Ciego en la Oscuridad
Esquiofobia: Miedo a las Sombras
Todo por lo que luchamos son solo brasas brillando en la oscuridad
"... Él juró protegerla y que la acompañaría al fin de la tierra para recuperar esa parte que perdió sin importar que ella nunca fuera capaz de recordar los días de felicidad corriendo por el bosque."
La voz joven y masculina se dispersaba por la pequeña colina al costado del río que llevaba un caudal abundante con pequeños peces, varios metros a la distancia se podía ver el puente blanco que conectaba las residencias del campus Hyuga con el centro de la ciudad.
Era una tarde agradable, estaba ya atardeciendo y las nubes se veían esponjosas, moviéndose con la suave briza. Como desearía ser una de ellas... Quizá algún día, convencería a los dioses para que los dejaran flotar con el viento, ser aves quizá, para bañarse con el agua de la lluvia y hacer nidos en las ramas más altas de los árboles.
"¿Por que perdió esa parte, Shikamaru-kun?" Preguntó la voz infantil, obligándolo a bajar la cabeza para ver los ojos verdes de la chica que usaba su vientre como almohada. Al verla no pudo evitar sonreír y dejarse caer nuevamente con las manos tras la cabeza, su vista en las nubes naranja que se teñían con la caída del sol.
"Ah, es complicado, Sakura-chan... tan problemático." Murmuró divertido para si mismo, si tan solo la chica entendiera realmente el significado de sus palabras. "Pero creo que tu Caballero malhumorado ya llegó a buscarte, no creo que quieras hacerlo esperar." Agregó estirando el cuello hasta poder ver sobre la línea de su cabeza por donde pasaba la carretera de tierra que iba fuera de la ciudad por la puerta Oeste.
Si, definitivamente como un vengador nocturno se encontraba Morino Ibiki, Capa Ondulante y todo, juraba que no había viento hace un instante, pero nunca hay que menospreciar la capacidad de melodrama de algunos shinobi, especialmente uno tan temido como Morino.
"Sakura-san, tienes una 'interrogación' en el subsuelo número 7. Tonbo te espera para darte los detalles en el cuartel. Luego de eso debes ir a descansar, mañana empiezan los exámenes chunin y te toca ir junto a Nara para la primer revisión de la parte teórica." Indicó el hombre que se giró para ver al perro que lo había acompañado a buscarla. Personalmente Shikamaru estaba indeciso sobre si el perro era el que los había delatado o era una víctima más de las circunstancias. Morino-san realmente le fastidiaba.
Aun así no hizo ningún sonido cuando Sakura con una alegría desbordante de ver llegar a 'Ibiki-kun', solo entrecerró los ojos en gesto de desagrado y un ligero nivel de amenaza ante el jonin que le observaba con una furia escondida en esos rasgados ojos negros, las cicatrices más notorias gracias a las sombras que dibujaba el sol.
Se puso de pie ante el hombre tratando de recuperar algo de la dignidad perdida al encontrarse recostado sin hacer nada con una chica, la cual si no estaba casada con el hombre era por simplemente nadie poner un nombre a la relación enferma de esos dos, porque ni siquiera él que conocía quien era Sakura, quizá mejor que la propia Sakura hubiera creído que esos dos dormían en la misma cama desde hacía un año y nada había pasado nunca, mucho menos con la mentalidad actual de la chica.
"No quiero volver a verte cerca, Nara. Ya te lo dije."
"¿Recurriendo a amenazar a chicos de la mitad de tu edad? Ouch... eso debe haber dolido." Contraatacó con una media sonrisa sobradora que solo logró irritar al hombre mayor.
"No estoy para juegos, me importa bien poco tu edad. Si te veo cerca de Sakura nuevamente puede que encuentres algunos 'problemas' en tu carrera." Gruñó por lo bajo. ¿Posesivo? Debió ser parte de su imaginación. Solo iba a cortar en trocitos al Nara y dárselo de comer a esos ciervos que tanto adoraban los de su clan. Ese desafio que podía ver en los ojos del chico hacía todo salvo tranquilizarlo.
