Los derechos de autor del manga "Inuyasha" y cualquier producto derivado del mismo pertenecen a Rumiko Takahashi. Esto es un fanfic realizado sin ningún ánimo de lucro, publicado en la página web "fanfiction . net" con un fin meramente de entretenimiento.


Contra el mundo.

Capítulo 8: Despertar

Rin giró la llave no muy segura de hacerlo, no estaba preparada para enfrentar a Sesshomaru nuevamente, cruzó los dedos esperando que él no estuviera en el departamento. Abrió lentamente la puerta y vio lo que más temía; el albino sentado en el sillón esperando por ella. Dio un paso hacia el interior y cuando él abrió la boca para hablar ella levantó la mano derecha para detenerlo.

—No es necesario, solo sacaré algunas de mis cosas y me voy —se apresuró a decir. El hombre no contestó, se limitó a seguir bebiendo de su vaso. En ese momento la mujer pudo notar la botella de whisky frente a él, por el contenido de la misma podía calcular que iba por su tercer vaso. Miró directamente a su cara y supo de inmediato lo que le ocurría—, deja de preocuparte por mí, le pediré al abuelo Jaken que me reciba hasta encontrar un lugar para mí, siempre me recibe.

—Haz lo que quieras —dijo el peliblanco al fin desviando la mirada al sentirse descubierto. Rin siempre lo podía interpretar con una mirada, Irasue y Jaken solían decir que entre ellos dos tenían una especie de telepatía y por eso Rin muchas veces hacía de intérprete de las emociones de él.

—Sí, hace como cinco horas atrás dijiste lo mismo —dijo ella con amargura.

Caminó hasta la habitación que ambos compartían hasta la noche anterior, aunque cada uno en una esquina últimamente, llevaban semanas tensos, paranoicos el uno con el otro, con silencios incómodos de por medio. Un nudo se formó en su garganta, no quería irse, amaba a Sesshomaru, los años que llevaban juntos había sido feliz, se sentía completa a su lado y por lo mismo también sentía miedo, miedo a ser la única en la relación que se sintiera así y que él buscara esas emociones en otra parte. Conteniéndose para no llorar sacó una pequeña maleta del armario, sacó parte de su ropa y comenzó a ordenarla dentro de la valija cuando sintió la presencia de él en su espalda.

—Te dije que dejes de preocuparte por mí —comentó sin dejar de guardar cosas.

—Y tú deja de leerme la mente —apuntó él situándose justo detrás y tomándola por los hombros.

—Pues, últimamente no sé lo que piensas —expresó la mujer desalentada.

—Y yo no me he preocupado como debería —acotó él albino.

—Supongo que es lo que nos toca por no hablar a tiempo —concluyó ella.

—¿Por qué no me contaste del trabajo en Austria? —preguntó el hombre con voz grave.

—Por que lo rechace en el momento en que me lo ofrecieron —respondió la pelinegra volteándose para hablar de frente y obligándolo a soltarla. Apretó un suéter entre sus manos—, aceptarlo hubiera sido como aceptar un trabajo en Monsanto, ni lo consideré y lo olvidé.

—No es lo que el niñato decía —recordó frunciendo el ceño—, y te escuché claramente como le decías que era una buena idea.

—Para él —completó la mujer—, Kohaku me estuvo insistiendo una vez más y le dije que si a él le parecía interesante el proyecto era buena idea que lo tomara.

Ambos se quedaron en silencio un minuto, otro momento incómodo.

—Supongo que a Sarah no le cayó bien el modo en que le hablaste, espero que no sea tan pesado el ambiente en la oficina mañana —comentó recordando la discusión a cuatro bandas. Sesshomaru se encogió de hombros desinteresado.

—Como si me importara —respondió con cierto fastidio.

—Sé que la aprecias, sí debería importarte —comentó bajando la mirada.

—Te gritó idioteces imperdonables ¿Y te preocupas por ella? —inquirió tomándola por el mentón para que lo mirara.

—Tienes pocos amigos, no puedo evitar sentirme culpable de que pierdas una por mi paranoia —dijo tratando de mirar hacia otra parte, pero la mano del hombre se lo impedía.

