Muchas gracias por seguir leyendo este cuento, temo decirles que perdí los últimos capítulos de la historia, asi que voy a tener que volver a escribirla, tal vez no quede igual, pero voy a hacer mi mejor esfuerzo por darles a la familia de "osos" una buena vida ;)
Precaución: momentos cítricos adelante.
Los rayos de sol, lo despertaron, tomó un respiro profundo y comenzó a abrir sus ojos, vio a su alrededor y encontró la cama vacía, sintió como su estomagó se fue al sótano y se movió rápidamente, cayó al suelo enredado entre las sabanas que lo habían cubierto.
Iruka escuchó un sonido de preocupación que venía de su pequeño hijo, quien al verlo caer había corrido a su lado, con sus pequeñas garritas había intentado librar a su padre de la creatura que lo tenía capturado.
El pequeño había hecho trizas con facilidad la sabana y estaba lamiendo el rostro de Iruka, quien no pudo evitar reír y acariciar su cabecita.
"Donde está tu padre?" le preguntó mientras lo abrazaba.
El pequeño hizo otros sonidos mientras le lamia la barbilla e intentaba morder sus largos cabellos, una garrita accidentalmente le rasgó la piel de su hombro, Iruka no emitió ningún sonido para no asustar a su pequeño, pero consideró importante cortar esas garras porque eran peligrosas.
"Buenos días" se escuchó la voz alegre de Kakashi, quien entró a la habitación vestido en sus ropas normales, al escuchar su voz el pequeño Iruka corrió a su lado dejando a un atropellado Iruka en el suelo.
"Es muy fuerte" se quejó Iruka mientras sobaba su cabeza con la mano.
"Lo es, y lo será aun más" Kakashi orgulloso le comentó a su pareja mientras cargaba a su cachorro.
"Estas bien?" le preguntó Kakashi inclinado cerca de donde se encontraba.
"Si, creo que necesito hacer más ejercicio" le contestó Iruka sentado en el suelo y sonriéndole a ambos.
Iruka no sabía si era un efecto óptico o algo de su mente, pero al ver el rostro de ambos, oso y humano, era como ver rostros iguales. Iruka rió por su pensamiento demasiado loco ya.
"Como te sientes, Iruka?" le dijo Kakashi olfateándolo un poco más de cerca, cosa que su pequeñín hizo imitándolo.
"Bien, creo" Iruka puso su mano en su hombro y le dio un ligero masaje "Como te sientes tu, no deberías estar fuera de la cama después de lo que sucedió ayer, que tal que algo malo te pasa o la herida se…."
Kakashi silenció a su sobre protector pareja con un beso, que los dejó sin aliento a ambos
"Estoy bien, no te preocupes" el osezno se movió en los brazos de su padre y sacó su lengua para darle un beso a su padre, pero al no alcanzar hizo un sonido de berrinche y se movió más hasta que su padre lo bajó y le dejó acercarse.
"Kakashi, creo que debemos educar bien a este niño" dijo Iruka mientras era bañado en saliva de oso.
"Crees?" le dijo Kakashi mientras siguió el ejemplo de su pequeño lamiendo la oreja y el cuello del maestro de escuela. Iruka se dio cuenta en ese momento que tenía a dos osos que educar.
Kakashi encontró la herida en el hombro de Iruka, con su lengua la recorrió lentamente, haciendo que Iruka gimiera porque realmente se sentía muy bien.
"No deberías hacer eso con nuestro pequeño aquí" le dijo Iruka, quien tenía sus ojos cerrados disfrutando las atenciones y guiando la cabeza de Kakashi con su mano, justo en el lugar donde se sentía mejor. Cosa que Kakashi no objetó al darle todo un gran baño a Iruka.
Kakashi e Iruka salieron esa mañana a caminar en el festival, era un día antes del cierre de este, así que había mucho movimiento en las calles. El pequeño Iruka se había quedando correteando con las monjas en los amplios patios y pasillos del convento.
"Este año no vas a participar en el desfile?" le dijo Iruka viéndolo de reojo y observando el cuerpo del Hartza.
Kakashi se sonrojó de repente al verse rodeado de personas y sentir el aroma de pasión emanando de Iruka, tragó con dificultar antes de contestar al mismo tiempo que intentó encontrar un lugar para estar a solas.
"No, el año pasado fue algo inusual" le dijo localizando un granero entreabierto
"Kakashi, que tienes?" Iruka viendo a su pareja distraída pensó que algo de peligro estaba cerca.
