CAPÍTULO 9.- "CASTIGO"
«Dile lo que planeas hacer, explícale porqué razón estás aquí»
«Sasuke... Lo siento»
Abrí mis ojos, esas últimas palabras de mi sueño se quedaron sonando y golpeando como un eco interminable en mi cabeza. Por unos momentos imaginé que estaba recuperando la memoria pero me olvidé de ello cuando vi que estaba acostada en una cama que no era la mía, de hecho esa ni siquiera era mi habitación.
Me enderecé sin hacer mucho ruido. La cabeza me dolía y era obvio, la noche anterior estuve bebiendo y lo último que recordaba era haber estado caminando rumbo a casa hasta que perdí la conciencia.
Miré la habitación con detenimiento y era tan normal y simple. Miré mi ropa, traía un camisón de manga corta y mi ropa estaba perfectamente doblada sobre una repisa.
Como si se tratara de un balde de agua fría reaccioné ante el recuerdo de haber intercambiado palabras en la calle con un desconocido. De inmediato me levanté asustada pensando que el tipo pudo haberme llevado a su casa y aprovecharse la situación.
Rápidamente me cambié con mi ropa anterior y al abrir la puerta sentí que el alma se salía de mi cuerpo al toparme de frente con Momoka. Ella estaba a punto de tocar, pues su puño levantado me lo indicó.
—Ah Sakura, te has despertado.
—Mo-mo.. Momoka.
—¿Cómo te sientes? Ah ya sé, te duele la cabeza ¿verdad?
—No sé exactamente cómo es que terminé en este sitio si yo anoche...
—Sí, lo supuse. Ven, vamos a tomar un té.
Se dio la media vuelta y caminó hacia otra habitación, no tuve más opción que seguirla hasta la cocina. La casa parecía estar muy vacía, pues sólo pude ver pocos muebles y las paredes estaban completamente limpias: sin adornos ni nada.
—¿Éste es tu departamento?
—Sí, es el lugar que me asignaron temporalmente —contestó mientras vertía un poco de té en una tacita.
—Es bastante amplio para que vivas tú sola.
—Estoy de acuerdo con eso —me extendió la taza con té.
—Gracias —dije—. Ahora... ¿Podrías decirme cómo es que llegué a tu casa?
—Anoche mientras me preparaba para dormir, escuché que alguien tocaba la puerta. Al principio dudé en abrir pero luego escuché la voz de Daisuke quien te traía cargada. Me dijo que te encontró dormida en la calle, así que me pidió que te hiciera espacio aquí.
—Espera un momento ¿Daisuke me trajo? ¿Yo dormida en la calle?
—Sí ¿pasa lago?
Lo que Momoka decía no coincidía con mis vagos recuerdos. No era precisamente Daisuke el sujeto que vi la noche anterior, aunque no distinguí bien su rostro, su estatura y peinado no eran los mismos, de eso estaba segura.
Por otra parte, posiblemente al desmayarme, el tipo simplemente se fue y me quedé allí tirada hasta que el prometido de Momoka me encontró.
—¿Sakura? —Momoka me sacó de mis pensamientos.
—Lo siento, lo siento —junté mis manos—. Lamento haberte molestado anoche, no debí beber tanto.
—Está bien. No tienes que preocuparte por eso, además es la primera vez que tengo visitas —Momoka parecía estar muy feliz con esa idea.
—También me disculparé apropiadamente con Daisuke.
Mientras seguíamos charlando, alguien llamó a la puerta. Momoka se levantó de golpe para ir a abrir; supuse que le hacía feliz que la visitaran.
—Mira quién ha venido —decía con una enorme sonrisa, a la cual no pude corresponder al ver de quien se trataba—. Sakura está bien —dijo.
El hombre sólo se limitó a mirarme de reojo de pies a cabeza.
—Ah, yo... Por lo de anoche, lo siento mucho —expresé e hice una reverencia.
—¿Verdad que no ha sido nada, Daisuke? Sakura está muy apenada por la situación.
—Deberías moderar tu consumo de alcohol —dijo y tanto Momoka como yo nos quedamos estupefactas.
—Bu-bueno —balbuceé—, no soy una mujer que beba con frecuencia.
—Como kunoichi y ejemplar ninja médico, este tipo de acciones no hablan muy bien de ti —insistió.
—Daisuke, es suficiente —interrumpió Momoka con una ligera expresión de molestia.
—No, él tiene razón —hablé apenada—. Lo siento mucho, discúlpame —nuevamente hice una reverencia—. Momoka, muchas gracias por ayudarme y por el delicioso té; ahora debo volver a casa y preparar todo para el trabajo.
—Sakura, por favor ven a visitarme —pidió casi en súplica.
—Así lo haré, no te preocupes.
Sin decir nada más y fingiendo una sonrisa, salí de aquel departamento con mi terrible dolor de cabeza y el peso de mi conciencia.