—Yo estuve actuando de la misma manera por culpa de ese supuesto trabajo en otro país y en cuanto a Sarah, no me hubiera importado ni aunque fuera mi única amiga, nadie tiene el derecho de tratarte así —explicó soltándola, a Rin le quedó el cosquilleo en el mentón—. Rin, somos mejor que esto, no dejemos que un solo problema quiebre la relación que tenemos. Como dijiste, esto nos pasó sólo por no hablar a tiempo.

—¿Qué es lo que significo para ti, Sesshomaru? —cuestionó temerosa. El peliblanco secó el par de lágrimas que ella no había notado que soltó.

—Te amo, Rin —contestó apoyando su frente en la de ella. Era la primera vez que lo decía, aunque estaba seguro de sentirlo desde hace mucho tiempo. La mujer lo abrazó por el cuello apretándole contra ella, él la abrazó por la cintura.

—Yo también te amo —dijo ella emocionada.

Se besaron con renovada pasión, las caricias no se hicieron esperar, el albino la levantó por la cintura para recordarle sobre la cama sin importarle la ropa sobre ella, la maleta cayó al suelo con un golpe seco que no les importó y allí mismo hicieron el amor.

A la mañana siguiente, Sesshomaru despertó temprano, se removió un poco ya que tenía el brazo izquierdo dormido, al tratar de moverlo se dio cuenta que un peso se lo impedía, allí reconoció el calor corporal de su novia, abrió los ojos perezosamente y vio a la mujer durmiendo sobre su brazo, se acurrucó contra ella disfrutando de su calidez. Y en ese momento de paz lo decidió, le pediría matrimonio.

Sesshomaru abrió los ojos saliendo del recuerdo, antes del ataque ese había sido el mayor problema que habían tenido ¿Su relación había sido demasiado fácil y por eso ocurría todo esto? No creía en el karma ni en la conspiración del universo ni en ninguna de esas chorradas típicas de charlatanes que se aprovechan de la inestabilidad emocional de las personas. Era un hombre práctico, intentaba tener una vida tranquila, procuraba tener una relación estable con la mujer que amaba y respondía en su trabajo lo mejor posible, no quería recurrir al "¿por qué a mí?" por que sabía que habían motivos fuera de su comportamiento del día a día, unos que él no conocía y los averiguaría a como dé lugar, aunque eso signifique sacar la peor faceta de sí mismo.


Irasue estaba cansada, casi no había pegado un ojo en toda la noche, ni la noche anterior. Se había mantenido junto a Rin el máximo tiempo posible, temía que si se iba, Inu No intentara monopolizar la información sobre su estado ya que él quedó como tutor principal de la situación de Rin ante la falta de Sesshomaru. El día de ayer, el oficial Shichinintai la interrogó y al no poder relacionarla con la acusación contra su hijo le permitió seguir cuidando de Rin con la condición de no intentar ponerse en contacto con su vástago, al no poder hablar directamente con Sesshomaru, habló con Abi por horas sobre el arresto del hombre, la abogada acordó con ella para mantenerse al día y que le avisaría cualquier eventualidad.

Sus pensamientos estaban con su hijo cuando vio algo que llamó su atención, los párpados de su nuera se estaban moviendo, pudo darse cuenta de un pequeño tic en su mano derecha, rápidamente apretó el botón para llamar a enfermería. En menos de cinco minutos un equipo estaba alrededor de la joven. Irasue salió fuera de la habitación esperando noticias, prácticamente la habían echado de la habitación, podía ver como un par de enfermeras entraban y salían llevando cosas en sus manos. El doctor Ikari había entrado hace un momento.


Rin sentía como su corazón se aceleraba, no podía pensar con claridad, no entendía nada, abrió sus ojos para cerrarlos de inmediato, la luz le molestaba, intentaba moverse y no podía "Señora Taisho" escuchó que la llamaban a lo lejos, poco a poco comenzó a sentir sus brazos, movía los dedos lentamente, después levantó su mano derecha temblorosa tratando de llevarla a su cara para tapar la molesta luz "Señora Taisho ¿Me escucha?" Sintió la voz más cerca, movió la cabeza intentando seguir la voz pero de inmediato sintió un fuerte dolor en el cuello, clavícula y hombro, se quejó y no pudo reconocer su propia voz, intentó sentarse y le fue imposible "No te esfuerces" escuchó ahora a su lado, parpadeó unas cuatro o cinco veces antes de abrir definitivamente los ojos.

