Hello, my dearies :3
Ok, basta, no tengo motivación para poner algo aquí, así que solo voy a postear el capitulo.
Recomiendo que escuchen la canción "I Stand" de Idina Menzel con este capitulo, pero ustedes encontraran el momento en el que deben escuchar esta canción pero la versión acústica, no la que esta en vivo.
Los dejo con el capitulo, reviews y una explicación abajo.
Capitulo 8.
La recepción de la boda tenía lugar en el gran salón de baile del palacio, donde todo era demasiado cálido. Personajes aleatorios se acercaban a los recién casados, se inclinaban ante ellos y ofrecían sus felicitaciones a la nueva pareja.
- Jamás me acostumbrare a esto. - confesó Kristoff con una risa.
- Lo sé, es tan extraño que se inclinen ante ti, pero créeme, adorarás los beneficios de la realeza. - le prometió Anna con un guiño.
Ellos siguieron saludando a los invitados hasta que la fiesta fue interrumpida por la llegada de Elsa y su acompañante.
- No es cierto. – argumentó Anna sin creer lo que sus ojos veían.
Elsa y Jack caminaban de la mano hacía ellos, de vez en cuando deteniéndose para besarse o saludar a alguien que se acercaba con la reina. No se separaron el uno del otro hasta que estuvieron frente a los recién casados.
- Felicidades, chicos. - saludo Jack.
- ¿Ustedes? - preguntó Kristoff con una sonrisa. - ¿Cuando? ¿Donde? ¿Como?
- Ayer, aquí en el palacio. - contestó la reina sonrojada.
- Y no creo que quieran saber como. - agregó Jack con una mueca traviesa.
Elsa lo golpeó ligeramente en el hombro, haciendo alusión de que guardara silencio.
Anna se acercó a ambos y los abrazó a cada uno.
- Estoy feliz por ustedes. - los felicitó la princesa.
- Se supone que nosotros te digamos eso, Anna. - se burló Jack.
Entre ellos estuvieron conversando animadamente sin percatarse que alguien los observaba en la distancia.
Arthur miraba con odio a Jack, veía la manera en que el besaba a la reina, la abrazaba, y la hacia reír como si el fuera el maldito rey de Arendelle. El le estaba arruinando el plan por completo. ¿Por qué siempre tenia que entrometerse en sus planes?
Salió al jardín del palacio y ahí comenzó a soltar maldiciones sobre Jack.
- Ese idiota de Frost. - se quejó Arthur a gritos. – tengo que actuar ahora. Utilizar su falta de recuerdos, es ahora… ¡pero ese maldito entrometido!
Comenzó a patear una maceta y la quebró, lo cual llamo la atención de Jack.
El estaba demasiado entusiasmado por la idea de tener a Elsa cerca que en ningún momento se separó de ella, pero fue entonces cuando observo al rey Arthur haciendo un espectáculo en el jardín, teniendo arcadas de coraje y escuchándolo balbucear.
Se disculpó con todos y salió del salón para dirigirse al rey y averiguar que lo tenía en ese estado. definitivamente el no le agradaba, pero la idea de tener a un monarca enfurecido en el palacio de su novia, bueno, no era una idea que lo animara mucho, y menos si este tenia planes de matrimonio con la chica en cuestión.
Jack camino por el jardín y se acerco poco a poco al colérico rey.
- ¿Se encuentra bien, majestad? - preguntó Jack en voz fuerte.
Arthur dejo de hacer rabietas cuando escucho la voz de su enemigo. Se miraron un instante a los ojos, Arthur se encontraba con su habitual traje negro de gala, pero su cabello rubio ahora estaba despeinado y su frente sudaba por el enojo. Observo bien a Jack, tenía puesto un traje de gala azul oscuro con detalles blancos en la chaqueta. Pensó en atacarlo en ese momento, pero Jack tenia su cayado en ese momento, y cuando Pitch tenia la forma de Arthur, no podía utilizar sus poderes, salvo que fueran para la transformación.
No, no era inteligente atacarlo, si quería hacerlo tendría que transformarse, pero no frente a el.
Arthur no dijo nada, sino que salió corriendo hacia el laberinto de rosas que estaba en el lado trasero del palacio.
- Rey Arthur, espere. – grito Jack persiguiéndolo.
Arthur era rápido, y corría entre los matorrales hasta que llego al laberinto.
