Hola niñ s me demore mucho en actualizar así que lo lamento pero aquí se los tengo

La historia no es mia es una adaptación y los personajes le pertenecen a J.K.R

sin mas...


CAPITULO 8

Harry

El domingo cuando me desperté y bajé a desayunar, mi familia se sorprendió.

- Harry ¿estás enfermo?- Me preguntó Fleur riendo- Te has levantado a las 11.00, éste no es mi hermano, me lo han cambiado- se burlaba

- Fleur ya vale. No tengo ganas de juegos…- no tenía muchas ganas de chistes.

- Pues ayer…parecía que si tenías ganas- rió

- Chicos- nos interrumpió mi padre- Mañana es la mudanza de Lily y sus hijos- eso me dejó K.O.

Por una parte me alegraba de ello, tendría a Ginny a mi lado, pero…por otro lado era un arma de doble filo, que podía atravesar mi corazón y dejarme muerto en vida.

Unas horas después pude escuchar como Fleur hablaba con Pansy, de forma disimulada. Mi hermana quería ir a su casa en la tarde para ayudarlas, pero Pansy y Draco iban a la pista de patinaje, por lo que supuse que Ginny estaría allí.

Me moría por verla patinar, si era un ángel sin patines, haciéndolo seria increíble.

Sin querer mi mente ya había organizado mi tarde. Sería la primera vez que iba a una pista de patinaje, pero sería para ver a un ángel patinar.

Sobre las 18.00, llegué a la pista y esperaba encontrarla allí. Cerraban sobre las 19.00, pero no había ni rastro de ella ni de Draco.

Me senté en las gradas a esperar, pendiente de la gente que entraba y salía. Hasta ese momento no me di cuenta a la de personas que le gustaba patinar, había mucha gente allí.

Cuando mi esperanza estaba perdida y estaba a punto de marcharme, ya que eran las 18.45, la vi aparecer.

Iba vestida con un chándal cómodo y sujetaba su pelo con una coleta. Estaba preciosa.

Si hace unos meses me dicen a mi esto, no me lo hubiese creído. Nunca creí que iba a querer entregar mi corazón así, y hoy día me encontraba con él en la mano, sin saber que hacer. Ella no lo quería.

La vi entrar en la pista deslizándose magistralmente. En unos de los giros, que supuse que era de calentamiento, miró hacia las gradas y me vio. Nuestras miradas se encontraron como el primer día, aunque ella intentó disimularlo.

Al momento llegaron Draco y Pansy, cuando ella los vio, salió de la pista.

Durante su conversación, Ginny me miró, haciendo que Draco y Pansy se voltearan a su vez.

Poco después, Pansy vino hasta donde me encontraba.

- Harry, qué sorpresa- me sonrió- No esperaba encontrarte aquí

- ¿Qué tal Pansy?- le sonreí- ya ves, me ha entrado un interés especial por el patinaje

- ¿Y ese interés especial se puede llamar Ginny?- ¿Le habría contado Ginny algo sobre lo sucedido? No lo creía, Ginny era demasiado reservada.

- Quizás ella tenga algo que ver- era tonto disimularlo, la noche antes me había casi descubierto.

- Harry, no quiero meterme en donde no me llaman pero…Ginny no es del tipo de chicas que a ti te gustan- ¿Qué sabían todos sobre las chicas que a mi me gustaban? Que hubiese estado con ese tipo de chicas, no significaba que fueran mis almas gemelas o por lo menos ahora no.

- Pansy, no tengo un modelo predefinido de chica- me estaba cansando de que todos me dijeran lo mismo- Ginny me ha hecho entender muchas cosas, me ha activado una parte de mi cuerpo que no conocía o que simplemente pensé que servia para bombear sangre por todo el cuerpo- cuando vi la cara de Pansy vi que estaba sorprendida. No me extrañaba, hasta yo lo estaba.

Al momento sonó una sirena, era el aviso de que había que abandonar la pista.

Poco a poco la gente fue abandonándola, menos Ginny y Draco.