"Aclaremos algo... yo no podré hacer nada por las leyes de la aldea, tendrás la aprobación de su madre y yo no me voy a meter en asuntos de ustedes. Pero tarde o temprano te darás cuenta que la historia de Sakura y mía es antigua, tanto o más antigua que la de Naruto y Uchiha."
Esas palabras le sonaban a una espada de doble filo a Ibiki, algo que lo incomodó y le desconcertó. Si era cierto, entonces podía ser también parte del problema de Sakura, pero por el otro, ¿por que cuando mencionaba la historia de Uzumaki y Uchiha parecía que hablara de más que solo los 16 años que debían tener en ese momento ambos chicos?
"No vas a interferir." Concilió al final, ganando una media sonrisa al final, sin ver más ya que se giró dispuesto a seguir a su compañera a su terreno de juego.
"No estaba en los planes, después de todo... Sakura-chan es capaz de tomar sus propias decisiones."
"Permíteme dudar de su capacidad actual para ello." Sus ojos afilados se giraron para ver de costado una sombra que se estiraba en una figura amorfa, ojos castaños recorriendo todo a su alrededor para asegurarse de estar finalmente solo.
"¿Tu te crees en posición de poder decidir mejor que ella...¿Hiru-san?"
"Bastardo, Limitándome a una forma tan indigna." La respuesta fue un chasquido de la lengua y un gesto divertido.
"Serán lo que a mi se me antoje, porque es culpa de ustedes mismos que estemos en este problema. Ustedes, su creencia de ser dioses y la genial idea de CORTAR UN ÁRBOL SAGRADO PARA ABANICARSE EL C..." Si, iba a decir culo, no, no estaba loco, pero quizá 'Sasori' lo estaba ya que acababa de lanzar un mango desde la sombra de un árbol directo a su boca dejándole sangrando las encías y causando un mareo aturdidor.
"A Sakura-chan no le gusta que digas palabras feas, Shikamaru-kun." Agregar a la lista de cosas irritantes en este mundo a O-Sasori diciendo su nombre con ese tono cantarín sería de las primeras cosas que haría en cuanto llegara al campus familiar, de momento y para dejar de maldecir su deseo de volver a los viejos tiempos, como a unos mil años atrás, arrancó parte de la piel del mango y dio un mordisco de la carne de este.
"Aunque sea hubieras elegido uno maduro, ¿sabes? Que problemático..." Se quejó sin dejar de comer la fruta, suspirando frustrado mientras pensaba en la historia que le acababa de contar a Sakura, la equis de la cuestión, el gran problema. Y no, no estaba exagerando, el dilema de su universo giraba en torno a esa historia.
"Hace mucho, mucho tiempo en una tierra no tan lejana crecía un pequeño brote solitario entre los grandes árboles. Este brote, pequeño e insignificante como era, decidió que no quería morir como había visto a otros de su especie, por lo que empezó a luchar y pedir ayuda de los otros árboles a su alrededor.
-¿Que debo hacer para ser grande y fuerte?
- Debes buscar agua, debes buscar sol.
Por consejo se estiró, y estiró, creció más que ninguno, sus raíces tocando las aguas más profundas y frescas de la región, tanto creció que su sombra lo cubría todo, sus raíces absorbiendo todo a su paso.
Hasta que un día no quedó nada para los otros árboles, este árbol solitario lloró lágrimas tersas del más suave rosa por sus compañeros que sin quererlo habían dado su vida para que ella creciera.
Solitaria en ese claro se quedó hasta que un día vio por primera vez los ojos de un ser.
- Como ventanas del alma, ¿Que debo hacer para tener ojos como aquel?
Su pelaje negro como la misma oscuridad y su cornamenta alta, orgullosa. Con ella era capaz de derribar a los cerdos salvajes de la montaña que amenazaban a su grupo.
-¿Que debo hacer para ser tan fuerte?
- No debes estar sola, debes proteger algo. Puedes venir con nosotros a las penumbras, en la oscuridad te protegeremos y crecerás grande y fuerte.
- Pero yo no me puedo mover, ¿cómo podría ir?
