Hey! aqui estoy otra vez. Antes de comenzar con el capitulo, les hago una aclaracion.
La modalidad de mis flashbacks se manejara con los corchetes, la razon es que no me gusta estar anunciando cuando empieza el Flashback y cuando termina. Siento que le quita un poco de la escencia a la historia. Bueno, cuando abra corchetes sera el inicio del flashback y cuando los cierre pues ya habra terminado, ya saben...
Bueno, sin otra novedad por el momento los dejo con el cap ¡Disfrutenlo!
Cap. 9 Banquete
Unos pies se arrastraban perezosamente sobre el asfalto. El sol estaba en lo alto de su cabeza, cocinándole en cráneo y haciéndole sentir más cansancio del que ya tenía. Su atuendo consistía en un short negro, tenis y playera azul celeste. Sapphire casi se arrastraba en dirección al departamento, con rostro cansado, llena de tierra y con los brazos oscilando torpemente a ambos lados de su cuerpo.
Odiaba el futbol, le había perdido todo tipo de afecto a ese deporte gracias a Aiko. Debió de rechazar la oferta de entrenar con ella cuando tuvo la oportunidad. Y es que siendo ella la capitana del equipo, se tomaba demasiado en serio los entrenamientos. 200 ¡200 abdominales! Todavía no era capaz de entender cómo demonios había hecho tantas, a partir de la número 60 dejo de sentir los golpecitos que su amiga le daba mientras decía "todavía está muy flácido ¡otras 60!". Se quedo casi inconsciente sobre el pasto, aprovechando sus 7 minutos de descanso (que más bien parecieron ser segundos) y su amiga la puso a trotar junto con todo el equipo 15 minutos para que se relajaran. A cada minuto, Sapphire sentía que desfallecía, le gustaban los deportes y hacer ejercicio, por supuesto, pero como todo ser humano, tenia limites; cosa que, al parecer, no existía para su amiga. Después de casi una hora de calentamiento, se pusieron a jugar. Sapphire pudo notar que el resto del equipo tenía una condición bastante buena, pues a pesar de que también se agotaban, el cansancio de ellos no era nada comparado con el suyo. Estuvo jugando alrededor de 2 horas (que parecían ser milenios, fue ahí cuando Sapphire se pregunto si el reloj de Aiko funcionaba bien) y finalmente entre, saques, patadas, derrapes y muchos, pero muchos golpes, Aiko anuncio que el entrenamiento había finalizado. Sapphire estaba agradecida de que siguiera viva, pero en ese momento se le acerco Aiko preguntándole su opinión sobre la práctica. Alcanzo a articular un "bien" cuando Aiko la jalo del brazo y diciéndole (a decir verdad era una invitación; pero dado el tipo de invitación que solía hacer la morena, se podría decir que era casi una orden) que tendría que venir la practica siguiente. El terror se reflejaba en los ojos de Sapphire ¿pasar por todo eso… de nuevo? Tan rápido como sus energías le permitieron soltó un "no, gracias" y salió como pudo de ahí, en dirección a su hogar.
Entro al edificio y el conserje la miro con asombro, o quizás miedo; seguro pensó que se trataba de un muerto viviente, pero no. Era Sapphire, completamente agotada y con un único objetivo: llegar al departamento y ahogarse en la bañera. Presiono el botón que llevaba el ascensor a la planta baja y se recargo en la pared, escurriéndose lentamente hasta quedar sentada en el frio mármol del lugar.
– Ohm… ¿señorita? –escucho al cabo de un par de minutos después.
Sapphire volteo la mirada y observo a varios señores vestidos de traje que aguardaban dentro del ascensor.
–… ¿Sube? –pregunto uno que tenía el cabello negro y barba de candado.
Sapphire no se molesto en contestar, ocupo sus fuerzas en levantarse y subir al elevador, al tiempo que los señores le dejaba algo de espacio.
– ¿Se encuentra bien? –pregunto el mismo señor, mirándola con preocupación al ver que se tambaleaba ligeramente.