"Iruka" dijo Kakashi con voz grave y cercana al oído del maestro de escuela.
Iruka sintió como un temblor le recorrió el cuerpo al escuchar la voz posesiva de su pareja, con la vista buscó un lugar a apropiado para ellos, sonrió levemente al ver el lugar perfecto, tomó a Kakashi de la muñeca y lo llevó tras él.
Kakashi se dejó llevar, olfateando mas del aroma de amores que estaba despidiendo su amado, no habían podido tener un momento a solas y realmente, el Hartza había estado dominando sus instintos, el mero pensamiento de tener a Iruka para sí, hizo que su parte noble comenzara a despertar.
No había duda, ellos eran muy diferentes, como iban a poder vivir juntos?, pensó por unos segundos Kakashi, al ver que estaban entrando a un pequeño hotel. El no podía vivir en la ciudad, tenía que estar en el bosque, vigilante y listo para defender. Vio un cuadró al pasar por un corredor, era de una cabaña que estaba en la pradera, sonrió pensando que tal vez era una opción, le preguntaría a Iruka después.
Kakashi estaba soñando despierto en tanto que Iruka se encargó de conseguir una habitación para ambos, la suerte estuvo de su lado ya que había solo una habitación disponible y estaba casi al final del lugar así que tendrían privacidad.
Kakashi se dio cuenta que había personas observándolo detenidamente, muchos turistas no podían evitar el admirar a la hermosura que tenía una hermosa sonrisa en su rostro, Kakashi se comenzó a sentir un poco mal, pero los brazos de Iruka alrededor de su cintura lo volvieron a su pequeño mundo privado en el que solo existían ellos dos.
"Kakashi, vamos?" le dijo recargado en su hombro con los ojos cerrados.
"Te extrañe mucho Iruka" respondió Kakashi volteando su cabeza un poco y respirando el aroma del maestro.
"Vamos" Iruka los condujo a ambos por los pasillos del hotel hasta subir por una escalera casi desierta, era el lugar perfecto para darse un beso, pero sabía si iniciaban en ese sitio no era probable que se detuvieran solo ahí.
Kakashi se dejó llevar por el maestro de escuela, sabiendo bien que Iruka tenía algo preparado para ellos, el aroma del maestro era cada vez más fuerte, era algo extraño como los humanos no podían percibirlo siendo tan obvio.
Iruka abrió la puerta de la habitación y dejó pasar primero a Kakashi, quien entró observando el lugar y asegurándose que era seguro, se detuvo en seco cuando vio, adornando el piso, una piel que le era familiar, se inclinó y la tocó con cuidado, era la piel de un oso. Sintió nauseas y tragó para evitar que estas lo dominaran.
Iruka lo siguió y se quedó parado a su espalda mientras lo observó tocar la alfombra, para el maestro de escuela era solo una alfombra, no era más que eso.
Se acercó más a Kakashi y muy despacio comenzó a acariciar el cabello color plata del otro, eso hizo que el Hartza cerrara sus ojos y exhalara haciendo un sonido que Iruka disfrutó mucho. El maestro de escuela se colocó por detrás de Kakashi, volvió a acariciar el cabello de este a contrapelo haciendo que moviera su cabeza hacia delante haciendo nuevamente ese sonido, Iruka se inclinó y le dio un beso en la base de la nuca haciendo que Kakashi perdiera el equilibrio y cayera sobre la alfombra con manos y rodillas.
El maestro se movió sobre él, haciendo sentir al Harza su miembro listo en su entrada cubierta, Kakashi tembló al sentir al maestro tan cerca y tan lejos, se dejó caer para quedar boca arriba viendo al maestro quien no perdió tiempo y comenzó a besarlo disfrutando cada instante de eso.
Ya no había la desesperación que sintieron cuando se encontraron en el bosque, ya no necesitaban asegurarse que el otro definitivamente era real, ahora era diferente, Iruka había prometido estar con él, ahora pertenecía a Iruka totalmente. Al sentir las manos del maestro retirando la ropa de su cuerpo, olvidó por completo su disgusto por el material de la alfombra que ahora estaba acariciando su piel.
Iruka se detuvo un momento para observarlo, escaneó cada centímetro de piel y no pudo encontrar ninguna marca de algún ataque, estaba muy agradecido con esas monjas por usar sus técnicas curativas para mantener el cuerpo del Hartza hermoso. El tono de piel de Kakashi contrastaba perfectamente con el color obscuro de la alfombra bajo el, hacia que casi brillara de lo blanca que era.
