"Steven Universe", pertenece a Rebecca Sugar y Cartoon Network, hago esto sin ningún fin de lucro.
Fic realizado exclusivamente para el grupo "Fans de Steven Universe oficial"
LIBRES
Nota de autora: Este drable esta conectado con prisionera, no es necesario que lo leas pero si podria hacerte entender mejor algunas cosas del contenido de este.
Sapphire dormía, le gustaría decir que su respiración acompasada hacía subir y bajar su pecho con tranquilidad, que su pelo largo y níveo le servía como una perfecta almohada y que estaba abrigada y caliente con pieles, con su precioso ojo azul celeste cerrado con sosiego, pero nada de eso pasaba. Su respiración era demasiado lenta, apenas lograba percibirla y la única almohada y calor que tenía era el de su regazo, no había pieles, no había comodidad, no había calma.
Los cañones de Rose no dejaban de resonar, las explosiones hacían vibrar el piso bajo sus pies, pequeños pedazos de piedra y tierra les caían encima en la zanja donde todos estaban escondidos.
Afuera no muy lejos de donde estaban, Rose estaba en la última pelea contra el ejercito del homeworld, ella sola.
Perla estaba encerrada en una burbuja contra su voluntad evidentemente, su propia líder la había encapsulado después de que la habían hecho volver a su gema en la última pelea, había dado todo lo que había podido dar en la pelea y no quería verla sufrir más, seguro estaría furiosa cuando finalmente la dejaran salir, pero podía entender porque Rose lo había hecho, la última vez que la habían hecho perder su forma física había regresado tan rápido que había regresado con un solo y muy delgado brazo que no la había dejado ni siquiera sostener su espada y había sido reducida con un solo golpe, no era racional en su deseo de proteger a Rose y eso lastimaba a su líder profundamente.
Toda esta guerra… había significado demasiado sacrificio. La mayoría de las gemas que se habían unido a la rebelión habían sido dañadas, otras estaban inestables o estaban perdidas, sí no estaban directamente destrozadas sin ninguna oportunidad de cualquier tipo de vida. Ellas eran las únicas gemas de cristal – el nombre que había adoptado el ejército de Rose Quartz durante la rebelión – que seguían en su mayoría intactas y eso era solo gracias a la protección de Rose.
Perla era la mano derecha de la líder de la rebelión. Si no fuera por la situación tan adversa Perla pasaría a la historia entre las miles de perlas que existían, ella al mando de la mitad de los ejércitos de una rebelión en contra del homeworld, ella sola había ganado más batallas juntas que cualquiera de los otros soldados que lideraban los ejércitos rebeldes. Había callado la boca a más de uno que al principio se había negado a estar bajo las ordenes de una perla, solo había sido necesario que Rose se parara a su lado y diera su aprobación a todas las ordenes que esta daba.
Mientras que Sapphire era la única gema oráculo que había en todo el ejército de la rebelión lo que la hacía muy importante, gracias a sus visiones del futuro se habían ganado muchas batallas que de otro modo seguro habían significado el fin de la rebelión hacía mucho tiempo. Su visión futura había guiado a los mejores resultados en las batallas, era capaz de ver los diferentes resultados de las estrategias que Rose planteaba siempre con la premisa de no destruir las gemas del enemigo sino reducirlas y no sacrificar al ejercito de cristal aunque a veces era muy complicado.
Y ella… ella era el guardián de Sapphire. Desde que habían escapado juntos de aquella nave, no se habían separado. Sapphire le había confesado que en su visión futura lo había encontrado y que sabía que serían buenos amigos y que mientras estuvieran juntos ninguno de los dos sufriría ningún daño. Y había sido verdad, un pequeño Rubí no era demasiado fuerte, no en comparación con otro tipo de soldados, como los cuarzos que eran enormes y poderosos. Pero como Sapphire siempre podía ver el peligro inminente habían podido evitar juntos muchos riesgos.
Así que cuando la propia Rose le había dado la especifica misión de ser la guardiana de la importante gema oráculo no significo ningún sacrificio si no una labor llevada a cabo con gusto.
Ahora… ahora era difícil estar lejos de Sapphire, con el tiempo se había acostumbrado a su carácter tranquilo y un poco mandón, a su sus sabios consejos y a su dulce carácter. Esos momentos que habían pasado juntas y más la conocía, más sentía esa sensación desagradable y ansiosa por la falta de su presencia cuando no podía estar con ella, cada vez más ansiaba las noches cuando todo estaba en más paz y solo se sentaban juntas para hablar o solo para escucharla cantar, quería escuchar su risa que le decía que a pesar de toda la muerte y la guerra había aún un pequeño rayo de esperanza. Pero cuando no estaba con ella, cuando no podía protegerla sentía una presión en el pecho se acaba solo cuando estaba junto a ella, solo cuando podía acariciar su cabello y acunarla cerca. Como en ese momento.
