y pues bien, he aquí lo que devén de saber:

-diálogos-
pensamientos
flashback
(narración dentro de la narración, no necesariamente pensamientos de los personajes)

bien, creo que eso es todo, ya saben,quejas, recomendaciones, criticas, halagos, todo es bien recibido, siempre y cuando sea respetuoso (en el caso de los tomatazos).


Capitulo 7: EN EL OSCURO BOSQUE

Quiero Morir

Quiero Morir

Por favor lejos de este circo
Es imposible, ya lo se,
Creo que alguien ya lo dijo Antes

-Dark wood circus, vocaloid-

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Ya era cerca del mediodía, o bueno, eso creía según lo que Evi le había dicho después de ver su reloj de mano que ella no podía leer por tener mediciones por demás extrañas y que jamás había visto antes, ¿Cómo las fracciones podían medir el tiempo?, y no solo eso, números negativos también asían su aparición junto con elevados. Ese mundo hacia que el simple hecho de dar la hora fuera como resolver una ecuación matemática. Una mal hecha para rematar.

Pero, en este punto solo podía aceptar la información y no contradecirla.

Cabía mencionar que todos en el comedor al aire libre que montaron como de la nada (no, enserio, salió prácticamente de repente) y esteba dividido en secciones, desde los acróbatas, hasta loe vendedores de los puestos hablaban muy animadamente, picoteando la comida o jugando con ella.

Pero en su caso solo atinaba a pinchar con su tenedor chueco la plasta de color morado que reposaba en su plato.

Ganándose por eso una mirada curiosa de Liba que comía amenamente su propia plasta-¿estás bien?, ¿no te gusta tu comida?- y Marceline podía jurar que lo dijo con un tono maternal, si no fuera por la mirada de reproche que le dedicaba al hablar. A su lado pudo oír como Flambo la apoyaba mientras balbuceaba con la boca llena de comida un "no es bueno desperdiciar el alimento".

-no es eso- negó lentamente sin apartar su vista del plato- es solo que estoy algo cansada- y solo mentía a medias.

Era verdad que no durmió de lo mejor, principalmente por la lucha titánica que se libró después de salir del despacho de Shelby, y tanto ella como Marshall llegaron a la habitación en la caravana (completamente destruida) y comprendieron que tenían que dormir juntos.

Ambos lograron congeniar en que no volverían a dormir en un mismo punto específico, pero estaban tan sincronizados que se negaban a ceder la cama, ambos por igual. Así que primero limpiaron el desastre, aunque entiéndanse que por "limpiar" para ellos era simplemente tirar todo por la ventana rota, vidrio, madera, restos de cosas que no lograban identificar, !caput! se fueron, y estaban bien con eso.

Ahora que, no podía permanecer todo en paz y la discusión volvió eventualmente cuando el cansancio invadió sus sistemas.

No fue sorpresa que su reacción casi inmediata cuando vieron, cada uno desde el otro lado de la habitación que su labor concluyo con éxito fuera mirarse el uno al otro y después a la cama intermitentemente, seguido del punto "tómalo no lo quiero, es tuyo"…no, que va, eso fue una broma, la verdad fue que se lanzaron como posesos sobre la cama, reclamando la antigua y respetable ley del "yo llegue primero".

Pero ambos "llegaron primero", así que eso no sirvió, y procedieron a tratar de tirarse el uno al otro de la cama, con empujones, arañazos, patadas y todo el paquete incluido. Pero solo terminaron con moretones y cansados, viendo al techo con medio cuerpo fuera del borde de la cama y luchando por respirar, exigiendo revancha como malos perdedores.

Pero simplemente no pudieron más y así se quedaron dormidos.

Al despertar le dolía horrores la espalda y el cuello por haber dormido con estos colgando afuera del rectángulo acolchonado, mientras al gato le era complicado el caminar pues sus piernas estaban dormidas a causa de haber dormido el mismo sobre ellas (no pregunten como).

No fue la mejor noche para ambos, en especial para ella, ya no estaba nada acostumbrada a las complicaciones físicas y el dolor corporal. Después de todo el flotar aminoraba todo eso, y según recuerda Finn y Jake tuvieron un problema por ello, por su insensibilidad a la "dureza" de su sofá, pues al fin y al cabo ella no lo necesitaba, bien su cama podía ser una roca y no importaría, pero ahora, era diferente, chocante y nada grato tener de vuelta barias de las cosas que creyó perder para siempre cuando se volvió inmortal.

Después de eso, procedieron a ducharse, primero con total inexperiencia en el tema de "el baño" en un circo que estaba en medio del bosque no sabían exactamente que hacer o a donde ir, pero resultaba que había de hecho un par de carretas en tamaño medio donde iban a bañarse, una para hombres (de un color rojo sobrio) y una para mujeres (en un tono amarillo verdoso), que engañaban a la vista, pues una vez separados y yendo a la carreta correspondiente ella pudo ver que el interior era mucho más grande y pulcro de lo que parecía por fuera, lavabos justo al lado de la puerta haciendo frente a un gran espejo rectangular, regaderas separadas por cortinas opacadas de color blanco a cada lado del largo pasillo de baldosa blanca y negra, asemejando un tablero de ajedrez. Al fondo con cabinas de metal pulcro como espejo (literalmente se veía en el) es donde serían los retretes, o eso le dijo Evi una vez salió de una regadera (literalmente).

Se aseo, y cambio con la ropa que le trajeron las ninfas del agua que cuidaron no tocarla directamente para no perjudicarla con un resfriado.

