¡Hola! ¿Se acuerdan de mí? ¿Sí? ¡Que bueno! La verdad es que ya ni recuerdo cuando fue la última vez que actualicé, por lo que pido las disculpas del caso. Ha sido, hasta ahora, un año difícil. Pero en fin, los capítulos de esta historia no han sido largos, por lo que éste tampoco será la excepción jajaja El siguiente es el final y me he planteado mucho si seguir escribiendo o no. Lo más probable es que este sea mi último fics.
Como siempre la actualización dedicada a Anatripotter, la yegua favorita (Estamos esperando tu actualización)
A la cabra loca por ayudarme un montón con este capítulo, espero que quedara como esperas, ¡Gracias loca!
Y a las profesionales de la locura, Gadi, Angelito, Mar, Belén, Isa, ¡Las quiero!
Espero que disfruten la lectura. Hay una pequeña parte de la canción "Ya me enteré" de Reik
Capítulo 9:
La mirada ausente de Harry se reflejaba claramente en la botella de whisky. A través de los dos últimos meses había sido rechazado por octava vez, evidentemente el amor que sentía había sido pisoteado por los magistrales tacones de Ginevra Weasley.
Una mueca que demostraba la desesperación se pudo vislumbrar en su rostro, tomó el vaso y de un trago se bebió el contenido. ¿A quién le importaba cuántos llevaba ya?
Necesitaba escapar de ese maldito dolor, de esa desazón que le perforaba el corazón. Precisaba hacer desaparecer, aunque fuese por unas horas, ese amor enfermizo que aún sentía por esa ingrata que desde que no la tenía su vida se había convertido en un verdadero infiero.
Suspiró derrotado, ansiaba con tantas ganas tenerla otra vez entre sus brazos, poder disfrutarla y amarla. Observarla mientras dormía, contar las pecas que se concentraban alrededor de la nariz o cuando ella fruncía el ceño porque estaba tan perdida en algo, sonrió, ella siempre le infundía esa clase de alegría cargada de recuerdos que atesoraba con el alma.
Nunca pensó que estaba tan enterrado en ese sentimiento, ni mucho menos que ella lo tuviera tan firme de las pelotas… una risa apagada salió de su garganta… la botella de whisky se iba vaciando con una velocidad alarmante.
― ¿Cómo estás, guapo? ― Una rubia de piernas largas acababa de sentarse en sus piernas sin pedir permiso, después de todo el bruto ya estaba mareado. Harry parpadeó varias veces y la miró con atención, buscando algún indicio que le hiciera rechazar cualquier invitación aparente.
― Ahora mucho mejor ― Respondió arrastrando las palabras. Ella satisfecha lo rodeó con sus brazos y lo besó. Lamentablemente el primer atisbo de estar haciendo mal las cosas no se presentó de una manera física o tangible, lo sintió él en su pecho, algo dentro de Harry se quebró. Se separó de la muchacha y ante cualquier pronóstico comenzó a llorar. Las lágrimas caían con lentitud y sus ojos estaban perdidos en el rostro de la otra muchacha.
― ¿Fue un mal día, cariño?
― Han sido dos meses viviendo en el infierno ― Dijo triste.
― ¿Qué te hizo esa mujer? ― Sin pensar en cómo ella sabía la razón, bebió otro trago de whisky que ella le había servido. Debía llevar escrito es su rostro que su corazón estaba roto. Era un patético.
― Me hizo feliz – Sonrió – Y yo jodí todo.
― Tal vez aún tenga solución todo – Harry suspiró devastado.
― Me odia… la mujer que amo me odia – La chica dejó escapar un largo suspiro. Esa noche debía buscar diversión en otro sitio.
― Búscala y pide perdón. No te canses de hacerlo, eso cariño, nos encanta. - Se levantó y se perdió en la multitud del bar. Harry la siguió con la mirada como si de pronto una esperanza brillara intensamente ante él.
