Sailor Moon y sus personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi.


FRIENDZONE

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Despertó al escuchar la alarma de su despertador. Salió de la cama y se metió al baño dispuesto a darse una ducha. Terminando se vistió con ropa deportiva y sin avisar salió de su lujosa mansión, para ir a correr.

Ya había pasado una semana de vacaciones y sin lugar a dudas había sido de lo más aburridas, como todos los años. Ni si quiera Seiya había logrado distraerlo, sus lamentaciones por el hecho de que había reprobado ya lo tenían harto.

Siguió corriendo mientras su cabellos rubios eran alborotados por el frío viento. Las siete de la mañana y ya un mundo de gente iba y venía. Corría rápido algunos apenas lograban ver una mancha que pasaba velozmente a su lado. Cada vez aumentaba más su velocidad, sus piernas ya tan solo corrían por inercia, llevaba alrededor de una hora y media corriendo, pero aún así no mostraba signos de fatiga, solo su frente se encontraba perlada en sudor, pero nada más. Corrió por el parque central y fue donde por fin se detuvo, jadeante caminó hasta una barras que estaban ahí y se dispuso a ejercitar sus brazos. Terminado dio unos cuantos estiramientos y caminó hasta una banca para sentarse y relajarse un poco.

Solo. Miraba como algunas personas pasaban, ancianos que caminaban, niños que corrían divertidos y gente adulta que corría por el hecho de que llegaba tarde a donde fuera que fuese.

Suspiró, extrañaba a Michiru, a pesar de que la chica le llamaba a diario, no era lo mismo. La soledad comenzaba a abrumarle, nunca se había sentido así. Siguió mirando a los alrededores hasta que se encontró con una persona bastante conocida.

—Serena...-

La chica caminaba cabizbaja abrazándose así misma apenas cubriendo su cuerpo con un delgado suéter. Su linda falda de holanes blanca no era algo así como lo más apropiado para vestir, no en esas fechas, que a pesar de que aún no había nevado, el frío calaba hasta los huesos.

El rubio caminó rápidamente hasta ella, la llamó pero parecía ella no escucharle, pudo ver su mirada pérdida y eso le preocupo. Se apresuró y le alcanzó, toco su hombro llamándole.

—¿Cabeza de bombón...?- detuvo sus palabras cuando la chica volteó a verlo, sus lindos ojos azules estaban algo rojos y vidriosos, producto de las lágrimas que estaba contendiendo. —¿Q-qué te pasó?-

Pero la chica no contesto y en vez de eso se lanzó a los brazos del chico mientras lloraba desconsoladamente. Haruka no dudo en abrazarla de inmediato sintiendo las tibias lagrimas impregnarse en su pecho. Se le hizo un nudo en la garganta quedándose sin habla.

—Haru...- la chica lloraba aferrándose más a la sudadera del rubio y escondiendo su rostro en el pecho del chico.

—Tranquila... estoy aquí...- le susurraba mientras acariciaba sus cabellos que estaban ahora que lo notaba, algo despeinados. No entendía porque lloraba la chica, pero no era momento de preguntar. Solo siguió abrazándola mientras pasaba gente a su alrededor.

Estuvieron así durante varios minutos, ahora la chica solo sollozaba, Haruka no quiso presionar, tan solo se mantuvo abrazándola.

Serena levantó la vista encontrándose con los ojos verdes del muchacho que la veían preocupado, apartó la vista y se deshizo del abrazo.

—Lo siento...

Haruka la miró y tomó su mano.

—¿Ya estas mejor?- preguntó visiblemente preocupado, la chica solo asintió y se dirigió a una banca para sentarse.

—Si, no te preocupes- sonrió la chica con esfuerzo, mientras con el dorso de su mano se limpiaba unas cuantas lágrimas que lograron escapar.

Haruka acomodó unos cabellos detrás de la oreja de la chica, mientras delicadamente pasaba su pulgar por la mejilla de esta acariciándola con suavidad, ella suspiró.

— ¿Por qué llorabas?- preguntó, algo dudoso, la rubia se tensó por un momento, pero no dijo nada. — No me gusta verte llorar- continuó mientras con ambas manos tomaba el rostro de una Serena que lo veía confundida, el acerco su rostro al de ella hasta que sus frentes quedaron juntas, ella no pudo evitar sonrojarse.