- ¿La pista no cierra?- le pregunté a Pansy sin entender.

- Si, pero para ellos no. Dean le dejan que ensayen hasta que quieran- ahora entendía porqué Ginny regresaba a su casa tarde y cansada.

Cuando volví a mirar para Ginny y Draco, tenían las espadas en las manos, simulando una lucha sobre patines y era un espectáculo digno de ver. Era increíble como se deslizaban haciéndolo un espectáculo, o como Draco la alzaba en sus brazos.

Nunca creí que me pudiese fascinar tanto ese deporte, pero claro, ahora tenía una protagonista estelar.

- Harry, lo siento mucho pero te vas a tener que marchar- dijo mirando a un hombre, mientras le hacía señales de que esperara.

- ¿Por qué? ¿No me puedo quedar?

- Es que Dean, ha hecho una excepción con Draco y conmigo, gracias a Ginny. Ella lleva años viniendo a patinar en las sombras- me aclaró- Es injusto traer a más personas, Dean se juega el puesto si nos descubren.

- Lo entiendo- dije con pena, me hubiese encantado quedarme para ver a Ginny patinar en estado puro- Está bien me iré

- Lo siento Harry- acarició mi brazo- Por cierto, me alegra que me hayas abierto tu corazón, creo que lo debes hacer más a menudo, no es bueno intentar ser lo que no eres- Eso me dejó fuera de juego. Como una persona que acaba de conocer hacia menos de un mes, había conseguido ver lo que a mi me había costado tantos años.

Por miedo a sufrir, lo que sufrió mi padre durante tantos años, había conservado mi corazón apartado de mi vida, demostrándome con el tiempo que eso era imposible.

Antes de salir, volví a mirar a Ginny, y me encantó verla reír como siempre.

Finalmente me tenía que dar por vencido. El amor había ganado a mi mente

Ginny

Nuestro último ensayo antes de la prueba fue genial. El único problema que teníamos, es que no habíamos encontrado aún a un violinista, para uno de nuestros números.

Acordamos que pondríamos a Pansy en el centro para la prueba, para que vieran que lo teníamos ensayado, y si éramos elegidos, tendríamos dos semanas para encontrarlo.

Cuando Pansy y yo entramos en casa, nos asustamos, todo tenía un aspecto fantasmagórico. Todas las cajas estaban apiladas en el salón para la mudanza del día siguiente.

Mi madre podía haber cogido otro día menos importante para mí, para hacer la mudanza, tendría que aguantar presión doble: por la prueba y por ir a vivir a la casa de Harry.

Pansy se fue a acostar, mientras yo recorría la casa con melancolía. Habíamos vivido momentos muy difíciles en esa casa, pero también momentos increíbles. Cada lugar de esa casa, guardaba un recuerdo.

A las 3 de la madrugada, decidí que era hora de marcharme a la cama, mañana tenía un día muy importante por delante, y debía estar descansada.

Me coloqué de todas las maneras posibles para intentar dormir pero no podía. Mi corazón amenazaba con abandonarme, tenía taquicardias.

Ensayé los métodos de relajación respiratoria que me había enseñado Draco, pero en vez de relajarme, me ponía más nerviosa.

En esa noche, solo conseguí dormir dos horas, por lo que cuando me levanté estaba aun peor.

Bajé a desayunar, y vi a Bill tumbado en el sofá.

- Ey Bill ¿qué te pasa?

- Tu madre acabó ayer conmigo, de tanto cargar cajas. Tengo una contractura cervical.

- Bill, hijo, aquí tienes el relajante muscular que te mandó James para tu cuello. Dice que es mano de santo, en dos horas estarás relajado y te quitará el dolor- dijo mi madre subiendo a la planta alta.

Eso que dijo mi madre, me interesó muchísimo. ¿Relajar? ¿Músculos? Diosss eso era lo que yo necesitaba. Si me lo tomaba ahora, para esta tarde estaría perfecta.

- Tranquilo Bill yo te lo traigo con un vaso de leche.

