que el pecho de ambos chocaran. Su sangre hervía y sentía como su corazón latía; estaba inmóvil y sin poder hacer nada.

"¡Déjame por favor!" le suplico.

Pitch la tomo del cabello, quitándole el pañuelo azul de la cabeza "¡No!"

Merida no podía moverse, no podía hacer nada más que gritar. Pitch soltó la pared y con su mano libre acaricio por completo la espalda de Merida hasta llegar a su posterior. Con su otra mano la tomaba de la cintura acariciándola delicadamente.

Podía sentirse el calor, pero solo uno lo disfrutaba; Merida sentía algo que no había sentido antes. Terror. Pitch estaba abusando de ella o planeando hacerlo; ella lloraba y gritaba mientras Pitch dirigía sus manos a sus piernas rápidamente.

"¡Aahh!" Merida se quejó al sentir un increíble dolor en su cuello, vio como Pitch sonreía con sangre entre sus dientes. La había mordido y no conforme con eso comenzó a lamer la sangre y volver a besar su cuello.

"¡Merida!" una angustiada voz gritaba su nombre "¡Merida por favor despierta!"

Pitch parecía no escucharla, dejo el cuello de Merida y se dirigió a su rostro apretando sus mejillas con su mano derecha "¡Tú eres mía!" seguido la beso en la mejilla como la última vez, causándole otra herida.

¡SLAP! Ella sintió un dolor más grande en la mejilla, distinguía levemente una luz y tres rostros mirándola fijamente.

"¡¿Por qué la golpeaste?!" distinguió la voz de Nod.

"¡Entre en pánico! ¡Fue lo primero que se me ocurrió!" dijo una voz mortificada.

"¡Está despertando!" dijo Hans.

Su vista se aclaró y reconoció a quienes la acompañaban: Nod, quien la miraba preocupado al igual que Hans, en medio de ellos estaba Ixchel, con las manos sobre su boca y lágrimas que caían de sus ojos, sus ojos cafés que irradiaban terror al verla.

A Merida le costaba respirar, estaba alterada, seguía sintiendo dolor en su cuello y mejilla; se miró, estaba de nuevo vestida con la ropa del campamento. Se llevó una mano al cuello, el terror la invadió al ver que seguía sangrando, no lo había soñado, en verdad había pasado lo que era lo peor.

"Merida" Ixchel la miro aterrada "Ahora estas bien, nada va a pasarte" lo que sorprendió a todos, Ixchel abrazo a Merida tratando de calmarla, a lo que ella también lo hizo pero Ixchel se apartó rápidamente.

"¿Qué…que…?"

"Estabas teniendo una seria convulsión" intervino Hans "Pero gracias a Ixchel que te saco del shock ya estás bien" la centurión se puso de pie dándoles la espalda.

"¿Qué hacemos ahora?" le pregunto Nod "Hare lo que quieras solo da la orden"

Ixchel no lo miro "Hans, busca a Heather y pídele una buena ración de polvo de cuerno de unicornio y si puede que ella venga también; Nod, lleva a Merida a su barracón, yo los acompañare" saco su espada del cinturón como si fuera necesaria para escoltar a Merida "¡Ahora!"

Hans salió corriendo del establo; Nod camino hacia Merida y tímidamente la cargo en brazos, sentía el rápido latido de su corazón y pensaba en lo que había pasado no era una simple convulsión, sino algo peor.

Ixchel los escolto por todo el campamento hasta la Segunda Cohorte "¿Por qué?" pensaba ella "¿Por qué ella, Pitch? Es solo una niña" las lágrimas corrían por su rostro pero nadie de los que la observaban lo comento "Es tiempo Ixchel, debes revelar tu poder"

Campamento Mestizo

Pitch apareció de nuevo en la misma colina en la que había dejado a Valentine. Estaba molesto, furioso porque alguien había interferido en su plan. En la mano aún tenía el pañuelo azul con cuadros escoceses que le había quitado a Merida y seguía saboreando su sangre entre sus dientes.

"Señor Pitch, su nieto está listo" le indico Síndrome. Valentine camino hacia él, engalanado su nueva y oscura vestidura con orgullo.