—Haru...

Se miraron fijamente a los ojos, sin decir una sola palabra, Serena sentía una calidez en su pecho, se sentía protegida por eso brillantes ojos verdes, el chico acarició su mejilla, pasando discretamente por los labios de ella, sus rostros estaban cada vez más cerca, la rubia cerró los ojos esperando la acción del chico, este se acercó más y la besó, en la frente. La chica abrió los ojos sorprendida.

—Quiero que sepas que puedes confiar en mi Serena, yo estoy aquí para apoyarte- dijo mientras lentamente la soltaba y se alejaba un poco de ella.

—Gracias- dijo ella sonriendo levemente.

Haruka se levanto de la banca y estiró su mano hacía la chica —Vamos, ya es algo tarde- la chica la miró confundida.

—Si, bueno debo irme a mi casa- contestó pero el chico negó y tomó su mano.

—Yo estaba pensando en invitarte a desayunar, ¿realmente te quieres ir así hacía tu casa? a tu madre no creo le agrade verte así- dijo él, teniendo toda la razón, estaba con una mala fachas que solo preocuparían a la mujer.

No le quedó de otra más que asentir y aceptar la mano que le ofrecía el rubio.

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Caminaron hasta la mansión del chico en silencio, al llegar Rin los recibió con una cara confusa al ver a la chica. Haruka le pidió que tomara una ducha mientras su ropa era lavada, algo renuente Serena aceptó.

Las gotas recorrían su piel lentamente, recargó su frente contra el frío azulejo mientras se abrazaba así misma, en su mente recordaba las escenas de la noche anterior, apretó la mandíbula mientras lágrimas caían de sus ojos mezclándose con el agua de la regadera. Sus sollozos hacían eco en el pequeño cuarto.

Salió de la ducha encontrando una playera blanca y un pantalón de buzo, se cambió rápidamente y bajó al comedor donde la esperaba Haruka quien parecía concentrado con su celular.

"Seguramente está platicando con su novia"

La chica se sentó en una de las sillas frente al rubio que aún no despegaba la vista de su móvil, Rin llegó con los platos del desayuno.

—G-gracias- dijo algo cohibida la chica, mientras Rin le sonreía con gentileza.

Después de sonreír, Haruka por fin dejó su celular en la mesa y posó su verde mirada sobre una Serena que picaba con el tenedor su fruta distraídamente.

— ¿No tienes hambre?- preguntó el chico.

—No mucha en realidad- contestó ella algo apenada.

—Bueno, pero deberías comer algo, aunque sea un poco- dijo él tomando un poco de jugo, la chica asintió sin decir nada más.

Ambos desayunaron en silencio, que no era incómodo, más bien reconfortante. En ocasiones Serena miraba de reojo al rubio y viceversa, cuando chocaban sus miradas, simplemente sonreían. Cuando terminaron Rin recogió los platos e informo a la chica que su ropa ya estaba lista.

—Iré a vestirme- dijo levantándose de su asiento siguiendo a Rin. El muchacho lo hizo también y fue a la sala a esperarla.

No pasó mucho tiempo cuando la chica bajó ya cambiada, le sonrió al rubio que estaba sentado leyendo un libro.

—Lista- dijo por decir algo —Muchas gracias por todo y disculpa por las molestias yo...

—No ha sido ninguna molestia Cabeza de Bombón- declaro Haruka rápidamente mientras sonreía.

Serena suspiro.

— ¿Te puedo preguntar algo Haru?

—Técnicamente ya me has preguntado, pero puedes hacerme otra pregunta.

La chica sonrió levemente, para después ponerse seria de repente.

— ¿Por qué te preocupas tanto por mi?- cuestionó la chica.

Haruka alzó una ceja dejando su libro a un lado y se cruzó de brazos.

— ¿Por qué no hacerlo?

—No me respondas una pregunta con otra- dijo ella también cruzándose de brazos.

El rubio rió.

—Es que, creo tu pregunta no viene al caso, me preocupo porque... porque eres mi... amiga.

La chica bajó la mirada y sonrió débilmente.

—C-claro...

—Y porque te quiero...

A la rubia la pilló por sorpresa esa simple declaración, levanto la vista para enfrentar la intensa mirada del chico quien estaba serio, indicando que aquello que habían proferido sus labios era verdad, que no mentía. Sus miradas chocaron, y se miraron sin decir nada por algunos minutos.