Cogí dos vasos y los llené de leche. Uno era para él y otro para mi. Cuando saqué los comprimidos mis manos temblaban.

Dios mío, uno solo no me haría nada, me tendría que tomar media caja, pero para hacer la prueba me tomaría dos.

En cuanto Pansy estuvo lista, nos fuimos a la universidad.

En el camino había notado como mis músculos se habían relajado de una manera increíble, tanto que ni los sentía. Apenas podía conducir, menos mal que ya estábamos cerca, pero aún así tuve que disimular ante mi hermana

Pansy, tenía un examen a primera hora, por lo que en cuanto aparqué se fue corriendo para llegar a tiempo.

Tras el horrible esfuerzo que había realizado, tanto para conducir como para disimular, cuando fui a salir del vehículo casi no podía con mi cuerpo, había metido la pata tomándome ese relajante en ración doble, que debía ser para caballos, pues mi estado era igual que si me hubiese llevado toda la noche bebiendo alcohol puro.

Una risa nerviosa se apoderó de mí, cuando me bajé del coche, era todo muy divertido.

Harry

En cuanto llegué de la pista, me puse a ultimar mi maqueta urbanística. Mañana tenía que presentarlo a primera hora y de ella dependía aprobar la asignatura.

Apenas dormí esa noche, por los nervios de lo que me esperaba al día siguiente. Había visto como mi padre y mi hermana, se habían estado encargando de acomodar las habitaciones para la mudanza de Ginny y su familia.

¿Como había cambiado mi vida en tan poco tiempo? Yo no creía en las relaciones, y para mi las mujeres eran meros objetos de placer pero ahora…la vida se había encargado de darme una lección, mandándome a la mujer mas maravillosa de la tierra para que me rechazase.

Hoy Ron y Fleur irían en el coche de él y yo me iría en el mío. Necesitaba llegar a tiempo con mi proyecto.

Cuando llegué a la universidad, aparqué donde siempre, cogí mi maqueta y me encaminé para la universidad.

A lo lejos vi el coche de Ginny, hoy había llegado bastante pronto.

Cuando pasé por al lado del vehículo, la vi sentada en el suelo riendo. ¿Se había vuelto loca? Estaba sola.

Un impulso nervioso hizo que me acercara rápidamente hacia ella y dejando mi proyecto encima del techo de su automóvil.

- Ginny ¿Qué te pasa?- le dije tomándola de los brazos para levantarla, pero apenas se podía mover.

- Har, ¿Cómo estás?- ¿Har? ¿Estaba borracha? Me acerqué hacia ella para olerla para ver que había bebido, pero solo olía a ella, a fresias. ¿Había tomado drogas?

- Ginny ¿Qué has tomado?- le levanté la cara para ponerla frente a mi, pero no era capaz de sostenerla. Ginny comenzó a abrazarme y yo le devolví el abrazo- Ey ¿Qué te pasa Ginny? Me estás asustando- Ginny ahora lloraba. Había tomado algo, esa reacción no era normal, pasar de la euforia a la tristeza.

- He metido la pata, ahora no podré ir a la prueba, no me puedo mover- Eso era verdad, podía notar como sus piernas flaqueaban mientras la tenía abrazada.

- Tranquila, vamos a otro lugar- Le dije pasando su brazo por mis hombros para llevarla a mi coche.

Cuando miré al techo del coche me acordé del proyecto. Si no lo presentaba ahora me suspendían, pero…no la podía dejar así.

¡A la mierda el proyecto! Ginny era más importante en estos momentos.

- Ginny, déjame las llaves de tu coche, necesito guardar algo- No iba a poder llevarla a ella y la maqueta a la vez a mi vehículo, por tanto guardaría el proyecto en su coche.

Ginny apenas podía sacar las llaves de su bolsillo, por lo que la ayudé.

Parecía que había tomado un anestésico, sus movimientos eran lentos, torpes y trabajosos. No sabia mucho sobre medicina, pero llevar 20 años al lado de un médico, tenía sus ventajas.