"Las pesadillas te sientan bien" comento Pitch, sonriendo con malicia "Te mostrare lo que tienes que hacer"

Ambos caminaron hasta un punto de la colina en la cual podía ver el campamento entero "¿Ves ese montón de griegos disfrutando?" dijo con repugnancia y señalando la playa "Están llenos de miedo ¿Los sientes?"

"Los siento; uno y cada uno de sus miedos" contesto Valentine "Miedos que esperan salir"

"Ese es mi muchacho" vitoreo Pitch "Sé que no recuerdas como hacerlo así que…"

"No" lo interrumpió Valentine "Mentí, recuerdo perfectamente cómo hacerlo…hacer realidad sus miedos, multiplicarlos y que los ataquen, yo controlo su pánico"

Pitch rio complacido "Liberare mis armas a tu señal"

"¿Qué es eso?" Valentine señalo el pañuelo que Pitch llevaba en la mano.

"Algo sin importancia en este momento" dijo mientras lo escondía entre sus ropas "Concéntrate"

Valentine se volvió frente al campamento extendiendo sus manos hacia el frente, temblaba por el poder que de él emanaba; las nubes formaban un remolino sobre él, el cielo azul se tornó gris, el viento viajaba alterado a todas direcciones; los campistas perturbados corrieron a la armería.

"¿Estás listo?" le dijo Pitch.

Valentine se sentía lleno de poder, miraba a los semidioses con armas y escudos esperando el ataque "Estoy listo"

Los tres presentes sonrieron. Síndrome oprimió un botón en su muñequera y todas las jaulas se abrieron; los dragones eran libres, las pesadillas rodeaban a Valentine formando un huracán de arena negra. Valentine controlaba todo, sus ojos se volvieron dorados y resplandecían mientras le señalaba a los dragones que atacaran las cabañas. Junto toda la arena formando una enorme esfera negra que elevo sobre su cabeza mientras miraba a los campistas; miles de miedos pasaban por su mente: a las arañas, las serpientes, la oscuridad…

"¡Realizar y aumentar!" grito mientras lanzaba la enorme esfera la cual en el aire se partió en miles de pedazos que cayeron enfrente de todos los campistas.

Todo se quedó en silencio por un momento; los campistas observaban confundidos los pedazos oscuros que estaban frente a ellos.

¡BOOM!

El silencio se rompió cuando el sonido de una explosión retumbo en todas direcciones; las arpías salían volando alteradas y con las alas encendidas con pequeñas llamas de las cocinas.

"¡Pestes! ¡Insectos! ¡Dolor!" gritaban las arpías; las cocinas ardían mientras que de ellas salían ratones, cucarachas y escorpiones.

Un chico de Atenea tomo uno de los pedazos oscuros para verlo mejor, gran error, comenzó a brillar hasta explotar en su peor miedo.

"¡Arañas! ¡Por todas partes!" se quejaba el chico, su cuerpo entero está cubierto de los arácnidos quienes comenzaban a tejer y clavarle sus venenosos colmillos.

El pánico creo cuando frente a ellos se postraron una docena de dragones color carmesí, con grandes ojos amarillos empezaron a escupir fuego, haciendo explotar los oscuros pedazos.

Los campistas corrían aterrados de las bestias que surgieron; la cabaña de Atenea se infesto de arañas haciendo que los que la habitaban se alejaran de ella. Pequeños dragones empezaron a incendiar el resto de las cabañas mientras los que estaban dentro corrían horrorizados para encontrarse en la misma situación que los demás.

Serpientes que mordían directamente a los brazos, mosquitos que por miles atacaban a un solo campista, cucarachas subiendo el cuerpo de los hijos de Afrodita que gritaban de horror al verlo; para colmo eso no era lo peor. Varias pesadillas se formaron para dar ataques más severos.

Quirón se defendió de algunas con su arco pero esta volvían a formarse pero en otra cosa, una guadaña, la guadaña de su padre Kronos que lo atacaba directamente; una guadaña flotando en el aire contra un centauro de varios siglos de edad.

"¡No vean a las pesadillas a los ojos!" gritaba Quirón mientras evadía los cortes de la guadaña.

