Hola. Felices primaveritas para los de aca y otoño para los del otro hemisferio ¿Qué les puedo decir? los 9venos capitulos no me salen con facilidad. Si les cuento que he pensado muchas veces hacer un noveno capitulo de cucarachas no me lo creerian, pero es cierto. Quizas algun dia me decida y lo suba. Mientras tanto disfruten el 9veno de este fict.

Por cierto hay una advertencia antes. Este fic esta regido por una sensura de K+. Quizas haya algunas palabras que no cumplan con esa categoria. Asi que no lo leas si eres menor de 9, para evitar problemas. Gracias ;)

Capítulo 9

Involucrados: S: Black; R. Lupin; P. Pettigrew; J. Potter; S. Snape
Asunto: Robar material escolar del armario del profesor de Pociones, Presunto daño contra el alumno Mulciber.
Fecha: 31/04/1975
Gastos: Restitución del material robado.

Harry que estaba muy divertido organizando tarjetas, de pronto se topó con esta última y de la pura impresión se atoró y tosió para poder volver a respirar. Snape levantó la vista de su escritorio y lo miró con desagrado.

-¿Qué pasa, Potter?

-Ejem ¡Hum! Lo que sucede es que... – Harry no contestó y puso la ficha de la detención sobre el escritorio de Snape. Este miró la ficha con desdén y luego dirigió su mirada hacia Harry como diciendo ¿Y? – Bueno ¿Podría preguntarle por qué usted aparece en esta ficha y tuvo una dentención junto con mi padre?

-Ya preguntaste, pero no tengo por qué contestar – Snape volvió a lo que hacía antes de ser interrumpido por Harry y no volvió a levantar la vista – En todo caso ahí aparece especificado. No pido que comprendas lo que lees, Potter. Sólo ordena las fichas.

-Pero ¿Por qué robó eso¿Para qué lo necesitaban¿Es verdad de que dañaron a un tal Mulciber¿Mi padre lo obligó a hacer eso o lo hizo usted por su propia cuenta? – Harry tenía muchas preguntas y no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de hacerlas. Sabía que la vez pasada que había encontrado el nombre de Snape entre los de su padre y Sirius, fue la vez en que el último le había querido hacer una broma topándose con Lupin convertido en lobo, pero ahora no tenía la más remota idea de por qué podían haberse topado en un mismo castigo.

-Te he dicho muchas veces que te dirijas a mí como profesor o señor – Snape no lo miraba y parecía muy concentrado en lo que hacía, pero en el grado de veneno que daba a su voz, se podía notar perfectamente que la conversación no era de su agrado – No voy a responderte para qué robé eso, pero te aclaro que tu padre no tenía ninguna autoridad sobre mí. Ahora sigue con tu castigo.

Harry volvió junto a las cajas de fichas con la idea dando vueltas por su cabeza. Pero después de todo, eso había pasado hace mucho tiempo. Probablemente ya no tendría importancia. Borró la ficha y su contenido de su cabeza al recordar que afuera se jugaba un partido muy importante y rogando que resultaran finalmente ganadores.


Snape se encaminó fuera de su sala común, como un completo enajenado. Se sentía terrible y a pesar de que la culpa no había sido suya, no había mucha diferencia. Todos creerían que en realidad él estaba involucrado, hasta la propia Lily. Se sentía fatal. Todo había sido idea de Mulciber y... quizás él había tenido algo que ver. Había dejado caer la noche anterior la infidencia de que Lily Evans era hija de muggles. No tenía idea de por qué lo había hecho. A lo mejor albergaba la esperanza de que sus amigos se vengaran de la pelirroja por hacerlo sentir como siempre lo hacía: culpable. Pudiese ser que quizás tenía culpa, estaba involucrado y era un cómplice. Pero, en el fondo, pensó, jamás podría desear nada malo para ella. Snape era una persona que se debatía continuamente entre hacer una cosa o la otra. Entre el bien y el mal, como continuamente le decía ella. Pero él estaba seguro que su decisión había sido tomada desde mucho antes. Y nunca había sido del parecer de Lily. Aunque ya no había tiempo para dar el paso atrás, todo estaba hecho. Mulciber había decidido hacerle una pequeña broma a la gryffindor, junto con toda la pandilla. Por supuesto que con él no habían contado, pues suponían que podía delatarlos debido a su extraña relación son la sangre sucia. Sus amigos nunca habían entendido qué había entre ellos dos, pero ahora que se enteraban que era una completa sangre sucia (no sangre mezclada como habían pensado con anterioridad), no lo habían consultado para hacerla pasar un mal rato. La cosa había consistido en hacerla caer por una trampilla de una escalera del 5to piso. Era un accidente que se repetía cada tanto en Hogwarts, pues a veces las personas olvidaban la ubicación de estas trampillas. Debido a ese motivo la situación había pasado inadvertida entre los profesores que declararon el accidente como "normal". Snape sabía que la cosa distaba de ser así. Supo después por Avery que Mulciber había utilizado el maleficio Imperius para dirigir a la pelirroja hasta allí y que luego la esperó debajo de la trampilla para continuar con cosas probablemente más siniestras. Por suerte una amiga que la había visto corrió hacia Mc Gonagall para pedir ayuda y la pandilla había logrado huir sin que nadie los descubriera, haciendo que todo pareciera un accidente. Sabía que Lily los había reconocido, pero por un extraño motivo no había abierto la boca en contra de los Slytherin. En aquellos momentos debía encontrarse en la enfermería. Había sido algo grave y bastante comentado entre los alumnos. Lily al parecer, podía hablar y comprender lo que se le decía, pero aún no lograba ponerse en pie. Sin embargo Pomfrey era una excelente enfermera y los de la pandilla eran suficientemente inteligentes como para saber hasta dónde llegaba el límite con sus víctimas, así que Snape tenía la seguridad de que Lily se recuperaría. "Soy un cobarde" se decía mientras continuaba caminando. Aún no había ido a visitar a la chica y casi agradecía que ésta no estuviera todavía recuperada, pues no sabía cómo enfrentarse con ella depués del incidente. Probablemente no le volvería a hablar. Pero él no sabía qué hacer. No sabía hacia dónde se dirigía y sin embargo allí estaba. Frente a la puerta de la enfermería. Ahora que veía a esos tres personajes parados en la entrada lo comprendió todo. No había tenido intenciones de visitar a Lily, si no de encontrarse con ellos. Y por un motivo muy en concreto.