—¿Qué...? —intentó preguntar, pero el tubo en su garganta lo impidió.

—No hable, de inmediato quitaremos el tubo, tenga paciencia —dijo una enfermera antes de proceder.

El médico y un par de enfermeras hicieron todo el procedimiento, tosió por la irritación en su garganta, lo que ocasionó que el dolor de su clavícula se intensificara lo que provocó que levantara el torso.

—¡Señora Taisho, por favor! Necesitamos que coopere con nosotros —exclamó el doctor—, necesitamos hacerle unas cuantas pruebas.


Irasue estaba muy nerviosa, no se podía estar quieta, llevaba casi una hora esperando noticias de Rin, hace media hora sin saber a quién recurrir llamó a Jaken, él esperaba sentado mirando por el ventanal del hospital.

—Señora Irasue si se calma… —intentó decir el policía pero fue interrumpido.

—No me hables, la única razón por la que te llamé fue porque sé que Rin te aprecia mucho —exclamó la mujer—, pero sé que también te criticará cuando sepa lo que hiciste a Sesshomaru.

—Solo hago mi trabajo —se defendió sabiendo que discutir contra una madre tigre era suicida.

—No me provoques, pequeño hombrecito —retó altivamente.

—Mi nombre es Jaken… — suspiró el hombre, aunque sabía que era inútil, al fin y al cabo no lo escuchaba nunca.

Cinco minutos después el doctor salió de la habitación, ambos se apresuraron hacia él.

—La paciente se encuentra estable, despertó antes de lo previsto pero no significó ningún inconveniente —comunicó Suikotsu con una sonrisa—, dentro de la escala Glasgow tiene trece puntos, su traumatismo craneoencefálico es moderado, lo que es bueno, tiene excelentes posibilidades de una recuperación completa, aún hay que hacerle varios exámenes más, pero hay un buen pronóstico.

Jaken e Irasue sonrieron aliviados.

—¿Podemos verla? —preguntó la albina.

—Sí, pero les advierto: no está en todas sus facultades, está un tanto desorientada, no piensa con claridad y puede reaccionar de forma no habitual, es normal, así que no la presionen y traten de no alterarla —explicó preocupado.

—Lo entendemos —dijo el hombre con vehemencia.

El médico sonrió y les dejó el paso libre. Una vez dentro vieron a la joven mirándose las piernas absorta mientras una enfermera parecía explicarle algo, al verlos acercarse, la profesional de la salud hizo una reverencia y se fue dejándolos solos.

—Oh, pequeña —exclamó la mujer mayor antes de abrazarla, la joven sonrió dulcemente ante la muestra de cariño.

—Mamá Irasue… —nombró con voz áspera, la albina la apretó dentro de su abrazo.

Cuando Irasue se separó, Jaken aprovechó para acercarse a la paciente, tomó su mano y la besó.

—Me alegra ver tus hermosos ojos, mocosa —expresó el hombre con cariño.

—Abuelo Jaken… —nombró Rin con una sonrisa. Los tres quedaron en silencio unos segundos, Rin comenzó a mirar a su alrededor con el ceño fruncido—. ¿Dónde está Sesshomaru?

Irasue y Jaken se miraron entre sí, él con angustia y ella con enojo. El policía carraspeó nervioso.

—Verás, él no puede venir… —comenzó a explicar.

—Eso es mentira, yo lo podía escuchar, él estaba aquí —lo interrumpió la pelinegra. Su voz no era más que un susurro ronco, pero los otros dos pudieron notar la creciente desesperación en ella.

—Él estuvo contigo todo el tiempo que estuviste dormida, es verdad —Concordó la mujer mayor conciliadora—, pero han ocurrido… cosas.

—¡No! ¡Tráelo! ¡Quiero a Sesshomaru aquí! —exclamó alterada la joven. Irasue volvió a abrazarla intentando calmarla.

—Créeme, quisiera poder hacer algo, pero no puedo y Sesshomaru también, él más que nadie desearía estar aquí, abrazándote —consoló la mujer acariciando el cabello oscuro de su nuera con cariño maternal. La pelinegra comenzó a gimotear.

—Mentira, no quieren traerlo, por favor quiero verlo —lloraba como una niña pequeña.

