Disclaimer: Los personajes pertenecen a la Sra. Meyer, la trama es inspirada en el libro "Un asunto pendiente" de John Katzenbach, yo solo soy dueña de la adaptación y algunos cambios ^_^

Summary: Los Cullen & Los Swan planearon un robo, todo salio mal, hubo muertes, encarcelados y huidas …. Pasaron 18 años y la venganza esta por llegar, será lenta y cruel ¿Por donde empezara? Sus hijas … ¿Podrá nacer el amor entre secuestrador- secuestradas?

"Su nombre es Venganza"

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Bella's. prov.

No se cuanto tiempo llevamos encerradas. Solo se que esto va para largo. No he escuchado movimientos. Los hombres solo salen y entran de esta habitación como si no estuviéramos, y eso es desesperante.

-¿Crees que hoy también venga Edward?- pregunto mi pequeña hermanita.

Edward se había estado quedando todas las noches aquí. El era … diferente. Su presencia me hacia sentir extrañamente tranquila y segura. Alice estaba encantada con el, ya que todas las noches se ponían a platicar, en cambio con migo era normal. No me hablaba ni me agredía. Como si no estuviese aquí. Algunas veces no podía evitar contemplarlo. Su divino rostro y sus impactantes ojos, Hermoso, así era Edward.

-Supongo- dije queriendo restarle importancia.

Ya era de noche, supongo, por que Emmett nos había traído comía. Me basaba en la comida para saber mas o menos que horas eran. Estupido pero útil.

Estaba acomodando la cama cuando abrieron la puerta y James apareció por ahí con su rostro serio y atemorizante como siempre. Avanzo por el cuarto y se sentó en la cama de alado, con su mirada fija en mi.

-Aly, es hora de dormir- la llame incomoda con las miradas de James sobre mi cuerpo.

-Voy a esperar a Eduald- dijo con una sonrisa y dando saltitos. Iba a hablar pero el hablo antes.

-El no vendrá- dijo fríamente. Alice se encogió y se subió a la cama. La arrope y le di un besito de buenas noches.

-Buenas noches, Bella- dijo cerrando su ojitos.

-Buenas noches, Aly- tome las sabanas y la tape, pero como estaba nerviosa, mi pulsera se atoro. Cuando la jale se rompió y callo al piso.

Esa pulsera me la había dado mi abuelita antes de morir. Era un tesoro para mi y ahora se había roto.

Cuando me agache a recoger los pedacitos, sentí que alguien se ponía atrás de mi, no le tome importancia. Me iba a parar cuando sentí una nalgada.

Me voltee encabronada y me encontré con la cara sonriente de James.

-¿Qué madres te pasa?- dije viendo como se acercaba a mi con ojos lujuriosos.

-Tranquila, te gustara- susurro tomándome de la cintura.

-¡Aléjate!- grite y le pegue un manotazo. El sonrió aun mas.

-Me encantas, Isabella- dijo asquerosamente mientras me recostaba en la cama.

-¡Déjame, estupido!- dije pataleando pero el era mucho mas fuerte.

-Después que me divierta un poco- dijo y empezó a besar mi cuello.

Me daba tanto asco y miedo. ¿Así era mi final? ¿Violada por un maldito? Pues, si era así lo cambiaria.

Junte todas las fuerzas que pude y levante la pierna, pegándole en sus partes.

-¡Argh!- gruño alejándose de mi y tocándose ahí.

-Mira, maldita a mi nadie me gana- luego solo sentí una mano impactándose con fuerza contra mi mejilla, haciendo que soltara un grito que fue callado por su mano.

-¿Bella?- dijo la suave voz de mi hermana. Voltee y vi como me miraba con terror. Negué con la cabeza, diciéndole que no hiciera nada. Ella entendió y se alejo hacia una esquina sollozando.

James empezó a besar mi cuello y arranco mi blusa. Una lagrimas se escaparon de mis ojos.

"Edward … ven por favor" pensaba, rogando que en cualquier momento apareciera mi Edward y me sacara del infierno.