—Bu-bueno debo irme...- dijo la chica rompiendo el contacto visual, Haruka se levantó del sillón y se acercó torpemente hasta ella.

—Te llevaré a tú casa.

—No, ya has hecho demasiado por mí- replicó ella y parándose de puntitas le dio un beso al rubio, en la comisura de sus labios —Gracias...- dijo sin más sonriendo con dulzura, y salió de la mansión.

Haruka no se movió hasta minutos después, ya cuando la chica estaba demasiado lejos de ahí. Dio un fuerte suspiro, y volvió a sentarse en el sillón.

—Joven Haruka...

—Lo sé Rin...

La señora asintió, se sentía una completa entrometida al presenciar aquella escena, pero se preocupaba por el confundido chico.

...

Tardó unos minutos caminado hasta llegar a su hogar, no estaba el auto de su padre, entonces supuso que nadie estaba en casa. Caminó hasta la puerta y sacó unas llaves de una maceta. Abrió la puerta y dio un largo suspiro cerrando la puerta tras de si.

—¿Cariño?

—M-mamá... buenos... días- dijo la chica mirando a la mujer de cabello ondulado y azulado.

—Pasa de medio día cariño- dijo la mujer con una sonrisa —Creí que estarías con Mina hasta la tarde.

—S-si, bueno, dijo que tenía algo importante que hacer y no quería causar molestias... ah, me iré a mi habitación- contestó la rubia mientras emprendía camino a su recamara y antes de subir las escaleras su madre la detuvo.

— ¿Estás bien hija?

La chica volteó a ver a la mujer y con una media sonrisa, asintió.

—Si mamá, no te preocupes, es solo que, estoy algo cansada- y sin decir más subió las escaleras encerrándose en su habitación.

Se recostó en su cama y sin poderlo evitar volvió a llorar, abrazando fuertemente una de sus almohadas.

...

No recordaba con exactitud en qué momento y a qué hora había invitado a su pelinegro amigo a estar en su casa, pero ahora él estaba ahí, sentado en uno de los sillones jugando videojuegos y comiendo chatarra. No es como si odiara al chico, no, el era su mejor amigo, el problema radicaba en que, hasta hace unas dos horas había estado ahí la novia. Eso le hacía sentir de alguna manera, incómodo.

— ¡Oh no maldición!- gritó Seiya al perder el control de su auto y perder nuevamente ante su amigo el rubio.

—Te dije que no era buena idea jugar este- dijo Haruka sonriendo divertido, mientras el pelinegro hacía una mueca. El rubio negó con la cabeza aún sonriendo y caminó hasta una mesa para poner más papas en el plato del que estaban comiendo.

—Tengo que contarte algo amigo...- habló Seiya. Haruka asintió dándole la espalda.

—Ajám.

—Ayer hubo acción.

Una frase. Una simple frase, quizá sin sentido para muchos, o con un significado diferente para otros. Pero en su vocabulario sólo significaba una cosa. Volteó rápidamente hacía el chico, tan rápido que creyó se había lastimado el cuello. El pelinegro tenía una estúpida sonrisa en la cara, mientras molestamente levantaba las cejas una y otra vez.

— ¿Ah... enserio?

—Oh sí, nunca pensé que Serena fuera... virgen...

Aquella palabras fueron como un gran puñetazo en la cara, Haruka sintió como sus puños se apretaban fuertemente. Volteó nuevamente dándole la espalda al pelinegro, para que no viera su cara de sorpresa mezclada con enojo. Tenía que contenerse. Su mandíbula estaba fuertemente apretada que no le permitía articular palabra alguna, así que Seiya continuó.

—Pero para ser su primera vez... no estuvo tan mal...

Sintió unos fuertes temblores en su espalda, como si fueran un incentivo que le motivaban a ir hasta el pelinegro y acribillarle a puñetazos. Haruka apretó fuertemente sus ojos. Las palabras que salían de la boca de su mejor amigo salían como veneno, eran hirientes.

—Quien lo diría- dijo el rubio a duras penas. Volteó hacía su amigo y se sentó en el sillón con una sonrisa fingida. —Que suerte... amigo.

