Capítulo 9: Sorpresas
Era domingo y la Madriguera se encontraba agitada como de costumbre. Era un ir y venir, tantas personas y muchas cosas que preparar. Molly no daba abasto¡todos los domingo igual! Pero le encantaban reunir a toda su familia. Además asistiría un nuevo miembro de la familia: Fred, el hijo de George y Angelina, que había nacido hace apenas una semana y acababa de salir de San Mungo.
-Buenos días mamá- dijo George feliz con su hijo en brazos- aquí traigo al pequeñín.
-¡Dame a mi nieto!- exclamó ella extendiendo los brazos y cogiendo a Fred- prepara tú la mesa mientras, aunque es demasiado pronto.
George se puso a la tarea, nada fácil debido a la gran cantidad de personas que comerían allí. Poco a poco fueron llegando los demás integrantes de la familia y Fred no dejaba de pasar de los brazos de uno a otro hasta que llegó la hora de sentarse en la mesa.
Harry y Ginny fueron los últimos en llegar y no se tardaron en oír las protestas.
-¡Por fin llegastéis!-dijo la señora Weasley un poco enfadada – Ya casi íbamos a empezar a comer.
-Lo siento mamá no me encontraba demasiado bien- contestó Ginny, la cuál estaba un poco pálida, aunque no paraba de sonreír.
-¿Qué ha pasado hija? Estás enferma – dijo su madre levantándose y tocando su frente preocupada.
-No no os preocupéis, no es nada malo, sino todo lo contrario-al decir esto miro a Harry- Cariño, creo que es hora de decirlo.
-¿Decir que hija? – preguntó su padre.
-Familia, Harry y yo tenemos una gran noticia que daros- Ginny agarró fuertemente la mano de él - ¡Vamos a tener un bebé!
Toda la familia sonrió y los gritos de alegría aparecieron de pronto. Todos felicitaban a los futuros padres. Después de muchos besos y abrazos se dispusieron a sentarse en la mesa.
-Pero hija¿cómo lo habéis decidido tan pronto? – preguntó Molly- hace solo siete meses que os casasteis.
-No lo decidimos, simplemente surgió. ¿No te gusta la idea de tener otro nieto?
-Por Merlín Ginevra, tu madre y yo estamos muy contentos, eso ni se pregunta- dijo Arthur besando a su hija- es sólo, que no lo esperábamos tan pronto.
-¿Y cómo te encuentras Ginny? – preguntó Angelina.
-Pues bueno, sólo estoy embarazada de un mes, hace poco que lo supe. Tengo algunos síntomas como naúseas y cansancio, por eso nos hemos retrasado esta mañana, pero bueno estoy muy feliz. Esto es lo mejor que nos puede haber pasado a Harry y a mí.
-Y Ginny¿qué piensas hacer con tu trabajo? –preguntó Ron preocupado – no creo que sea demasiado bueno que juegues al Quidditch profesional mientras estás embarazada.
-La verdad es que no. Por eso tengo otra noticia que daros: Me retiro del Quidditch. Hace tiempo me ofrecieron un puesto en el profeta como reportera de Quidditch y voy a aceptarlo.
-¡Que pena! Ahora que estaba empezando a sentirme orgulloso de ti porque ganabais – dijo Ron burlándose – Pero todo sea por mi sobrino o sobrina.
La familia pasó un gran día, la noticia de Harry y Ginny los alegró mucho. Poco a poco todos se fueron yendo, sólo quedaban Ron y Hermione que se encontraban en el jardín de la casa, sentados en el césped disfrutando de la puesta de sol.
-Vaya sorpresa la de Harry y Ginny ¿verdad? – le preguntó Hermione a Ron – otra vez tío, Ronald.
-Si, parece increíble, la enana va a ser madre – dijo Ron melancólico- ¿cómo pasa el tiempo verdad?
-Pues si… dentro de seis días hará cinco años desde que me puse este anillo- dijo ella enseñando el anillo que Ron le había regalado en aquel mismo sitio cinco años atrás.
-Los cinco mejores años de mi vida – dijo Ron antes de besarla suavemente- y por eso quiero que mañana hagas una cosa por mí¿lo harás?