Las lagrimas brotaban con mas fuerza de mis ojos. Cuando pensé que había llegado mi momento, la puerta se abrió de golpe dejando ver a mi ángel.

Sus ojos se toparon con Alice, después volaron por la habitación hasta entrelazarse con los míos.

Todo fue muy rápido, de pronto James voló hacia el piso, donde estaba siendo salvajemente golpeado por Edward.

No sabia que hacer. Estaba como en shock, escuchaba todo pero no podía moverme. Por acto de reflejo me había parado de la cama y me había quedado ahí, inmóvil.

Mi cuerpo temblaba y las lagrimas bajaban por mi rostro, las piernas me temblaban, sentía que me iba a desmayar. Poco a poco me fui agachando hasta quedar hincada con mis brazos alrededor de mi cuerpo tratando de protegerlo.

Sentí como alguien se arrodillo a mi lado pero no podía asimilar nada. "¿Qué acaba de pasar?" era lo único que pasaba por mi mente. Unos calidos brazos me rodearon, transmitiéndome seguridad y dándome a entender que mientras estuviera en ellos nada me lastimaría. Las piezas del rompecabezas encajaron y obtuve la respuesta a mi pregunta: Habían tratado de violarme.

Me aferre a la persona y deje que me llevara mientras yo lloraba con fuerza.

-Tranquila- susurro una suave voz mientras una mano me acariciaba la espalda con el fin de calmarme.

-Ya paso, tranquilízate- repetía una y otra vez. Poco a poco me fui calmando hasta que mi lloriqueo se convirtió en leves hipos.

-¿Mejor?- asentí y levante la cabeza para encontrarme con esas hermosas joyas esmeraldas que tenían tallada la preocupación pero cuando me vio ese sentimiento fue cambiado por una furia inexplicable.

-¿El. Te. Hizo. Eso?- pregunto dejando de acariciar mis cabellos, al principio no sabia a que se refería hasta que recordé los golpes. Baje la cabeza y tape mi rostro con mi cabello, el los aparto y se quedo viendo mi rostro.

-¡¿El te golpeo?!- grito asustándome, no pude reprimir una lagrima y asentí. Sentí como me levanto y me dejo en el piso mientras el caminaba directo a la puerta para matar a James.

Apenas se alejo , el miedo y la inseguridad se poso sobre mi. Rápidamente avancé hacia el y lo tome del brazo para que no cometiera otra tontería y se metiera en problemas con Carlisle.

-No, Edward … por favor- sollocé. No me había dado cuenta que estaba llorando, pero ahí estaban las lagrimas dejando su paso amargo.

-Isabella, te lastimo- dijo tocando mi herida. Hice una mueca de dolor.

-Solo quédate con migo- susurre inconcientemente.

Cuando me di cuenta de mis palabras, me regañe internamente. Ahora ah de pensar que estoy locamente enamorada de el. "Aun que no estaría muy equivocado" ¡Isabella, que piensas! Es obvio que no estas enamorada de Edward Masen, simplemente … te gusta … ¿Me gusta? ¡No, no puede ser!.

-Siempre- sus palabras me tomaron desprevenida e hizo que mi corazón se acelerara alocadamente y la sangre se fuera de mi rostro. ¿Será que el …? No, un dios griego no se fijaría nunca en una chica estupida y normal como yo.

-Gracias- dije y pase mis brazos alrededor de su cintura. Pensé que me iba a rechazar pero me abrazo y me recostó sobre su pecho.

Me llevo hasta la cama y me sentó en ella, al momento en separarnos pude ver que su mirada se fijo en mi cuerpo, haciéndome sonrojar por la vergüenza. Mire hacia abajo y me percaté de que mi blusa seguía rota … "Ni modo que se compusiera sola" .

-Toma- dijo entregándome la playera que el cargaba, dejando así su escultural pecho descubierto, por unos minutos me quede embobada viendo su piel pálida como el marfil y lo bien que estaba formado.

-Gracias- dije aturdida.