- Si no puedes venir, entonces yo me quedaré contigo hasta que aprendas a caminar.
Fue por ello que ambos se esforzaron, no tomó una siesta, no tomó un día, siglos pasaron desde la primer promesa hasta que por fin con cabellos del mismo color de sus lágrimas y ojos con el verde de sus hojas la ninfa dio sus primeros pasos lejos de su cuerpo natural, junto a ella el mismo ciervo que juró protegerla siempre a cambio del dulce néctar de sus flores y la tranquila sombra de sus ramas entre las cuales podía ver unas nubes no tan diferentes a las que estamos viendo.
Pero eso no podía ser eterno, años pasaron en paz, las risas de la ninfa y su caballero astado se podían escuchar aun cuando los otros de su especie se fueron y la tierra comenzó a ser gobernada por demonios. El cuerpo del ciervo no era eterno, pero ella siempre esperaba, porque él siempre regresaba a su lado.
El día en que él regresaría, su décima encarnación, no la encontró donde debía estar, el gran árbol había sido cortado, humanos que lo denominaron como un 'árbol espiritual' sin saber que la razón para serlo era porque era el hogar de un ser maravilloso, uno de los últimos seres salidos de las leyendas, así que esa vez él tuvo que esperar por primera vez, su ninfa había muerto de desesperación y angustia sin su compañero a su lado y sin un hogar al que regresar.
El gran árbol de cerezo desapareció entre las leyendas de un clan que venera el resultado del gran árbol espiritual como el Gunbai Uchiwa.
Pero ella siguió caminando a su vez entre los humanos sin recuerdo de nada, el ciervo siguiendo sus pasos desde las sombras de las que había nacido, aunque no recordara los años juntos él juró protegerla y que la acompañaría al fin de la tierra para recuperar esa parte que perdió sin importar que ella nunca fuera capaz de recordar los días de felicidad corriendo por el bosque."
"¿Por que una Sanguijuela?" Gruñó la sombra que le acompañaba. "¡He debido dormir en la misma cama que Sakura y Morino! ¡¿Sabes lo que es dormir en la misma cama que SAKURA sin brazos para defenderme de sus golpes?! ¡La de este mundo está loca, LOCA te digo!"
Escuchar a un hombre tan peligroso reducido a un manojo de exasperación y gritos era ciertamente divertido, el caos para ver esto valía la pena, valía la pena cada segundo y cada céntimo en su billetera para poder escucharlo gritar.
"No es mi culpa que no tengas brazos, siempre podrías darle... no sé, un besito, ¿No crees, Madara?"
Sonrió con satisfacción, volviendo a recostarse para cerrar los ojos, en este mundo él tenía el control, quizá no podía hablar de otros mundos, pero la realidad es que todos progresaban de formas muy diferentes, en dos él no había recuperado la consciencia, quizá en otros lo hiciera, o eso esperaba.
Lo cierto es que había algo que unía el universo a través de todos los mundos paralelos, y eso era lo que algunos llamaban la 'Materia Negra' del universo. Esa materia era lo que su clan manejaba para tomar control de las sombras, pero no eran sombras reales, eso era lo que les daba la capacidad de desprenderse de las superficies sólidas.
De nada valía rebuscar demasiado, no podía intervenir en otros mundos, los únicos que podían eran aquellas almas atrapadas en la Materia Negra, que 'casualmente' haya cruzado caminos con el alma de uno de los portadores del Gunbai que se negaba a morir como el maldito viejo senil que se supone que era pura casualidad. El otro había sido atrapado por testarudez, algo que ver con uno de sus primos.
En serio, ¿quien se divierte estando atrapado en el cuerpo de un Escorpión? Él tenía la respuesta: Uchiha Shisui
De momento se divertiría teniendo control sobre la 'no-vida' de uno de los Uchiha más peligrosos de todos los tiempos y el Uchiha menos Uchiha que jamás perteneció a los Uchiha, Shisui, también conocido como O-Sasori.
"Acostúmbrate, tu y todo tu clan pagará por lo que hicieron."