Largó una sonora carcajada, unos cuantos clientes del bar se giraron para mirarlo, pero al ver al pobre tipo borracho le restaron importancia. Harry se levantó, como pudo, se tambaleó un par de veces y se afirmó de un par de personas para no caer y salió del bar.
Las náuseas estaban causando estragos, en cualquier momento iba a vomitar. "Cielo, mira lo que provocas"
― ¡Taxi! ― Llamó. El taxista tarde comprendió el estado del pasajero, resopló ― No se preocupe, señor… si vomito con un movimiento de mi varita mágica lo solucionamos ―
― Borracho idiota…
― ¡Eh! Lo escuché con estos ojos que Merlín me dio, ¿Entendió?
― Será mejor que me de la dirección ― Pidió con poca amabilidad el señor regordete.
― Muggle…
/
Lo único que hizo durante toda la tarde fue ver películas de monitos animados. Eso la despejaba un poco, no quería pensar ya que esto último era el equivalente a sentir y sufrir. El primer mes después de la apuesta su vida cambió completamente. Junto con las amigas del trabajo frecuentaba bares y una noche se reencontró con un ex compañero de Hogwarts: Cedric Diggory. Él no dejó que la comunicación entre ellos se perdiera, desde el primer segundo que la vio a él le gustó y francamente a Ginny le ocurrió algo similar.
Nadie iba a arruinar su vida, ya había dedicado muchas noches en vela llorando a Harry, y ya no quería más. Él no merecía sus lágrimas ni tampoco que estancara su vida por un tropiezo amoroso. Desde que entendió eso, Ginny intentó dar vuelta la página… pero seguía costando horrores. Maldito Harry Potter.
Dio un respingo cuando sonó el timbre, no esperaba que alguien fuera al departamento tan tarde. Estaba acurrucada en su cama viendo una película infantil: Hotel Transilvania. De mala gana se levantó, suponiendo que era el conserje. Bostezando abrió la puerta y una carcajada la avergonzó.
― ¡Casi me tragas!
― ¡Cedric! ― Sonrió Ginny ruborizada ― Disculpa, he sido una grosera.
― Descuida, fue divertido ― Sonrió ― Traje una botella de vino y sé que vine sin avisar y que es tarde, pero…
― No pudiste llegar en un mejor momento – Ginny abrió la puerta. Sonriendo Cedric entró. Una vez que cerrara la puerta ella se miró horrorizada el pijama infantil que llevaba – ¡Dame cinco minutos y me cambio!
― Quédate así, por favor, te ves preciosa.
― ¿Con pijama y un moño desordenado?
― Así tal cual ― Ella sonrió. Ese último tiempo Cedric le había arrancado muchas risas, era un desastre que no pudiera olvidar a Harry."¡Maldito Harry Potter!"
Ella fue a la cocina por dos copas y luego se sentó en el cómodo sillón, muy cerca de Cedric. Quizás aún no olvidaba a Harry, pero eso no significaba que no lo intentara día y noche.
― Supongo que estabas viendo…
― Hotel Trasilvania ― Respondió entusiasta.
― Hotel Transilvania, claro, debí suponerlo – Sonrió descorchando la botella – Tres noches atrás estaba en mi departamento, en mi habitación, y… - Titubeó. Ginny frunció el ceño y antes de beber vino él la miró a los ojos – No pude evitar ver una película.
― ¿Cuál viste? ― Preguntó interesada.
― Anastasia – Suspiró avergonzado. Ginny lo miró con ternura, se acercó un poco más quedando a escasos centímetros de distancia.
― ¿Te gustó? ― Cedric se encogió de hombros.
― La verdad es que no presté mucha atención.
― Oh, ¿Por qué? ¡Si es tan linda! ― Cedric sonrió divertido.