Era un simple vestido rojo con mangas cortas hasta las rodillas y con un listón blanco en la cintura. Decidió asarse un trenza dejando unos mechones a cada lado enmarcando su cara y ya, nada complicado.

Así salió, topándose con el gato sobre un árbol completamente aseado y vistiendo una camisa roja con bermudas en un café claro, mientras el suéter del otro día se encontraba amarrado a su cintura. Veía arriba de él, a la copa del frondoso árbol con una curiosidad casi inocente, con ojos bien abiertos y fijos a algún punto.

Curiosa dirigió su mirada a ese lugar topándose con un nido de pequeños y adorables pájaros del tamaño de una pelota pequeña y cuyas plumas tenían el color de la rama y el follaje, esperando hambrientos a su madre, de un tamaño apenas mayor y de una coloración tierra, que al posarse con insecto verde en pico cambio a los colores de sus polluelos.

Al parecer un tipo de pájaro que usa una especie de camuflaje como un camaleón.

Así, fueron dos viendo curiosos a la pequeña familia de aves.

-entonces, ¿no lo comerás?- ahora Evi la cuestionaba al ver que no mejoraba o intentaba comer.- porque si no lo quieres yo puedo comérmelo- y ante el comentario recibió un manotazo de su hermana en reprimenda. Adolorida aparto la mano y empezó a sobarla con una mueca de dolor.

-deja que ella se lo coma- la ninfa que ya casi acababa aparto el bocado de su comida que tenía en la otra mano- tiene que hacerlo si no quiere sufrir hambre después- porque sabrá glob cuando seria eso, ya la había extrañado que apenas a medio día desayunaran, pero comprendiendo que su trabajo es nocturno es normal que su horario este algo volteado. Aun así, las hermanas le habían dicho que siendo que todavía no hay una función comen y ensayan de día, pudiendo así dormir de noche, pues de lo contrario sería al revés, y usarían las horas de sol para dormir y no comerían hasta casi la tarde.

Por lo tanto, y haciendo cálculos, ellos desayunarían al medio día normalmente, con función o no.

Ahora, desconocía cuando seria su próxima comida y si podría digerirla.

Que comiera de nuevo implicaba que podría intoxicarse por igual.

No gracias.

-por siento- Flambo trajo su ultimo bocado del segundo plato que se servía en menos de 15 minutos, ante las caras de disgusto de sus acuosas compañeras- ¿Dónde está el chico que viene contigo?, ¿no debería de estar aquí?- y para cuando el punto de Marshall fue tocado las hermanas dejaron de comer inmediatamente y la miraron interrogantes, como si fuera de suma importancia que se los respondiera en ese preciso instante. Aunque Flambo soltó el comentario por mera curiosidad o protocolo, pues nada mas dijo eso salto de su chamuscado puesto en la mesa para ir por la tercera ronda-ahora regreso.

Pero nadie más ahí presto atención a ese último comentario, Evi y Liba miraba a la morena esperando la respuesta y ella a que se la tragara la tierra.

-no lo sé.- atino sabiamente a responder.

Era la verdad después de todo. Cuando el noto su presencia frente al árbol donde se encontraba bajo en un salto limpio digno de un acróbata olímpico directo frente a ella, y después de un saludo ligero emprendieron camino al tumulto de gente en medio del espacio que formaba la caravana (en ese momento no entendía que esperaban la comida), pero cuando el león de fuego y sus compañeras aparecieron para saludarla, lo perdió completamente de vista, como si se hubiera desaparecido cual fantasma.

Ellas ante su respuesta formaron una mueca decepcionada, seguido de un "que lastima" y encogimiento de hombros siguieron comiendo, y ella en cambio a tomar una porción en concreto de la "comida" sobre su plato, y en lo que sería una prueba de valor (o estupidez) monumental se lo metió de lleno a la boca.

Seguido los restos con baba de la plasta morada terminaron en la cara de abracadaniel frente a ella, que acababa de saludar y pedir permiso para sentarse.


El ambiente era tan tenso que nadie dudaba que pudiera cortarse con un cuchillo.

Ellas la miraban.

Ella las miraba.

Los músicos temblaban.

Y Jake casi se golpeaba contra la pared.

-a ver, señoritas- resoplando con cansancio remarco de más cada palabra- empecemos de nuevo- acercándose a Marceline intento acercarla más de cerca a las ninfas que no apartaban ni un momento la mirada que ella les respondía firmemente, pero simplemente sus intentos desembocaron en nada y no lo logro- Nina, Tina, empiecen con la canción.-ordeno vencido.

Y así lo hicieron. Sus voces eran como un murmullo del viento, frescas, etéreas, nada terrenales, como ángeles que traen paz.

-ahora tu Marceline-

Y ella siguió con la canción. Acoplándose al instante, pero su voz era más fuerte, vibrante y serpenteante, jugaba con las notas, seduciendo como una sirena.

Ellas eran cielo y ella infierno.

Chocaban monumental mente, así que Jake tuvo que parar todo de nuevo- ¡alto, alto!- el sonido de los instrumentos parando cada uno por su cuenta y chirriando entre si no hacía más que molestar al can. Y los bufidos de las chicas solo alteraban más sus nervios- no pueden hacer eso.

Y tomando eso como una señal las ninfas no tardaron en opinar.

-¡le dije!, ¡yo le dije que ella no serbia!-Tina no dudo en saltar desde su lugar señalando a la morena con el dedo.- ¡echa a perder la canción!.

Sus amigas a cada lado de ella cruzan los brazos y asienten severamente.

