¿Qué los Warblers le ayudaran? Era una grandiosa idea, pero no podía esperar hasta el otro día, tenía que solucionar ahora mismo todo ese lío que había armado. Nunca se sintió más tonto, sabía que no podía vivir sin Kurt ¿en qué estaba pensando cuando decidió "no ser gay" para ayudar a Sam? Se odiaba, pero ahora iba a la habitación del castaño y solucionarían todo, a pesar de que ya pasaban de las 12 de la noche y a esa hora debía de estar durmiendo.

-Soy un idiota- susurró y se apoyó en uno de los pilares del pasillo, miraba con atención la puerta de la habitación de Kurt. A los segundos su teléfono comenzó a sonar- Diga- contestó de inmediato.
-Blaine, habla Sam- decía el rubio en voz baja.
-¿Cómo estás?- dijo animado, debía ayudar en lo que necesitara a su amigo.
-Bien, pero tú estás pésimo ¿o me equivoco?- decía con una sonrisa.
-No te equivocas- suspiró con dolor.
-¿Por qué dejaste a Kurt?
-¿Cómo sabes?
-¿Sabes qué es lo peor del mundo?
-No- murmuró con una ligera sospecha.
-Que Kurt Hummel llegue alterado, te grite, llore y te desee suerte, eso es lo peor y para más yo tengo la culpa de que ustedes dos rompieran.
-¡Fue a Mckinley!- estaba más que sorprendido, se suponía que el castaño no volvería a pisar esa escuela mientras estuviera vivo, al parecer se había equivocado.
-Así es, por eso Blaine- suspiró cansado, esas no eran horas para hablar por teléfono, era definitivo- te ruego que vuelvas con Kurt, sea cual sea el plan que tenías deséchalo, por favor. Prefiero verte feliz junto a él- murmuró con una sonrisa.
-Está bien- aceptó el moreno- pero encontraré otra forma de ayudarte.
-Lo sé y lo agradezco, pero por favor no vuelvas a terminar con él.
-Kurt terminó conmigo.
-Como sea- dijo cansado- el punto es que terminaron y tuve que soportar sus retos y gritos.
-Gracias, Sam.
-Buenas noches, Blaine.
-Buenas noches- cortó la llamada y decidió que la mañana siguiente sería un buen momento para volver a empezar.

Se sentía un poco aturdido, recién lograba despertar. Había un olor a aceite de motor y todo estaba sucio a su alrededor, no tenía idea de cómo había llegado ahí, lo único que recordaba era que habló con Sam y se fue hasta su auto para volver a Dalton. Después de eso no recordaba más, se encontraba recostado en el suelo.

-Mi celular- susurró y sintió un fuerte dolor en su estómago y en su rostro, al parecer tenía el labio roto y lo habían golpeado fuertemente, no comprendía qué había ocurrido. Buscó el aparato en uno de sus bolsillos, pero no estaba, se puso en pie con extrema lentitud, tenía que encontrar su teléfono y su cuerpo no parecía querer ayudarlo.