La castaña solo lo volteo a ver y le sonrió vagamente, algunos de los señores que se encontraban a su lado la miraron con algo de miedo, pues así como estaba; tambaleante, sucia, cansada y sonriente, daba la impresión de que estaba borracha (o drogada), sin embargo el señor con la barba de candado entendió ese gesto como si le hubiera dicho "descuide, estoy bien" Aunque la castaña no tenía intención de transmitir ni una ni otra cosa; sonrió porque no le quedaban fuerzas para decir un "si". Solo quería llegar a esa bañera y dormirse.
Abrió la puerta del departamento. Como lo esperaba Ruby aun no había llegado. Ni si quiera se molesto en anunciar su llegada, en primer lugar porque tenía que guardar energía para poder caminar (no arrastrase) hacia el baño y en segunda porque había una nota pegada en la pared; "Me llamaron del trabajo, regreso en cuanto pueda".
Sapphire logro llegar a la bañera, la lleno de agua tibia y como pudo, se quito la ropa y entró.
El alivio fue inmediato; sus hombros de destensaron y un suspiro irrumpió en el silencio del cuarto.
Después de unos 10 minutos (el tiempo que le tomo recuperar la conciencia) se puso a pensar en la nota que el moreno le había dejado.
El trabajo de Ruby… murmuro sumergiéndose un poco más dentro de la bañera. Tenía poco que ella se había enterado que el chico tenía un trabajo; cuando ella le comento del suyo, Ruby le decía que ese no era un trabajo para ella, "eres demasiado salvaje para trabajar en un lugar cerrado como ese" comentario que dio pie a una serie de gritos; la discusión se volvió tan profunda, que olvido completamente preguntar por el de él; claro, sabía que trabajaba, porque no era la primera vez que Ruby le dejaba notas de ese tipo pegadas en la pared de la entrada (normalmente los fines de semana) , sin embargo ella nunca le pregunto qué era lo que hacía. Hasta que una noche le revelo su duda; sin embargo, la respuesta del chico la había desconcertado.
[– ¡¿Qué eres QUÉ? –pregunto Sapphire apartando la vista de la pantalla, dicha distracción le cobro un golpe a su personaje que le bajo mucha vida. Sapphire estaba sentada en el piso, recargada en el sillón y con las piernas cruzadas mientras relajaba el agarre del control de la consola. –Oh, rayos –dijo regresando su vista al videojuego, obligando a su personaje a atacar de nuevo.
– Un pinche –tercio Ruby. Él estaba sentado en el sillón mientras revisaba las fotografías que estaban en una cámara digital.
Sapphire pauso el juego y volteo a verlo con un gesto de preocupación – ¿Pero que eso no es… no es una grosería? –
Ruby aparto la mirada de la cámara y miro a la castaña. En cuanto se dio cuenta de que hablaba en serio soltó una risotada que hizo sentir incomoda a la chica. –A veces eres muy ingenua Sapph... – dijo mientras se recortaba en el sillón. –Un pinche es quien asiste al cocinero, su ayudante –
Sapphire inflo las mejillas y desvió la mirada. – ¿Pero no es algo muy… bajo? Es decir, tu aspiras a ser un chef –dijo volteando a ver al moreno.
– Por algo se empieza ¿no? Además no trabajo en cualquier lugar, estoy en un restaurante de 5 estrellas –dijo con un tono presumido en su voz –para un chico como yo está bastante bien –
– Si, supongo que sí –contesto la castaña sin interés y siguió jugando.
– Es mejor que ser la ayudante de un asesor de imagen –dijo Ruby alardeando, lo que hizo que Sapphire pausara el juego de nuevo y volteara a verlo con el ceño fruncido.
– Podrá no ser el mejor trabajo, pero para ser el primero no esta tan mal –contesto claramente ofendida –Además, Diamond es muy amable conmigo, a pesar de que me equivoco mucho él nunca se enfada – dijo mientras quitaba la pausa y volvía al juego.
