Nuevo capítulo, Yay! Estos días se me complicó un poco subirlo porque no tenía internet... pero afortunadamente ya tengo y aquí tienen la actualización. Es un capítulo cortito que espero que les guste…
Gracias a writerboy35, mily, Ruth Mara, guiguita, always1514, elibeckettpower y Cecifillion por sus comentarios
Disclaimer: Castle ni las letras de canciones en este capítulo me pertenecen.
Disfruten!
Capítulo VIII
All my friends ask me why I stay strong
Tell 'em when you find true love, it lives on
That's why I stay here
—Dark Paradise, Lana Del Rey
Impaciente, fatigada, aburrida. Kate llevaba semanas en el hospital, acudiendo a terapia diaria con el doctor Burke, bajo el cuidado de las enfermeras. Estaba harta de esa situación. ¿Por qué no podía irse a su casa? Lo había preguntado y ellos dijeron que temían que volviera a atentar contra su vida. Kate sabía que no lo haría de nuevo, y no porque durante sus crisis nocturnas no lo deseara, sino porque tenía a alguien a quien aferrarse.
Rick Castle.
Él era su razón por la cual seguía ahí, luchando contra el día a día, acudiendo a todas las sesiones que odiaba, comiendo para estar sana, haciendo ejercicio… simplemente levantándose. Castle se había convertido en el pilar de su existencia desde hacía mucho, solo que era hasta ese momento en el que se atrevió a aceptarlo. No ante él, pero sí ante Burke.
Fue él quien le había preguntado qué o quién la mantenía luchando y ella dijo el nombre de él en un susurro. Fue la primera vez que lo dijo en voz alta, y desde entonces las sesiones volvieron a ser todo en torno a Castle. Burke casi se cansaba de escuchar solo cosas de él en vez que de ella. Era en parte cómico. Kate seguía mostrando su profunda admiración por Richard Castle, y más aún después de haberle salvado la vida. Porque él lo había hecho. Infinidad de veces.
"¿Qué haría yo sin él?", había preguntado Kate hacía un par de días al doctor Burke y él le había respondido un "imagínatelo". Ella solo miraba una cosa. Muerte. Beckett sabía que sin él, ella no estaría en ese momento ahí. ¿Dónde estaría? Probablemente con sus padres. En parte sabía que sería algo bueno, pero perderse de la maravillosidad de Richard Castle era definitivamente pecado. Él la hacía reír, la acompañaba, la hacía feliz. Todo su alrededor cobraba sentido estando él ahí.
Esa noche tuvo otra crisis más fuerte. El sueño de la muerte de Castle se volvió a repetir, solo que esta vez fue ella quien le disparaba. Todo pareció tan real que Kate se despertó en un mar de lágrimas y gritos de auxilio, rogando que lo ayudaran, que lo salvaran. Las enfermeras entraron a sedarla y Kate se encontró a sí misma gritando el nombre de Castle una y otra vez, con tanta desesperación que las mismas enfermeras sintieron como sus vellos se erizaban. Kate luchó contra la fuerza de ellas, alejando su brazo de la jeringa preparada, retorciéndose hasta quedar de rodillas en el suelo, llorando.
—Por favor, no… sedante no… —Lloriqueó ella mirando a Amanda pidiendo piedad—. Solo necesito saber… que Castle está bien —Amanda retiró la jeringa y soltó un suspiro. Sería imposible negarle algo así—. Díganle que venga, por favor —Imploró Kate llevándose ambas manos al rostro y tapándoselo para llorar.
Amanda le hizo a la otra enfermera un gesto pidiendo que la vigilara y se encaminó a la recepción. Tomó el teléfono y marcó el número de Castle esperando que él contestara rápido.
Rick dormía plácidamente cuando su celular comenzó a sonar en la mesilla de noche. Encandilado por la pantalla no pudo ver quién llamaba.
—Castle —Contestó él con voz ronca por el sueño, incorporándose en la cama y tallándose un ojo con la mano libre.
—Richard… es Amanda —Todo el sueño se fue del cuerpo de Rick. La preocupación lo embargó y pegó un brinco quedando completamente sentado en la cama, con el móvil agarrado fuertemente a su mano.
— ¿Y Kate? ¿Kate está bien? Tuvo otra crisis, ¿verdad? —Amanda cerró los ojos llevándose una mano a la cabeza. Solo esperaba que él llegara a tiempo, antes de que Katherine tuviera otro momento.
—Así, es Richard. Ella tuvo otra crisis y ha estado gritando tu nombre, pidiendo verte. Si puedes venir a verla, hazlo por favor —Él no se lo pensó dos veces. Brincó de la cama y buscó sus pantalones rápidamente, colgando después de decir un "enseguida voy". Revisó la hora mientras se vestía. Eran las 2:15 am.
