¡Imperdible! ¡Y los que se vienen, mejor aún!

Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.

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Capítulo 9

Reunión

Hermione se encontraba sentada frente a las ardientes llamas, reviviendo los hechos sucedidos esa tarde una y otra vez dentro de su mente. No estaba segura que pensar o sentir. Parte de ella, la parte humana, la parte que le decía que la muerte era mala, estaba consternada. Había visto a Ron matar a seis Mortífagos hoy, ¡seis! Era un número terrible. Aún así, no podía estar enojada con él. Habían sido atacados. Los Mortífagos estaban determinados en capturarlos. Ron había actuado en defensa propia, así como ella y Harry habían hecho. Mal para ellos que Ron era Ron. Habían recreado su propia pesadilla con ese ataque sorpresivo.

Luego de un rato, se dio cuenta de que estaba esperando. Necesitaba verlo una vez más para saber que se encontraba bien. Si ella estaba sentada allí peleando con su moral, no podía ni imaginar cómo debía estar sintiéndose Ron. Algo tan profundo como esto, tan emocional, sobrepasaba cualquier otra discusión que podían haber tenido en el pasado. Esta noche, no le importaba que se hubiese acostado con Lavender.

"¡Ey!, ¿Qué haces aún despierta?"

Hermione saltó en el lugar, sorprendida por la voz, y se dio vuelta con su varita en mano. Harry conjuró una barrera en frente suyo automáticamente, lo cual había sido una buena decisión porque Hermione había lanzado un encantamiento antes de que su mente aceptara que se trataba de Harry, parado enfrente suyo, y no un Mortífago. Observó como su encantamiento rebotaba en el escudo y en unos segundos Harry sacudió su mano para desvanecerlo.

"Harry, lo siento tan…"

"No, es mi culpa. No debí haberte asustado así", replicó Harry.

"Supongo que todavía estoy alterada". Hermione se hundió de hombros y regresó a enfrentarse al fuego.

"Es entendible. ¿Por qué no vas a la cama?", sugirió su amigo mientras se sentaba a su lado.

Hermione se giró y observó que su amigo estaba vestido como para salir. "¿A dónde vas vestido así?"

"A ver a Cho. Le envié una lechuza cuando regresamos diciéndole que la vería mas tarde. Necesito eso esta noche, ¿entiendes?"

Hermione asintió, sí que lo comprendía. Luego de los horrores de la tarde, el toque humano y la amabilidad eran prácticamente necesarios.

"¿Quieres ver a Josh? Cho me esperará en la entrada, te podría dejar entrar a ti", preguntó Harry de mala gana.

"No, no podría decirle nada y seguro querría saber porqué iría a esta hora de la noche a verlo sin avisar antes", respondió suspirando. "Es mejor que me quede aquí. Además, estaba esperando a Ron…" Continuó mirando las llamas, temerosa de que su rostro pudiese mostrar sus emociones. "Estoy segura que aparecerá por aquí pronto. Solo quiero ver si está bien".

"No creo que esté planeando ir a ningún lugar. Todavía estaba en la dicha cuando bajé. Creo que está tratando de relajarse", Harry suspiró al mirar hacia la escalera a los cuartos de varones.

"Ah… Entonces iré a la cama en un rato".

Harry se inclinó y besó su mejilla. "¿Estarás bien?"

"Si, no te preocupes", Hermione respondió golpeteando su rodilla. "Ve a ver a Cho. No la dejes esperando".

Harry asintió y se dirigió a la salida. Hermione lo observó alejarse y se acomodó en el sofá. Intentó obligarse a ir a la cama pero por alguna razón no podía. Sentía casi una necesidad existencial de ver a Ron, de comprobar que estaba bien.

Hermione fijó sus ojos en el fuego. Podía subir y verlo. Harry dijo que todavía estaba en la ducha. Por supuesto, entrar a la ducha de varones iba contra sus propias reglas pero era muy difícil de que alguien pudiera atraparla, era pasada la medianoche y todos menos Ron dormían.

Hermione se paró de un salto, tomando una decisión. Cualquier otra noche nunca siquiera consideraría tal decisión, pero esta noche las cosas eran diferentes. Caminó lentamente hacia la escalera y ya estaba en el segundo escalón cuando se dio cuenta de que no tenía idea de dónde estaban las duchas de varones. De todos modos, supuso que estarían ubicadas de la misma manera en la que estaban las de chicas en el otro lado de la torre. Subió varios escalones más hasta detenerse frente a la tercera puerta que había pasado al subir, suspirando de alivio al escuchar el distintivo sonido del agua cayendo.