Jaken había quedado paralizado al ver a la chica llorar de esa manera, solo una vez la vio en el mismo estado y fue el día en que asesinaron a su familia.

—Yo… iré por el médico, él debe saber qué se puede hacer —sugirió después de un rato.

—Sí, hasta ahora es la mejor idea que has tenido en varios días, pequeño hombrecito —respondió Irasue con aire acusatorio.


Inuyasha y Kagome miraban el edificio de departamentos desde la vereda del frente, habían observado el ir y venir de la policía dentro de esos días y habían trazado un plan de acción para entrar y salir cuando los policías no estén cerca. Al ver la patrulla doblar contaron un minuto con el cronómetro del teléfono móvil de la pelinegra, rodearon el edificio para buscar la entrada de personal, Kagome sabía que tenía una maña así que lograron abrirla sin problemas con una tarjeta, una vez adentro se dirigieron a las escaleras de emergencia y subieron los veinticuatro pisos a pie, ambos quedaron con las piernas agarrotadas pero siguieron adelante, miraron fijamente la puerta rogando que la huella de la estudiante aún sirviera.

—Bien, haz tu magia —bromeó Inuyasha.

Kagome suspiró, tecleó el número de acceso y después puso su dedo índice derecho en el pequeño panel de la chapa, esperaron un par de segundos que les pareció eternos hasta que escucharon el pitido de aceptación, ambos suspiraron aliviados al mismo tiempo.

—Tienes mucha suerte, Taisho —comentó la joven con gracia mientras abría la puerta.

La chica lo guio hasta el despacho de Kagewaki, allí sacaron la caja de boletas que Kagome había estado organizando.

—Aun no entiendo qué es lo que buscas —comentó la pelinegra.

—Muy poca gente usa cámaras analógicas hoy en día, por lo mismo hay pocos lugares donde vendan ése tipo de insumos o que revelen rollos fotográficos, la máquina y esas cosas pudo perfectamente pedirlas por internet, pero revelar las fotos… —explicó Inuyasha mientras revisaba las boletas.

—Tuvo que ir obligatoriamente a un lugar —Completó la escolar también metiendo las manos dentro de la caja.

—Exacto, a no ser que tenga un laboratorio clandestino o algo parecido —dijo él con una mueca irónica.

Se quedaron en silencio mientras seguían revisando, llevaban cerca de media hora cuando Inuyasha encontró algo.

—-Bueno, creo que no encontraremos el laboratorio pero sí algo más interesante —dijo levantando un papel.

—¿Qué es? —preguntó Kagome acercándose. El joven le entregó lo que tenía en la mano. Kagome lo miró extrañada, para ella no tenía sentido.

—Una finca en Osaka —dijo él—. Kagewaki está recibiendo mucho menos dinero que antes y aun así hace menos de dos meses compró una finca a nombre del abuelo de Kikyo, tenía previsto escapar desde antes, nosotros sólo apresuramos el proceso.

—O estaba intentando adquirir dinero desde otra fuente, un emprendimiento personal o un regalo del abuelo de la señora Hitomi para ella —rebatió ella.

—También son posibilidades, pero hay una gran probabilidad que se encuentren en ese lugar al no ser parte de los inmuebles del clan Hitomi —siguió con su teoría—. De todos modos no nos queda más tiempo para seguir buscando ¿No? ¿Cuánto tiempo nos queda?

—Ocho minutos —responde Kagome mirando su celular—, es mejor que nos vayamos.

—Sí… —dijo el albino. Ambos guardaron todo no sin antes anotar la dirección de la finca y se fueron.

Ya fuera del edificio, caminaron a la par hasta una estación de metro, allí tomaron el tren que los llevaba cerca del hogar de la joven. Se situaron en el espacio que queda entre ellos vagones.

—Bueno, eso fue emocionante y decepcionante a la vez, no sé cómo haríamos para ir hasta Osaka sin que nuestros padres sospechen —dijo la adolescente tratando de salir del incómodo silencio—, un sentimiento un tanto extraño.

—Ya lo creo —contestó el universitario.

—¿Te puedo hacer una pregunta sin que te ofendas? —preguntó dudosa. Inuyasha la miró con una ceja alzada.

—Dispara —contestó apoyando el hombro en la pared.

