Capitulo 8.

Es más pronto de lo esperado cuando las nevadas cubren las calles y las chimeneas se encienden con estruendos extraños por las noches. Algunos respiradores están tapados con los añejos cuerpos o nidos de palomas, hace tiempo muertos. Y el humo se concentra con desagrado en la habitación.

Hoy, el gran día de Navidad. Harry encuentra mucho más sola su vida de lo que ha sido durante los pasantes y tranquilos meses desde que Draco llego a su vida.

Pero el rubio simplemente dejo de hablarle.

Harry nunca admitirá que se siente realmente afectado por ello. Pero fue otro motivo por el cual perder el sueño durante las solitarias noches.

Una lechuza molesta el perezoso cuerpo de Harry, tumbado frente a la chimenea con flojera.

¿Cuándo entenderá Hermione, que Harry no responderá a los paquetes, cartas y regalos que insistentemente manda?.

Los Weasleys son perseverantes en serio. Podrían darlo por muerto de una buena vez. Y Harry entiende que ellos le muestran interés repentino en estas fechas tan absurdas.

Melancolía quizás por los viejos tiempos.

Pero lejos de sentirse también embargado por el espíritu samaritano, Harry se amarga esperando, la muerte.

Si, esta esperando la muerte de nuevo.

Su cuerpo esta exhausto, así que no será nada difícil esta vez. Los ojos le arden por las pocas, o nulas horas de sueño. Y su estomago se queja interminablemente con gruñidos hambrientos.

Pero a pesar de ellos, el no tiene hambre real, ni sueño, ni deseos en nada.

Sean y Doria, bajan al medio día con una horrible vocecilla cantado villancicos. Y la Vieja de los 5 gatos tuvo que aventar a uno para callar el espíritu, que tampoco parece compartir.

Sin embargo Harry no tiene fuerza para salir a la puerta y darle las gracias a la mujer.

Por la tarde Sarah, y bebé John le hacen una visita apenada para invitarlo a pasar la navidad con ellos, en la calidad de las pocilgas del ultimo piso del edificio. Pero Harry considera que en definitiva no asistirá.

Principalmente por que tiene la impresión que la chica ve a un futuro padre para su criatura en el. Justo como coquetea al joven que vende frutas los martes, dos edificios mas adelante.

Así que no gastara más energías de lo necesario en conseguir alimento para un día tan estúpidamente especial.

Un estruendo más retumba por el edificio mientras el sonido de cascabeles chocan contra las paredes de los túneles de ventilación. Y tiene la sospecha de que los pequeños vándalos del edificio de la derecha son responsables por el interminable ruido que azota al edificio en un día tan tranquilo en el callejón.

Son pocos los días en que Diagon Alley no esta concurrida con las masas incesantes, y es un placer pasar en paz, un día al año.

Parece un día más hasta que William Becket se aparece con una pequeña botella de Whisky Escoces de 12 años como regalo a los inquilinos por pasar la primera navidad en el edificio.

"La tuya esta a la mitad Evans, espero que entiendas que fue un viaje largo desde Kent, Feliz Navidad!!"

Harry cierra la puerta de un portazo, y mira la botella abierta y recién consumida.

"si, si….Feliz Navidad Harry Potter!!" se dice antes de consumir por completo el contenido, y lanzar la botella descartada sobre la chimenea.

¿Qué tienen de especial estas fechas, de todos modos?.

Harry no tiene verdaderos familiares vivos. Sus amigos realmente no quieren verlo. No tiene alguien a quien amar, Como Sean y Doria se tienen a si mismos.

Y no, pensar en Draco no tiene nada que ver con el ideal de familia, amor y bienestar.

Alguien toca a la puerta insistentemente. Casi con desesperación, y el corazón de Harry se bota a correr el maratón de navidad. La sangre se le calienta, y el ánimo revive.

Quien mas podría tocar su puerta con tanta seguridad, una completa falta de respeto, y una intolerable espera, de esa manera. Mas que su vecino rubio!!.

Oh dios, la botella se ha roto justo sobre la torpe alfombra, pero es tarde para hacer arreglos navideños. De hecho apenas y hay tiempo para alisar ligeramente la mata de cabello negro y desordenado.