De pronto la puerta de la enfermería se abrió y de ella emergió el cuarto personaje que se esperaba encontrar. Sin embargo como era su costumbre, se quedó allí plantado sin atreverse a acercarse. Prefirió esperar el momento oportuno.

James salió de la enfermería con aspecto abatido. Estaba muy pálido y su aspecto se acercaba peligrosamente al de Lupin, que estaba esperándolo junto con Black y Pettigrew. Al salir sus amigos casi se abalanzan sobre él con preguntas.

-¿Cómo está? – preguntó Remus con pesar y la preocupación reflejada en su mirada.

-Igual. Sigue sin mejorías aparentes – contestó el moreno metiéndose las manos a los bolsillos – Al menos me ha saludado hoy con más cortesía. Estuvo a punto de llamarme James.

-Pomfrey es insoportable. No nos dejó entrar. Supusimos que estabas aquí y por eso he venido a dar un paseo – comentó Sirius sin mirar a nadie en particular

-Es mentira – dijo Peter sonriendo por haber pillado a Sirius – Habíamos venido con Remus para saber de la salud de Evans y lo hemos encontrado a él rogándole a Pomfrey para que lo dejara entrar

Sirius que nunca se sonrojaba, subió unos tonos de color. James alzó las cejas y a pesar de lo bajoneado que se sentía, no perdió oportunidad de picar a su amigo.

-Así que la salud de Evans te preocupa ¿eh?

-Bueno, sí – admitió Sirius de mala gana – Después de todo es mi compañera y lo que le pasó es bastante grave. A pesar de llevarnos pésimo le he tomado algo de cariño. Es normal ¿no?

-Sí. Pobre Lily. Es una gran chica y no se merecía eso – dijo Remus acompañado por los "Sí, sí" de Peter.

-Merecer. Interesante palabra, Moony – dijo Sirius que desde el accidente mismo había tenido ganas de decir lo que ahora iba a decir – Me parece que todos piensan igual que yo. Aquí hay algo extraño. Supongamos que Evans fuera una chica de primero. Sería muy normal eso de tropezar con la trampilla. Pero oigan bien: una chica de quinto (y en especial una como Evans) no incurre en ese accidente. O no al menos así como suena.

-Eso no fue un accidente – dijo James escrutando a sus amigos con la mirada. Luego soltó un suspiro – He intentado que suelte algo, pero no se quiere referir al suceso ni una vez. Rehuye el tema. Es evidente que aquí hay doxy encerrada.

-Mm. Me huele a Slytherin – dijo Remus y alzando su varita murmuró un hechizo que hizo a Snape impulsarse hacia la luz y quedar a la vista de los merodeadores. Remus no había escogido peor momento para descubrir a Snape.

Sirius se acercó en el acto al chico y ya iba a golpearlo cuando James lo detuvo.

-Padfoot ¿Cómo esperas conseguir información si matas al enemigo antes de que este hable?

Sirius se detuvo a medias, pues ya tenía agarrado a Snape de la túnica.

-¿Fuiste tú no es cierto? Todo lo que le ha pasado a Evans es culpa tuya. Hijo de...

-No te atrevas a insultar a mi madre – dijo Snape con profundo odio. Su característico color pálido de cara, había cambiado a un rojo.

-Me atrevo si es que es capaz de engendrar a plastas como tú – Remus y James tuvieron que calmar a su amigo que ya comenzaba a asfixiar a Snape. Les quitaron a los dos las varitas por si acaso.

-Muy bien Snape ¿Qué es lo que hacías allí? – preguntó James que desde ese momento se convirtió en el con más autoridad.

-Venía a buscarlos.

-Entonces por qué no lo haces como todo el mundo, en vez de ocultarte – preguntó más por ofender que por saber la respuesta, Remus.

James hizo que todos se encaminaran hacia un pasadizo que había tras un espejo, pues no quería que los alumnos que pasaban por esas horas cerca de la enfermería, los vieran. Una vez todos adentro, decidió continuar con el interrogatorio.

-Y ¿Qué es lo que querías de nosotros¿Que te defendiéramos ante alguien? – James habló de forma burlona

-No necesito de su ayuda para eso – dijo Snape sintiendo que su odio se incrementaba. Sin embargo al volver a pensar en Lily, dulcificó el tono – Sé quién le hizo eso a Evans.

Los merodeadores lo miraron con curiosidad. Los ojos de James relampagueaban, pero aún no sabía si confiar en el Slytherin.

-Fue Mulciber – continuó Snape – junto con los de su pandilla. Pero él fue el que hizo todo, Avery me lo contó

-¿"Su" pandilla? – preguntó James haciendo ahínco en el su – Sabemos perfectamente que tú estás en aquella pandilla, Snivellus ¿sabes qué pienso? Que estás intentando librarte de la paliza que te hubiéramos dado al enterarnos que fueron ustedes lo que le hicieron eso a Lily

La mención de Lily, así por su nombre, pronunciado por Potter, le dio a Snape náuseas. No sabía qué grado de cercanía tenían esos dos, pero rogaba que no mucha. Pero por el tono posesivo con que Potter la nombraba y con la familiaridad con que lo hacía, le hacía temer lo peor.

