Cap. 9

Decisiones

Por Nep


ADVERTENCIA

Estimado lector (a):

El presente capítulo tiene contenido erótico susceptible de herir la sensibilidad del lector; si quien lee no está preparado para dicho contenido, se les invita cordialmente a abstenerse o en su caso dejar de leer este fic. (Contenido Lemon)

Gracias de antemano.

Con cariño y respeto a todos.

Nep.


Había ido a al mansión con la idea de hablar con él, pero desafortunadamente no estaba desde esa mañana, se sintió desolada, la forma en que la trataba ahora Andy, la entristecía. Quería ver a Karl, escuchar algún consejo, después de todo él sabía perfectamente sobre sus sentimientos hacia él y los de Andy hacia ella. Estaba totalmente confundida. Pensó en Mandy mientras daba un paseo por un parque cercano camino a su casa. "¿Cómo es que nunca me di cuenta de los sentimientos de ella hacia Karl?... Ahora comprendo su insistencia en mostrarle sus locuras, en hacerlo reír, en consolarlo cuando Tony murió… Siempre estuvo a su lado… sin importarle nada… He sido una egoísta… solo me importó lo que yo sentía… al parecer ella lo ama más de lo que yo creí hacerlo… solo le ha importado que sea feliz… mientras que yo… lastimé a otra persona por mi necedad", no se dio cuenta de que había comenzado a llover, corrió a la acera contraria para refugiarse. Escuchó el sonido del claxon de un auto con insistencia, al mirar vio que era Patrick, quien salió para hacerle señas de que subiera.

- ¿Vas a tu casa? Tengo que ver a Mandy. Te llevo.

- Claro. Gracias.- Subió al auto de inmediato.

- ¿De dónde vienes?

- Fui a casa del tío William…

- ¿Fuiste a buscar a Karl?

- Si… necesitaba hablar de algo muy importante.- Dudó, pero le pareció buena idea hablar con él.- Es respecto a Andy…

- Ahora entiendo…- Dijo de forma misteriosa.

- ¿Qué quieres decir con eso?.

- Te importa demasiado… igual que a Mandy…- Le dijo tratando de sonar normal.

- No lo sé…- Lo miró conducir.- ¿Tú sabes que… ella también lo…

- Tu primo es una persona con la cual es difícil de competir…- Dijo él sin mirarla.- Es mejor aceptar las cosas… el tiempo solucionará todo…

- Es que él es lo más importante para todos… Con su alegría, su forma de ver las cosas nos alienta siempre… es muy difícil no poder amar a alguien así…

- Dices lo mismo que Mandy… Deja de preocuparte por él… en estos momentos lo más importante es lo que tú has descubierto respecto a esta situación… Andy si te ama de verdad, te buscará… él te buscará tarde o temprano…

- ¿Por qué estás tan seguro de que lo hará?... Lo he lastimado tanto sin querer…

- Es una corazonada… pero tienen que hablar y aclarar las cosas…

- Ahora sé por qué tú y Mandy se llevan muy bien…

- ¿Te parece?… - Preguntó volteando a verla con una amplia sonrisa.

- Es como si pudieran ver las cosas que nosotros nos negamos a ver, y saben las palabras precisas para darnos ánimo…

- Supongo que es por que tenemos un buen maestro.

- ¿Quién?.- Preguntó sorprendida.

- Tu tío William…

- Vaya… creo que pasaré mas tiempo a su lado…


Ya era muy tarde, sus padres insistían en llamar a su puerta, pero se negaba a recibir a nadie, estaban preocupados por ella ya que se había negado a bajar a desayunar y se negó a recibir a la mucama con la comida. Su hermano intentó hablar con ella sin mucho entusiasmo, la conocía muy bien: solo era otro más de sus berrinches. Sabía perfectamente la razón de ello: estaba molesta porque Karl ni siquiera la miró durante la fiesta, todo el tiempo estuvo junto a Teresa Grandchester, quien a pesar del traje que vestía, se veía muy hermosa y elegante, realzando su porte aristócrata, por lo que definitivamente, su hermana se había auto humillado públicamente y no quería reconocerlo. Todos al mirarla cuchicheaban a sus espaldas y se reían de ella. Esa sería la última vez que iría él como su acompañante, pues ni siquiera lo dejó ir a saludar a sus amigos "Eres una egoísta… te detesto… pero no más…". Le había dicho cuando llegaron a la mansión. "Me las va a pagar… Lo juro… No tuvo ninguna consideración hacia mi… yo que me vestí especialmente para él… soy mucho más hermosa que esa maldita aristócrata engreída… aún con ese traje tan ridículo… ya me las pagarán todas…" pensaba mientras estaba sentada frente a la ventana, "Nadie puede hacerme esto a mí: Nancy Legan… los detesto…". Los relámpagos brillaron, pronto comenzó a arreciar la lluvia.


Había pasado mucho tiempo desde que había salido a buscar al joven.

- ¿Cree que les haya pasado algo?- Preguntó la mucama al ama de llaves. Que insistía asomándose a la ventana.

- No… no lo creo. Seguramente están en alguno de los refugios… Después de todo, le dijiste a la señorita Grandchester como llegar al de la cascada… Me he cansado de insistirle al Sr. William en la instalación de videoteléfonos en los refugios, pero él insiste en decir que no quiere que nadie lo interrumpa cuando esté en alguno descansando…- Suspiró. "Son tan obstinados hoy los jóvenes… no se preocupan por lo que pueda pasarles. Es peligroso salir al bosque con este clima, él por lo menos lo conoce bien y en dónde están los refugios, pero ella…"

- No se preocupe… vaya a descansar.- Dijo la chica mientras acompañaba al ama de llaves a su habitación.- Yo esperaré…


En Chicago, William observaba la lluvia desde la biblioteca, le preocupaba la repentina partida de ambos chicos rumbo a Lakewood sin dar una razón. Todo se puso de cabeza en cuanto se enteró de los diarios y los problemas de Raoul. ¿Qué podía ser tan importante para que fuera guardado por los tres antepasados con tanto misterio?

- ¿Te sientes bien Will…?

- Ha…- Solo atinó a decir distraído.

- Has estado muy callado…- Dijo Clarise.

- Es solo que me desconcierta la idea de que mis tatarabuelos guardaran tanto misterio respecto a sus vidas… antes de casarse… y al parecer aun después…

- ¿Qué es lo que realmente te preocupa?.- Dijo ella mientras le pasaba una taza de té.

- No lo sé…- Lo meditó un momento mientras miraba el interior de su taza.- Tengo miedo de descubrir que todo lo que he creído en toda mi vida sea una mentira…

- ¿A qué te refieres?

- Que no sean las personas… que siempre creí…

- Me parece que eso no tiene nada que ver con el misterio que dices que hay con ellos. No los juzgues antes de tiempo… ellos habrán tenido sus razones para guardar silencio respecto a sí mismos… Además eso no cambia las acciones buenas que siempre realizaron, ni el tipo de educación que se le dio a tu familia… y en lo que se han convertido…

- Tienes razón.


¿Cuánto tiempo llevaban ahí? No lo sabía y no le importaba, estaban juntos… pero no podía ignorar ya el frío, menos cuando ella colocó sus manos heladas en su pecho, recordó que no llevaba la camisa puesta. Poco a poco fue dejando de besarla.

- ¿Qué sucede?...- Susurró ella a su oído. La sensación de la piel de Karl bajo su palma, fue como un shock eléctrico en el vientre de la joven. Muy a su pesar se había rendido. Sus defensas estaban totalmente bajas y aunque quisiera negar cualquier cosa en ese momento, sabía que no le creería, le había demostrado todo lo contrario. Él se sentía muy feliz al escucharla hablar de esa forma.

- Nada…- Respondió agitadamente.

- ¿Estás seguro?...- El cálido aliento de ella acariciaba su cuello haciéndolo estremecerse, cada vez le era más difícil mantenerse bajo control.

- Yo. . . yo. . . creo que tenemos que entrar a la cabaña… no creo que quieras continuar… esta "conversación"… así… en medio ésto… - Dijo él bromeando mientras se separaban y miraba la lluvia caer. Ella se sonrojó, le ofreció la mano para correr juntos hasta el refugio. Al entrar, le pidió que se acercara al fuego en lo que iba por ropa seca. Ella recordó que tal vez se preocuparían por ella en la mansión por la forma en que salió, buscó su celular, esperando que no le hubiese pasado nada. Caminaba nerviosamente mientras marcaba el número, pero era muy difícil que se estableciera la comunicación.

- ¿Qué pasa? - Preguntó Karl al entrar con un par de tazas de té.

- Intento llamar a la mansión pero… es imposible… no me gustaría que la señora Dorothy se preocupe… yo salí tan repentinamente que…- Él se acercó y le quitó el aparato de las manos.

- ¿Qué haces?

