Ya sé, ya sé. Volví, no me asesinen.
El recuerdo de Quinn no sintiendo lo mismo por ella y casándose con otra aun estrujaba su corazón.
Y esa fue la razón de ser de su segundo deseo.
Lo que Rachel no sabe, es que mientras pedía su segundo deseo el hombre se repetía a sí mismo la regla dorada de los genios:
Dar lo que se les pide, sin darlo realmente
Rachel está sentada en la fría y estéril sala de espera del hospital, aun con su vestido de novia puesto.
Junto a ella, se encuentra Finn, sentado en la incómoda silla, con su corbata floja y ligeramente aturdido. El resto del Club Glee están a su alrededor con vestimentas similares, todos hablando en voces bajas.
Todos excepto Santana, que se encuentra en una esquina solitaria, acurrucada en el suelo, con su cabeza recostada en sus rodillas.
Es una imagen mucho más tensa que la que vio Rachel en su vida real.
La diva puede sentir su estómago encogerse recordando lo que está por suceder.
- ¿Rachel? ¿Estás bien? - Le pregunta un preocupado Finn
- Si - Responde la diva - Estoy bien, Finn - Continua con más sinceridad
- Ok. Es sólo que te perdiste en tus pensamientos por un momento - Le explica el chico, rodeándola con su brazo - Ella va a estar bien - Le asegura, leyendo la expresión de preocupación de la morena
Ella solo asiente. Pero sabe que la rubia no estará del todo bien, no por un tiempo pero esta vez Rachel está decidida a acompañarla en cada paso de su recuperación.
- Está viva - Les anuncia el médico, y todos dejan escapar suspiros de alivio.
Rachel, por el contrario, espera el anuncio de la parálisis temporal de Quinn, aguantando la respiración.
El anuncio no llega.
Al menos, no el que ella esperaba.
Quinn está viva
Pero no está intacta
- Quinn estará en silla de ruedas de manera permanente.
Rachel rompe en llanto.
*Maldito genio* Es todo lo que puede pensar
Santana, la primera en entrar, sale furiosa de la habitación, con los ojos rojos y las manos en forma de puños
- A la mierda... a la mierda... esto es una mierda - Murmura Santana, entre los brazos de Brittany
- ¿Qué pasó? - Le pregunta Finn, quien tiene un brazo alrededor de Rachel.
Santana lo mira por unos segundos, para luego posar la vista en la diva. Los ojos de la latina, inyectados de ira, se posan en ella unos momentos antes de abalanzarse en su contra.
Rachel no se mueve de su puesto. Porque sabe que todo esto es su culpa. Porque sabe que lo merece. Solo cierra los ojos y espera el golpe de furia... que nunca llega.
Mike, Finn, Brittany y Tina sostienen a Santana con dificultad en el momento que Rachel abre los ojos.
- ¡TODO ESTO ES TU CULPA ENANA DE PACOTILLA! ¡ESPERO QUE LO SEPAS! - Le grita la latina
Pero Rachel no reacciona, aunque quiere contestarle que sí. Que lo sabe.
Con dificultad logran sacar a Santana del hospital, con algo de ayuda de los guardias de seguridad.
Después de aquel episodio Rachel no logra reunir el valor para entrar en la habitación de la rubia, y menos aun cuando Puckerman, el segundo en entrar y el chico "más rudo" de McKinley, sale de allí con lágrimas en los ojos y la cabeza gacha.
- ¿Qué pasó? - Pregunta Finn aun al lado de la morena, sin parecer aprender de sus errores
- ...yo...es un trauma irreversible...es su medula espinal... y... yo…
Puck es incapaz de continuar y rompe en llanto en medio de la sala de espera, lo que solo ayuda a Rachel a seguir desmoronándose.
Luego de unos días y cuando Rachel se incorpora y es capaz de pensar con claridad, sabe lo que debe hacer.
