¡Qué onda!
¿Cómo les va? Espero que bien. Ahhh ya extrañaba publicar… debo admitirlos aun no escribo el cap. 10 aunque ya tengo una que otra idea.
La verdad cortarse el cabello trae buenas cosas, desde que ya no tengo tanto cabello siento como las ideas se arremolinan y aunque no puedo escribirlo aun pongo en mis notas rápidas cosas como cama, llanto, tormenta, abrazo… en fin cosas que me recuerden las ideas que me han estado viniendo… pero creo que no tomare ese tema o estaría haciendo spoilers y así como que no.
Tarde un poco en este capítulo, quizá más de lo normal, por el simple hecho de que soy torpe y despistada, lo que siempre conlleva a cosas malas, no siendo esta vez la excepción mientras estaba raleando el pasto de un árbol de aguacate en la Uni me corte la mano y pues estuve con poca movilidad por el dolor.
En fin ya estoy mejor y les informo que he decidido actualizar los fines de semana ya que así tendré tiempo de hacer mi tarea y escribir a gusto. Así que desde ahora ustedes podrán leer esta historia cada fin de semana entre sabadin y dominguin, a excepción de los días que este de viaje de estudios, valla a mi casita a ver a mi familia o tenga mucha tarea.
Acabo de descubrir que no se ven mis +++ así que pues he decidió quitar la advertencia, espero eso no los moleste y si les molesta o se vuelve impredecible la parte en la que se da un cambio de tiempo háganme el favor de avisarme y si puedo lo corrijo :)
Si llegan a ver una falta de ortografía háganmelo saber para que la pueda corregir.
Diciendo todo esto y feliz de que al fin decidí publicar constantemente paso a contestar los comentarios que me dejaron.
Aria: hola que tal primero que nada quiero agradecerte por seguir leyendo esta historia que no es nada más que la forma escrita de todos mis delirios… siguiendo con decirte que me agrada el hecho de que te gusten las edades que les puse :). Quiero también informarte que muajajaj tendremos un poco más de Degel ya que también es uno de mis personajes favoritos y con relación a la historia es uno de mis principales… sobre Kardia temo decirte que no se podrá ya que justo ahora lo tengo yo en mi closet y no dejare que salga de ahí es broma Jajaja o no 7w7. En fin temo decirte que para que sean adolescentes va a tardar un poquito más, así que espero que no sea tedioso para ti.
Sé que ya todos saben que todas sus dudas, comentarios, correcciones y favoritos son bienvenidos ya que eso me motiva a continuar escribiendo.
Repitiendo una vez más y hasta el cansancio… los personajes e historia de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC (de los cuales haberes me olvido de los nombres y de cómo es su físico), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Aunque si me perteneciera la historia estoy segura de que habría más escenas nudistas de Milo o Saga…
Anotaciones:
"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes
"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.
Cursiva normal: Recuerdos.
Una vez que he terminado con mí a acostumbrado discurso de inicio, les dejo el capítulo y nos vemos más abajo para las anotaciones y aclaraciones.
Los ojos de Shion se abrieron repentinamente, acompañando un alarido que su boca dejo salir al sentir un espasmo en el abdomen, lugar que acto reflejo ante aquel dolor fue cubierto por sus manos casi inmediatamente en un vano intento de mitigar o al menos disminuir su malestar.
- no deberías tocarte – escucho una tranquila voz a su costado y lentamente giro su rostro para observar la imponente figura de su actual maestro, el cual se encontraba examinando la pequeña rosa roja que se encontraba entre sus dedos.
- maestro Lugonis – hablo entrecortadamente Shion.
- quédate quieto – hablo Lugonis al ver como Shion hacia el ademan de levantarse – tu herida aun no cierra – tras decir aquellas palabras poso la vista por primera vez en dirección a Shion para contemplar como los ojos del niño se abrían desmesuradamente.
- Alba… Albafica – la mención de aquel nombre en los labios de Shion provoco que Lugonis se tensara molesto, sin embargo, al descubrirse a sí mismo actuando de tal manera relajo su postura - ¿Co... Cómo esta Albafica? – pregunto Shion tímidamente.