Jake se sobaba las cienes- Marceline, ¿Por qué te sales de las notas?- le cuestiono más cansado que molesto ya llegados a este punto. La nombrada solo resopla.

-es que son tan aburridas, ¿no es mejor cambiar la canción?-

La exclamación de sorpresa a su lado ase que dirija la mirada ahí, donde las tres chicas la miran como si las hubiera ofendido a ellas y a los ancestros de sus ancestros hasta la medula.

-¿cambiar la canción?- repiten perplejas, al unísono como trillizas diabólicas- ¿Quién te crees, eh?.-Ahora Tina, como siempre, toma la palabra hablando por las tres- hemos cantado esta canción desde siempre, es un clásico que a todos les gusta, y solo porque a ti- la señala casi tocando su nariz- niña mimada no te parezca la cambiaremos a tu capricho.

Y joder, que la hace ver como una malcriada del demonio (aunque en perspectiva tal vez si lo sea…ya saben, "hago lo que se me da la gana, soy hija del amo de la nochiosfera, etc, etc."), como si no tuviera consideración y solo viniera a imponer su voluntad. Había sido así desde que se presentó al ensayo.

Y ella solo propuso cambiar de aires a algo menos "canción de cuna".

Sería normal que intentara contradecirlas o incluso ignorarlas, pero vamos, que nadie y repito nadie…la humilla llamándola inútil y una niña mimada.

Así que rápida como una rayo logra arrebatarle la pandera a una de los músicos que se encontraban detrás de ellas (la pobre chillo asustada por el acto), probando así que tan etéreas son las ninfas del viento.

Bueno, pues no tanto. La paso de lado a lado sin ningún problema, como si fuera humo, pero al materializarse casi al instante una exclamación de dolor izo encogerse a los músicos y chillar de sorpresa a las otras dos.

Jake seguía encorvado con los ojos serrados dándoles las espaldas, tratando de ir a su "mundo feliz".

-escúchame bien ninfa inútil- enojada como estaba agarro con más fuerza el instrumento y lo sacudió en son de advertencia frente a la cara de la agredida, ganando que tanto Tina como las otras dos la vieran directamente- tú no eres nadie para juzgarme- siseo de tal forma que si se hubiera escuchado notaria el tono tan hirientemente calmado con el que hablaba- y si vuelves a siquiera mirarme de esa prepotente forma, ten por seguro que el golpe con la pandereta será el menor de tus dolores.

Sin esperar a que reaccionaran del todo se dio la media vuelta arrojando de cualquier forma el instrumento, y saliendo a paso constante a la puerta, fuera de la pequeña carpa de ensayos.

Nadie se movió un milímetro de su sitio.


El sonido de aplausos lentos la hicieron parar a unos metros del lugar que acababa de dejar.

-bravo, cada vez me sorprendes mas- tuvo que admitir que no supo distinguir si lo decía sarcásticamente o enserio. Contrariada dio la vuelta y lo encontró sobre la rama de un árbol cercano que quedaba casi al ras de suelo, no lo veía sonreír como siempre asía, al contrario.

Se veía…

-pero, ¿no deberías guardar bajo perfil?-

Molesto.

Y eso la extraño de sobremanera, tanto que el enojo que fulguraba en su interior hace un instante la abandono por completo, como evaporado por arte de magia.

-¿y a ti que te pasa?- no pudo evitar pregunta con desconfianza mientras lo miraba de arriba para abajo, buscando cualquier cosa que le dijera porque tenía esa aura tan extraña alrededor de él.

-¿a mí?, nada-y ahí estaba de nuevo, ese tono tan condenadamente tranquilo que solo denotaba contener una mala emoción. Ella levanto una ceja dejando en claro que no le creía ni una sola palabra.

-no te conoceré de hace mucho tiempo, y tal vez no me agrades del todo- admitió.- pero estoy segura que algo te pasa, ¿Qué es?, ¿tu novia te dejo?, ¿ O es que no te saliste con la tuya esta vez?-intentando apelar al humor sarcástico le sonrió de costado cruzándose de brazos mientras se acercaba a él.

En cambio el solo se quedó ahí sosteniéndole la vista solo un momento para moverla a su costado izquierdo, sin responderle nada.

A Marceline le dio la impresión de que no debería seguir insistiendo, no se veía como uno de esos casos en los que la persona decía no tener nada y querer en secreto que te quedas a escucharla. Después de todo este chico no era una "persona" (no como las conocía por lo menos) y mucho menos parecía querer hablar de lo que sea que le estaba pasando, era todo lo contrario.

Asi que suspiro derrotada e intento con otra pregunta- bueno no importa, ¿Dónde estabas? Desde el desayuno que no te veo- lo dijo con el tono de desinterés mas casual que pudo, no queriendo delatar que de verdad quería saber a dónde se había ido tan de repente, sin decir nada. Por lo menos cuando llegaron al circo tuvo la decencia de advertirle que iría por comida (que termino echa puré cuando cayeron de lleno al suelo y sobre la pobre bolsa de papel que no tuvo oportunidad).

-tenia cosas que hacer, practicar por ejemplo- todavía no la veía, su vista estaba en algún punto del espeso bosque que los rodeaba, y a ella le dio la impresión de que mentía, por lo menos en parte.- la verdad es que no tenía mucha importancia- claro, y por eso te fuiste tan de repente y no apareces sino hasta ahora tan raro- así que decidí descansar por ahí y tomar el sol, fue cuando oí su ensayo- en este punto fue que estuvo plenamente consciente de lo que hizo y por acto reflejo abrió los ojos con sorpresa y algo de vergüenza-tengo que admitir que no pensé que cantaras tan bien. Me gusto- sentencio su opinión encogiéndose de hombros y serrando momentáneamente sus ojos en una mueca sin complicaciones.