- Ella sabe que estas en buenas manos…- Lo colocó sobre la repisa de la chimenea. – Además con esta tormenta, dudo que pueda haber buena recepción… Toma… - Dijo dándole una.- y debes tomar un baño caliente de inmediato, para evitar que enfermes… De nuevo… Son órdenes del Dr…- Dijo, ofreciéndole también una bata. Ella lo miró, estaba muy serio.- Esperaré afuera para que me des tu ropa húmeda. – Le dijo mientras la guiaba hasta el cuarto de baño, se sintió desconcertada, la besó brevemente y cerró la puerta, se quedó aun lado, recargado en la pared, respirando hondo y profundo. Ella se apresuró a quitarse la ropa húmeda, se cubrió con la bata y abrió para dársela.- La pondré en la secadora… - Dijo inmediatamente. Le costaba mucho trabajo tranquilizarse frente a ella en esos momentos.

- ¿En dónde ha quedado Karl?

- ¿Por qué lo dices?- Preguntó mirándola extrañado.

- Por que en estos momentos apareció el médico… haciendo a un lado al chico apasionado… - Dijo sonriendo con picardía al cerrar la puerta.

De pronto se sentía tan extraña… "Hace unos momentos gritándonos como si quisiéramos matarnos… y ahora… tan tranquilos, como si nada hubiera pasado… preocupándose por mi…". Deseaba tanto estar con él, pero tenía miedo de que al intentarlo, terminara rechazándolo de nuevo… y esta vez la odiaría definitivamente. "Pero de verdad lo deseo… lo necesito tanto…". Pensó mientras se miraba al espejo. Entró a la ducha, al sentir el agua correr por su cuerpo, cerró los ojos, no pudo evitar sentir un estremecimiento mientras tocaba sus labios, recordando sus besos, "Se está preocupando por mí… de verdad lo hace… él si me ama… él sería gentil y dulce… no como…"

- ¿Estás bien?.- Preguntó él interrumpiendo sus pensamientos al llamarla al otro lado de la puerta.

- Si… claro…- Se apresuró y salió envuelta en la bata. Se dirigió a la sala. En cuanto lo vio, sus piernas flaquearon, él aun no se había cambiado, continuaba con el torso desnudo, sostenía una toalla con la que secaba su cabello, mientras miraba distraídamente hacia el bosque. Ella admiró los fuertes músculos de su espalda al moverse.

- Karl… debes… debes cambiarte de inmediato… - él se volvió. - ¿Qué clase de médico eres, si recomiendas a tus pacientes algo que tú mismo no has realizado? – Intentó bromear. La miró intensamente, ella pareció ponerse muy nerviosa ante su mirada, por lo que optó seguirle el juego.

- Da la casualidad que estaba preparando algo para comer… juntos…- El comenzaba a caminar hacia ella, quien nerviosa retrocedía ante él. "Dónde está la chica que mo le teme a nada" pensó extrañado por sus repentinos cambios. - Estaba haciendo tiempo en lo que tú estabas lista...- La alcanzó a sujetar por la cintura, sintiéndola temblar ante su contacto. La acercó tanto a si mismo, que quedó acurrucada en su pecho. Después de que ambos confesaran sus sentimientos, sentía que perdía todo autocontrol.

- Karl… no puedo pensar con coherencia… y necesito hacerlo… hay algo importante que te tengo que decir…- Quiso continuar, pero él no se lo permitió.

- No tienes nada que pensar en este momento… solo déjate llevar… no temas… cierra los ojos… siente las sensaciones que experimentas… simplemente... déjate llevar...- Susurró a su oído.

- Me… preocupa que… puedas pescar un resfriado…- Intentó seguir hablando, su pulso se había acelerado, sus palabras y su cercanía, la hicieron estar consciente de que solo la bata cubría su desnudez… y debía reconocerlo, la excitaba demasiado estar en sus brazos, por lo que no quería que él se diera cuenta.

- Por qué no lo dijiste antes.- Comentó alegremente.

- ¿A qué te refieres? - Preguntó confundida.

- Que podías haberlo dicho antes y hubiéramos tomado un baño juntos…

- ¿Qué estas…

Ella trató de decir algo, pero Karl la silenció con sus labios. Ella temblaba con cada toque de sus manos, callados suspiros se les escapaban del pecho. Terry sentía cada roce de la mejilla de él, suspiró imperceptiblemente cuando los labios de él, convulsos por la emoción pasaron por su sien, su mejilla y la frente; era un contacto tan leve, que hacía que su respiración se acelerara cada vez más. Ella cerró los ojos y su mente quedó en blanco, las piernas le temblaban. No pensaba en nada más allá de Karl, sintiendo su ansiedad, la dureza del cuerpo de él estrellándose con la suavidad del suyo; suspiró de sorpresa al sentir la boca de él marcar un rastro de besos desde su boca, pasando por la quijada, la mejilla, detrás de su oreja, hasta llegar al cuello justo en el punto en que su corriente sanguínea pulsaba con más fuerza. El gemido que salió de la garganta de ella y un estremecimiento, fueron inevitables. Ambos dieron diminutos pasos, hasta que llegaron al cuarto de baño, ella no sabía que esperar de él, pero esos momentos le demostraron que no había nada que temer a su lado. Él desató el nudo de su bata, con caricias poco a poco se la fue quitando, se retiró un poco para contemplarla, las pupilas de él se ensancharon cuando pudo admirar la belleza de su cuerpo atlético por completo (Recordó cuando él y su madre la atendieron, pero en es momento sólo actuaba, no pensaba debido a la preocupación por su bienestar… "¿Cómo pude mantener el control tanto tiempo ante su figura?" pensó agitado), jamás imaginó que ella pudiera verse tan vulnerable y tímida frente a él, quien siempre lograba intimidar a las personas con una mirada. Ella por un momento no quiso tocarlo, se sentía temerosa y fascinada. Finalmente se acercó, abrazándolo, comenzó a besarlo y a acariciarlo tímidamente, ella le ayudó a sacarse la ropa húmeda, que cayó poco a poco al suelo, al mirarlo, nunca antes se había sentido tan frágil. Él se había convertido en alguien intimidante, la asustaba y a la vez le atraía. Sin decir palabra, los ojos de Karl la miraban con deseo. El juego de caricias se iba prolongando y haciéndose cada vez más profundo… sensual. Le hacía sentir la necesidad que él parecía tener de reclamar su cuerpo. Ella, a su vez, parecía tener una urgencia igual de responder a él, que la sorprendía. Cuando ambos estaban debajo de la ducha, ella se aferraba al chico, gozaba de su cercanía y de sus caricias, de esos besos tranquilizadores pero que a la vez la llenaban de deseo, su cuerpo por primera vez vibraba y se arqueaba buscando el contacto de su piel con la de Karl. Él se deleitaba con la suavidad de ella, sus curvas, con sus pechos que se erguían delante de él por la excitación, ella sintió que el cuerpo le ardía cuando sus manos tocaron por un momento sus pezones, que no se cansaba de besar. Al parecer, el agua tibia era como un catalizador para que las emociones de ambos, explotaran al máximo ante el más leve contacto. Terry hacia ya rato que había olvidado sus nervios y temores, ahora se sentía demasiado excitada, le devolvía con la misma intensidad cada beso, cada caricia; abrió los ojos y admiró su rostro: sus ojos de él se dilataban de placer cuando le acariciaba y rozaba ávidamente su intimidad. Cuando ella pensaba que ya no era posible alcanzar un delirio mayor, sintió la sorpresiva caricia de los dedos del joven frotando los pliegues de su intimidad: era inesperado e impactante. Intentaba a ferrarse a lo que fuera, extendiendo los brazos por la pared. Apenas podía reconocer su propia voz en aquellos gemidos cada vez más desesperados que él estaba provocando en ella. Se dejó llevar por el placer, mientras él la acariciaba con suavidad y decisión. Después de un momento, comenzó a apretarse instintivamente contra el cuerpo del joven, él pudo comprender que ninguno de los dos podía esperar más. Le susurro suavemente al oído:

- "Te amo… te amo demasiado… juro jamás hacerte daño…".

Hasta que las manos de él, en un arranque de osadía, tomaron los glúteos de ella, levantándola en vilo. La estrujó con fuerza, haciéndola sentir la misma ansiedad que la exploración en el cuerpo de ella estaba provocando en él; la acomodó, recargándola en la pared para poder deslizar sus piernas sobre las de él. Terry gimió ante la deliciosa sensación que sentía, cuando sus muslos se abrían dócilmente a su avance, lentamente a la firme masculinidad de él, hasta que la joven no pudo resistir más la urgencia de sentirlo totalmente dentro y apresuró la unión asiéndose a él con apasionada fuerza, al rodearlo con brazos y piernas. Ambos permanecieron unidos y quietos por un momento prolongado, dando paso al trance que comenzaban a gozar.

- No sabes… cuanto he deseado… estar así… – musitó él a su oído entre breves besos, comenzando a acariciar su espalda, ella asintió casi sin aliento, mientras movía instintivamente las caderas, él comprendió que estaba lista para comenzar la danza sensual.