- está bien – respondió Lugonis secamente al ver como los ojos de Shion recorrían la habitación en busca de Albafica – te dejo esto – expreso tediosamente mientras le extendía de manera brusca un plato con manzanas que Albafica había pelado con antelación.
- gracias – susurro tímidamente Shion antes de sonrojarse, ya que si bien recordaba después de haber sido atacados había descubierto lo que Albafica en realidad.
Lugonis le resto interés a las palabras de aquel niño, sintiéndose culpable por comportarse de tal manera con la persona que había protegido a su hija. El santo observo como, aun a pesar de los notorios dolores que le provocaba moverse, Shion lentamente se enderezaba para poder degustar mejor aquellas manzanas.
- ¿Qué fue lo que paso? – pregunto Lugonis antes de que Shion pudiera introducir uno de los trozos de manzana a su boca.
Shion abrió la boca para responder, sin embargo el la cerro al instante cuando observo como el rostro de Lugonis se descomponía lentamente hasta quedar completamente inundado de ira y acto seguido, se levantó de la silla en la que se encontraba y salió de aquella silla dejando a Shion completamente desconcertado.
Lugonis salió apresuradamente de aquella habitación al sentir como tres cosmos se acercaban al templo de Piscis. Sabia a quien le pertenecían aquellos cosmos y también sabia de quien era el cosmos más debilitado. Se paró enfrente de las escaleras que conducían hacia adentro del templo y a lo lejos pudo divisar como Albafica era llevada cuesta arriba de manera dificultosa por dos niños que hacían de sus soportes a sus costados, el santo espero de manera paciente a que los tres subieran y una vez estuvieron a escasos centímetros, él dio media vuelta y camino en dirección a la habitación en la que se encontraba Shion, no sin antes fruncir el ceño al reconocer a aquellos niños que estaban junto a Albafica "los estudiantes de Krest" pensó Lugonis y abrió la puerta de la habitación para que pasaran los dos niños que cargaban a una inconsciente Albafica. Los dos pasaron de largo ante la mirada atónita de Shion y dejaron caer bruscamente a Albafica en la cama libre, provocando que un sonido de molestia se escuchara en aquella habitación.
Ambos chicos voltearon temerosos en busca del origen de aquel sonido sin obtener resultado alguno ya que tanto Shion como Lugonis, se mantenían mirándolos fijamente con una expresión en el rostro poco amigable, cosa que a Kardia le causaba gracia y sin poder evitarlo dejo que una sonrisa socarrona cruzara por su rostro.
- te dije que debimos traerlo arrastrando – hablo Kardia mientras llevaba su mano al hombro que había servido como soporte de Albafica.
- ¿Qué paso? – pregunto Lugonis intentando sonar calmado antes de que Degel abriera la boca para replicar.
- estábamos entrenando y…
- no aguanto mis ataques y se desmayó – interrumpió Kardia mientras Degel se tensaba sabiendo que no debían hacer enojar al santo dorado de Piscis.
- gracias por traerlo hasta aquí – expreso Lugonis por mera educación ya que muy en el fondo quería arremeter en contra de aquel chiquillo.
- quedaba de paso – dijo Kardia restándole importancia.
- ¿Ya te sientes mejor Shion? – desvió Degel nerviosamente el tema intentando evitar que la furia del santo de Piscis cayese sobre ellos por culpa de su imprudente amigo. Sin embargo Shion no ayudo mucho ya que su mirada confundida lo hacía pensar que al parecer el ignoraba los hechos que habían pasado la noche anterior – anoche tenías fiebre – explico tranquilamente – Albafica bajo corriendo hasta Acuario para pedir la ayuda de mi maestro pero como él no estaba fui yo quien me encargue de ayudar.
- gracias – dijo Shion cohibido mientras sentía como su sangre fluía por todo su cuerpo para únicamente concentrarse en su rostro – ya me siento mejor.
El santo de Piscis enarco una ceja y miro a Shion molesto de saber que por su culpa Albafica había tenido que salir del templo en medio de la noche.
- nos tenemos que ir – aquellas palabras sacaron de sus pensamientos a Lugonis.