-¿Buscas esto?- le mostró el teléfono.
-Karofky- susurró asustado y retrocediendo. Vio como el ojimiel se acercaba a él con paso lento, sintió su corazón latiendo por el miedo y en algún momento dejó de respirar.
-Hummel- murmuró alzando una mano para tocar su rostro, estaba a solo un metro de él.
-¿Qué quieres?- dijo aterrado, movió el rostro a un lado, todo su cuerpo chocaba contra la pared. En ese momento vio al jugador de fútbol retroceder y mirarlo con una gran sonrisa, no sabía si era de triunfo o qué, pero estaba consciente de que no era nada bueno.
-A ti- respondió suspirando y caminando hasta una silla, se sentó y lo observó desde allí- a tu derecha hay un sofá, te puedes sentar si quieres- dijo intentando ser amable, pero con la agresividad impregnada en sus labios.
-Gra… Gracias- aún en shock logró responder y fue hasta el mueble, donde se dejo caer con cuidado.
-¿Qué piensas de este lugar?- dijo mirando a su alrededor y notando la cara de asco que ponía el muchacho, sonrió con burla, sabía que esa sería su reacción, no por nada lo había observado tan bien cuando estaba en Mckinley.
-Es… está sucio, pare… ce un taller bastante descuidado, hay aceite de motor, pie…zas de auto- veía con dificultad, porque no había mucha luz y le dolía mucho el rostro para hablar tan rápido como estaba acostumbrado. Se sentía aterrado por como fuera a reaccionar Karofky luego de lo que estaba diciendo- diluyente derramado, pinturas y otras cosas que ni quiero pensar qué pueden ser- decía asqueado- además está muy oscuro- sólo había una pequeña ampolleta en medio de la habitación, la que permitía que el castaño viera el rostro de Dave.
-Siempre tan detallista- sonrió y comenzó a registrar el teléfono de Kurt- ¿tienes aquí el número del idiota que me golpeó?- decía molesto y pasando toscamente sus dedos por el móvil.
-¿Te refieres a Sam, Blaine o Puck?- sonrió levemente al recordar que el rubio lo había llamado para contarle de la golpiza en los vestuarios.
-El estúpido cantante- dijo con rabia.
-Los tres cantan- dijo respirando con dificultad, le dolía mucho el abdomen y cada vez que tomaba aire ardía.
-Tú enamorado- dijo empuñando sus manos haciendo crujir levemente el teléfono. Kurt no respondió sólo miró el suelo- ¿Blaine?- dijo con una sonrisa de burla, al momento que veía el número en el visor- llamémoslo- susurró presionando el botón de llamado y poniendo el alta voz- si contesta, habla- dijo molesto y poniendo el aparato sobre un mueble que estaba entre la silla y el sillón.

Pasaron algunos segundos, en los que el castaño no sabía qué tenía que decir o hacer, sólo sabía que Blaine podía estar en peligro o incluso él, porque aún no tenía idea de lo que pretendía Dave Karofky.

-Kurt- escuchó que respondía, su pecho se infló al escuchar su voz y sintió que las lágrimas se agolpaban en sus ojos.
-Bla… Blaine- le costaba hablar, sentía su garganta seca y sólo quería abrazarlo.
-¿Dónde estás?- susurró preocupado por escuchar su voz tan nerviosa.
-Estoy…- no sabía qué responder, sólo quería huir y estar a salvo en los brazos del moreno.
-Está conmigo- la voz de Dave sonó rasposa y alegre, como si hubiese ganado un trofeo.
-¿Quién es?- no podía creer que Kurt lo llamaba para eso, como acto reflejo se puso a la defensiva, pero luego recordó que a pesar de todo el contratenor no sería capaz de hacer tal cosa.
-¡Karofky!-logró gritar, se sentía desesperado.
-Ayúdalo- repitió con burla- ahora Kurt es mío, y no puedes hacer nada- sonrió tomando el teléfono y cortó la comunicación.
-¡Por qué le dijiste eso!- estaba furioso, se abalanzó sobre Dave tomándolo por el cuello de la camisa, el muchacho estaba apoyado en el respaldo de la silla y tenía una de las rodillas del ojiazul en contra de su estómago- ¡No estoy en peligro!- decía al momento que el jugador de fútbol lo sujetaba por la cintura- ¡No me voy a someter a ti, no más!- estaba alterado.

Lo miró por varios segundos, ese tiempo le pareció eterno, no podía creer que al fin tenía para él solo a Kurt Hummel. El día anterior lo habían amenazado Puck y Sam, aún recordaba lo que habían dicho, que no se acercara al castaño. Obviamente no les hizo caso, si no lo podía tener por las buenas, sería por las malas; después de todo un Karofky siempre conseguía lo que quería, y ahora no sería la excepción.

Aunque ver el rostro bañado en lágrimas del ojiazul lo hacía flaquear poco a poco, sabía que todo el dolor que le mostraba ese muchacho había sido provocado por él. Si tenía que buscar culpables por el sufrimiento que padecía Kurt, sólo podía apuntarse a sí mismo, porque nadie más lo había dañado tanto, si él no lo hubiese lanzado contra los casilleros o iniciado los ataques con granizados, de seguro no habría huido a Dalton, pero ya estaba todo hecho y no había forma de retroceder en el tiempo.