No será para siempre. No es su final feliz. Incluso si lo ama y el la ama, incluso de comparten algo real, ella no lo hará pasar por un dolor mayor más adelante
Él lo superará. Los herirá a ambos, pero la diva llega a la conclusión de que prefiere herirlo ahora y no a lo largo de los años como en su deseo anterior.
La morena va a visitar a Finn, con su anillo de compromiso en la palma de su mano. El la hace pasar a su habitación y cierra la puerta tras ellos y la mira con confusión
- ¿De qué quieres hablar? - Le pregunta él, un tanto preocupado. Rachel, a falta de respuesta con palabras, abre la mano del chico y posa en ella el anillo de compromiso - ¿Rach? - Pregunta él, entrando en pánico
- Lo siento - Le contesta ella, esperando ver una silla volar en cualquier momento
El continúa mirándola, estupefacto
- Pero... pero... nosotros, aun podemos casarnos Rach, cuando Quinn se mejore, estoy seguro que...
- Lo sé - Lo interrumpe la diva - Pero Quinn no es la razón por la que estoy haciendo esto - *Al menos no la única razón* piensa Rachel mientras busca en su cerebro el discurso que preparó hace unos días - Finn... todos tienen razón. Somos demasiado jóvenes para casarnos, y nos estamos pasando por las razones equivocadas. Tenemos diferentes sueños y metas. Solo nos haríamos miserables y me importas demasiado como para dejar que eso nos pase.
- No, no lo sabes con seguridad - Trata de razonar el chico, mientras ella solo quiere decirle que sí, que sabe más de lo que él piensa - Dije que iría contigo. Estaremos bien en Nueva York. Prometimos que haríamos lo que sea para que las cosas funcionaran.
- No... Finn... me estaba apresurando con el tema de la boda... porque... tenía miedo
- ¿Miedo de que?
- De todo - Admite Rachel, sintiendo como sus ojos se humedecen poco a poco - De Nueva York, de dejar Lima, de madurar, de estar sola. Te necesitaba para sentirme segura, pero necesito que seas más que mi ancla. Necesito que te encuentres a ti mismo, y pienses en ti antes de pensar en mí
- Solo te necesitó a ti Rachel. Sólo quiero ser tu ancla. Con eso soy feliz - Responde el chico, corroborando las palabras de la diva. El mundo de Finn gira alrededor de Rachel y Rachel necesita que tenga su propio mundo para unir ambos. Que no sea ella la única segura de lo que quiere hacer y lo que quiere lograr. Que no sea ella la única con metas y sueños.
- Tendrás que ser algo más
- ¿Estas...rompiendo conmigo? - Le pregunta Finn, boquiabierto
- Finn...
- ¿Hice algo mal? - Pregunta Finn, con la cabeza gacha y fijando su vista en el anillo en su mano
- No, Finn...
- ¿Entonces? ¿Porque estás haciendo esto?
- Lo siento - Se disculpa Rachel una vez más, dejando que sus lágrimas bajen con libertad de sus ojos
- Vete - Susurra Finn, y Rachel no alcanza a escucharlo - ¡Vete! - Le grita, señalando la puerta, sin volver a mirarla.
Rachel se retira
Al día siguiente, en McKinley, Rachel camina por el pasillo cuando una mano la agarra del hombro y la hace girar bruscamente
- No sé por qué terminarías con Finn después de comprometerte con él - Dice Kurt, enojado - Pero será mejor que tengas una muy buena explicación.
- Kurt, me estas lastimando - Le responde ella, haciendo alusión al agarre demasiado apretado que Kurt mantiene en su hombro. Él la suelta como si fuera algo desagradable.
- Sólo permíteme aclarar todo esto. Les hemos estado diciendo que no apresuren las cosas por semanas y los dos han estado insistiendo con la dichosa boda por semanas. Luego la boda es suspendida por el accidente de Quinn, pero no te conformas con suspenderla o posponerla y rompes por completo su relación. - Termina Kurt, y Rachel no puede evitar concordar en que si es demasiado extraño y bipolar - Finn ha estado encerrado en su habitación todo el día, Rachel. Lo has roto. No sé a qué estás jugando aquí pero...