― La verdad es que no pude dejar de pensar en ti, no cuando recordaba tu expresión cada vez que me comentas estas películas tan ridículas que te gustan…
― ¡No son ridículas! ― Sonrió ella. Él le decía que no podía dejar de pensar en ella y el argumento de Ginny fue defender una película "¡Maldito Harry Potter"!
― Sin ofender, pero ¿Cómo es posible que los villanos sean tan feos? Ó ¿Por qué los dibujos protagonistas cantan? ― Ginny soltó una carcajada.
― No lo sé, supongo que es un requisito en las películas infantiles.
― Mi favorita es La Sirenita.
― ¿Por qué? ― Él la miró sonriendo.
― Por que es muy dulce, tiene unos ojos preciosos, grandes que cuando te miran crees que nada puede ir mal y además es pelirroja, es una mujer hermosa – Ginny intentó caer, quería sentir algo, en serio deseaba sentir algo. Al levantar la mano para acariciar la mejilla de Cedric, pasó a llevar la copa que él sostenía y el vino tinto se derramó en su pulcra camisa blanca.
― ¡Ay, cuanto lo siento! ― Cedric la miró divertido.
― Tranquila, quiero pensar que mi confesión altamente cautivadora te puso nerviosa ― Ambos se levantaron tratando de limpiar el desastre.
― Quítate la camisa…
― No creí que iba a funcionar tan rápido… ― Ambos rieron.
― Payaso, quítate la camisa que ya está arruinada… lo siento tanto.
― No pasa nada – Le sonrió. Tal vez era una estrategia, pero el movimiento fue condenadamente erótico cuando se quitó la camisa. Ginny estaba enamorada de Harry, eso era indiscutible, pero tampoco estaba ciega y el tipo que tenía frente estaba para comérselo. Se mordió el labio disfrutando de la maravillosa vista que el señor Diggory le ofrecía. Por supuesto él se dio cuenta.
― Cedric…. ― Realmente estaba pensando en lavar la camisa en vez de utilizar magia.
― Ginny, esta no es la escena romántica en la que supuse que me declararía, pero… tú me gustas…
― Cedric…
― Hace mucho tiempo que no me interesaba tanto en una mujer, y tú me atraes mucho… - Se acercó tanto y de manera tan imprevista que de pronto se vio entre sus fuerte brazos devorando la boca de Cedric.
Él satisfecho con la respuesta de la pelirroja la tomó, posesivo, de las caderas. Ginny se dejó llevar, necesita olvidar, estaba dispuesta a continuar, pero el timbre una vez más la sobresaltó.
― ¿Es muy desubicado pedirte que ignores ese ruido molesto? ― Susurró Cedric, mordisqueando los labios de Ginny. Ella asintió divertida.
― Puede ser importante…
― Si le dedicamos tiempo, esto también puede ser muy importante.
― Dame dos minutos…
― ¿Quieres que abra yo?
― ¿Y que alguna vecina loca le de un ataque por verte desnudo?
― Cariño ― Se señaló el cuerpo ― Esta ha sido tu obra ― Ginny sonrió.
― Enseguida vuelvo
― Está bien, corre el tiempo…
Cedric se lanzó al sillón y ella dando largas zancadas abrió la puerta, y la bonita sonrisa se apagó de inmediato. Completamente seria salió y juntó la puerta.
― ¿Qué haces aquí? ― Harry la miró sonriendo.
― Yo… necesitaba decirte algo – Dijo arrastrando las palabras
― ¿Te presentas en mi departamento borracho? - Harry dejó de mirarla avergonzado.
― ¡No!… no estoy borracho – Negó él de inmediato, alzando las manos en gesto defensivo – Bebí un poquito – Aseguró Harry juntando el dedo índice con el pulgar.
― Estás mintiendo – Susurró para que Cedric no escuchara la conversación.
― No te enojes, cielo – Harry se encogió de hombros – Fue un poquito.
― ¿A qué viniste?
― Te hice un poema.
― ¿Qué?