Se acoplaban perfectamente, por momentos no podían detenerse y por otros instantes los movimientos lentos y seguros eran exquisitos, hasta que la pasión se desbordó, Terry se arqueó sosteniéndose con fuerza de los hombros de Karl, le parecía que miles o millones de descargas eléctricas la hacían sentir volar, mientras el cuerpo de él se tensaba sobre ella y la abrazaba susurrándole palabras ininteligibles. Ambos se sentían morir, y renacer cuando finalmente llegaron juntos al paraíso.


La joven mucama había logrado convencer al Ama de Llaves de dormir, por si las dudas dejó algo preparado para los jóvenes, pero estaba segura que estarían mejor en alguno de los refugios, después de todo, estaban bien provistos de lo necesario para ellos. Miró al cielo, estaba despejado, la tormenta había pasado "Después de la tormenta, viene la calma"… Sonrió, "hay luna llena… ideal para el amor…".


- Buenos Días… ¿Has hablado con Teresa?.- Preguntó Raoul cuando Alice bajó a desayunar.

- Buen día… - Dijo al darle un beso en la mejilla.- No. Intenté hablar con ella ayer, pero me dijeron que había salido muy temprano con Karl rumbo a Lakewood.

- Tu madre quiere ver los diarios de Terrence… dice que dejemos de jugar a los detectives y los abramos ya…

- Yo he pensado lo mismo… pero me intriga más la coincidencia con los de los Ardley…

- Tal vez es mejor dejar a un lado el sentimentalismo…

- Tienes razón… espero localizarla...- Dijo tomando su celular. En lo que esperaban que les llevaran el desayuno. Después de unos momentos no pudo comunicarse con ella.

- ¿Pasa algo?- Preguntó Raoul al hacer a un lado el periódico.

- No puedo localizarla… Iré a buscar el número de Lakewood, en un momento regreso.

- Te espero…

- No te preocupes, tienes cosas más importantes que hacer, comienza sin mi.- Salio del comedor rumbo a su habitación. En cuanto se comunicó a la mansión de Lakewood, se sorprendió por lo que le dijo la mucama. "Salió a buscar al joven Karl, ayer por la tarde, seguramente la tormenta los sorprendió. Pero no se preocupe, alrededor de la propiedad hay varias cabañas que se usan como refugios de caza, pudieron resguardarse en alguna de ellas, en cuanto lleguen yo les diré que los ha buscado" Ella sonrió misteriosamente. En cuanto bajó le dijo a su padre lo sucedido.

- ¿Crees que estén bien?.- Dijo con preocupación.

- La mucama dijo que hay refugios, así que supongo que si…- "Y yo supondría... que muy bien", pensó.

- ¿Ocurre algo más?

- No. No te preocupes… ella sabe cuidarse.


Estaba de muy buen humor, esa mañana tendría una cita solo con Louisa, era increíble, por primera vez se daba cuenta de lo que era estar enamorado de verdad. Sus padres lo vieron salir rumbo al garaje tarareado una canción.

- "Vaya… que bien amaneciste hoy hermanito".- Escuchó cuando subía a su Porche, miró a un lado, su hermana se iba acercando.- ¿Puedo acompañarte?

- ¿No tienes cosas más importantes que hacer que comenzar a molestarme?

- Eres un grosero…

- Si ya lo sé… así que ahórrate tanta palabrería y ve a ver a quien de tus "amigas" vas a molestar.- Dijo Ed al subir al auto.- Por favor ni te molestes en seguirnos… lo que haga o no de mi vida no es de tu incumbencia te lo repito.

- Si eso quieres…- Dijo ella mirándolo de forma malévola.- …No querrás que papá se entere de…

- Me tiene sin cuidado lo que les digas a nuestros padres. Tarde o temprano tendré que afrontar las consecuencias de mis actos… y estoy dispuesto a pagarlas…- Encendió el motor.- Pero… No sé si tú estés dispuesta a hacerlo también...

- ¡NO PUEDES HACERME ESTO!... ¡¿NO SERÁS CAPAZ DE DEJARME SOLA CON…

- Sólo mírame…- Sin más que decir arrancó dejando a su hermana hecha una furia. Él se sintió molesto, ¿Cómo podían ser mellizos, si eran tan diferentes de todo a todo? No estaba dispuesto a seguirle la corriente, ni le permitiría que le arruinara el día. Llegó a la casa de su novia, cuando ella subió al auto, lo notó distante.

- ¿Te sientes bien?... si quieres lo dejamos para otra ocasión…- Dijo al ver la expresión que conocía tan bien de que había discutido con su odiosa hermana, "Quiero verte sonreír, olvida lo que pasó, no hagas caso de lo demás," pensó mientras le sonreía.

- Estoy bien… solo un poco cansado…- Dijo él al ver que no podía ocultarle nada, se sentía tan bien a su lado, sin embargo ella buscaba la forma de animarlo. - ¿Adonde iremos a pasear?.- Preguntó con más ánimos. "No voy a arruinar nuestra primera cita por tonterías de ella".

- Donde nadie pueda molestarnos… Ummmm… ¿Qué te parece si vamos al lago?… Tengo una sorpresa para ti…

- De acuerdo…


Percibió fue un viento cálido sobre su cuello. Poco a poco otras sensaciones se fueron añadiendo: un peso sobre su torso, el roce de las sábanas sobre su piel que la cubrían parcialmente. Eso fue lo que acabó por despertarla. Abrió los ojos perezosamente, mientras sonreía, se sentía muy bien. Respirando acompasadamente, en la tranquilidad del sueño, dormía Karl junto a ella. Era su aliento, el vientecillo que sentía sobre su cuello, era él, quien había hecho que las sábanas se movieran rozándole el cuerpo. Sin moverse, sintió que la pierna de él, descansaba entre sus muslos y era su brazo el peso que ella había sentido sobre su cuerpo. La joven comprendió entonces que no había soñado las cosas que habían pasado la noche anterior. Miró hacia la ventana, por donde apenas entraba un poco de luz. Escuchó los primeros trinos de los pajarillos, debía ser aún muy temprano.

FlashBack

Después de salir del baño, ambos cubiertos por batas, fueron hasta la sala, donde graciosamente, él había colocado una bolsa de pan, algunos frascos, una botella de vino y unas copas.

- ¿Qué es esto?.- Preguntó ella riendo.

- Bueno… dije que estaba preparando algo para comer… no que había terminado de preparar…- Pero ella lo calló con un beso.

- Te enseñaré como se prepara "algo" decente de comer…- Dijo ella alegremente, separándose de él para tomar algunas cosas de la mesa.- Y no se te olvide traer el resto. ¿Dónde está la cocina?

- Tan pronto como él le indicó el camino, ella se apresuró a inspeccionar las alacenas, al ver que había bastantes cosas para preparar una excelente cena, puso manos a la obra. Él no dejaba de observarla asombrado, en cuanto ella le daba la espalda, aun parecía sentir su mirada sobre sí misma, en los momentos en que ella pasaba muy cerca de él, insistía en atraparla y comenzar a besarla, pero lograba escapar diciéndole que así jamás cenarían, y no quería ser la culpable de lo desmejorado que pudiera regresar, por lo que él la dejaba ir a regañadientes. Cuando finalmente terminó, él había puesto la mesa y le ayudó a llevar todo. "Es maravilloso tener a alguien que en cada detalle te demuestre cuanto te ama…" pensó, no dejaba de hacer bromas respecto a su cena, pero era sólo un pretexto para que ella se enojara e intentara acercarse y darle su merecido (poder volver a tocarla), pues en cuanto se acercaba, percibía su propia necesidad de volver a sus brazos, de volver a ser uno; él insistía en mirarla de una forma que la perturbaba por completo. "No puedo creer que aún con solo una frase, una mirada o un contacto tan casto, sienta mi cuerpo arder… la necesidad de estar junto a él… ¡Lo amo!… ¡De verdad lo amo!… Pero… necesito hablar seriamente con él… decirle la verdad… antes de que todo pueda complicarse…" en cuanto terminaron, fueron a sentarse frente a la chimenea. Él había comenzado a besarla. Ella lo detuvo girando un poco el rostro.

- Karl… necesito hablar contigo de algo muy importante…Yo…

- Yo también…- Dijo él de una forma que la sonrojó e intentó comenzar a besarla de nuevo.

- Es en serio…- Dijo con determinación. Tomó aire al ver que cambiaba su expresión.- Y tan importante que no sé como comenzar…

- ¿Tienes algún problema?.- Preguntó poniéndole más atención.

- Antes… antes de lo que pasó entre nosotros…- Titubeaba.- Yo…no fui muy clara al decirte las cosas…

- ¿Te arrepientes de lo sucedido?.-Preguntó con cautela. Al parecer le costaba mantener el control ante su actitud.