-Harás…- intentó decir, pero verlo tan destrozado lo había debilitado, por mucho que lo dañara en el pasado ahora no podía seguir con eso, no podía herirlo más- lo siento- susurró bajando la mirada.
-¿Qué?- aflojó levemente su agarre de la camisa de Dave, dejó de sentir las manos del matón en su cintura, comenzó a tranquilizarse, sentía como si le hubiesen tirado un balde de agua fría, pero no por eso dejó de tomar al futbolista de la camisa.
-Lo siento por todo- se abrazó a él y sintió como Kurt temblaba, no sabía si eso era bueno o malo, pero por ningún motivo quería dejarlo ir, se sentía bien estar así con él.
-Dave- susurró en su oído- por favor- murmuró comenzando a llorar, se sentía aterrado y sólo quería salir de ahí, no podía creer en qué momento lo había llevado hasta ese lugar. Quería irse de inmediato, pero sabía que eso no sería tan fácil, nunca lo era con Karofky. Su teléfono comenzaba a sonar, pero intentaba no tomarlo en cuenta, estaban en una situación difícil, si el futbolista se lo proponía lo podía hacer trisas entre sus brazos, después de todo tenía la fuerza suficiente como para mandarlo al hospital y que no saliera de allí durante varios meses.

-Tu teléfono- dijo el ojimiel mirando el aparato que vibraba y lanzaba una canción de Gaga desde hace varios segundos, miró un poco más a Kurt y luego lo soltó para que tomara el aparato. El ojiazul deshizo su posición sobre Dave y se acercó al mueble, una vez allí miró quién llamaba y sólo pudo sentir como su corazón latía con fuerza.
-Blaine- susurró conteniendo el llanto.
-Contesta- habló irritado, no había nada más horrible que la tonta sonrisa que ponía Hummel cuando decía el nombre de ese estúpido enano.
-Blaine- llevó el teléfono a su oído y escuchó la voz del pelinegro, era lo único que necesitaba en ese momento, pero gracias a él se desencadenó su llanto y no pudo articular más palabras.
-Pon el altavoz.
-¿Dónde estás?- su voz sonaba desesperada.
-No lo sabe- respondió Dave, Kurt seguía llorando quedamente y miraba a su captor con algo de rabia. Sentía que el contratenor deseaba matarlo ahí mismo, y en parte lo entendía, él jamás había sido muy amable que digamos.
-¡Maldito! ¿Dónde lo tienes?- estaba furioso y haría lo imposible por sacar a Kurt de allí.
-No le haré nada, si es lo que temes- dijo levantándose de su lugar y mirando con atención al muchacho que tenía frente a sí, nuevamente retrocedía el castaño, le daba pánico estar tan cerca de Karofky- no puedo hacerle daño- dijo poniendo una mano en una de las mejillas del más pequeño.
-¡No te creo!- gritó molesto y presionando el teléfono contra su oído, estaba dando vueltas en su habitación y no sabía si alguien ya había escuchado sus gritos desesperados, pero aún así no le importaba.
-¿Le harías daño a la persona que amas?- susurró acercándose más a Kurt y tomando su rostro con ambas manos, una pequeña sonrisa se formo en sus labios.
-¿Me amas?- susurró dejando correr las lágrimas y sintiendo como su corazón latía con fuerza. Eso no podía estar pasando, era lo más irreal del mundo, pero no podía negar que ahí estaba Dave Karofky declarándose.
-Desde hace mucho y cuando te besé la primera vez… fue fantástico- sonrió ampliamente e intentando acortar la distancia entre sus rostros.
-¿Kurt?- lo llamó Blaine, se sentía nervioso y sólo quería tener al ojiazul entre sus brazos. No quería imaginar la escena que ocurría allí, la voz suave del atacante y los sollozos de su amigo lo tenían aterrado, eso daría pie a cualquier cosa.
-Para mí no lo fue- respondió bajando la mirada- fue el beso más horrible que he recibido- murmuró sintiendo como Karofky soltaba su rostro y le daba un fuerte golpe al muro que estaba detrás de él.
-¡Y cuándo besaste a ese estúpido!- gritó furioso indicando el teléfono, sabía la respuesta, pero necesitaba escucharla.
-Besar a Blaine- murmuró mirando el suelo y sintiendo que su corazón latía con fuerza- fue maravilloso- dijo con voz suave y sonriendo- sus labios son dulces.
-Kurt- se escuchó desde el teléfono- te amo- dijo el moreno, su voz estaba quebrada. En ese momento Karofky cortó la llamada y tomó a Kurt por el cuello.
-Escúchame bien- susurró a milímetros de sus labios- te dejaré libre si me besas como lo besarías a él.
-No- dijo en un murmullo y sintió como presionaba más y más su cuello- nunca- susurró perdiendo aire. Dave lo soltó en ese momento y lo miró con odio, no podía entender por qué no lo quería besar, lo dejaría libre a cambio. Cualquiera que apreciara su vida accedería, al parecer Kurt no era de esos o tal vez quería más su vida de lo que Karofky podía imaginar.
-¿Por qué no?
-Porque no eres él- susurró mirando el suelo y tocando su cuello, aún sentía los dedos del ojimiel en esa zona y dolía.
-Ándate- murmuró apartándose lo suficiente y dándole la espalda, no lo quería seguir viendo. Todo eso había sido una tontería.
-¿Qué?- dijo sin entender y mirando incrédulo a su atacante.
-¡Que te vayas!- le gritó furioso.
-Dave- murmuró acercándose a penas tres pasos- gracias- tomó su celular del mueble y miró con atención la espalda del futbolista, luego se decidió y lo tomó por un brazo.
-Lamento todo esto yo…- intentaba decir, había volteado a ver a Kurt, estaban frente a frente.
-Nadie se enterara, lo prometo- murmuró con suavidad, miró el suelo por unos segundos y luego tomó el rostro de Dave entre sus manos y acercó sus labios a los de él y lo besó, fue lento y con algo de calidez, no como la que ocuparía con Blaine, pero plasmaba en ese beso toda la compasión que sentía por Dave Karofky, porque no era posible sentir nada más por un ser tan salvaje como él. A los segundos se separó.