- Lo perderé aquí. – se dijo a si mismo.
Jack se canso de correr y utilizo su bastón para poder elevarse en el aire e identificar la posición de Arthur. No tardo mucho en darse cuenta que el había entrado en el laberinto de rosas, pero tan rápido como lo había encontrado, desapareció de su vista.
- Tendré que entrar al laberinto. – se dijo Jack.
Descendió con cuidado del cielo que ya se encontraba estrellado y entro a aquel laberinto cubierto de enredaderas y rosas rojas abiertas en todo su esplendor. Pero Jack no tenia tiempo de admirar la belleza del regalo de tercer aniversario de bodas que el rey Agdar le había dado a la reina Idun ya que era fanática de las flores, no, Jack tenía que encontrar al rey.
De pronto empezó a escuchar un susurro. Era la voz de un hombre que susurraba su nombre.
- ¿Quién esta ahí? – grito Jack.
- Jack… - susurraba aquella voz.
- Muéstrate. – ordeno Jack, sosteniendo con fuerza su cayado
Un hombre alto y delgado de cabello color negro, con la piel gris, ojos color ámbar y vestido completamente de negro salió de entre las paredes del laberinto, era Pitch Black.
- ¿Jackson? - preguntó confundido. - ¿De verdad eres tu?
Jack estaba confundido, el no recordaba a este hombre tan extraño, pero el parecía conocerlo. Tal vez el era la clave para recuperar su vida normal. Pero no se iba a dejar engañar tan fácilmente.
- ¿Quién eres y como sabes mi nombre? - preguntó Jack a la defensiva.
- Soy yo, Pitch Black. - contestó con una sonrisa. - ¿no me recuerdas? Amigo, te he estado buscando por todos lados. Todos decían que habías muerto, pero algo dentro de mí me decía que eso era mentira. ¿Qué le ha pasado a tu cabello y a tus ojos? Eran cafés la última vez que nos vimos.
Jack lo miró con los ojos muy bien abiertos por la sorpresa. Lo conocía, éste hombre realmente lo conocía, sabía quién era y lo había estado buscando. Después de casi un año de búsqueda por fin había encontrado a alguien que estuviera preocupado por el. ¿Cuáles eran las probabilidades?
- Pitch, ¿tu sabes lo que me pasó? - preguntó Jack desesperado.
Pitch puso una mueca de tristeza y le dio la espalda a Jack.
- Esa noche fue horrible. - comenzó a narrar. - eran principios de Julio, y todos los días tu familia, los Overland, y la mía, los Black, acostumbraban a cenar juntos al lado de una fogata.
- ¿Mi familia? - preguntó curioso.
- Tu madre era una mujer tan buena como hermosa. - le contestó Pitch. - y tu hermana, bueno, era 5 años de pura ternura.
Jack trató de imaginar a por lo menos a una de esas mujeres pero entonces se percató de una palabra que había dicho Pitch.
- ¿Eran? - preguntó temiendo lo peor.
- La noche en que te perdiste estábamos todos reunidos en la fogata, cuando de pronto el fuego se apagó de repente. - contó Pitch. - y comenzó una nevada tan terrible que ni siquiera podíamos ver de cerca. Pero tu te diste cuenta de que la tormenta la provocaba la reina de las nieves y fuiste tras ella, yo te seguí para tratar de detenerte, pero estabas decidido a acabar con ella de una vez por todas, todos en el pueblo estábamos hartos de que a capricho de la reina, las nevadas llegaran antes de tiempo, que hubiera muertes de niños por hipotermia, que nuestros animales murieran por el frio, así que la seguiste con tu cayado de pastor. - Pitch estaba burlándose de Jack sin que el ni siquiera lo notara. - trataste de golpearla pero sólo lo empeoraste, así que ella te golpeó con un rayo de hielo y nieve y te lanzó al bosque. Yo traté de ayudarte, pero la reina también me golpeó con sus poderes y me dejó inconsciente por varias horas. Cuando desperté, fui a buscarte pero tu cuerpo ya no estaba, yo sabia que estabas vivo, pero nadie me creyó, he pasado todo este tiempo buscándote, Jackson.
Jack estaba conmocionado por tantas cosas que Pitch le estaba contando.