– Estoy de acuerdo, hay que reconocerle su enorme paciencia; cualquier persona común ya te habría echado –dijo Ruby asintiendo ligeramente.
"GAME OVER". Estas palabras salieron en la pantalla cuando una vena de la sien de Sapphire se marco al escuchar el comentario del moreno. La chica se puso a murmurar entre dientes, lo suficientemente bajo para que el chico no la escuchara. Soltó un bufido y cargo la partida guardada.
–A mi parecer tienes bastante suerte –dijo Ruby mientras observaba como el personaje de Sapphire volvía a enfrentarse a un enorme dragón que escupía fuego. –Para ser tú primer trabajo te fue bastante bien –
– Tal vez –contesto la castaña presionando los botones del control como loca. –Tú también tuviste suerte–
– ¿Suerte? –Dijo sarcástico, seguido de una risita irónica –Quizás si… pero aunque no lo creas me costó llegar hasta donde estoy ahora –dijo dejando la cámara a un lado y mirando mas allá de la pared que había enfrente.
– ¿A ser un pinche? –pregunto Sapphire sarcásticamente.
– Ah, bueno no exactamente. A ser cocinero –dijo sin voltear a verla
– ¿Qué? ¡Pero dijiste que eras pinche! –Sapphire se sentía engañada.
– Lo soy, era, no sé –Ruby se reincorporo e hinco los codos en sus rodillas para estar más cerca de la castaña. –Creo que soy una especie de aprendiz de cocinero, sigo haciendo mis labores de pinche, pero me dejan preparar platillos de vez en cuando –
– ¿Significa que eres casi un cocinero? –pregunto seriamente la chica; había pausado el juego de nuevo.
– Algo así –contesto al tiempo que le quitaba el control de las manos y quitaba la pausa.
– ¡Entonces pronto te ascenderán!–dijo la chica sin apartar la vista de Ruby; y este sin desviar la mirada de la televisión.
– Probablemente, se podría decir que ya soy cocinero. Solo me falta la confirmación oficial –dijo y al cabo de unos minutos le regresó el control a Sapphire. La castaña volteo la mirada hacia la pantalla y vio sorprendida que el enorme dragón con el que llevaba por lo menos 2 horas lidiando, se encontraba ,indudablemente, noqueado a lado de su personaje, que brincaba dando vítores.
– Tenias que aturdirlo primero –dijo Ruby y se dirigió al baño. Sapphire seguía anonadada mirando la pantalla como si sus ojos la estuvieran engañando.]
– Lo ascenderán –dijo por debajo del agua, haciendo que esas palabras se convirtieran en burbujas. Su mirada se opaco y la tenía perdida en algún punto entre el agua de la bañera y la pared.
Desde aquella primera comida que prepararon juntos, las siguientes 2 semanas fueron cas i un sueño para la castaña. Era maravilloso pasar un rato con Ruby, había olvidado lo divertido que era estar con él, claro que las discusiones no faltaban, pero en lugar de molestarles, los hacía más cercanos; de alguna manera. Era como si las discusiones fueran condimentos que había que agregar a un platillo; tenían que ser una cantidad de ofensas exacta en el momento exacto para que no arruinaran la exquisitez de la comida.
Sin embargo, si el chico era ascendido a cocinero, ya no podría compartir esos momento con él, el trabajo lo absorbería y quizás solo regresara al departamento para dormir e ir a la escuela. La idea de tener que alejarse de él ahora que estaban en el auge de su relación… ¿relación? Sonaba muy personal, como si en verdad fueran algo más que solo amigos. Sapphire abrió los ojos y con el rostro hirviendo de vergüenza se sumergió por completo para alejar esos pensamientos de su mente. No había ningún tipo de relación de ese tipo, eran amigos; solo eso. No había pasado nada que dijera lo contrario. Y con ese pensamiento, se calmo un poco.