- ¡NOOO!… No… Claro que no… Eres… eres lo mejor que me ha pasado… En esos momentos… fuiste todo lo que yo soñé…-Ella apoyó su cabeza en su hombro.- Necesito decirte la verdad… ser completamente sincera contigo… es… es solo que… no quiero que te pase nada… te amo demasiado… que no quiero que por el simple hecho de estar a mi lado… te pueda pasar algo… o me dejes… al enterarte de algunas cosas…

- No te entiendo…

- ¡DIABLOS!... Mira… no sé como decírtelo sin que lo tomes a mal…

- Sólo dilo… No tengo porqué juzgarte antes de tiempo…- Ella lo miró a los ojos, de nuevo veía esa expresión que la hizo sentir tan segura. Se levantó comenzando a caminar frente a él, de un lado para el otro. Después de un largo silencio comenzó.

- Yo… Hace 4 años… cuando vivía en Londres…- Tomó un poco de aire.- Conocí a un chico… se llama Spencer…- Ella observaba sus expresiones con aprensión.- creí que era alguien maravilloso… que de verdad sentía algo por mi… que nos amábamos… pero… sólo me utilizó para…- Karl se acercó a ella al escucharla que intentaba acallar un sollozo, se asustó al oírla hablar de esa forma tan nerviosa.

- Continúa… no me importa el pasado… sólo tú… tal y como eres ahora…- Le susurró al abrazarla para demostrarle su apoyo. Ella tomó aire para continuar.

- Estaba muy enamorada de él... por lo que no me percaté de que una noche… en una fiesta… él tal vez había colocado algo en mi bebida… o me había dado algo de alguna otra forma… no lo sé… solo recuerdo que estaba extrañamente… muy eufórica y confundida a la vez… Hacía cosas extrañas…- Sintió que la tensión iba en aumento en el cuerpo del chico, por lo que intentó soltar lo que tenía que decir rápidamente.- Él… él me abrazaba… me besaba… me tocaba… fuimos a una habitación, él… él quería…quería que tuviéramos relaciones… yo no quería hacerlo… pero me sentía tan extraña… no me di cuenta cuando él… él comenzó a… cuando por fin me desnudó… y sin más…- Ella ya no pudo terminar, lloraba desconsolada, él la abrazaba sin decirle nada.

- Hubieras gritado... pedido ayuda…- Dijo él después de un largo rato, tratando de evitar que escuchara la furia en su voz, cuando ella se tranquilizó.

- No podía… articular palabra… y tal vez nadie me hubiera creído… no después de cómo me habían visto…comportarme…ese día…

- ¿Por qué no fuiste a la policía después de…- Comenzó a decir el chico poco después, pero lo interrumpió.

- El asunto no terminaba ahí… después de haberme humillado en el Colegio San Pablo ante todos con sus mentiras… resultó ser uno de los hijos bastardos de mi tío Alexander… y… y fue él quien le pidió… le pidió que…- Ella no pudo continuar.

- ¿Ese miserable fue capaz de pedirle que…?

- No sólo eso, descubrí que habían grabado todo… con el fin de perjudicar a mi familia… Así que no podía decir nada… Mi madre y mi hermana no saben la razón de mi repentino cambio de actitud… Tal vez por eso todos me tenían por alguien… con los peores tipos de compañía… Me prometí que no volvería a permitir que me lastimaran de esa forma… yo… No sé la razón que ha llevado a Alexander a ensañarse con papá de esa forma… ni porqué desquitarse de él conmigo… e intentarlo con Alice…

- A ella le…

- No… ella no sabe absolutamente nada… Spencer siempre estuvo chantajeándome con lastimarla… por lo que yo…- Volvió a sollozar y apenada escondió el rostro en su cuello.

- ¿Qué pasó después?... ¿T-Tuviste que acceder a lo que él… te pidiera… hacer?.- Preguntó con voz furiosa, sin dejar de abrazarla.

- Él decía que me amaba… Seguía aprovechándose de lo que yo había sentido alguna vez… por él… de lo que aún creía sentir a pesar de… ¡OOOH KARL!… ¡PERDÓNAME!…¡FUI UNA IDIOTA!... ¡UNA ESTÚPIDA!... perdóname… ¡YO NO SABÍA QUE HACER!… Yo… ¡YO DESEABA MORIR!… ¡PERO NO PODÍA HACER NADA!…¡DE VERDAD NO SABÍA QUE HACER!... ¡NO SABÍA COMO PROTEGER A MI FAMILIA!… ¡DESEABA MORIR ANTES QUE PERMITIR QUE LES PASARA ALGO MÁS HORRIBLE QUE LO QUE ME PASABA A MI!… ¡YO DESEABA MORIR!…¡DE VERDAD QUE LO DESEABA!... ¡TAL VEZ ASÍ YA NO TENDRÍAN RAZONES PARA HUMILLARLOS MÁS DE LO QUE YA LO HABÍAN HECHO CONMIGO!... HASTA QUE TE CONOCÍ… Por primera vez me sentí segura… pude volver a confiar en alguien…- Ella lo abrazó con desesperación volviendo a sollozar.- Y… Ahora… están aquí…

- ¿Qué dices?...

- En el concierto…Lo vi… Él me amenazó con lastimarte…es por eso que yo…- Lo abrazó con más fuerza.- Quería alejarte de mí… Siempre termino por destruir lo que más amo… Te amo demasiado… que no quiero que te pase nada… ni a tu familia…Yo… tengo que…

- ¡ESCÚCHAME! - Dijo él sin soltarla, se separaron un poco para obligarla a mirarlo a los ojos, ella aun lo miraba con recelo, asustada.- Haremos todo lo posible por solucionar esto… buscaremos juntos la forma… pero no me vuelvas a pedir que te deje… ¡NO LO HARÉ!… Sé que lo que hicieron no tiene perdón… de alguna forma lo superaste… y me alegro por ti… No me importa tu pasado, si éste ha logrado hacer de ti una persona mejor… a la persona que en estos momentos amo… Ahora no estás sola, me tienes a mí… Estoy aquí contigo… - dijo él - No temas... - calló sus temores con breves besos.- No te dejaré sola… Siempre estaré para ti… Siempre… Nunca lo olvides, pase lo que pase… Te amo…- Susurró sobre sus labios, comenzando como un tierno roce, lo que poco después se fue tornando en una nueva entrega apasionada para ambos.

Poco a poco la hizo apoyarse en el sillón, para poder acariciarla con ambas manos. Ella gimió. El joven reclamaba sus labios. Su deseo crecía cada vez más al sentir que ella no se negaba a sus caricias. Terry alzó los brazos para comenzar a acariciar el cuello de Karl con sus manos, quien gimió de placer al ver que ella nuevamente quería tocarlo. Fue entonces que decidió acariciarla más, pero con infinita ternura, demostrarle cuanto la amaba y que de verdad, no le importaba su pasado; acarició los senos de la joven sobre la tela. Al sentir aquel roce en su pecho, Terry gimió de total placer. Dejó de besarla por un momento, para susurrarle nuevamente:

- Deseo tenerte... de nuevo… Sabes que te amo... Sabes que jamás te dejaré… ni te haré daño… no lo permitiré…