Nadie pudo escucharlo, cada uno de los campistas lidiaba con su propio miedo pero cien veces peor. Mary Katherine pelaba sin ver a una gigantesca araña de tres metros, solamente armada con un cuchillo. Kristoff corrió junto con Astrid hacia los establos para proteger a Sven y al resto de los caballos de los dragones.

"¡Astrid!" la llamo Kristoff "¡Toma a Stormfly y pelea con esos dragones!" saco rápidamente un arco de bronce y flechas explosivas.

"¡¿Estás loco?! ¡No voy a dejarte!" replico Astrid.

"¡Voy a estar bien, confía en mí!" le dijo no muy convencido "¡Protege a los demás!" la chica rubia subió a su dragón y se alzó al aire.

Kristoff preparo varias flechas en su arco esperando un ataque "¡Hijo de Apolo!" un sátiro lo llamo "Nosotros protegeremos a los caballo y a su reno, vaya y proteja el campamento"

"Está bien pero" miro a Sven con preocupación "Cuídenlo bien" sin más que decir salió corriendo en ayuda de sus compañeros de cabaña. Los gemelos estaban tendidos en el suelo en posición fetal.

La arena negra rodeaba sus ojos cegándolos "¡No hay luz, solo oscuridad!" decían al unísono.

Kristoff trato de que volvieran en sí, trato de dispersar la arena pero en vez de eso, esta se volvió contra él, dejo a los gemelos y ataco a Kristoff en forma de un gigantesco y oscuro felino con grandes y filosos colmillos.

"¡Vayan por sus dragones y sigan a Astrid!" les dijo antes de clavarle una flecha al felino. Los gemelos corrieron sin protestar, en pocos segundos ya estaban en el aire con su dragón de dos cabezas.

Toothiana estaba siendo estrangulada por un par de serpientes de cascabel hasta el punto de quedar morada y caer al suelo.

"¡Tooth!" Bunnymund corrió a su auxilio cortando las cabezas de las serpientes con el filo de sus boomerangs; Tooth volvió a respirar "¿Estas bien?" le dijo ayudándola a levantarse.

"Si" ambos voltearon a ver a la arena que se formaba en otras dos figuras diferentes.

"¡No!" grito Bunnymund al ver a los galgos oscuros que lo miraban "¡Galgos no!" los grandes perros gruñeron y mostraron sus garras. Bunnymund y Tooth corrieron hacia el bosque.

Todos los jinetes ya estaban en el aire, bueno faltaba uno.

"¿Dónde está Hiccup?" decía Astrid preocupada.

"No lo he visto en todo el día" respondió Fishlegs.

"Bien, podemos hacer esto sin el" dijo Astrid "Gemelos, hagan que esos alacambiante se alejen de las cabañas; Fishlegs y Snotlout, encárguense de esos Fireworm"

"¿Qué harás tú?" le pregunto Snotlout.

"Hare que las pesadillas no los sigan" sin decir nada más los jinetes se dispersaron mientras Astrid trataba de comprender lo que sucedía debajo de ella.

Esta era una batalla que Kristoff no podía ganar, no solo. El felino le había hecho ya varios cortes en la piel demasiado profundos, se desangraba, ya no aguantaba más. Lanzo su última flecha explosiva, la cual apenas hizo que el felino perdiera parte de la cara.

Era el final, el felino se puso en dos patas, listo para darle un golpe mortal. Kristoff cerró los ojos, el felino rugió listo para clavar sus dientes en su carne. Kristoff grito.

El felino estaba frente el inmóvil, un reluciente pedazo de bronce le atravesaba el pecho. El felino cayó en el suelo, deshaciéndose lentamente. Kristoff miro alegremente a su salvador.

"Eugene" dijo "Gracias" el hijo de Hermes lo miraba sin expresión alguna.

"No iba a dejar que un gato te matara" empuño su espada de nuevo "Eso debo hacerlo yo" apunto el filo a la garganta de Kristoff.

"¡No Eugene!" grito con lágrimas en los ojos, su amigo levanto su espada para tomar impulso.

"Adiós amigo mío" dijo Eugene antes de bajar su espada. Kristoff cerró los ojos esperando de nuevo el final; escucho el metal chocar, había alguien entre ellos. Wilbur bloqueaba con enorme fuerza la espada de Eugene con su daga.

