Capítulo 9
A Merlin no le importaba cuanta fe tenía Gaius en él, había dicho que era una mala idea, y así había sido, muy mala. Merlin podía encontrar su culo, porque de hecho, estaba sentado en él, o arrastrándolo por el suelo más bien, pero eso no importaba, el problema era, que sabía exactamente dónde estaba y era terrorífico.
El monstruo avanzaba hacia él, siseando y gruñendo, saliva cayendo de su boca abierta, había hecho algo a los caballeros, a todos, algo más que simplemente convertirlos en grandes idiotas. Estaban como muertos, sólo quedaban Gwen y Merlin. Por alguna razón, que Merlin asumía se debía a su magia para él y su feminidad para ella, el Lamia no les afectaba, y por eso, les quería muertos.
Gwen estaba gritando audiblemente ahora, con la espada de su hermano en las manos, por lo que Merlin oía. No quería hacer magia delante de ella, pero cada vez parecía ser más necesario.
"¡ALÉJATE DE ÉL!" gritó ella, valientemente, corriendo hacia ellos con la espada hacia el Lamia, lo hizo retroceder un poco, dejando a Merlin ir pero golpeando a Gwen en el proceso. La espada voló de sus manos y pudo oírla repiquetear en el suelo. Merlin sabía que era lo único que podía hacer ahora, sólo esperaba que Gwen lo entendiera. Pero justo cuando el hechizo iba a dejar sus labios, la cosa soltó un desagradable grito, cayendo hacia delante. Tras él, dónde los bloques blancos estaban esparcidos en el suelo, y dónde los rayos de sol se filtraban por las grietas estaba el rey de Camelot. Merlin suspiró aliviado, sabía que vendría. Gwen trastabillo al levantarse y corrió hasta el lado de su futuro marido, mientras Merlin seguía tirado en el suelo, traspirando, esa cosa le había asustado más de lo que le gustaría admitir. Se le estaba pasando ahora, viendo como Arthur levantaba a Gwen al abrazarla, dándole una vuelta, Merlin ahora tenía ganas de vomitar, en lugar de estar asustado.
"Continuad, no os preocupéis por mi," remarcó, antes de poder morderse la lengua, mientras se sentaba. Honestamente, era bastante enfermizo. Escuchó a Arthur reír al dejar a Gwen en el suelo y aproximarse a él.
"Lo siento," dijo, cogiéndole del brazo y levantándolo. Rió un poco mientras le agarraba el otro hombro, que dolía un poco, echándole un rápido vistazo. "Es casi bueno verte, Merlin."
Merlin no sabía si debería ofenderse o no.
"Que bien…"
"Casi," remarcó Arthur, con una sonrisa, antes de girarse y volver con Gwen. Sí, Merlin estaba ofendido.
Fue cuando volvieron a la pequeña villa que Merlin volvió a sus deberes como sirviente, ahora que Gaius estaba ahí para tratar la enfermedad. Desde ahora iba a quedarse en la magia, la conocía mucho mejor, no estaba preparado para actuar como médico todavía, necesitaba más tiempo para aprender de Gaius. Estaba recogiendo suministros del suelo cuando oyó un tintineo real pasarle, se mantuvo con la cabeza gacha, sin estar seguro de si era Arthur o Leon, ambos tintineaban así algunas veces.
"Así que…" escuchó la voz del idiota y supo, que era el estúpido. Merlin aún estaba enfadado con él, o al menos ofendido, Gwen recibió un maldito abrazo y seguramente un beso después, mientras Merlin recibió un 'casi feliz de verte.' Merlin no quería un abrazo pero al menos algo mejor que eso. Gwaine había dicho que la última vez que Merlin desapareció, Arthur le abrazó, incluso aunque estuviera cubierto de mugre. No es que Merlin lo recordara; era un asesino de Morgana en ese momento. Pero ¿Por qué Arthur le abrazó entonces y no cuando Merlin casi es asesinado por una viciosa chica monstruo? Supuso que fue porque Gwen estaba ahí, a lo mejor Arthur quería despreciar el afecto que sentía por él delante de ella, era algo natural, claro.
Y Merlin sabía que había afecto ahí, ahora, después de que los recuerdos de su borrachera de la cosecha de verano volvieran. Aún sabía que nunca funcionaría y quizás después de esa noche Arthur lo pensaba también. Soltó un suspiro, diciéndose a si mismo que no debería afectarle tanto como lo hacía, sabía que nada podría pasar nunca entre ellos, Arthur tenía que casarse con Gwen.
Alzó la vista al idiota cuando dijo su nombre.
"Merlin…" hizo una mueca y Merlin le miró. "Ser salvado por una mujer, eso no puede sentar bien."
"Es mucho mejor que estar muerto," replicó Merlin, queriendo volver a sus tareas, no tenía tiempo para esto. Arthur puso cara de duda, que Merlin tenía que admitir, era muy mona, del tipo 'quiero darte un puñetazo en la cara'.