Hermione tenía su mano posada en el pomo de la puerta cuando se dio cuenta de algo más: Ron seguramente estaría completamente desnudo. Lo había visto en ese estado más de una vez, pero eso había sido bastante tiempo atrás. No podía topárselo desnudo así como así. Si él se apareciese en la ducha de chicas y la viera estaría furiosa con él, pero estamos hablando de Ron. Era cualquier cosa menos vergonzoso, mostraba su piel a cualquiera que quisiese mirar estos días. Además, no era nada nuevo para ver para ella.

Hermione abrió la puerta y se estremeció cuando sus pies descalzos tocaron las frías baldosas. Solo había caminado unos pocos metros cuando la voz de Ron hizo eco desde el fondo del recinto.

"Pensé que estabas yendo a ver a Cho…"

Hermione se congeló en el lugar. Obviamente pensaba que se trataba de Harry entrando, ¿quién mas lo haría a esta hora de la noche? Intentó pensar algo diplomático que decir, alguna manera educada de anunciar su presencia, pero nada salió de su boca. No quería sorprenderlo, así que caminó lentamente hacia dónde había escuchado su voz, tomando un profundo respiro cuando alcanzó la pared de losas que marcaba el comienzo de las duchas.

Cruzó la esquina y se detuvo cuando vio a Ron. Tenía ambas manos en la pared y su cabeza colgaba entre ellas dejando que el agua caliente corriera sobre ella. Estuvo eternamente agradecida por el banco que encontró junto a dónde estaba parada, porque de otra manera hubiese perdido el equilibrio y se hubiese puesto en vergüenza.

Se sentó sin parpadear mientras continuaba mirando a Ron. Lo había visto desnudo antes pero había sido siete meses atrás, siete largos meses aparentemente, porque él lucía muy diferente. Dios, lucía tan hermoso. Hermione no supo si era la palabra correcta para describir a un hombre, pero ¡Dios, si que le sentaba perfecto!

Ron le daba la espalda y todo lo que podía ver era toda su extensión, rígidos músculos que se flexionaban con el movimiento de sus manos en la pared. Sus poderosos hombros. Sus largas piernas. Su trasero. Se vio en la obligación de acercarse a él.

Había sido una muy mala idea venir, había concluido Hermione ese instante. No esperaba que su propia reacción al verlo fuese tan extrema.

"¿Qué estás hacien…?", Ron miró por sobre su hombro y se detuvo cuando la vio. Hermione observó sus ojos ensancharse como reacción.

"Quería ver si estabas bien", murmuró Hermione cuando vio lo sorprendido que el pelirrojo estaba.

Ron quitó sus manos de la pared y regresó a tomar su ducha, escondiendo su rostros debajo del agua por un largo tiempo antes de levantarla, recorriendo su húmedo cabello con las manos.

"Hermione, ¿te das cuenta de que estas en la ducha de varones?", dijo, aún enfrentado a la pared.

"Si, eso tengo entendido".

"¿Y viniste hasta aquí para ver si estaba bien?"

"Estaba preocupada por todo lo que sucedió. No sabía si estarías molesto"

Ron largó un profundo suspiro. "No deberías haber venido".

"¿Por qué?"

Ron no respondió por un tiempo. Colocó sus manos nuevamente en la pared, sumergiendo su nuca nuevamente en el agua antes de hablar.

"Si yo no estuviese bien, ¿Qué planeabas hacer para cambiarlo?"

Hermione abrió su boca, pero se dio cuenta de que no había pensado tantos detalles. Ron miró por sobre su hombro una vez más evaluando su respuesta. La observó por unos instantes antes de que sus hombros se desplomaran un poco.

"Ve a la cama, Hermione. Estoy bien", suspiró.

Hermione sabía que debía pararse y marcharse de ahí, le había dado la excusa perfecta para hacerlo, pero estaba estancada en su lugar. En realidad no quería irse. En realidad, su cuerpo le gritaba que se quedase. Sus ojos lo recorrieron de arriba hacia abajo, sin que él lo notase. Sintió el calor del cuarto aumentar. Su mente se tambaleaba de los recuerdos de lo bien que se sentía estar con él.