- No estoy jugando - Lo interrumpe la diva - No quería herirlo
- Demasiado tarde ¿No lo crees? Debiste haber pensado en eso antes de que prácticamente le tiraras el anillo a la cara. Finn acaba de tener la vida de su primer amor pendiendo de un hilo y su novia decide que ya no lo quiere y no tiene la decencia de decirle por qué.
- Kurt... - Trata de explicarse la morena
- Estoy horrorizado, Rachel - La interrumpe el chico - pensé que eras una persona decente, pero parece que estaba equivocado - Termina, para luego alejarse por el pasillo.
Esa noche Rachel llora hasta quedarse dormida pensando en que aquella vida, no fue la que deseó.
Rachel, armada con la madurez y la comprensión adquirida a lo largo de una vida y media de conocer a Quinn, es capaz de visitarla tres semanas después del accidente; dos semanas después de que la rubia ha recuperado el conocimiento.
Incluso en ese momento, la diva hace una pausa tan larga justo en frente de la puerta de la habitación de Quinn que la enfermera en turno debe darle algunas palabras de aliento para animarla a seguir.
- Hola - Saluda Rachel en un susurro una vez está dentro de la habitación. La rubia, tan hermosa como siempre, incluso con tubos y maquinas a su alrededor, le lanza una sonrisa algo cansada
- Hola - Le devuelve la porrista. La mayoría de los cortes de vidrio que la rubia recibió sobre su piel cuando el camión chocó contra el costado de su auto, han desvanecido. Si no fuera por los cables, las máquinas y la habitación de hospital, casi parece como si no hubiera pasado nada - Gracias por visitarme - Prosigue Quinn
- No es nada. Yo... Lo siento
- No lo sientas - le responde la rubia automáticamente - No fue tu culpa
Rachel apretar sus labios, conteniendo las ganas de llorar mientras toma asiento en la silla al lado de la cama de la rubia
- Rachel ¿Algo anda mal? - Le pregunta la rubia con preocupación, notando las lágrimas agolpándose en sus ojos. Y Rachel no puede evitar enamorarse más de ella. A pesar de estar tirada en una cama, sin la capacidad de volver a mover sus piernas, le pregunta a la persona que lo causó si algo anda mal
- ¿Aparte de lo obvio? - Le pregunta la diva, mirándola de pies a cabeza, dejando que sus lágrimas circulen libres por su rostro. - Quinn, casi mueres por mí y mi estúpida boda... que nunca pasó de todas formas. Sé que no causé el accidente, que aquello no es mi culpa, pero no puedes pretender que no tuve nada que ver con él
- Rachel... - Trata de interrumpir la rubia
- ¡Odio que te haya pasado esto! - Continua Rachel con rabia, limpiando con el dorso de su mano las lágrimas en sus mejillas - Has pasado por tantas cosas, y esto no... Tu mereces muchísimo más, Quinn. Tienes una vida increíble por delante, lo sé, pero podría haber sido... - La morena se corta y empieza a sollozar con mayor fuerza, llevándose ambas manos a su cara - No es justo - Dice entre sollozos.
Mientras llora, Quinn estira una mano hasta tocar su hombro, y lo acaricia alentadoramente. Cuando Rachel se recompone un poco, es capaz de volver a mirar a la rubia
- Rachel... realmente no hay una razón por la cual las cosas terribles ocurren... pero creía, aun creo, que las cosas pasan por una razón y que al final... todo es para mejor
- ¿Si? Pues... no sé qué tienes en mente exactamente si esto es para mejor
Quinn solo se encoge de hombros a manera de respuesta y Rachel suspira y asiente
- ¿Que? ¿Eso es todo? ¿Sin discursos o respuestas de tres páginas? - Le pregunta Quinn
- No - Admite Rachel
- Seria la primera vez - Le responde Quinn con el tono tan suyo de Head Bitch in Charge y Rachel no se molesta en esconder su expresión dolida. Quinn al verla suspira y vuelve a hablar sin ese tono combativo e insultante - Lo siento. Admito que este par de semanas no han sido fáciles. Tratar de entender lo que me... es un trabajo en proceso. Estoy llegando ahí lentamente. Tengo mis amigos, tengo a mi mamá...
