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POR ESO TE AMO
Abril está en su departamento preparando la cena.
Va a preparar mucha comida porque tiene visitas, y las visitas son nada más ni nada menos sus amigos tortuga, y como los chicos Hamato comen mucho, tiene que preparar mucha comida.
Cuando se dio cuenta que ya no tiene queso parmesano, le pidió a Casey que fuera a la tienda por más.
¡TOC! ¡TOC!
Oye que tocan a la puerta y va a abrir.
- Ya regresé. – es Casey – Espero que los chicos no me hayan ganado. – le entrega el queso a Abril.
- Todavía no llegan… - Abril se cuenta de un detalle – Casey… - dice en un tono de enojo.
- ¿Qué? No me digas que no es queso parmesano. -
- Sí es parmesano, pero te pedí que trajeras más porque ya se me acabó y no tengo para preparar el pollo parmesano. –
- Pues traje el queso. –
- ¡Pero esto no alcanza! –
- ¡Pero nada más me dijiste que fuera por queso pero no me dijiste cuánto! -
- ¡Alguien con sentido común hubiera traído más de 100 gramos! –
- ¡Si ya sabes que yo no tengo sentido común me hubieras dicho que necesitas más de 100 gramos de queso parmesano! –
Abril calla.
Es cierto.
Alguien como Casey siempre hay que decirle lo que tiene que hacer.
Entonces, ¿por qué lo ama?
En eso…
¡PAF!
Alguien abre la puerta empujando a Casey y él casi cae.
- ¡Hey! –
- Pues quítate. – es Rafael.
Entran las cuatro tortugas ninja adolescentes mutantes haciendo gala de la habilidad de disfrazarse (esta vez prefirieron entrar por la puerta, como hace cualquier humano, en vez de entrar por la ventana, como hace todo ninja).
- Hola Abril. – saludan las tortugas más educadas.
- Espero que no hayamos llegado tarde para la cena. – dice Miguel Ángel.
- Más bien llegaron tempra. – dice Casey.
- Fue Mikey quien insistió en venir cuanto antes. – dice Donatelo.
Rafael y Miguel Ángel van a sentarse al sofá y prenden la televisión.
- Entonces – dice Leonardo – podemos ayudarte en algo, Abril. – se quita la sudadera, la cuelga en el perchero, va a la cocina y se pone el mandil.
Donatelo también entra a la cocina para ver en qué puede ayudarle a su amiga.
Leonardo lava los utensilios que Abril usó, y Donatelo los enjuaga y los seca.
- Gracias. – Abril entra a la cocina - Casi acabo. Sólo necesito más queso parmesano antes de meter el pollo al horno, pero se me acabó y... –
- Iré por más. – dice Casey asomándose a la cocina - ¿Cómo cuánto más, Abril? -
- Otros 100 gramos, por favor. –
- Voy que vuelo. -
Casey desaparece en un parpadeo.
Abril sonríe.
Por eso lo ama.
Casey no tiene sentido común como ningún hombre lo tiene, pero si lo regaña por alguna cosa, no tiene que volver a regañarlo otra vez por lo mismo.
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Muchas gracias por leer.
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