Tuvo que luchar contra su necesidad de estar cerca del pelirrojo, para calmar su dolor, para elevar su mano y trazar sus músculos con sus dedos, esa misma piel que alguna vez conocía tan bien. Intentó recordarse que Josh era su novio, que él era gentil y dulce, y…

"Mierda", murmuró Ron.

Hermione levantó su vista para ver sus ojos entrecerrados. "Eso fue grosero".

"¿Piensas que yo soy grosero? Algunas personas dirían que proponerse toparse con un hombre mientras está desnudo y sentarse para mirarlo babeándose no es algo muy educado, Señorita Modales".

"No me estaba babeando"

"Si que lo estabas… Y me afecta, Hermione. No estoy bien. Tuve un día muy, muy malo. No estoy para jugar jueguitos contigo. Ahora, ¿por qué viniste?", preguntó al girarse en el lugar.

Los ojos de Hermione se abrieron como platos. No le había mentido, ella sí que lo había afectado. Realizó sobre su frente lo mismo que había hecho con su espalda: sus ojos recorrieron su cuerpo, de arriba a abajo, deteniéndose en un punto y mirando fijamente.

"¿Hermione?", Ron ladró impaciente.

La mirada de Hermione se elevó, su voz era casi un suspiro. "¿Qué?"

Ron caminó hasta que se encontró parado frente a ella. Alcanzó sus manos y tiró de ellas para dejarla de pie. Los ojos de Hermione estaban al nivel de su pecho y los mantuvo ahí hasta que él alcanzó su mentón y lo elevó para que lo mirara.

"No soy Josh".

La frialdad e ira de su voz fueron suficientes para enfriar su ardor de inmediato. Hermione lo empujó por el pecho pero él tomó sus brazos y sus labios se apoderaron de los de ella en un beso brutal. Hermione intentó quitar su cabeza pero la mano del pelirrojo alcanzó su nuca entrelazándose con sus bucles que ya se encontraban húmedos por el vapor del lugar. Un pequeño sollozo se escapó de Hermione cuando sintió el fuego arder a pesar de la ira… Tan ardiente, tan demandante que paró de luchar y se colgó de sus hombros para evitar caerse.

Su lengua recorrió el borde de los labios de la castaña y ella los abrió sin darse cuenta, tragándose el gemido de placer de Ron. Se olvidó porque había intentado alejarlo. Se olvidó todo excepto la necesidad de que la bese, la necesidad de estar en sus brazos una vez más.

Sintió la embriagadora sensación de sus labios contra su cuello y sus manos temblorosas deshaciendo el nudo de su uniforme, abriéndolo y deslizándolo por sus brazos para ser olvidado en el suelo. Su lengua deslizándose en su cuello era demasiado para Hermione y dejó escapar un pequeño gemido, torciendo su cabeza hacía un costado.

"Dios, ¡como te extrañé! Te extrañé tanto", susurró Ron en su cabello. "Dímelo, Hermione. Dime qué quieres esto… Dime que no soy el único".

"Lo quiero… No eres el único", respondió. Sostuvo el rostro de Ron con sus manos y acercó sus labios a los propios, besándolo profundamente, deslizando su lengua dentro de su boca una vez más.

Dejó que su mano recorriera su duro pecho que aún estaba caliente y húmedo, disfrutando la sensación de su piel en sus dedos. Dejó un rastro de besos en su mandíbula y en su cuello. Su sabor, su olor, todo la abrumaba. Era tan masculino y lo quería tan profundamente… Más de lo que nunca admitiría.

Los dedos de Ron llegaron a su camiseta y jugaron con el primer botón, pero su paciencia era corta. Hermione largó un grito ahogado gracias al sonido de la tela desgarrándose y los botones rebotando en el suelo. No le interesaba nada, solamente destruyó su camiseta hasta que Hermione bajó sus brazos y se dejó desnudar, tirándola a un costado. Sus labios descendieron por su cuello hasta que se dejó caer de rodillas frente a ella, pareciendo olvidar las frías y rígidas baldosas. Sus ásperas manos dejaron un camino de fuego por sus caderas y piernas mientras deslizaba su ropa interior, dejándose completamente desnuda frente a él.

