Muy bien, señoras, ya dejen se amenazarme y lean. El Noveno capítulo listo, ya saben que El Tigre no me pertenece. Muchas gracias por sus reviews.
Emisario del Inframundo III: El Ángel de la Muerte
Capítulo 9: Cambio de Opinión
-¡Desgraciado!, ¡mal nacido!, ¡Diego no era un mal chico!- decía Manny furioso contra Django -¡Y no tenías por que matarlo!-
-Él se lo buscó por traicionarme- respondió Django con crueldad.
-Maldito, esta vez sí llegaste muy lejos Django. No tienes perdón- siguió Manny.
-Adelante, intenta derrotarme, Rivera. Te reto- desafió Django.
Manny sacó sus garras y se abalanzó contra Django con el único objetivo de hacerlo pedazos de una vez por todas. Mientras tanto, Frida se encontraba luchando valientemente contra tres esqueletos que la habían rodeado. No obstante, a pesar de que la superaban en número no habían tardado en caer por los disparos que Frida les había arrojado con el arma que había tomado de los policías.
Una vez libre de sus enemigos, la chica se dirigió hacia el sitio donde podía ver a Manny luchando contra Django. Estaba dispuesta a ayudarlo pero en ese momento se interpuso en su camino un sujeto bastante familiar. Se trataba del Titán de Titanio, quien acababa de perder a Rodolfo entre la multitud y ahora se preparaba para acaba r con ella.
Frida intentó usar su arme contra él pero el villano fue más rápido y en cuestión de segundos ya la había dejado indefensa. Frida retrocedió sabiendo perfectamente que este adversario era realmente peligroso. Antes de que pudiera siquiera darse cuenta tropezó con una piedra quedando aún más a merced del Titán.
-Jajajajaja, Frida Suárez, el amor de la vida del Tigre. Acabar contigo será las más dulce venganza que pueda tener- rió el Titán.
-¡Cobarde!, ¡infeliz!- le gritó Frida -¿Cómo puedes ayudar a Django en sus planes?-
-Ya les dije que mientras pueda destruir a Manny Rivera haré lo que sea-
-Nunca vencerás a Manny-
-Tal vez no, ahora es muy poderoso pero seguro se debilitará al ver a su noviecita muerta- dijo el Titán.
-Claro, necesitas un montón de esqueletos y monstruos que te ayuden, además de sucias tácticas para debilitar a tu enemigo para vencerlo- dijo Frida despectiva –Con razón White Pantera te dejó-
Estas palabras hicieron enfurecer al Titán a tal grado que no tardó en convertir sus brazos en dos enormes mazos con púas con los que estaba dispuesto a aplastar a Frida.
-¡Mocosa insolente!- gritó el villano listo para darle el golpe final.
Frida se intimidó ante esta reacción e instintivamente colocó sus brazos sobre su cabeza para protegerse del golpe, aunque era obvio que eso no la iba a salvar del ataque de su enemigo.
Sin embargo las cosas no resultaron como el villano esperaba, puesto que justo antes de que golpeara a la chica un pequeño individuo saltó a su espalda y comenzó a forcejear contra él impidiéndole que cometiera su infame deseo.
-¡Sergio!- exclamó Frida al ver al chico que acababa de salvarle la vida.
-¡Iluso!, ¿tú también nos traicionas ahora?- gruñó el Titán.
-¡Diego tenía razón!, ¡ustedes son unos dementes!- dijo Sergio –No te dejaré que dañes a Frida-
-Lastima, tendrás que sufrir el mismo destino que tu estúpido amigo-
-¡Diego no era ningún estúpido!- gritó Sergio con lágrimas en los ojos mientras seguía luchando contra el Titán. Por desgracia para él, su traje del Señor Siniestro había sido destruido y el Titán aún contaba con sus poderes. Vencerlo no sería tarea fácil.
-Ese inútil no era más que basura y recibió lo que merecía- dijo el Titán.
-¡Cállate!- Sergio estaba punto de perder el control, un inmenso odio se estaba creando en su interior.
Frida comprendió que Sergio necesitaba ayuda y aprovechando que nadie la estaba deteniendo corrió hasta el sitio donde el Titán había arrojado su arma. La tomó nuevamente y apuntó con ella al villano, quien solo pudo quedarse inmóvil viendo como la chica ahora lo tenía amenazado.
Sergio, al ver que Frida ahora lo tenía todo controlado, soltó al Titán y se hizo a un lado. El villano de brazos metálicos ahora estaba asustado e indefenso.
-Espera Frida, no dispares, por favor- suplicó el Titán.
-¿Por qué debería tener piedad?, tu no ibas a tenerla conmigo- dijo Frida.
-Pero tú no eres yo…tu…eres…buena. Por favor, no me mates, haré lo que sea- siguió el Titán.
-¡Acábalo de una vez, Frida!, ¡se lo merece!- exclamó Sergio.
Frida dudó unos momentos analizando la situación. Era cierto que el Titán podía merecer que lo destruyeran ahí mismo, pero no le gustaba para nada tener que quitar una vida. Al final bajó el arma.