- hasta luego – hablo Lugonis sonando menos amable de lo que había intentado y mientras se alejaba considerablemente del paso de aquellos niños miro de soslayo a Shion que ahora miraba aquel bulto que se encontraba en la cama que hasta hace poco había estado vacía – solo es cansancio – dijo Lugonis mas para sí mismo que para Shion, mientras acomodaba a Albafica en su cama justo después de haberse acercado para confirmar que ella estaba bien – solo necesita descansar.
Shion asintió y miro atentamente como el santo cubría delicadamente el cuerpo de la pequeña Albafica con una de las sabanas que había en la cama, sabiendo que aun cuando todos decían que Lugonis de Piscis era alguien extraño y huraño, existían momentos como aquel, en los que se veía la verdadera naturaleza de aquel hombre.
Lugonis miro con melancolía a Albafica sabiendo que era muy probable que su pequeña hubiera resultado herida debido al gran esfuerzo que estaba haciendo por mejorar… sabiendo que muy en el fondo aquella situación era su culpa ya que de no haberla presentado ante el patriarca él no hubiera sido obligado a ocultar el género de Albafica y ella no tendría sufrir.
El santo acerco sus labios hacia la frente de Albafica y los presiono delicadamente mientras cerraba con fuerza los ojos "descansa mi pequeña" y se alejó lentamente del rostro de la pequeña, aun cuando su destino como santo dorado de Piscis no le permitía demostrar algún tipo de sentimiento, no podía evitar demostrar cada vez que podía cuanto amor y agradecimiento le tenía a la pequeña Albafica, porque si… él le agradecía a aquella pequeña por haber aparecido en su vida cuando la oscuridad era lo único que nublaba su corazón.
Shion observo como Albafica se removía de manera intranquila entre sus sabanas y lentamente se acercó a ella intentando hacer el menor ruido posible que delatara su presencia.
El pequeño observo detenidamente el rostro notablemente intranquilo de Albafica y suspiro sintiéndose tonto ¿Cómo no se había dado cuenta antes de que Albafica era chica? Ahora que lo pensaba era demasiado obvio todo, el nombre, su complexión, su voz, su rostro… todo aquello apuntaba únicamente a una razón que él no había podido notar… no culpaba a Albafica, no todo lo contrario… estaba seguro de que nada de aquello era culpa de la niña, e inclusive no se sentía molesto por que ella no le hubiese dicho algo al respecto, después de todo era muy probable de que alguna razón lógica existiese para que ella hubiera guardado silencio.
- Albafica – aquel nombre escapo de su boca en un susurro que inundo aquella habitación y le quemo por dentro.
Shion se quedó en silencio implorando que la mención de su nombre no hubiese despertado a la pequeña, sin embargo al ver como Albafica lentamente se despertaba retrocedió hasta quedar con la espalda completamente pegada a la pared.
Albafica se levando de la cama de manera quejumbrosa a causa de la molestia provocada por el entumecimiento que sentía en todo su cuerpo y disponiéndose a salir de ahí se dirijo hacia la salida, deteniéndose inmediatamente al ver que la cama de Shion se encontraba vacía. La pequeña dio media vuelta y descubrió a Shion completamente pegado a la pared, el cual al ver que Albafica lo miraba dio un respingo.
- hola Shion – hablo Albafica rompiendo aquel silencio incomodo que se había creado – ¿Ya te sientes mejor? – pregunto mientras le dedicaba una sonrisa.
- s… si – respondió tímidamente al sentir como su rostro volvía a encenderse. Aquella vez a diferencia de las veces anteriores Albafica se encontraba hablándole con su verdadero tono de voz, un tono que, al menos para él, la hacía ver más dulce… más... Shion negó con la cabeza reprimiendo aquel pensamiento sabiendo que a quien tenía enfrente a un futuro seria su compañero de armas – tu voz – dijo Shion de manera interrogante sabiendo que era muy probable que ella no supiera de su reciente descubrimiento.
- ya se lo que eres – hablo Albafica mientras se acercaba nuevamente a su cama – y estoy segura de que tú ya sabes que soy – Shion trago grueso y se despegó lentamente de la pared - ¿Desde cuándo lo sabes? – pregunto esta vez dedicándole una mirada molesta.
- desde que me pediste a gritos que no muriera – respondió Shion con la mirada baja.