-Claro, excepto montar en escoba, todo lo que quieras – contestó ella riendo.
-Tengo reservado un hotel en Paris para cinco días¿me acompañas? – dijo él con una sonrisa y un brillo especial en los ojos.
-¡¿Qué?!- dijo abriendo la boca- ¡¡Oh Ron!! Me encantaría, me haces tan feliz – dijo besándolo apasionadamente – pero ¿Por qué?
-¿Cómo que por qué? –dijo el serio- Pues porque quiero celebrar con la mujer más especial de mi vida los años que he pasado a su lado¿qué hay de malo en eso?
-Te amo Ron-le susurró al oído mientras lo abrazaba.
-Y yo a ti.
…
-Ron… ¿quieres dejar de toquetearlo todo? –susurró ella seriamente- disimula un poco.
-Es que nunca había visto esto – contestó él curioseando todo lo que había en la recepción.
-Aquí está la llave de su habitación, es la 203. Grgacias pogg alojaggse en nuestggo hotel – dijo la recepcionista mientras le entregaba la llave a Ron.
-Gracias señorita.
La pareja se dispuso a coger el ascensor, para rápidamente llegar a la habitación. Hermione llegó la primera, impaciente por ver la habitación que Ron había reservado y cuando la vió, todo lo que había imaginado se quedó atrás, su boca abierta la delataba.
-¿Te gusta? – sonrió Ron complacido.
-Dios… Ron es precioso, pero ¿cuánto te ha costado? – dijo ella preocupada.
-Tú no te preocupes por eso, sólo disfruta- respondió el mientras cogía su maleta.
Hermione no dejaba de observarlo todo. Amplios ventanales rodeaban la lujosa habitación impregnando de luz todo lo que allí había. Una gran cama presidía la habitación, compuesta por un hermoso cabecero de detalles dorados. El cuarto de baño era enorme, una gran bañera redonda se encontraba en el centro, con una botella de champán francés esperando a ser descorchada.
-¿Qué tal si después de dar un paseo descorchamos esa botella en el agua?-dijo Ron mordiendo delicadamente el cuello de Hermione.
-Me parece muy buena idea, así que vamos, cuanto antes salgamos antes llegaremos- contestó ella pícaramente
….
-Rápido Ron, tenemos que llegar antes que cierren, hoy es nuestro último día y no tenemos más tiempo – dijo ella mientras corría a lo largo de una ancha calle mientras Ron le seguía con la lengua fuera.
-Por favor Hermione, llego a saber esto y reservo para un mes – dijo él parándose y apretándose el costado- creo que he visto todos los monumentos de la ciudad y museos¿Por qué no nos relajamos? No puedo más Hermione.
-Venga, que nos queda el arco del triunfo y la torre Eiffel – suplicó ella tirando de su brazo.
-Eso si que no, no nos da tiempo. No pienso cancelar la reserva de esta noche – comentó él un poco enfadado – si no te hubieras entretenido tanto en el Louvre, verías la torre Eiffel.
-Pues venir a París y no verla…-contestó ella resentida.
-Lo siento señorita, ya volveremos otra vez para verla, pero he tenido que pagar mucho por la reserva.
Ella siguió caminando rápidamente sin siquiera mirar a Ron, al final arruinaba todos los viajes…
…
-Hermione – dijo él mientras golpeaba la puerta con los nudillos- te espero en la recepción¿de acuerdo? No tardes mucho – no se oyó ninguna contestación de la castaña – ¿no piensas hablarme en toda la noche, verdad? Me da igual, al final acabarás hablándome – dijo él sonriendo con aires de suficiencia mientras escuchó bufar a Hermione.
Al cabo de un rato, que a Ron le pareció eterno, vio bajar a su novia. Llevaba un vestido rojo, era largo y se amarraba al cuello. Estaba muy elegante, Ron notó que llevaba los pendientes que le regaló en su primer aniversario y eso lo hizo muy feliz, eso decía que no estaba tan enfadada con él.
-Ya podemos irnos – dijo ella secamente.
-Estás muy guapa, princesa –dijo él besando su mejilla.
