Hazel corría de un lado a otro. El verano había empezado y eso significaba muchas cosas, vacaciones, desastre, reguero, más comida, más actividades y visitas. Y 13 adolescentes, bajo la responsabilidad de cinco adultos.

Hazel se volvía loca, pero no podía negar que le gustaba. Amaba tener a sus hijos y a los hijos de sus amigos que eran sus sobrinos (para no pensar en lo que realmente eran de ella) en su casa, era genial y era su tradición. Frank y ella tenían todo el verano libre, porque eran maestros, ambos, así que no tenían preocupaciones. También estaban Percy y Nico que tenía trabajos flexibles y que la mayoría se podía hacer por medio de la computadora, así que no había problema. Y Leo, que era el jefe y dueño de su empresa, así que podía hacer más o menos lo que quisiera.

Ese día habían decidido ir a la playa, era un día muy soleado. Habían tenido que rentar un camión pequeño, pero se las arreglaron para ir en sus carros. Hazel no podía parar de reír de lo que Sammy y Leo decían, nadie podía controlar la risa. En su camioneta iban Hazel y Frank, sus cinco hijos, Leo, Sammy y Esperanza y con Percy iban sus hijos, Nico y Sofía.

Cuando por fin llegaron a la playa todos estaban acalorados y sudando, así que lo primero que hicieron después de bajar las cosas fue correr al mar. El agua estaba fresca, así que se quedaron bastante rato ahí, jugando y haciendo competencias. Percy había hecho que las olas fueran un poco más grandes para que pudieran surfear.

Todo el mundo se estaba divirtiendo e incluso Frank había intentado surfear. Pero no lo logró. Percy y Nico eran los que mejor lo hacían, junto con Luke y Sofía. Pero eso no sorprendía a nadie, en absoluto.

Mientras ellos estaban en el mar, los demás jugaban voleibol, el equipo de Frank, Emily, Megan, Sammy y Melanie aplastaba a su equipo. Eso sí que era una sorpresa. Todo el mundo reía y jugaba, por un lado unos seguían en el mar, otros corrían por toda la playa, otros jugaban voleibol, Hazel seguía fascinada con su nueva vida, su segunda oportunidad. Nunca esperó que todo fuera tan asombrosamente genial y mucho menos conseguir una familia tan grande. Tan grande y fabulosa.

Estaba muy feliz con el hecho de que por fin su hermano se pudiera casar con Will, después de catorce años juntos, era lo menos. Estaba muy feliz porque los hijos de Percy eran muy buenas personas. Estaba muy feliz porque Sammy y Esperanza iban mejorando sus habilidades musicales y cantaban en varios lugares a la semana. Estaba muy feliz porqué Daphne iba a los estatales y Megan prosperaba en el ballet. Estaba muy feliz porqué tenía a Frank y a sus cinco hijos sanos junto a ella.

Definitivamente esta vez todo había salido mucho mejor.