Ella vibró con cada palabra. Lo deseaba tanto también. Sin previo aviso, la tomó en sus brazos. Al llegar a la habitación, él la depositó suavemente sobre la alfombra. Se acercó a ella y la besó tiernamente, mientras sus manos ávidas buscaban el nudo de su bata. Terry suspiraba. Depositó tiernos besos en la piel de sus hombros, se estremeció al sentir las manos de Karl al recorrerla para sacarle la prenda. Al separarse de ella, Terry se giró para comenzar a abrir la fina bata de él. Poco a poco, la piel blanca del duro y marcado pecho del joven fue quedando al descubierto, sus manos fueron hasta posarse en aquél torso desnudo, acariciando su pecho de nuevo. Por respuesta, Karl la tomó en sus brazos y se apoderó de sus labios. Las manos de Terry acariciaron la melena él, haciendo que éste se estremeciera por completo. La besó de nuevo y lentamente la fue empujando hasta recostarla sobre la cama. Quería besarla toda. Poco a poco, Karl fue dejando un camino de besos por el cuello de Terry. Haciendo que esta gimiera con cada toque en su piel. Mientras, Terry se perdía entre suspiros y gemidos. Su mente se nubló por completo ante la deliciosa sensación de la boca del joven sobre el nacimiento de su pecho. Instintivamente arqueó la espalda sintiendo el placer de que la tocara con libertad. Karl tomó uno de los pezones con los labios, para después pasearlos por los generosos senos, que palpitaban bajo sus caricias. Poco a poco fue bajando por el torso de la morena, hasta llegar a su vientre plano; acarició el ombligo con sus labios, a lo que ella reaccionó con un gemido de placer. Sin pensarlo, ella acarició la larga melena rubia, entrelazando sus manos en sus rizos, incitándolo a continuar. Con cuidado, Karl depositó besos en aquél sitio especial del cuerpo de la joven, gimiendo al sentirse explorada totalmente y sin inhibiciones. Karl, completamente excitado al escucharla, se acercó al centro de su cuerpo, regalándole maravillosas caricias. La joven sintió como su cuerpo se arqueaba una y otra vez en respuesta. Sus manos sostenían las blancas sabanas fuertemente, mientras gemía al decir su nombre. Por lo que él intensificó la caricia al ver que disfrutaba tanto. La vio arquearse varias veces. Separó sus labios de aquél lugar y volvió a besar el interior de sus muslos. Depositó de nuevo pequeños besos sobre el vientre de la joven y llegó a sus senos, para después tomar su cuello hasta llegar a sus labios. La besó de nuevo, acallando un fuerte gemido, ella posó sus manos sobre su espalda para acariciarlo suavemente, haciéndolo estremecer con el delicado toque de sus dedos. Al mirarse a los ojos, él la miraba con un brillo especial en sus ojos verdes, que la hechizaban, por lo que se fue incorporando lentamente sin dejar de verlo. Terry se sintió nerviosa al saberse dueña de la situación ahora. Sonrió levemente y entre suaves besos le hizo girar hasta recostarse. Karl le devolvió la sonrisa. Ella observaba detenidamente el amplio pecho, sus hombros fuertes. Se acercó a él y lo cubrió de pequeños y delicados besos. Quería hacerle sentir lo que él le había hecho sentir. Con breves besos, fue haciéndolo estremecer por completo, bajó poco a poco al pecho que le hacía sentir tan protegida, mientras sus manos recorrían sus costados una y otra vez. Se sorprendió al escuchar sus gemidos cuando ella acarició con sus labios sus pezones. Ella estaba disfrutando tanto como él. Esa satisfacción le hizo estremecerse más al sentir que ella bajaba hasta su abdomen duro y contraído por las intensas emociones, recorriendo aún con cierta timidez cada centímetro de esa zona con sus labios y sus manos. Sonrió levemente al sentir que los músculos del joven se tensaban con sus caricias. Le fascinó la sensación de sus manos entrelazar sus cabellos castaños. Entre los rayos de luna que entraban por la ventana, distinguió la perfecta masculinidad de Karl. Con ternura, depositó pequeños besos sobre los fuertes muslos del joven. Un suspiro se quedó suspendido en sus labios, al ver que ella levantaba la vista para mirarlo, sin decir nada, él apoyó la cabeza en la almohada soltando por fin el suspiro con satisfacción. Terry bajó la cabeza de nuevo, él cerró los ojos dejando escapar roncos gemidos al sentir los labios de la chica sobre el centro de su cuerpo, entre besos y caricias húmedas. Lo sentía contraerse, tensarse, lo escuchaba gemir, con pasión. Karl ya no soportó más la urgencia de hacerla suya nuevamente. Abrió los ojos con dificultad mientras sentía miles de sensaciones. Se topó con una mirada azul intenso que le sonreía entre las sombras. La llamó, ella le sonrió y se acercó recostándose sobre el pecho del joven. Sus labios se encontraron de nuevo, reclamándose, exigiéndose apasionadamente, podía esperar un poco más, quería disfrutar cada caricia, cada roce de su piel que lo enloquecía. Finalmente, ella se colocó a horcajadas sobre él, sin dejar de besarlo en el cambio de posición. Entrelazó sus dedos en la rubia melena. Ella, con los movimientos de sus caderas, fue haciendo que poco a poco su masculinidad fuera respondiendo, él le acariciaba una y otra vez desde la espalda hasta los glúteos al incorporarse para ayudarla; cuando escuchó sus suaves gemidos, dejó de besarla y la miró. Ella le devolvió la mirada, se aferró a su espalda una vez más, para sentirlo completamente dentro de sí. Karl permaneció quieto unos instantes, paseando sus labios juguetona y apasionadamente por su cuello, al sentir que ella se relajaba acariciándole la espalda; comenzó a mover las caderas despacio, para después ir aumentando su cadencia. Lo sintió responder a sus caricias. Gemía al placer que ella le regalaba. La miró cerrar los ojos y disfrutar de él, tan completamente suya, mientras se mecía. Karl guardó esa imagen en su corazón. Ella abrió sus ojos, él la miraba como nadie más podría mirarla. Lleno de amor y pasión. Ella le sonrió sin dejar de moverse. Se cercó a ella para continuar besando su cuello, sus hombros, su torso, sus senos, saboreando su piel y después fundirse en un beso, entregándose una vez más el uno al otro. Los movimientos de Terry se hicieron cada vez más convulsos; ella tomó sus hombros, atrayéndolo. Él quería verla llegar al clímax, llegar con ella. Después de algunos momentos de entrega total, Terry comenzó a tensarse poco a poco, enterrando sus uñas en los hombros de Karl, quien se movió más seguido para ayudarla, pero ese movimiento hizo que él no pudiera más. Ambos tocaron el cielo, subiendo y bajando entre suspiros. Él se dejó caer de espaldas bruscamente cuando ya no pudo más, poco después la sintió dejarse caer sobre él, con un profundo suspiro de satisfacción, acomodando su cabeza en su cuello, sintiendo su cálido aliento en la piel. Él la abrazó protectoramente, esperando que ambas respiraciones se normalizaran, hasta que finalmente exhaustos, se quedaron profundamente dormidos.

Fin del FlashBack

Terry al recordar, todavía no salía de su asombro. Nunca se había imaginado que en el lecho, pudiera perder por completo su autocontrol y vivir sensaciones tan perturbadoras, mezcla de placer y angustia. Aún se sentía desconcertada, tan diferente de su primera experiencia, y que no podía opacar su reciente felicidad. No quería recordar ya los horrores vividos en Inglaterra, nada de lo anterior se comparaba (cuando se sentía vacía, sucia y asqueada por "ese tipo", cuando terminaba con ella). "Así que eso era lo que significaba realmente hacer el amor con la persona amada y que te correspondía de igual forma: Comprenderse mutuamente, perdonarlo todo, sin palabras, darlo todo por el otro, sin importar nada más". La muchacha esbozó una sonrisa que nunca había expresado antes, mientras acariciaba los cabellos de su amante, quien, continuaba sumergido en el sopor. Ella se daba el lujo de admirar su figura dormida, repasando con libertad cada rasgo y músculo del joven. "Ya no puedo negar que me gustó desde la primera vez que lo vi… aunque lo negara ante los demás y ante mi… aunque fingiera burlarme de él… sólo deseaba atraer su atención, de alguna forma… que solo fuera mía…" pensó, mientras seguía admirando el resto de la figura del hombre que se adivinaba bajo la sábana que lo cubría desde la cadera, a pesar de lo apuesto que se veía dormido, nada podía compararse a la seducción de sus traviesas miradas y sus sonrisas cuando estaba despierto. "Terry…" susurró, su brazo se movió por su torso rítmicamente, provocándole agradables sensaciones que la estremecían; unos segundos más tarde, los ojos de él estaban abriéndose para mirar a una joven sonriente.

- Buenos días. – le saludó ella.

- Buenos días. – contestó él correspondiéndole – Me alegra haber despertado… - Admitió él suspirando profundamente, se perdió en esos brillantes ojos azul profundo por unos instantes. Después comenzó acercando su rostro tanto a ella, quien no pudo resistir más, acortó la distancia entre los labios de ambos, pero no pudo besarlo ya que se movió rápidamente para colocarse sobre ella, antes de que la joven pudiera hacer algo.

- ¿Qué haces?... Por favor, quítate de encima... me quitas el aliento… - Dijo ella con nerviosismo, alzando las manos para empujarlo.

- No me quito… – contestó Karl divirtiéndose con la resistencia de la joven al tomarla por las muñecas.- Me parece que anoche no pusiste objeción… a algo parecido… - Sonrió maliciosamente.- Ummm… ahora que lo recuerdo… eras tú quien insistía en estar en esta posición… - bajó su rostros para susurrar a su oído.- …tenerme a tu merced…

- No lo recuerdo… - Le siguió el juego.

- "Si claro"... Entonces pide ayuda, pero no hay nadie en… Ummm… tal vez más de 5 Km. a la redonda…- le animó él, distrayéndose en besarle el cuello.

- ¡Eres un tonto!... ¡Odioso!... – respondió ella con un suspiro ante la emoción que le provocaban los besos de él, por lo que su acusación sonó poco convincente.

- ¿Y tú? – le recriminó él al oído riendo.

- No hagas eso… – repuso Terry entre risas nerviosas – …por favor…

- ¿Qué es lo que no quieres que haga?.- Dijo pícaramente.

- Lo que estás haciendo ahora mismo…- Continuó riendo al darse cuenta de que había un doble juego en las palabras, además de que le hacía cosquillas, pero la ponía más nerviosa sentir el roce de su intímidad contra la suya.

- No sé exactamente a lo que te refieres.- Dijo fingiendo inocencia, pero con una mirada inconfundible.