—Tú no has... con Mich ¿verdad?- dijo el pelinegro con sorna y sonriendo de manera burlona. Pero Haruka no le prestó atención. Y sólo negó.

"Entonces... por eso lloraba. Maldito Seiya...

...

Ya habían pasado algunas semanas y ahora sólo faltaban tres días para Navidad.

Fotos esparcidas estaban en toda su cama y él veía con nostalgia el bello rostro de una mujer que sonreía, acarició con su pulgar la imagen suspirando. Cada foto le traía tantos recuerdos, y se sentía demasiado idiota porque aún no podía superar la muerte de su madre. Vio la foto, una en donde estaba con sus dos padres, en la última navidad que pasaron juntos. Se sentía vacío, mientras algo en su pecho se oprimía.

—Joven Haruka ¿puedo pasar?- se escuchó desde la puerta a Rin.

—Adelante...

La mujer ingresó por la puerta quedando en el umbral. Ella sonrió con tristeza y pena, mientras el chico asentía sonriendo de lado.

—Estaré bien Rin, enserio, espero la pases bien con tu familia, Feliz Navidad- dijo con voz calmada.

La mujer negó con la cabeza y caminó hasta la cama del chico, este se levantó un tanto cohibido mientras Rin sin previo aviso lo abrazó.

—Feliz Navidad mi pequeño...- dijo ella. Haruka sonrió sintiendo el calor maternal que el abrazo le brindaba.

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Rin salió por la gran puerta con una maleta, el rubio la despidió con la mano hasta que se perdió por la blanca nieve que caía. La mujer pasaría la Navidad con su familia, era su derecho. Aún así, sintiéndose completamente egoísta había deseado decirle que se quedara con él.

La enorme mansión ahora estaba vacía, había pedido a sus empleados que se fueran y pasaran las fiestas con sus seres queridos. Todos protestaron, pero su orden fue clara y sin más remedio tuvieron que aceptar.

Tomó su cartera y las llaves de la casa, cerró bien la puerta y salió de ahí, caminando mientras la nieve caía sobre él.

La cuidad era un completo caos, gente iba y venía con regalos, paquetes y aún con árboles de navidad. Llegó hasta el centro comercial que estaba aún peor. Entró en algunas tiendas sólo para comprar algunas cosas para comer. Después entro a una de regalos, quería regalarle a Michiru algo bonito para cuando llegará de Francia. Veía distraídamente los estantes hasta que se topó con un curioso y lindo peluche de conejo. Sonrió recordando a Serena y lo tomó con sumo cuidado en sus manos de manera inconsciente. Para cuando menos lo sentía, estaba afuera de la tienda con el peluche en sus manos, o mejor dicho, envuelto en una caja de regalo.

—Si que soy idiota...- susurró el chico entre dientes.

— ¿Haru? Hola...

Su cuerpo se tensó por un momento, no esperaba encontrarla ahí, no ahora No después de haberla estado evitando por días, luego de enterarse que Seiya y ella...

—Hola...- respondió él con una media sonrisa dejando sus pensamientos de lado. Serena sonrió con ternura y vio el paquete que Haruka traía en la mano, este al darse cuenta lo escondió torpemente tras su espalda.

— ¿Es un regalo para... tu novia?- preguntó la chica con voz apagada.

— ¿Eh...? no es... amm no...- dijo el nervioso, lo cual no lograba entender.

La chica sonrió con tristeza y asintió.

—H-has ignorado mis llamadas y mensajes durante estos días... pienso que tal vez estas enojado conmigo ¿te hice algo malo?- preguntó la chica mirando el piso.

Haruka la miró y alzó las cejas, se acercó a ella y le tomó el mentón para verla directamente a los ojos.

—Yo nunca me enojaría contigo- dijo el rubio mientras sonreía y la chica se sonrojaba —Lamento si no he hablado contigo, pero estaba algo ocupado y bueno, lo siento...

—Eso me alivia un poco- dijo ella sonriendo — Y dime ¿con quién pasarás la navidad?- preguntó con inocencia.

El chico suspiró —Con nadie... como siempre- dijo sonriendo de lado.

— ¿Qué? pero... ¿porqué?

—Mi padre se fue a un viaje de negocios... pero de igual manera ya estoy acostumbrado...

—Haru... eso es...

—Serena, cariño...

