Hurgando en el pasado
- Valla, valla, valla. Pero si es mi arquero favorito. - Kory salió de detrás una columna del complejo departamental-
Ella se veía bastante bien. Lucía un hermoso vestido verde esmeralda y a pesar de ese bultito; Roy debía admitir que la pelirroja se veía bastante sexy por lo que tuvo que tragar saliva para desviar sus pensamientos.
- Valla pero si es la ramera Wayne.- el poco sutilísimo de Harper era innecesario pero era inevitable, aparte de estar molesto por el hecho de que la hechicera se entregara a otro hombre, estaba molesto por la aparición de esa terrible mujer.
- Hay no querido… déjame adivinar, ¿tus pensamientos están frustrados?, descubriste a tu bruja con mi marido y eso… no puede soportarlo tu pantalón.- decía una muy seductora Starfire.
Ambas manos se posaron sobre su poderoso pecho, sus dedos recorrían un camino imaginario hasta bajar a su pantalón, sus ojos picaros miraron hacia dentro cuando sus dedos tiraron de la pretina; él la quitó de inmediato, ella no tenía derecho a jugar así con sus sentimientos.
- Yo puedo ayudarte y lo sabes.-
- No, tú eres peor que ella, al menos Raven nunca mintió respecto a sus sentimientos.- le dijo caminando hacia la salida.
- Hmm… no puedes ocultarlo. Solo estoy aquí para proponerte un trato cariño. Si quieres recuperar a tu bruja tienes que hacer lo que yo te diga- la pelirroja lo abrazó por detrás.
Roy lo pensó un momento, se dio la vuelta y acorraló a la pelirroja contra la pared presionando sus muñecas, sus rostros estaban muy cerca pero ella no tenía ni una pizca de temor, es más parecía que lo estaba disfrutando; la inexpresiva mueca de su cara se trasformó en una sonrisa de victoria.
- Tú me ayudas a que Richard regrese conmigo y obtendrás a la bruja-
- ¿Por qué crees que lo haría?-
- Porque la amas, porque yo puedo devolvértela-
Entonces Roy la soltó. Odiaba a Richard, la odiaba a ella pero también amaba a la hechicera. No importaba cuan ridículo sonara ahora pero estaba dispuesto a hacer lo que sea para tenerla costase lo que le costase; después de todo solo estaría abriéndole los ojos ¿no?
No. Esto estaba mal, muy mal. No podía hacerle esto a Raven. Mientras la observaba estando al lado de Nightwing. Ella estaba feliz y eso… no podía quitárselo. No él. Cuando los nuevos titanes se marcharon y solo quedaron Cyborg, Raven, Richard y él; Roy se puso en pie abruptamente.
- Nightwing… Raven. Necesito hablar con ustedes.-
Los tres se quedaron sorprendidos, esta era actitud poco usual en él. Nightwing también se levantó intempestivamente pero no con intenciones de hablar, Raven lo sostuvo de la manga del traje para evitar que él hiciera algo que no debía.
- Bien… No creo que necesiten un mediador. Confío en Raven.- Cyborg estaba a punto de marcharse cuando Roy lo detuvo.
- Espera, necesito que también lo escuches.-
Nightwing lo pensó unos segundos y aunque detestaba el hecho de escuchar al traidor tenia un poco de curiosidad por lo que tenía que decir. En cambio Raven no quería escucharlo, la jaqueca no había cedido y estaba consumiendo más energía de la que requería. Cyborg también estaba intrigado y si todo era para proteger a sus amigos merecía saberlo.
- Te doy cinco minutos.-
Roy suspiró – Bien. Antes que nada… Raven, quiero pedirte una disculpa por mi comportamiento el otro día, sé que no tenía derecho porque tú… lo amas a él. Aunque desapruebo esta unión, me da gusto que al fin te hayas deshecho de algo que empezó mal Richard; Raven merece ser mas que tu amante y juro por Dios que si no la conviertes en tu esposa legalmente, voy a matarte.-
Nightwing frunció el entrecejo al escuchar todas esas palabras. Raven estaba sorprendida al igual que Cyborg pero por un momento Richard perdió la cordura y sujetó al arquero por el cuello de su uniforme, tanto Raven como Cyborg intentaron detenerlo.
- ¿Ahora quieres darme clases de moral cuando tú traicionaste mi confianza?-
- Richard, suéltalo por favor.-
- ¿Puedes soltarme?, aun no termino.-
Richard lo soltó no porque él se lo pidiera sino porque su hechicera se lo había pedido, Roy se reacomodó el cuello del uniforme y continuó hablando.
- Ella lo sabe todo, sabe sobre su romance y quiere destruirlos a como dé lugar.-
- ¿Cómo sabes eso?-
Roy se aclaró la garganta y respondió la pregunta de Cyborg; les dio los detalles, uno por uno hasta la más mínima tilde. En dos o tres ocasiones Cyborg tuvo que detener a Richard antes de que éste golpeara al arquero pero Raven estaba incrédula, sorprendida. Temerosa no pues era una guerrera pero si antes ya tenía la apatía de la Liga de la Justicia, ahora la tendrían persiguiéndola y una cacería de brujas era lo que menos necesitaba en este momento.
