Sumary completo
Edward y Bella son una feliz pareja. En su sexto aniversario, Edward decide sorprender a Bella con una vista inesperada. Dos meses despes reciben una noticia que hará su relación mas solida de lo que ya era. Pero el destino les juega una mala pasada y desmorona todo en sus perfectas y felices vidas.
Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.
QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.
N/A: Hola mis queridas lectoras, les cuento que esta historia esta en proceso de edición. La trama de la historia no cambia en lo absoluto, solo es para arreglar un par de datos y errores
Capitulo 9
Una nueva vida I
Edward POV
Estas últimas semanas habían sido geniales. Por fin Bella y yo podíamos disfrutar del embarazo. Estábamos muy felices. Recuerdo la emoción que sentí cuando supe que nuestro bebé sería un baroncito. Aun que debo admitir que hubiera deseado una niña, mi mini Bella. Pero bueno, más adelante nos encargaríamos de ello. El tiempo parecía volar, y en menos de dos semanas, Charlie nacería. Cuando Bella me pidió que llamáramos así a nuestro hijo, no me pude negar. Era en honor a su padre, alguien a quien ella amaba, y fue su soporte mientras estuvo vivo.
Hoy afortunadamente había sido un día bastante tranquilo en el hospital. Ya era oficialmente el Doctor Cullen. Estaba terminando de firmar el alta de uno de mis pacientes para poder irme a casa, cuando sonó mi móvil. Una sonrisa se dibujo en mi rostro al ver de quien se trataba.
- Hola amor ¿Cómo estas?- le saludé.
- Edward…- pero se calló de golpe, pude oír como su respiración era irregular. Inmediatamente me tensé.
-¿Qué sucede Bella?
- Tranquilo… pero ven ahora mismo por mi- percibí que se esforzaba por hablar- Se me acaba de romper la fuente.
- ¿QUÉ?- pregunté sorprendido. No creía lo que estaba diciendo- pero si aún faltan…
- EDWARD- me gritó- Rompí fuente. VEN YA!
- Ok. Ahora voy. Te amo- le dije, mientras tomaba las llaves de mi auto y salía del consultorio.
- Yo también te amo, pero si no te apresuras… lo voy a tener que reconsiderar. DATE PRISA- volvió a gritar y colgó.
Empecé a correr por los pasillos del hospital rumbo a la salida cuando choqué accidentalmente con algo, o mejor dicho, alguien.
- Edward ¿Qué te sucede?- me preguntó Angela.
- Bella… Bella ha roto bolsa- dije entrecortadamente por la falta de oxigeno.
- Oh! Ve por una ambulancia y busca a Bella. Cálmate. Ella necesita verte tranquilo- me dijo seriamente.
- De acuerdo- y me lancé nuevamente a correr, ahora hacia la zona de emergencias para solicitar una ambulancia.
- Hola Sahara. Necesito una ambulancia urgente- le pedí a una de las enfermeras que allí estaban.
- Si, dime para quién-me preguntó tranquilamente. Yo estaba histérico.
- Para mi- me miró con el ceño fruncido- Necesito que me lleven a mi casa. Mi hijo esta por nacer.
- ¿Qué pasa amigo?- apareció justo la persona que necesitaba.
- Jacob. Vámonos. Tengo que ir a casa por mi novia- le dije mientras me dirigía hacia la ambulancia. El me seguía de atrás desconcertado.
- ¿Qué le sucedió a Bella?- me preguntó.
- Ah roto bolsa- eso fue mas que suficiente, con Jacob nos subimos al vehiculo. Encendió la sirena y velozmente emprendimos el camino hacia mi casa.
Llegamos en tiempo record. Jacob aparcó justo frente al edifico. Bajé de la ambulancia y subí corriendo las escaleras. El ascensor demoraría mucho. Torpemente abrí la puerta del penthouse y comencé a llamarle, mientras la buscaba por la sala y la cocina de casa.
- Bella!- llamé.
- Aquí estoy- le oí decir entre medio de un gruñido- En la habitación del bebé- me dirigí allí. La encontré sentada en la hamaca, sujetándose con fuerza de los apoya brazos.
- Bella… cariño ¿cómo te sientes?- pregunté mientras llegaba hasta ella y me acuclillaba a su lado.