- A mí - La interrumpe Rachel sin pensar, para luego sonrojarse como un tomate y darse una bofetada mental a si misma
- Supongo - Le responde Quinn con una sonrisa y la morena no tiene más remedio que devolvérsela.
Aquel "Supongo" no era la respuesta que habría esperado, pero Rachel trata de no parecer herida. Su determinación de casarse con Finn pasó hace mucho, mucho tiempo para ella; pero para Quinn sólo han pasado un poco más de un par de semanas. Además, para la porrista, la boda no tuvo lugar por su accidente en vez de cualquier cambio de mentalidad. No es de extrañar que Quinn esté siendo un poco fría, pero la diva lo comprende.
- Okay. Creo que debería irme - Le dice Rachel levantándose de su asiento
Quinn no la detiene ni se despide, pero tampoco llama a Rachel con nombres hirientes ni la culpa del accidente.
Rachel supone que es un comienzo
La mayoría del Club Glee no le habla. La mitad por romper su compromiso con Finn, después de ser tan insistente con el tema de la boda y la otra mitad porque el hecho de que Quinn casi muriera, era su culpa.
- ¡TU NO DEJABAS DE ENVIARLE MENSAJES DE TEXTO PARA QUE SE APRESURARA! ¡POR RESPONDERTE A TI NO VIÓ AQUEL PUTO CAMIÓN!
Le había gritado Santana en la primera reunión del club después del accidente. Lo que pasó inmediatamente después no vale la pena mencionarlo. Un par de gritos, un par de lágrimas, un par de palabras hirientes... una reunión normal del Glee Club
Aquello, esencialmente significa que ninguno de los amigos de la morena le habla. Incluso Mike, el dulce Mike, no le devuelve la mirada en los pasillos.
La única persona en buenos términos con la pequeña diva es quien, además de Finn, tiene verdaderos motivos para no dirigirle la palabra, aunque lo haga por tener que estar postrada en una cama y no poder correr a mil por hora cada vez que Rachel la visita.
- Rachel, estas siendo demasiado dramática - Suspira Quinn con exasperación - Nadie te odia
- ¡Claro que sí! Y con razón. - Dice con resignación la morena. Quinn guarda silencio - Aun no me has preguntado
- ¿Aun no te he preguntado qué?
- Porque terminé con Finn. Puedes preguntarme si quieres. No me ofendería
- Eso es entre ustedes dos - Le responde la rubia, dejando escapar un largo suspiro - No es mi lugar. Especialmente porque él y yo tenemos historia
- No me molestaría contarte. Ya no somos aquellas niñas que se peleaban en los pasillos. Es diferente
- No es solo eso, Rachel. Es... raro ¿No crees? - Le pregunta Quinn arrugando la nariz, y la morena solo podía pensar en lo adorable que se veía
- Solo es raro si lo hacemos raro
- YA es raro
- Pero ¿cómo? No creo que haya ningún sentimiento latente en ninguno de los lados, estoy bastante segura de que lo que Finn y tú tuvieron fue hace bastante tiempo. Además, ya que somos amigas, tendría sentido que compartiéramos este tipo de conversaciones personales - Dice la morena, esperanzada en ahondar su relación con la rubia, que por el momento se resume en saludos, momentos incomodos y despedidas.
Quinn es salvada por un golpe en la puerta. La enfermera de turno entra para anunciar el término de las horas de visita. Y Rachel se levanta dejando escapar un suspiro resignado
- ¿Supongo que te veré pronto?