- no te creo – dijo Albafica provocando que Shion alzara la vista para verla – yo se… - se detuvo para tomar aliento – sé que los lemurianos saben leer la mente – finalizo con amargura sabiendo que si resultaba cierto que Shion había sido capaz de leer su mente las cosas entre los dos jamás sería igual.
Ante tales palabras Shion frunció el ceño, en efecto, los lemurianos sabían leer las mentes de las personas, sin embargo el mismo había decidido no leer a mente de alguien cercano ya que lo consideraba poco honesto.
- jamás leería tu mente – trato de responder tranquilamente, sin embargo su voz sonaba herida.
Albafica noto el cambio de tono en la voz de Shion y se sintió miserable ¿Cómo había sido capaz de dudar de tal manera de alguien como Shion? Alguien que aun cuando lo conocía de tan poco tiempo siempre había sido amable con ella. Y más importante como había sido capaz de dudar de alguien que había arriesgado su vida para protegerla.
- perdóname Shion – fue lo único que Albafica logro decir antes de comenzar a gimotear – no debí hacerlo – continuo tristemente y antes de que Shion pudiera decir algo más una lagrima traicionera resbalo libremente por el rostro de Albafica – fui muy mala persona – la pequeña refregó sus ojos con sus manos en un vano intento de detener el llanto que amenazaba con salirse de control en cualquier momento – es solo que… es solo que hay veces que yo no sé qué hacer – y sin poder reprimir más sus lágrimas se soltó a llorar ante un confundido Shion que no sabía qué hacer ante aquella situación – yo… no quiero… que me descubran – dijo aun llorando – yo quiero ser un santo… quiero ser cada vez más fuerte y… quiero poder tener el derecho de estar con el maestro Lugonis siempre – Shion ante tal escena y sin saber nada más que hacer se acercó a la cama en la que Albafica se encontraba llorando y se sentó a su lado.
- nadie más te va a descubrir – dijo Shion mientras posaba la palma de su mano en la espalda de Albafica intentando reconfortarla – yo… yo no dejare que nadie te descubra.
- ¿Por qué me ayudarías? – pregunto Albafica mientras sus enrojecidos ojos cobalto se posaban en Shion.
- porque somos amigos – respondió seguro de sí mismo y con una sonrisa – y los amigos se ayudan los unos a los otros…
Y tras decir aquellas palabras Albafica se giró completamente para abrazar a Shion con fuerza mientras el soltaba un suspiro antes de devolverle aquel abrazo, sabiendo que aquellas palabras habían quedado grabados en su historia por siempre.
Había pasado ya una semana desde el incidente con Cyril y Shion en compañía de Albafica, Degel y Kardia, quienes ahora eran sus compañeros de entrenamiento, se encontraban entrenando en parejas en el coliseo de entrenamiento intentando noquear a toda costa a su adversario, atrayendo las miradas curiosas de los demás aprendices a caballero.
- sigues siendo lento niño bonito – se escuchó la voz de Kardia tras haber lanzado lejos a Albafica con un fuerte golpe.
- no sería lento si no tuviera pesas en los tobillos – dijo Albafica bruscamente mientras posaba su mano en las grandes protuberancias que se formaban en su pantalón a causa de las pesas.
- ¿Es que acaso yo no las tengo? – pregunto Kardia irónicamente mientras señalaba los bultos perfectamente amarrados a sus tobillos.
- centren sus ideas en entrenar – hablo Degel a la par que esquivaba un golpe de Shion, para luego tomarlo del brazo con ambas manos y lanzarlo lejos.
- aburrido – refunfuño Kardia antes de correr hacia donde se encontraba Albafica para plantarle en el acto una patada, cosa que ella apenas percibió y como pudo bloqueo con su antebrazo el golpe que iba directo a su rostro – nada mal bonito – dijo y se alejó de Albafica con un salto hacia atrás.
- no soy bonito – dijo Albafica fuera de sí mientras arremetía en contra Kardia con el puño cerrado.
- Albafica no – grito Shion sin embargo al ver como Kardia aprovechaba el acercamiento de Albafica para golpearla fuertemente en el rostro supo que aquella advertencia había sido dada demasiado tarde.