Kurt salió de allí y a penas estuvo fuera notó que era de día y su auto estaba justo afuera, las llaves estaban puestas, lo hizo arrancar y a los segundos se dirigía a Dalton, se encontraba en las afueras de Lima, en una ruta que conocía bien, pero en una casa en la que jamás había estado.

Su teléfono volvió a sonar, era Blaine, pudo verlo en el identificador de llamadas, puso el altavoz y sonrió al escuchar la voz del líder Warbler.

-Kurt- lo llamó con la voz quebrada.
-Estoy bien- dijo sollozando- estoy bien, voy a Dalton ahora.
-¿Dónde estás?
-En la carretera.
-Iré a encontrarte- susurró tomando con ambas manos el teléfono.
-No, ya estoy cerca, en unos veinte minutos estaré allí, sólo necesito…- susurró a penas, su voz se quebraba y sentía que ahora más que nunca necesitaba a Blaine.
-¿Qué necesitas?- su voz sonaba desesperada- ¿estás herido?
-Te necesito a ti- susurró conteniendo el llanto.
-Te amo, Kurt- volvió a decir, pero no podía sonreír, no si no podía tenerlo en sus brazos y ver su rostro. El contratenor sintió como su pecho se inflaba y como las heridas en su cuerpo ardían, se miró en el espejo del auto y notó que su labio estaba bastante roto y tenía un moretón en el rostro, suspiró frustrado, tendría que aplicar maquillaje a su piel, odiaba usarlo si no era para una presentación- ¿Sigues ahí?- lo llamó luego de minutos en los que no escuchó respuesta.
-Cuando llegue hablaremos, espérame en el estacionamiento, por favor.
-Ya estoy ahí- murmuró y colgó.

