Retrógrado
Capítulo 9
—¡Neji!
—Neji
—¡Neji!
—Nejiiiii
Así comenzó su mañana. Así comenzaban todas sus mañanas en los últimos. No, no era el dulce sonido de sus dos esposas en la cama con él gimiendo su nombre. Era el agotador y martirizante llamar de dos mujeres hormonales y desquiciadas. Corrección, embarazadas.
Sí, sí, debía estar agradecido que dichas mujeres estuviesen cargando a sus hijos dentro de ellas, que estuviesen sacrificando su cuerpo, su profesión, etcétera, etcétera… Y lo estaba, mucho, pero con frecuencia sentía que el más sacrificado era él. Sus amigos que ya eran padres le habían advertido que el camino del embarazo es uno muy gratificante pero también uno muy agobiador. Y eso que ellos solamente habían tenido que lidiar con una esposa.
Tenten, que por lo general es alegre pero no extra expresiva se había convertido a un carácter totalmente hiperactivo. Siempre quería estar haciendo ejercicio, o yoga, o cocinando, y sobretodo hablando. Hablaba más que Ino, por Kami. Era como sí se hubiese casado con Lee.
Ino, bueno Ino era Ino multiplicada por mil. Su corto temperamento había llegado al extremo que sí él tan solo la hubiese mirado de 'manera incorrecta', estallaba. Y con ella nunca se sabía, a veces rompía en llanto, otras le gritaba, o se marchaba de la casa por días.
Y las peleas que armaban entre ellas.
Era como volver a los primeros meses de sus vidas juntos. Tan severa era la situación que llegaba al punto que Neji se sentía más relajado en misiones rango S que en casa. Con su escuadrón era el capitán, al que todos escuchaban y acataban lo que decía; cada movimiento suyo era apreciado y tenía la certeza de que el resultado sería bueno cualquiera fueran sus acciones y decisiones. En casa, era lo contrario. Casi había perdido el rol de cabecilla. Para ser honesto, se sentía como un esclavo.
Ino y Tenten se la pasaban ordenándolo. 'Neji, agua', 'Neji, masaje en los pies', 'Neji, apaga el abanico'… No habían por favor ni gracias. Sus mujeres eran unas verdaderas tiranas. Y sí él alguna vez se atrevía a rechistar, ellas no dudaban en usar su nueva frase favorita 'Sí supieras el trabajo que es llevar una vida dentro tuyo'. Viró los ojos al recordarlas decir esto.
Pero habían esos momentos que hacían todo su sufrimiento más que soportable, merecedor. Como cuando llegaba a casa y Tenten lo recibía con abrazos y sonrisas, y le decía lo feliz que era de al fin poder sentir a su bebé moverse y lo dejaba sentir las pataditas que daba. O cuando Ino lo elogiaba y le decía que deseaba que su hijo o hija fuera igualito a él (sin lo estoico, agregaba al final) y que era muy afortunada de tenerlo como esposo. Le daba orgullo saber que ambas mujeres pensaban altamente de él, que lo consideraban un buen esposo, y que sabían que sería un buen padre.
Pero sus momentos favoritos, era verlas a ellas juntas (cuando no estaban peleando). Ino se preocupaba del embarazo de Tenten más que del propio, le tenía controlados sus chequeos, dieta, horas de sueño, ejercicio. Tenten a su vez cuidaba de ella, la motivaba a mantenerse activa e impedía que sucumbiera a todas las tentaciones comestibles que tanto se le antojaban (y que eran promovidas por Akimichi). Muchas veces las escuchaba prediciendo el sexo del bebé opuesto y planeando nombres de acuerdo con esto. Entre las dos habían decorado la nueva recámara de los bebés, en –según ellas- tonos neutrales pero que a su gusto le parecían muy femeninos. Ellas tenía planeado criar a sus hijos no solo como hermanos, sino gemelos. Su hijo con Ino llegaría tres días antes, que su hijo con Tenten, de acuerdo con las fechas que había dado el hospital. Pero ellas aseguraban que ellos vendrían al mundo el mismo día.
Sea como sea, él no podía esperar a que esos niños llegasen.