Kristoff se levantó rápidamente y tomo una espada de uno de los campistas que habían dejado inconsciente "¿Qué le pasa?" pregunto ayudando a Wilbur a bloquear a Eugene.

"Es su miedo, su mayor miedo" contesto Wilbur "Su mayor temor era lastimarnos" entre los dos derribaron a Eugene "Mira sus ojos" los ojos cafés de Eugene ahora eran negros y sin vida.

Se puso de pie tomando su espada "Perfecto, ahora podre matarlos a los dos" les apunto con la espada de nuevo. Sería difícil para ambos, Eugene era el mejor con la espada y ellos no querían lastimarlo.

Un látigo azul golpeo de repente a Eugene hasta llegar a estrellarse contra los baños y destrozar la estructura. "¡Eugene!" gritaron ambos; Wilbur corrió a ver lo que había ocurrido mientras Kristoff abrazaba a Astrid, quien con su dragón habían noqueado a Eugene.

"No iba a dejar que te matara" lloraba Astrid en el hombro de Kristoff.

"Estoy bien, no me paso nada" le respondió abrazándola.

"Debemos ver como esta" ambos corrieron para encontrarse con Wilbur en los baños. Estaban completamente destrozados, el agua se esparcía por todas partes; Wilbur buscaba entre los escombros a su amigo.

"¡Oh por los dioses!" dijo Wilbur horrorizado.

Astrid y Kristoff se acercaron a él para ver lo ocurrido. Astrid se cubrió la boca evitando gritar pero no pudo evitar llorar al igual que Wilbur. Kristoff se quedó atónito, no tenía palabras, sus lágrimas caían directamente al suelo; estiro su mano buscando a su amigo y suspirar su nombre tristemente "Eugene"

Campamento Júpiter

Merida estaba un poco mejor, aun sentía los escalofríos y terror pero estaba bien; estaba recostada en su litera, el barracón estaba completamente vacío por órdenes de Ixchel, quien miraba impacientemente la puerta. Nod estaba su lado, sujetándola de la mano para calmarla, él le sonreía.

"¿Te sientes mejor?" le pregunto.

"Algo" Merida trato de disimular su sonrojo. La puerta se abrió de repente, Hans y Heather entraron al barracón.

Heather corrió rápidamente a ver a su amiga "¿Merida te encuentras bien?"

"Si, según Hans fue solo una convulsión" contesto pero sabía que eso no era.

"Traje todo el polvo de cuerno de unicornio que pude" Hans le dijo a Ixchel "Espero que sea suficiente"

"Esta perfecto, Hans" dijo distante, se puso de pie y tomo la bolsa que Hans tenía en las manos "Váyanse, tengo que hablar con ella a solas"

"¿Qué? ¡No!" se quejó Nod.

"¡Leafmen!, es una orden no una sugerencia" replico Ixchel "Ahora largo, los tres" Nod soltó a Merida y salió a regañadientes al lado de Heather y Hans.

El barracón se quedó en silencio; Ixchel comenzó a preparar algo con el polvo de cuerno de unicornio que no se veía muy bien. Merida estaba confundida, la chica quería hablar con ella pero no le dirigía la palabra.

"¿Qué es lo que pasa?" le pregunto por fin.

"Nada, absolutamente nada" respondió Ixchel; se dio la vuelta para dirigirse a la cama de Merida "Toma esto, te sentirás mejor" le extendió un vaso con un líquido espeso color café claro que no olía nada bien.

"Creo que me sentiré peor"

"No hagas bromas y solo tómalo" Ixchel esculco en el baúl de Merida mientras ella bebía el asqueroso liquido "No tengo néctar así que tuve que hacer eso, después come un poco de ambrosia"

A Merida casi se le sube el líquido "Dijiste ¿Ambrosia?"

"Si, conozco muy bien la ambrosia y por suerte tú tienes un poco, cómela" Merida obedeció, comió la comida de los dioses, sus dos heridas sanaron rápidamente "¿Mejor?"

"Mejor" dijo Merida vio como la expresión de Ixchel cayo repentinamente, ella ocultaba algo era obvio "Querías hablar ¿Cierto?"