Le dio una hambrienta mirada a su cuerpo. Ella también estaba diferente. Su cuerpo también mostraba señales de un arduo entrenamiento, y por alguna extraña razón, Hermione no sintió nada de la vergüenza que sentía cuando estaba con Josh. Instintivamente sabía que a Ron le gustaban los cambios, que le atraían. Así que no fue sorpresivo cuando sus labios se dirigieron a su estómago y su lengua comenzó a trazar las líneas de sus músculos.

Hermione se arqueó contra él, gimiendo mientras Ron la envolvía su espalda con una mano y sus labios se movían hacia el valle de sus pechos. Trazó la curva de uno con su lengua y Hermione tomó un profundo respiro cuando atrapó una de sus provocativas puntas. Sus dientes, su lengua, sus dedos bailaban por toda su piel y causaban cosas en ella que pensaba que eran una exageración. Todo este tiempo se había dicho a si misma de que no había sido real, de que no había sido tan bueno como ahora, pero sí que lo había hecho. Incluso era mejor.

Ron tiró de ella y la sentó en el banco, teniendo sus ojos a la altura de los de ella. La miró asombrado, como quién mira a algo que podría desaparecer en cualquier momento. Sus labios volvieron a capturar los de ella en un apasionado beso, más demandante esta vez. Ella se perdía fácilmente en él mientras sus manos acariciaban su abdomen y una de sus piernas. Jadeó en dulce agonía cuando sintió sus largos dedos deslizándose por sus húmedos pliegues, atormentándola.

Hermione rompió el beso, dejando caer su cabeza hacia atrás, chocando contra la pared y arqueando sus caderas contra la mano de Ron. Apretó sus ojos con fuerza mientras el toque experto del pelirrojo le provocaba un nivel de éxtasis aún más grande, aumentando su necesidad de tener más de él. Sus labios viajaron por su piel, marcándola, provocándola, descerebrándola de deseo. Pequeños ronroneos salían del fondo de su garganta, aquellos que se había olvidado que sabía hacer.

Hermione sintió su cálido aliento contra su pierna y luego más arriba, rozando su núcleo. Dios, ¿Cómo podía haber olvidado esto? La intimidad. La cercanía. Su corazón retumbando dentro suyo bloqueando todo salvo la necesidad. Hasta ese momento no había podido recordar más que el dolor que le había provocado, pero ahora…

Sin pensarlo, se abrió a la ardiente sensación de su boca. Hermione gimió y su cabeza se latigó contra la pared una vez mas mientras la lengua de Ron entrada como una flecha dentro suyo. Sus dedos se entrelazaron en el cabello de Ron, sosteniéndolo en el lugar que pedía a gritos de necesidad de más.

Había pasado tanto tiempo, las sensaciones eran demasiado intensas y Hermione sintió todos sus sentidos abrumados casi a la vez mientras ola tras ola de éxtasis fluían dentro suyo. Se sacudía desesperada por recuperar el aliento, aferrándose a sus hombros por la necesidad de sentir algo sólido cuando el placer, puro y explosivo, estalló dentro suyo.

Le tomó a Hermione unos segundos para recuperarse, para abrir sus ojos una vez más y mirar a Ron. Ociosamente llevó sus dedos hasta su frente para correr un mechón de húmedo cabello de la misma. Dejó que su mano encontrara su mejilla y luego la deslizó hacia su nuca para atraerlo a su boca, logrando que Ron gimiera al darse cuenta de que Hermione se estaba probando a sí misma en su boca. La castaña profundizó el beso y el agarre de Ron en sus caderas se volvió más estrecho, casi doloroso.

Pensó en decir algo, pero no lo hizo. Era obvio que ninguno quería hacer nada para romper la magia que los rodeaba, acercándolos con pequeños hilos de amor y dolor. Hilos que eran imposibles de cortar.

Hermione cortó el beso para llevar sus labios a su garganta, deteniéndose en un lugar específico detrás de su oreja. Recorrió su cabello con ambas manos, clavando sus pequeñas uñas sobre la delicada piel de su nuca antes de aventurarse a explorar los contornos de su pecho. Finalmente, habló, pero no eran más que suspiros inentendibles contra su piel. Cosas que recordaba que a él le gustaban escuchar, declaraciones que aumentaban los latidos de su corazón y enviaban dardos de emocionante anticipación a través de ella.