Ella había recibidos cumplidos por su voz prácticamente desde que empezó a cantar, pero siempre eran acompañados de aplausos, sonrisas grandes o exclamaciones muy enérgicas, por eso, el hecho de que el la elogiara con tanta calma, como si fuera la más pura verdad el universo la asían sentir rara.

No estaba segura de sí rara en el buen o mal sentido.

Así que solo atino a pasar uno de los mechones de su cabello tras su oreja y mirar al suelo- gracias- murmuro bajito, tanto que ella misma casi no lo oye.

Pero para las agudas orejas de un gato se oyó fuerte y claro.

Levanto una ceja y la volteo a ver de costado, topándose con su postura casi tímida.

Jmmm, que raro…


-¿y bien, que vez?- la voz cuestionaba severamente a la adivina árbol que veía su reflejo en su espejo.

Esperaba en medio del lúgubre lugar que era la habitación de la anciana y arrugada mujer, adornado con cortinas purpuras de satín y retratos a carbón por todas partes, donde un aroma a humedad inundaba hasta la medula de las cosas ahí.

-una hermosura de mujer- respondió coqueta, palpándose su escaso cabello rubio y lanzándose besitos de vez en vez.

Pero el cuchillo que paso rosando el costado de su cabeza dejando una cortada leve de la que salió sabia izo que chillara de dolor y susto, apartando la vista de su reflejo y posándola con los ojos abiertos al encapuchado para nada contento que se encontraba del otro lado de la sala.

-eso solo fue una advertencia- tragando saliva nerviosa asintió en la única respuesta que podía dar en su estado de sorpresa- ahora bien, dime bruja- hablo con desprecio la última palabra en lo que sería la única otra emoción que ha demostrado hasta ahora.- ¿Qué vez?.

Apresurada por el miedo, tomo su espejo mágico y lo poso con nerviosismo sobre la mesa de su habitación, y moviendo las manos sobre el empezó a conjurar la antigua magia- espejito, espejito, que todo lo ve, pasado, presente y fututo también- en son de cantico pronunciaba las palabras y como respuesta del espejo empezaba a salir pequeños y delicados rayos verdes acompañados de un etéreo humo verdoso y brillante- muéstrame, muéstrame que pasara, con la reina y el festival – pronto el espejo empezó a reflejar una serie de imágenes que pasaban tan rápido que el hombre apenas podía seguirle el paso- aja, aja…!oh, vaya!- murmuraba la bruja árbol con sorpresa y hasta algo de placentero egoísmo ante las desgracias que ahí se reflejaban.

Un flash de una flamante fiesta del té en el palacio fue una de las primeras imágenes en aparecer, pero tan pronto como vino se fue, seguida de un palacio de hielo puro rodeado de bosque muerto y congelado, el replicar de los cascos de caballos al galope seguido de gritos y el blandir de espadas, fuego, fuego por todas partes inundaba una de las visones más claras que alcanzo a captar, seguido de un rugido que helo la sangre de la bruja, mas imágenes y más imágenes llegaron, todas dando la visión de la guerra inminente, de muerte, el rojo de la sangre inundándolo todo, y por último la corona alzándose.

Después de eso el espejo dejo de brillar y moverse al son del sonido y las imágenes, dejando atrás solo chispas verdes y un apenas perceptible resto de humo que se difumino al viento.

El hombre no hablo, y la bruja no se atrevió a apartar la vista del espejo que le devolvía su propia imagen.

-y-yo creo que…

-cállate – la voz del encapuchado la paro de golpe, con ese tono de guante blanco- no me interesa lo que creas, solo lo que vez- seguido una pausa sepulcral lo inundo todo, ella seguía sin atreverse a mirarlo directamente, así que siguió encorvada en su lugar. Tanto duro cayado que pensó que no volvería a hablar, pero de nuevo su voz sonó- no es seguro- afirmo sin duda alguna, y la bruja se tensó en su lugar. ¿no era seguro?, ¿a qué se refería?, ¿a su adivinación?, porque si era así no tendría por qué dudar, ella era la mejor adivina de toda Aaa, que terminara como atracción en un circucho en vez de la corte real donde pertenecía era otra cosa.

Tan ofendida estaba de que no creyera en sus poderes que casi se levanta a encararlo, pero de nuevo, casi- este lugar no es seguro, pueden oírnos-y ella volvió a sudar frio.- me voy, yo te contacto- y así como silencioso llego, silencioso se fue.

Dejando a tras a una aterrada bruja que se comía sus hojas en desesperación.

¿Oírlos?, ¿alguien los estaba oyendo?, lo más probable era que sí, o de lo contrario no se hubiera ido justo cunando iba a decirle la predicción que leyó de las imágenes que estaba viendo.

Predicción que lo tenían tan ansioso de oír (bueno, eso intuía con su insistencia….diablos, es que era tan apático que era difícil saber).

Ahora la pregunta era, ¿Quién los estaba oyendo?, ¿guardias de la reina?, ¿espías rebeldes?, ¿alguien de la alianza?, ¡¿Quién?!.

Sea como sea, estaba segura que no querría que se enteraran.

Quien quiera que fuese.

En especial con lo que está por venir. No cualquiera lo debería saber, algo tan delicado y trascendente debe caer en manos de solo aquellos que estén preparados para semejante destino.

Y ella duda que alguien lo este.


