El tiempo había pasado sin percances y cuando menos se lo esperaba, Hermione se encontraba pensando en el regalo de navidad para Draco. Quería que fuese algo muy personal y especial pero no se le ocurría nada. Por otro lado Draco hacía mucho que había comprado el regalo para la castaña. Solo había un problema, que se iban a sus casas por vacaciones y no podría dárselo en mano. Tenía que idear algo para no tener que estar esas tres largas semanas sin ella. Por otro lado, todos en el castillo estaban ansiosos porque acabaran las clases. Deseaban volver a sus casas y tener algo de tranquilidad.

Un rubio y una castaña aprovechaban sus últimos minutos de intimidad en la sala antes de montar en el expresso con dirección a Londres.

-Estaremos en contacto, ¿verdad? –preguntó Hermione recostada en el pecho del rubio.

-Claro que si, tesoro. Todos los días –le contestó él dándola un beso en la cabeza.

La castaña no contenta con eso, se revolvió en sus brazos hasta quedar de frente al rubio. Se miraron un instante a los ojos y se besaron. El beso era lento… saboreaban los labios del otro como cerrando una promesa… pero alguien los interrumpió.

-Hermione –dijo la voz de Ginny al otro lado de la puerta de la sala – ¿podemos hablar?

Hermione se deshizo del abrazo del rubio y corrió a abrir la puerta a su amiga.

-Claro, Ginny, ¿qué pasa? –preguntó la castaña dejando que la pelirroja entrase.

-Las dejo solas –dijo Draco yéndose para su cuarto.

-Cuéntame, Ginny.

-Es Ron –contestó Ginny sentándose en uno de los sillones –sé que no quieres saber nada de él, pero estoy muy preocupada, está muy raro y apenas come… -terminó Ginny con lágrimas en los ojos.

-"Eso sí que es raro, ¿Ron sin comer? Algo grave pasa" –pensó Hermione. – ¿Has probado a hablar con Harry? Alomejor el puede hacer algo.

-Sí pero Ron no quiere hablar con él…

-Sabes que yo no puedo hacer nada… y mucho menos después de lo que hizo…

-¡Lo sé! Es que estoy muy preocupada – y sin poder controlarse más, Ginny abrazó a Hermione y desahogó todo lo que tenía por dentro.

Al día siguiente, todos montaban apresurados en el tren buscando un compartimento.

La castaña iba a sentarse con Ginny, Harry y Luna cuando vio que Ron entraba en el compartimento y decidió irse a otro. No quería incomodar a nadie y si tenía que estar sola le daba lo mismo. Aunque mucho tiempo no estuvo sola porque Draco la encontró y se sentó con ella. Los dos hicieron el viaje en silencio, disfrutando de las últimas caricias hasta dentro de tres semanas… o eso pensaba la castaña.

Al salir del andén 9 y 3/4, la familia Granger y Malfoy esperaban charlando animadamente con la familia Weasley. Algo muy raro de ver.

-Hermione –dijo en cuanto la vio la señora Weasley – ¿qué tal te va todo?

-Muy bien, señora Weasley –contestó la castaña sonriendo.

-Cariño… vete despidiendo… -dijo suavemente, Rose, la madre de Hermione.

-¡Nos vemos pronto, Gin! ¡Hasta luego, señores Weasley! ¡No te olvides de escribir, Harry! –se despidió ella.

Estaban Hermione y Draco despidiéndose, cuando Lucius anunció que se verían en dos días.

-No entiendo… ¿para qué?

-¿No te lo ha dicho Draco? –le preguntó John a su hija.

-No, quería que fuese una sorpresa –contestó Draco mirando a Hermione.

Aquello sorprendió mucho a la castaña y la hizo muy feliz. Pasarían las navidades todos juntos. No le importaba donde fueran, solo sabía que iba a estar con Draco y con eso era suficiente.

A lo lejos un pelirrojo observaba con ojos maliciosos…


Aquí esta otro capitulo más!

Gracias a los reviews recibidos! No saben lo feliz que me hace!

Espero que les guste!

Un besoooo