-¿Cómo quieres que me sienta?- me contestó apretando los dientes- Siento que me estoy rasgando por dentro.
- Lo siento. Vamos, Jacob me trajo en una ambulancia- me disculpe con ella por mi estúpida pregunta, la tomé cuidadosamente para ayudarla a pararse. Estábamos en eso, cuando sentí que apretaba con fuerza mis brazos y un quejido escapaba de sus labios. Traté de tranquilizarla y cuando se hubo calmado, salimos de la habitación. Nos encontrábamos ya en la sala, Jake nos esperaba en la puerta.
- Edward… las cosas que necesito para el hospital… están en la habitación.- me dijo entre jadeos. Me quedé quieto en el lugar. No sabía que hacer. Estaba sosteniendo a Bella y no quería dejarla sola. Pero tampoco podíamos irnos al hospital sin las cosas de Bella y nuestro hijo. Jacob descifró mi lucha interna.
- Yo la llevó, mientras tu buscas las cosas- me dijo mi amigo.
- NO!- gritó Bella- No me dejes sola Edward.
- De acuerdo. Jake, ve tú. Es la segunda puerta a mano derecha- le indiqué
Jacob pasó y nosotros comenzamos a salir del departamento a paso lento. Bella no podía caminar mucho. Me maldije internamente por no haber bajado la silla de ruedas que había en el vehiculo. Estábamos atravesando la puerta cuando Jake ya venía con ambos bolsos. Cerró la puerta tras nosotros. Le agradecí y fuimos lentamente hasta el ascensor. Sujetaba fuertemente a Bella, pero siempre teniendo cuidado de no lastimarla. No gritaba, ni se quejaba, pero podía percibir cuando tenía una contracción, ya que apretaba con fuerza mi brazo y su respiración se hacia mas irregular.
Así fue el camino hasta el hospital. En ningún momento deje de sostenerla entre mis brazos y la ayudaba a respirar, tal y como nos había dicho Angela. Quien, en cuanto llegamos, ya estaba en la puerta esperándonos con una silla de ruedas. Jake me ayudó a bajar cuidadosamente a mi prometida de la ambulancia
- Angela!- exclamó Bella en cuanto vio a su amiga.
- Bella. Dime ¿cada cuanto tienes contracciones?- le preguntó mientras entrábamos al hospital, e íbamos hacia la zona de maternidad.
- No lo sé- mi futura esposa hablaba entre dientes y su respiración era entrecortada- Al principio, en casa, eran cada quince minutos. Pero ahora son mas seguidas.
- De acuerdo. Tranquilízate. En cuanto estemos en la habitación, veremos cuanto tienes de dilatación- Bella solo asintió con la cabeza.
Angela sabía que quería todas las comodidades par Bella y nuestro hijo cuando naciera. Ya había hablado sobre el tema con ella, sin el consentimiento de Bella, y habíamos arreglado todo con antelación, en una habitación privada en el área de maternidad. Por lo que no me sorprendió cuando llegamos a esta. Era perfecta, espaciosa y tenía todas las comodidades que mi futura esposa y mi pequeño necesitarían durante nuestra estadía en el hospital. Si, nuestra estadía, no pensaba dejarlos solos ni un solo momento.
Ayudé a Bella a colocarse un camisón y luego a recostarse en la cama. A los segundos ingresó Angela lista para inspeccionarla.
- Bella, voy a ver cuanto tienes de dilatación- acto seguido, realizó su chequeo. Bella apretó con fuerza mi brazo y noté inmediatamente que se sentía incómoda. Supongo que debe de ser horrible que te hagan "tacto" y mas en le estado en el que se encontraba- Tienes cuatro de dilatación. Debes tener paciencia, aun falta- Bella soltó un suspiro y asintió.
- ¿Cuanto debo esperar?- preguntó
- No podría decirte exactamente. Generalmente estas cosas tardan un par de horas. A veces más, a veces menos. Solo hay que esperar. Mientras tanto, voy a enviar a una enfermera para que te coloquen la espidural, eso ayudará a menguar el dolor.- Bella hizo una mueca de disgusto- En una hora vuelvo para ver como va todo. Cualquier cosa, búscame en mi localizador Edward- dijo ahora dirigiéndose a mi- Lo tendré con migo- sin mas, salió de la habitación.