Rodee la cama para quedar de espaldas a el y poderme cambiar. De reojo vi como cargaba a Aly que sollozaba ligeramente y la consolaba, no pude ocultar una sonrisa.

-¿Estas bien?- pregunto.

-Si, Eduald- contesto Alice asintiendo eufóricamente.

-¿Qué fue lo que paso?- pregunto y mi corazón se apretó.

-No se, yo estaba dolmida y escuche gritos. Mi helmana estaba peleando con el y luego el le pego muy fuelte y luego le dompio su blusa …- dijo entre sollozos.

-Y llegaste tu- finalicé sentándome a su lado y cargando a Alice que estaba mas dormida que despierta. El solo sonrió.

Tome a Alice y la pegue a mi cuerpo arrullándola hasta que se quedo dormida y la pase a la cama arropándola.

-Deberías dormir- dijo y se paro de la cama.

-No tengo sueño- mentí. Si tenia sueño pero prefería quedarme y contemplarlo como las anteriores noches.

- Estas cansada- dijo pasando sus dedos por mis ojeras, yo me estremecí ante su tacto.

-Dudo poder dormir-

-Trata-

Asentí y me metí a la cama abrazando a Alice, cerré los ojos y trate de dormir. Sentí por un rato la mirada penetrante de Edward y luego solo escuche unos pasos.

Cuando no escuche mas ruido abrí los ojos y me apoye en mi antebrazo. Lo busque y lo encontré en el mismo rincón de siempre en la misma posición de todas las noches y sus ojos cerrados.

Me quede ahí tumbada viéndolo por un buen rato y pensando en la batalla de sentimientos que tenia.

Sabia que sentía algo por Edward, pero no sabia que era, podía ser solo atracción física pero alguna parte de mi me decía que era algo mas fuerte pero ¿Qué? ¿Seria acaso que en este poco tiempo, de una manera u otra, juntos haya podido desatar en mi el amor? ¿Se le llamaría amor a primera vista? ¿Es eso posible? ¿Seria el tipo de amor que existe en los cuentos de princesas? ¿El que existe aun antes de que las personas se conozcan y que con una sola mirada pueden desatar la bomba? Tenia tantas preguntas y tan pocas, casi nulas, respuestas.

Trate de alejar cualquier pensamiento sobre el en mi mente y trate de conciliar el sueño, pero me era imposible. Volví a fijar mi vista en Edward y vi que se había resbalado un poco y quedado en una postura incomoda. Me levante y camine hacia el.

-¿Edward?- lo llame, haciendo que se asustara y se golpeara la frente con la pared. No pude ocultar una risita.

Abrió sus ojos y los clavo en los míos.

-¿Isabella?-

-Si. Siento levantarte- me disculpe sonrojándome.

-No te preocupes. ¿Qué paso?- pregunto parándose.

-Me preguntaba … ¿Puedes acostarte con migo?- solté. ¡Yo no iba a decir eso! Se trataba que le iba a decir que durmiera en la otra cama no con migo. De seguro ahora ha de pensar que soy una cualquiera.

-¿Qué?- pregunto confundido.

-Es que no puedo dormir ¿Podrías acostarte a mi lado hasta que me duerma?- pregunte. ¿Qué? ¡No! ¿Qué diablos pasa con migo? Creo que mi lado menos razonable esta saliendo a flote, genial.

-No creo que sea correcto- dijo pero podía ver la lucha que se formaba en su interior y eso me hacia ligeramente feliz por que me daba un rayo de esperanza al pensar que tal vez el sintiera lo mismo que yo.

-¿Por favor?- pregunte haciendo un involuntario puchero.

Escuche que susurro algo sobre "el infierno" pero lo dijo tan bajo que lo mas seguro es que me lo haya imaginado. Sonreí y lo seguí.

Se acostó en la cama a lado de mi y paso su brazo por mi cintura, se sentía tan bien tenerlo a mi lado, me sentía protegida y como si ese fuese mi lugar. Apoye mi cabeza en su pecho y deje que la inconciencia me llevara, no sin antes saber la respuesta a mis preguntas.