—¿Te sientes culpable y por eso haces esto? —preguntó mirándolo a los ojos tratando de demostrar seguridad. Inuyasha se quedó un momento callado sorprendido—, no es necesario que me contestes si no quieres.

—No, digo, sí, en parte me siento responsable por que fue mi culpa que esos negativos no estuvieran completos ahora y además de poner en sobre aviso a los Hitomi —se apresuró a contestar el chico apenado—, si ese día te hubiera escuchado la policía tendría un material más sólido para trabajar, además…

—¿Además? —lo instó a continuar al ver que titubeaba.

—Hace dos días arrestaron a mi hermano, supuestamente aparecieron pruebas que lo incriminan —reveló totalmente serio. Kagome se tapó la boca sorprendida—, pero yo sé que no fue él, si vieras cómo la cuida lo comprenderías.

—Tú dijiste que era un idiota al que siempre quieres golpear —puntualiza la joven sin un matiz de acusación.

—Es verdad, es tan petulante y engreído que dan ganas de quitarle la cara de sabiondo de un solo golpe —reconoció el adolescente encogiéndose de hombros—, pero en este último tiempo he visto más allá de las cosas que daba por sentado en él.

—No sé si te entiendo —dijo ella no muy segura.

—Yo… reconozco que en realidad no lo conozco, digo, somos medio hermanos con dieciséis años de diferencia, además él siempre se ha llevado mal con mi madre, por lo que no va muy seguido de visita a mi casa, creo que el periodo que más lo vi fue el tiempo que salió con una prima mía y nunca hemos intentado acercarnos como hermanos, así que mi opinión de él no iba más allá de lo que me contaban mis padres y muy pocas veces eran cosas buenas —sinceró el albino—, pero últimamente todo lo que pensaba de él me lo he estado cuestionando, sobretodo con respecto a Rin, lo he visto preocupado y realmente sufriendo por ella, así que no puedo creer que él sea el culpable y quiero ayudar a esclarecer sea lo sea que está sucediendo.

—Tal vez esta sea tu oportunidad de conocerlo como hermano, me da la impresión que es algo que necesitas —sugirió la joven empática. Pasó una mano por el brazo del chico en un intento de transmitirle paz—. No te avergüences de tus sentimientos hacia tu hermano, es natural que aunque no tengan una relación cercana es una presencia constante en tu vida.

—Tal vez… —masculló el joven avergonzado. Sonrió levemente—. Y tú deberías estudiar psicología.

Kagome le sacó la lengua divertida. Poco después llegaron al templo en el que vivía la muchacha, frente a las escaleras de entrada se despidieron.

—Bueno, creo que fue divertido igual, tenemos dotes de ladrones que no conocíamos —rió Kagome e Inuyasha sonrió divertido.

—Solo que no se nos haga costumbre —bromeó el chico—. Ehm… oye… no sé si te parece… te invito a tomar algo a un bar este sábado si quieres.

Kagome se sonrojó ante la repentina invitación.

—No creo que nos dejen entrar en un bar —dijo apenada.

—Un tío mío tiene algunos, puedo entrar cuando quiero y llevar a quién quiera también —se apresuró a contestar.

—Gracias, pero no creo que mi madre me permita ir a un lugar así antes de los veinte —respondió avergonzada sintiéndose como una mojigata que depende totalmente de su madre. Inuyasha se sintió tonto, no sopesó que probablemente la chica no contara con la misma libertad que él para salir, así que por primera vez se planteó que hacer las cosas más "acorde a su edad" era mejor esta vez.

—Entonces te invito al cine, de allí podríamos ir por unas hamburguesas ¿Qué te parece? —sugirió entusiasmándose con su propia idea. Kagome sonrió ampliamente al ver que el chico no se alejaba a pesar de haber rechazado su primera invitación.

—¡Sí! Me parece estupendo —exclamó contenta.

—Entonces hasta el sábado —se despidió.

—¡Hasta el sábado! —contestó antes de comenzar a subir las escaleras.

Inuyasha esperó a perderla de vista para irse. Se sentía algo extraño, pero a la vez entusiasmado, la invitación le nació al ver que ya no tendría excusas para verla otra vez y hablar con ella se había sentido bien.


Jaken caminó hasta la zona de las celdas, no estaba seguro de hacer lo que iba a hacer, pero se sentía en deuda con Rin, sobre todo por el estado en la que la había visto.