Sentía que su alma se iba a salir de su cuerpo, no podía creer que no tenía idea de dónde se encontraba Kurt y de que Karofky lo hubiese secuestrado así no más. Se odiaba por ser tan tonto y dejarlo ir de nuevo a Mckinley, sabiendo que era el lugar más peligroso donde podía estar el castaño. Se había enterado que había ido porque Sam lo llamó molesto, le reclamo porque no era posible que dejara a Kurt por ayudarlo a él, y tenía toda la razón, debía encontrar otra forma de ayudar a Sam y quedarse con Kurt, porque no estaba dispuesto a que Karofky le hiciera más daño al castaño, aunque después de esto no sabía si podría perdonarse. Miró su reloj, habían pasado 20 minutos, debía de estar por llegar, vio que un auto entraba al estacionamiento subterráneo, las luces eran bajas y el vehículo se estacionó al lado de su auto, vio a su conductor, no se bajaba, se acercó y abrió la puerta.

-Blaine- susurró bajando y lanzándose a sus brazos.
-Kurt- cerró la puerta detrás del castaño y lo apoyó en el auto para abrazarlo con más fuerza y no caer, porque sentía que en cualquier minuto sus piernas perderían fuerza.
-Me dejó libre- susurró mirándolo.
-Te golpeó- murmuró mirando su labio y su rostro.
-Descuida, ya no me molestará más- dijo abrazándose al moreno.
-Te hirió- susurró separándolo y viéndolo con atención.
-No es nada- miró a un lado, pero Blaine tomó su barbilla con su mano derecha.
-¿Te viste el rostro?- dijo con las lagrimas bajando por sus mejillas.
-Sí, nada que el maquillaje no solucione- susurró y suspiró con fuerza.
-Kurt- lo volvió a abrazar- creí que ese animal… no lo sé, pensé tantas cosas- dijo desesperado y mirándolo como si fuese un fantasma.
-Ya estoy aquí- susurró y acercó sus labios para besarlo, pero Blaine lo esquivó.
-Lo siento- susurró y se separó completamente.
-Es…está bien- dijo a penas, miró el suelo por unos segundos y comenzó a caminar hasta la entrada de la academia.
-Hey- lo llamó desde su posición y Kurt se detuvo- dije que te amo y no respondiste- sus palabras resonaron en el lugar.
-Intenté besarte y me esquivaste- respondió para luego seguir con su camino y desaparecer por el umbral de la puerta de madera.

Sentía sus piernas temblar, no aguantaba más, necesitaba llorar y desplomarse en algún lugar lo suficientemente privado para desahogarse, tenía que llegar pronto a su habitación, por fortuna nadie se cruzó en su camino cuando corría por los pasillos de Dalton. A penas ingresó a la habitación cerró los ojos y se dejó caer en su cama. Pasaron varios minutos en los que lloró y se abrazó a su almohada, no podía creer como en dos días su vida había girado tantas veces, era increíble lo que sucedía.

-Kurt- susurró Blaine entrando a la habitación que en ese momento se encontraba en penumbras, cerró la puerta con cuidado, se acercó a la cama y vio al castaño que lloraba abrazado a una almohada. Se sentó a su lado y comenzó a acariciar su cabello.
-Sal de aquí- susurró el contratenor.
-No me iré- dijo sin dejar su puesto.
-¡Ándate!- le gritó quitando su mano de su cabeza y mirándolo furioso.
-Tranquilo- puso sus manos delante de él- hablemos- dijo calmado e intentando que Kurt hiciera lo mismo.
-¿Hablar? ¿Desde cuándo hablar ha solucionado algo?- dijo molesto.
-Siempre- tomó una de sus manos- escúchame.
-No quiero- susurró quedamente.
-¿Qué ocurrió con Karofky?- dijo temeroso, no quería saber detalles de lo ocurrido, porque dolería, pero era necesario, porque no permitiría que Kurt se los guardara y se quedara con toda la angustia.
-Nos besamos- dijo sin bajar la mirada y concentrando su atención en el rostro del moreno.
-¿Te besó de nuevo?- decía incrédulo.
-NOS besamos ¿no entiendes? Fue mutuo- intentaba herirlo, eso era más que claro.
-Lo besaste- murmuró acercándose a Kurt y tomando su rostro- no me importa- decía mirando sus labios- te amo.
-Yo no…- dijo en un susurró y sin creer sus propias palabras ¿no lo amaba? Pero si había dicho que estaba perdidamente enamorado de Blaine Anderson, cómo era posible que dijera eso.
-Está bien- dijo resignado el ojiverde- pero eso no quita que te ame- sentía su corazón hacerse pedazos, pero no se lo mostraría, seguiría siendo el chico fuerte que mostraba ante todos- por cierto- susurró luego de unos minutos- perdóname.
-¿Por qué?- su voz estaba quebrada, no soportaba ver a ese Blaine tan fuerte ante una situación tan desastrosa.
-Por lo de Sam, no haré nada de eso, no te quiero perder- dijo tomando sus manos y aproximándose más al castaño.
-Blaine- suspiró acercándose y apoyando su frente en la del pelinegro- eso debiste pensarlo antes.