- no te distraigas – Shion escucho la voz de Degel a su costado y antes de poder voltear hacia donde este se encontraba, sintió un fuerte dolor y cayó al suelo perdiéndose en la obscuridad.
- eso fue muy cruel Degel – hablo Kardia mientras sostenía a Albafica de los tirantes negros que sobresalían de la playera beige que normalmente usaba para entrenar.
- tú no te quedas atrás – dijo mientras levantaba con cuidado a Shion hasta el punto que este estuviera sentado.
- solo así mejorara – dijo Kardia mientras alzaba a Albafica un poco más y pasaba su brazo por detrás de su cuello para que este sirviera como un apoyo.
- espero Lugonis no se enfade contigo – dijo mientras se acomodaba y trabajosamente cargaba a Shion en su espalda.
- que va – dijo Kardia restándole importancia – además él fue quien nos pidió que entrenáramos con Albafica y Shion en lo que salía de su junta con el patriarca - Degel miro como Kardia le sonreía de manera socarrona y dejo escapar un suspiro… había veces en las que su compañero podía resultar muy problemático. Después de aquello ambos comenzaron a caminar en dirección a las escaleras que llevaban a los templos y emprendieron su viaje cuesta arriba - ¿Por qué el templo de Piscis tiene que estar tan arriba? – se quejó Kardia una vez estuvieron en la casa de Piscis.
- porque es el templo que representa el amor de alguien muy cercano a Athena – aquella voz resonó por todo el templo.
- maestro Hakurei – el santo sonrió levemente al ver a aquel niño que cargaba el inconsciente cuerpo de Shion.
- hola Degel – saludo de manera solemne y volteo a ver al pequeño de cabellos azulados que llevaba a cuestas a Albafica – hola Kardia – saludo tranquilamente recibiendo únicamente una sonrisa de lado por parte del niño como respuesta – ¿Saben si ya ha acabado la reunión? – pregunto mientras miraba hacia donde se encontraba el jardín de Royal Demon Roses.
- no – hablo Degel seriamente.
- gracias – dijo con una sonrisa – seguiré esperando – dijo tranquilamente y volteo a ver nuevamente a los niños – dudo que tarden mucho en bajar.
Ante tales palabras Degel y Kardia de miraron el uno al otro puesto que aun cuando tenían diferencias de pensamientos, siempre concordaban en una cosa "los santos actúan extraño" pensaron ambos al mismo tiempo y mientras se sentaban en el piso recargados en los pilares del templo, con cuidado de no dañar a quienes estaban cargando, vieron como lentamente desaparecían las rosas rojas que hasta hacia poco cubrían completamente las escaleras que llevaban camino al templo del patriarca.
- maestro Krest – hablo Degel al ver como un hombre de corto cabello café bajaba portando su armadura dorada acompañado de un joven cuya armadura dorada hacía notar que se trataba del santo dorado de Cáncer.
- Degel… Kardia… maestro Hakurei…- saludo el santo con una sonrisa una vez estuvo frente a sus discípulos, sin embargo tanto Degel como Kardia notaron que a pesar de aquella sonrisa su maestro no se encontraba bien – no tarden mucho en llegar al Templo – dijo tranquilamente antes de comenzar a caminar con dirección a la casa de Acuario, seguido de cerca por el santo dorado de Cáncer quien al pasar a un lado de los niños lo único que hizo fue dedicarles una sonrisa de lado.
Tanto Degel como Kardia los vieron alejarse de manera confusa hasta que la figura de su maestro desapareció completamente de su vista. Al escuchar las fuertes pisadas que se acercaban a ellos, ambos voltearon viendo como los demás santos dorados se acercaban… uno a uno todos portando sus armaduras doradas fueron pasando sin hacer caso de la presencia de los niños y haciendo sutiles reverencias a Hakurei quien se las devolvía tranquilamente… la mayoría pasaron rápidamente la casa de Piscis, algunos con el ceño fruncido y otros tranquilamente pero sin detenerse mucho, todos salieron del templo a excepción de Naveed de Aries, quien al pasar volteo a ver a los pequeños que se encontraban ahí y les dedico una sonrisa llena de nostalgia, para después posar sus tristes ojos verdes en Shion.