-Si tuvieras más de una neurona, Potter, sabrías que no soy tan estúpido como para venir a delatarme a mí mismo. No es que les tenga miedo a ustedes – dijo con el mayor desdén – pero mi intención siempre ha sido terminar Hogwarts. Estoy seguro que con una broma como esa en mi expediente, el director (con la estima que me tiene) no dudaría en expulsarme.

-Yo no estaría tan seguro de que no eres tan estúpido – dijo Sirius.

-Habló el genio – murmuró Snape

James alzó el brazo para detener la posible pelea

-Explícame una cosa entonces ¿Por qué vienes a delatar a tu amigo con nosotros y por alguien a quién tu sólo consideras una sangre sucia?

Snape titubeó

-Vengo a delatarlos ante ustedes porque no espero que los expulsen. Sólo creo que merecen un escarmiento y... admito que ustedes son bastante buenos en humillar a las personas.

El moreno de lentes, se sonrió complacido. Aunque fuera en un momento como este e intuía que Snape lo halagaba sólo para obtener algo, un cumplido por falso que fuese siempre era un cumplido.

-Así que consideras que somos buenos haciendo bromas ¿eh?

-No ha respondido la pregunta sobre Evans – hizo notar Peter. En efecto todos tenían los pensamientos alejados de ese punto que hace poco James había mencionado.

-¿Qué hay con Evans? – preguntó Snape tratando de aparentar indiferencia – Lo único que busco es una revancha con Mulciber. Tenemos una pequeña pelea y quiero que se arrepienta de ciertas cosas que me ha hecho.

-¿Y por qué crees que nosotros te ayudaríamos en tu venganza? – preguntó Remus – No veo por qué debiéramos resolver nosotros tus problemas con tus supuestos amigos, que en todo caso de amigos nada. Un amigo no hace lo que tú estás haciendo con Mulciber.

Snape pensó que no le quedaban muchas opciones, así que apeló a los sentimientos del que en esos momentos veía como el más débil. Sabía que James estaba enamorado de Lily (no sabía ni le interesaba en qué grado) y que haría cualquier cosa, hasta aliarse con él, con tal de defender a la pelirroja.

-Mulciber condujo a Evans hasta la trampilla con un maleficio Imperius.

Todos guardaron un respetuoso silencio.

James golpeó su puño contra el muro y murmuró un insulto.

-Yo lo mato

-No es necesario – dijo Remus – Con tan sólo contárselo a Dumbledore y verificar que haya utilizado el embrujo con la varita, podríamos conseguir que Lucifer quedara de patitas en la calle.

-¡No! – dijo Snape de pronto arrepintiéndose de lo que había ido a hacer al buscar a esos asnos – Mulciber no es de trigos limpios. No se quedaría de brazos cruzados al saber que ha sido expulsado gracias a nosotros.

-¿Le tienes miedo a Lucifer? – preguntó Sirius maliciosamente.

-En lo absoluto. Digamos que me dan pena ustedes. Si su intención es proteger a la sangre sucia, no lo están haciendo al pensar en expulsar a Mulciber. El se vengaría de ella en primer lugar. Y si piensan que sólo por diversión la ha dejado en la enfermería... – Snape no continuó, pero estuvo seguro de que sus palabras habían producido el efecto que había deseado.

James se paseó nervioso. Snape tenía razón. Miró a sus amigos, pero en sus rostros confusos no pudo leer nada que le sirviera como una respuesta.

-Supongo que si has venido hasta acá para buscarnos es porque tienes una idea.

Snape sonrió discretamente, pero no fueron necesarias las precauciones pues los chicos estaban muy nerviosos y preocupados, y nadie reparó en la sonrisa. Excepto Sirius.

-¿Qué?! James – dijo parándose frente a su amigo y mirándolo a los ojos – sé que esto pudo haberte trastornado. Pero no al punto de querer que Snape nos dirija en una broma contra Mulciber. Esta es cosa nuestra. Si dejas que Snape tome el mando, estaremos haciendo esto por sus intereses y no por los nuestros que son vengar a Evans.

-¡Esto no es una broma, Black! – Con la mirada de duda que le había dirigido James luego de las palabras de Sirius, Snape pensó que todos sus esfuerzos de persuasión se vendrían abajo.

-Eh... tiene razón, Sirius – el moreno dejó caer los brazos y murmuró una protesta. James mirando a los demás todavía con duda, finalmente decidió – Esto no será una broma y por lo menos en este minuto, los intereses de Snape son los mismos que los nuestros.

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-Muy bien, haremos esto de la forma tradicional – murmuró James en el pasillo que se encaminaba hacia el despacho de Slughorn.

-¿Qué¿No podemos... – Peter cerró la boca al ver los gestos de sus amigos y la cara de confusión de Snape

-No, Peter, no podemos – dijo Sirius mirando despectivamente a Snape – No sería bueno que este se enterara de todos nuestros métodos

-Me muero por saberlo ¿Qué haces Black para que todas las mujeres se desmayen al verte? Te echas extracto de zorrillo. Porque si ese es tu "método" no estoy interesado en averiguarlo.

