Hiro y Vanellope estaban caminado, el uno al lado del otro, no habían dicho palabra alguna desde el baile, solo estaban caminando y disfrutando de la vista, el aire soplaba levemente, había antorchas que iluminaban el camino y la luna estaba llena esa noche, frente a ellos, se podía ver el inmenso océano, era hermoso.
-Buena fiesta-dijo Vanellope para romper el silencio.
-Oh, gracias-Hiro-Aunque fue mi hermano el que la organizo.
-Ah, bueno, sabe hacer fiestas.
-Si-Hiro-Creo que todo esto lo hizo, solo para que yo pudiera verte de nuevo.
Vanellope lo miro y sonrió.
-Wow, me siento alagada.
Hiro se rio y la miro.
-Te ves preciosa esta noche, no pienses mal, tu eres preciosa por naturaleza, solo que esta noche, y no quiero que me malinterpretes, te… tu… te ves bien.
-Bueno, quería verme bonita para ti.
-Pero si ya eres bonita-Hiro.
-Oh vamos, no es verdad.
-Lo eres-digo Hiro deteniéndose y tomándola de la mano-Tú eres bonita.
Vanellope se detuvo y se sonrojo.
-Bueno, tú no eres tan feo.
Hiro la soltó y comenzó a reírse.
-Viniendo de ti es un cumplido.
-Y eso es todo lo que vas a conseguir zapatos amarrados.
Hiro volvió a reírse.
-Zapatos amarrados, no espera, tengo uno mejor, pies de mantequilla.
-¿Pies de mantequilla?-Hiro-¿Es lo mejor que tienes?
Vanellope miro al suelo mientras seguía pensando en un buen sobrenombre para Hiro.
-¿Príncipe encantador que cuando baila parece que tiene ardillas en el pantalón?
-Mejor, pero muy largo.
-Tengo poco tiempo, tengo que trabajar con lo que tengo.
-Te entiendo-dijo Hiro mirando hacia el océano-Bueno, la comedia termino, ven, quiero mostrarte algo.
Hiro la tomo de la mano y comenzaron a caminar.
-¿Cuándo me presentarás a tu hermano?-pregunto Vanellope-Tengo ganas de conocerlo, has hablado maravillas sobre el.
-Mi hermano es genial-dijo Hiro mirándola-Te agradara y tu a el, digo, organizar una fiesta en tu honor.
-Oh para-dijo Vanellope sonrojada.
Hiro sonrió.
-Le vas a caer bien, pero, no tenemos prisa, la noche es joven, tengo tantas cosas que quiero enseñarte.
Vanellope se congelo, no tenemos prisa, eso no era cierto, Vanellope no quería que Hiro la viera toda despeinada y con el vestido destruido y hecho jirones, y ni siquiera quería imaginarse que le harían a sus pobres amigos lobos y a los ratones si los encontraban, tendría que abandonar antes de la medianoche.
Pero cuando estaba a punto de decírselo a Hiro, se dio cuenta de que estaban frente a una pared de arbustos, con flores de todos colores, Hiro abrió la pared y Vanellope quedo asombrada, era una puerta.
-Un jardín secreto-dijo.
Hiro asintió con la cabeza y la hizo pasar, ella entro y vio que estaba rodeado por la pared cuadrada, no había techo y la luz de la luna lo iluminaba, además, el suelo era pasto completamente y había un árbol de cuya rama, colgaba un columpio.
-Ven-dijo Hiro tomándola de la mano nuevamente y luego la llevo hasta el columpio, ahí, la sentó.
-No me subía a uno de estos desde que era niña-dijo Vanellope.
-Pues vamos a cambiar eso-dijo Hiro.
Comenzó a columpiarla lentamente, Vanellope reía de felicidad. Luego, Hiro aumento un poco la intensidad, pero nunca llego a ser demasiado fuerte, Vanellope iba hacia adelante y hacia atrás, muy contenta, cuando de repente, sintió que algo se le escapaba de su pie…
-Oh-Dijo Vanellope mirando al suelo, donde estaba su zapatilla.