- Llévame con mi familia. - le pidió Jack mientras alrededor de ellos comenzaba a nevar apaciblemente por el estado de animo de este.
- Jackson... tu familia murió esa noche... - contestó Pitch. - se congelaron.
Jack no pudo contenerse y se tiró al suelo para llorar amargamente mientras la tormenta se intensificaba.
- Jackson, debes vengar la muerte de tu familia. - le aconsejó Pitch.
- ¿Y como he de hacerlo si ni siquiera se quien es la reina? - preguntó desesperado.
- ¿De que hablas? - Pitch mostró confusión. - has estado cerca de ella todo este tiempo.
- ¿Qué? - preguntó Jack confundido.
- La rubia del vestido negro que estaba en la fiesta, ella es la reina de las nieves. - señaló Pitch.
- ¿Elsa? - preguntó Jack sorprendido. - no, no es posible.
- Presta atención Jackson Overland. - ordenó Pitch. – cabello rubio platinado como la reina de las nieves, control total sobre los elementos del invierno, y su voz de sirena hipnotizante, no se como no te has dado cuenta de la situación.
- Elsa no es la reina de las nieves, es una victima también de su ataque. – defendió Jack. – como yo, por culpa de la reina podemos controlar el hielo.
- ¿Eso fue lo que te dijo ella? – pregunto Pitch.
Jack dudo un momento.
- No exactamente, dijo que había nacido con sus poderes. – recordó Jack. – pero es obvio, ella no es malvada.
- ¡Ella te ha mentido! – acuso Pitch. – estoy seguro a que ni siquiera la has escuchado cantar, ¿cierto?
Jack estaba aturdido. No podía ser posible, su Elsa no era la reina de las nieves, estaba convencido. Pero Pitch tenia razón en algo, el nunca había escuchado cantar a Elsa, y había demasiadas coincidencias entre ella y aquella bruja monstruosa.
- No te creo, no creo nada de lo que dices. – se negó el joven. – y no vuelvas a llamarme Jackson, mi nombre es Jack Frost ahora.
- ¿Jack Frost? – se burlo Pitch. - ¿El espíritu del invierno de los cuentos de William Joyce? Es increíble, tú odiabas los libros de ese sujeto cuando eras niño. – Pitch miro molesto a Jack. – Tu nombre es Jackson Overland, eres un simple pastor de ovejas, y si no quieres creerme compruébalo por ti mismo, pídele a la reina Elsa que te cante y descubrirás que ella es la malvada bruja, la única y autentica reina de las nieves.
Jack no soporto seguir escuchando a Pitch y se elevo en el aire, alejándose de el, mientras que Pitch lo observaba alejarse, burlándose del joven.
- Tal vez no te ataqué, pero estoy seguro que Elsa lo hará por mí. – comento mientras volvía a tomar la forma de Arthur y salía del laberinto para dirigirse a su escondite sobre su pesadilla.
Jack voló hasta el palacio y ni siquiera se molesto en regresar a la fiesta. Estaba muy molesto. ¿Cómo se había atrevido ese hombre a decir esas cosas horribles de Elsa?
Tal vez debería acusarlo, no estaba bien que hablara así de alguien, mucho menos de la reina, podría costarle la cabeza. Pero Pitch había sembrado la semilla de la duda en su cabeza, ahora no podía dejar de pensar en la posibilidad de que Elsa era la reina de las nieves. ¿Y si era cierto? No, Elsa se lo habría dicho, ella había sido sincera desde el principio, por eso el se había fijado en ella, por su manera tan transparente de ser.
Dejo de pensar en las posibilidades cuando escucho que alguien tocaba su puerta.
- ¿Jack? ¿Estás bien? – pregunto Elsa detrás de la puerta.
El se aproximo a la puerta y la abrió para dejar entrar a la reina.
- ¿Qué pasa Elsa? – pregunto el joven tratando de sonar casual.
- Lo mismo te pregunto a ti. – quiso saber Elsa. – la fiesta esta terminando y desapareciste. ¿Estás bien?
- Si, es solo que me sentía un poco agotado. – mintió Jack. – lo siento, Elsie, debí habértelo dicho.
Elsa sonrió y se acerco a Jack para abrazarlo del cuello.
- En cuanto todos los invitados se vayan, Anna y Kristoff van a escaparse al valle de los troles para que el abuelo Pabbie pueda casarlos. – le comento Elsa a su novio con una voz coqueta. - ¿te gustaría acompañar a la reina a presenciar ese espectáculo?