No había pasado nada que dijera lo contrario… pensó la castaña al tiempo que encogía las rodillas y bajaba la mirada. Lo más parecido a una señal de lo que sentía por él, fue cuando lo beso en la frente. No tenía idea de porque lo había hecho, solo se dejo llevar por el momento. Recordó fugazmente la primera vez que Ruby se comporto de manera extraña y ella lo acuso de ponerle algo extraño a la cena de esa noche; sin embargo, ahora estaba completamente segura de que no le había puesto nada raro, pues la cena que prepararon juntos, no agregaron ningún ingrediente que no estuviera en la receta y sin embargo, el beso que le dio encajaba en el mismo comportamiento "extraño" que Ruby había tenido tiempo atrás.
Sapphire había salido de bañarse y se encontraba envuelta en una toalla y buscando la ropa que se pondría.
Aunque… le dijo su subconsciente mientras tomaba una camisa roja sin mangas en sus manos.
Ruby le había dicho que no se fuera, que se quedara con él en… ¿la cocina? No era el lugar más romántico del departamento, pero el ambiente que se había formado provocaba que ambos chicos se miraran de una manera diferente a como lo había estado haciendo desde que vivían ahí.
Sapphire opto por ponerse un pantalón negro que llegaba hasta rodilla y la camisa roja. Se quedo descalza, pues así acostumbraba ella a estar en el departamento.
Todo lo que paso esa noche lo estaba recordando, paso a paso; como Ruby la había sujetado de la playera para evitar que saliera por la puerta, cómo le pidió que se quedara y… Sapphire fue hacia su cama y se tumbo boca arriba, mirando el techo. Se sentía algo tonta por haber hecho lo que hizo; interpreto las palabras de Ruby con demasiado sentimiento. Para ella, que él le dijera "quédate" fue casi una declaración de amor. He ahí la razón de que su rostro estuviera tan rojo al encontrase con el del chico. Tonta se dijo al tiempo que tomaba una almohada y se la ponía en la cara para cubrir su gesto de vergüenza. A pesar de eso, Ruby no la había visto mal, es decir, el chico también estaba ligeramente ruborizado. Quizás era el calor de la cocina, pero había algo diferente en la mirada del chico. Y mientras ella intentaba averiguar qué era, Ruby la había jalado hacia él para abrazarla. La mente de Sapphire se desvaneció, todo lo que había estado cruzando por su mente en ese momento desapareció.
En ese momento se escucho un chasquido y la puerta principal del departamento se abrió.
– ¡llegue! – anuncio Ruby al tiempo que cerraba la puerta. Sapphire lo escucho perfectamente, pero no se levanto de la cama, siguió acostada hasta que escucho que el chico entraba a su propia habitación. Fue cuando decidió levantarse y preguntarle sobre lo que le dijeron en el trabajo.
– ¿Y bien, que te…? –Sapphire no termino la frase, había empezado a formular la pregunta antes de llegar a la habitación del chico, quien estaba de espaldas a ella y se despojaba de su playera tranquilamente.
– Ah, no sabía que ya estabas aquí, pensé que seguías con Aiko –contesto el moreno sin inmutarse y dándose la vuelta, dejando ver parte de su blanco pecho. Ruby no era un chico con fuertes músculos ni pasaba horas en el gimnasio, pero se defendía de que lo llamaran "debilucho". Su pecho ligeramente marcado estaba cubierto sudor. Aún tenía la playera sobre los brazos y su cabello estaba alborotado, pegándose a su frente; sus ojos estaban fijos en los zafiros de la chica; a quien se le habían subido los colores al rostro.
Ruby la miraba confundido y Sapphire seguía pareciendo un semáforo en señal de alto.
– Ah, es que tuve que correr para llegar antes de la comida –se excuso mirándose el pecho descubierto – solo me daré un baño rápido y podremos ponernos a trabajar... –dijo el moreno bajando el tono de sus palabras al ver que no causaban ninguna reacción en la chica.
– ¿Sapph? –llamo Ruby mirándola con curiosidad.
Tan rápido como el moreno pronuncio su nombre, la castaña dio media vuelta, camino rápidamente hacia el baño y abrió la llave del lavabo, dejando caer el frio chorro del agua mientras se refrescaba el rostro en un intento de bajar el tono carmesí de sus mejillas.