-bien aquí tienen- Jake con una sonrisa les tendió la lista que superaba fácilmente los tres metros. Haciendo caso omiso a la exclamación de sombro de la morena al descubrir que estaba tapizada con puntos escritos en letra pequeña y por ambos lados de la hoja- y este es el dinero- sacando de su traje una bolsa de un buen tamaño considerable que tintineaba delatando las monedas que tenía adentro fue tendida al moreno que al recibirla la subía arriba y abajo viéndola incrédulo- los espero antes de la cena con todo lo de la lista, suerte- sin más y esperar reacción de alguno dio la media vuelta y se fue, alejándose del límite del circo donde los cito y ahora los dejo, mientras se iba cantando alguna canción de viola, o sobre la viola, tal vez de alguien llamada viola…lo que sea.

-¿tú sabes dónde está el pueblo del que Jake hablaba?- impactada como estaba sosteniendo con incredulidad la lista se dirigió a su costado izquierdo donde Marshall seguía meneando la bolsa de dinero.

Él no le respondió solo asintió y se dedicó a andar mientras usaba cual sonaja el dinero, sin apartar su vista de él, solo momentáneamente cuando lo acercaba a una de sus orejas y lo hacía sonar; volteaba su vista al cielo, como un niño tratando de adivinar su regalo.

Ella suspiro y lo siguió de cerca preguntándose porque el can amarillo los había escogido a ellos para ir por las compras precisamente.

Y se le ocurrió que tal vez tenía algo que ver con tres ofendidas ninfas del aire que le debieron de haber convencido.

-por lo menos tú te diviertes, ¿eh?- con sarcasmo miro a donde el chico gato, mas gato que chico ahora, había sacado una de las brillantes monedas plateadas y la movía de cara a cara para ver como el sol reflejaba en ella.

Completamente concentrado y de la mar de entretenido con eso.

E inconscientemente no pudo evitar sonreír por ello.


-¿Marshall?, ¡estúpido gato, ¿Dónde estás?!- grito exaltando a unos cuantos transeúntes que le dedicaron unas cuantas miradas de reproche y uno que otro de extrañeza mal sana, de esa que te da cuando vez a un loco manchando la buena imagen de tu calle.

Ella en cambio estaba que echaba humo viendo en todas direcciones mientras sostenía una cantidad arrolladora de bolsas llenas (y eso que ni era la mitad de lo que venía en la lista), tal vez no le molestaría tanto si no fuera porque el maldito moreno había desaparecido y con él, el resto de las cosas, sumándole que era el único que sabía cómo volver al circo.

Para rematar el sol estaba cayendo a cada segundo, y por primer vez Marceline lo ve claro y sin mendigar rayos de luz a las copas de los árboles.

Tenía que admitir que era hermoso.

Desde que salió del bosque (después de una caminata del infierno) el sol acompañado de una pequeña luna a su lado derecho que brillaba traslucida como el cristal la encanto de inmediato.

Literalmente se quedó emboada ahí parada viendo al cielo. Hasta que sintió el tirón del cuello de su vestido y como el chico meditabundo y concentrado en su moneda la arrastraba para avanzar lo poco que faltaba al pueblo.

No se molestó, pues eso le permitió ver más tiempo el hermoso cielo.

Hasta que el pueblo la llamo como canto de ángeles (irónico).

Todos los edificios estaban hechos de lo que pareciera mármol pulido, blanco y puro, en una arquitectura antigua, de esas que salían en los libros de civilizaciones antiguas que tanto ella como Bonnibel leían. Y si le preguntaban a cuál de ellas se parecían ella diría que a la arquitectura italiana antigua, con grandes pilares y arcos en los marcos de puertas y ventanas.

Con las calles empedradas de cuarzos traslucidos, y aun contra todo pronóstico no eran resbaladizos ni peligrosos, era como un piso firme y completamente seguro, que al caminar sobre él te hacía pensar que caminabas sobre cristal.

Todo el pueblo que no superaba el tamaño del dulce reino gritaba "lujo" por donde pasaras.

Y la gente, eso tenía que ser lo más peculiar de todo.

No solo tenían la coloración de piel de todos los colores del arcoíris (y ella jura de alguno que otro de cuyo color de piel nunca había visto el color), ni las orejas de animales más variadas, si no que vestían al mero estilo victoriano, con grandes pelucas empolvadas de todos los colores, y vestidos pomposos que se veían de lo más incomodos con tanto corsé y moños, tal vez una que otra varilla también.

Casi se sentía Katniss cuando llego al capitolio.

Solo que ella no era un tributo…

O eso esperaba.

Todo fue bien, las tiendas tenían todo lo que les pedían y el dinero no fue un problema, al parecer Jake había calculado bien el presupuesto. Tal vez se le quedaban viendo un poco raro una que otra persona, pero nada de qué preocuparse como por un acosador por ejemplo.

Solo personas curiosas.

O eso le dijo Marshall que eran.

-No es muy común ver forasteros por aquí- le dijo cuando un hombre le miró fijamente al entregarles su bolsa- más si son tan llamativos como tú.

No entendía muy bien al principio que quería decir con eso, es decir, ella no era para nada excéntrica, solo llevaba un vestido rojo y una trenza.

Bien, tal vez fuera raro que usara un vestido, pero solo para aquellos que la conocieran, y esa estirada gente no la conoce para nada.

Después entendió a que se refiere exactamente a eso, ella no era extraña. Y el no ser extraña ella era la extraña… ¿tenía algo de sentido eso?. En su mente sí.