§§§
La primera regla que Hinata Hyuuga impondría como líder del Clan sería la erradicación de la costumbre de colocar el sello maldito. Era iluso pensar que se podría acabar con las ramas, quizás en un futuro, pero era un concepto tan arraigado en la historia de su familia que sería casi imposible combatir. El sello, en cambio, era una meta mucho más accesible. Su ascenso no llegaría hasta dentro de un año, o quizás un poco más, pero definitivamente sería antes de que los hijos de Neji llegasen a la edad señalada para marcarlos.
Era precisamente su primo la motivación a acabar con ese cruel mandamiento. Neji había hecho, y seguía haciendo tanto por ella. Y por un cambio ella quería hacer algo por él. Cuando el Clan le impuso una segunda esposa y éste aceptó con la cabeza baja, el corazón se le había estrujado. En ese entonces, lo había visto como una humillación para el prodigio Hyuuga. También para Tenten, con la que se había encariñado bastante en los años que llevaban compartiendo apellido. Le parecía injusto que el Clan en vez de apoyarlos en su sufrimiento, los castigaba por algo sobre lo que no tenían control.
Creyó que la decisión no podría ser peor, hasta que eligieron a Ino como segunda esposa. Ella admiraba mucho a la otra kunoichi, pero sabía que agregarla a la mezcla sería catastrófico. Y lo fue. Los primeros meses después de su boda fueron una tortura para cualquiera que viviese en el complejo Hyuuga. No pasaba un día sin que oyesen una pelea proveniente de la casa de Neji.
Sin embargo, con el tiempo Hinata tuvo que reconsiderar su opinión. Las cosas habían mejorado entre los tres, notablemente. Cuando Neji desposó a Tenten, era obvio que la amaba pero Hinata supo que lo que movió su matrimonio fue otra imposición del Clan. Nunca consideró a Neji enamorado de Tenten. Cosa que cambió después de la llegada de la rubia a su hogar. La verdad que no tenía sentido, pero quizás tener que convivir con otra mujer había ayudado a su primo a valorar y explorar sus sentimientos hacia su primera esposa de una manera diferente.
Lo más importante para ella era verlo feliz. No que él lo expresara, pero ella lo conocía literalmente desde la cuna. Especialmente desde el anuncio de los embarazos, Neji parecía rodeado por un aura de tranquilidad y totalmente pura felicidad. Y ella quería asegurarse de que esto no cambiara. Sí alguien merecía ser feliz, era él.
§§§
Todas las noches rezaba para agradecer lo afortunada que era. Este nuevo bebé no remplazaría ni compensaría por los que había perdido, los amaba de igual forma. Pero no podía negar que era diferente. No es que se sintiese más real, ya que sus otros tres también lo habían sido. Pero era tangible. Tenía la certeza de que podría cargarlo, arrullarlo, verlo crecer… y nada se comparaba a la felicidad que esto le causaba.
El pequeño creciendo en su vientre la motivaba a despertar cada día llena de energía. A vivir con actitud vibrante. Desde ya sabía que este niño, presentía que era varón, sería como ella: alegre, entusiasta, travieso. Se movía tanto, y también la pateaba mucho –más de lo que le gustaría –, y eso era un bendición. Su hijito estaba vivo, sano y listo para llegar al mundo.
Y estaría aquí muy pronto. Dos semanas más y al fin podría sostenerlo en sus brazos.
Llegó a la meta que se había puesto para su recorrido diario, pero se sentía como sí pudiese correr una hora más.
¿Por qué no?
§§§
'13 días más', '12 días más', '11 días más'... Ino despertaba cada día con el conteo regresivo como primer pensamiento. Ya quería a este bebé fuera. Claro que estaba emocionada por su llegada, quería sostenerlo y besarlo y ver su hermosa carita. Pero también quería dejar de estar embarazada. Honestamente, era la peor etapa que había vivido.
¡Comenzando con que se veía gorda! Su vejiga era del tamaño de una nuez, las hormonas eran las amas y señoras de su sistema, sus pies le dolían, la espalda le dolía, y hasta los ojos le dolían de tanto llorar. Esta sería su primer y último embarazo, decidió. Pero sabía que cambiaría de parecer, quería darle varios hijos a Neji.