La mente de Sapphire se había bloqueado momentáneamente, encontrar a Ruby sin prenda alguna de la cintura para arriba fue demasiado quizás. Su pulso se había acelerado, pero lentamente regresaba a su estado normal, al igual que la piel de su rostro. Se recargo en el lavabo y miro el agua que se había acumulado en el lavabo fijamente, tratando de pensar en las ondas que provocaban las gotas que caían de la llave y no en lo increíblemente bien que se veía Ruby sin playera. Cuando logro despejar su mente, suspiro y cerró los ojos, ya estaba más calmada.
– ¿Te encuentras bien? –pregunto la voz de Ruby que provenía detrás de ella. Sapphire se estaba dando la vuelta al tiempo que contestaba.
– Si, no es na… - ¡Con un carajo! Maldijo Sapphire. Ruby seguía sin playera y había seguido a la chica hasta el baño, preocupado. Inmediatamente la chica sumergió la cabeza entera en el lavabo, aunque desgraciadamente ya no estaba fría el agua; no estaba segura si era porque su cara ardía tanto que había calentado el agua o se equivoco y abrió la llave del agua caliente. De cualquier forma, así Ruby no notaria su color granada en el rostro y evitaría ceder ante el impulso de volver a verlo.
Ruby solo veía como la chica escondía el rostro en el lavabo tal cual lo haría un avestruz asustado. A veces le costaba entender las reacciones de la chica, como sea, ya se lo preguntaría después. Ahora parece estar muy ocupada pensó el moreno. Sin embargo, tuvo que interrumpir a Sapphire para que contestara una necesaria pregunta.
– Oye… ¿Te vas a quedar ahí? Pensaba meterme a bañar de una vez... –dijo el moreno poniendo una mano en su cintura y mirando, aun confundido, la espalda de la castaña. Rápidamente Sapphire levanto la cabeza y tanteo torpemente sobre la pared hasta dar con una toalla que jaló y automáticamente cubrió su rostro, diciendo algo poco entendible, pero que parecía ser "No, ya me iba".
Ruby solo la vio salir apresuradamente del baño y como cerraba la puerta tras de sí. Se quedo de pie un momento, preguntándose qué demonios le había ocurrido, hasta que recordó que estaba ahí para darse un baño y despojándose rápidamente del resto de su ropa, entro a la bañera.
…
– ¿Para qué te llamaron del trabajo? – pregunto Sapphire, con sus mejillas blancas de nuevo y jugando con un único guisante que reposaba sobre los restos de lo que había comido.
– Quieren que cocine en un banquete –respondió Ruby mientras se servía un poco más de ensalada. –Por cierto, te quedo bastante bien –dijo al tiempo que se llevaba un bocado de ensalada a la boca.
– Fue el aderezo, hacer ensaladas no es la gran ciencia –contesto la castaña mientras intentaba pinchar su guisante, haciéndolo rodar por todo el plato.
– Pero si tenemos en cuenta que lo hiciste tú sola, es casi un milagro –opino Ruby mientras balanceaba hacia la chica su tenedor con una lechuga pinchada.
Sapphire se sintió ligeramente ofendida, pero no pudo evitar sonreír. – ¿Cuándo será el banquete? –pregunto mientras tomaba un sorbo de té helado que tenia a un lado de su plato.
– En 3 semanas –contesto el moreno. –Será el aniversario del restaurante, por lo que va a ser un evento masivo, todos los altos mandos estarán ahí; el jefe, el supervisor, críticos, la dueña... –y levanto su plato para llevarlo al fregadero.
– Vaya, increíble que te hayan pedido que cocines para una fecha tan importante –opino Sapphire mientras retomaba su atención al guisante de su plato.
– Supongo que quieren ponerme bajo presión –dijo Ruby mientras lavaba lo que habían utilizado para cocinar.
– ¿Entonces es como una prueba? ¿Para ver si te dan el titulo de cocinero? –pregunto la chica desviando su mirada ligeramente hacia el chico.