Así que siguió adelante, todo normal y tranquilo, y fue cuando debió de sospechar, pero vamos, que era un lugar muy bonito, tanto que se quedó viendo la hermosa fuente de cristal negro de la que brotaba agua esmeralda traslucida.

Ahí fue cuando el gato desapareció, y la loca persecución inicio.

Corriendo como podía por el peso de las bolsas se movió por todos los lugares que conocía (donde había estado). No quería correr el riesgo de perderse más de lo que ya estaba si se daba la situación.

Intento preguntar a la gente, y esta le respondía, pero el extraño asentó (o lo que fuera que fuera) de morsa que tenían los lugareños le impedía entender lo que le respondían.

Así que rendida empezó a gritar cual niña perdida o loca desquiciada, como quieras verle, en medio de la calle.

Justo como ahora.

-¡Marshall!- grito, ganado más miradas de los transeúntes que ella ignoro- ¡mar….AH!- tanto fue el susto por la repentina mano sobre su hombro que la hizo saltar y dar un grito muy audible. Se tomó el pecho donde su corazón latía con fuerza e irregularidad, y molesta por el susto levanto la mirada dispuesta a encarar al estúpido gato que la asusto de muerte, pero casi vuelve a morir cuando noto que no era Marshall, no, era ese extraño y alto sujeto del espectáculo de las navajas que seguía encapuchado y sombrío frente a ella.

Casi podía sentir perfectamente esa aura oscura alrededor de él, ese tipos de auras que solo ves en el inframundo y que ella jamás pensó ver de nuevo tan de cerca.

Quería correr, gritar "vade retro satana" asiendo la señal de la cruz sin el menor atisbo de broma.

Tenía miedo.

-estas pérdida- no lo pregunto, lo afirmo con una voz tan calma que perturba y asusta. No espero respuesta de la chica que ahora era una estatua pálida y tomo la mayoría de las bolsas que cargaba y emprendo camino- por aquí- su voz la llamo para seguirlo, no iba muy rápido, un claro ejemplo de que la esperaba, aun aunque no volteara a verla.

Ella dudo, enserio que lo hizo.

¿ir con el aterrador hombre o quedarse perdida en el pueblo?, pero aunque sonara más tentadora la segunda opción tenía que aceptar que necesitaba volver.

Pero ¿y Marshall?

Dudosa volteo a todos lados, como buscando que el fastidioso chico apareciera de algún lugar y no tuviera que ir con ese sujeto.

Pero nadie vino.

Y el encapuchado ya se había detenido, volteando de perfil a su dirección, con el claro gesto de "estoy esperando". Así que mordiéndose nerviosamente el labio inferior aun rogando por que el moreno saliera de repente como era su costumbre, avanzo a paso lento asta estar a unos metros del hombre que cargaba la mayoría de las bolsas.

Marshall nunca apareció.


No habían pronunciado palabra desde que empezaron a caminar "juntos" (tómese que la morena caminaba como dos metros tras del hombre).

Y ella, en un intento de no pensar mucho en el hecho de estar siguiendo a un hombre de cuyo nombre ni siquiera sabe y que de tan solo verlo sus instinto de supervivencia hierve con el ferviente deseo de correr lo más lejos de él, fue que opto por mirar el camino, tal vez para distraerse, saber por dónde iba o simplemente para asegurarse de que la lleva al circo y no a su muerte segura.

Llámenlo paranoia si quieren.

Pero simplemente no se podía estar tranquila.

No era normal.

¿Qué hacia ese hombre en el pueblo?, ¿Jake lo mando?, ¿tardaron demasiado acaso?, pero de ser así ¿Por qué no pregunto por Marshall?, ellos venían juntos y en el caso de que fuera una "misión de rescate" debió de haberse asegurado de regresar con ambos, no solo ella.

Y en este punto seria natural pensar, "¿entonces porque diablos lo sigues?, podría matarte". Y ella no sabría responder más que un "no lo sé".

Porque no lo sabía. Y ella se defendía pensando que era su instinto de supervivencia (por contradictorio que parezca) actuando por ella, como cuando llego a un Ooo agonizando por la guerra, tenía miedo, terror si cabe, y estaba perdida llamando a alguien, a quien fuera para que le dijera donde estaba y que pasaba.

Entonces llego Simon, azul y desreglado. Y la primera impresión que le dio fue de miedo, tenía miedo de él y de lo que podría hacerle.

Pero en vez de todas sus descabelladas imaginaciones infantiles, el llego con un oso de peluche y una sonrisa sincera dispuesto a animarla y que dejara de llorar. Aun así tenía miedo de seguirle, toda ella lloraba de miedo, no le conocía, quería a su madre y ¿Quién le aseguraba que no la estuviera engañando?.

No quería ir con él.

Pero, como es de todos sabidos no siempre asía caso a sus instintos. Así que después de "un todo estará bien" y una fría mano apartando sus lágrimas, Marceline no lo dudo y lo siguió…al fin del mundo.

E inclusive y si rememoramos hasta hace unos días, ¿ella no siguió a Marshall?, bueno teóricamente ella le pidió una dirección, pero la idea se capta.

Ella tenía en claro que hay veces en la que confiar en la gente es tu única opción.

Entonces, ¿Por qué por más que de razones y razones, se siente como si no fuera lo correcto?, como si no estuviera en su lugar.

Ella lo atribuye a su preocupación por el gato, no es que este preocupada por el (no, para nada…) es simplemente que él y su presencia prácticamente constante desde que llego no este, hace todo tan chocante.

Simplemente no estoy acostumbrada a convivir con otras personas….