Kakashi observó al maestro de escuela, vio como sus ojos estaban devorando cada centímetro de él, y sabía que le gustaba lo que estaba viendo, aprovechó toda la atención del maestro y comenzó a mover su cuerpo de manera seductora, estiró sus brazos lentamente y arqueó sus espalda dando un suspiro, después de eso levantó su cadera enseñando su miembro orgullosamente erecto. Por último abrió sus piernas y las levantó para mostrarle al maestro su entrada que estaba destilando por él.
El maestro de escuela hizo un sonido en su garganta al observar al Harza hacer ese despliegue de sensualidad. Kakashi se quedó observando al maestro por unos segundos y al ver el rostro sonrojado con la boca abierta del maestro, supo que el cerebro de este se había derretido al verlo.
Sonrió pícaramente y se sentó justo enfrente del maestro, con uno de sus dedos acarició por debajo del miembro del maestro sacándolo de su estupor, el rubor de Iruka aumentó aún más cuando el Hartza repitió el movimiento, cerró sus ojos y disfrutó de la lenta caricia.
Kakashi siguió acariciando al maestro mientras este siguió tocando su cabello como le agradaba. Kakashi comenzó a remover la camisa del maestro de escuela con sus dientes, teniendo cuidado de no romper nada, ya que eran más afilados que los de un humano normal. Iruka sintió los dientes del Hartza en su piel solo pasando sobre ella, las caricias de este lo estaban poniendo más y más caliente, podía sentir todo su cuerpo pulsar, su corazón latía con tal fuerza que casi no podía respirar.
Kakashi se retiró de él y volvió a recostarse sobre la piel de oso sintiendo como acariciaba su sensible piel, se movió un poco para sentirla rosar su cuerpo, Iruka aprovechó esto para terminar de retirar la ropa de su cuerpo, quería sentir la piel de Kakashi sobre la suya.
Despacio el maestro comenzó a caminar como felino sobre el cuerpo del Hartza, que se quedó quieto bajo él, dejando al maestro dominarlo, el pecho de Iruka rozo el de Kakashi y ambos hicieron sonidos graves, pero cuando Iruka posó su cadera sobre la de este, el Harza no pudo evitar mover la suya al sentir el contacto, buscando más.
Iruka movió su cuerpo sobre el del Hartza haciendo que sus miembros se tocaran y acariciaran íntimamente, Kakashi estaba moviéndose abajo con sus ojos cerrados y haciendo deliciosos sonidos jadeantes. El maestro de escuela recargó su cuerpo sobre el de Kakashi y comenzó a besarlo suavemente, rozando sus labios y haciendo que sus lenguas bailaran, buscó con su mano la entrada lubricada del otro y comenzó a jugar con ella, entrando uno de sus dedos, dejándolo ahí por un momento y después moviéndolo lentamente, era una deliciosa tortura para el Hartza quien quería más.
En un movimiento fluido y muy rápido, el maestro de escuela se encontró con su espalda en la alfombra y Kakashi sobre el lamiendo su cuello con desesperación.
"Iruka, por favor" le dijo Kakashi con una voz necesitada y desesperada.
El maestro acarició el rostro de Kakashi haciéndolo moverse para velo al rostro.
"Kakashi móntame" le dijo el maestro con toda honestidad.
El Hartza se levantó y con ayuda del maestro, tomó la mejor posición para dejar entrar al maestro de escuela en él. Iruka entró lentamente en ese pasaje, Kakashi cerró sus ojos y estiró todo su cuerpo al sentirlo completamente dentro.
Iruka acarició el miembro de Kakashi con la palma de su mano, haciendo movimientos circulares y haciéndolo moverse. Kakashi inició un ritmo lento pero firme haciendo que el maestro le diera placer tanto como estaba sintiendo.
Las manos de Iruka lo acariciaron y le hicieron perder el control del paso que había querido mantener por un poco más de tiempo, deseaba que ese momento durara lo más posible, pero ya no era posible volver atrás.
Iruka levantó sus caderas para entrar con más fuerza en Kakashi, haciéndolos a ambos llegar al borde. El cuerpo de Kakashi se puso rígido y su esencia llenó las manos del maestro de escuela mientras su cadera se movía espasmódicamente, haciendo que el maestro de escuela llegara a su clímax.