- Si. Adiós, Rachel
Toma su tiempo, pero los chicos de Glee ceden un poco y comienzan a tratarla, con decencia al menos. Con la excepción de Finn y Kurt (Por no entender el tema del rompimiento) y Santana (Porque obviamente culpa a Rachel por el accidente, aunque ya dejó de gritárselo en la cara)
La morena trata de no dejarse afectar. Su futuro la espera en Nueva York y es solo cuestión de tiempo
Rachel no está presente en el momento que Quinn regresa a su casa, pero llega al lugar un poco más tarde
- ¿Qué haces aquí, Berry? - Le pregunta Santana cuando abre la puerta.
- Vine a ver a Quinn - Le responde la morena con toda la determinación de la que es capaz
- ¿Y crees que Quinn quiere verte? - le pregunta la latina de manera amenazadora. Rachel sólo se prepara mentalmente para volver por donde vino pero... gracias a Dios por Brittany
- ¡San! - Grita la rubia, asomándose detrás del hombro de Santana - Quinn dice que seas amable y dejes seguir a Rachel, de lo contrario te atropellará con su silla de ruedas repetidamente. ¡Hola, Rach!
- Hola, Brittany - Le responde el saludo la morena, con una sonrisa egocéntrica amenazando con aparecer
Santana refunfuña algo entre dientes y abre totalmente la puerta con un gesto dramático, para luego adentrarse en la casa con Brittany siguiéndole los talones. Rachel, después de cerrar la puerta tras ella, sigue a las dos porritas al interior.
Esta es la primera vez que la morena entra a la mítica casa Fabray. Es igual de lujosa y amplia como se la imaginaba, pero existe evidencia de construcción en todas partes: comodidades para sillas de ruedas, el olor a madera y pintura...
- La dejé entrar. Ya puedes dejar de ser tan bruja - Anuncia la latina - Y, por cierto, fue un golpe bajo mandar a Britt a hacer tu trabajo sucio
Quinn, acostada en su cama, la fulmina con la mirada, que se suaviza cuando se posa en Rachel, quien al entrar pudo darse cuenta que aquella habitación no era originalmente de la rubia y que probablemente habían bajado las cosas de su verdadera habitación. *Difícil subir escaleras en silla de ruedas* Piensa Rachel, que alcanza a sentir una punzada en el estómago ante el pensamiento.
- Hola, Rachel - Saluda la rubia
- Hola, Quinn. Te hice galletas de "Bienvenida a casa" - Anuncia la diva, dejando el plato en la cómoda más cercana
- Gracias - Le responde Quinn con una sonrisa.
Ambas ignorando la forma exagerada en la que Santana pone sus ojos en blanco ante la escena
- ¿Bajaron todo ustedes solas? - Pregunta la morena mirando a su alrededor.
- Claro que no - Responde con burla la latina - Puckerman trajo a los chicos del equipo de futbol para ayudar. ¿Crees que Britt y yo moveríamos un dedo por esta perra? - Pregunta Santana, señalando a Quinn
- En realidad si - Responde la diva con una ligera sonrisa - Especialmente tú. Todos saben qué haces lo imposible por Brittany y Quinn.
Y con ello parece haber dicho las palabras mágicas para apaciguar a Snixx.
- Algunos dicen lo contrario - murmura Santana, antes de sentarse en la silla más lejana.
- Saben que estoy justo aquí ¿no? - Pregunta Quinn, señalándose
- Claro que lo sabemos. Es bastante seguro que tu bocota funciona bien
- Ignórala - Le dice Quinn a la diva, luego de poner los ojos en blanco
- ¿Ignorar a quién? - Pregunta la morena dulcemente y Brittany ríe junto a ellas. El ceño fruncido de Santana se profundiza, pero todo lo que hace es cruzarse de brazos, dejándose ser el blanco de la broma. Era la primera vez que presenciaba a Quinn reírse de esa manera en un largo tiempo, y si ella debía ser la burla… pues que así fuera.