El chico se separó de la rubia mientras veía a la mujer de cabellos azulados que llamaba a la joven. Tenía un aspecto bastante gentil.

—Buenas tardes- dijo Haruka con educación, mientras la señora sonreía calidamente.

—Buenas tardes...

—Haruka, su nombre es Haruka, es un amigo mío mamá- completó Serena sonriendo.

—Ya veo es un gusto, soy Ikuko la madre de Serena- dijo la mujer mientras estrechaba la mano del rubio.

—El gusto es mío... amm bueno, yo... debo irme...- dijo el chico —Feliz Navidad... te veré en la escuela Serena, hasta luego señora...- y comenzó a caminar dándole la espalda a las mujeres quienes solo se despidieron con la mano. Serena sintió una fuerte opresión en el pecho, y demasiada tristeza que sentía en cualquier momento algunas lágrimas se escaparían de sus ojos.

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Caminó entre el bullicio de la gente que iba y venía de las tiendas, sin nada más que hacer ahí agarró bien las bolsas y el paquete que traía para irse de regreso a su casa.

— ¡Haru!

El chico volteó completamente extrañado. Serena llegó corriendo hasta él mientras chocaba con algunas personas.

—Serena ¿qué pasa?

La chica tomó aire antes de contestar y sonrió —¿S-sabes? estaba pensando y bueno... ammm yo... ¿n-no te gustaría ir a... a mi casa a... p-pasar la Navidad?- tartamudeo apenada y con un visible sonrojo en sus mejillas.

Haruka se sorprendió, pero sonrió y negó.

—Me encantaría pero...

— ¿Pero...?

"No deberías pasar la Navidad solo cariño, debiste haber aceptado la invitación de Lita o la de Michiru... a tu mamá no le gustaría verte triste en esas fechas... y menos en esa precisamente."

Antes de que pudiera contestar, recordó las palabras que Rin le había dicho antes de irse, de algún modo tenía razón, sin embargo el no celebraba nada por respeto a su madre y tan sólo quería estar alejado de todos en ese día.

—Vamos Haru... enserio... me encantaría pasar la Navidad contigo...

El chico la miró con sorpresa, la mirada intensa de la chica le hizo estremecerse. Sus ojos azules, esos ojos cristalinos le recordaban tanto a su madre.

—D-de acuerdo... iré- respondió sonriendo y la chica si previo aviso lo abrazó con efusividad.

— ¡Genial! te veré mañana por la noche- dijo si más y le dio al chico un beso en la mejilla para después retirarse.

...

Se preguntaba si había hecho bien en aceptar la invitación de Serena. Luego de comprar algunas cosas en el centro comercial, regalos para los padres de Serena y su hermano. Fue a un local donde vendían flores y compró un ramo de rosas blancas muy hermosas. Caminó algunas calles hasta llegar a un gran portón que estaba semiabierto, un señor de piel canela y cabello canoso lo miró con una sonrisa.

—Buen día, joven Haruka- dijo el hombre.

—Bueno días señor Shin- dijo el joven sonriendo mientras atravesaba la puerta del portón.

Luego de saludar, camino por una vereda empedrada entre estelas de mármol, hasta llegar a una bastante grande, de color blanco. Que tenía grabado en ella:

Hikari Tenoh

Amada esposa y madre

El rubio sonrió con melancolía y depositó las rosas encima del mármol.

—Hola mamá...

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Luego de una hora y media de estar en el cementerio, se despidió del señor Shin y caminó rumbo a su casa. Decidió tomar una ducha, aún estaba a tiempo. Luego de vestirse con unos pantalones negros y una camisa blanca, se puso su chaqueta negra, y unos guantes.

Tomó unos paquetes que estaban en la sala y, sin miramientos, tomo las llaves del auto que su padre le había regalado antes de irse, y se fue, rumbo a casa de Serena.

...

Tenía que admitir que estaba ansiosa. demasiado. Sus abuelos y tíos ya estaban ahí, platicando y riendo, pero ella estaba completamente fuera de ese ambiente esperándolo, mirando por la ventana.

—Serena ¿a quién esperas?

La mencionada volteo a ver a su prima, Mina.

— ¿Eh? ah... es que... invité a alguien...

— ¿A Seiya?- preguntó la otra rubia con una sonrisa pícara, haciendo sonrojar un poco a Serena.

—No, a alguien más...