-Déjame-dijo Hiro, la detuvo suavemente y luego corrió hasta donde la zapatilla había caído, la tomo, la levanto y luego la examino-¿De cristal?
Vanellope asintió con la cabeza.
-¿Eres rica?
Vanellope negó con la cabeza.
-Es muy linda, pero, ¿de donde sacaste algo así?
-Fue un regalo-Vanellope-De un amigo.
-Pues debe ser un muy buen amigo-dijo Hiro mientras le ponía la zapatilla de nuevo a Vanellope en el pie.
-Si, lo conocí esta noche.
Hiro no podía dar crédito a lo que escuchaba.
-Tu, eres increíble-dijo Hiro-No dejas de sorprenderme.
-Oh vamos, no soy así.
-Si lo eres, una protectora de los animales, buscadora de fresas aunque no sea temporada, trabajadora, chistosa, bailarina, que hace amigos en menos de una hora y vienes a la fiesta usando el vestido más hermoso que he visto en mi vida, además, las zapatillas son todo un detalle.
-Bueno, tú también eres peculiar, un príncipe que lo último que quiere es ser rey, cuyo hermano es su modelo a seguir, oh, y que le gusta ensuciarse las manos trabajando.
-Bueno, creo que los dos somos bastantes peculiares.
-Si, yo también lo creo…
Vanellope se había puesto de pie y sin querer, sus pies e habían cruzado y la habían hecho caer hacia adelante, por suerte, Hiro la atrapo, aunque no pudo mantenerse en pie y los dos cayeron al suelo, Vanellope estaba encima de el, los dos comenzaron a reír y luego Hiro cambio las posiciones, haciendo girar a Vanellope, ella se rio y Hiro también mientras sus ojos se cruzaron.
Hiro comenzó acariciarle la mejilla y luego, sus labios se acercaron a los de ella y después… la beso.
Fue un beso corto pues rápidamente, Hiro se alejo de ella y se puso de pie, apenado.
-Vanellope, lo siento, yo no…
Vanellope se puso de pie y lo tomo de la mano.
-No, no te preocupes-dijo con sinceridad-No estuvo tan mal.
Hiro dio una sonrisa forzada, pero Vanellope se acerco a el y lo beso en la mejilla.
-Vamos-dijo Vanellope sonriendo-No dejemos que esto nos arruine la velada, esta saliendo de maravilla.
Hiro le dio una sonrisa sincera y asintió con la cabeza.
-¿Te importaría que bailemos aquí?-le pregunto Vanellope-No es que no me guste la atención de todo el mundo, pero… sería mas especial para mi si solo estamos tu y yo, solos.
-Claro-dijo Hiro, pues a el también le gustaba pasar desapercibido, lo de la pista hace unos momentos, había sido una excepción.
Así Hiro y Vanellope comenzaron a bailar ahí, completamente solos y felices, se sentían mas a gusto ahí solos que con un montón de miradas sobre ellos, Vanellope sentía mariposas en el estomago, al igual que Hiro, los dos se tomaron de la mano y dieron una vuelta mientras reían.
-¿Es incomodo caminar con esas zapatillas?
-Para nada, son muy cómodas.
-Se nota-dijo Hiro-Te sabes mover.
-¿Vas a repetirme lo mismo toda la noche?
-¿Vas a repetirme que mal bailo toda la noche?
-Podría.
Siguieron bailando por un rato y luego se detuvieron.
-¿Qué pasa?-Vanellope.
-Quiero enseñarte una cosa mas-dijo Hiro-Mí… sitio.
-Oh tu famoso sitio.
-Si, ven a conocerlo, luego, te presentara mi hermano, a mi tía y a mi cuñada, van amarte.
-¿Estás seguro de eso?
-Si, ¿quien no ama a una fastidiosa chiquilla habladora?
Vanellope se rio y Hiro la tomo de la mano, salieron del jardín secreto y caminaron de nuevo hacia el castillo.
-Tenemos toda la noche después de todo.
En ese momento, Vanellope se olvido de la advertencia de Ralph.