- ¿Qué les ocurrió? – pregunto de manera tranquila mientras se ponía en cuclillas para ver mejor a los cuatro niños.
- Degel lo golpeo – acuso rápidamente Kardia buscando que su amigo se metiese en problemas.
- si no mal recuerdo tu golpeaste a Albafica – rezongo Degel – solo estábamos entrenando – dijo mirando fijamente al santo de Aries, el cual tras escuchar aquellas palabras solo atino a sonreír.
- entrenen duro – fue lo único que dijo antes de envararse y caminar en dirección a Hakurei – siempre es un gusto verlo maestro – dijo tranquilamente y después de una reverencia se dirigió a la salida del templo.
Albafica se revolvió entre los brazos de Kardia y lentamente abrió los ojos, sabía que había caído inconsciente tras haber sido golpeada por Kardia, por lo que al ver el perfil de aquel chico sintió como le hervía la piel.
- Kardia – hablo con furia, sin embargo se detuvo al sentir como un cálido y familiar cosmos se acercaba lentamente.
La pequeña fijo su mirada en las escaleras que se encontraban a su costado y vio como lentamente Lugonis descendía mientras tras sus pasos volvían a formarse aquellas hermosas rosas, que según ella, se formaban tras las pisadas de su maestro únicamente para demostrar que ellas no le tenían miedo como el resto de las personas. "esas rosas son como tú Albafica" aquella melodiosa voz que ya se había vuelto una constante en su mente se escuchó tan cercana como siempre sacando a Albafica de sus pensamientos ya que aun cuando ya se había acostumbrado a que aquella voz le hablara diciendo lo hermoso que era el viento, las flores y los animales no podía acostumbrarse a algo cuya presencia no conocía.
Albafica negó con la cabeza y como siempre dejo aquel asunto en el olvido al ver como su maestro se acercaba a ella… sin embargo esta vez el rostro de su maestro se mantenía completamente serio…
Lugonis miro a los cuatro niños e inspiro hondo, sabía que lo que iba a decir a continuación iba a ser difícil, sin embargo tenía que hacerlo
- Triarius de Sagitario ha muerto – dijo provocando que a los tres niños que se encontraban conscientes se le helara la piel – fue asesinado por un espectro de Hades durante la misión a Roma que llevo a cabo con Hakurei de Altar…
Y se acabó…
¿Qué tal? ¿Les gusto?
Espero que si ya que me esforcé mucho en hacerlo. ¿Cómo ven la historia? ¿Ya tiene mas forma? Debo admitir que me pone de nervios cada que publico y esta vez no es la excepción.
Sé que podría causar que se desesperen si sigo hablando así que comienzo con posibles aclaraciones.
1.- Todos sabemos que los lemurianos han poseído un gran poder mental desde siempre así que he decidido usarlo a mi antojo y pues eso ha salido.
2.- El santo de sagitario no existe y de hecho es otro de mis OC así que espero tenga un buen recibimiento o bueno despedida. Ahora sé que van a preguntarme ¿Qué paso con Sísifo? Y la respuesta es fácil, también sentí algo injusto que él sea casi de treinta años en la historia original así que le baje un poco la edad para algo que tengo planeado.
3.- En esta historia planeo hacer más humanos a los santos así que no se asusten si ven llorar reír o cosas así…
4.- Casi me olvidaba. El nombre de Triarius significa un tipo de soldado.
5.- Solo es un comentario, he de admitir que olvide como era el nombre y el físico de mi santo de Aries. Soy patética xD
Esta vez fueron menos dudas (a mi parecer) por responder aunque ya saben si tienen alguna pues con gusto recibiré sus preguntas o reclamos.
Y para finalizar la pregunta que siempre hago:
¿Qué les gusta más? El clima fio o el clima cálido.
Debo admitir que aunque viví gran parte en Atlixco que es un lugar cálido, amo el clima de Teziutlán y más que nada adoro la lluvia y la neblina sobre las montañas. Así que teniendo en cuenta esto puedo decir que me encanta el frio. Aparte de que según yo, el frio me lo puedo quitar fácilmente y el calor no. (Delirios locos de la autora)
Bueno una vez finalizado me despido de ustedes y nos vemos el próximo fin de semana.