― Un poema, tal como el que tú me hiciste. - Ginny se desconcertó por unos minutos, luego recordó el tonto poema que le había escrito cuando ella estaba en primero.
― Me sorprende que recuerdes algo relacionado conmigo…
― "Tiene los ojos verdes como un sapo en escabechey el pelo negro como una pizarra cuando anochece.Quisiera que fuera mío, porque es glorioso,el héroe que venció al Señor Tenebroso."
― No puedo creer que vinieras a recitar un tonto poema…
― ¿Tonto? ¡Ese es el papel que estoy haciendo desde que jugaste conmigo…!– Decía moviendo las manos.
― ¡Cállate! Mis vecinos te van a oír…
― ¿Y qué? Se van a enterar que tú me destruiste en pedazos chiquitos, jugaste conmigo como se te dio la maldita gana…
― ¿Qué yo jugué contigo? ¡Infeliz! ¡Tú destrozaste lo que había entre los dos!
― Mi amor…
― !Ni mi amor ni nada! ― Exclamó enojada ― ¡Te vas ahora!
― ¿Todo bien? ― Cedric apareció justo detrás de Ginny, sin camisa. Harry turbado miró al otro tipo ― ¿Potter?
―¿Diggory? ― Aparentemente el impacto de ver a un tipo semi desnudo detrás de Ginny le otorgó algo de lucidez. Cedric sonrió ameno con la situación.
― Me temo que la fiesta estuvo entretenida – Dijo mientras rodeaba la cintura de Ginny. Harry respiró profundamente.
― Que idiota ― Dejó escapar Harry
― ¿Disculpa? ― Inquirió Ginny.
―¿Qué estás haciendo con él? ― Cedric le sonrió a Ginny.
― Es encantador que se preocupe por ti, ustedes son como hermanos, ¿no? ― Por unos segundos Harry lo miró incrédulo, luego optó por lo más sano. Soltó una carcajada tremenda para lo cual tuvo que apoyarse en la pared.
― ¿Es en serio? ― Interpeló Harry.
― Escucha, la verdad es que no sé qué haces aquí. Si te preocupa Ginny te puedo asegurar que ella estará bien, no hay nada que temer. Ella y yo estamos juntos ― La sonrisa de Harry murió cuando escuchó esa última frase, en realidad todo dentro de él se paralizó. Miró suplicante a Ginny.
― ¿Es verdad?
― Tú no tienes…
― ¡Responde la puta pregunta!
― ¿Qué demonios te ocurre, Potter? ― Intercedió Cedric, pero Harry lo ignoró.
― ¡Tú no te metas! ― Le soltó.
― Deberías calmarte…
― ¿En serio calmarme? ― Preguntó en un tono bajo acercándose desafiante al otro joven ― ¿Por qué no vienes y me calmas tú, idiota?
― Basta, Harry ― Intercedió Ginny poniéndose en medio de los dos ― Cedric, por favor, espérame en el departamento.
― ¿Estás segura?
― Por favor ― Cedric entendió que esa charla no era para tres. Claramente entre ellos dos hubo una historia importante y él, por respeto a Ginny no iba a interferir de ninguna manera, por lo que entró en completo silencio.
Harry en ningún momento de mirar a la pelirroja a los ojos, ella incómoda ante la situación carraspeó.
― ¿Estás con él?
― Harry… yo ― Titubeó.
― ¡La maldita incertidumbre me está matando, cariño!
― ¡Sí, es verdad! ― Exclamó enojada ― Hace dos meses que estamos juntos ― Una lágrima traicionera cayó de los ojos de Harry, él la enjugó de inmediato.
― ¿Dos meses? ― Susurró perturbado.
― Dos meses fantásticos, los mejores de mi vida ― Sonrió venenosa ― Espero que el último tiempo para ti…
― Fue un infierno. No hubo noche que no saliera de un bar borracho por tu maldita culpa. Créeme que he pagado todo el daño que te hice, el peor error que cometí en la vida fue apostarte, cariño… perdí, me enamoré.