- ¿El valle de los troles? – pregunto Jack siguiéndole el juego a Elsa mientras la abrazaba de la cintura. – suena como una cita.
- Es una cita, después de la boda tú y yo podemos escaparnos a donde quieras. – aseguro Elsa mientras depositaba un suave beso en los labios de Jack.
El comenzó a reír.
- No lo se, ese beso no fue tan convincente. – bromeo Jack sonrojado.
Ella también se rio de los comentarios de su novio.
- ¿Y que tal este? – pregunto dándole un beso mas prolongado en los labios.
- ¿Sabes que? No vayamos a la boda y metete a la cama en este instante. – sugirió Jack.
Elsa lo golpeo en el brazo mientras reía por las insinuaciones de Jack, cuando escucharon que alguien se aclaraba la garganta en la entrada de la habitación.
- Si ustedes dos ya dejaron de coquetear, ¿podemos irnos a que nos casen? – pregunto Kristoff mientras Anna se cruzaba de brazos con una sonrisa en el rostro.
- Ya vamos. – prometió Elsa con una sonrisa inocente.
- Una cosa, sugiero que se quiten los trajes de gala y se pongan algo más cómodo. – comento Anna. – la ultima vez que los troles quisieron casarnos a Kristoff y a mi se convirtió en un espectáculo bastante enérgico.
- ¿Ya habían intentado casarse antes? – pregunto Jack confundido.
Anna y Kristoff intercambiaron miradas por el recuerdo de lo que había pasado apenas un año anterior.
- No exactamente, yo estaba comprometida con alguien más. – recordó Anna.
- Si, se comprometió con alguien que había conocido el mismo día. – se burlo Kristoff.
- ¡Hey! - se quejo Anna mientras le daba un golpe a su ahora esposo. – prometiste no volver a burlarte de eso.
- Si nos dan espacio, nos podremos cambiar pronto e irnos cuanto antes. – apuro Elsa.
- Bien, pero tu vienes conmigo. – Anna tomo a su hermana del brazo y la sacó de la habitación. – no quiero que te distraigas con Frost.
Kristoff y Jack se quedaron en la habitación riendo por la impetuosidad de Anna.
Paso cerca de media hora cuando todos ya estaban listos para subir al trineo de Kristoff, incluido Olaf.
- ¡ya quiero ver a los troles de nuevo! – comento el muñeco emocionado.
Llevados por Sven, condujeron por el bosque hasta que lograron llegar al claro del bosque donde había un montón de piedras acomodadas en diferentes sitios.
- Te presento a mi familia, Jack. – señalo Kristoff al montón de piedras.
- Pero son rocas. – se quejo Jack.
Elsa le indico que guardara silencio.
- Solo espera. – le pidió Anna.
Justo en ese momento las rocas comenzaron a moverse y a girar para acercarse a Anna y Kristoff. Fue cuando tomaron sus verdaderas formas de trol.
- ¡Mi hijo se ha casado! – grito Bulda a la multitud de troles.
- Felicidades Kristoff. – grito un trol.
- Hasta que se te cumplió, Kristoff. – grito otro trol.
- ¿Por qué te casaste con el? – pregunto un niño trol a Anna, como si casarse con Kristoff fuera lo mas aterrador del mundo.
Una niña trol le pego a la cabeza al niño trol.
- ¿No lo recuerdas? Ellos son los que necesitaban reparaciones el año pasado. – le recordó la niña trol.
- Y trajeron a otros dos que necesitan reparaciones. – señalo una trol.
Jack y Elsa se miraron sorprendidos.
- Oh no, nosotros ya estamos juntos. – confirmo Elsa. – además, vinimos a que casen a Anna y a Kristoff, no a Jack y a mi.
- ¿Qué es lo que te asusta linda? – pregunto Bulda. - ¿Qué te impide amar a este… muchacho tan escuálido?
- ¡Hey! – se quejo Jack por la descripción.
- Mamá, por favor no molestes a la reina Elsa y a Jack. – pidió Kristoff. – ¿Dónde esta el abuelo Pabbie?
- Aquí estoy. – se anuncio el trol.
El abuelo Pabbie camino entre los demás troles hasta que estuvo cerca de los nuevos esposos.