Llega pronto, bebé pidió colocando una mano sobre su estómago mientras se llevaba un pedazo de pastel a la boca.
§§§
Todo había pasado muy rápido, la había encontrado en el suelo desmayada con un charco alrededor suyo. Su agua se había roto. Era tradición de las familias antiguas dar a luz en el hogar, pero Ino sugirió que el parto de Tenten fuese en el hospital dado su historial. Y al hospital la llevó sin dudarlo.
No se suponía que el bebé llegase hasta dentro de otra semana y media, y estaba con los nervios en punta dentro del salón de operaciones. Ya que Tenten no despertaba y el bebé estaba en camino, Sakura había decidido realizar una cesárea.
Su hijo llegó al mundo chillando, lleno de vida, luego le explicaron que haber nacido una semana prematuro no afectaba mucho. Mas Neji no pudo relajarse o disfrutar completamente de su llegada. El monitor que tomaba los signos vitales de Tenten pitaba sin parar.
Forzadamente lo obligaron a salir de la habitación, aumentando su nerviosismo. No podía perderla. Fuera de la sala encontró a Lee y a Ino, la última gimoteando. Entonces vio blanco. La rabia que se apoderó de él producto de su impotencia e incertidumbre la desquitó en ella.
Ignorando la intervención de Lee, la agarró bruscamente por los hombros y la zarandeó.
—Esto es tu culpa — siseó, a Lee le sorprendió el tono que estaba usando con la Yamanaka. Neji no hablaba así desde su pelea con Naruto en los exámenes Chunin. —Mi esposa va a morir por tu egocentrismo. Tenten no puede tener hijos, pero tú eres tan prepotente y diste y diste hasta convencerla, ¿no?.
A Ino los ojos se le aguaron aún más. Sus palabras le dolían más que sus dedos apretando su piel. Pero Neji no se detuvo ahí.
—La única razón por la que me casé contigo fue un heredero. Lo único que tenías que hacer era parirme un hijo, pero eso no fue suficiente para ti. Haces lo que quieres, te crees por encima de cualquier fuerza. Eres tan egoísta que no me extrañaría que este fuera tu plan desde el principio, la preciosa princesa no soporta ser segunda en nada.
—¡Neji, suficiente! — fue Naruto quién intervino. El pronto a ser Hokage y su prometida, Hinata, acababan de llegar. El genio Hyuuga pareció reaccionar, y la soltó pero la mirada que le dedicó a la rubia le caló los huesos.
Lee lo tomó por el brazo y lo guió hasta unas sillas. Neji estaba fuera de sí, no podía asimilar nada de lo que estaba pasando.
El ambiente quedó tenso, los recién llegados se sentaron junto a el nuevo padre y trataron de consolarlo, asegurando que todo iba a salir bien. Ino aprovechó que la atención estaba puesta en él, y disimuladamente dejó el lugar. Obviamente, no era ni necesitada ni querida ahí.
§§§
Sakura salió un par de horas más tarde, su cabello aplastado contra su frente por el sudor. Había sido una batalla cuesta arriba.
—Neji — llamó la atención del Hyuuga, que por primera vez lo veía vulnerable —Ella está estable. La vamos a transferir al piso de arriba a una habitación privada para que puedas estar con ella. Felicidades, papá.
Neji asintió levemente con la cabeza. Su cuerpo y espíritu habían sido tomados por una gran ola de alivio. Se permitió respirar con paz, y deshizo los puños que sus manos habían formado. Sintió las palmadas de Lee y Naruto en su espalda, oyó sus felicitaciones, Hinata lo estaba abrazando… pero alguien faltaba, cayó en cuenta que Ino no estaba.
Se sintió culpable por la manera que había reaccionado, pero sabía que ella lo perdonaría. Había sido un estúpido error, pero respaldado con una buena justificación. Sí hubiese perdido a Tenten… pero no la perdió, y ahora ella y su hijo aguardaban por él. Más tarde se disculparía con Ino.
—Hinata — llamó a su prima para pedirle que fuese a buscar a Ino, avisarle que Tenten estaba bien. Sabía que Tenten la querría ahí para presentarle a su hijo, y él también quería compartir eso con ella.