Cuando guardé la maqueta en el maletero, tomé a Ginny en mis brazos y la llevé hasta mi coche. No sabía a donde ir, a casa no la podía llevar, hoy era la mudanza y tanto mi padre como Lily, estarían allí.

Finalmente la llevé a un parque cercano, que estaba rodeado de césped. Allí estaríamos tranquilos.

Una vez allí, saqué una manta del maletero, y la cargué en brazos.

Me puse en cuclillas, posicionándola sobre mis piernas, para poder extender lo mejor posible la manta.

Una vez extendida la coloqué encima, estaba adormilada, y eso no me gustaba nada, no sabía que había ingerido

- Ginny, mírame- dije tumbándome a su lado- ¿Qué has tomado? Necesito saberlo.

- Tomé lo que James le ha mandado a Bill para una contractura cervical- balbuceó torpemente.

- Será un relajante muscular, pero…eso no es tan fuerte para que estés así- Ginny empezó a reírse

- Me tomé dos- dijo marcando tres con sus dedos- menos mal que no me tomé media caja como pensé- seguía riendo

- Ginny ¿has tomado dos o tres?- decía dos y marcaba tres, era importante saberlo, si había tomado tres, tendría que llevarla al hospital.

- D.O.S- decía mientras intentaba poner dos dedos para que los viera. Uff estaba fatal.

- Ginny ¿Por qué te lo has tomado?- había sido una imprudencia pero nunca había visto a Ginny tan divertida. Al menos no había tomado drogas.

- Necesitaba tranquilizarme, no he dormido nada ésta noche. Hoy…es la prueba- ahora lo entendía.

- Pero tú no necesitas tomar nada de esto, lo vas a hacer genial- ella se acurrucó a mi lado y la envolví con mis brazos, atrayéndola más a mi cuerpo.

Al momento supe que se había quedado dormida. No sabía cuanto tiempo le iba a durar el efecto, pero al menos varias horas estaría dormida, las cuales yo aprovecharía para estar a su lado, acunándola en mis brazos.

Era la sensación más maravillosa que había sentido nunca. Sentía como si mi corazón hubiese encontrado su otro trozo, como si fuéramos uno solo.

No sé cuanto tiempo pasó, cuando sentí un movimiento a mi lado. Me había quedado dormido.

Al abrir los ojos, me encontré frente a frente con la cara de Ginny. Ella me miraba con sus enormes ojos muy abiertos.

- Buenos días- le sonreí. Ella se sentó rápidamente sobre la manta- ¿Estás mejor?

- ¿Qué hora es?- miraba para todos lados.

- Son las 13.15, hora de comer. ¿Tienes hambre?- intenté parecer lo más natural posible, conociendo su carácter, no me quería arriesgar

- Hemos perdido toda la mañana, he faltado a clases

- Yo he tirado una asignatura por la borda- empecé a reír, la maqueta serviría para jugar a las casitas con ella, después de meses de trabajo.

- ¿Qué? ¿Dime que no has dejado nada por acompañarme?- no la iba hacer sentir culpable.

- No, no era nada importante, tranquila- Realmente comparado con ella nada lo era.

- Harry gracias- suspiró- Fui una imbécil al hacer eso, pero…mis nervios me mataban. Ahora estoy… ¿genial?- dijo con una encantadora sonrisa.

- No me las des. Ha sido todo un placer compartir tu "bacilón", pero te voy a aconsejar algo, la próxima vez, toma algo natural, estilo valerianas y demás- empecé a reírme tumbándome en la manta. Ella comenzó a pegarme en bromas.

Al defenderme, la tumbé en la manta y nuestras caras quedaron a pocos centímetros.

En ese momento, bien lo sabe mi corazón que la habría besado como nunca antes había hecho, pero…no quería que pensara que era un aprovechado. Debía ganarme su confianza, debía conquistarme su amistad, y después, le abriría mi corazón.

Ambos nos miramos intensamente, durante varios segundos que para mi fueron una vida, al momento me retiré.

- ¿Quieres comer algo?- me levanté de la manta y le ofrecí mi mano para ayudarla.