Es solo eso.

-¿de dónde eres?- la calma voz de hombre paro su corazón por un segundo y la izo dar un salto asía atrás.

Adolorida se llevó las manos a su pecho- ¿eh?- jadeando detuvo su paso viéndolo algo descolocada.

El, al notar que se detuvo también lo hizo, y con persona digna de la realeza dio la media vuelta asía ella- siento haberte asustado- podría reír, del estado en el que estaba y de la neutralidad con la que dios sus disculpas, que parecía más un protocolo a seguir para el que un sentir genuinamente apenado.

-no- trago saliva- no hay problema- y soltando el aire en un bufido se puso recta pero sin mirarlo directamente.- estoy bien.

Espero…

El solo asintió, y por las sombras de la capucha sobre su cara lo hicieron ver sombrío, el hecho de que los escasos rayos de sol dieran su ultimo soplo y las penumbras tomaran su lugar no ayudo para nada a que tuviera el efecto contrario.

-entonces, ¿de dónde eres?- empezó de nuevo a cuestionar una vez que Marceline no supo que más decir y lo veía como si fuera el fantasma del bosque que la quería comer- no pareces ser de por aquí- y eso era más que obvio. Tanto que era de extrañarse y desconfianza.

No era extranjera, por lo menos del tipo del que los habitantes están tan acostumbrados a ver, no tenía cola ni orejas, y por sobre todas las cosas parecía tan perdida y desorientada que el simple hecho de no saber dónde estaba parada la delataba de sobremanera.

Eso solo quería decir que nunca había venido a este lugar, y la única razón para que alguien no lo conozca era porque no sabía de su existencia o le estaba restringido el paso.

No parecía alguien del bosque del sur, era demasiado bonita pera ser una exiliada.

Así que solo quedaba la opción de la intrusa.

Venia de otro lugar, pero… ¿de dónde?.

En cambio Marceline entro en un ataque de mini pánico, justo cuando creyó que ya todo estaba bien, ¡Zap! El aterrador sujeto le pregunta su procedencia.

¿Debería de decirle?.

Negando mentalmente decidió inventarse una respuesta- la verdad no lo recuerdo- está bien que "confiara" (si claro) lo suficiente como para que la ayuda a volver al circo, pero una cosa muy diferente era contarle su historia y lo que quería hacer.

Después de todo seguía dándole una desconfianza mortal.

-no deberías decir la palabra verdad cuando dices mentiras- y de verdad que sintió congelarse ante su respuesta. Él no le había reprochado (su tono nunca dejo de ser calmo) y no parecía molesto en lo más mínimo por su mentira.

p-pero…. ¿cómo?... ¿lo supo?...

Pensó que había mentido bien, no dudo ni bacilo al pronunciar las palabras, tampoco había hablado antes con el como para meter la pata con algún comentario de su hogar.

Pero ella no hablo de Ooo con nadie que no fuera Marshall.

Sintió un estremecimiento de miedo en su interior.

-sé que mientes- se adelantó a su pregunta mental que no se atrevía a pronunciar- eres muy transparente- apenas levanto su mano derecha para señalarla al empezar con su justificación- no hay problema si no quieres decirme- y de nuevo le dio la espalda empezando a caminar muy lentamente para esperar a que ella se despabilara, mientras el sonido tenue de las ramas sonaban ante sus pisadas- pero no hay necesidad de decir mentiras, no te queda.

¿y cómo diablos debería de tomar ella eso?.


La única luz que llegaba del cielo era la estela plateada de la luna en un eterno cuarto menguante, que junto a las manchas de luz que eran las estrellas llenaban completamente el manto índigo que era el cielo nocturno.

Avanzaba con pazo pesado y constante en medio del bosque, importándole menos que nada la integridad de las bolsas que cargaba o que ni siquiera fuera el pedido en su totalidad.

El resto del dinero tintineaba adentro de la bolsa más cercana a su mano derecha, apenas llenando un cuarto del total inicial de cuando le fue entregada.

¡Diablos, era idiota!.

¿Cómo se le ocurre a la loca quedarse embobada viendo una fuente de cristal?, quedarse atrás y no seguirle el paso fue lo peor que pudo hacer, no, mentira, lo pero que pudo hacer fue irse de ahí, ¿con quién?, ni idea, apenas oyó el testimonio de uno de los comerciantes que había oído a la chica llamándolo para después ser auxiliada por un extraño sujeto encapuchado, fue suficiente para que dejara las compras y fuera a buscarla.

Pero ya estaba cayendo el sol cuando pregunto, y según el hombre de eso había sido un buen rato.

Perdía tiempo, así que se dirigió de nueva cuenta al bosque, en espera de encontrarla de camino al circo. Porque tuvo que haberse ido con algún integrante del elenco, o de lo contrario ¿de qué otra forma hubiera accedido a irse así como así?, ella no se iría si no le conociera, o por lo menos la guiara de regreso.

La loca debería de tener aunque sea un poco de sentido común.

¿No?.

No, claro que no…

¿a quién engañaba?, ¿ah el?, por supuesto que no, era el quien se decía a si mismo que era imposible que la desequilibrada tuviera por lo menos una pisca decente de conciencia al peligro.

No escucha, no presta atención, se queja y habla sin pensar…

Ya para esta hora debería estar en la orca si soltó alguno de sus comentarios imprudentes sobre la reina en público (en general, no muchos aprecian la satirizacion como el).

Oh, ¿pero qué piensa?, si ella no estaba predicando su idealista opinión en medio de la calle, no claro que no, ella se fue con un total desconocido al que nadie le ha visto la cara, a sabrá la santa bruja a que dirección y con qué intención.