Angie se retiró y a los minutos, entró una enfermera a la habitación. Ayudé a Bella a ubicarse de costado para que pudieran colocarle la inyección.
- ¿Duele?- pregunté cautelosamente al sentir como hacía mas fuerte el agarre de su mano en la mía.
- No… la inyección no… es solo que tuve una contracción- dijo entrecortadamente.
- Ya esta- dijo la enfermera amablemente-
Luego de colocarle la inyección, Bella se tranquilizó un poco. La hora pasó, y como había dicho Angela, regresó para controlar nuevamente a Bella. Solo había dilatado un centímetro más (n/a: en realidad no se si la dilatación se cuenta con centímetros o pulgadas). Había que seguir esperando. Bella de a ratos se dormía, aun que era solo por un par de minutos, este era un sueño superficial, ya que las contracciones no cesaban y se acrecentaba su intensidad mientras el tiempo avanzaba. Aproveché uno de esos cortos lapsos en los que mi prometida dormitaba para avisarle a Renée y mi familia, de que su nietito y sobrino, pronto nacería. Pasó una hora más y Angela volvió a revisar a Bella.
- Bella ¿estas lista?- preguntó nuestra amiga.
- Hace horas que lo estoy- contesto la aludida con un tono de irritación en su voz, algo raro, ella misma se dio cuenta de ello- Lo siento Angie, pero ya quiero que nazca.
- Lo sé. No tienes que disculparte. Me han tratado peor, créeme. Se que estas nerviosa y es normal. Pero quiero que hagas un esfuerzo en calmarte, para que todo salga bien- Angela siempre tan comprensiva.
- Pero no tienes ni idea de lo que siento. Y tú- dijo señalándome enfadada- Es la última vez que me tocas, o lo cargaras tu al bebé la próxima vez que me embaraces- yo solo pude asentir ante su graciosa amenaza y traté de no reír. Se enfadaría mucho más.
- Tranquila Bella. Ya mismo te llevaran al quirófano. Edward, en cuanto lleguen allí, ya sabes que tienes que hacer.
- Si Angela. No tienes ni que decírmelo. Gracias. En un momento nos vemos- dije.
Segundos después, vinieron a buscar a Bella. Ayudé al enfermero a pasarla a la camilla, y nos movimos por los pasillos del hospital hasta llegar al quirófano, donde ya nos esperaba Angela.
- Ya vengo cielo. Voy a alistarme. Ahora mismo regreso- le dije a Bella.
- No tardes- me rogó. Asentí, le dí un beso en la frente, fui a higienizarme y colocarme una bata y una cofia, para así poder presenciar el nacimiento de mi hijo. Ya había hecho eso muchas veces, pero hoy estaba realmente nervioso. No se trataba de uno de mis pacientes, se trataba del nacimiento de mi hijo. Una lágrima se escapó de mis ojos al saber que en unos momentos, lo tendría entre mis brazos.
Me apresuré y volví a colocarme a un lado de Bella, esta me miró y tomó mi mano con fuerza, luego de dedicarme una sonrisa, solo como ella podía hacerlo. Estaba hermosa, mas allá de tener su frente sudada, marcadas ojeras y su rostro demostraba todo el cansancio que tenía después de todas las horas de trabajo de parto que ya llevaba.
- Edward, que bueno que ya estas listo. Ya es hora de ver al pequeño. Bella, en cuanto sientas otra contracción quiero que pujes con toda tu fuerza. Recuerda que la fuerza la debes de hacer con tu abdomen, no con el cuello. Tu hijo esta en tu vientre, no en la garganta. Edward, cuando Bella comience a pujar, cuenten juntos hasta diez, y Bella relájate hasta la próxima contracción- nos indicó Angela.
Aguardamos unos segundos y tal y como nos había pedido Angie, obedecimos.
- Vamos Bella. Puedo ver su cabecita. Un par de pujes más y todo habrá acabado. Vamos- dijo la obstetra luego de que Bella haya echo el esfuerzo al menos unas 5 veces. Una nueva contracción llegó y mi ángel volvió a pujar, sin el resultado que deseábamos. Angela seguía alentándola.
