HOLAAAA…He vuelto con un capítulo más que espero les guste, lamento la tardanza pero mejor tarde que nunca! Si les gustó no olviden dejar un review.
Harry abrió sus ojos súbitamente y extendió sus brazos separando su cuerpo del otro.
-¡Qué te pasa imbécil!-exclamó pasándose la palma de su mano por sus labios, limpiando la sensación de lo ocurrido.
El rubio lo miró con la cara aún sonrojada con el suceso, no estando seguro de qué decir pero reponiéndose pronto para no exponerse frente al gryffindor.
-Te besé Potter…y te gustó-dijo con una seguridad que no sentía, pero al ver la expresión desencajada del otro, comenzaba a hacerlo.
-¡Más quisieras Malfoy!
-¿Ah sí? ¿Entonces por qué me devolviste el beso?
Harry no sabía muy bien qué responder.-eh…fue, fue por instinto Malfoy- Ni Harry mismo se lo creía- cuando de repente alguien te besa, tu boca actúa sin pensarlo. Además, no sabía que fueras marica Malfoy.
-No soy marica cara rajada, simplemente cuando quiero algo lo consigo, sea de un hombre o una mujer.
-¿Entonces querías besarme?- Harry se sintió acalorado, Malfoy quería besarlo al igual que él.
-No te alces Potter, sólo era curiosidad. No volverá a pasar, por mucho que lo desees- esto último lo dijo en un tono que Harry percibió muy seductor. El moreno rió nerviosamente tratando de aparentar sarcasmo.
-Por enésima vez Malfoy ¡no quiero besarte! No soy gay. Te habré respondido el beso, pero no significa que me haya gustado. Fue el momento y ya pasó.
Malfoy sintió una molestia en la boca del estómago, ¿cómo no le había gustado?- ¿No te gustó?- no pudo evitar el tono de confusión y Harry lo notó. Si me creyó pensó el moreno, este pensamiento generó seguridad en él.
-No- contestó secamente.
-No te creo Potter, no te creo- y con esto salió a tres grandes zancadas del aula, con dirección a las mazmorras.
¿Cómo era posible que al gryffindor no le hubiera gustado el beso? Digo, voy de acuerdo que tal vez no fuera gay, anduvo con la weasley a final de cuentas. Pero ¡Dios! Para mí fue genial, tan bueno como lo esperaba. ¡y él me lo devolvió! Cómo no le gustó y aun así me lo pudo devolver. La mente del rubio era un remolino de confusión, pero de algo estaba seguro. Quería repetirlo, pero al parecer el cara rajada no pensaba igual. No podía estar más equivocado.
Harry había ido lentamente a su sala común, le había mentido a Malfoy. Si le había gustado el beso, vaya que sí. Pero no, él no era gay. Con una vez había bastado, la curiosidad había salido de su sistema.
El fin de semana pasó rápido para ambos, tratando de evitarse a toda costa. Harry se comenzaba a poner nervioso, no podía sacarse el maldito beso de la cabeza, los labios del rubio venían a su mente en momentos inesperados como el sábado mientras jugaba una partida de ajedrez con Ron y se dio cuenta que en uno de sus turnos no había movido pieza, distraído pensando en el beso. Se dijo que el beso no significaba nada, solo había abierto su apetito sexual. Sólo necesitaba a una chica dispuesta a ayudarle con su "problemita". Tenía que apresurarse, al día siguiente tendría pociones a primera hora con Malfoy y las tutorías por la tarde.
Llegó el lunes y Draco no podía con la expectativa, había pasado todo el fin de semana rememorando el beso, pero se dijo que no se dejaría dominar por esas sensaciones, tenía que olvidarlo a como diera lugar.
Llegó al aula de pociones faltando 10 minutos para que la clase iniciara, dándose cuenta que el gryffindor de sus "terribles" y ahora recurrentes recuerdos ya se encontraba ahí. Se detuvo un instante en la puerta, agitó la cabeza y cambió su expresión de pequeño nerviosismo a una que reflejara su usual altivez y soberbia. Llegó a la mesa que compartía con Potter, dejó caer sus libros y se sentó sin mirar al otro.
-Días, Potter- dijo en su característico tono Malfoy sólo para que su entrada no pasara desapercibida.
-Buenos días Malfoy- Harry estaba sumamente incómodo, no había rato en el que no recordara ese infame beso y lo último que quería era encontrarse con el slytherin. Aún no había tenido el momento para encontrarse con la destinada a brindarle ayuda con su "apetito", por lo tanto las sensaciones y recuerdos de aquellos labios seguían vívidos dentro de él. Tan ansioso estaba por no encontrarse con Malfoy que tuvo que mentirles a Ron y a Hermione sobre que tenía que hacer un escrito que Snape le había asignado después del castigo y que hasta ese momento había olvidado, para no topárselo en el gran comedor. Se refugió en el aula de pociones, diciéndose que solo hasta que fuera estrictamente necesario se toparía con él. Llegó al aula con 20 minutos de anticipación, trató inútilmente de estudiar un capítulo de Pociones Curativas para mentes jóvenes hasta que escuchó que alguien llegaba, deseando con todas sus fuerzas que no fuera el rubio y por supuesto fallando grandemente viendo de lado como el slytherin depositaba sus libros del otro lado de la mesa.