- No lo permitiré, escúchame Raven, no voy a dejar que nos destruya. Te amo, lo sabes- le dijo mirándola directamente a los ojos
- No te preocupes por mí, debes arreglar esta situación lo más pronto posible y Roy… por favor, no hagas lo que ella te pide.-
- No lo haré linda, solo quería que lo supieran-
- Pues gracias por decirnos y Harper, no llames linda a mi mujer-
Por buena o mala fortuna, el celular de Richard empezó a sonar antes de que se volviera a enfrentar ese par. Richard respondió mientras se alejaba del grupo, pero sin dejar de observar a la hechicera y sus pocas pero expresivas reacciones.
Cyborg colocó sus manos alrededor de los hombros de Raven pero ella rechazó amablemente mientras volvía a su asiento, se veía entera pero por dentro estaba totalmente deshecha; Nightwing lo podía notar a la distancia. Por otro lado, lo que Richard había escuchado estaba poniéndolo de muy buen humor pero… debía hacer un largo viaje. Cuando Richard colgó se acercó de inmediato a su novia.
- Tenemos que irnos Raven.- le tendió una mano para que se pusiera de pie.
Raven hizo un gran esfuerzo para ponerse en marcha, ahora todo estaba dándole vueltas y sentía la comida subir por su garganta. Tuvo que respirar un par de veces para que esa sensación pasara. La mano de Nightwing en la suya estaba brindándole una sensación única y confortable. Escuchó a Richard decir que la llamada provenía de Ciudad Gótica y que debía marcharse temprano mañana, que esto era realmente bueno para ambos y que al fin todo se estaba reacomodando; Raven tenía un mal presentimiento.
No se despidieron, al menos no como regularmente lo harían puesto que… bueno, el que hubieran medianamente hubieran arreglado las cosas no quería decir que la amistad estuviera restructurada. En realidad, nada había cambiado entre los dos hombres pues tan solo habían sido unas palabras de advertencia. Durante las horas siguientes Raven no dijo nada, Richard temía que ella no lo soportara pero ¡vamos! Es Raven, ella lo soportaría; había pocas cosas que ella no soportaba pero esta no era una de ellas. Cuando Richard aparcó en el lugar designado respiró hondo y lo sacó lentamente, la esperanza de deshacer un matrimonio maldito era la fuerza necesaria para soportar lo que vendría, ¿no?
Cuando se dio cuenta, Raven le miraba incesante desde el lado del copiloto; parecía que lo estaba analizando todo aunque en su expresión no se veía ni una sola arruga, ni el ceño fruncido tan solo una violácea mirada penetrante y dura. Esa mirada la reconoció de inmediato, de hace algunos años cuando la bella bruja estaba a punto de convertirse en un maldito portal. Por los siguientes treinta segundos pudo distinguir en esos ojos tristeza, desesperación y… miedo. Miedo de perderlo a él y que se perdiera en el camino. Esto la estaba destruyendo mentalmente, la torturaba hora con hora sin que él pudiera hacer nada o quizás… lo hacía, era culpa suya que Raven estuviera en esta situación, ¿no?, se detestaría a si mismo si le fallaba porque en realidad la amaba pero ¿ahora quién era el demonio?, por hacerla sentir de esa manera.
- Lo lograremos Raven, te lo prometo.- le dijo sinceramente, ella tomó su mano.
- Lo sé. Vallamos a dormir.- le dio un beso en la mejilla y salió del auto.
Richard también lo hizo, cuando la alcanzó le tomó de la mano y juntos se adentraron en el complejo. En el departamento, Richard se dirigió a la habitación para preparar sus credenciales que era todo lo que poseía. En cambio Raven se dirigió a la cocina a preparar una buena taza de té. Se sentó cerca, en uno de los banquillos de la cocineta mientras masajeaba sus sienes. Richard observó la escena desde la puerta abierta de la habitación.
Raven sintió sus manos en los hombros dándole un pequeño masaje, él siempre tan caballeroso. La tensión acumulada dolía y mucho. Nightwing pasó de sus hombros a su cuello, se sentía bastante bien, luego mientras una de sus manos seguía masajeando la zona, la otra viajaba lentamente hasta su pecho. Nightwing la besó tiernamente pero Raven estaba demasiado agotada como para tener sexo con él así que lo detuvo.
- Disculpa, no era mi intención.-
- Solo estoy cansada Dick, tal vez podríamos dejarlo para tu regreso.-
- Esperare ansioso.-
La tetera comenzó a saltar. Nightwing preparó su té, la cargó en brazos y la llevó hasta la cama. A pesar de todo él seguía siendo un hombre educado. Ella terminó de beber su té y el continuó con la relajación muscular para su hechicera, pronto ella se quedó dormida; la observó detenidamente, definitivamente esto valía su lucha.
Hola, buenas noches queridos lectores.
Hoy vine con un capitulo cortito lo se pero mientras armaba mi maquiavélico plan de como continuar la trama siniestra, se me ocurrio que debía hacerlo en dos partes: esta y el que viene; por otro lado muchas gracias por todavía seguir aquí y si no les es mucha molestia quisiera pedirles que se dieran una vuelta en la sección Anime/Manga: Sailor Moon con mi historia "el poder del amor". Ya se, nada que ver con Teen Titans pero quise incursionar en algo nuevo.
Muchas gracias por sus comentarios, de verdad es un placer poder estar en cada una de sus pantallas. La siguiente historia a actualizar es PSP II.
