Cuando el amor vence al orgullo

Capítulo 9

La convivencia

Había pasado ya un mes desde que se fueran a vivir juntos Trunks, Akari y Niki. El piso se encontraba en el centro de la ciudad, pero aunque no era muy grande tenían buenas vistas pues era uno de los áticos más altos. La casa tenia de todo, el hall se comunicaba con el salón, el cual tenía un sofá de tres plazas de color rojo y un gran televisor plano en frente, teniendo a ambos lados de ésta algunas estanterías. Al lado del sofá estaba la entrada una pequeña terracita con unas sillas de mimbre para poder disfrutar de las vistas relajadamente. Detrás del sofá había una mesa con un centro floral, puesto por Akari.

Su confortable hogar estaba dotado con tres habitaciones, una de ellas transformada en un despacho, abarrotado de papeles. Otra habitación era la del bebé en la que había una pequeña cama, una cuna y un armario pequeño. La habitación grande estaba reservada a ellos, con una cama amplia de matrimonio, un armario empotrado que ocupaba toda la pared. También disponían de un aseo propio aparte del que había en el pasillo y una pequeña chimenea. Las vistas desde esa habitación también eran espectaculares.

La convivencia entre los tres era muy buena, su calidad de vida había mejorado muchísimo y se les notaba en el rostro. Paseaban por la calle con el carrito como una pareja más, felices y sonrientes. Eran de envidiar.

Pero tan sólo había un pequeño problema, Akari sufría shock postraumático producido por los abusos continuados por el padre biológico de Niki, con lo cual le impedía mantener relaciones sexuales, le resultaban aterradoras, no podía remediarlo el miedo le salía desde las entrañas. A Trunks no le preocupaba mucho, había contratado a un buen psicólogo para ayudarla y sabía que tarde o temprano la desbloquearía. La quería tanto que podía perfectamente pasar sin sexo una temporada, con estar a su lado le era más que suficiente.

Por otra parte, Trunks estaba hecho un padrazo, era un experto dando los biberones y bañando al bebé, a su hijo, pues ya lo consideraba como suyo propio. Sin embargo, no se le daba tan bien cambiar pañales porque siempre terminaba lleno de pipí, a Niki le encantaba hacerlo pero a Trunks no le importaba, terminaba siempre haciéndole pedorretas en la barriga.

Akari observaba esas escenas feliz, sin saber que algo más iba a suceder.

Últimamente Trunks tenía mucho trabajo. Se levantaba muy temprano y volvía tarde y cansado a casa, donde le esperaban Akari y Niki y una suculenta cena, pero a pesar del cansancio siempre tenía besos y mimos para los dos.

Uno de esos días Trunks llegó más temprano de lo normal a casa. Akari asustada salió de la cocina, pues estaba preparando ya la súpercena de saiyan, y salió a su encuentro. Al llegar vio a Trunks un poco nervioso y serio además tenía una mano detrás de la espalda.

- ¿Sucede algo, cariño? –le preguntó Akari.

- Eh… No –dijo él.

Acto seguido sacó la mano de detrás de la espalda y mostró un bonito ramo de flores. Akari al verlo se sorprendió.

-Hoy hace un mes que vinimos aquí los tres, ¿Te acuerdas? –dijo él.

- ¿Sólo un mes? Parece que llevemos más tiempo –dijo ella mientras cogía el ramo y lo olía.

- A mí también me ocurre lo mismo, por eso he estado pensando que ya basta de perder más el tiempo –explicó Trunks.

Akari no entendía lo que había querido decir Trunks con eso pero le preocupaba los nervios que tenía, se le notaba tenso.

Al chico se le empezaron a enrojecer las mejillas y empezó a agacharse hasta colocar una rodilla sobre el suelo, sacó una cajita de terciopelo azul del bolsillo de su pantalón y la abrió al mismo tiempo que le preguntaba: - Akari, ¿Quieres casarte conmigo?

Ella quedó perpleja, no se lo esperaba, y se abalanzó sobre él abrazándolo llorando.

- ¿Eso significa si? –preguntó preocupado

- Siiiiiiiiiii –le dijo emocionadísima mientras que lo besaba.

Una vez recompuesta de la emoción le puso el anillo, era de oro blanco con un diamante no muy grande, se le veía perfecto.

- ¿Qué te parece casarnos de aquí a un mes? –propuso él- nos pueden ayudar mi madre y mi hermana, Bra, estará encantada y ya sabes que se le dan bien estas cosas.

Akari comenzó a ponerse seria.

- Bueno, no les digo nada, no pasa nada –rectificó él.

- Si, si díselo, tienen buen gusto para estas cosas y lo harán encantadas es sólo que… ya sabes… mi problema… la noche de bodas –suspira.

- No te preocupes, cada proceso tiene su tiempo, y si llega la noche de bodas y no se puede, no pasa nada, lo importante es que nos tenemos el uno al otro. No quiero que fuerces la situación, tiene que salir natural, si no se pierde la magia del momento. No te agobies y a disfrutar de los preparativos futura señora Brief –le dedica una sonrisa- espero que mi hermana y mi madre no nos mareen mucho. (rie)

Los días transcurrían con normalidad, Akari se había hecho las pruebas típicas del vestido, del maquillaje y del peinado. Todo iba a salir perfecto. Faltaban dos semanas para el acontecimiento y las invitaciones ya estaban enviadas a todos los guerreros Z y compromisos familiares de los Brief.

Un día por la noche, como tantas atrás, con Niki durmiendo, Akari y Trunks estaban viendo una película de acción a pesar del cansancio, a él le gustaba pasar tiempo con su amada en el sofá antes de ir a la cama a dormir, pero hoy iba a ser diferente.

Él como siempre estaba tumbado dejando un hueco para Akari para que se tumbara con la cabeza apoyada en su pecho. Ella se sentía segura y relajada escuchando los latidos de su corazón. De repente, sin ton ni son, ella levantó la cabeza y le dio un beso, Trunks la besó, volvieron a besarse, las manos entraron en juego, Akari las llevaba hacia la nuca de él, él hacia la espalda de ella, la cosa se estaba poniendo tensa, pues Trunks sabía que no podía pasar de cierto límite y tenía que controlarse.

Ella apretaba su pecho contra el suyo, Trunks estaba desconcertado, ella nunca se había puesto así de… excitada, Será que se ha desbloqueado del shock –pensó. No sabía si sobrepasar el límite, pararla o dejar que siguiera, era peligroso, si se dejaba llevar sería imposible parar.

Ella levantó la cabeza y se miraron, la mirada de ella era diferente, estaba encendida, no había miedo como siempre, tenía la respiración agitada y su cuerpo empezaba a coger temperatura. Ella observó esos ojos azules que tanto le decían y le dijo: -Hazme el amor

¿Qué pasará? Aaaah! el próximo capítulo lo sabremos ;)