Ambos estaban realmente nerviosos, permaneciendo en silencio sin atreverse siquiera a mirarse. Draco pensó que tenía que tomar cartas en el asunto y demostrar que como había demostrado en el castigo, todo había sido por curiosidad y no había significado nada relevante.
-No sabía que leyeras por hobbie, Potter- pero el mencionado no volteó ante el comentario sarcástico.
-Todo con tal de no verte la cara, Malfoy- y no mentía.
-¿Tan nervioso te pongo San Potty? –soltó en un tono total y seductoramente Malfoy, aunque estaba lejos de sentirse así- digo, sé que soy irresistible y me han dicho que soy un tremendo besador…¿Tú qué dices cara rajada?
Harry se tensó inmediatamente, se sonrojó deseando a Morgana que el otro no se diera cuenta y levantó su vista molesto- ¡¿puedes dejar ese puto tema de una vez?! Tienes el ego más grande que el castillo. No me gustó besarte. No eres buen besador. ¡No soy gay!
Draco se llevó su mano izquierda a su mejilla en fingida sorpresa-¡Vaya! Nunca había escuchado tantas mentiras juntas, para ser un gryffindor eso es bastante horrible.
-No son mentiras, imbécil.
Draco dio unos pasos hacia Harry quién seguía sentado en su lugar y agachó su rostro hasta quedar a pocos centímetros de invadir su espacio personal, bajó su tono de voz hasta sonar como un susurro lento, pero no por eso menos atrapante.
-¿Entonces por qué te sonrojaste en cuanto mencioné el beso?
Harry creía haberse puesto increíblemente pálido ante las últimas acciones de su enemigo, el súbito acercamiento había logrado sacarlo de balance y su mente comenzaba a recordar ciertas interacciones poco aptas para rivales, volvió a percibir un dejo al aroma del otro y comenzaba a plantearse que otro beso no sería tan mala idea. Con el poco autocontrol y conciencia que le quedaba logró formular en su mente un contrólate Harry y puso la expresión más seria y dura que pudo. Estaba a punto de responderle cuando ambos escucharon voces aproximarse por el corredor, con esto Draco se alejó sentándose en su banca sin volver a mirar a Harry y dando el tema por zanjado, al menos por el momento. El moreno sintió una ola de alivio recorrer su cuerpo.
Ron y Hermione entraron pocos minutos después y la chica se acercó a él. Miro al rubio con recelo y murmuró para que sólo su amigo escuchara.
-¿Todo bien Harry? ¿Terminaste tu trabajo?
-Si Herms, gracias. Justo acabo de hacerlo.
-¿Y él no te ha dado problemas?- hizo un ligero movimiento de cabeza señalando a su compañero.
-No, llegó 5 segundos antes que ustedes- no le gustaba mentir y menos cuando era hacia alguno de sus amigos. Le dedicó una sonrisa y con eso su amiga se fue a su lugar.
La clase de pociones pasó increíblemente lenta, Snape bajando puntos a Gryffindor y subiéndolos a Slytherin a diestra y siniestra y Malfoy seguía sin dirigirle palabra, limitándose a escupirle instrucciones a seguir. Hubiera sido una clase normal, excepto que el ojigris aprovechaba cada oportunidad en el ajetreo de la preparación de la poción del día para acercarse peligrosamente a él y ponerlo nervioso. Harry se las ingenió para no demostrar sensación alguna, haciendo parecer que no se percataba de las intenciones del otro. Cuando por fin terminó la clase Draco le escupió un "En la biblioteca a las seis" refiriéndose a las tutorías, le guiño un ojo rápida y sutilmente con una casi imperceptible sonrisa pero muy clara para el pelinegro y salió sin esperar a nadie.
Durante la hora del almuerzo ya estaba decidido, buscaría ese mismo día a quien le sacaría de su predicamento "hormonal" para que por fin su mente se liberara de esa rubia pesadilla y pudiera olvidar toda esta situación de una vez por todas.
-Te lo digo Harry, no es posible que los irlandeses venzan a los Chudley Cannons este año- Seamus le decía mientras bajaban las escaleras cuando se dirigían al gran comedor, cuando la visualizó de pie a un lado de la entrada.
-Seamus, luego te veo ¿Si? Tengo algo que hacer.
-De acuerdo amigo.
Bajó en dos saltos los pocos escalones que quedaban y corrió a encontrarse con la que esperaba fuera su salvación.
-Hola Ginny ¿Qué tal?- le dirigió una sonrisa casual.
-¡Harry! Pues, siempre me va mejor cuando te tengo en frente- le dijo con picardía. Harry comenzaba a repensarse la idea. Sé un Gryffindor, sé un gryffindor.
-Me…me preguntaba si..si tú qui-quieres que nos sentemos juntos. Últimamente me he acordado de ti- era cierto, aunque en un sentido…diferente. Ginny sonrió mostrando toda su dentadura y dio un pequeño aplauso.
-¡Sabía que este día llegaría!- Harry sonrió con mucho menos entusiasmo, entrando junto con la pelirroja rogando porque todo diera resultado.
Nos vemos en el siguiente cap… :D