El chico rubio salió corriendo por un pasillo iluminado por antorchas, podía verlo agitado, pero había más determinación en su mirada que lo que había visto en mucho tiempo, y eso era decir algo porque este chico era el cabeza hueca de Uzumaki Naruto. Delante de él, en una parte destruida lo estaba esperando un chico pálido de cabello negro como la tinta.
"Sai..." Habló el chico tratando de recuperar el aliento solo para notar que los ojos de su compañero no estaban posados en él si no en otra figura que estaba más alta que ellos. "¡TEME!"
"Naruto..."
Fue solo un segundo, el Uchiha ya estaba al mismo nivel que ellos, sin embargo, lo que fuera que iba a pasar se detuvo, el mismo Ibiki no creyó que así fuera a ser un encuentro entre los dos miembros masculinos del equipo Siete, aunque si, no dudaba que Uzumaki si quisiera gritarle en la cara al marico de su compañero no le dejaría ni hablar.
Pero en el momento en que él desenvainó su espada irónicamente admitiendo que el rubio era su mejor amigo cosa que dudaba alguno se hubiera dado cuenta y el tal Sai detuvo su ataque, entre todo eso, Uzumaki dijo algo que le llamó la atención:
"¡Sakura-chan fue secuestrada por un Uchiha!" Tanto él como el Uchiha del sueño se quedaron paralizados, solo había dos Uchiha que supiera, uno precisamente estaba frente a Naruto y el otro...
"¿Mi hermano tiene secuestrada a Sakura?" Preguntó de repente el chico, debatiéndose entre el deseo de eliminar a quien fue su compañero genin del Dai Nana Han y querer saber sobre el destino de su hermano.
"¡No era Itachi-teme! ¡Era otro!"
"¡Deja de tratar de confundirme! ¡No hay otro Uchiha vivo más que Itachi y yo!" Declaró haciendo signos de una mano contra su espada antes de clavarla en el suelo soltando una descarga eléctrica que lo cubrió todo.
Sin embargo para Ibiki la pesadilla solo comenzaba.
La escena que veía no había terminado realmente cuando el vértigo repentino lo desorientó. Cuando se quiso dar cuenta estaba viendo nuevamente lo mismo pero a su vez diferente. Nuevamente Sai era el primero en llegar pero la segunda era Sakura la cual tenía un traje idéntico al de Sai, gris con torera negra con rojo. Esta Sakura se parecía más a la de su sueño de Akasuna no Sasori pero su cabello era largo y se la veía mucho más delicada. Todo era más predecible en esta vuelta, solo que Sasuke se marchó con Yakushi y Orochimaru, pero antes de desaparecer de la vista esta Sakura hizo un movimiento con la boca y los dedos de las manos, al instante, justo antes de desaparecer, la espada que estaba en la mano del Uchiha cayó al suelo, la mano completamente muerta a su lado.
Se sintió fastidiado al no haber considerado que podría volver a ocurrir, pero nuevamente el vértigo se apodero y la escena volvió a comenzar. Esta vez Sakura tenía una camiseta roja, guantes negros en sus manos, protectores de codos, falda médica. Para ser más exacto, se veía exactamente como la Sakura del sueño de la caverna. Esta vez Uchiha logró escapar, pero el otro morocho también salió a buscarlo tratando de darle caza.
Otra más, esta vez Sakura no estaba, si no que Mebuki antes de preguntar nada atacó con el claro objetivo de asesinar al traidor.
"¿Ahora nos crees?" Preguntó una sombra.
"No sé cual es el punto de todo esto..."
"Hay alguien que tratará de matar a Sakura en unos años... Y lo logrará." Respondió otra voz masculina que antes no había escuchado, lo curioso de esta tercer voz es que no tenía una silueta que pudiera relacionarla, simplemente 'estaba'.
"Por todos los cielos, comprendo perfectamente la parte de 'cuidar de nuestros camaradas', pero no estaba al tanto que era 'temporada libre de Sakura', son tres, ¿cuantos más?"
"Keh... Morino Ibiki, hasta durmiendo eres un bastardo." Aclaró una de las tres voces.
"Que yo sepa, esta es la privacidad de MIS sueños, la única razón por la que no me deshago de ustedes es porque no sé como sacarlos de mi cabeza."