― Vete Harry ― Le pidió Ginny firme, aunque estaba a punto de tambalear.
― Sí, yo solo quería saber… que estabas bien.
― Estoy perfectamente ― Harry sonrió
― Hoy… hace un par de meses decidí que hoy sería la fecha perfecta para pedirte matrimonio, ¿Recuerdas que me tiraste el anillo en la cara? ― Preguntó ansiando una respuesta que no le rompiera el corazón ― Cariño, mírame a los ojos y dime que lo quieres tanto como me quisiste a mi alguna vez… mírame ― Hipnotizada ella lo hizo.
― Lo quiero… ― Dijo titubeante.
― Mentirosa…
― En serio…
― Mientes horrible, cariño…
― Que no lo quiera no significa que tenga sentimientos por ti ― Otra lágrima resbaló por la mejilla de Harry.
― ¿Cómo pude enamorarme tanto de ti y tú no de mí?
¿A quién piensas que vas a engañar?
Sabes bien que eres mi otra mitad...
― Es incapaz que sientas amor por alguien…
― Y sin embargo me enamoré de ti.
― ¡Basta de mentiras! ― Lloró ― ¿Qué vas a ganar ahora si me convences?
― ¿Qué voy a ganar, preguntas? ¡A ti! Tú felicidad y la mía, mi vida…
― No te creo…
― Claro que no, ¿Sabes por qué? ¡Porqué estás cagada de miedo!
― No sabes lo que dices, estás tan borracho… ― En un arranque de desesperación Harry la tomó del cuello y la acercó tanto a él que su nariz rozaba la de Ginny.
― Y tan enamorado de ti que me rompe el alma que no me creas. Tengo un vacío en el pecho desde que me fui de este departamento, no tengo cabeza para nada en esta jodida vida que no seas tú. Perdí la cuenta de las veces que he escuchado tus mensajes de voz en mi teléfono, es que no sé como proceder sino escucho tu espantosa risa. Tengo unas cuantas películas infantiles en casa que no he visto porque te he esperado todo este tiempo. Mi cama tiene tu aroma, a dónde quiera que vaya estás tú, riendo en la cocina o gimiendo en la ducha. Créeme, sé que la cagué mi vida, pero dame un voto de confianza… te lo ruego.
― Tengo miedo… ― Lloró Ginny ― Yo nunca aposté sobre ti. Esa tarde te escuché con Malfoy hablando sobre mí y tu exitosa apuesta… ¡Escuché todo! Siempre supiste que estaba enamorada de ti y no te importó… ― Se sinceró.
― Ginny…
― Siempre te olvidabas de mí ¡Y yo memoricé la condenada receta del pastel de melaza por ti! ― Lloró destrozada mientras Harry le enjugaba las lágrimas ― Y resulta que ahora que te enamoraste yo debo hacer borrón y cuenta nueva, ¿No? ¡Pues no! Me cansé de esperar y ser la estúpida que aguanta tus caprichos, que se tira cuanta mujer se le cruza en el camino y a mí no me debe importar. No te imaginas cuántas veces esperé un gesto mínimo de ti, con un simple saludo me alegrabas la vida, pero a ti nunca te importó nada de eso ― Hipó ― Yo adoraba el piso por el que caminabas, pero ahora no puedo tener una relación contigo...
― ¿Por alguna estúpida razón?
― No funcionamos juntos, no hacemos una buena pareja. Estoy conociendo a Cedric y él me gusta ― Harry resopló.
― No mientas…
― ¡Es verdad!
― Por favor, Ginny. Si te estás plateando una relación con ese tipo es por mera seguridad y comodidad.
―¿Comodidad? ¿Pero qué diablos estás diciendo?
― ¡Sabes bien qué quiero decir! ― Exclamó exasperado.
― Eres un bruto Harry, ¡Un animal!