—Oh... y ¿quién podrá ser? al idiota nunca lo has traído a una reunión familiar...

Ahora que lo pensaba, al pelinegro nunca lo había invitado a su casa, de hecho, sus padres ni siquiera sabían de su existencia. Sólo su hermano, pero él lo odiaba (por buenas razones). Y estaba un tanto sorprendida que, sin que fuera más que un amigo, Haruka fuera a conocer a TODA su familia. Incluso su madre estaba muy contenta de que lo hubiera invitado, de hecho ella había sido la de la idea, luego de que le platicara que el chico pasaría la navidad solo. Si, estaba ansiosa y nerviosa, como si fuera a presentar a su prometido, rió para sus adentros por pensar aquella tontería.

...

El rubio estaba a unas cuadras de llegar a la casa de la rubia. No quería admitir que estaba completamente nervioso, y que por su mente pasaba que quería causar una buena impresión ante la familia de Serena. Con su madre ya tenía puntos a favor, pero ¿y su padre? ¿que tal si lo corría? ¿o sus tíos, o abuelos? Tragó duro mientras golpeaba con sus manos el volante de su auto detenido.

"Vamos Haruka... sólo es una cena, no es como si fueras a pedir la mano de Serena para hacerla tu esposa"

Negó con la cabeza y rió mentalmente ante ese pensamiento. Arrancó el auto y en un santiamén llegó a la casa de la rubia. Se estacionó detrás de una camioneta negra, tomó los paquetes que traía y bajó del automóvil.

Suspiró. Sentía sus piernas le temblaban y se regañó mentalmente. Reunió todo el valor del mundo se acercó a la puerta y toco el timbre. Si no salían de inmediato juraba que salía corriendo de ahí.

Bueno, la suerte no estaba de su lado, la puerta se abrió de inmediato. Y casi, se va de espaldas. La fuerza en la que se había aventado Serena hacía él, lo tomó por sorpresa. La chica lo abrazaba con mucha efusividad.

—Pensé que no vendrías...

Haruka la estrechó con ternura, y la separó un poco para mirarla a los ojos.

Sin embargo antes de que pudiera contestar, unos fuertes y firmes brazos lo tomaron del cuello de su chaqueta y lo metieron a la casa. La rubia sorprendida apenas si se pudo sostener igual que el chico que estaba tan aturdido que casi deja caer los paquetes que traía.

Lo sentaron de una manera no muy delicada en un sillón mientras, a su alrededor estaba toda la familia de Serena.

Tenía miedo. Mucho miedo.

— ¿Qué esta...?

—Guarda silencio Serena- la voz imperiosa de su progenitor hizo que se estremeciera.

El chico tembló.

— ¿Invitaste a Haruka?- preguntó Mina sorprendida, Serena rió nerviosa.

—Es que... dijo que estaría solo y...

—El nunca sale de su casa en estas fechas... me alegra que lo hayas convencido...- interrumpió Mina sonriendo —Pero es una lástima que tenga que pasar por esto- se lamento con exageración y la otra rubia asintió, con algo de miedo.

Un silencio sepulcral se instaló en el ambiente. Nadie se movía, pero Haruka sentía las miradas de todos sobre él.

Tragó saliva.

—Este...

— Así que, te quieres casar con mi hija- inquirió el imponente padre de Serena con voz grave.

El chico abrió los ojos con sorpresa. Mientras todos los veían, expectantes.

—Ah... yo no...

—Entonces tu eres el muchacho que anda pretendiendo a mi sobrina favorita...- esta vez habló un hombre algo canoso muy parecido al padre de Serena.

— Eh...

Estaba balbuceando. Su cerebro no podía calibrar una sola palabra.

—Claro, la embarazas y ahora no quieres hacerte cargo.

Se sonrojó ante eso y se puso más nervioso aún, vio de reojo a la rubia que estaba más roja que un tomate.

—No... ella y yo... ni siquiera...

Todos estallaron en carcajadas. Él los miró con una ceja levantada. Mientras Serena y Mina negaban con la cabeza.

—Deberías ver la expresión de tu cara muchacho- dijo el padre de la rubia entre risas.

Serena se acercó hasta el muchacho.

—No les hagas caso, sólo están jugando- dijo la chica mientras veía a todos con molestia.

—Sólo bromeábamos hermanita...