-No te mataré, Titán. Pero quiero que te vayas de aquí cuanto antes- dijo Frida.
El Titán de Titanio se acercó a ella arrodillado y sonriendo con alivio. Por lo visto estaba muy agradecido con ella.
-Gracias, mi dulce amiguita, muchas gracias- decía.
-No te me acerques, solo vete- le dijo Frida a la vez que el Titán la abrazaba por la cintura.
-Lo haré, lo haré, es solo que me enternece tanta bondad, tanto amor, tanta compasión…tanta estupidez- terminó el Titán a la vez que se disponía a atacar a Frida a traición.
Sergio se dio cuenta de cómo el Titán sujetaba a Frida con una de sus manos y con la otra formaba una especie de espada que estaba punto de clavarle en el pecho.
-Jajajajajaja, pobre niña tonta, por eos es que los malos siempre ganan, jajajaja- se burló el Titán.
La reacción de Sergio fue incluso más rápida de lo que él mismo esperaba, tomó uno de los huesos de los esqueletos caídos y con él golpeó fuertemente al Titán en la nuca. El villano recibió el golpe de lleno y cayó inconsciente e imposibilitado de hacerle algún daño a Frida.
-Te dije que no te fiaras de él- dijo Sergio.
-Gracias, Sergio… ¿pero por que lo hiciste?, creí que ayudabas a Django- respondió Frida.
-Diego me hizo cambiar de parecer… él… tuvo razón en ayudarlos- dijo Sergio entristeciéndose nuevamente.
-¿Por qué estás así, Sergio?, ¿Dónde está Diego?- preguntó Frida preocupada.
-Frida… Diego… está… muerto- dijo Sergio con la voz entrecortada.
-¡¿Qué?!, ¡No es posible!-
-Me temo que si, Django lo mató-
Frida se puso realmente triste al enterarse de esta noticia, no podía creer que Diego hubiera caído en manos de Django. Los últimos días había adquirido un gran cariño por él, al grado de considerarlo un gran amigo. Saber que estaba muerto la llenaba de melancolía.
Sus ojos se cristalizaron mientras recordaba todo lo que habían pasado juntos, las veces que él los había salvado. Todos le debían mucho.
-Llévame con él- dijo finalmente Frida.
Sergio asintió y la guió hasta un sitio alejado del campo de batalla donde había llevado el cadáver de Diego para evitar que se perdiera durante el conflicto. Una vez ahí, Frida se arrodilló junto al cuerpo de Diego mirándolo con tristeza. Se sentía muy arrepentida de todas las veces que lo había humillado y lo había menospreciado.
Perdóname- susurró llorando.
En ese momento, Sergio retrocedió horrorizado, como si acabara de ver a su peor pesadilla. Quería gritar pero el pánico no se lo permitía. Frida notó el estado de su compañero y comprendió que alguien los había seguido hasta ahí, probablemente Django. Una parte de ella se alegró de eso pues ahora tenía la oportunidad de vengar a Digo, aunque dudaba derrotar al esqueleto no se iba a quedar tan tranquila después de lo que este había hecho.
-¡Eres un…!- estaba a punto de insultarlo pero al voltear la mirada descubrió que el recién llegado no era Django. Era un ser que, aunque ya había visto antes, no perdía su aire imponente y aterrador. Era el ángel de la muerte.
-¿Qué es esa cosa?- preguntó Diego temblando de miedo.
-Es… el ángel- contestó Frida.
-¡¿El ángel de la muerte?!-
-Así es- respondió el ángel –Soy yo-
Frida se seguía sintiendo intimidada ante él pero su dolor por Diego le dio las fuerzas suficientes para mirarlo con desprecio.
-¿Y qué quieres?, por tu culpa Diego está muerto… pero claro, ese no es asunto tuyo- dijo Frida.
-No lo hagas enojar, Frida- la reprendió Sergio temeroso por la reacción del ángel.
-Descuida, ese tipo no se mete en los asuntos de los humanos. Al fin y al cabo todo está destinado a acabar, ¿no? ¿Qué más da que un muchacho cuyo padre estaba demasiado ocupado siendo malvado para mostrarle cariño y que la falta de amigos lo orilló a ser un villano pagara con su vida solo por hacer el bien una vez?- preguntó Frida sarcástica.
-Reconozco lo injusta que fue la vida de tu amigo Diego- dijo el ángel –Así como lo malo que es que gente como él muera y que gente como Django quede exenta-
-Da igual, de todos modos es nuestro problema- contestó Frida muy dolida.
-No, pequeña, de hecho Django de los muertos ya llegó demasiado lejos. Sus acciones desafían hasta los más sagrados órdenes del universo… he decidió ayudarlos contra él- terminó el ángel.
Continuará………
Bueno, aquí tienen su navidad, al fin un indicio de que todos tenemos nuestros ratos de bondad. Espero que les haya gustado y que se la pasen muy bien ene stas fiestas. Nos vemos/leemos, se cuidan.