― Si, soy todo eso, ¿Pero sabes qué? ¡Así me amas! Te enamoraste de un tipo arrogante que antes de ti habría saltado de cama en cama sin importar cuantos corazones rotos dejaba en el camino, pero tú jodiste todo con tu dulzura y tu entusiasta manera de ver la vida. Deja de decir que no me amas porque estás quemando la historia de amor más bonita que pudimos construir. Tú me amas, pero estás dolida y lo entiendo perfectamente porque te mentí al principio de nuestra relación y lo lamento tanto, cariño, pero aún así tú me amas.
― Nunca más podría volver a confiar en ti ― Sollozó ― Tú desmoronaste todo aquello que logramos armar con tus malditas mentiras.
― ¡Podemos armar algo mejor, estoy convencido de ello! ― Repuso enérgico.
― Yo también, pero no contigo. Estoy segura que Cedric es...
― ¡Un maldito entrometido, eso es! ― Recalcó exacerbado
― ¡No te permito que hables así de él!
― Por Dios Ginny, ¿Te escuchas hablar? ¡Lo estás defendiendo de mí, conmigo! ― Le reprochó frenético.
― ¿Y qué quieres que haga? Él ha sido todo aquello que esperaba de ti ― Un golpe en la pared destrozó por completo los nudillos de la mano derecha de Harry. Ginny cerró los ojos abatida ― No quiero más escándalos, Harry, por favor vete… ― Él se giró para mirarla, pero no era una mirada cualquiera. Él miraba con devoción, con la intención de guardar cada gesto en el alma, como si fuese la última vez que pudiera contemplarla. El dolor que sentía en la mano no se comparaba con el desconsuelo de un corazón roto.
― Entonces eliges a Cedric ― Esbozó una sonrisa carente de alegría ― Muy bien, cariño. Te deseo el mayor de los éxitos cuando intentes convencerte que tomaste la decisión correcta, y de paso le haces creer a él que lo quieres, cuando en realidad te mueres por volver conmigo. Tú eres mía, Ginny Weasley y esa certeza te va pesar toda la vida.
La verdad es que me extrañas tanto
Lo sé...
― Déjame en paz de una vez por todas. Necesito comenzar de nuevo, pero tus constantes arrebatos de locura me atan a ti y ya no quiero depender de ti, me debes ese derecho ― Sostuvo Ginny con ímpetu. Harry la observó dolido y después de unos instantes asintió.
― No puedo verte feliz con otro que no sea yo…
― Harry, Por favor
― Pedí una excedencia, hoy dejé el cuartel.
― Pero Harry… ― Susurró Ginny conmocionada ― Adoras tu trabajo ― Él se encogió de hombros.
― No más que a ti. El caso es que me voy a Stonehaven…
― ¿Te vas a Escocia?
― Necesito convivir en paz con esto que siento por ti ― Se maldijo por ser tan débil frente a ella ― Comenzar en el sitio que te iba a pedir matrimonio es… ser un idiota masoquista ― Rió ― Pero si quiero volver a iniciar quiero hacerlo bien y tú me haces mejor persona. Estar en ese lugar sería tener un poco de ti conmigo.
― ¿Cuándo te vas?
― En dos días ― Ginny bajó la vista algo nublada por las lágrimas ― Ya no seré un problema para ti.
― Créeme que lo seguirás siendo.
― Cuídate Ginevra ― Ella asintió, incapaz de emitir palabras ― Y hazme un favor, no me extrañes tanto ― Inevitablemente ella sonrió y otra tanda de lágrimas escaparon. Una vez más él se acercó y tomó el pecoso rostro entre sus manos, enjugando las lágrimas. Harry buscó la mirada de Ginny hasta que finalmente conectaron y probablemente se dijeron mucho más de lo que hablaron esa noche en aquel frío y lúgubre pasillo. ― Lo sé… ― Sonrió Harry.
― ¿Qué sabes?