- Por favor…- Reía ella contorsionándose.

- Lo haré hasta que te des por vencida… -Rió comenzando a acariciarla.

- Está bien… está bien… ¡Me rindo!... ¡ME RINDO!...- gimió al darse cuenta del cambio repentino en la táctica.

- Me da gusto que dijeras eso… – y diciendo esto último el joven concluyó la conversación con un beso profundo, para continuar otra sin necesidad de palabras.


Fran cerró la puerta, miró el enorme ramo de flores que había llegado esa mañana. "El segundo, en dos días", lo llevó hasta la habitación de Terry, donde el primero se estaba ya marchitando, debido a que llegó después de que ella había salido rumbo a Lakewood. Ambos eran enviados por un tal "Spencer". "Ahora si el joven Karl tiene un rival", pensó sonriendo, "Se ha tardado demasiado en demostrarle sus sentimientos a la joven Grandchester… Tiene que apresurarse o lo va a lamentar después". El timbre del videoteléfono comenzó a sonar.

- Buenos Días. Residencia Ardley…

- Se encuentra la Señorita Grandchester…-dijo una voz cortante, con un marcado acento británico, y quien no daba la cara por estar de espaldas mirando hacia una ventana.

- Lo siento… no se encuentra… gusta…- Pero la interrumpió.

- ¿Ha recibido mis flores?

- Si señor han llegado…

- He preguntado ¿Si las ha recibido?

- Lo siento, pero la señorita no ha estado… si gusta dejarle algún mensaje.- Respondió molesta la mucama por lo grosero de su interlocutor.

- No. Creo que con las flores es suficiente.- E inmediatamente se cortó la comunicación. "Vaya sujeto… si ese era el tal Spencer, no puede perder nada el joven Karl contra él… ya tiene el corazón de la señorita Terry… es imposible no quererlo…", pensó molesta ante tal descortesía de ese individuo.

- "¿Cómo puede ser posible que haya desaparecido así… tan rápido?... eso no es posible… tiene que haberle pedido a la estúpida mucama esa que la negara… ¡MALDICION!" Sacó una fina cigarrera de plata, tomó un cigarrillo que encendió inmediatamente. Observaba los rascacielos de Chicago, a lo lejos el lago Michigan se veía lleno de pequeñas embarcaciones… "¿Es aquí a donde esperabas poder esconderte de mi?... 'La tierra de la libertad'… Jamás dejarás de ser mía… no lo permitiré…", recordó al joven rubio con el que hizo el dueto en el concierto escolar. Sin duda era un Ardley, ya que había distinguido a los demás miembros de la familia, su padre se los había mostrado en los periódicos, le advirtió que en América debía tener cuidado. "No me importa quien sea… no podrá tenerla jamás… ella sabe bien lo que le conviene".


Aún era temprano, los jardineros comenzaban a trabajar en los jardines, mientras veían a dos jóvenes cabalgar tranquilamente en dirección a las caballerizas. La mucama que dio las indicaciones a Terry, estaba en la cocina cuando escuchó la algarabía. Se asomó a la ventana, el espectáculo que vio fue mejor que el de hacía unos años: dos jóvenes se dirigían hacia allá, se les veía tan felices como jamás lo hubiera imaginado, se hacían bromas, corrían de un lado al otro, ella se quitó de ahí para fingir que no había visto nada, al abrirse la puerta las risas continuaban.

- Buenos días, Florence.- Dijo el joven sin dejar de reír, cediéndole el paso a la joven morena.

- Buenos días… me da gusto que la señorita lo pudiera encontrar… estaba tan preocupada por usted ayer… También la señora Dorothy…

- Yo intenté comunicarme, pero supongo que por la tormenta no podía establecer la comunicación.- Respondió Terry algo apenada.

- No se preocupe, lo imaginé… siéntense, en unos momentos les preparo algo…

- Muchas gracias… Por favor, puedes decirle a Dorothy que el refugio necesita provisiones… Esta señorita glotona, se acabó todo lo que había en la cena.- Bromeó Karl.

- ¡¿Yo?... ¡pero si tú no dejabas de comer!… ¡Eres un mentiroso, y tú eres el glotón!- Comenzó a decir ella mientras se sentaban, Karl se inclinó un poco.

- La verdad es… que tenía otra clase de apetito… - Susurró, mientras miraba a la mucama ir de un lado a otro por la cocina, sin mirarlos. Terry se sonrojó.

- Karl… por favor… no hagas eso…- Dijo apenada al buscar con la vista a la mucama que había salido repentinamente.

- ¿Te importa mucho?

- Claro…

- Está bien trataré de comportarme… con una condición…

- ¿Cuál?

- Bésame…- Dijo al tiempo que atrapaba los labios de la chica antes de que respondiera, ella lo hizo, hasta que un carraspeo los interrumpió.

- Buenos días Karl.- ellos apanados se separaron y vieron a Dorothy en el umbral.

- Buenos días.- Respondieron ambos un poco cohibidos.

- Sentimos mucho haberlos preocupado.- Agregó Karl.- Olvidé el celular en Chicago… y el de Terry no establecía comunicación por la tormenta…

- Me da gusto ver que ambos regresaron bien.- dijo sonriendo, en ese momento toda la servidumbre entró a desayunar, Terry se dio cuenta del ambiente que había cuando Karl estaba con ellos, y lo disfrutaba… "Imposible no amarlo".


- ¡MANDY!... ¡SE NOS HACE TARDE… SÓLO FALTAMOS NOSOTROS! -Escuchó que la llamaban desde afuera junto con el toque del claxon, pero justo debajo de la ventana de su habitación, ella salió a asomarse, estaba en el cobertizo que usaba como taller para sus ocurrencias.

- ¡Aquí estoy!.- Indicó en medio del ruido, haciéndole señas a Patrick.

- ¿Estás lista?.- Cuando llegó la vio algo desaliñada.

- Eso creo… estaba haciendo las últimas pruebas…- Dijo con una gran sonrisa.

- ¿Las últimas?... ¿Qué es lo que piensas…

- Vámonos… en el camino te lo explico, pero tienes que llevar algo a tu auto…

- Mandy… ¿Qué hiciste esta vez?.

- Es una sorpresa… Nos hará ganar… Ya lo verás…

- No podemos hacer trampa… Mandy…- Comenzó a decir dudoso el chico mientras veía el objeto que le indicaba.

- Tenemos que apresurarnos… tengo entendido que tal vez Nancy participe sola.

- ¿Y qué con eso?...

- Conozco sus artimañas.- Dijo sin más.


Después del desayuno, fueron a la biblioteca, donde hablaron respecto a los diarios. Karl estaba determinado a ayudar en lo que fuera posible a la chica, aunque trató de convencerla de que hablaran con sus padres respecto a la situación que había vivido en Londres, pero ella se negaba obstinadamente. Después de que sacaran los diarios de William y Candice, Terry llevó con ella los de Terrence, ambos los examinaban.

- Sabes… hay algo que quisiera mostrarte…- Dijo Karl como si recordara repentinamente, la tomó de la mano para guiarla por las escaleras, la llevó hasta el tercer piso, al área donde estaban las figuras de cera de los Ardley.- Es un lugar especial…

- La Galería de los Antepasados de los Ardley…- Dijo Terry justo cuando el lugar se iluminaba.

- ¿Cómo lo sabes?.- Ella sonrió al ver que estaba desconcertado.

- Durante la reunión por el cumpleaños de tu "querida Annie", decidí conocer la mansión, una de las mucamas me la mostró…

- Entonces, ya has notado que hay algo particularmente diferente…

- Que tu tatarabuela Candice ocupa un lugar muy distinguido...- Dijo ella mientras caminaban hasta el lugar del conjunto en particular.- ¿Qué es lo que puede tener de extraño?

- No lo sé… pensé que tu podrías ayudarme a descifrarlo…

Ambos se dirigieron hasta las figuras, para mirarlas con más detenimiento, El caballero de porte distinguido, con larga cabellera rubia, ojos azul cielo, vestido con un Kilt, cruzado por el tartán del clan Ardley, estaba colocado de lado, sosteniendo una gaita, mirando a su derecha, donde se encontraba sentada y vestida al estilo de los años 30's del s. XX, una mujer de rizada cabellera rubia, de ojos verdes, respingada nariz cubierta de finas pecas, a la cual sostenía su mano, en su pecho lucía un prendedor con el escudo de los Ardley.

- ¿No te parece que pueda haber algo… diferente o extraño?

- ¿A qué te refieres?- Preguntó ella mientras se acercaba a la pareja.