– Supongo –contesto vagamente. –Entre más personas importantes haya en el lugar, más nervioso me pondrán –
– Humph... –musito Sapphire más enfrascada en su lucha contra el guisante que no se dejaba pinchar que en lo que le decía el moreno.
– O al menos eso es lo que creen –terminó el chico secándose las manos.
– ¿Qué quieres decir? –pregunto Sapphire con curiosidad, pero sin apartar la vista de su plato.
– Tenemos derecho a llevar un invitado –contesto Ruby sentándose frente a la chica y mirándola fijamente.
– ¡Bien! Así no te sentirás tan nervioso –dijo Sapphire mientras hacía dar una vuelta sobre el plato al endemoniado guisante.
Ruby guardo silencio unos segundos, en los cuales Sapphire no levanto la vista ni un momento, al parecer el guisante era mucho más interesante. El chico suspiro, tendría que decírselo directamente si quería que ella le entendiera, pues estaba claro que ella no sabía de eso.
– Quiero invitarte a ti –dijo el chico sin apartar la vista de Sapphire.
¡PAP! Como si hubiera sido arte de magia, el tenedor pudo al fin pinchar al guisante. Sapphire apenas y se dio cuenta de que lo había logrado pues las palabras de Ruby le hicieron perder el interés. Sus ojos se habían abierto ligeramente del asombro, pero sin mirar al chico, mientras su mano sujetaba firmemente el tenedor con el guisante ensartado.
– ¿A… mi? –pregunta tonta, claro que era a ella. No había nadie más ahí a quien pudiera haberle dirigido la pregunta, además la estaba mirando a ella.
Ruby no se molesto en contestar, solo siguió con la vista fija en ella, esperando alguna reacción de su parte. Sapphire dejo el tenedor sobre el plato y miro al chico con escepticismo.
– ¿Por qué a mí? -pregunto con gesto incrédulo.
– Pues porque me sentiría más calmado si vas tú que si va otra persona en tu lugar –contesto recargándose en la illa y balancease ligeramente. –además no se me ocurre a quien más llevar –
Ante la primera respuesta Sapphire había sonreído inconscientemente, una emoción extraña había recorrido su cuerpo, subiendo por su pecho y bajando lentamente hasta su estomago. Ante la segunda respuesta, todo gesto de alegría desapareció del rostro de la chica, "no se me ocurre a quien más llevar". Quiere decir que me está invitando solo por compromiso pensó la castaña al tiempo que fruncía el ceño y se cruzaba de brazos.
– Bien –dijo Sapphire y se levanto de la mesa, tomando su plato y su tenedor para llevarlos al fregadero.
Ruby se había quedado esperando la respuesta de la chica, pero al ver que se había levantado la miro confundido. No parecía que le fuera a contestar, así que decidió preguntarle.
– Entonces… ¿me acompañaras? –dijo poniéndose de pie y mirando la nuca de Sapphire.
La castaña solo lo miro con desdén y salió de la cocina. El chico se quedo mirando el lugar por el que Sapphire había desaparecido y estaba más perplejo que antes. Ah, perfecto pensó Ruby mientras abría los brazos y los dejaba caer a ambos lados de su cuerpo. Primero el baño y ahora… ¿esto? ¿Pues qué le hice? Se pregunto el moreno un tanto enfadado. Empezó a preguntarse si el extraño humor de Sapphire se debía a cambios hormonales y dándole la razón a esa teoría, decidió mantener distancia si quería sobrevivir, por lo menos, hasta el día siguiente.
…
– ¿Qué te pasa Sapphire? Esta muy distraída –pregunto seriamente un joven alto de cabello negro y corto. Su semblante era calmado, pero en ese momento detonaba preocupación. Estaba mirando seriamente a la castaña, que estaba acomodando unas blusas en orden del número de talla.
– No es nada Diamond, en serio –contesto con una sonrisa en los labios.