- ¿Por qué no se han puesto sus trajes de boda? – pregunto el abuelo Pabbie molesto. - ¡Bulda! ¿Dónde están sus trajes?
- Oh, cierto. – recordó Bulda.
Las mujeres troles tomaron a Anna mientras que los hombres tomaban a Kristoff, y los vestían con el mismo traje que le habían puesto el año anterior cuando habían intentado casarlos.
- ¿Están seguros que no quieres casarse también? – pregunto Olaf a Jack y a Elsa. – mataríamos a dos pájaros de un tiro.
- Oh no, nosotros aun no estamos listos. – aseguro Elsa.
- Yo estoy listo, pero lo que la reina ordene. – accedió Jack.
Cuando todo estuvo listo para la ceremonia, los troles pusieron a Anna y a Kristoff en una capilla improvisada idéntica a la que habían construido aquella vez que quisieron casarlos, solo que ahora no iban a escapar.
- Ahora Anna, ¿aceptas a Kristoff como tu trol legitimo hasta que la muerte los separe? – pregunto Pabbie a la princesa.
- Acepto. – accedió Anna con una sonrisa.
- Y tu Kristoff, ¿aceptas a Anna como tu trol legitima hasta que la muerte los separe?
- Acepto. – contesto Kristoff.
El abuelo Pabbie saco de una bolsa un par de collares, de los cuales colgaba un cristal de color rojo el cual brillaba con intensidad.
- Estos cristales representan la unión de sus corazones. – explico Pabbie. – Kristoff tendrá el corazón de Anna y viceversa. estos cristales brillaran hasta el final de sus vidas.
Anna y Kristoff tomaron sus respectivos cristales y se los pusieron, ella a el y el a ella.
- ¿Qué estas esperando? – grito un trol. – ya bésala.
Anna y Kristoff comenzaron a reír y se besaron para sellar su matrimonio trol, mientras empezaba a sonar música, iniciando la fiesta que los troles tenían preparada para los recién casados.
Todo iba de maravilla, se podía ver a Olaf jugando con varios troles, a algunos troles cantando mientras los otros bailaban en parejas, con Anna, Kristoff, Elsa y Jack incluidos. Fue entonces cuando Anna se acerco a Elsa.
- Elsa, ¿recuerdas ese poema que me enseñaste hace algunos meses? – pregunto Anna con una sonrisa. – el que escribiste cuando tenias quince años.
- Si, ¿Qué pasa con el?
- Quiero que lo cantes. – pidió Anna entusiasmada.
Cuando Jack escucho la petición de la princesa, todas las dudas que Pitch había introducido en su cabeza volvieron a aparecer rápidamente.
Tenía que escuchar a Elsa cantar, solo para confirmar que ella no era la reina de las nieves.
- Anna, no es correcto que una reina cante en público. – le recordó Elsa a su hermana menor.
- Pero es mi boda, por favor Elsa, es que tu voz es hermosa y quiero bailar esa canción con mi esposo. – rogo Anna.
- Si Elsa, canta. – pidió Olaf mientras algunos troles la animaban.
Elsa comenzó a reír por la petición de todos.
- De acuerdo, lo hare. – accedió Elsa mientras se acercaba a donde los troles estaban haciendo música y después de hablar con ellos en voz baja, se dirigió a la audiencia. – esto es para Anna y Kristoff, espero les agrade.
Se empezó a escuchar el sonido de un piano, mientras Elsa miraba a la multitud. Nunca había cantado en público, pero algo dentro de ella le decía que no cantara, pero no lograba recordar porque no hacerlo. Era la boda de su hermana y era algo que ella quería, no iba a negárselo.
Cuando llego el momento, Elsa comenzó a cantar.
Cuando me preguntas ¿Quién soy yo?
¿Cuál es mi visión? Y si tengo un plan
¿Dónde esta mi fuerza? ¿Tengo algo que decir?
Escucho las palabras en mi mente, pero las aparto de mí.
Porque estoy a favor del poder de cambiar
Vivo por el día perfecto.
Amo hasta que lastimo y enloquezco
Espero un héroe que me salve
Estoy a favor de lo desconocido y solitario
Creo que hay algún lugar mejor
No se si el cielo es el paraíso, pero rezo de todos modos.