Llegó en tiempo récord al hospital y casi tropezó con Amanda al llegar frente a la habitación de Kate.
—Whoa, whoa, Richard, tranquilo.
—Necesito verla. ¿Está bien? —Castle buscó la imagen de Kate sobre el hombro de Amanda y ella se hizo a un lado para dejarlo entrar. Él se adentró a la habitación rápidamente y la vio en cuclillas en el suelo, llorando. Le partió el corazón ver esa imagen; ver a esa Kate tan vulnerable, tan indefensa—. Kate… —Susurró acercándose a ella y poniéndose de rodillas, extendiendo su mano para acariciar su cabeza.
— ¡Castle! —Dijo Kate levantando su mirada para verlo. Esbozó una sonrisa al darse cuenta de que estaba vivo, de que había sido solo un sueño y no le había disparado. Sin pensarlo dos veces se lanzó a sus brazos y le rodeó el cuello, apretándolo tan fuerte que él sintió que le faltaba el aire. Pero no le importó, sino que le devolvió el abrazo y la atrajo más a su cuerpo, acariciando su espalda para calmarla.
—Estoy aquí, Kate. Estoy aquí —Repitió en su oído con voz tenue, tranquilizadora. Ella recargó su cabeza en el hombro de él y cerró los ojos, agradeciéndole en silencio que haya ido, que la reconfortara de esa manera. Amanda sonrió, sabiendo que Katherine estaría bien en manos de Castle. Siempre lo había sabido. Desde que ella entró al hospital supo que lo necesitaría y en ese momento lo comprobaba. Ambas enfermeras se retiraron y cerraron la puerta para darles algo de privacidad, y dejar que Kate se relajara.
—Ven, Kate. Debes recostarte —Pidió Castle intentando separarla un poco para mirarla, pero ella negó aferrándose a los hombros de él, evitando así que se separara. Después de haberlo visto morir en su sueño no quería que él se alejara ni un poco, pues sentía que se desvanecería y todo volvería al horror de la sangre y sufrimiento—. Hey, no me iré a ningún lado. Pero necesitas descansar —Kate no se inmutó, simplemente se quedó ahí abrazándolo, llenándose de su olor y su esencia. Rick no tuvo más remedio que alzarla en brazos y llevarla a la deshecha cama, depositándola ahí con cuidado y acostándose junto a ella sin dejar de abrazarla. Kate se recargó en el pecho de él y buscó su mano para entrelazar sus dedos.
—Tuve una pesadilla —Dijo tras un momento de silencio.
— ¿Quieres contarme? —Preguntó él acariciándole el cabello con suavidad. Quería que Kate le contara qué la tenía así, qué provocaba sus ataques de pánico. Beckett se aferró a la mano de él y tembló ante el recuerdo. Sabía que si él la escuchaba su peso emocional se reduciría considerablemente y sus noches serían más tranquilas.
—Estábamos en el cementerio —Comenzó ella con voz sombría—. El día del tiroteo. Escuché un disparo y luego tú estabas en el suelo… —La voz de Kate se cortó y un sollozo murió en sus labios—… sangrando. Tu pecho estaba empapado —Rick la abrazó fuerte, sabiendo a qué se refería. Él también había tenido pesadillas parecidas luego de que a ella le dispararan—. Pero fui yo quien te había disparado. El arma estaba en mi mano y tú te desangrabas en el suelo… lo siento, Castle.
—Hey, shhh. Estoy aquí y no me iré a ningún lado, ¿okay? Mírame, Kate —Ella giró su cabeza lentamente hacia él y apretó los labios cuando se topó con sus ojos azules que la observaban con paciencia—. Fue solo una pesadilla. Es todo. Todo está bien. No me disparaste, nadie lo hizo —Ella se abrazó a él y dejó descansar su cabeza en su pecho, escuchando sus fuertes latidos. Eso le dio calma.
—Quédate, por favor. No me dejes —Suplicó Kate. No quería que él se fuera, porque estaba segura de que las pesadillas volverían y tendría que volver a pedir su presencia ahí.
—Estoy aquí y no me iré. Ahora duerme, Kate. Descansa —Fue cuando Kate se dio cuenta de cuánto sueño tenía. Sus pupilas comenzaron a cerrarse por el cansancio y al poco tiempo se quedó dormida enredada en los fuertes brazos de su escritor, bajo la promesa de que él no se iría. Al fin alguien vigilaba sus sueños y eso la tenía feliz.
Ya tengo escrito el siguiente capítulo (estaba on fire jaja) y lo subiré mañana… daré un pequeñísimo spoiler y es que será un capítulo decisivo, uno importante y con una conversación que marcará un antes y un después en el caskett de esta historia…
Y, pues ¿qué les pareció?
Solo una semana más! No puedo esperar!
*Grace*