Haruka rió, aún nervioso.

—Soy Keji Tsukino, padre de este angelito- dijo el hombre mientras abrazaba de los hombros a la rubia de manera sobreprotectora.

—Un placer señor, soy Haruka, Haruka Tenoh...

El silencio sepulcral se hizo presente nuevamente. El señor Tsukino lo veía con sorpresa al igual que la madre de la rubia y los tíos y abuelos de la misma.

— ¿Pasa algo?- preguntó Serena extrañada.

— ¿E-eres hijo de... de Kazuo Tenoh?- preguntó el hombre. No entendía porque todos lo veían así.

—Ah... sí, el es mi padre... ¿lo conoce?

—Es... es mi jefe, mío y de mis hermanos...

—Y el padre de él fue mi jefe...- dijo el abuelo de Serena.

—Oh... ammm yo... no sabía...

—Ah... en fin, no lo tomes a mal muchacho, no has pillado por sorpresa ese hecho- el señor Kenji sonrió —Mejor sigamos platicando, de otra cosa.

—Claro...

Como si nada hubiese ocurrido la platica siguió. Los tíos de Serena habían tomado a Haruka para platicar, parecían fascinados con el chico quien paso de estar nervioso a una total confianza, estaba más tranquilo.

—Bueno mientras los hombres platican de negocios, fútbol y demás tonterías, nosotras vayamos a arreglar la mesa para la cena- habló la madre de Serena sonriendo, siendo seguida por sus cuñadas y su suegra. Las primas de Serena veían embobadas al rubio.

—Sere ¿por qué no nos dijiste que tenías un novio taaaaan guapo?- preguntó una chica de cabello azulado.

—Calla Diana, el no es mi novio es sólo un amigo- dijo la chica sonrojada. Mientras sus primas Diana y Rini (LOL) la veían con cara de "Sí, claro".

—Ya chicas vamos, tenemos que ayudar- dijo Mina jalando a las muchachas. Serena suspiró aliviada y antes de entrar al comedor vio como Haruka reía por algo que su primo y hermano habían dicho.

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La cena pronto comenzó, Haruka se sentó a lado de Serena quien le sonrió con dulzura.

La comida, toda sin excepción, era deliciosa. el ambiente tan cálido, tan lleno de alegría y amor, le hicieron estremecerse, haciéndolo recordar las pocas veces que había tenido una cena así. Recordaba los bellos momentos con sus abuelos y sus tíos, quien después de la muerte de su madre, se habían olvidado por completo de él. Sintió un nudo en la garganta, pero la mano de Serena se posó sobre la suya apretándola fuertemente.

Fue el centro de atención la mayor parte de la velada, y estaba algo incómodo.

— ¿Entonces no eres novio de mi Serena?- preguntó el padre de esta sorprendido y algo desilusionado.

—No papá, es sólo mi amigo, el tiene novia...

—Es una lástima, me gustabas para yerno.

Todos rieron. A los ojos de la familia de la chica era alguien perfecto, para casarse con ella. Educado, inteligente, guapo y con futuro prometedor. Cuando llegó el momento de dar los regalos. Todos los niños pequeños estaban emocionados. Haruka había dejado los cuatro regalos que había traído en el árbol de navidad. Sentía que debía hacer traído muchos más regalos.

—Serena no me dijo vendrías, sino te hubiera traído un regalo- le dijo Mina sonriendo de lado.

—Lo mismo digo, creí viajarías con tus padres...

—Fue de último momento el quedarnos, y la verdad me gusta más así.

Haruka asintió mientras Serena le llevaba una taza con ponche caliente.

Todos habían recibido regalos. Incluso el rubio había recibido de parte de los padres de la rubia y sus abuelos. Dos hermosos suéteres tejidos a mano. Serena por su parte le había hecho una bonita bufanda, quien al momento se la puso en el cuello haciendo sonrojar la muchacho.

Pronto, la noche-madrugada pasó, y los tíos de Serena se fueron despidiendo. Mina se fue con sus padres y sus abuelos se quedarían a dormir en la casa de la rubia de coletas.

—Creo que debo irme ya...- dijo Haruka.

Todos los que quedaban se despidieron de él, aún fascinados y haciéndolo prometer que volvería a venir por alguna reunión familiar.