-Pequeña serpiente – Sirius no terminó de hablar y ya tenía a Snape levantado de la túnica unos cuántos centímetros del suelo. Como siempre sus amigos intervinieron y los separaron

-Escúchen. No podemos trabajar juntos si todo el tiempo se están peleando – dijo James con exasperación – Esto es lo que vamos a hacer. Snape y yo robaremos los ingredientes, mientras Remus va a alegarle a Slughorn su cero en pociones – Snape miró al castaño con cierta burla – Necesito que ustedes dos se queden a vigilar los alrededores y la entrada del armario ¿de acuerdo?

-¿No sería más fácil hacerlo de noche? – preguntó Remus algo molesto porque su parte del plan fuera la más aburrida. Detestaba a Slughorn y a cómo le hablaría cuando se fuera a rebajar para que le subiera la nota.

-No hay tiempo que perder.

-¿Y por qué Snivellus robará los ingredientes¿No puede quedarse vigilando con Peter? – Sirius tampoco estaba de acuerdo con su parte del plan. Se perdería la diversión y James estaba cambiando su acostumbrado puesto por poner a Snape

-Lo siento, Pad, Snape sabe de esto – James se encogió de hombros y junto con Snape se infiltraron en la zona de las mazmorras hasta el armario de pociones, mientras sus amigos quedaban atrás.

Al momento de entrar Snape se dirigió a cada ingrediente como si supiera su ubicación de memoria. Se movía con agilidad por el armario, sacando rápidamente muchos frascos y metiéndolos en su mochila. James se quedó parado cerca de la entrada y lo miraba con aburrimiento.

-¿Estas seguro de que esos son los ingredientes¿Ni siquiera quieres mirar las instrucciones del libro?

-Estoy seguro – gruñó Snape como única respuesta

-Bien, si tú lo dices.

Snape continuó con su tarea sin mirar en ningún momento a James

-Snape ¿tú nunca hablas?

-¿Qué quieres decir? – Snape se volteó molesto por las continuas interrupciones que hacía aquel Gryffindor. Como si no fuera suficiente tortura tener que estar de acuerdo con él en algo para que además ahora ansiara tener una conversación.

-Pues eso. Está bien que no nos llevemos bien, pero vámos. Si estamos haciendo algo con un fin común, al menos deberíamos... conversar de algo – James se encogió de hombros.

-No quiero conversar contigo, Potter. Pero ya que insistes te voy a decir algo. Si no quiero cruzar palabra contigo, no me eches toda la culpa a mí

-¡Está bien! El señor de la Oscuridad no debe perder nunca su altivez frente a los que son inferiores – James habló todo el tiempo en tono de burla - ¿Sabes qué? La mayoría de la gente piensa que tú eres una victima de las bromas que nosotros te hacemos. Pero te las mereces por creerte superior a todas las personas.

-¡Jo, eso es nuevo¿Yo me creo superior? Yo no soy el que me ando pavoneando por todo el colegio diciendo que soy una estrella.

-No, pero lo crees muy firmemente. Admítelo Snape. Lo has creído desde que me topé contigo en el tren el primer año en Hogwarts. Decías que Slytherin era la mejor casa y en el fondo todos los que van allí creen que están a años luz de parecerse a los demás. Pero te aclaro algo. Podrías ser igual de lo que es un Hufflepuf o un Ravenclaw o hasta un Gryffindor, aunque eres mucho peor. Tienes un ego monstruoso. La cosa es que no lo admites.

-No sé qué contestarte Potter. Supongo que algo parecido a que eres un imbécil ¿Crees que estás cerca de sacarme el rollo? Pues ni una pizca. Yo no soy como tú. Mi única meta es salir de este colegio y si en algún momento alguien reconoce mis méritos, me alegro. Pero no voy como tú restregándoselos en la cara

-¡Por supuesto que no lo haces en público! Las artes Oscuras no están admitidas aún como algo bueno, pero acumulas fans. Sólo espero que en algún momento te des cuenta de que te estás farreando la vida

-¿Por qué? Eres tan considerado que ansías mi bien. Yo sé muy bien lo que hago, Potter. Así que te pido dos cosas: no te metas más en mis asuntos y no vuelvas a llamarme señor de la oscuridad – Snape volvió a su tarea, pero ahora más deprimido. Potter había usado la misma frase que siempre usaba Lily "espero que te des cuenta de que te estás farreando la vida"

James por su parte se volvió de espaldas a Snape. Pensaba que era un rastrero que en algún momento se aprovecharía de su situación envalentonado por su ego y terminaría mal. Usado por personas como Malfoy, que siempre serían más influyentes.

-Potter ¿Puedes sacar las colas de rata? – James se dio la vuelta y miró hacia dónde apuntaba Snape. Probablemente la varita de este, no alcanzaba a impactar hasta donde se encontraba el frasco. De ninguna otra forma Snape le hubiese pedido ayuda para sacar algo que él no alcanzaba por su cuenta.

-Claro – respondió el moreno con una sonrisa burlona. Snape era muy bajo para alcanzarlo. A James sólo le bastó empinarse un poco para llegar al frasco – Aquí tienes.

Snape guardó el frasco rápidamente en su mochila sin dar las gracias. De pronto algo relampagueó en la túnica de James. Este se dio cuenta y sacó un espejo que tenía guardado. De él se reflejaba la cara de Sirius que estaba muy compungida

-Prongs, es Mc Gonagall. Va para allá y lo sabe todo – Sirius desapareció de la vista.

-¿Qué¿Cómo que lo sabe todo? – James seguía mirando al espejo, pero Sirius no volvió a asomarse

-¿Tus amiguitos no saben cerrar la boca, eh?

-¡Cállate! No tenemos tiempo para esconder los materiales y huir – James vislumbró por el agujero de la cerradura que Mc Gonagall estaba increíblemente cerca.