En alguna parte de sus caricias, Hermione había logrado acercar a Ron al banco y subirse sobre él. Mientras continuaba susurrando increíblemente pícaras cosas al oído, se movió sobre él rozando rápidamente su excitación, lo que hizo que el aliento de Ron se escapara repentinamente de él. Su cabeza se dejó caer sobre la misma pared en la que unos minutos antes había caído la de ella y entrelazó sus dedos en los suaves bucles de su nuca. Sus ojos estaban apretados mientras obviamente intentaba mantener un poco de control, pero lo que había hecho la castaña logró que se abrieran de repente. Levantó el rostro de ella para que lo mirara y su mirada ardió sobre la de ella.

"Dime lo que quieres, Hermione", su voz era tan baja que sonaba casi como si estuviese luchando para encontrarla.

Hermione se acercó y posó sus labios solo a un respiro de su oído. "Quiero que me cojas".

"Oh, Dios", Ron dio un grito ahogado, su auto-control destruyéndose y sus manos aferrándose a sus caderas para acercarla a su mismo.

Y entonces Hermione estaba perdida también. Él se deslizaba dentro suyo profunda y duramente. La sensación de él enterrado en ella, llenándose completamente, era abrumante. Ignoró el destello de dolor que causó estar desacostumbrada a su tamaño: estaba demasiado ocupada en las otras sensaciones que la poseían.

Se movieron juntos, ambos intoxicados por el deslizamiento de piel sobre piel. El vapor de la ducha los rodeó, el húmedo calor agregando casi un mareador efecto surreal.

Cuando se volvió demasiado fuerte, cuando Hermione sintió alcanzar la cima, se dejó llevar. Sus movimientos sobre él eran erráticos y Ron la tomó con fuerza contra su cuerpo penetrándola hacia arriba a la misma vez, rozando el lugar justo para mandarla por el precipicio.

Ron rápidamente alcanzó sus labios con los propios, desperdiciando los gemidos que escapaban de la garganta de la castaña y sofocando los propios mientras se tensaba debajo de ella. Hermione tenía ambas manos en sus hombros y podía sentir la tensión cuando se derramó dentro de ella.

Cuando Ron sintió que era seguro, aflojó su sostén en su cabello rompiendo el beso para inclinarse contra la pared y recuperar el aliento. Hermione cayó sobre él, enterrando su rostro en un rincón de su cuello, temblando ocasionalmente mientras él recorría la piel de su espalda con sus grandes manos.

Se quedaron en la misma posición por unos instantes. El tiempo suficiente para que Hermione comenzara a notar lo pegajosos que hacer el amor en un cuarto lleno de vapor los había dejado. Podía sentir el sudor en su cuerpo. Su lengua recorrió el cuello de Ron, notando que ahora tenía un tono apenas salado.

Se alejó para ver a Ron totalmente relajado con su cabeza descansando contra la pared de losa y sus ojos cerrados en un estado casi adormecido. Luego de un día como el que habían tenido, no era sorpresivo que Ron luciera más exhausto de lo que jamás lo había hecho. El ataque de los Mortífagos había sido tanto físicamente como mentalmente agotador, especialmente para Ron cuyo esfuerzo físico había excedido el de ella y Harry. Probablemente podría dormir por una semana.

Recorrió sus labios con un dedos, causando que abriera sus ojos para mirarla.

"¿Estas bien?", preguntó Hermione suavemente.

"Lo estoy ahora", dijo Ron alcanzando su espalda para recostarla contra su pecho una vez más, enterrando sus dedos en su cabello.

"¿Pero no lo estabas?"

"No, sentó que había perdido contacto conmigo mismo, que no tenía ningún sentimiento más".

"¿Por qué pensabas eso?", Hermione pensó sorprendida.

"Porque no me podía importar menos haber matado a esos Mortífagos… Aún no me interesa", Ron se hundió de hombros.

Hermione parpadeó sorprendida. Seguramente, un poco le importaba. Eran vidas humas de las que estaban hablando pero, al inclinar su rostro para observarlo más de cerca, debió admitir que no vio ningún signo de remordimiento en su rostro.

"¿Entonces que cambió?", Hermione no pudo evitar preguntar. Después de todo, acababa de admitirle que aún no le importaba un carajo.

"Me di cuenta de que aún me queda un sentimiento…"

"¿Y cuál sería?"

Ron la miró tristemente. "Estar enamorado de ti".

Continuará…