Ella estaba dormida. Al principio había sido extraño verla dormir, nunca había visto que una gema necesitara hacerlo, pero ella sí. Después de tener una visión futura profunda caía desmayada y dormía por horas y horas, al parecer estas visiones pedían demasiada de su energía pero se negaba a abandonar su forma física y caía en estos largos letargos, al principio había sido increíblemente angustiante. Parecía… muerta, tan quieta y fría sin poder escuchar su voz había sentido que se moría cuando la veía en ese estado, en cada ocasión la había tomado en brazos y la había llevado a un lugar seguro hasta que ella despertara y cuando ella despertaba a veces solo se quedaba allí en su regazo, recargaba su cuerpo pequeño y cálido en su pecho y sentía la tibieza de su contacto, frio contra caliente, hacían que en su pecho que formara una sensación cómoda fresca y agradable.
La amaba. Con la misma clase de amor que Perla amaba a Rose, con esa clase de amor que hace que solo quieras que esa persona este segura aunque tengas que exponer tu propia seguridad por el otro, con la clase de cariño único que hace sentir cada momento con esa persona único e irrepetible, la amaba por que la hacía sentir especial, como si la necesitara a ella y solo a ella, como si nadie más pudiera hacer lo que ella hacia todos los días por Sapphire, la quería también con ese amor egoísta que no soporta que nadie además de ella la pueda encontrar hermosa, la quería solo para sus ojos, para sus manos, para encontrar esa tibieza en su corazón que parecía eternamente en llamas.
Y podía perderla en un instante. Tenía miedo de dejar de escuchar los cañones de Rose cerca de ellas, tenía miedo del final de la batalla, porque eso solo podía significar dos cosas y no tenía a Sapphire para que le diera el resultado.
Si Rose ganaba Sapphire había asegurado que sería la última pelea, que el homeworld no podría permitirse perder más soldados. Si perdía, las capturarían a todas ellas y el oráculo no había querido revelar cuál sería su destino, aunque seguro no sería nada agradable, lo seguro es que solo las destruirían, pero no quería pensar en cuanto tiempo las torturarían antes.
Pero si ganaban, serian libres, estarían desterradas para siempre en este planeta extraño, no volverían a ver a ninguna otra gema de su especie, cualquier lazo que hubieran podido dejar en el planeta hogar se rompería. Pero sosteniendo a Sapphire en sus brazos sabía que no le importaría cuanto tuviera que abandonar si al menos la tenía a ella, mientras tuviera a su gema amada cerca, no le importaba en qué lugar del universo tuvieran que estar.
— Rubí…
La mano pequeña y fría de Sapphire rozó su mejilla, había estado tan metida en sus propios pensamientos que no había notado el momento en que ella había despertado, aún se veía pálida y cansada.
— Estamos seguras – le dijo acariciando su mejilla – vuelve a dormir, aún estas cansada.
— Se acabo… — dijo la gema sonriendo con su ojo apenas abierto como si le pesara una tonelada tenerlo abierto.
— Sapphire…
— Rose ha ganado – dijo con esfuerzo – somos libres.
Rubí sintió un escalofrió bajar por su columna. ¿Podía ser verdad? Como una confirmación dejó de escuchar los cañones de luz, un silencio ensordecedor las rodeó. Sapphire se levantó lentamente de su regazo apenas pudiéndose mantener en pie, Ella quiso detenerla pero no sabía cómo hacerlo. Pero la gema azul no se alejó mucho, Rose estaba en medio del camino, la gran piedra, líder de las gemas de cristal estaba apenas en pie con la ropa desgarrada, pero sonriente.
— Rose… – Sapphire se acercó a ella.
— Se fueron – dijo Rose con esfuerzo arrodillándose a la altura de Sapphire – Santas Gemas realmente se fueron. Somos… libres.
La gran gema finalmente soltó su espada y abandonó su forma física para resguardarse en su gema. Sapphire la levantó del piso y la acunó contra su pecho y regresó a donde ella estaba, volvió a sentarse en su regazo y cerró sus ojos se quedó dormida en un momento. Ella no pudo más que abrazarla con fuerza y llorar en silencio, realmente todo había terminado.
Fin