Al principio, Jack se quedo conmocionado por la voz de Elsa. Era preciosa, maravillosa, no había palabras para describir la perfección en la voz de la reina, pero recordó las palabras de Pitch.
"Su voz de sirena hipnotizante"
Jack siguió escuchando, esta vez para encontrar similitud en la voz de Elsa con la de la reina de las nieves.
Y no se lo que vendrá mañana
¿El camino menos transitado nos hará libres?
Porque estamos tomando lentamente estos pequeños legados
No trato de cambiar el mundo, ¿pero que harás de mi?
Porque estoy a favor del poder de cambiar
Vivo por el día perfecto.
Amo hasta que lastimo y enloquezco
Espero un héroe que me salve
Estoy a favor de lo desconocido y solitario
Creo que hay algún lugar mejor
No se si el cielo es el paraíso, pero rezo de todos modos.
Con esa ultima nota elevada, Jack se dio cuenta. Negó con la cabeza, su desesperación creció conforme Elsa cantaba. No era cierto, no podía ser posible. Pero la evidencia estaba frente a sus ojos. Mientras Anna y Kristoff bailaban, ajenos a los que estaba sucediendo, Jack por fin tuvo su revelación.
Era Elsa. Elsa era la reina de las nieves.
Pero si necesitaba una confirmación extra, lo que Elsa canto a continuación, fue suficiente para que Jack terminara de aceptar la cruda realidad.
Con la menor de las brisas caemos solo como hojas
Como la lluvia que nos lava de la tierra
Olvidamos quienes somos, no podemos ver en la obscuridad
Y rápidamente nos perdemos en la multitud, oh.
Estoy a favor del poder de cambiar
Vivo por el día perfecto.
Amo hasta que lastimo y enloquezco
Espero un héroe que me salve
Estoy a favor del poder de cambiar
Vivo por el día perfecto.
Amo hasta que lastimo y enloquezco
Espero un héroe que me salve
Estoy a favor de lo desconocido y solitario
Creo que hay algún lugar mejor
No se si el cielo es el paraíso, pero rezo de todos modos.
Toda la audiencia empezó a aplaudir a Elsa, pues su actuación había sido fenomenal.
- Muchas gracias a todos. – grito Elsa exhausta, se sentía feliz por haber logrado cantar en publico.
Pero entonces vio el semblante, todavía más pálido y sorprendido de Jack, entonces recordó porque no podía cantar. El ahora lo sabía, sabia que ella era la reina de las nieves.
- Jack… - lo llamo Elsa.
El no dijo nada, tomo su cayado con fuerza y comenzó a volar con dirección a la montaña del norte.
- ¡Jack espera! – grito Elsa.
Anna y Kristoff se acercaron a Elsa.
- ¿Qué hacemos? – pregunto Anna preocupada.
Elsa comenzó a caminar para tomar impulso.
- Ustedes se van a su luna de miel, yo me encargo de esto. – y diciendo esto, Elsa también se elevo con el viento.
- No sabía que Elsa volaba. – comento Kristoff.
- Jack le enseño. – contesto Anna
- Bueno, aquí no ha pasado nada, sigamos la fiesta. – sugirió un trol.
Elsa al principio dudo de sus capacidades de volar, pero conforme avanzaba en el aire, más confianza tenía en que no caería al suelo.
Ella estaba llegando a la montaña cuando notó que en ésta estaba nevando fuertemente. Elsa se preocupó por lo que fuera que Jack estaba desatando.
Era difícil ver en la tormenta, pero aún así se acercó hasta su palacio de hielo, de donde provenía la tormenta. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, un rayo azul la golpeó en el brazo y le hizo caer sobre la nieve.
Elsa estaba confundida, tirada sobre la nieve, entonces vio a una figura acercarse a ella rápidamente con un cayado en la mano.
- ¿Jack? - preguntó confundida. - ¿Qué estás haciendo?
Jack se paró en frente de la reina y con el cayado volvió a disparar un rayo que casi le da a Elsa por poco.
El rostro de Jack estaba descompuesto en ira.
- ¡Defiéndete! - gritó Jack mientras Elsa se levantaba del suelo. - ¿Qué no se supone que el frío también es parte de ti?
- ¿De qué estás hablando? - gritó Elsa entre la tormenta.
- ¡Sé quién eres! - gritó Jack. - ¡Eres la reina de las nieves! ¡Te escuché! Y ahora vas a pagar por todo lo que has hecho.