—Recuerda que esta es tú casa Haruka, eres bienvenido- dijo el padre de Serena con amabilidad sincera. La madre de la rubia lo abrazó con ternura y se despidió de él, mientras Sammy el hermano, sonreía y lo abrazaba también

—Tienes que algún día venir a jugar videojuegos conmigo- le dijo y Haruka asintió.

—Te acompaño a la salida...

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Serena y Haruka salieron de la casa, caminaron en silencio hasta el auto del muchacho y se quedaron parados mirando el cielo. No se atrevían a articular una sola palabra. Había tanto que querían decir, pero no podían.

—Muchas gracias... Serena- habló Haruka con calma, mientras veía a la chica fijamente. La chica sonrió y negó.

—No, gracias a ti por venir- dijo ella, mientras con lentitud se acercaba a él y lo abrazaba, siendo inmediatamente correspondida.

—Ya había olvidado lo que se sentía tener una cena en familia... me has dado el mejor regalo...

Serena se estremeció cuando el rubio le acarició la espalda, lo miró a los ojos, sonrojada.

—Haruka... te quiero...- salió de la boca de la chica desde el fondo de su corazón, sin más miramientos o remordimientos —Me siento protegida cuando te abrazo... me siento... llena...

El chico se sorprendió ante tal declaración y no hizo más que estrecharla, subió sus manos al rostro encendido de la rubia y lo acarició.

—Yo también te quiero, Serena- dijo, mientras acercó más su rostro. Sin embargo Serena se apartó un poco.

—Quiero que, tomes mi mano, quiero, quiero estar a tú lado... siempre... sé que es egoísta de mi parte... pero en verdad te quiero Haruka. yo, nunca había sentido esto por nadie, ni siquiera por él... contigo me siento completa- cerró sus ojos y comenzó a llorar —Discúlpame si te lo digo ahora, pe-pero tenía que hacerlo, me sentía morir, y no quiero arruinar las cosas, sé que tu quieres a Michiru... lo puedo ver... pero, enserio necesitaba decirlo... yo te quiero... de verdad...

Haruka se quedó sorprendido ante tal declaración. Se sintió idiota, y feliz, pero muy en el fondo sabía que no podían estar juntos, ella estaba con Seiya, y el con Michiru. Estaba demasiado confundido y apartó su mirada.

—Creo que ambos hemos tomado decisiones equivocadas- habló el chico —Serena, siempre estaré a tu lado, no imaginas como me sentí cuando me enteré que habías regresado con Seiya- la chica apretó más el abrazo —Pero pensaba que eran tonterías, que era estúpido sentir algo por quien apenas y conocías. No quiero hacerle daño a Michiru y tampoco a Seiya. Pero quiero estar contigo. En verdad lo quiero, lo necesito, debe haber algún modo para que podamos estar juntos. Y quiero que sepas que yo también te quiero... de verdad te quiero.

—Yo no te pido que dejes a tu novia por mí. T-tan sólo prométeme que estarás siempre conmigo, protegiéndome.

El rubio apretó más el abrazo —Lo prometo, siempre estaré contigo para protegerte...

— ¿Siempre?

—Siempre...

Y sellaron esa promesa con un cálido y sincero beso.


¡Hola! ah, no tienen idea de cuando tuve que reescribir este capítulo ._. al final, no me quedó como era la idea, es que olvidé por completo que era lo que quería, me frustré y bueno. Sólo espero que le haya gustado, sino, ya saben las criticas constructivas son bien recibidas.

Obviamente este capítulo tenía que estar antes de navidad xD de hecho pensaba ponerlo en esa fecha, pero vi que algunos estaban desesperados y bueno, aquí esta.

Enserio, espero les guste.

Recuerden que esta historia la estoy basando en hechos reales, y sólo queda decir que faltan tres capítulos más para el final. Es corta, lo sé, pero no tengo más material, nada más para los próximos 2 capítulos y el final, que me estoy debatiendo sí terminarlo de esa manera o de otra. Y si meterle lemmon o no LOL bueno, ya iré viendo.

Por ahora supongo que estaré en un arduo trabajo por acabar estos capítulos, ya salí de vacaciones, pero igual no prometo actualizar rápido, porque luego prometo y por algún motivo no logro cumplir y no quiero se enojen conmigo.

Reviews Please :3

Hasta el siguiente capítulo.

¡Saludos!