"Ains, ¿es eso una declaración de amor?"
"¡Vete a la mierda!"
"Solo para responder tu duda, como habrás visto no hay una sola Sakura, así como no hay un solo Ibiki o un solo Naruto, todos son diferentes, los que tu conoces no son los que nosotros conocemos aunque la esencia se mantenga."
"Ibiki-kun, ¿te encuentras bien?" Preguntó una voz preocupada sobre su cabeza. Y es que tras tantos saltos en sueños había quedado desorientado, cayendo de la cama solo para vaciar el contenido de su estómago en el cesto de la basura, que suerte que había recordado colocar una bolsa nueva.
La habitación seguía siendo la más grande del departamento, hacía unos meses había cambiado su cama simple por una de dos plazas ya que evidentemente el futon que había dejado aparte para Sakura no iba a ser usado, la chica prefería meterse en su cama mientras dormía, sacarle el pañuelo de la cabeza y dormir media cruzada sobre su estómago.
Todavía tenía dudas como hacía para no tener dolor de cuello con esas extrañas poses que hacía dormida.
"Sakura, metoclopramida." Ordenó causando que la chica saliera de la cama de un salto, tomando su bolsa de viaje y sacando una inyección que sin pensarlo dos veces clavó en una de las nalgas del hombre para luego inyectar ganando una mirada de fastidio.
Pasó un par de minutos antes de que con un suspiro el hombre se pusiera de pie para ir al baño a lavarse.
"Ibiki-kun, ¿te encuentras bien?" Repitió la pregunta temprana desde la puerta antes de acercarse a poner la mano en su frente.
"Si, Sakura, regresa a la cama."
Esos momentos era cuando el mayor de los hermanos Morino se preguntaba como habían llegado a ser tan... hogareños. De hecho, ¿cómo lo había convencido la chica de dormir en SU cama? Era un hombre de 30 años, nunca había apreciado compartir la cama con nadie, incluso cuando era genin y luego chunin (Porque la gente a veces se olvida que para llegar a Jonin HAY que ser genin y chunin antes) había insistido en tener su carpa separada al resto, cosa que muchos atribuían a su estatura, pero era simple comodidad, en realidad él tendía a acurrucarse y todo lo que estaba a su paso acababa en su agarre (Cosa que negaría si alguien lo enfrentaba sobre el tema).
Sakura en cambio parecía haber encontrado la forma de acomodarse, o se dejaba usar de oso de felpa o esperaba que él se acomodara para estirarse encima, de una u otra forma ella siempre acababa durmiendo con él.
Se frotó el rostro en un gesto cansado antes de salir de la habitación para ir por un poco de agua, realmente no estaba como para estas cosas, pero evidentemente no podría escapar, no era como una misión que uno puede simplemente detenerse un día si no está satisfecho e irse, dejando todo a medio hacer y debiendo devolver el dinero pero con la libertad de decisión que si desea simplemente puede dar media vuelta y regresar por donde llegó.
Tras servirse agua sintió un pico de chakra que anunciaba la próxima entrada de un ANBU, Kiiromaru en el sillón levantó la cabeza y Sakura con ese pijama que parecía varias tallas muy grande hizo su aparición mientras se frotaba los ojos. A veces temía que si Sakura pudiera sentir enojo o irritación REAL pasaría un buen tiempo tratando de matar gente; fue solo ayer que la había mandado a llamar a las 2 de la madrugada para realizar el interrogatorio de Gozu, un desertor de Kirigakure.
Dados los recientes buenos tratos con Kirigakure no Sato desde la asunción de Terumi Mei, estaban preparándose para una próxima alianza con el País del Agua, eso podría llegar a significar la devolución de los criminales y considerando que los Hermanos Demoníacos eran originarios de allí, desterrados al tratar de derrocar al Cuarto Mizukage, pues estaba seguro que la mujer los querría de regreso con ella ahora que la guerra civil se había detenido.
"Kage-kun..." Saludó la chica que rodeó al chico para ir directo a la nevera y sacar una banana, comiéndola aun sin terminar de despertar.