(...)
Al siguiente día mientras caminaba hacia la Torre del Hokage, uno de los papeles que llevaba para archivar en los expedientes, salió volando con una ráfaga de aire que se interpuso en el camino. Odiaba que ocurrieran ese tipo de cosas, mas esa vez fue un amable joven quien recogió el papel por mí y se acercó a entregármelo.
—Se le ha caído esto —dijo.
—Sí, gracias —lo tomé.
—¡Ah señorita! Me alegra tanto verla, me quedé preocupado por usted la noche anterior cuando se desvaneció.
—¿Eh?
Comencé a observar bien el aspecto del joven: alto, delgado, cabello atado en una coleta ¡era el de la noche de mi borrachera! Era apuesto, de eso no había duda, y sólo me estaba sintiendo avergonzada por haber causado tantos problemas. Las palabras de Daisuke resonaban en mi cabeza.
—¿Está bien? ¿No le hizo daño el ninja?
—¿De qué habla? —Levanté la mirada— ¿cuál ninja? ¿qué daño?
—Ah vaya —rascó su cabeza—... Luego de que se desmayó yo... Yo la tomé entre mis brazos para llevarla a un sitio seguro pero en el camino apareció un tipo raro y la arrebató de mí antes de que yo pudiera protestar.
—¿Uh?
Abrí mis ojos como platos ante esas palabras.
—Siento no haber sido capaz de hacer más por usted —bajó la cabeza—, debido a que yo no soy un ninja no pude competir contra las habilidades de ese sujeto. Pero usted está bien ¿cierto?
La dulce mirada de sus ojos miel me estremeció el corazón. No recordaba a nadie tan caballeroso como él.
—Sí, estoy bien —sonreí apenada y llevé un mechón de cabello tras mi oreja.
—Me alegra —devolvió la sonrisa—. Bueno, debo continuar.
—¡Ah, espera! No me ha dicho su nombre.
—Khale —dijo— ¿y usted?
—Sakura —contesté sin dejar de verlo.
—Es un lindo nombre. Me gustan las flores de cerezo —viéndolo con más tranquilidad, Khale era tan guapo que hinoptizaba—. Espero que nos volvamos a ver, señorita.
Sólo asentí con mi cabeza y lo vi marcharse. Allí me quedé de pie en medio de la calle siguiendo su figura desvanecerse en el horizonte hasta que un grito detrás de mí erizó mi espina dorsal por el susto.
—¡SAKURA HARUNO!
—¡Ahh! —Volteé espantada abrazando los papeles que cargaba— ¡KAKASHI SENSEI! —Exclamé enojada al ver que se trataba de él y quien no dejaba de reírse— ¡¿Cómo puede ser tan malo?!
—Lo siento. No debes bajar tu guardia.
—Es usted tan cruel.
—No olvides lo de machista y eso.
—Cielos —llevé una mano a mi pecho—... No vuelva a hacer algo así, casi me desmayo del susto.
—Hablando de desmayarse —sobó su mentón—, necesito hablar contigo jovencita. Me ha llegado información no muy agradable sobre ti.
—¿De qué habla?
—Ehh... Vayamos a mi oficina. La calle no es un sitio seguro para regañarte y castigarte.
Sus palabras fueron tan directas que me incomodé y retrocedí unos cuantos pasos sin quitarle la vista de encima.
—¿Qué pasa? —Me preguntó.
—¿Qué quiere hacerme? —Pasé saliva.
—Ah ya veo —masculló para sí mismo y se cruzó de brazos—. Y dices que yo soy el pervertido por leer Icha icha paradise.
(...)
Coloqué cada expediente del hospital en el archivero. Kakashi sensei estaba sentado en la silla frente a su escritorio golpeando la superficie con sus dedos uno tras otro.
—¿Acabaste? —Preguntó y me di la media vuelta.
—Sí.
—Bien, hablemos de lo que hiciste —carraspeó—. Veamos —tomó una libreta del escritorio y empezó a hojearla hasta que se detuvo en una página en particular —... Aquí está. Ninja médico Sakura Haruno presenta pérdida de conciencia por estado de ebriedad de segundo grado. Se añade que la susodicha estaba dormida en la calle que se conecta con el mercado local a altas horas de la noche del sábado pudiendo causar algún accidente.
—¡¿Qué?! —Me ofendí al escuchar ese reporte— Eso es patético. ¿A quién le interesa tanto mi vida privada como para venir a pasarle el chisme?
—Se llaman Relaciones Públicas —Kakashi empezó a anotar algo en una hoja—. Eres parte del sistema que gobierna este país al ser una de los principales ninjas médicos de Konoha. Por mantener nuestra buena imagen y evitar rumores y escándalos, debemos actuar con cautela y discreción.