Se encontraba en una bodega donde almacenaban las entregas que recibían de las distintas marcas de ropa que manejaban. Físicamente, Sapphire se encontraba trabajando, pero su mente se distraía muy fácilmente. De repente se ponía a pensar en la inmortalidad del cangrejo mientras intentaba realizar sus tareas con normalidad; por ejemplo, mientras ayudaba a clasificar unos vestidos recién llegados, se empezó a preguntar qué tipo de mujer tendría que ser para que cupiera en una talla 0 como la que tenía en ese momento en sus manos. Dichos desvaríos la llevaron a pensar en todas aquellas adolecentes que sufrían de anorexia y bulimia, terminando con unos pensamientos descabellados sobre lo mal que los hombres pueden llegar a tratar a las mujeres. Estos pensamientos la tuvieron ocupada por más de 10 minutos en los que seguía sosteniendo el mismo vestido y apenas y se notaba su respiración, cosa que distraía a su superior.
Diamond estaba contando el número de entregas que habían sido realizadas, sin embargo, las constantes "ausencias" de Sapphire (quien se encargaba de revisar que los paquetes estuvieran en buen estado) hacían que perdiera la cuenta, obligándolo a traer de vuelta a la realidad a su ayudante y empezar la cuenta de nuevo.
– Estas así desde que llegaste, ¿estás segura de que no es nada? –Diamond la miraba incrédulo, observándola detenidamente.
– De verdad, no es nada. Por cierto ¿Quién pidió tanta ropa? –Sapphire hizo la pregunta para intentar cambiar el tema y despreocupar un poco a su superior.
– Naru Kisame –contesto mientras revisaba una lista en la que estaba anotando el número de entregas.
– ¿Kisame? Pero pudimos acompañarla de compras, ¿porque tuvo que pedir ropa importada? –Sapphire volteo a ver los montones de cajas que se apilaban al fondo de la bodega – ¿En serio la tienda también ofrece estos servicios? Porque a mí no me dijeron nada de esto… –
– Pero es una clienta importante –dijo Diamond en tono de resignación. –mientras ella nos pague, tendremos que soportar sus caprichos –
Sapphire frunció el ceño y se fue a revisar otras cajas que acaban de llegar. Después de un rato, una cuarta parte de la bodega estaba atiborrada de cajas. Ambos chicos miraban el montón con una gota de sudor resbalando por su frente.
– Bueno, mañana que venga la señorita Kisame nos dirá que hacer con todo esto –suspiro Diamond y tomando a Sapphire de un hombro salieron de la bodega para regresar a su despacho.
El despacho de Diamond era casi una obra de arte; las paredes tenían un color blanco perla, destacándose notablemente del resto, pues los otros despachos compartían el mismo gris oscuro. Todos los muebles de la habitación, el escritorio, las sillas y una pequeña vitrina, estaban hechos de madera de roble. Las sillas tenían acolchados al color de las paredes sobre el respaldo y en el asiento y la vitrina estaba llena de copas, tazas, dulces y botellas que se veían muy costosas. En lugar de tener el triste foco que los demás cuartos tenían, había una lámpara que disponía de tres focos; uno enfocado al escritorio, otro a la puerta y el último al centro.
Absolutamente todo lo que se encontraba en el despacho lo había comprado Diamond; decía que trabajaba mejor si podía darle un ambiente de hogar a su lugar de trabajo. Sapphire no estaba tan sorprendida de los lujos, pues con visitar la casa de Yuki le había bastado, lo que en verdad la sorprendió, fue que consiguiera el permiso del jefe para poder remodelar la habitación a su gusto. "Solo le dije que no encontraría mejor asesor de imagen que yo y enseguida me dio el permiso" había contestado Diamond cuando Sapphire le pregunto.
– ¿Quieres probarlos? –pregunto el joven acercándole una caja a Sapphire que había tomado de la vitrina apenas entró en la habitación.
– ¿Qué es esto? – pregunto mientras intentaba leer lo que decía la caja, pero estaba en un idioma que ella no conocía.