- ha ha, muy graciosa, Berry. Solo has venido a entregar galletas ¿Verdad? Porque si es el caso, no dejes que la puerta te golpee al salir – Bueno, todo tiene su límite
- No - responde Quinn por la diva - Ella ha venido a ver película con nosotras ¿Verdad, Rachel?
La morena en cuestión asiente con una sonrisa a pesar de no saber nada de dicho plan.
Sólo Brittany se da cuenta de la sonrisa casi imperceptible de Santana al observar la interacción.
La primera vez que Rachel ve a Quinn desmoronarse un poco es cuando le dan la opción de aplazar su aceptación a Yale por un año. La fisioterapia será dura, tiene que adaptarse a un estilo de vida completamente diferente mientras sana, y sus doctores le dicen que será imposible hacer malabarismos para aprender a vivir con una silla de ruedas mientras maneja sus estudios en una universidad prestigiosa y exigente.
El Doctor Michaels en realidad sugirió que la rubia no fuera a la universidad en absoluto, insinuando que no será de mucha utilidad para su futuro.
El doctor en cuestión tiene una nariz grande, y Rachel se concentra en desear que Finn estuviera presente para darle un codazo
Judy Fabray parece sorprendida pero insegura; a su lado, Santana lanza unas miradas asesinas. La expresión de Brittany no ha cambiado, pero su agarre de la mano de Quinn se tensa.
Para sorpresa de todos, DE TODOS, Quinn les pide amablemente que se larguen de su casa para después llamar a la oficina de admisiones de Yale e informarles que estará en el campus este otoño, pero que ahora necesitará una habitación apta para sillas de ruedas, mirando directamente a Judy, quien alza su mirada llorosa y observa a su hija, orgullosa.
- Eso fue muy cool, Fabray - Le sonríe Santana a Quinn, quien devuelve el gesto
- Estoy orgullosa de ti - Le dice Rachel
- Todas lo estamos - Agrega Brittany, con su brazo alrededor de Judy Fabray.
Y la sonrisa satisfecha de Quinn se vuelve más radiante. Una verdadera imagen para Rachel, quien empieza a sentir sus propias lagrimas amenazando con desbordar sus ojos.
- Tres abdominales más y podremos tomar un descanso
- Vete... a... la mierda - Le contesta agotada Quinn mientras lucha por trabajar los músculos de su abdomen sin la fuerza de sus piernas
El terapeuta, que asusta un poco a Rachel y cuyos métodos no tienen nada que deberle a los de Sue Sylvester, no se impresiona por la respuesta de la rubia. *Ya debe estar acostumbrado* piensa Rachel
- Si tienes energía para maldecirme, esa es la energía que no estas poniendo en esto. Creo que otro abdominal es posible ¿tú no?
Rachel se siente un poco mal por convencer a Quinn de dejarla quedarse a su sesión de terapia física; es claro, por las miradas que le lanza de vez en cuando la rubia, que está incomoda con el poco control que tiene de la situación. La diva se pregunta si puede disculparse e irse, cuando Quinn aprieta los dientes y con determinación hace tres abdominales.
- Tomate cinco y bebe agua, estas empezando a parecer una pasa - Le dice el terapeuta con aprobación y tratando de aligerar el ambiente. Quinn... *Si las miradas mataran*
- Eres increíble - Le dice Rachel a la rubia, una vez está al lado de esta con una botella de agua y una toalla
- Estoy... exhausta - Le responde la rubia recibiendo el agua para luego dar un par de sorbos
- Sigues siendo increíble - Insiste la diva, quien se desinfla un poco cuando Quinn no reconoce el cumplido - Yo... si no te sientes cómoda con mi presencia... podría marcharme...
- No - La interrumpe Quinn rápidamente. Es difícil saber si está avergonzada o incomoda, ya que su cara esta sonrojada por el ejercicio - Me gustaría que te quedaras.