Sintió como su mundo caía al suelo, Kurt lo estaba destruyendo con cada palabra, todo eso dolía y al parecer el contratenor no parecía darse cuenta, él realmente lo amaba y no podía entender por qué le estaba haciendo todo eso.

-¿Kurt?- preguntó después de unos segundos y sin separar su frente de la de su compañero.
-Dime- dijo mirando los ojos cerrados de Blaine.
-¿Alguna vez me quisiste?- abrió los ojos y enfrentó la mirada azul que tanto lo dañaba en ese minuto, sabía que esa respuesta podía destruirlo completamente, pero estaba dispuesto a escuchar.
-You make me feel like I'm living a teenage dream- murmuró sin despegarse- desde ese día te quiero- dijo con una pequeña sonrisa.

Blaine se apartó de una vez, Kurt le estaba haciendo demasiado daño y él no podía soportarlo más, ya no. Lo miró un par de segundos y notó como el ojiazul se levantaba de la cama para acercarse a él.

-No te acerques, por favor- dijo en un hilo de voz y con los ojos acuosos- No te entiendo- murmuró con el llanto en la garganta- Ese animal te hizo daño ¡Por él llegaste a Dalton!- gritó fuera de sí- Y ahora me dices que lo besaste- una lagrima cayó por su mejilla derecha- no entiendo, Kurt- su voz estaba rota y no lo disimularía más- yo te amo ¿entiendes? Estoy dispuesto a hacer lo que sea por ti, lo que sea- murmuró acercándose a él y tomando sus manos- pero tú no sientes lo mismo- decía con las lagrimas bajando por su rostro y con una sonrisa amarga en los labios- es mejor que- sabía que eso podía hacer más daño del que había generado el ojiazul, pero necesitaba decirlo, respiró con fuerza- no te quiero ver más- dio media vuelta y salió de la habitación.

-Blaine- sintió como si un balde de agua fría cayera sobre su cabeza, no podía entender en qué minuto su mundo se había ido al suelo, tenía que arreglar las cosas de alguna forma, se sentía desesperado, la angustia dominaba sus sentidos y en cualquier momento cometería una locura.

Su teléfono comenzó a sonar y sin siquiera mirarlo dejó que siguiera igual, no quería hablar con nadie en ese momento, sólo quería pensar en todo lo dicho y cómo pasarían sus días en Dalton a partir de ese momento, por más que quisiera no podía evitar a Kurt todo el tiempo, se encontrarían en los ensayos del coro y realmente no quería saber cómo iba a reaccionar el castaño ante él, no necesitaba más dolor por ese momento.

-Blaine- entraba a su habitación David, seguido de Wes, Jeff y Nick.
-¿Qué ocurre?- intentó aclarar su voz y bajó la mirada, estaba sentado en su cama.
-¿Estás bien?- intervino Wes.
-De maravilla- susurró tomando aire- ¿qué quieres?- subió la mirada y ninguno de los Warblers se atrevió a hablar, los ojos de Blaine Anderson estaban rojos, hinchados y mostraban todo el dolor que era capaz de sentir una persona, estaba totalmente destruido.
-Vinimos a buscarte para el ensayo, recuerda que hoy ibas a…
-Ya no chicos, se los agradezco, pero no hay razón para intentar recuperarlo, está todo perdido- sonrió con amargura- vayan, yo los alcanzo en unos minutos- se puso de pie y entró al baño, definitivamente no podría concentrarse en nada más.