- No puedo… Estoy muy casada- dijo Bella esforzándose mucho por hablar.
- Vamos cielo. Solo un poco mas, ya casi esta. Eres fuerte, tú puedes hacerlo- la animé mirándola a los ojos. Asintió y comenzó a pujar nuevamente, pero esta vez con mucho más ímpetu.
- Bien, Bella. Solo un poco mas. Ya tengo su cabecita en mis manos.- seguía incitándole Angie.
Bella prácticamente clavó sus uñas en mis brazos y de pronto un llanto inundó la habitación a la vez que un suspiro de alivio salía de los labios de mi ángel y esta se relajaba y dejaba caer por completo sobre la cama.
- Edward ¿quieres cortar el cordón umbilical?- mi vista se dirigía del pequeño bultito que tenía Angela en sus brazos a los ojos de Bella, ella me sonrió y me dijo un débil "ve".
Me acerqué con pasos temblorosos, tomé las tijeras que el elementista me tendía, y corté el cordón, a la altura que Angela me indicó. Inmediatamente, esta le tendió mi hijo a una enfermera, quien quitó un poco de la sangre y placenta que le rodeaba, y lo envolvió en una mantita. Me lo ofreció y lo recibí gustoso, para luego acercarme a Bella.
Se lo coloqué en el pecho y ella lo envolvió con uno de sus brazos, con el otro tomo su manita, mientras lágrimas de felicidad descendía de su agotado rostro. No me di cuenta de que estaba yo también llorando, hasta que levantó una de sus manos e intento secar mis lágrimas.
- Siento interrumpir. Pero Edward, toma a tu hijo, necesito que se retiren, para poder terminar con Bella- me pidió Angela.
- Estaremos en la habitación esperándote. Te amo- le susurre.
- De acuerdo- me contestó débilmente. Le dio un beso en la frente al pequeño y me lo tendió. Lo tomé en brazos, luego de besar sus labios brevemente, pero sin dejar de demostrar el amor y la adoración que sentía por esta mujer- Te amo- respondió, y salí del quirófano. La enfermera que había estado asistiendo a Bella durante el parto, tomó al bebé.
- Me lo llevaré a higienizarlo bien y que el pediatra de turno lo revise, para luego llevarlo a la habitación junto a su madre- me dijo esta- Si quiere, puede esperar aquí un momento y luego puede entrar, cuando el pediatra lo vaya a revisar.
- Esta bien- asentí. Aproveché ese momento para quitarme la bata y la cofia, y volver a lavar bien mis manos. Cuando terminé, el doctor Wellch se acercaba.
- Edward ¿qué haces acá a estas horas? ¿Tu turno no terminó a las 6 de la tarde? Son la 1:45 de la mañana- me dijo algo confuso. Michel Wellch era un colega y buen compañero de trabajo..
- Si. Pero mi hijo acaba de nacer- dije sin ocultar mi felicidad.
- Pero felicitaciones entonces- me dijo a la vez que me daba unas palmadas en mi espalda.
- Gracias.
-Supongo que es el pequeño al que tengo que revisar ahora. Ven Edward, entra con migo. A demás de ser su padre, eres médico.
- Gracias- dije nuevamente. Entramos juntos a la habitación. Allí estaba la enfermera terminando de vestir a Charlie o Anthony, aun no sabíamos con cual de los dos nombres lo llamaríamos.
- Doctor, ya esta el niño listo para que lo revise. Lo felicito, es un bebé muy hermoso- esto ultimo lo dijo dirigiéndose a mi. Me entregó a mi hijo y junto con Mike, lo revisamos.
Era un niño absolutamente sano. Pesó 3.250 kilogramos, y medía a penas cuarenta y siete centímetros. Sus deditos eran largos. Por su cabecita se asomaba escaso cabello color marrón, sin duda el color de su madre. Estaba dormido, pero por lo poco que había podido ver, sus ojos eran claros. Una vez estuvo listo, y luego de haberle colocado algunas vacunas, me encaminé con mi hijo en brazos hacía la habitación de Bella, a esperar por ella.
Espero que haya salido bien y si lees por primera vez la historia, me gustaría saber tu opinión. Y no dejen de pasar por mi nueva historia A corazón abierto. Besos.
Chayley