"Morino-sama, Sakura-san, la Hokage ha mandado a llamarles, tienen una misión. Espera se reporten en una hora." Habló el joven hombre antes de desaparecer sin siquiera una nube de humo.
"Me imagino que Tsunade sabrá en que estado llegarás si quiere que aparezcas en solo una hora." Habló el hombre observando a la chica que le miraba con una expresión inocente.
"¿Que me miras? Si me sigues mirando así deberé golpearte."
"¡¿De donde te inventas esas cosas?! ¡No te miraba!"
"No es nada personal, no tengo nada contra ti."
"¿Entonces por que dices esas cosas?"
"Solo estoy tratando de crearme una personalidad."
"¡Solo lo haces para sacarme de quicio! ¡No necesitamos a alguien así en este equipo! Realmente no te soporto."
Las palabras iban y venían sobre la cabeza de Mebuki la cual se había colocado en medio para tratar de ver que era eso que a Sakura le había llamado la atención sobre el chico Sai. Era evidente que Uzumaki-san no era capaz de relacionarse con las emociones negativas de la gente o con la ausencia de ellas. No sabía por que estaba considerando ponerlo junto a Sakura en una guardería Inuzuka.
"Ya, tranquilos. No hablen de ese modo, menos delante de su capitán, Naruto. El respeto y la confianza son elementos básicos en el trabajo en equipo. ¿No te enseñó eso Kakashi-sensei? Tu has tenido el honor de ser parte del equipo del gran Kakashi, así que ya, cálmate."
"¡Él no es parte del equipo Kakashi! ¡Ni ahora ni nunca lo será! ¡El cuarto miembro de nuestro equipo es y siempre será Uchiha Sasuke!" Gritaba el idiota. "Este chico es solo un sustituto temporal. Eso es lo que es. ¡Y jamás se convertirá en un miembro real del equipo!"
"Solo para aclarar..." Interrumpió la mujer, harta de escuchar los ladridos del mocoso. "... si no te has dado cuenta el que sobra aquí eres tu, enano idiota." Extendió el brazo para que mirara realmente, el único del equipo Kakashi en realidad era Uzumaki, los dos raritos calculaba que vendrían de ANBU y ella era del equipo Dan, equipo del cual era la única sobreviviente. "Ninguno aquí tiene ya un equipo y ninguno lo va a recuperar, ¡madura! Uchiha es la razón por la que en cierta forma perdí a mi hija y mi esposo, no voy a poder arreglarlo, ¡y tu tampoco! Así que ahora estamos en una posible misión suicida con Cajita mágica de capitán, ¡El cual no es Hatake Kakashi!"
"Mis cajas de madera son buenas, pero no son lo único que puedo hacer..." Trató de defenderse el jonin el cual estaba siendo clavado con una mirada asesina de parte de la rubia causando que se sintiera incómodo.
"Mocosos insolentes..." Murmuró la mujer alzando las manos al cielo antes de seguir camino como rogando a todos los dioses que le otorguen paciencia.
Hubo un momento de silencio que se extendió a medida que avanzaban, ni siquiera el llamado Sai dijo nada a pesar de que se podía leer en sus labios algo separados que la mujer había evitado que dijera alguna burrada más grande y acabara por hundir su posición en el equipo.
"Mebuki, aunque soy el capitán y el de mayor rango soy consciente que eres la mayor, estabas hablando de tu familia recién, creo que sería bueno que compartiéramos algo personal en este día que tendremos de descanso para conocernos mejor." Habló el castaño.
"Es simple, el día que Uchiha se fue de la aldea algo o alguien bloqueó una parte del cerebro de mi hija. No tiene memorias del dolor, no retiene memorias de tristeza y ciertamente no puede SENTIR nada de ello. Si no fuera por su superior que la adoctrinó y la ayuda del clan Inuzuka prácticamente Uchiha Sasuke la dejó a morir." Aclaró la mujer, los ojos verdes tan conocidos para el rubio devolviéndole la mirada de forma desafiante. "Si lo viera, ciertamente yo lo querría muerto, porque lo que hizo no tiene retroceso."