Ella suspiro "Si y para mí eso es algo muy difícil"

"Solo hazlo, eso es lo mejor"

Ixchel se tomó los hombros "¿Has estado en el Olimpo?"

Una extraña pregunta pero la respuesta era obvia "No y algo me dice que tu si"

"A si es; conozco a muchos de los dioses, tanto a los grandes como los menores; conozco a Hefesto, a Ares, tengo una muy buena relación con Afrodita…"

"¡Espera, los estas llamando por sus nombres griegos!" la interrumpió Merida.

"Carajo" dijo Ixchel en voz baja "Si, los nombro así porque…porque al igual que tú, tengo legado tanto griego como romano; mi madre era griega y mi padre romano, no sabes cuánto desastre causaron por su estúpido enamoramiento…bueno regresando al tema, conozco a muchos de los dioses y ellos me conocen a mí, les serví por un tiempo, Zeus me dio un regalo que a veces maldigo tener pero ese no es el punto, uno de los dioses que conozco es Phobos"

"No me gusta a donde va esto"

Ixchel suspiro "Yo tengo un poder, Merida, un poder que a la vez es una maldición" la miro a los ojos "Puedo conocer los secretos de las personas solamente mirándolas a los ojos"

"Estas jugando" Merida rio.

"Pruébame, pero dame el permiso de revelar secretos que solo tu sepas"

"Bien, no tengo nada que perder porque tu estas mintiéndome; anda dime lo que quieras" dijo Merida molesta.

Ixchel la miro a los ojos seriamente "De pequeña le tenías miedo a los rayos, vienes del Campamento Mestizo, tienes tres amigos ahí" tomo aire antes de seguir hablando "En tu cumpleaños Phobos te beso en la mejilla y ahora…el trato de abusar de ti"

A Merida se le cayó el alma al suelo, todo eso era verdad, todo. Ixchel llevó sus manos a la boca como si tuviera nauseas pero suspiro de alivio "Te digo la verdad"

"Si…pero ¿Cómo es posible?"

"Ese es mi poder, Merida, pero como te dije es también una maldición" saco su daga de su cinturón y se vio en ella "He pasado la mayor parte de mi vida guardándolos, he sabido de injusticias, todo al que miro me revela sin querer sus secretos, los cuales no siempre son buenos"

"Es por eso que me despertaste ¿Cierto? Para que él no me hiciera nada"

Ella asintió "Jamás creí a Phobos capaz de semejante atrocidad" una lagrima cayo en su mejilla "Pero él es capaz de cosas peores"

"¿Cómo es el realmente?"

"¿Te refieres a su verdadera forma? Fue la primera que viste, la de la cara gris y ojos dorados"

"No, me refiero a su carácter ¿El si es así de malo o es solo actuación?"

Ixchel respiro profundamente "Él es un acertijo y no del todo bueno, es un perdedor, es un idiota a mas no poder, es un villano en la ley de los demonios, es un asesino por diversión, es impredecible, no tiene conciencia alguna, es un chico malo con un corazón susceptible, su tipo de amor es irracional es físico"

"Hablas de él como si lo…"

"¿Cómo si lo amara? Si lo amo eso no lo niego"

"¿Cómo puedes amar a alguien así?"

"No lo sé, solo lo hago, no me importa que él no me ame de vuelta" se puso de pie "Merida escucha, voy a prometerte algo" Merida asintió "Te prometo que mientras yo esté aquí el no volverá a dañarte y si lo hace…será sobre mi cadáver" cruzo con un dedo su corazón "Te lo prometo por el rio Estigio"

Ixchel se dispuso a salir del barracón cuando Merida la detuvo "Ixchel, acabas de hacer una promesa muy grande"

"Solo juro así cuando estoy segura de lo que hago" dijo sin voltearla a ver.

Un recuerdo volvió a ella, uno sobre Ixchel "¿Conoces a Emma Overland?"

Ixchel se volvió levemente "No, no la conozco…pero sé que es un muy lindo querubín" dijo muy convencida y salió del barracón.