- Es… es solo que las posturas, no lo sé… Todos los demás están en actitudes demasiado serias…

- Me parece que son los únicos que muestran la naturalidad de su carácter… Me agrada que hayan podido captar algo así… - Karl la miró.- Es decir… es impresionante, nada de posturas falsas… te hacen creer que están…

- -Vivos…- Dijo Karl al acercarse más.- Crees que pueda haber algo oculto aquí…

- Es una tontería… ¿Quién querría hacerlo? No creo que quisieran colocar algo para después destruir algo tan hermoso...- Terry se aproximó más.- Pero… no sé… lo más extraño es… son sus expresiones… con que los captaron…

- ¿A qué te refieres?.- Dijo él fingiéndose intrigado.

- Me dan la impresión de que… comparten un secreto… como si quisieran hacernos partícipes de él…

- ¿Has visto sus manos? - Karl se acercaba más, quería demostrar que su teoría era verdadera si ella notaba alguna cosa en particular, medio oculta entre las manos de ambos, no quería pensar que se lo estaba imaginando.- ¿No te da la impresión de que ocultan algo a la vista de todos?

- Es ilógico lo que estás diciendo… Si es extraña la forma en que están colocados, pero no puedo creer que…- se interrumpió, recordó que la primera vez que los vio, le pareció como si algo se distinguiera entre los dedos de ambas manos.- ¿Tú crees que… ahí?

- Puede ser… pero supongo que necesitamos pedir permiso para examinarlas… a mi padre no le agradaría que les pasara algo…- Dijo el chico con una expresión tan cómica que ella no pudo evitar reírse.

- Supongo que tu padre no cree que puedas hacer algo sin convertirlo en una travesura…- No pudo continuar porque la atrapó entre sus brazos, ella se sorprendió por la rapidez de él.

- No me importa examinarlos, - Le dijo mientras ella miraba las figuras.- pero dado que son el conjunto preferido por todos, debo ser cuidadoso… si llegara a pasarle algo, me colgarían de la punta del Padre Árbol… y no quisiera ser el único…- Iba a besarla, ella cerró los ojos al sentir su aliento en los labios, cuando la soltó repentinamente.- ¡RAYOS!... ¡¿Cómo es que no me acordé antes?.- Ella estuvo a punto de caer.

- ¿De qué hablas?.- Preguntó confundida.

- ¡Tenemos que regresar a Chicago!... En el camino te explico.


- ¿Cómo está nuestra pequeña?...

- Yo la vi muy bien… Sólo detesto haberla visto acompañada de uno de esos malditos Ardley… Estaba… realmente hermosa… como jamás la había visto…

- Ten cuidado… aquí no podré protegerte como en Inglaterra…

- Lo sé… Descuide, ella no se atreverá a hacer nada en mi contra… me ama tanto que haría cualquier cosa por mi…- Rió burlón mientras apagaba el cigarrillo en el cenicero.

- No te confíes…

- No lo haré… pero es denigrante estar aquí en América… No soporto la locura de estos americanos desquiciados…

- Si quieres ganarte lo que te ofrecí, debes aprender a soportarlo todo…

- De acuerdo… ¿Cómo están las cosas allá?

- Eleanor es muy sagaz, por el momento ha logrado aplazar todo… en lo que se buscan pruebas…

- Padre… yo…

- ¡MALDITA SEA!... ¡¿CUÁNTAS VECES TE HE PEDIDO QUE NO ME LLAMES ASÍ?... ¡AÚN NO ESTOY SEGURO DE QUE REALMENTE SEAS DE MI SANGRE! – Gritó su interlocutor al otro lado mientras golpeaba el escritorio con un puño.

- Lo siento… es solo que me parece que… aun se niegue a aceptar que… a pesar de…

- ¡LO CREERÉ HASTA QUE ME DEMUESTRES DE LO QUE ERES CAPAZ DE HACER!.- Al instante cortó la comunicación.

"¡Maldito sea viejo decrépito!... ¡No es suficiente con hacer su trabajo sucio!… mientras que él se da la gran vida…" suspiró, "Terry…" recordó lo que sentía al tenerla con él, al hacerle el amor. "Y pensar que… podría perderte por ese maldito burgués… no… no… es imposible…ella me ama a mí… sólo a mí… él no puede ser la mitad de hombre que soy yo, ese chiquillo no podrá tenerte jamás… solo yo puedo hacerte sentir mujer de verdad…Eres completamente mía…" Mientras pensaba esto, tomaba su chaqueta para salir de su habitación.


Había pasado el día anterior en el invernadero dibujando, después de su conversación con Patrick, no quiso ver a nadie, necesitaba pensar… ahora había decidido esconderse en el gimnasio, pero no podía concentrarse, por lo que decidió ir a nadar. Tenía demasiada energía acumulada, hiciera lo que hiciera, no sabía porqué no podía sacarla, sentirse tan agotada para no pensar. Salió de la piscina y se recostó a la orilla, mientras esperaba que su respiración volviera a la normalidad, una mucama se acercó.

- Señorita, me pidieron que le entregara esto.

- Gracias… ¿Mis padres y mi hermana están en casa?.- Preguntó extrañada.

- No. Sus padres fueron al lago, su hermana salió con el Joven Patrick.

- ¿La persona que te dio la nota sigue aquí?

- No. Dijo que no esperaría. ¿Necesita algo más?

- No, gracias. Puedes retirarte. – Annie esperó hasta que la mucama saliera para poder leer.

Era mi amiga

Era mi amiga, pero yo la amaba,

yo la amaba en silencio puramente,

y mientras sus amores me contaba,

yo escuchaba sus frases tristemente.

Era mi amiga,

pero me gustaba y mi afán era verla a cada instante.

Nunca supo el amor que yo albergaba

porque siempre me hablaba de su amante.

Era mi amiga para todo el mundo

porque a nadie mi amor yo confesaba,

pero yo la quería muy profundo

y forzosamente me callaba.

Era mi amiga,

y mi cuerpo sentía estremecer si ella me miraba,

al oírla junto a mí feliz me hacía

más de este amor ella nunca supo nada

y aunque sólo mi amistad yo le ofrecía,

era mi amiga, pero yo la amaba.

José Ángel Buesa

"Nunca he sido bueno para expresar en palabras mis sentimientos… creo que mucho menos con mis acciones… encontré este poema en la biblioteca del Tío William, en un libro muy viejo, incluso estaba tan dañada la página…Hace mucho tiempo alguien debió pasar por lo mismo que yo. Y creo que lo dice todo... ¿Que más puedo decirte?"

"No culpo a Karl de nada, él se dio cuenta desde hacía mucho tiempo lo que sentía por ti, pero cobardemente me negaba a decírtelo, incluso en aceptar su ayuda. Insistió en decirme que si no lo hacía algún día te perdería… sin imaginar que podía perderte por él. Sabía cuanto lo amas…aún cuando él amaba a Antonia. Pero nadie puede obligar a los demás a que nos amen, y él tiene su propia forma de escoger a la persona amada. Siento mucho ser cruel con mis palabras… Lo que quiero decirte es que siempre te amaré, y no me importa cuanto tenga que esperar o si definitivamente no me amas, siempre tendrás un lugar muy especial en mi corazón… siempre podrás contar conmigo para lo que sea."

"No te desanimes, algún día encontrarás a alguien que te sepa amar como te mereces…"

Andrew.

Se quedó pensativa, no solo por la descripción de los sentimientos del chico, sino por que de esa misma forma se sentía, por más que se esforzara por dejar de pensar en él, no lo podía evitar, pero el aferrarse así, terminaría lastimándola más que el saberlo con otra, "Es mejor así, callar y contentarme con su amistad, sentirme feliz por que él pueda serlo…" Recordó que ese día habría una regata. Tal vez ahí podría encontrar a todos.


Por lo menos los miembros más importantes del consorcio Ardley, estaban ahí reunidos con sus familias, se sentía frustrada porque no lo veía por ningún lado, ni siquiera a la aristócrata engreída. Su tío William visitaba a cada bote participante para desearle suerte.

Cada año la familia patrocinaba el evento y apoyaba a personas de escasos recursos con la finalidad de que todo el mundo participara y se divirtiera. Pero esta vez su hermano no la acompañaría. Tendría que valerse de todos sus trucos para ganar, estaría ella sola. Al llegar al embarcadero se sorprendió al ver a su hermano con sus amigos y la chica entrometida que era su novia. "Maldito traidor…" pensaba mientras revisaba que todo estuviera en orden, pero no podría hacerlo sola, necesitaba por lo menos a una persona más y en esos momentos ya era tarde.

- Se nota que necesitas ayuda.- Escuchó una voz burlona, mientras ella peleaba con los aparejos.

- ¡Eso a usted no le importa!…- Dijo furiosa sin voltear a ver a su interlocutor.

- Por lo que veo, señorita… piensa competir sola.- Ella iba a contestar cuando volteó, pero al instante se contuvo, un alto y apuesto joven rubio, de ojos azules la miraba maliciosamente, recargado en un poste. A ella le gustó mucho el chico de inmediato.

- No me queda más remedio que hacerlo, dado que mi "querido" hermano me ha abandonado.- Dijo ella con fingido sentido dramático.

- Si gustas puedo ser tu ayudante…-Dijo él de una forma que ella se sintió halagada.