Ambos se quedaron quietos en su sitio, respirando agitadamente, Iruka abrió sus ojos y observó al sexy Kakashi sentado sobre él. Era una imagen que nunca iba a poder cansarse de ver.
Kakashi abrió sus ojos después de sentir la caricia de los dedos de Iruka sobre la piel de uno de sus muslos. Volvió su cabeza hacia Iruka y le sonrió, se inclinó sobre este y le dio un beso en la mejilla, se quedó recargado sobre él mientras Iruka le abrazó.
"Yo te extrañe mucho, casi me vuelvo loco sin ti" dijo Iruka murmurando, era algo que más que para Kakashi era para sí mismo.
Kakashi se movió del maestro al escuchar eso, observó la sonrisa serena de Iruka y le dio un beso en la nariz, se levantó totalmente de él haciendo que el miembro de Iruka saliera y la esencia de este comenzara a destilar de él. Extendió su mano para el maestro, pero este sacudió su cabeza negativamente. El Hartza no entendió eso, así que esperó por las instrucciones del maestro.
"Kakashi pon tus manos sobre la cama y abre tus piernas" le dijo Iruka sonrojado por su propia franqueza. Kakashi sonrió picadamente y le volvió la espalda al maestro haciendo lo que este le había dicho.
Iruka se acomodó sentado en la alfombra de forma que la entrada de Kakashi quedaba a su nivel, con su lengua comenzó a lamer tentativamente probando su esencia en ese lugar. No era algo tan malo, pero no era solo Kakashi así que con uno de sus dedos comenzó a limpiar el área, haciendo a Kakashi hacer un sonido más grave disfrutando de las atenciones del maestro, sus dedos eran muy talentosos y estaban dándole atención a su punto especial, todo este estimulo lo estaba volviendo a poner listo para lo que Iruka quisiera hacer con él.
Iruka tomó su camisa y con ella siguió limpiando hasta quedar satisfecho de que solo el aroma y sabor era el de Kakashi. Siguió lamiendo el lugar y jugando con él con uno de sus dedos, con su otra mano comenzó a acariciarse. Kakashi estaba moviéndose hacia Iruka para sentir más, cuando este se detuvo.
"Kakashi recuéstate en la cama" le dijo acariciando una de sus piernas con su mejilla
"Pero quédate en la orilla" añadió teniendo una idea.
Kakashi hizo lo que Iruka le pidió dejando sus piernas colgando en la orilla de la cama, el maestro de escuela se puso de pie en medio de sus piernas, levantando una comenzó a besar su muslo interior haciendo que el Hartza tomara una bocanada de aire.
"Iruka" dijo Kakashi jadeando, su mano tomó su miembro y comenzó a acariciarse, el maestro de escuela hizo un sonido en su garganta al ver lo que su pareja estaba haciendo.
"Te amo Kakashi" le dijo suspirando, había pasado por muchas cosas para llegar a este momento, ya no se sentía agobiado y pesado, ahora estaba ligero y lleno de vida nuevamente.
Kakashi abrió sus ojos, observó el rostro de Iruka y sin pensarlo más abrió sus piernas para su amado, Iruka tomó las piernas de Kakashi y las movió hacia su pecho, con un movimiento fluido volvió a entrar en Kakashi, se movió dentro de este con seguridad, las manos del Hartza se posaron alrededor de su cuello, Iruka podía escuchar los sonidos de este en su oído indicándole que lo que hacía, era algo que se sentía muy bien.
Iruka los llevó a ambos al final con movimientos lentos pero firmes, acariciando cada parte de Kakashi que lo hacía sentir bien, no dejó nunca de tocarlo y de murmurar que lo amaba.
Kakashi cerró sus ojos y se dejó amar, no podía decir palabra porque Iruka estaba haciendo un excelente trabajo, había olvidado lo bueno que era el maestro en la cama y como podía hacerlo perder la conciencia con un movimiento de caderas.
El maestro de escuela acomodó a Kakashi bajo las sabanas después de limpiarlo, le dio un beso en la frente y lo dejó dormir, él se ocupó de lavar su camisa y dejarla colgada en el baño.
Al volver al lado de la cama, suspiró, sonrió y sintió como su corazón dio un vuelco al pensar que ese ser dormido era su destino.