"Te quiero, mi Edward"

Rosalie. Prov.

Hoy se cumplía una semana desde el secuestro y estaba mas triste de lo normal. No sabia lo que pasaría después, si las dejarían libres o … no.

Mi padre se la pasaba encerrado en el banco, pensando como hacer para robarlo, ya que ese había sido la orden del secuestrado para que nos devolvieran a Bella y Alice. En cambio, mi madre se la pasaba en la casa, por si alguien se le ocurría aparecer de nuevo.

-¿Rosalie, nos vamos?- pregunto la voz varonil de Emmett, mi nuevo amigo.

-Claro- sonreí y tome -como llevaba haciéndolo una semana- su mano para caminar hacia mi casa.

Emmett se había vuelto mi mejor amigo desde que llego aquí, era como hermano mayor, aun que sabia que sentía por el mas que un amor fraternal. El sabia todo sobre mi, un día le había contado sobre lo de mis hermanas y el me había escuchado y consolado, desde ese día me acompañaba hasta mi casa a pie. De la escuela a la casa estaba bastante lejos pero con solo tener su compañía me recorrería todo el país caminando.

-Hoy se cumple una semana- comento sorprendiéndome que llevara la cuenta.

-Si, la peor semana de mi vida- dije secándome una lagrima que se me había derramado.

-¿A poco tan malo es conocerme?- dijo tratando de levantarme los ánimos, amaba ese poder que tenia de arreglar todo con una sonrisa.

-No, conocerte ha sido lo mejor que me ha pasado- confesé mirando sus penetrantes orbes negros que brillaban con algún sentimiento que no sabia identificar.

-Digo lo mismo- sonrió y sus característicos hoyuelos se formaron en sus mejillas, dándole un aspecto infantil y tierno.

Paro la caminata y se planto enfrente de mi, clavando sus ojos en los míos. Tomo mis dos manos y se acerco lentamente hacia mi. Mi corazón latía tal caballo en carrera y mis manos sudaban ligeramente.

Fui acercando mi rostro al mió y cerré los ojos justo en el momento en el que entre abría los labios, sintiendo su aliento golpearme, subí mis brazos y amolde mis manos a sus mejillas, el me tomo del cabellos y poso sus labios sobre los míos .

El beso fue lento y delicado, transmitiendo el amor que sentíamos por el otro, sus labios se amoldaban a los míos como dos perfectas piezas de puzzle. Cuando nos empezó a faltar el aire, nos separamos y juntamos nuestras frentes.

-Te quiero- dijo con voz entrecortada.

- Yo igual te quiero- dije sonriendo y nos volvimos a fundir en un beso lleno de amor y ternura.

El resto del camino fue en silencio, pero no un silencio incomodo, era un silencio que hablaba por nosotros. En vez de ir de la mano, el llevaba su brazo alrededor de mis brazos y yo lo abrazaba por la cintura, apoyando mi cabeza en su pecho.

Cuando llegamos a mi casa, mi madre nos recibió con una sonrisa, ella ya sabia que me gustaba Emmett y lo aceptaba de todo corazón.

-Nos vemos mañana, te quiero- dijo acariciando mi mejilla.

-Hasta mañana, igual te quiero- sonrió y me dio un beso rápido en los labios.

Se despidió de Renee y se alejo hacia su hummer blanca, que siempre dejaba aquí por las mañanas para acompañarme a la escuela caminando. Lo vi alejarse y no pude evitar suspirar.

-Lo quieres mucho ¿verdad?- pregunto mi madre, abrazándome por los hombros.

-Demasiado-

-Es un gran chico- dijo y asentí con una gran sonrisa en mi rostro.

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N/A: Charlie tiene que entregar el dinero en una semana, pero aun que ya se cumplió una semana desde el secuestro, la visita de Carlisle fue tres días después, así que faltan tres días para que se acabe el tiempo de entrega =D era x si no le entendían.

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