Estaban todos los Warblers en el salón de ensayos, hace unos segundos había llegado Kurt, parecía un alma en pena y en sus ojos se reflejaba el dolor, se sentó en el sillón sin decir nada. Dejó su bolso a un lado y se quedó pensativo en su lugar, se notaba que mantenía una lucha interna.

-Lamento llegar tarde- Blaine había entrado, su voz era totalmente seria y su rostro estaba igual, se notaba que algo había cambiado en él, todos lo notaron.
-Justo íbamos a comenzar, toma asiento- dijo Thad- David ¿qué tenemos para hoy?- el moreno comenzó a mirar su agenda.
-Tenemos…- susurró sin querer decir lo que estaba anotado, si hablaba Blaine lo podía asesinar y realmente él no quería morir aún- que decidir qué canción cantaran Blaine y Kurt en nuestra próxima salida- dijo de una vez y el silencio que se puso en la habitación fue sepulcral.
-¿Alguna idea o sugerencia?- todos se miraban, sabían que a Blaine le encantaba elegir sus canciones, pero no sabían si lo haría.
-Podríamos cantar algo de Gaga- dijo Jeff desde su puesto, a lo que todas las miradas que se posaron en él querían asesinarlo, era obvio que Blaine jamás cantaría algo así, a pesar de que una gran sonrisa había aparecido en el rostro de Kurt.
-¿Gaga?- se escuchó la voz del líder Warbler- ¿es una broma cierto?- alzó una ceja y se puso de pie.
-¿Qué tienes contra Gaga?- dijo Kurt levantándose molesto, no podía creer la burla que se había posicionado en los labios del moreno.
-¿Quieres saber?- dijo con una sonrisa y acercándose, notó que el maquillaje realmente hacía maravillas, Kurt no tenía ni un rastro de los moretones que vio en su rostro y sus labios parecían haberse partido como cuando estás deshidratado.
-Claro que quiero saber.
-Me molesta que sea tan cínica e hipócrita- espetó con molestia y a solo un paso del castaño, quien no podía soportar tal insulto, ya que no era para la artista, sino que para él.
-¿Hipócrita?- sonrió con burla y miro un segundo hacia otro lado, luego volvió los ojos a Blaine- ¡El único hipócrita eres tú! Arruinaste todo y lo sabes- decía intentando contener la rabia y las ganas de gritarle todo lo que lo atormentaba.
-¿Yo lo arruiné? ¡No estoy seguro de quién es el que se anda besando con el matón que le hacía la vida imposible!- espetó furioso, a penas terminó la frase recibió una fuerte cachetada de parte del castaño, todos estaban sorprendidos.
-De cualquiera lo esperaría, menos de ti- dijo con la voz levemente más aguda- no tienes derecho a decirme eso- las lagrimas luchaban por salir de sus ojos, por lo que decidió marcharse de ahí, no soportaría un minuto más en la misma habitación que Blaine.

Todos se quedaron mirando al líder, no podían creer lo que se habían dicho ¿Por qué se destruían de esa forma? No era justo para ninguno de los dos y debían detenerse antes de provocar más daño innecesario. Blaine miraba el suelo en ese instante, pero bastaron unos cuantos segundos para que saliera del salón de ensayos para perseguir a Kurt, no dejaría las cosas así.

Corrió para darle alcance más rápido, lo encontró a metros de su habitación, por lo que a penas estuvo cerca lo tomó por un brazo y lo aprisionó en contra de una de las paredes, se miraron desafiantes y el castaño luchaba por soltarse del agarre.

-Suéltame.
-No vuelvas a dejarme en vergüenza- decía presionando el brazo del muchacho.
-Te lo merecías- susurró con rabia y dolor.
-¿Me lo merecía?- dijo con sorpresa- así como merecía que te besaras con Karofky, merecía que no me amaras, merecía que lo nuestro terminara así de mal- había intentado estar serio y no derrumbarse delante de Kurt, pero le resultaba imposible, el dolor era más grande de lo que creía soportar y ya estaba llorando delante del castaño- sí, tienes razón. Merecía todo eso- lo soltó y retrocedió unos pasos- gracias por aclararlo- susurró y se marchó de ahí, necesitaba un poco de aire, tenía que salir de Dalton aunque fuera por unos minutos.