-No hay que preocuparse por los materiales. Digamos que no confío en sus métodos. Hechice mi mochila para que los ingredientes fueran a parar directamente al baúl de mi habitación. Mc Gonagall no encontrará los ingredientes.

-Genial – James no pudo evitar soltar esa palabra.

Mc Gonagall llegó, los reprendió y los hizo salir Hicieron junto con Slughorn un inventario de todos los materiales que debería haber, y al ver que faltaban algunos terminaron castigando a los cinco chicos, pero no pudieron jamás encontrarlos ni hacer que ellos admitieran que los habían robado.

-Lo bueno – comentó Remus a las horas después cuando estaban todos juntos hablando en los terrenos – es que no podrán culparnos sobre el accidente que sufrirá Mulciber. Nuestro castigo coincidirá con los efectos de la poción.

-Yo en cambio, creo que seremos los primeros sospechosos. Pero no podrán probar nada – dijo Snape.

-¡Maldita rata! – dijo Sirius asestándole un golpe a Peter en la coronilla - ¿Tenías justo que hablar sobre el armario de pociones frente a Mc Gonagall?

-¡Ouch! – se quejó el aludido mientras se frotaba la zona golpeada - ¿Qué querías que hiciera? Mc Gonagall es de esas personas que te obliga a delatarte con una sola mirada.

-No importa, ya está hecho – dijo James – Ahora lo mejor será comenzar con la preparación. Snape, sé que no quieres que intervengamos más allá en tu plan, pero hay algo bueno que no se te ha ocurrido todavía.

Snape arqueó las cejas.

-Mulciber siempre se pavonea por el tamaño de su El, asi que...

-¿Quién es él? – preguntó Snape mirando a Sirius que ya se había inspirado para dar su genial idea.

-Su niño – aclaró James ansioso por continuar con la idea.

Snape los seguía mirando con cara de no comprender.

-El chacal del himen – insistió Sirius

-La palanca – aportó Remus

-La manguera – sugirió Peter

-El dedo 21

-El plátano con leche

-El sin oreja

-El chino tuerto

-Ya basta. Creo que he entendido el punto – Snape los miraba con más odio que de costumbre.

-Bueno, entonces se nos ha ocurrido que podrías poner algo de poción reductora en su ropa interior – dijo Sirius con cara de "a que mi idea es genial", mientras soltaba una risita burlona

-Lo haríamos nosotros, pero tú eres su compañero de habitación por lo que se te haría más fácil – dijo James – Además nosotros nos encargaremos de su desayuno.

-Tendré que pensarlo – dijo Snape luego de levantarse para irse. Sin embargo cuando caminaba hacia el castillo una sonrisa se dibujó en su rostro. Era verdad que Mulciber siempre se pavoneaba, pero de ahora en adelante no lo haría más.

A la mañana siguiente los merodeadores se sentaron del lado de la mesa que daba hacia la mesa de Slytherin, aunque probablemente no fuera necesario, pues su víctima no mostraría los efectos en ese mismo momento. Luego fueron junto con Snape a cumplir su castigo con Slughorn.

-Señor, esto es injusto. Nosotros no hemos robado esos ingredientes – dijo Sirius como último recurso

-Lo sé. Sr. Black. Yo les creo – dijo Slughorn guiñándole un ojo – pero es que Minerva insiste en el castigo, y yo debo seguir sus órdenes.

Pasaron toda la tarde organizando unas pociones mal olientes de niños de tercero, hasta que finalmente vino el impacto. Cuando iban subiendo en dirección al gran comedor, Snape hizo un leve inclinamiento de cabeza y fue a sentarse en su mesa. Los merodeadores volvieron a sentarse de cara a la mesa Slytherin. Mulciber había comido la mitad de su plato cuando se levantó y soltó un grito. Todos lo quedaron mirando. Un desagradable olor comenzó a salir y en un segundo estaba cubierto de forúnculos enormes que crecían, se reventaban y volvían a surgir.

-¡Me siento muy mal! – decía mientras se ponía cada vez más pálido

-Te ves fatal, Mulciber – le dijo Snape con falsa preocupación.

Pero eso era sólo el comienzo. Luego su cabeza comenzó a comprimirse y quedó del tamaño de un alfiler, haciéndolo caer al suelo. Parecía sólo un cuerpo independiente de su cabeza

-¿Qué es esto? – se oyó la voz de Dumbledore, entre los murmullos y exclamaciones de todos los presentes

-Alguien ha echado algo en su comida – dijo Mc Gonagall – Todavía no la ha terminado, podemos analizarla.

-Mc Gonagall es tan predecible – murmuró Remus sonriéndose – Cuando la analice encontrará lo que busca, pero eso no es lo que le causó el estado de Mulciber.

Mulciber continuaba retorciéndose en el suelo, cuando su ropa comenzó a arder

-¡Fuego! – gritó Goyle saltando sobre su amigo para apagarlo.

-Goyle también es predecible – murmuró James – es el único al que no se le ocurriría usar una varita y aguamenti

En ese momento intervino Slughorn y apagó con su varita el incendio.

-Todos son predecibles – dijo Sirius - ¿Quién creería que después de un espectáculo como este, el fuego se apagaría con un simple aguamenti?

El fuego creció unos cuantos metros, y crecía a medida que aplicaban más hechizos de agua. Dumbledore intervino y apagó el fuego con un encantamiento no verbal, haciendo que la túnica de Mulciber desapareciera

-Al menos Dumbledore usa la cabeza – comento Peter – pero hizo exactamente lo que nosotros queríamos que hiciera.