"¿Lo es?" preguntó Arthur. "Ser salvado por una mujer," alzó una mano y luego la otra, balanceándolas. "O estar muerto… tengo que pensarlo."
Merlin rodó los ojos, "Bueno, no pienses demasiado, podrías hacerte daño."
Sonrió, palmeándole el hombro, antes de volver al trabajo. Arthur hizo un ruido, como si estuviera ofendido, pero Merlin sabía que no lo estaba de verdad, empujó suavemente el hombro de Merlin y se fue. Merlin le vio alejarse y sonrió, de verdad era un idiota.
La gente del pueblo, les ofrecieron comida y vino esa noche, en la taberna, y un lugar donde dormir. La comida era buena, a Merlin se le permitió sentarse a comer esta vez y no servir, como siempre hacía. La comida le recordaba mucho a Ealdor, era agradable. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que estuvo allí. Merlin miró alrededor, desde su puesto al lado de Gaius, que charlaba con Elyan, y más o menos ignoraba a Merlin. (No es que le importara, pasaba demasiado tiempo con Gaius.) Miró alrededor, vio a Arthur hablar con el jefe de la aldea, John. Miró de nuevo para ver a Gwen hablando con Mary, la mujer de John, Leon estaba cerca, con Percibal, mirándola. Merlin suspiró, una triste sonrisa en sus labios. Se levantó y fue hacia Arthur, no porque tuviera ninguna razón real para hacerlo, sólo quería irse a la cama, estaba cansado y casi había muerto asesinado por una chica-monstruo. Así que solo quería saber si tendría que hacer sus tareas de sirviente esa noche, o si podía irse ya a la cama.
"Guinevere es una chica encantadora," estaba diciéndole Arthur a John cuando Merlin se acercó. Los ojos azules de Arthur se posaron en Merlin y sonrió.
"Sois un hombre afortunado, Milord," decía John sin prestar atención a la presencia de Merlin, pero los ojos de Arthur no habían dejado de verle desde que llegó y eso hacía a Merlin ligeramente acogido e incómodo al mismo tiempo.
"Sí, sé que lo soy," le dijo Arthur, palmeándole el hombro, con naturalidad. "Creo que me retiraré ya, gracias por la hospitalidad, es gratamente apreciada."
"Lo que sea por vos, Milord," inclinó la cabeza John, alejándose, Merlin vio como iba hacia su mujer y pasaba un brazo por su cintura. Merlin volvió a mirar a Arthur después de un par de segundos.
"Vamos a la cama, Merlin," dijo Arthur, yendo hacia las escaleras. Merlin le siguió, como un perrito, como siempre hacía.
"Sobre eso quería hablarte," dijo Merlin, mientras subían las escaleras. "¿Necesitarás mis servicios esta noche, Sire?"
"Sí," contestó Arthur, al llegar al piso de las habitaciones. No había suficientes habitaciones para todos los caballeros, y el resto de los integrantes del grupo, muchos tenían que compartir. "Sí, creo que lo necesitaré…"
Entraron a la habitación que el rey ocuparía, Merlin planeaba compartirla con Gaius. Aunque cuando entró, sólo vio una cama, esperaba que en la suya hubiera más de una, Merlin no quería dormir en el suelo después de todo lo que había pasado ese día. Merlin escuchó a Arthur cerrar la puerta tras ellos y Merlin fue a preparar la cama del rey, cogiendo una almohada y empezando a ahuecarla. Pero cuando lo hizo, sintió una sobrecogedora presencia tras él y se paró, sintiendo entonces unas manos en sus caderas y unos labios húmedos en su cuello, tragó fuertemente.
Arthur olía avino, Merlin no había sido tan estúpido como para beber de nuevo, no después de la cosecha de verano. Parecía que Arthur no tomó esa precaución. Era simplemente ridículo, y bastante agradable… ¡pero ese no era el punto! Arthur era un gran idiota, no podía tenerlos a ambos, y lo sabía, Merlin sabía que lo comprendía. Tendría que casarse con Gwen, ella sería su reina y le daría su heredero, Merlin no era más que un sirviente.
"Arthur…¡para!"
"No sé porque debería."
"¡Porque te lo estoy diciendo!"
Pero Arthur no le escuchó, como respuesta, pasó la lengua bajo el pañuelo de Merlin. Merlin tuvo un escalofrío e intentó controlar su propia estupidez. Recordó entonces la almohada en sus manos y con un rápido golpe, pegó a Arthur en la cabeza.
"¡Merlin!" gritó, soltándolo y tambaleándose hacia atrás. "¿Cómo osas golpear al rey de Camelot con una almohada?"
"Te dije que pararas…" se encogió de hombros, volviendo al trabajo. Tardó unos minutos en preparar la cama y se giró, encontrándose a Arthur apoyado en la pared, mirándole con ojos que solamente podrían describirse como seductores. "Quiero irme a dormir, he tenido un día duro."