Jack lanzó otro rayo con su cayado, pero Elsa formó un escudo de hielo antes de que este la tocara.
- ¡Detente Jack! - pidió Elsa atemorizada.
- ¡Tu no te detuviste a la hora de congelarlo todo! - reclamó Jack lanzando otro rayo que Elsa esquivó. - ¡Arruinaste mi vida!
- Jack, no quiero lastimarte... - advirtió Elsa con lágrimas en los ojos.
- ¡Eso jamás te importó! - gritó Jack mientras le enviaba un golpe tan grande que podría haber matado a Elsa.
Pero contra toda predicción, Elsa logró atraparlo con sus propias manos y lanzárselo a Jack de regreso, golpeándolo tan fuerte que lo hizo retroceder varios metros.
- ¿Quieres hacer esto? - preguntó Elsa realmente molesta. - bien, hagámoslo.
Jack se levantó del suelo y empuño fuertemente su cayado.
- ¡Quítame esta maldición Elsa! - le ordenó Jack.
Elsa se burló de Jack con malicia.
- ¿O qué? - preguntó con una sonrisa sarcástica.
Jack no esperaba esa respuesta, la Elsa que el había conocido, la dulce y tímida Elsa había desaparecido y ahora se mostraba frente a el una mujer dura, maliciosa y calculadora.
- Voy a hacer que pagues por todo lo que has hecho. - amenazó Jack.
- Subestimas mi poder. - se burló Elsa. - voy a darte la oportunidad de que te arrepientas de este ataque y te vayas de Arendelle para siempre sin que mis guardias te busquen.
- ¿Y si no lo hago? - preguntó Jack molesto.
Elsa se encogió de hombros.
- Tendré que matarte. – sentenció con furia.
A Jack los vellos de la espalda se le pusieron en punta ante la respuesta de Elsa. Y pensar que apenas una noche anterior le estaba confesando sus sentimientos, que le estaba haciendo el amor.
Para Elsa, decir estas palabras era duro, pero ella se había prometido ser fuerte, así que no dejaría que nadie la pisoteara. Ni siquiera Jack.
- Que así sea entonces. - respondió Jack.
En ese momento el lanzó otro golpe con su cayado que golpeó a Elsa, pero no la lastimó. Tal vez el fuera más poderoso que ella, pero no tenía la experiencia que Elsa tenía.
- Bonito truco. - se burló nuevamente Elsa. - ahora es mi turno.
Ella lanzó un rayo más luminoso que los de Jack y lo golpeó directamente en el estómago, haciéndolo caer en la espesa nieve.
- ¿Creíste que podrías vencerme Jack Frost? - preguntó la reina mientras le lanzaba pequeñas estalactitas de hielo que se incrustaban en la piel de Jack, provocándole un dolor inmenso. - ¿Creíste que podrías burlarte de mi? - esta vez Elsa se acercaba a el y le pisaba un brazo que tenía herido. - ¡Yo soy la reina de las nieves! Y tú eres sólo un vago sin recuerdos, un salvaje sin futuro. ¡No eres nadie!
Todas esas palabras llegaron hasta lo más profundo del corazón de Jack, quien en un intento de desesperación gritó tan fuerte que su poder fue liberado en su máximo esplendor, provocando una explosión cerca de todo lo que los rodeaba.
El impacto fue tan fuerte que logró quitar a Elsa de encima de Jack y lanzarla varios metros lejos.
Jack estaba herido tanto física como emocionalmente, que lo único que hizo fue levantarse del suelo y responderle a Elsa.
- Si, yo no soy nadie, pero tú eres un monstruo.
A Elsa esas palabras la hirieron tanto que descargó toda su ira sobre Jack y literalmente lo mandó a volar más lejos de lo que había creído que era capaz. Tan lejos que el cuerpo de Jack salió de Arendelle.
A Elsa le tomó dos segundos darse cuenta de que había perdido el control de sus emociones y en medio de la nieve se puso a llorar hasta que sus lágrimas se secaron. Entonces se dio cuenta que no valía la pena llorar por alguien que había intentado asesinarla. Ella sólo se había defendido, y Jack podría regresar. No, no lloraría por el nuevamente. Ella se prepararía, entrenaría más sus poderes para cuando el regresara. Y matarlo cuando lo hiciera.