Rachel asiente, sin poder esconder su sonrisa de oreja a oreja
- Entonces... hazme saber si necesitas algo más. Yo estaré aquí... - Dice la diva, acercando una silla plegable - sentada en esta silla, sin hacer ruido y fingiendo que no te estoy mirando
- Que no existo
- ¿Que? - Pregunta la morena, perdida
- La cita. La cita es " sin hacer ruido y fingiendo que no existo" - Le responde la rubia
Rachel la observa con atención un par de segundos
- Bueno... mírate. ¿Quién diría que la ama y señora de McKinley High se sabría de memoria una cita de Harry Potter? - Bromea Rachel y Quinn se sonroja más, si eso es posible - Prepárate para un interrogatorio exhaustivo apenas salgamos de este lugar, rubia
Quinn le dedica una sonrisa, capaz de robarle el aliento, y justo cuando abre la boca para responder, el momento es interrumpido por el terapeuta
- Odio interrumpir tu conversación, cuando parece que hace maravillas con tu temperamento, Señorita Fabray, pero tú y yo aún tenemos asuntos pendientes
- Te odio - Murmura Quinn, lo suficientemente alto para que el hombre escuchara, pero este le responde con una sonrisa
*Definitivamente ya está acostumbrado*
Rachel se encuentra en el Lima Bean, repasando su papeleo para mudarse a Nueva York, así como algunas investigaciones discretas sobre Yale y sus políticas sobre estudiantes discapacitados, cuando alguien se aclara la garganta frente a ella
- Oh - Deja escapar Rachel, levantando la vista - Hola, Kurt. Lo siento, ¿he tomado tu lugar sin darme cuenta?
- No... - Responde Kurt, inseguro - Estaba pasando por aquí y... esperaba poder hablar
- Claro - Le dice la diva, mientras acomoda los papeles a un lado y Kurt toma asiento frente a ella - ¿De qué quieres hablar?
- Lo siento
Rachel parpadea un par de veces
- ¿Por qué?
- Dije algunas cosas de las que no estoy orgulloso y te traté horriblemente. Estaba enojado y herido, pero eso no es realmente una excusa por la forma en la que actué contigo y...
- Kurt - Lo interrumpe Rachel, posando una mano sobre la del chico - Está bien. Entiendo tu posición, Finn es tu hermano y lo estabas protegiendo. Tu reacción está completamente justificada
- Justificada... puede ser. Pero seguías siendo mi mejor amiga - Dice él chico con una sonrisa triste - No lo merecías viniendo de mí, ni dé nadie más. Has sido una amiga excelente con todos nosotros y especialmente con Quinn, incluso antes del accidente. Al menos, te diste cuenta del error que estabas cometiendo al casarte con Finn, un poco tarde, pero lo hiciste
- Creo que nunca me perdonaré por ello. Por el accidente, por arruinar todo lo que algún día tuve con Finn, por...
- El accidente no fue culpa tuya Rachel, lo sabes...
- ¿Si? Creo que mucha gente no concuerda con eso. En especial Santana y... yo misma. Quinn... Quinn es...
- ¿Es...? - La incita Kurt, al ver que Rachel no puede continuar
- Gracias por tu disculpa pero, no quiero hablar de esto ahora, tal vez después ¿Si?
- Okay, no hay problema. Te dejare con tus asuntos entonces - Le responde Kurt levantándose - ah, y suerte investigando sobre Yale - Le dice antes de caminar hacia la puerta y salir del establecimiento
Rachel parpadea un par de veces
- ¿Soy tan obvia? - Se pregunta a si misma
- ¿Por qué rompiste con Finn?
Rachel le había dicho que podía preguntar, y eso es lo que estaba haciendo. Pero entonces... ¿Porque la tomó por sorpresa?, ¿Porque sus manos están sudando? y, lo más importante ¿Porque evita mirar a la rubia a los ojos?
- Yo... yo… - De todos los momentos que se podrían escoger, el cerebro de Rachel escoge aquel para quedarse en blanco
Tan, tan, tan, taaaaaaaaaaaaaan
Damn, se puso bueno ¿no?
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Nos leemos luego. A