Ahora la escena era la siguiente: Mulciber de pie, sin ropa y con cabeza de alfiler. Entonces su cabeza comenzó a crecer, pero desproporcionadamente. Resumiendo ahora era un Mulciber desnudo, con una gran cabeza y la cara llena de forúnculos. Dumbledore conjuró una túnica, pero al momento de tocar el cuerpo de Mulciber volvía a prenderse fuego. Al final el director desistió y aconsejó llevarlo a la enfermería.

-Los responsables serán severamente castigados – dijo en tono serio antes de volver a su asiento – Vuelvan a sus desayunos.

Pero nadie volvió a probar ni a decir nada hasta pasado un buen rato

-¿Se fijaron en que Snape siguió nuestra idea de la poción reductora? – dijo Sirius – Apuesto 10 galleons a que las copuchentas de nuestras compañeras no dejarán que eso pase inadvertido

Los demás no respondieron, pero asintieron divertidos

Más tarde estaban los merodeadores en la salida de la enfermería. Lily se sentía mucho mejor y probablemente volvería a las clases en una semana. Snape justo salió en el momento en que los chicos iban a hacerle una visita a la peliroja

-¿Qué hacías allá adentro? – preguntó James

-Eh.. Viendo a Mulciber. No querrán que sospeche de mí – se apuró en decir.

-No, claro.

-Bueno, yo ahora me voy – Snape se iba yendo cuando se dio la vuelta. Habló lentamente luego de pensar un momento – Creo que no volveremos a hacer una cosa como esta de nuevo. Una vez de colaborar con ustedes me basta, pero supongo que estuvo bien.

-Claro, Snivellus – dijo Sirius dándole una palmada en la espalda – A nosotros también nos basta una vez. Tú seguirás siendo el raro y nosotros los merodeadores, no te preocupes por eso, nada cambiará.

-Así lo espero – dijo Snape antes de irse y no volver a confraternizar con ellos.

-Nunca vas a dejar que se vaya en paz ¿cierto? – preguntó Remus a Sirius.

-No si tengo la oportunidad – dijo Sirius encogiéndose de hombros. Había pegado hace un momento un pergamino muy vistoso en la espalda de Snape que decía "Me gusta el plátano con leche de la mesa Gryffindor"

James sonrió y abrió la puerta de la enfermería para ir a visitar a Lily.


Involucrados: S. Black; P. Pettigrew
Asunto: Hacerle crecer el trasero a Madame Pince
Fecha: 13/06/1973
Gastos: Aumento del sueldo de la biliotecaria.

Era un asqueroso día de verano. Aproximadamente eran las 4 de la tarde, hora en que los alumnos más jóvenes aprovechaban para darse un baño en el lago o para encontrar maneras de refrescarse porque a esa hora el calor era insoportable. Más si era un fin de semana encantador para alivianar las presiones que se venían a poco tiempo para los exámenes finales y algunos se encontraban encerrados en la biblioteca.

-Este es definitivamente el peor castigo que nos ha dado Mc Gonagall – rezongó Sirius mientras cargaba unos volúmenes de "Runas y formas de descifrarlas cuando no tienes un traductor a mano" y los clasificaba por orden para guardarlos en sus respectivos nuevos lugares. El asunto era que la biblioteca se estaba renovando con textos de estudio y el director había comprado muebles nuevos para colocar los textos. Todo estaba embalado en cajas enormes de cartón y con un simple movimiento de varita y el conjuro apropiado, todo hubiera estado en su sitio. Pero no. La querida profesora Mc Gonagall le había sugerido al director que era un excelente ejercicio para ciertos alumnos realizar esa labor sin magia – Todo por haber llevado tu almuerzo al salón de Transformaciones

-¿Sí? Pues yo creo que lo que más le molestó fue que digieras que los gatos adoran el atún y casi le aventaras mi almuerzo en la cara – dijo Peter mientras cargaba un libro demasiado grande para él

-Yo lo hacía por su bien. Para empezar a los gatos les gusta el atún y segundo el atún sirve para la memoria ¡Me ha estado diciendo en las últimas clases Regulus todo el rato!

-Debe confundirlos – trató de razonar Peter

-Antes me decía Black. Lo hace a propósito ¡Gata perversa¿Cómo es que sabe que odio a Regulus¿Y cómo es que sabe que odio la biblioteca en verano?

-Jajaja Sirius, yo creo que todos los alumnos odian la biblioteca en verano.

-¿Ah sí? – Sirius pensó que a su amigo nunca había que hacerle preguntas retóricas porque era dado a contestarlas - ¿Sabes qué creo? Apuesto a que Pince siempre le gustó la biblioteca, hasta cuando era una alumna en Hogwarts

-¿Crees que Pince fue alguna vez alumna de Hogwarts?

-Pues si no fue de Hogwarts ¿De dónde?

-De Beax Batons. Dicen que se fundó hace más años – Sirius soltó una carcajada, pero al parecer Peter no entendió del todo la broma que él mismo había hecho. Madame Pince se encontraba a unos metros de ellos, sentada como de costumbre tras su escritorio y leyendo. Su mirada que hasta el momento habia estado fija en el libro, se levantó para mirar a los dos únicos alumnos en toda la sala. Los alumnos de cursos superiores habían preferido estudiar esta vez afuera, primero por el calor y segundo por el desorden que había con todos los libros y estantes nuevos repartidos por doquier.

-Guarden silencio – dijo en tono cortante antes de volver a su lectura.

-No podemos guardar silencio todo el tiempo – contestó Sirius encontrando al fin una oportunidad para decirle a aquella mujer que lo exigía era imposible – Además ni siquiera hay personas que necesiten silencio aquí. No hay nadie aparte de nosotros tres y usted puede concentrarse perfectamente en su libro mientras nosotros conversamos y terminamos nuestro castigo. Tampoco es como que estuviéramos haciendo una fiesta.