En ese instante, Anna, Kristoff, Olaf y Sven aparecieron en la montaña, dándose cuenta de la tormenta que Jack y Elsa había desatado en su cruel enfrentamiento.
- Elsa ¿Qué ha ocurrido? - le preguntó Anna a su hermana.
- A partir de esté momento, Jack Frost es un delincuente peligroso. - respondió Elsa en voz alta. - quiero que los guardias lo encuentren y lo traigan a Arendelle tan pronto como sea posible.
- ¿Y de qué se le acusa? – quiso saber Kristoff
Elsa guardó silencio un momento antes de entrar a su palacio de hielo.
- De traición a la corona. – contesto con frialdad. – que lo traigan ante mi, para que yo misma congele su corazón.
- ¿No vendrás con nosotros? – pregunto Anna preocupada al ver a Elsa decidida a encerrarse de nuevo en el castillo de hielo.
- No, tengo que practicar mis poderes para cuando Jack regrese. – anuncio Elsa. – y cuando lo haga, se enterara de lo que la reina de las nieves es capaz de hacer.
Y diciendo esto, se encerró en su castillo, dejando a los otros cuatro en medio de la tormenta, mientras ella liberaba su frustración con una nueva tormenta.
En la oscuridad, Pitch celebraba la acción de la reina sin que nadie siquiera notara su presencia.
- ¡Al fin! – festejo con una sonora carcajada. – esto hay que celebrarlo.
Jack estaba herido, sangrando por las múltiples heridas que Elsa le había provocado, pero lo peor era su corazón roto. Decidió que se dejaría morir en aquel prado donde había terminado, con la luna de testigo de su muerte. El estaba perdiendo el conocimiento cuando escuchó voces y pisadas.
- Allá hay un hombre herido. - gritó uno de los que venían.
Uno de los hombres se acercó y miró de cerca a Jack. Este era de piel clara, cabello rojizo y ojos verdes. Tenía porte y personalidad digna de un caballero.
- Esta grave, debemos llevarlo al palacio. - ordenó ese joven, luego se dirigió a Jack. - tranquilo amigo, vas a estar bien.
- ¿Quién es usted? - susurró Jack.
- Soy el príncipe Hans, de las Islas del Sur. - contestó el joven con una media sonrisa antes de que Jack perdiera la conciencia.
Así es, Hans hará su aparición aquí en la historia, y préstenle atención a este maldito porque será importante en el futuro.
No se si notaron, pero en la conversación de Pitch con Jack, este rey de las pesadillas menciona a William Joyce, diciendo que es el autor del cuento de Jack. Este dato es casi cierto. William Joyce escribió una serie de libros, llamándola "Los Guardianes de la Niñez" (o de la infancia, cualquiera funciona), en el que cuentan las historias del Hombre de la Luna, Pitch, Meme, Norte, el hada de los dientes y el conejo de pascua. No hay un libro de Jack Frost, ya que el escritor quiso complementar su serie con la película de El Origen de los Guardianes, pero como en Arendelle aun no se ha inventado la televisión, mucho menos las películas, decidí poner que también hay un libro sobre el de William Joyce.
Bueno, es hora… de… contestar los reviews :3
MyobiXHitachiin: Haha, creeme que si se lo que es esperar por actualización, pero es peor cuando tienen como diez mil años sin actualizar, eso es peor D:
Si, Jack y Elsa lo hicieron, pero es que Elsa siempre se deja llevar cuando esta con Jack, tampoco es que lo lamente, ni ustedes xD
DeAtH tHe RoSe: Listo, todo se fue al carajo. Lo siento tanto…
Andrea Frost Queen: Hahaha piojito xD
Si, digamos que quería que ellos lo hicieran para después arrepentirse, por ya sabes, la pelea.
Espero te haya gustado.
Ingrid215: Santo cielo, ¡No!
Elsa no esta embarazada, descarten todos esa idea, por favor xD
YulianaSigala: Gran masacre habráááááááá… Turismo ya nunca voy a estudiar (8)
Bueno, eso es todo por hoy, nos veremos la próxima semana con un nuevo capitulo. Muchas gracias a todos los que pusieron la historia en favoritos y en sus alertas, y a los que dejan reviews, ustedes me motivan a seguir.
Los quiero.
Lizzie.