"Mm, yo también," remarcó Arthur, acercándose a él, Merlin lo empezó a desvestir. "Estaba preocupado por ti, pensé que te había perdido de nuevo."
"Pero sólo estabas casi feliz de verme, Sire," remarcó Merlin con frialdad. "No veo porque te importaría."
"Sabes que no lo decía en serio."
"¿Lo sé?"
"Por supuesto," contestó Arthur, pero no dijo nada más y eso hizo a Merlin rodar los ojos. Añadió después de un momento. "Y Guinevere… también estaba preocupado por Guinevere."
"Sí, y Guinevere…" repitió Merlin, quitándole la camisa al rey. "¿Puedo irme ahora?"
"¿Irte?" preguntó Arthur, alzando una ceja. "¿A dónde?"
"A mi habitación."
"Obviamente, compartirás esta conmigo."
"Sólo hay una cama, Sire…"
"Exactamente."
Merlin sacudió la cabeza, cruzando los brazos, "No…"
"No luches conmigo, Merlin, esta noche no," le dijo Arthur, agarrándole el brazo y llevándole a la cama, bajando la chaqueta por sus hombros y dejándola caer al suelo.
"Una vez dijiste que compartir cama conmigo sería un horror," le dijo Merlin, al ver al rey meterse en la cama, tirando aún de él del brazo. Merlin se sentó al borde.
"Digo cosas para esconder como me siento," le dijo Arthur, haciendo que se acostara. "Creía que sabías eso."
"Desearía saber más…"
"Soy un asco en cuanto a sentimientos," continuó Arthur, rodando y cerniéndose sobre Merlin. "Pero eso no significa que no los tenga."
"Sí," asintió Merlin, estirando la mano y alejando un mechón de pelo rubio de los ojos de Arthur. "Por Gwen…"
"¿Por qué eres tan noble?" preguntó Arthur, después de un momento. "Podrías tenerme, y aún así eliges no hacerlo."
"No puedo tenerte," Merlin sacudió la cabeza, sintiendo como si fuera a llorar. "No es como debiera ser, eres demasiado bueno para ello."
"Pero ¿Lo soy realmente?" preguntó Arthur. "¿No soy lo que todos esos sirvientes dicen sobre mi?"
"¿Sabes lo que dicen?"
"Soy el rey, Merlin, claro que lo sé," contestó Arthur. "Pero puede que tengan razón, quizás yo podría…"
"¡No lo harías!" Merlin le detuvo, empujándole con suavidad por los hombros. "No te lo permitiría."
"Pero aún, incluso si me casara con Guinevere, si te ofrecieras…" dijo Arthur, alejándose y acostándose al lado de Merlin. "No lo pensaría dos veces."
"No podrías."
"Lo haría, Merlin, si quisiera."
"¿Por qué eres el rey?"
"No, porque soy humano, todos queremos cosas," le dijo Arthur, recorriendo sus dedos con suavidad la blusa de Merlin. "Todos tenemos que hacer sacrificios a veces, renunciar a cosas por otras personas."
"No quiero que lo hagas," le dijo Merlin, estremeciéndose por lo suaves toques. "Quiero que seas feliz, que tengas todo."
"Lo sé," meditó Arthur, suavemente en su oído. "Eso es lo que quieres para mi, pero nunca piensas en lo que quieres para ti mismo."
"No es sobre mi, o lo que yo quiera."
"Dime lo que quieres Merlin," susurró. "No lo que quieres para los demás, en ocasiones está bien ser egoísta, querer algo para ti mismo… dímelo."
"yo no…" murmuró Merlin, sacudiendo la cabeza y restregándose los ojos con el dorso de las manos, derrotado. "No quiero que te cases con Gwen." Admitió. "yo… lo siento."
"Entonces no lo haré," le dijo Arthur, dándole un beso en la mejilla.
"Pero tienes que hacerlo…"
"No," le dijo Arthur de nuevo. "No me casaré con ella si no quieres que lo haga." Arthur se acurrucó a su lado y pasó un brazo por su cintura, acercándole. "Me gusta dormir a tu lado…"
Rápido el rey se durmió, respirando continuamente en la nuca de Merlin, pero Merlin no pudo dormir. Su mente no dejaba de dar vueltas, Arthur tenía que casarse, necesitaba una reina, necesitaba un heredero, ¿Por qué dejaba que lo que fuera que había entre ellos se interpusiera? No significaba nada, no podía significar nada. No aunque significara miles de cosas. ¿Realmente no se casaría con Gwen por él? Pero tendría que casarse algún día, si no era con Gwen, con alguien más. De cualquier forma, Merlin saldría herido. Sin importar si seguían con ello, lo que fuera que fuese, o si lo escondían… Merlin aún saldría herido.