― Que me amas ― Se acercó tanto que compartieron el mismo aire ― Me amas tanto como yo a ti y por esa razón debo dejarte ir… ― La besó con fuerza en la frente y se marchó. Solo entonces Ginny se permitió exteriorizar sus emociones. Lentamente cayó al suelo, su mayor soporte acababa de abandonarla. Un sollozo resonó en el pasillo y la puerta de su departamento se abrió. Cedric la observó con tristeza y dispuesto a ofrecer un hombro se agachó junto a la joven y la abrazó con fuerza.
― Siempre me pregunté porqué solías tener esa mirada triste ― Susurró él después de un rato. Ginny estaba más calmada. Ella se limpió las lágrimas y le dedicó una tímida sonrisa. Ambos decidieron entrar.
― Cedric, escucha…
― Ginny no tienes que darme explicaciones acerca de nada. Es evidente que tienes una historia con Harry, y yo no quiero ser parte de un triángulo amoroso. No me mal entiendas, pero creo que no siento algo tan fuerte por ti.
― ¡Auch, mi corazón Diggory!
― Eres un imán de problemas Weasley ― Sonrieron ― ¿Él es la causa de la tristeza en tus ojos?
― Supongo que ya sabes la respuesta.
― Supones bien. Él se fue con una idea errada sobre nosotros…
― ¿Escuchaste nuestra conversación?
― Bueno, tampoco ustedes fueron discretos a la hora de conversar.
― Lo siento tanto, Cedric ― Se disculpó arrepentida.
― Tranquila, me preocupa Harry
― Él va a estar bien.
― Lo dudo.
― ¿Por qué? ― Cedric la miró como si la respuesta fuese obvia.
― Estaba terriblemente mal, ese tipo te ama. Ginny, escucha, no quiero entrometerme en tu vida, tampoco quiero saber porqué están separados si es evidente que se aman, pero ustedes son el tipo de pareja que construyen historias de amor que cualquier persona quisiera tener.
― No habrá un nosotros entre él y yo
― ¿Por qué?
― Porque … ― Cedric alzó las cejas esperando alguna respuesta, pero Ginny continuaba muda.
― ¿Por qué a las mujeres les gusta sufrir?
― No es tan sencillo. Lo que Harry hizo fue horrible, él me mató en vida….
― Pero con el único que puedes vivir es con él.
― Es complicado ― Dejó escapar un largo suspiro.
― No lo pongo en duda, linda, puedo imaginar cuáles son tus desconfianzas y miedos, pero no entiendo que dos personas estén separadas siendo que se aman tanto. Él te pidió perdón, fue lo suficientemente hombre para aceptar que se equivocó y rogar por una nueva oportunidad.
― ¿Como limpiaste tu camisa? ― Cambió convenientemente de tema, el joven sonrió.
― Resulta que descubrí tu varita en tu habitación, realmente tienes un caos allí ― Ella sonrió ― unas pocas palabras y mi camisa volvió a ser la de antes.
― Eres un payaso.
― Es lo que dicen ― La miró ― Debo irme…
― Siento lo de esta noche.
― Descuida todo está bien ― Ginny lo abrazó con fuerza ― Mi padre tiene un conocido en el ministerio que puede hacer una pequeña alteración en la lista de personas que viajan a través de un traslador… solo llámame unas cuantas horas antes y podemos fijar un viaje a Stonehaven .
― Eres un terrible chismoso ―Cedric la miró a los ojos cuando se separaron.
― Mereces ser feliz Weasley ― Antes de cerrar la puerta le guiñó un ojo.
El siguiente es el final, prometo tratar de actualizar pronto.
Stonehaven es precioso, por es escogí esa localidad en particular, voy a colgar unas imágenes en mi página en facebook "Locuritahp" Así tal cual, con un simple "Me gusta" estás en el club! :P Pongo adelantos y locuras que se me ocurren.
Gracias a quienes sigan leyendo!