Pero al final dejarlo peor. No hay nada en las alacenas. No desde que se a empezado a matar de hambre. Pero por ahí había una lata de guisantes mágicos que podrían proporcionar un gran festín -y una noche interminable de gases--.

Draco no es exigente. Por lo menos no lo a sido con Harry. Realmente no esperara un gran banquete.

Aun así, Harry no termina de entender por que parece haberlo pensado todo. Y llegar a la conclusión esperanzada de que Draco Malfoy tocaría a la puerta con toda seguridad.

Sacrificando su vida social. Deshonrando a su familia, y siendo odiado en general. Para simplemente pasar las navidades con Harry.

Harry no sabe por que esta tan seguro. Y sin embargo, ahí esta el interminable golpeteo a la puerta.

Debe ser realmente el.

Abre rápidamente la puerta, expectante, y emocionado como un cachorro encerrado desde hace tiempo.

Pero intenta por todos los medios no dejarse embargar por la sorpresa, y la decepción.

Es solo Sean con un pastel en la mano, y una sonrisa horriblemente idiota. Ahí muere el buen animo de nuevo..

"Mira James!, te traje pastel de árandano, lo preparo Doria, simplemente tienes que probarlo!!. Hey, que pasa con esa cara?, esperas a alguien?"

"Grrrrr" gruñe molesto antes de embarrar en la cara del vecino las buenas intenciones en forma de pastel.

"James, que te pasa?!, hey, no!!, no cierres!!, No debes pasar las fiestas tan solo!!, no te preocupes por el suee…rer.tter….w.sx..c..f."

Harry no termino de oír, pues cerró la puerta con firmeza.

¿Qué rayos le pasa?. ¿realmente esperaba que Draco se apareciera por aquí?

Aun después del incidente en la azotea?, aun después de haberlo tratado con tanto desagrado?.

Suspira profundamente.

Tocan suavemente la puerta. Y Harry abre de nuevo estas ves con rostro de fastidio.

"Soy yo James!, pensé que pasaríamos la navidad juntos!, tu sabes, nosotros tres: tú, bebé John y yo!, prepare suficiente comida, por si algo no te agrada!, siempre puedo preparar otra cosa…"

"no" responde fríamente.

Los ojos de la chica se entristecen.

"pero yo pensé…"

"No" responde de nuevo.

"Bien, esta bien…iré….iré de nuevo arriba…" indica la chica con decepción.

Harry asiente mientras la mira marcharse. Espera con desesperación, que sea la ultima, e idiota visita de este día.

Cierra la puerta quedamente. Y se recarga sobre ella.

"Tock!" llaman por tercera vez.

Pero Harry perdió la paciencia.

"DIJE QUE NO SARAH!, NO PASAREMOS LA NAVIDAD JUNTOS, NO ME IMPORTA UN DIABLO SI TIENES MUCHA COMIDA, NO TENGO HAM….ham…, ham…"

"No tienes hambre?".

Harry abre la boca como pez fuera del agua. Quiere decir tantas cosas que sus palabras más bien balbucean.

Draco realmente esta ahí.

Y tiene un gran pavo en una charola.

"Pensé que eras idiota suficiente como para no preparar nada en Navidad…, ni si quiera preparas comida a menudo." Aclara Draco con su usual sonrisa.

Harry cierra por fin la boca, antes de sonreír también, sus ojos se llenan de alegría contenida, y esperanza renovada.

"cierto…" acuerda antes de guiarlo al suelo de la alfombra.

El agujero sigue a la vista de todos. El local esta sumido en silencio, y vació. Pero el corazón de Harry esta tan calido como su chimenea que no funciona bien. Y sus mejillas tan rojas como el vino que a traído Draco atorado en la chaqueta.

La extraña escena de dos hombres comiendo pavo y bebiendo vino, a la con templanza de un agujero en el suelo, termina con la suave melodía lejana de los villancicos de Sean. Y el gato de la vieja peleando a chillidos dos pisos arriba.

No es perfecto. No es lo mejor. Pero a Harry le gusta mucho.