- Claro, si sabes algo al respecto…- Contestó coquetamente, permitiéndole que abordara. u .

- En Inglaterra he participado en algunas competencias…

- Vaya… eres Inglés…

- ¿A caso no lo parezco?.- Preguntó intentando esconder su incomodidad.

- No te ofendas… Es solo que no tienes el acento… pero tienes un porte distinto… imaginé que serías de algún otro país…

- Nací en Alemania, mi madre es cónsul Británica…- Ella se sintió muy impresionada, él sabía que estaba logrando lo que quería.

- Nancy…- Escucharon una voz.- ¿Participarás tú sola?.- Ambos chicos miraron en la dirección de donde procedía. William estaba mirando a su alrededor. A su lado un hombre consultaba las listas de los participantes. Ella reaccionó.

- No… él participará conmigo… él es…

- Spencer Malfoy…- Se presentó el joven, William lo observó. Por alguna razón le incomodó el tono usado por el joven. Extendió su mano para estrecharla, el joven titubeó, pero finalmente la estrechó.

- Bien, ya está todo listo… bueno, casi… sólo falta tu hijo, William…- dijo el hombre de las listas.

- No te preocupes… llegará a tiempo… Suerte chicos...- Se despidió William.


Tenía que apresurarse, buscaba desesperadamente el bote de los chicos, en cuanto vio a Mandy corrió para llegar junto a ella. Se dio cuenta de que Karl y Terry no estaban con ellos arreglando todo para la competencia. "¿Dónde estará?... No puede dejar a los chicos así… no lo haría ni por ella…"

- Hola…- dijo mientras recuperaba el aliento, buscaba a Andy con la vista, él iba saliendo de la cabina cuando ella lo llamó.- Andy… ¿Puedo hablar contigo un… un momento?... Es importante….

- ¿Eso no puede esperar al terminar la competencia? Estoy muy ocupado con esto.- Él se mantenía a una distancia prudente. Ella se dio cuenta de que estaba actuando sin pensar, no quería esperar, así que rápidamente abordó se acercó a él para decirle:

- Quería desearles suerte a todos… y que ganen…- Sin darle tiempo a nada al moreno, le dio un leve beso y bajó al muelle.- Los veré en la meta…


Después de explicarle las cosas, ambos chicos salieron a toda velocidad en sus motocicletas, llegando justo a tiempo para el comienzo de la competencia. Se separaron, Karl se dirigió a toda velocidad a la embarcación, donde lo esperaban Mandy, Patrick quien le entregó rápidamente su ropa para participar y Andy, éste último le daba las indicaciones que hacían falta. En cuanto se dio la señal de salida, todos comenzaron a trabajar juntos. Vieron el bote de Nancy, quien era ayudada por un chico desconocido.

- ¿Alguien sabe lo que pasó con Ed?.- Preguntó Karl.

- Está más allá, en el equipo de Louisa…- Dijo Mandy sonriendo.

- ¿Así que está sola?... Creo que hay que tener mucho cuidado… puede que trame algo… -Dijo emocionado Karl al ver las velas hincharse con el viento.

- El chico que la acompaña lo hace muy bien…- Observó Mandy ahora insegura de usar su invento.

- Por favor Mandy… ni pienses en usar tu invento… lo que sea que hayas hecho… eso sería trampa...- Dijo Patrick ante las miradas de la chica hacia la cabina.

- ¿Crees que ella ganará limpia mente?.-Preguntó ella molesta.

- Pues… por primera vez está haciendo algo bien…- Dijo Andy.- ¡Tenemos que apresurarnos y alcanzarla!

- Sería mejor usar mi…

- Creo que correríamos el riesgo de salir disparados… sin bote…- Se burló Karl haciendo algunos ajustes.


Les faltaba poco, todos hacían lo que podían, divirtiéndose con la lucha contra el viento y los cambios que tenían que hacer, pero finalmente llegaron en segundo lugar. En la premiación, era costumbre donar el dinero a obras de beneficencia. Eso no le agradó a Spencer, quien forzó una sonrisa al depositar el cheque. Eso era completamente inesperado para él, al saber lo rica y prestigiosa que era la familia patrocinadora, que no era una mascarada. Cuando los chicos se acercaban a felicitarlos, él se percató de la presencia de una chica morena que corría a los brazos de un joven rubio de cabellera rizada, quien la abrazó y la besó ante la sorpresa de los demás miembros de la familia Ardley.

- ¿Estás bien Spencer?.- Él no podía distinguir de quien era la voz.- ¿Te sientes bien?.- Alguien lo tomó del brazo, haciendo que por fin reaccionara.

- Yo… es solo que no puedo creer que por primera vez haya quedado en primer lugar…-Mintió, "Terry… ¿Cómo es posible que…?". Sonrió de manera extraña.- Sabes algo… me gustaría ser presentado a los que quedaron en segundo lugar…

- No valen la pena esos perdedores… que te parece si…

- Seria de mala educación no felicitar a tan buenos contrincantes…

- Son mis primos…- Dijo Nancy haciendo un gesto despectivo que no le pasó desapercibido.

- Con mayor razón me agradaría…- Dijo tendiéndole la mano para ayudarla e ir hasta ellos. Se dio cuenta de que no les importaba el lugar en que quedaron, todos reían y comentaban acerca de las tácticas y demás. Se pusieron serios al ver acercarse a Nancy, pero sólo Terry se puso pálida, quiso soltarse de Karl, quien sin comprender la reacción de la joven, no se lo permitió.

- ¿Qué quieres Nancy?.- Preguntó Andy sin más. Ella rió extrañamente.

- Solo quería felicitarlos, por ser tan buenos p-e-r-d-e-d-o-r-e-s… contra mí…

- Admito que esta vez lo lograste limpiamente…- Dijo Mandy tratando de ser cordial.

- Claro y sin las patéticas tretas de tu hermano… Por cierto, ¿Dónde está? - Preguntó Andy.

- El traidor me abandonó antes de la carrera… pero me alegro… encontré a un sustituto más competente…

- Por favor, no es para tanto…- Interrumpió el chico que la acompañaba.- Solo quería felicitarlos personalmente, son muy buenos, tal vez las condiciones no les fueron favorables… permítanme presentarme… Mi nombre es Spencer Malfoy…- Al escuchar el nombre Karl comprendió la reacción de Terry, por lo que él tensó la mandíbula. Nancy se apresuró a decir:

- Te presento a Annie y Amanda Cornwell, Patrick Garth, Andrew Brown y mi primo favorito y el más guapo: William Charles Ardley…- Dijo mientras fingía que no veía a Terry.- Y quienes vienen por allá son…

- Terry… ¿Aún estás aquí?... Creí que volverías a Londres…- Dijo Spencer ignorando deliberadamente a Nancy. Todos se sorprendieron al escucharlo.

- ¿Lo conoces?.- Preguntó con recelo Annie que no se recuperaba de la sorpresa de haber visto a Karl besar a la morena.

- Yo…- Aunque le sostenía la mirada, se sentía atemorizada, Karl la abrazó más para infundirle confianza.

- Estudiamos en el San Pablo… claro que yo salí un par de años atrás… así que perdí contacto con ella…- Mintió.- Pero es una chica difícil de olvidar…

- Bueno… ya los conociste, así que porqué no vamos a celebrar la victoria.- Dijo incómoda y molesta Nancy al escucharlo decir que conocía a Terry, sobre todo por la forma de decirlo.

- Chicos ¿Les gustaría acompañarnos?- Preguntó Spencer con cierto tono de superioridad que incomodó a todos.

- Creo que por el momento no podemos… pero sería genial que en alguna otra ocasión pudiéramos hacerlo y conocer más de usted.- Dijo Karl mirándolo de forma penetrante al extender su brazo para despedirse.

- Cuanto lo lamento… - Le regresó la mirada de igual forma y estrechó su mano. Para después dirigirse a Nancy.- Vamos, me gustaría que me mostraras la ciudad… Estaré poco tiempo aquí y quisiera disfrutar de los mejores sitios…

- Encantada… Adiós chicos…- Los vieron caminar hacia la salida del embarcadero.

- ¿Qué pasó aquí?.- Preguntó Mandy extrañada. Terry soltó un suspiro de alivio, estaba pálida, Karl la abrazó.

- Creo que es mejor que vayamos a casa… tenemos que hablar de algo muy importante.- Respondió él mientras seguía abrazando y consolando a la chica, ella se sobresaltó.

- No estarás pensando…- Le susurró, pero él la interrumpió.

- Sé que te prometí que no le contaría a nadie lo sucedido… pero es necesario, por lo menos decírselo a mis padres, en estos momentos estás bajo su cuidado y sea lo que sea que los tuyos estén buscando en los diarios, puede ser demasiado peligroso… en especial si ese sujeto se llega a enterar de ellos y que están en tu poder… y no quiero que te pase nada…- Ella lo miró y asintió.


Continuará…