Llegaron a la carretera, Daryl la guió hacia donde habían acampado, pero allí ya no había nadie. En un parabrisas medio cubierto por la nieve encontraron una nota

"Seguimos la carretera hacia el norte, buscaremos un refugio. Intentaremos dejaros pistas – Rick"

- ¿Lo ves? Están bien.- dijo Alex con una amplia sonrisa.- Será difícil encontrarlos, ellos van en coche y nosotros andando, pero los encontraremos.

- El invierno a medida que avance será peor y nosotros también tendríamos que encontrar un sitio donde pasarlo.- Contestó Daryl con lógica

Alex no dijo nada, pero sabía que Daryl tenía razón. Ahora lo importante era sobrevivir y dejar la búsqueda del grupo para más adelante.

Durante la próxima semana, durmieron en el bosque, muertos de frío y en casas o cabañas que encontraron, pero nunca eran lo suficientemente seguras como para quedarse. Daryl iba cazando algún conejo, alguna ardilla, pero con el invierno era más difícil encontrar algo. No habían encontrado pistas de sus amigos y el cazador estaba de mal humor, más de lo normal, silencioso y parecía que había perdido la esperanza de encontrar al resto con vida.

Una tarde, desde el bosque vieron una gran casa. Estaba rodeada de muros de piedra. Se acercaron a la verja de entrada y la abrieron, la verja daba paso a un cementerio, con cuidado y alertas empezaron a andar hacia la casa, pasando por entre las lápidas, Daryl delante de Alex. De repente esta última se detuvo delante de una tumba y se la quedó mirando , Daryl hizo lo mismo :"querido hermano", rezaba la inscripción, y la fecha era muy antigua. Instintivamente, Alex le cogió la mano a Daryl y los dos avanzaron hacia el caserón.

La casa resultó ser una funeraria, dentro todo estaba inmaculado, encontraron comida en los armarios, como si la acabasen de poner. Pero en ella no había nadie.

- Quizá vuelven-. Aventuro Alex.- Todo está demasiado ordenado

- Descansaremos un poco y cogeremos lo que necesitemos. No quiero averiguar qué clase de gente vive aquí. No nos vamos a arriesgar-. Dijo seriamente Daryl.

- Y si vienen, no podríamos...-.

- De ninguna manera-. La interrumpió el hombre

- Daryl quizá sean buenas personas y dejen que nos quedemos-. Insistió Alex

- Ja.. ya no quedan buenas personas-. Dijo Daryl furioso-.

Alex ya no dijo nada más, se había dado cuenta de que cuando Daryl estaba furioso o en plan cabezota era mejor dejarlo a su aire, no le gustaba que le agobiasen.

Alex encontró una habitación donde había cadáveres, pero no caminantes como ellos los conocían, si no cadáveres en ataúdes, vestidos y maquillados como personas normales.

Mira Daryl, parecen personas de verdad, como habían sido antes de convertirse en caminantes-. Dijo Alex emocionada-. A alguien les importaban, vieron su humanidad y la recuperaron. Eso es bonito-. Dijo con lágrimas en los ojos mirando a Daryl.

- Si, quizá no sean tan malos los que viven aquí... pero no pienso arriesgarme-. Concluyó Daryl, intentando no dejarse llevar por las emociones de Alex.

Al cabo de un rato el hombre oyó un grito, era Alex y provenía del sótano. Estaba en el piso de arriba, y bajo las escaleras casi de golpe hasta la planta baja. En el momento en que abría la puerta del sótano se encontró con Alex y los dos chocaron con fuerza.

- ¿Joder estas bien? ¿Porque has gritado?-. Daryl no sabía si estaba furioso con la chica por darle semejante susto o aliviado por ver que estaba bien.

- Perdona-. Dijo ella -. Pero tienes que venir a ver esto, corre Daryl-. Y cogiéndole de la manga de la camisa, lo arrastró por las escaleras hacia el sótano-. Buscaba el generador para ver cómo estaba de gasolina y he encontrado todo esto.

Daryl se quedó sin palabras, el enfado de hacía unos segundos había pasado. El sótano estaba lleno de estanterías con tarros y potes de conservas: zanahorias, mermeladas, salsa de tomate, frutas en almíbar, carnes en aceite...

- ¿Qué te parece Daryl? ¿Es o no es para gritar?-.

- Hermana, por fin podremos darnos un banquete.- exclamó el hombre con una amplia y sincera sonrisa. La primera que le veía Alex.

Habían pasado tres días desde que encontraron la casa y nadie había aparecido por allí. Daryl había revisado los muros y puesto un candado a la verja. Tenían electricidad, agua y todo parecía ir bien, pero el hombre no estaba tranquilo. Parecía un animal enjaulado, iba y venía, comprobando una y otra vez puertas y ventanas.

Alex estaba en la sala de ceremonias, sentada delante de un piano. Hacía mucho tiempo que no tocaba uno. Pulso algunas notas, y el sonido le pareció irreal, demasiado fuerte, demasiado extraño. Se levantó y miro por la ventana, temerosa de que el ruido hubiese atraído a los caminantes, pero de hecho desde fuera de la casa no se oía.

- Toco algunas notas más y luego sin darse cuenta se dejó llevar por el sonido de la música y empezó a tocar una canción. La canción era I'll Stand By You de The Pretenders.

Mientras Alex cantaba y tocaba el piano, Daryl había entrado en la habitación. Alex se detuvo, avergonzada.

- Lo siento...-. Se disculpo

- No pasa nada, sigue-. Le animo el dirigiéndose al ataúd vacio que había junto al piano y tumbándose en él.

- ¿Estás seguro?-. Dudo Alex, y Daryl asintió, cruzando los brazos detrás de la cabeza.

La chica continuó cantando, cuando sus dedos tocaron la última nota, el sonido de esta pareció quedarse suspendido en el aire y en sus propios corazones.

Tras un momento de silencio Daryl le dijo:

- No sabía que tocases el piano

- Bueno, hay tantas cosas que no sabemos el uno del otro...- Dijo con una sonrisa.- También se tocar la guitarra. Lo cierto es que siempre me ha gustado la música, mis padres me apuntaron a piano y luego yo aprendí a tocar la guitarra..

Daryl asintió de nuevo ante sus palabras pensando en que él jamás había hecho nada parecido. A lo único que su padre le había apuntado era a los campamentos de tiro y no tenían nada de bonito.

- ¿Y quién te enseñó a cantar?

- Mi hermano gemelo Sam era el artista de la familia, cantaba muy bien y también sabía dibujar. Nos gustaba ir al karaoke, eso es todo-. Explicó Alex.-

- Esta canción es una de las preferidas de mi hermano y nosotros... no pudo seguir..- Discúlpame-. Diciendo esto se fue hacia una de las habitaciones de arriba, donde ella dormía, se estiró en la cama y cubriéndose con una almohada para que Daryl no la oyese se puso a llorar.

Daryl se quedó en el ataúd. Sabía que si no fuese Daryl subiría con Alex para hablar con ella o decirle que todo se arreglaría o cualquier gilipollez de esas que a veces la gente quiere escuchar aunque no sea verdad. Pero él no era así y no sabía serlo, también sospechaba que esas paridas no le servirían de mucho a alguien que había perdido a sus padres, a sus 5 hermanos y que estaba en medio de la nada con un paleto de pueblo en un mundo apocalíptico lleno de zombis.

Pero a pesar de todo, el hombre se maldijo a sí mismo por no saber qué hacer, por no saber qué hacer con sus sentimientos y con los de los demás. Así que no hizo nada, comprobó una vez más que todo estuviera bien y luego subió a "su" habitación a dormir.