Merida sabía que ella había mentido y había aprendido algo de ella "Las personas que guardan secretos son las que mejor mienten"

Ixchel salió del barracón más calmada; se encontró con los amigos de Merida quienes estaban impacientes por una respuesta.

"¿Cómo esta ella?" preguntaron Hans y Nod.

"Mejor pero yo la dejaría descansar un poco" respondió.

"¡Vatiz!" Reyna, la pretora camino furiosa hacia ella "¡¿Por qué no estabas en tu puesto?!"

Ixchel giro los ojos "Tuve una emergencia, le pedí a Valentine que me cubriera"

"¿Valentine? ¡No había nadie en el templo de Júpiter cuando encontramos a Octavian así!"

"¿Así?" Ixchel miro a lo lejos; varios chicos llevaban a Octavian a su barracón en una camilla él estaba inconsciente "Heather, quédate cuidando a Merida; Hans, Nod ustedes vigilen el templo de Júpiter; yo los levanto de su castigo"

"Tú no puedes hacer eso, la que da las ordenes aquí soy yo" la interrumpió Reyna. Ixchel le dirigió una muy severa mirada como queriendo quemarla.

"Voy a hablar contigo Reyna" tomo a Reyna del brazo y la llevó detrás del barracón aunque ella se quejara.

"¡Tú no puedes hacer eso, la pretora soy yo!" se quejó Reyna.

"Me importa un bledo si eres la emperatriz" Ixchel hizo que Reyna se quedara callada "Tu le sirves a los dioses, así que tienes que cumplir mis órdenes"

"Tú no eres del todo diosa, recuérdalo" la ira de Reyna no se comparaba a la que Ixchel tenia.

"Pero lo soy en las leyes romanas, menor pero diosa; tú tienes que obedecerme"

"Yo debo obedecerte" dijo Reyna como si hubiera caído en un trance.

"Bien, de ahora en adelante todo lo que yo diga lo cumplirás" Reyna asintió "Tu tal vez seas la pretora pero yo gobierno el campamento ¿Me escuchaste?"

"Si, mi señora" Reyna se arrodillo ante ella.

"Buena chica, ahora ven conmigo" ambas regresaron al barracón donde los tres legionarios las esperaban confundidos "Reyna, diles nuestro acuerdo"

Reyna sacudió la cabeza para regresar en si "Decidí levantarle el castigo a toda la Segunda Cohorte y hagan lo que Ixchel les dijo ¡De inmediato!" los tres obedecieron desapareciendo a hacer sus labores.

Las dos chicas se quedaron solas. Ixchel sonreía satisfecha "No fue tan difícil"

"Ixchel" dijo Reyna "Encontré esto donde Octavian estaba" le mostro una bolsa de cuero, la misma donde ella tenía la arena de sueños pero ahora vacía "¿La reconoces?"

"Lamentablemente si" la tomo para observarla mejor.

"Y también esto" le extendió otra bolsa con un contenido más oscuro "Estaba junto a Octavian" Ixchel la abrió y se horrorizo con lo que tenía dentro, arena de pesadillas.

Apretó los labios con furia "Sígueme" le dijo a Reyna entre dientes. Caminaron hacia la Primera Cohorte; los demás legionarios murmuraban entre ellos sobre lo ocurrido con Octavian; Ixchel y Reyna pasaban entre ellos haciendo que se callaran y despejando el camino hacia la Cohorte.

"¡Todos ustedes retírense a sus respectivas labores, no hay nada que ver aquí!" anuncio Ixchel; todos la miraron confundidos.

"¡Hagan lo que ella dice!" siguió Reyna, nadie puso objeción, en la Cohorte solo quedaban Reyna e Ixchel "¿Qué planeas?"

"Nada de tu incumbencia" le respondió "Vete tú también" le indico; Reyna volvió a arrodillarse ante ella y después se fue.

Sostenía con ira ambas bolsas de cuero "Vas a pagar por esto Pitch y muy caro" pensó.

Entro al barracón de los centuriones; Octavian estaba en su cama durmiendo plácidamente bajo el poder de la arena de sueños. Así que no le importo hacer ruido. Se despojó de su armadura y sus armas para solo quedarse con su ropa del campamento.