Ahora, por ejemplo podría simplemente ser comida de algún demonio carroñero o sacrificio de alguna secta.

Los encapuchados tienden a ser eso.

O depravados sexuales…

Esa también es una opción factible.

Tan ensimismado estaba que no le importó patear a uno que otro cangrejo en fosforacion naranja que solo querían cruzar el camino como buenos ciudadanos.

Pero a un gato encabronado nadie le hace frente.

Así que siguió andando hasta que diviso unas cuantas linternas de colores flotando en pares por los árboles, vagando libres, cuchichiando entre sí en murmullos difumínanos, para un oído normal no se oiría absolutamente nada, pero para el ese murmullo era audible, no lo que estuvieran hablando pues eran más sonidos de viento que palabras en sí, pero les oía.

Tomo eso como una señal de estar cerca del circo y apresuro el paso, preguntándose qué aria si Marceline no estaba ahí, recibiendo un castigo por no volver con todas las cosas y a tiempo (la hora de la cena ya había pasado).

¿Qué aria en ese caso?, si se la comieron, la sacrificaron o se cayó en un pozo, de esos que tienen la molesta maña de desaparecer y aparecer a su capricho.

No estaba muy seguro.

Tal vez solo estaba exagerando.

Disparatando y sacando de proporción todo. ¿Qué la loca se fue?, ¿a el que? Un problema menos para dar al fin de cuentas, si fue tan tonta como para caer y seguir a un desconocido era muy su problema.

Es el estrés…solo es eso.

no era en si la desaparición de la morena lo que alteraba sus nervios.

No, estaba muy claro ahora.

Era esa predicción de mierda.

Era lo que lo traía tan pensativo después del mediodía, cuando vio dirigirse a ese raro sujeto a la carreta de la adivina (y habría que ser un genio para saber eso, en la puerta de la carreta estaba escrito "ADIVINA"), cuidando que nadie le siguiera, y dado que su experiencia le decía que si tenían secretos no deberían de ser buenos adjunto con su curiosidad nata, le siguió.

Solo para ver desde afuera, cerca de la única ventana parcialmente tapada con una cortina de satín purpura la visión del espejo despotricando imágenes tan rápido que mareaba.

Pero él era bueno en muchas cosas y una de ellas era la adivinación, que él no tuviera los poderes para invocar esa magia no quería decir que no supiera como manejarla y leerla. Así que con la poca visión que tenía procedió a leerla.

Y no le gusto para nada lo que vio reflejado.

No tenía la historia completa, su posición y el tiempo no le dieron para mucho, así que solo tenía una imagen bien gravada en pupila.

Una guerra

Segura e inminente, tanto que dolía.

Él no quería una guerra, no de nuevo, y estaba seguro de que todos ahí rogaban por lo mismo. Les había costado tanto levantarse, que está seguro de que las cicatrices estarán ahí por generaciones, sangrando latentes.

O eso creía hasta hora.

Y no podía evitar pensar que su presentimiento respecto al mal por venir era real, muy real, pero… ¿Qué tenía que ver con la loca?.

Porque oh baya que tenía que ver.

Pero no estaba muy seguro de que tanto su historia se enredaba con todo esto. No era claro y no vio nada de ella en el reflejo del espejo, pero la corazonada y el presentimiento estaban ahí, calando como espina.

Y él nunca se equivoca con eso.

-espero que no aparezcas- murmuro entre dientes mirando al frente y entrando de lleno al circo, donde la luz de colores y el aroma a dulce lo abrazo de golpe.

De verdad…no vuelvas.

Ojala el caprichoso destino lo escuche esta vez y la aleje de su camino.

Después de todo, no es el correcto.


lo siento TANTO! pero es como dije en mi otro fic marcelee, mi computadora izo puf (bueno, no literalmente) y con ella se fueron TODOS los fic que ya tenia hechos (como dos one-shot y un primer capitulo de una fura serie, todos mercelee T.T) otros de soul eater, vocaloid y otro jelsa, lloro su perdida, de ellos y los borradores de sus hermanos, que no llegaron a formar un fic (oneshot) completo (los extrañare chicos...con el corazon T.T). y entre todo eso se fue el BORRADOR COMPLETO de este fic, que era un borrador por cada capitulo ya (si, lo habia acabado aun antes de publicar), pero ahora...tengo cerebro de teflon y se me fue, por suerte aun recuerdo la trama, pero separar lo que susedera en cada capitulo es lo dificil. pobre de mi, pero no se preocupen! ya lo arreglare...eso espero.

azumy23 awww, gracia, enserio apresio que consideres que soy buena escritora y que sigas tan fiel mente el fic X3 *resibe con los brazos abiertos el hechizo contra el bloqueo de escritor* gracias! ya nesesitaba uno de esos .w...ase cosquillas (?). y sip, sho tambien pienso q marshall es byen sekzi (?) wow, hace mucho tiempo que no escribo asi...es bueno para el alma XD. espero que me cuentes que opinas de este capitulo!, abrazos!

RusherMushroom que hay?! XD tos review siempre me animan, enserio, me divierte saber que opinas de todo esto. y sip, marshall es irresistible *Q* (?) pero el encapuchado tendra sus que veres en todo esto, como he dicho antes todos tienen una razon en la historia, y el circo, es una buena catapulta para llegar a la rubia, todo augurando mucho caos y humor. solo que poco a poco la trama seria esta haciendo su aparision. espero que te aya gustado y comentes! :D