– Son chocolates, me los envió un amigo que trabaja en Suiza – contesto abriendo la caja y depositando el contenido cuidadosamente sobre un plato.
Sapphire tomo uno y descubrió que su vida estaba siendo desperdiciada al no haber comido uno de esos dulces tan exquisitos antes.
– Por cierto, mañana necesito que estés aquí temprano; vendrá una clienta especial y quiero que me ayudes a asesorarla –dijo de repente el joven, haciendo que Sapphire abandonara el edén que había creado el dulce chocolate y mirándolo con los ojos bien abiertos.
– ¿clienta especial? –Dijo con el dulce en la mejilla –Es Kisame ¿no?- dijo un tanto confusa, Diamond nunca la llamaba "cliente especial" a menos que fuera ella a quien se refería.
– No, se trata de… una amiga –un extraño rubor apareció en las mejillas de Diamond junto con un extraño brillo en los ojos. Cosa rara, debía de ser una amiga muy, muy especial, porque su superior no mostraba amor más que por la comida; ya fueran dulces, platillos de concurso o una bolsa de papas fritas de la tienda de al lado.
Sapphire lo miro incrédula y se trago el chocolate que tenía en la boca. – Esta bien, ¿a qué hora quieres que venga? –
– Dijo que estaría aquí a las 3 –contesto pensativo mientras posaba su puño en la barbilla. –Entonces llega como a la 1 –dijo sonriente.
– ¿¡Qué? ¿Por qué estar 2 horas antes? –pregunto la chica mirándolo escéptica.
– Tienes razón, mejor llega a mediodía –dijo nervioso Diamond aun con la sonrisa plasmada en su cara.
– ¡Diamond! –Sapphire lo miraba con el ceño fruncido. A veces su superior podía a llegar ser bastante incoherente, como lo estaba siendo ahora.
– Perdona Sapphire es que estoy algo nervioso –se disculpo el joven rascándose detrás de la nuca y con mirada arrepentida. –Es que hace mucho tiempo que no la veo –dijo mientras recuperaba la compostura.
Sapphire lo miro y sonrió ligeramente. A pesar de que era un poco más grande que ella, a veces se comportaba como un niño. –Tranquilo, estaré aquí lo más pronto que pueda –dijo la castaña recargándose en el respaldo de la silla y sujetando los brazos de esta. –Tú no quieres que este aquí para asesorarla ¿verdad? –Diamond levanto la vista y vio que Sapphire lo miraba sonriente.
– Claro que si, por eso eres mi ayudante –se excuso –Bueno, también me haría bien algo de compañía para que los nervios no me traicionen –confeso al ver la penetrante mirada de su compañera.
– Hubieras dicho eso desde el principio –contesto Sapphire levantándose y poniendo su mano derecha sobre su cadera. –No te preocupes, estaré aquí antes que ella –aseguro la chica dando media vuelta y caminado hacia la puerta. –Me tengo que ir, quede de ayudar a Yuki con unas cosas de la escuela –dijo mientras abría la puerta del despacho.
– Este bien, entonces te veré mañana por aquí –dijo Diamond con una sonrisa relajada, característica de él.
– Nos vemos –se despidió Sapphire agitando la mano antes de cerrar la puerta, alcanzo a ver como Diamond le sonreía y agitaba la mano al mismo tiempo que ella.
Jo jo jooo. Yo de nuevo, pues ahi esta. Me disculpo por no haber subido el cap antes, pero es que las fiesta de fin de año, navidad, reyes, entre otras cosas, me absorbian. Este capitulo es mas como un conector; no hay mucha accion, solo recapitulamos parte del pasado y anunciamos parte de lo que vendra en el siguiente, no se preocupen, el proximo saldra mas rapido qque este (creo que fue demasiado descaro de mi parte tardarme tanto). De cualquier forma, espero y les haya agrado este y gracias por leer, y por sus reviews, son los que me motivan a escribir por mas tarde que sea (como dato, este cap lo acabe a las 3 de la madrugada)¡ Hasta el proximo Capitulo!