—Usted lee Icha icha en la calle. Incluso lo hacía frente a su equipo de 3 adolescentes.
—No me contradigas Sakura —tomó el sello y lo estampó en la hoja luego me la extendió—. Toma.
—¿Qué es esto?
—Una multa —dijo sonriendo.
—¡¿QUÉ?! ¡¿Va a multarme por disfrutar un poco de mi libertad?!
—No, te estoy multando por quedarte dormida en la calle en segundo estado de ebriedad y arriesgar el prestigio de los ninjas médicos.
—Kakashi sensei, usted se acaba de inventar esta ley. Además yo no dormí en la calle, me desmayé y —recorde a Khale—... ¡Es cierto! Ese chico me rescató hasta que Daisuke me robó de sus brazos.
—¿De qué estás hablando Sakura? ¿Seguiste bebiendo?
—¡Kakashi sensei! —Hice un berrinche y él se rió. Me sentí de doce años otra vez.
—Entiendo que sólo hayas bebido un poco, pero no puedo pasar por alto este tipo de cosas y debo ser justo.
—Fue Daisuke ¿verdad? Él le contó el chisme.
—¿Daisuke? Ah, ah —chasqueó los dedos—, bueno me pasó el reporte.
—Maldito desgraciado —dije en voz baja y apreté los puños.
—Entonces pasas a la oficina de Recaudación y pagas tu multa —dijo—, a menos que quieras hacer servicio comunitario.
Tomé la hoja del escritorio sin dejar de verlo directamente a los ojos.
—Usted necesita casarse para dejar de ser tan amargado.
—¿Sabes qué pienso? —Se recargó en su silla— Te voy a mandar a una misión muy divertida.
(...)
Tuve que pedirle a Ino que me cubriera el turno ya que Kakashi me había dado más trabajo como castigo por grosera.
Ino no podía creerse el asunto de pagar una multa por poner en riesgo la imagen del hospital.
Lo peor del asunto no era tener una misión extra, sino que tenía que ir con ese chismoso de Daisuke y ayudarle por el resto del día.
Ni siquiera sabía cómo encontrarlo, él era muy misterioso y aparecía cuando menos me lo esperaba. Me sentía mal por Momoka, ¿quién querría casarse con un tipo así?
Finalmente me detuve frente al bosque en un pequeño monumento.
—¡Daisuke! —Grité irritada— ¡Donde quiera que estés ya aparece, maldita sea!
Hubo un rato de silencio, luego el aleteo de las aves se escuchó y sopló un ligero viento. No hubo respuesta de su parte y furiosa decidí marcharme. Me di la media vuelta y me topé con él.
—¡Con que finalmente llegaste! —Reclamé— ¡Tú maldita sabandija! —Le di picones en su pecho con mi dedo índice— No sé por qué me odias tanto si no te he hecho nada, y en cambio vas y le cuentas todo el chisme de mi borrachera al Hokage.
Apartó mi mano de un sólo movimiento pero sin soltar mi muñeca y sin quitar su vista de mí. Esa seriedad que lo caracterizaban me estremecía como los ojos de Khale.
—¡Ya suéltame! —Me solté de su agarre.
—Vamos —fue lo único que dijo y caminó.
—¿A dónde?
—El Hokage me ha informado que deberás ayudarme por el resto de este día. Así que tienes mucho trabajo por hacer.
—¿Puedes hablarme claro y decirme qué es lo que voy a hacer a parte de estarte siguiendo como perro?
Detuvo sus pasos y por momentos me sentí mal de haber sonado tan grosera.
—Tsk —chistó—... Con razón te multaron, no tienes ni una pizca de educación.
—¿Ah? —Sentí que la sangre me hervía— ¡Yo no estaba dormida en la calle! Estaba siendo rescatada por un gentil caballero cuando me arrebataste de sus brazos.
—Gentil caballero —repitió en tono de burla y siguió caminando—. Date prisa o informaré al Hokage que también estabas medio desnuda y todavía traías la botella de alcohol en la mano.
Ese Daisuke era lo peor. Cada vez era más insolente conmigo y yo ni siquiera sabía por qué.
Furiosa seguí sus pasos hasta que llegamos a una bodega solitaria. Allí se detuvo y después se giró para verme.
—¿Es aquí? —Pregunté— ¿Qué tengo que hacer?
—Quítate la ropa —contestó.
—¡¿QUÉ?!
¡Hola! Como ya leyeron, no se trata ni de Neji ni de Itachi, lamento la ilusión.
Muchas gracias a quienes comentaron el capítulo anterior, sus opiniones son bien recibidas. Para la chica que me preguntó si lo que le hicieron a Sakura le afecta a su salud, pues sí, en capítulos futuros notarán que Sakura experimentará algunas dolencias pero pronto sabrán a qué se debe. ¡Nos estaremos leyendo pronto!