Hinata asintió y con Naruto y Lee salió del hospital para dejar al padre ir a disfrutar de la nueva adición a su familia.
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Ino había caminado sin rumbo por horas. Las palabras de Neji quemando su memoria. Él tenía razón, ella era egoísta. Sí ella no hubiese insistido Tenten estaría bien. Que había probado con poder mantener su embarazo, sí había acabado con la vida de su amiga. Lloró amargamente, Tenten se había convertido en alguien tan importante para ella y no se iba a perdonar haberla perdido por su afán.
Cansada física y emocionalmente, decidió tomar el camino a casa. Pensó en ir donde su padre, pero desistió de este plan ya que Inoichi la consolaría y le aseguraría que no había sido su culpa. Ella no merecía compasión de nadie en ese momento, no después de lo que había hecho.
Todo el camino había sentido contracciones fuertes, pero las había ignorado, no era la primera vez que las sentía ese mes, meras falsas alarmas. Mas cuando divisó el complejo Hyuuga, su agua se rompió.
§§§
Hinata la encontró recostada de una pared, jadeando fuertemente.
—El bebé — le informó ella y la heredera se sobresaltó cuando entendió su significado.
—Tenemos que llevarte al hospital.
—No voy a aguantar hasta allá —contestó ella muy rápido. No era totalmente falso, pero al contrario que Tenten, ella no corría riesgo de dar a luz en casa. Además, en ese momento no quería tener que enfrentar a Neji, seguro pensaría que había planeado esto también para llamar la atención.
Hinata tenía básico conocimientos médicos, y antes había asistido en algunos partos caseros dentro del Clan, podía hacer esto. Recostó a Ino de si, y juntas caminaron hasta su residencia.
§§§
El niño en sus brazos era idéntico a él. Quizás eso era el orgullo hablando, pero definitivamente era Hyuuga. Había heredado tanto como su tez pálida (aunque se veía rosadito por el momento), su cabello castaño y sus ojos lavanda. Ese pequeño en sus brazos era un bulto de alegría.
Besó la frente de su mujer que había despertado hace poco. Tenten extendió los brazos y él lo colocó con tanto cuidado como si estuviese hecho de porcelana. La castaña lloró al sostenerlo y verlo por primera vez. Era tan hermoso, y estaba ahí, en sus brazos. Sus ojitos curiosos mirándola como sí fuera lo único en el mundo. Este bebito era su propósito en vida, todos los momentos sumaban para llegar a este.
—¿Cómo lo vamos a llamar? — preguntó Neji, que no había dejado de mirarlo ni por un momento.
—No lo sé — contestó ella risueñamente, en verdad no importaba en ese momento. Estaba tan concentrada en su carita y su suave piel que nombrarlo era algo secundario en su lista de prioridades. Quizás Ino podría ayudarlos a escoger. Notando la ausencia de la rubia, interrogó a su marido.
Neji le contó lo que había pasado y el rostro de ella se contrajo.
—Oh, no…Neji, no fue su culpa. Empujé mi cuerpo fuera de sus limites, no debí haber corrido esos kilómetros de más, estaba deshidratada. Fue irresponsable, — acarició con su dedo índice la naricita de su hijo — pero estamos bien.
Ahora Neji se sentía como un idiota, Tenten lo tomó de la mano.
—Tienes que disculparte pero sé que ella entenderá, no te preocupes.
Ella tenía razón, no había motivo por el que abatirse. Ino estaría feliz de saber que Tenten y el niño estaban bien, y sería rápida en perdonar su ofensa. Se sentó en la cama y tomó a su niño en brazos. De verdad que era hermoso.
§§§
—¿Qué pasa? — preguntó Ino cuando vio la cara de preocupación de la Hyuuga. Estaba sudando a mares, y el dolor era insoportable. Tenía que parir ya.
—Vi…viene de pies — tartamudeó ella. Hinata no tenía idea como actuar ante tal situación, sabía que de haberlo notado antes el bebé se habría podido reposicionar, pero a estas alturas intervención sería necesaria. Y ella no tenía experiencia con cesáreas.