Madame Pince se conformó con alzar una ceja y decir:

- Sólo guarden silencio hasta que terminen su castigo.

Peter murmuró un "vieja bruja" y continuaron en silencio con su trabajo. En realidad lo peor del castigo era el verano llamándolos hacia el lago, pero lo de poder cargar libros de magia y poder revisarlos a su antojo, era hasta entretenido.

-Mira éste – dijo Sirius en un susurro mostrándole un libro a su amigo titulado "Avances en Sanación de hombres lobo" – Apuesto que le gustaría a Remus

-¿Y este? – dijo a su vez Peter mostrándole uno sobre Pociones. Sirius debió contenerse otra vez para no reir y hacer enojar a la bibliotecaria.

Pero fue demasiado tarde pues la bruja ya había escuchado los murmullos y se acercaba hacia ellos con cara iracunda.

-Hasta cuándo debo decirles que guarden silencio – dijo en el tono más alto que se podía usar en la biblioteca y aún así lo oyeron perfectamente. Madame Pince dejó su libro sobre el estante más cercano y miró a su alrededor con disgusto – Están haciendo todo muy lento ¡Por Merlín! No deben dejar los libros con este tipo de empastado en el suelo ¿No ven que están hechos de piel de dragón?

La bibliotecaria se agachó a recojer varios volúmenes de una colección que se encontraban efectivamente en el suelo. Mientras estaba en la tarea, Peter la miró con desagrado y Sirius con una sonrisa traviesa. Sacó su varita y con hechizos vaya uno a saber de dónde aprendidos, comenzó a dibujar caras en su gran trasero levantado hacia ellos.

Peter soltó una carcajada al ver una cara muy caricaturesca que sacaba la lengua desde el trasero de la bibliotecaria.

-Deberían dejar de tontear y comenzar a ordenar las cajas que aún quedan – rezongó la mujer, mientras Sirius y Peter se apretaban la guata, pues al hablar la cara dibujada en su trasero movía los labios con exacta presición a lo que debían hacerlo los verdaderos labios de Pince.

La mujer se dio vuelta con brusquedad y los miró con odio. Luego se dirigió a su escritorio murmurando algo sobre que su sueldo no era suficiente como para aguantar a esas crías.

Los chicos se miraron divertidos por úlitma vez y se empeñaron en terminar lo más rápidamente su castigo para quizás alcanzar a salir a dar una vuelta a los terrenos junto con sus demás compañeros. Estaban ordenando el último estante cuando sintieron a la mujer gritar.

-¡Por todos los cielos¿Qué me han hecho?

-¿De qué está hablando? – preguntó Sirius temiéndose lo peor y dándole palmadas a Peter para que empezara a retroceder. El rubio se encontraba concentrado en una lectura sobre preparación de paletas dulces, cuando Sirius lo pescó de la túnica y lo hizo ponerse de pie. Lo que vieron no fue nada agradable. Todo ocurrió como en cámara lenta

Madame Pince se levantaba lentamente hacia ellos y contestaba a la pregunta de Sirius indicando su parte posterior infinitamente hinchada y magnificada. Era como si toda tía Marge hinchada se encontrara en los glúteos de la bibliotecaria. La mujer estaba tan descontrolada que sacó su varita y apuntó hacia ellos. Sirius por más que tratara de hacer que Peter se levantara le fue imposible, así que corrió él hacia el estante más cercano para resguardarse. Pince agitó su varita y en el acto Peter se había transformado en un cuerpo rodeado por cuerdas y atado cabeza abajo sobre el techo de la biblioteca.

-¡Sirius, ayúdame! Pince ha enloquecido

-Ya me di cuenta – contestó Sirius. Pero fue una mala idea. La bibliotecaria oyó su voz y caminó directo hacia él. El moreno en un acto suicida corrió hacia Peter mientras Madame Pince lo perseguía lo más rápido que se lo permitía su gran anatomía. Agitó su varita y logró soltar a su amigo. Lamentablemente estaba muy lejos como para atraparlo y Peter cayó directo al piso. Sirius sacó lo más rápido que pudo un montón de libros y los tiró al piso haciendo una especie de barricada – Esto no aguantará mucho – dijo al llegar junto a Peter. Pince se abría paso a manotadas y rayos de varita.

-¿Qué hacemos¡Qué hacemos! – la mandíbula de Peter temblaba y no era para menos. Estaban encerrados en la biblioteca con una mujer desquiciada.

-Ya los alcanzaré – decía Pince que ya comenzaba a bizquear – Y cuando lo haga los convertiré en dos sapos verrugosos

-¡No! – gritaron los dos amigos a la vez, abrasándose. Sirius se levantó con valentía

-No dejaremos que una solterona culona nos venza. Acuérdate que somos merodeadores – alzó su varita y convocó una docena de libros que vinieron disparados hacia ellos y justo cuando alcanzaban la altura de Pince, los dejó caer en su cabeza. Pince alcanzó a reaccionar al cuarto libro y levantó su trasero haciendo que los libros rebotaran en él y se dirigieran hacia los chicos, que a duras penas pudieron cubrirse las cabezas, pero de todos modos fueron impactados en otras partes del cuerpo.

-Sirius, no podremos salir de ésta

-Tengo una idea. ¿Todavía te acuerdas del contra hechizo que inventamos para el hechizo que tienen los profesores de cerrar puertas?