Kakashi durmió después de haber tenido un maravilloso tiempo de intimidad con Iruka, el maestro de escuela se había superado a sí mismo. En sus sueños le preguntó a su madre si ya era el tiempo de descanso para él y ella le dijo que así era, ella se encargaría de proteger toda la región el día siguiente.
Kakashi la abrazó con una sonrisa en sus labios, ella le sonrió también sabiendo que su pequeño había encontrado a su pareja. Ese pequeño valiente merecía ser feliz después de tanto servicio que les había dado a todos, los mejores tiempos de paz habían venido con ese Hartza, solo podía imaginar cómo serían los tiempos de su sucesor, el pequeño Iruka.
"Lo amo madre" le dijo Kakashi acurrucado entre sus fuertes y delicados brazos.
"Lo sé" le respondió ella mientras lo arrulló con una canción de cuna que acostumbraba cantarle cuando era pequeño. La luna rió un poco recordándolo de pequeñín, esa bola de pelusa era muy inquieta y no se dejaba mimar tanto como ella quería.
Iruka despertó al sentir una luz brillante en la habitación, al abrir sus ojos vio a un ser hermoso, una mujer con vestidos blancos que parecían tener vida propia, una corona en su cabeza y cabellos blancos como toda ella, sus ojos eran de color gris, se veía gentil, con un gesto amable esperando a que el despertara completamente.
Al recobrar mas la conciencia Iruka se sentó rápidamente y tocó a Kakashi quien estaba recostado junto a él, pero este no despertó ni hizo ningún sonido.
"Tú eres aquel que es la pareja de mi hijo mas obediente" declaró la mujer sin mover su boca sin emitir sonido.
Iruka intentó hablar pero no pudo hacerlo, se dio cuenta que la creatura había hablado con él en alguna forma desconocida para él.
"La tristeza entró a esta familia por Sukumo, pero la alegría volvió gracias a ti" la mujer sonrió y sus ojos se enternecieron.
"Quien eres?" pensó Iruka intentando comunicarse con ese ser.
"La pareja de Sukumo murió y el también, siempre el Hartza había vivido junto a su pareja por mucho tiempo, pero ellos rompieron el ciclo" continuó la luna sin haber escuchado el pensamiento de Iruka.
"Tu vivirás con él y con el pequeño por mucho tiempo" le dijo sonriendo
"Por mucho tiempo" sintió Iruka miedo y alegría
"Así es, por mucho tiempo" la mujer le respondió
"Me escuchas!" Iruka sintió temor dentro de él al saber que se estaba comunicando con ella.
"Solo a tu alma, cuando hablas con sinceridad desde tu corazón" le dijo la mujer
Iruka tembló un poco ante la presencia de ese ser que le acababa de decir cosas que el ignoraba del Hartza, solo podía ser alguien, la luna. La revelación hizo que observara mas a ese ser, su rostro era muy parecido a Kakashi, pero más femenino, incluso sus ojos eran del mismo color. Su pequeño se vería como ella cuando fuera mayor?
"Tal vez, pero sé que tendrá tus ojos" le dijo mirando hacia el lugar donde se encontraba el convento.
"Cuídalos bien, necesitan amor para ser aun más fuertes de lo que ya son" la luna se acercó a él y le besó en la frente, Iruka parpadeó y el cuarto estaba oscuro, él se encontraba recostado en la cama abrazando a Kakashi.
Había sido un sueño, movió su mano y tocó su frente donde la luna lo había besado, al retirarla pudo ver algo que brillaba en ella, se quedó atónito observando el extraño brillo, la luna había estado ahí.
Iruka acercó más hacia si a Kakashi, lo abrazó sintiendo aun más amor por él, su madre le había dicho que debía cuidarlo bien y eso era precisamente lo que iba a hacer. Kakashi hizo un sonido como su pequeño y se acurrucó más en Iruka.
El maestro despertó al escuchar una puerta abrirse, volteó y vio a Kakashi cuando estaba a punto de cerrar la puerta del cuarto de baño, este lo vio despierto y se quedó parado sonriendo.
"Siento por despertarte" le dijo rascando su cabeza.
"Vas a tomar un baño, deja que te acompañe" Iruka salió de la cama y caminó hacia la belleza que estaba esperándolo a la puerta del baño.
Iruka procuró mantener sus manos para si mientras Kakashi sin darse cuenta le hacia la sangre hervir, en la forma que tocaba su cuerpo para lavarlo, y eso sin hablar de los deliciosos sonidos que hacia abajo el agua caliente.
continua...