Busco debajo de su cama un viejo baúl de plata con la inscripción: Propiedad de Ixchel Vatiz Pitchiner. Lo abrió y empezó a apartar todo lo que tenía para llegar al fondo y sacar una caja de cartón color plata con detalles negros.

"Jure jamás volver a usar esto" dijo en voz baja "Pero la ocasión lo amerita" dejo la caja en su cama y comenzó a quitarse la ropa. Miro la caja con temor y la abrió con terror; vio el mayor recuerdo de su pasado ahí dentro, toda su vida paso por su mente, todas las veces que había usado eso para el mal. No tuvo otra opción, lo saco completamente para observarlo antes de ponérselo.

"Hola viejo amigo" dijo antes de ponérselo. El poder que alguna vez tuvo volvió a ella, se sentía renacida usando aquello. Una túnica negra como la de Pitch pero en modo de vestido de manga larga y con escote había sido el mayor recuerdo de sus días de gloria "Mas escotado de lo que recuerdo" dijo al verse al espejo "Y también me resalta mucho el tras…olvídalo" el vestido estaba ajustado y marcaba cada curva de su cuerpo.

Se volvió hacia el baúl y saco otra vestimenta; una capa con capucha de color café llena de escarcha de la última vez que la uso "Perfecto, así podre ocultar mis armas" se colocó el cinturón de la espada en su cintura y después coloco la espada. Miro su daga por un segundo y después la dejo en el pecho de Octavian "Si no regreso, mata a todos los que quieras en mi nombre" le susurró al oído antes de besar sus labios.

Se colocó la capa café y se cubrió el rostro con la capucha, nadie la reconocería, su espada estaba muy bien escondida y sobre todo ocultaba quien era. Volvió a su baúl por última vez para sacar una extraña esfera de nieve con el símbolo de Aquilón dentro de ella.

Ixchel tomo la bolsa de arena de sueños vacía y la ato al otro lado del cinturón de su espada; ella estaba lista. Camino hacia una pared vacía que estaba al final de la habitación. Reviso antes de seguir el adorno que su cuello llevaba: un collar de cuero con un dije en forma de una semilla de oro y cuatro cuentas de arcilla donde resaltaba una con el Empire State Building y varios nombres escritos en griego: Silena Beauregard, Michael Yew, Luke Castellan, Ethan Nakamu…, soltó rápidamente su collar para no revivir recuerdos.

"Campamento Mestizo" le susurro a la esfera de nieve y después la lanzo hacia la pared, pero está en vez de romperse desapareció y formo un portal de un vivo color azul polar.

"Valentine si morimos por esto te mato" ignoro su estúpido comentario y entro en el portal cerrando los ojos.

Al abrir los ojos se encontró con el desastre que ocurría en el lugar; se agacho para recoger la esfera de nieve y guardarla en la bolsa de cuero vacía que tenía en el cinturón.

Miro a su alrededor; vio a los campistas pelado por sus vidas con sus miedos multiplicados, varios heridos cargados por sus compañeros y lo más sorprendente, vio un huracán de nubes sobre el punto de origen de todo el caos.

"¡Oh Valentine! Esto tiene tu nombre por todas partes" rio para sí "Déjame ayudarte a traer el infierno a este lugar" extendió su brazo derecho para recolectar toda la arena de pesadillas que había en el césped, formando una nueva pesadilla que se arrodillo ante ella.

"Que hermosa y linda pesadilla" dijo mientras le acariciaba el lomo al caballo negro "Recorre todo el campamento y busca a tu creador" el caballo relincho y se alejó trotando. Ixchel rio victoriosa.

"¿Qué es lo que haces tú aquí?" dijo una voz que la hizo voltear.

Arrugo la ceja molesta al ver una cara conocida "Tu de nuevo"

Capitulo demasiado largo, tuve que dividirlo en dos porque créanlo o no esto es solo la mitad. Espero subir la siguiente parte del capítulo lo antes posible.

Ya saben si les gusto dejen su review o pongan la historia en Follow o Favoritos

Les agradezco los lindos reviews (si voy a empezar a agradecer reviews) a:

Divergent

Tori

Guest

Bueno espero que les haya gustado y si quieren que siga con la historia dejen un review GRACIAS!