Ino gritó cuando una contracción le pegó. Ya no había tiempo, con un rápido movimiento de manos salió de su cuerpo y entró al de Hinata. La Hyuuga no tenía el conocimiento para realizar esa operación e Ino no podía arriesgar prolongarlo más. Su bebé podría atragantarse con el cordón umbilical, o este mismo podía comprimirse y cortar el suplemento de oxígeno. La única oportunidad que tenía para sobrevivir es que ella misma realizase la cesárea.
Puso las manos de Hinata a la obra. Es verdaderamente una sensación extraña la de abrir tu propio cuerpo, cortar las capas de grasa y tejido y ver tu sangre fluir sin percibir ningún dolor. Pero no estaba completamente inafectada. Sus niveles de chakra se estaban debilitando rápidamente, ya que su cuerpo estaba sufriendo un gran trauma físico y mental.
Por suerte, todo su entrenamiento médico había rendido frutos. Sabía con exactitud donde hacer las incisiones y sus movimientos eran precisos y breves. Llegó al útero con rapidez, y pronto las manos de Hinata removieron al bebé de su interior. Cortó el cordón umbilical.
Era una niña.
Por un momento no la sintió moverse y su mundo se derrumbó, pero después de un infinito instante, la pequeña lloró anunciando que estaba viva. La secó y envolvió con toallas húmedas y mantas que Hinata había preparado. Y la recostó entre el espacio de su brazo y costado de su cuerpo inconsciente. Recorrió su cuerpecito con la palma de la mano de Hinata, un rápido escaneo para asegurarse de que todo estaba en orden. Lo estaba.
La habitación comenzó a dar vueltas detrás de sus ojos, estaba muy mareada y sabía que no iba a resistir mucho más. Liberó el cuerpo de Hinata y volvió al propio.
Gritó agudamente, todo su cuerpo ardía. No había tenido tiempo –o necesidad – de administrar anestesia. Haciendo uso de su byakugan Hinata localizó sus receptores de dolor y rápidamente selló el flujo de chakra a estos. La Hyuuga se preparó para suturarla, tendría que ser algo básico que la sostendría hasta que llegaran al hospital, pero Ino la detuvo.
—No tiene caso, Hinata-chan — su voz completamente serena. Los ojos de Hinata se llenaron de lágrimas. No, no podía permitirlo. Pero la Yamanaka era mucho más conocida en el arte de la medicina, y una mujer tan tenaz no se vencería de saber que había alguna esperanza.
Iba a morir. Sin embargo, estaba en paz. Había visto en la mente de Hinata que tanto Tenten como su bebé estaban fuera de peligro. Un niño, un niño que cuidara de su hermanita. Lamentóno haberlo podido conocer. Pero era más que feliz con haber podido sostener a su niña en brazos.
Se había equivocado, no tenía nada de Neji. Sus ojitos eran azul como los de ella, y su cabello ya algo crecido –para estándares de un bebé– era rubio. Sonrió ante lo hermosa que era su niña. No tenía punto lamentar no poder pasar más tiempo con ella, así había sido su destino, pero dejaría este mundo tranquila al saber que quedaría quien cuidase de ella.
Tocó la frente de su hija y utilizó la última reserva de poder que le quedaba. Le transmitió memorias de cuando le cantaba o leía cuentos tocando su vientre, de cuando soñaba con ella, de momentos felices que vivió con Neji, con Tenten, con su padre… También entró a su mente de infante y encontró la primera memoria, su propia cara sonriente, y la protegió para que nunca la olvidase cuando su subconsciente archivase todos los recuerdos de bebé, así su hija la recordaría feliz y siempre llevaría su recuerdo. Ella sabría cuanto la había amado.
—Diles que me perdonen — pidió a Hinata, que nunca supo que quería que le perdonasen. Ino sonrió con dulzura una última vez a su hija, y sus párpados se cerraron para siempre, su último aliento dejando su delicado cuerpo.
Como sí pudiese percibir lo que había acabado de pasar la bebita comenzó a chillar. Y su tía no pudo evitar imitarla.
¿Cómo le iba a decir a Neji?
El siguiente es el último capítulo más un prólogo, o sólo un prólogo no sé aún. Pensé en hacer un final alternativo donde Ino vive, pero meh, así quedó.
Gracias a los que todavía siguen esta historia.