—Sesshomaru —llamó al llegar al frente de su celda, este lo miró interrogante—. Rin despertó.

El albino se levantó sorprendido acercándose al oficial.

—¿Cómo está? ¿Hay un pronóstico? ¿Necesita algo? ¿Ha dicho algo? —se apresuró a preguntar ansioso agarrándose fuertemente de los barrotes. Jaken retrocedió un paso, por un segundo creyó que intentaría agredirlo.

—Está bien, un tanto sensible pero bien, pronto comenzará con su rehabilitación —respondió el policía recobrando la compostura—. Es lo único que te puedo decir.

—Un "está bien" no me sirve, dime si necesita algo, cuál fue su pronóstico completo, de qué consistirá su rehabilitación ¿Cómo está emocionalmente? —cuestionó con convicción. El mayor lo miró tratando de encontrar algún atisbo de falsedad, de que esa preocupación pudiera ser una actualización y para su pesar no encontró nada.

—No te puedo decir más, entiéndeme, ya estoy incumplimiento el reglamento al decirte esto —contradijo Jaken negando con la cabeza—, tendrás que conformarte con eso.

—Jaken no me dejas más opción que recordarte todos los favores que me debes… —comenzó a decir.

—¡Oh, no! No me vas a chantajear —exclamó interrumpiéndolo—, esto va más allá de lo que yo te pueda deber.

—Jaken… —comenzó a decir el empresario, pero fue interrumpido.

—¡Jefe Kobayashi! —lo llamó una novata desde la entrada, llegó rápidamente a él e hizo el saludo correspondiente—, jefe lo llaman urgentemente, es de la patrulla cincuenta y seis que se envió a una urgencia hace media hora.

—Bien, voy enseguida —respondió el oficial, después miró al encarcelado—, después seguimos hablando.

Siguió a la chica fuera de las celdas, caminó apresuradamente hasta llegar a su oficina y levantó la bocina del teléfono.

—Aquí el oficial en jefe Jaken Kobayashi, dime qué sucede —saludó, escuchó sin interrupciones por cerca de dos minutos, cada vez más pálido—. Comprendo ¿Ya ha sido anunciado públicamente? —hizo otra pausa para seguir escuchando—. Ya veo ¿la joven Ayame Zoku se encuentra en condiciones para hacerlo? —escuchó la respuesta de su interlocutor—. Sí, enviaré un equipo de refuerzo inmediatamente —nuevamente escuchó—. No, yo me encargaré de hablar con fiscalía —otra vez escuchó—, Sí, buen trabajo, hasta pronto.

Y colgó. Parecía en shock, no entendía nada, miró a la joven que aún lo acompañaba.

—Envía a la patrulla veinticuatro como refuerzo inmediatamente —ordenó aun tratando de asimilar la noticia.

—¿Al oficial Shichinintai? —preguntó la muchacha extrañada.

—Sí, ahora —exclamó con firmeza. La joven corrió fuera de la oficina para cumplir el mandado.


Unas horas después...

¡Noticia de última hora! Hace unos minutos se ha confirmado el fallecimiento del empresario y activista medioambiental Yôro Zoku, su nieta y heredera la señorita Ayame Zoku ha sido quien ha dado la noticia a través de un comunicado oficial. Aprovechamos de darle nuestras condolencias de parte de todo el equipo del departamento de prensa de este canal.

Sobre las circunstancias del fallecimiento sólo se sabe que fue en un accidente automovilístico en circunstancias anormales, se investigará la posibilidad de que sea premeditado. El empresario lo acompañaba su chofer, identificado como Fudo Hashimoto, quien se encuentra en cuidados intensivos acompañado por su familia...


Sí, el viejito simpático… :c

Hola ¿Cómo estás? Espero que bien.

Sí ¡Al fin despertó! ¡YEY! Espero que te haya gustado el capítulo y por favor házmelo saber con un comentario, eso me ayuda a seguir escribiendo.

Un gran abrazo de oso polar de agradecimiento a xts'unu'um, Milagros Ala, Carmenjp, catcrime, Sakurita-Rock, Vic del Eien, Tara Castillo por sus hermosos comentaros y a Maribel Goncalves por sus favoritos y seguimientos. Un abrazo a todas

¡Muchas gracias por leer! ¡See ya!