- Si, me muero de hambre- dijo aceptando mi mano, aún no estaba recuperada totalmente, y tuve que agarrarla por la cintura, para evitar que cayera

Ginny

Al despertarme y ver la cara de Harry tan cercana a la mía me estremecí. Nos habíamos dormido abrazados.

Ahora entendía la dulzura de mis sueños, y había sido porque él había velado por ellos.

Me había quedado entumecida de estar en la misma posición, pero no quería moverme mucho para que no me soltara, con él dormido no tenía que simular que me gustaba estar en sus brazos. El momento no duró mucho ya que al momento sus ojos verdes se encontraron con los míos.

Si esa mirada quemase, yo estaría ardiendo en el peor de los infiernos.

En cuanto me recuperé, me incorporé sentándome rápidamente sobre la manta, debía alejar la tentación.

Al parecer habíamos perdido toda la mañana, y me sentía culpable por él, pero cuando más me inquieté fue cuando dijo entre dientes algo de una asignatura, recordando así su maqueta. No me gustaba la idea que hubiese dejado algo por mi imprudencia.

Aunque me aseguró que no había nada importante para él en el día de hoy, sabía que me estaba mintiendo y una pena recorrió mi cuerpo. ¿Cómo podía ser tan irresponsable?

Si era verdad que Harry había obrado mal las últimas veces, esta vez era todo lo contrario por lo que le agradecí sinceramente su gesto, a lo que él le quitó importancia tumbándose en la manta bromeando, lo que me hizo golpearlo entre risa.

Los juegos nos llevaron a que nuestras caras quedaran a pocos centímetros, distancia que me hubiese gustado recortar con un beso, pero el miedo a sufrir me paralizó. Ambos nos miramos intensamente, y su verde mirada se clavó en mis ojos.

Al momento Harry se retiró.

No esperaba esa reacción, el Harry de siempre me hubiese besado. No sé por qué pero me gustó que no lo hiciera, aunque me moría por sus besos.

- ¿Quieres comer algo?- dijo levantándose de la manta y ofreciéndome una mano.

- Si, me muero de hambre- me levanté demasiado rápida y Harry tuvo que agarrarme para evitar que cayese. Nuestros cuerpos volvieron a pegarse hasta llegar a ser uno.

- ¿Prefieres comer por aquí o ir a la universidad con los chicos?- quería estar a su lado, sola con él, pero todos se preocuparían por no vernos allí.

- Mejor regresemos a la universidad- le sonreí.

Era la primera vez que me montaba con él en su coche, sin contar claro la ida, en la cual no era yo. Todo olía a él, a su perfume.

Estábamos muy cerca de la facultad, por lo que llegamos en un minuto. Fuimos directos a la cafetería, ya todos estaban allí. Se asombraron al vernos llegar juntos.

- Ginny- me dijo mientras nos acercábamos- Si no quieres, nadie tiene que saber lo de esta mañana- eso me sorprendió. Realmente hoy estaba conociendo a un Harry muy diferente al que conocía.

- Gracias Harry- asentí y le sonreí.

- Hola chicos ¿de dónde venís?- preguntó Pansy sonriendo

- Nos encontramos por el camino- respondió Harry.

- Hermanito que tal fue la entrega del proyecto. Dime que has aprobado, sé que has trabajado mucho en él- cuando Fleur dijo eso jadeé y miré a Harry con preocupación. Él intento disimular.

- Lo entregué a tiempo, aún no sé nada- disimuló. Harry no lo había presentado por mi culpa, había sacrificado presentar la maqueta por cuidarme.

Cuando volvió a mirarme me sonrió, pero mi cara reflejaba angustia por lo ocurrido. Debía hacer algo, debía solucionar eso.

- Ginny ¿no vas a comer nada?- me preguntó Pansy al verme petrificada

- Tengo que irme- al decir eso salí corriendo de la cafetería.


Hasta aquí el cap...

que lindo harry preferir ayudar a Ginny antes que entregar su proyecto... uds que hubieran hecho?

que tal les pareció?