-Déjate de adulaciones, además me estropeas el maquillaje - Ron puso los ojos en blanco, mientras chasqueaba la lengua ante aquel comentario.
-Vamos, el conductor nos espera – dijo mientras la acompañaba a un lujoso coche que estaba en la puerta – Pero antes, quiero que te pongas esto en los ojos – sonrió él mientras sacaba un pañuelo negro, si no, no salimos de aquí.
Hermione resignada cogió el pañuelo y se lo ató fuertemente, para ir todo el viaje sin ver absolutamente nada.
De pronto notó que el coche paró y Ron la ayudó a bajar. Se agarró fuertemente a él mientras caminaban unos pasos y Ron la soltaba para quedar detrás de ella y muy despacio, quitarle el pañuelo.
-Espero que te guste – susurró él en su oído antes de quitar completamente el pañuelo.
Hermione parpadeó fuertemente un par de veces para acostumbrarse a la nueva claridad que divisaba y sonrió… se encontraba ante la Torre Eiffel, iluminada por miles de bombillas que la hacían parecer aún más majestuosa.
-Es fantástico Ron –dijo ella abrazándolo- gracias por traerme aquí, sabías que me hacía ilusión.
-No me las tienes que dar, es lo mínimo que puedo hacer por ti –contestó él mirándola a los ojos –y ahora vamos a comer.
-¿Dónde está nuestro restaurante? – preguntó ella mirando a todos lados.
-Ahí arriba – dijo él señalando la torre- en la segunda planta.
Ella se quedó con la boca abierta, sin saber que responder mientras Ron la guiaba debajo del enorme monumento para poder coger el ascensor.
El restaurante era simplemente hermoso, y la comida incomparable. Tras una larga cena en la que no faltaron los mimos, las caricias, miradas y risas de una pareja enamorada, Ron propuso algo que Hermione le encantó:
-Sabes, la cierran a las 11:45 – dijo mirando a su reloj – ¿que tal si aprovechamos esta última media hora y subimos a la última planta?
-Me encantaría – contestó Hermione cediendo elegantemente su mano.
Después de pagar, se dispusieron a coger el ascensor para terminar su visita en la ciudad.
-Vaya, casi se puede ver toda la ciudad desde aquí –dijo Ron mientras pasaba un brazo por la cintura de su novia.
Después de un rato, observando el paisaje que se divisaba, Hermione rompió el silencio.
-Ron, siento haberme enfadado contigo. Éste viaje ha sido maravilloso y no tenía motivos para hacerlo, lo siento, pero tenías tantas ganas de estar aquí contigo…
-No te preocupes, te comprendo, pero bueno ya estamos aquí ¿no?
-Gracias por todo, creo que ya no puedes hacerme más feliz, ha sido todo fantástico – dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Enserio crees que no te puedo hacer más feliz?-dijo él haciéndose él resentido, mientras se arrodillaba en el suelo-pues quiero hacerte más feliz porque soy el hombre más feliz del mundo a tu lado, no quiero separarme jamás de ti pues lo mejor que he hecho en mi vida a sido conocerte y te amo por encima de todo…- de pronto paró para sacar algo de su bolsillo- Hermione¿quieres casarte conmigo? –concluyó él mientras sonreía nervioso y mostraba él anillo que especialmente había elegido para ella.
Hermione temblaba de la emoción, desde el primer momento las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos. Todo esto lo había hecho Ron para pedirle matrimonio, jamás lo hubiese esperado, él era increíble y jamás dudaría de la respuesta que iba a darle.
-Claro que quiero Ron, yo también te amo por encima de cualquiera cosa. Eres el hombre de mi vida y jamás te dejaré – dijo mientras lo abrazaba fuertemente.
Ron se separó de ella y colocó el anillo en su dedo, un anillo que significaba la futura unión de ambos. Ella se abalanzó sobre él y lo besó apasionadamente, él correspondió abrazándola fuertemente mientras unas lágrimas de felicidad que no pudo reprimir escapaban de sus ojos azules.
Y eso noche se amaron como nunca lo había hecho, demostrándole a la noche de París todo lo que dos personas podían llegar a amarse.
