Capítulo ocho

Me estaba paseando muy nerviosa por la habitación. Hacía mucho frío, pero mi hermanita estaba sudando desde hace casi media hora. Con temor me acerqué a ella para obligarla a beber un poco de agua, se negaba a abrir sus ojos y su fiebre no hacía nada más que aumentar.

-Mamá- jadeó después de beber- , quiero a mi mamá.

-Tranquila- susurré tomando su mano -, muy pronto verás a mamá, pero debes recuperarte primero.

-Tengo hambre. Alice, por favor, dame comida tengo mucha hambre.

Pude sentir que mis ojos se llenaban de lágrimas. Ver a mi hermana pequeña suplicar por comida me había roto el corazón en mil trozos que sangraban cada uno de manera independiente. Besé su frente antes de alejarme corriendo hacia el baño para llorar un poco.

Edward me miró frunciendo el ceño mientras pasaba por su lado, pero no me importó, ya que necesitaba llorar para sentirme un poco mejor y poder pensar algo ,más fríamente.

Encerrada en el baño me senté sobre el frío suelo y lloré hasta que mis ojos comenzaron a doler. Me sentía cansada de toda esta mierda, era como si mi vida hubiese terminado incluso antes de comenzar. Tal vez es el momento de dejar a los sentimientos encerrados y comenzar a pensar en alguna estrategia que pueda sacarnos de aquí.

-Ya le ha bajado la fiebre- susurró Edward-, creo que tiene una gripe muy fuerte y puede empeorar.

Acaricié sus ojeras timidamente con mis dedos. Su piel, pese a estar muy pálida, era muy suave y pude sentir como un suspiro escapaba de sus labios antes de que Edward sujetara mis manos con las suyas.

-No hagas esto- susurró frunciendo levemente el ceño.

-¿Por qué no?- pregunté sintiéndome algo herida- Eres mi hermano y siempre hemos sido muy cercanos.

- Alice, las cosas han cambiado; tú haz cambiado. Ya no eres una niña y... eso me incomoda.

-¡No entiendo!- exclamé cruzando los brazos sobre el pecho- ¿por qué ya no soy una niña? ¿qué quiere decir eso?

-No eres tan ingenua, Alice- me sujetó del brazo para acercarme un poco más hacia él-. Te conozco de toda la vida y no eres tan inocente como para no comprender lo que te digo.

-Tal vez piensas que no soy una niña porque he comenzado a preocuparme un poco más de mi aspecto, ¡pero eso no lo define todo!

-No es solo eso- bajó la mirada un tanto avergonzado-. He notado que te ha comenzado a crecer el pecho y se que Jasper se fija también en esas cosas.

Me quedo mirándole sorprendida y algo intimidada. Si, se que ha comenzado a crecerme el pecho, pero en el fondo estaba esperando que eso no se notara. No quería que nadie se diera cuenta de ese pequeño detalle ni de que habìa dejado de usar mi brasier porque ya me habìa quedado pequeño. Me quede mirándome las manos durante casi cinco minutos mientras los ojos de Edward recorrían mi rostro. Me sentía avergonzada y no quería volver a mirarle a los ojos nunca màs.

-Lo siento mucho-susurrè-, intentare mantenerme alejada de ti para no incomodarte nunca màs.

-No te pongas triste- mi hermano parecìa algo apesadumbrado-, tienes que pensar que todo lo que hago es para que Cynthia y tu estèn lo mejor posible.

Asentì una sola vez antes de sentarme en la cama junto a mi hermanita pequeña. Ella aùn tenìa fiebre y deliraba de vez en cuando mientras en la cama de al lado Jasper dormìa profundamente. No pude evitar preguntarme què fue lo que le motivó a besarme, en mi mundo es algo extraño que una persona que te ha odiado desde que tienes memoria te bese de la noche a la mañana. Es un chico guapo, de eso no hay duda, pero no es como los chicos que suelen gustarme. A mi siempre me han gustado los chicos con el cabello negro y una sonrisa bonita; èl tiene la sonrisa, pero su cabello es rubio y no creo que los chicos rubios sean lo mejor del mundo.

De todas formas, espero que el beso se quede como un secreto y que no se vuelva a repetir. No quiero ni siquiera pensar en lo que dirìa mamà si es que se entera ni en los múltiples castigos a los que me verìa sometida por ser tan cariñosa con mi primo... No puedo evitar preguntarme si es que Edward tambièn serìa castigado por mirarme el pecho, se supone que los chicos hacen esas cosas pero no estoy muy segura que mirar el cuerpo de tu hermana sea algo realmente permitido.

-Alice, deberìas dormirte- mi hermano colocò una vieja manta sobre mis hombros-. Es tarde y Cynthia no mejorará solo porque tu te pases la noche entera cuidàndola.

-Quiero estar aquì por si necesita algo- respondì-, ademàs ya no tengo sueño.

-Te saldràn ojeras- murmurò sonriendo por un segundo- y te volveràs fea.

-Eres mi hermano, se supone que debes pensar que siempre soy fea.

-Es que ya no me pareces tan fea Ali- me mirò directamente a los ojos y pude sentir una pequeña sensaciòn de incomodidad en la boca del estòmago-. Me parece que incluso podrìas a llegar a ser bonita si es que te lo propones.

Algo estaba marchando mal; una cosa es que mi primo en un impulso diga que le parezco guapa. Vale, lo acepto, puede ser que lo piense porque no ha visto a màs chicas a su alrededor durante todo este tiempo. Pero otra cosa muy distinta, es que Edward, mi hermano, comience a decir que le parezco menos fea. No quiero pensar mal, ni dejarme llevar por suposiciones, pero me da un poco de miedo pensar que tal vez mi propio hermano està comenzando a sentir algo incorrecto por mì.

Besè a Jasper y creo que con ese error me basta. No quiero hacer màs estupideces durante el tiempo que me toque permanecer aquì encerrada...

Vale, se que he tardado mucho y que este capìtulo es demasiado mediocre pero lo cierto es que tuve una pequeña recaída en eso de la bulimia y mi psicologa me recomendò alejarme del internet... bueno me obligaron, pero el asunto es que me han dado el alta de nuevo y tengo autorizacion para estar aqui y les pido paciencia ¡està bien? muchas gracias por leer n.n