-Apertumsesam – dijo Peter muy orgulloso por recordarlo

-Muy bien. Cuando diga ya, correrás a todo lo que den tus piernas hacia la puerta y la abrirás con ese hechizo. Mientras tanto yo intentaré detener el mayor tiempo posible a esta señora ¿estamos?

-¡Estamos! – gritó Peter que ya corría hacia la puerta al comprobar que Pince estaba a una brazada de alcanzarlos.

-Hola Irma – dijo Sirius lo más amablemente que pudo - ¿No es una lástima que tengamos que llevarnos tan mal?

-¡Oh, cállate! Cuando te alcance no volverás a abrir tu sucia boca para decir más insultos. Sólo saldrán croares de sapo.

-Creo que esto saldrá en mi expediente – dijo Sirius con pesar y apuntando con su varita, hizo salir un rayo celeste que hizo que Pince se congelara en el momento en que apuntaba con su varita a la cara del chico

Sirius no perdió tiempo a esperar que el hechizo concluyera y corrió en dirección a Peter. Cuando llegó a la puerta se dio cuenta de que su amigo no había logrado abrirla.

-¡No funciona! – decía Peter paseándose con nerviosismo – He intentado todos los hechizos que se me ocurrían – Sirius tomó la manilla de la puerta y la sacudió, pero no obtuvo resultado.

-Debemos apurarnos. El hechizo de congelamiento dura sólo unos segundos

Hubo un repentino estallido. Los chicos se voltearon para ver la horrorosa escena de Pince siendo lanzada como un proyectil por su varita. Se dirigía a ellos a toda velocidad.

-¡AAHH!! – los dos se colgaron a la manilla y la tiraban con todas sus fuerzas.

-Sirius, te estimo mucho como amigo, es una pena que esta sea la última jugarreta que nos toque hacer – decía Peter mientras hacía subir y bajar la manilla con desesperación.

-Yo también te quiero, Peter. Al menos nos veremos en la otra vida – Sirius a su vez golpeaba la puerta con desesperación.

-Ya los tengo par de sapos – Pince estaba sobre sus cabezas cuando...

-¿Irma¿Qué es todo esto? – Dumbledore en persona abría la puerta de la biblioteca, haciendo que Sirius y Peter se apartaran y que Madame Pince bajara lentamente hacia el suelo y todos se lo quedaran mirando.

-Eh, pues este.. ¡Ellos fueron! – dijo Pince apuntando a los chicos con un dedo acusador – Me hicieron esto y desordenaron todo el lugar.

Dumbledore los miró a ellos y luego hacia el enorme trasero de Pince y después a ellos para terminar en el trasero de Pince. Y entonces no pudo reprimir una leve sonrisa.

-Bueno, chicos. No me parece bien que desordenen el lugar. Menos si estos libros que adquirí son para el beneficio de ustedes.

-¡Expúlselos, Sr. Director! Están dañando el patrimonio del colegio y se burlan constantemente de los profesores ¡son una amenaza!

-Bueno, tanto así como amenaza, no creo. Estás exagerando un poco Irma

-¡Mire lo que me han hecho!

-Lo veo, lo veo.

-No estoy dispuesta a seguir trabajando bajo estas condiciones ¡Exijo un aumento de sueldo o me voy ahora mismo!

-Me parece adecuado. Discutamos eso ahora mismo en mi despacho – dijo guiando a la trastornada mujer hacia la salida. Luego se volteó para decir a los chicos – Por cierto. Ordenen este desastre y prepárense para el castigo de mañana ¡Ah! Y casi lo olvidaba ¡Esto quedará en su expediente! Buenas tardes.

Los amigos se quedaron mirando sin ser conscientes de lo que acababa de pasar, con las ruinas de la biblioteca detrás.


Se acabo. Y sí, tendran que esperar mucho tiempo antes de que vuelva a subir otro capitulo porque ahora me voy una semanita de vacaciones de fiestas patrias. Esta vez no adelantare nada porque creo que esa fue la causa mas grande para que me demorara tanto. Cuesta cumplir las expectativas.

RR's!

Carol

No dispongo de tanto tiempo para contestar rr pero lo hago a la rapida porque agradezco un monton los tuyos. Te prometo que no abandonare el ff por mas que me demore. Y no lo hago porque me ha tocado ser fiel lectora de algunos que quedan sin terminar y es odioso. asi que don't worrie. Gracias por decir que mis ideas son geniales y por dejar un rr con cada capitulo. Lo de reirte es el mejor cumplido. Bye

Obsession923.

hola chica de las mil cuentas. SAbes que pienso que el final que le di a esa broma fue uno de los que mas me ha gustado. A veces es mejor no ser tan explicita. Era evidente que luego los castigarian..pero la frase de "Al menos no echamos espuma por la boca" me dio mucho risa si imaginas la carita de inocencia que debe haber puesto. Sobre tu ff, es verdad que el capitulo 4 aclaro muchas cosas, pero tengo que regañarte porque me retas por no actualizar muy rapido y tu no vas mucho mejor ¿eh? gracias por tu rr y date una vuelta por los nuevos que he sacado que me ha hecho falta alguno de tus opiniones por alli. Chau

Selu-Potter

fiel lectora de mis ff : ) Estoy de acuerdo con mejor no dejar mas intrigas...menos cuando has estado estudiando tantas horas. Yo creo que estudiar no es nada positivo..uno queda mal y despues anda leyendo ff y termina peor. Te agradezco mil tus opiniones (siempre positivas por lo demas) que me ayudan a seguir queriendo actualizar. Que bueno que te rias y espero que este capitulo lo logre tambien. Adios y ojala te haya ido bien en tu examen porque a los profes no les puedes ir con la excusa de que "me lei un ff en vez de estudiar"

Besos a todos los lectores