ADVERTENCIA: Este capítulo tiene lemon, es decir, una escena sexual explícita si no les gusta este tipo de escritura, les pido por favor que pasen de largo y lo ignoren.

Capítulo 9

Corazón destrozado.

"Y"

Eren sintió que un agujero se había abierto a sus pies y caía en él sin posibilidad de escapar; había llegado al hospital con su padre esa mañana para visitar a Levi y apenas había dado la vuelta al pasillo, cuando vio que la mujer con la que se mandaba mensajes estaba corriendo las cortinas de su habitación.

Se quedó parado algunos metros a la distancia contemplando la escena y su temor e confirmó cuando ella se agachó y lo besó descaradamente, Levi le correspondió el gesto abrazándola y esa fue la puntilla que hirió de muerte a Eren; ahora tendría que pensar en cómo quitar a esa mujer de en medio de camino y debía de ser pronto.

"Y"

— Alguien está de buen humor — Nifa se abotonó su bata mientras miraba a Hanji que no podía quitarse una sonrisa pizpireta del rostro mientras se ponía un par de calcetines limpios.

— Un paciente al que aprecio mucho salió bien de su cirugía — Nifa sonrió y tomó su bolsa que descansaba encima de la banca en los vestidores para mujeres.

— ¿Quién lo operó?

— Erwin, hizo la cirugía en la madrugada — Nifa sonrió asintiendo con la cabeza.

— Es un médico excelente, no me extraña que la cirugía haya salido bien, por cierto ¿Ya supiste de su divorcio?

—¿De qué estás hablando? — Nifa se relamió los labios y miró de un lado a otro del vestidor para asegurarse de que estaban solas.

— Bien — le dijo a Hanji sentándose a un lado de ella — no supiste esto por mí, pero Erwin está divorciándose de Mary; tienen varios meses con problemas muy serios, al parecer a su esposa no le gusta que esté tanto tiempo en el hospital trabajando, quiere un esposo de veinticuatro horas y Erwin nunca pudo ofrecerle eso ¿Qué te parece?

— Es una lástima, nunca me lo hubiese imaginado —Nifa cruzó una pierna sobre la otra y asintió.

— Además, ya no había nada de amor por ahí, ya se sabe de los deslices que Erwin tuvo con un par de enfermeras hace un tiempo; no sé por qué, pero pocas se le resisten… En fin, tengo que ir a mi guardia, te veré más tarde — Nifa se sacudió la falda cuando se hubo levantado y salió del vestidor no sin antes dedicarle un guiño cómplice a Hanji — ustedes han sido algo allegados, quizás se hagan compañía después de todo.

Hanji suspiró y terminó de anudar los cordones de sus zapatos; lo que menos deseaba en ese momento era pensar en otro hombre que no fuera Levi y deseaba conservar el buen humor que él le había provocado unos minutos antes.

"Y"

— Qué susto nos has dado Levi — le reprochó Petra, tenía a su hija en el regazo y Levi sujetaba la mano de la niña mientras ésta balbuceaba y sonreía despreocupada.

— No quería que te alarmaran — se excusó Levi y le dirigió una mirada acusadora a Mikasa que estaba sentada al otro lado de la cama junto a Eren.

— Ella tenía que saber que estás hospitalizado — le soltó Mikasa sin remordimiento; una enfermera entró a la recámara llevando una bolsa de suero nueva, pasó junto a ellos e hizo el cambio en completo silencio.

— ¿No crees que Isabel ha crecido mucho? — Levi miró a la niña que Petra sostenía sobre su regazo y le sonrió de medio lado.

— Se parece a ti — le dijo él y la niña le extendió los brazos a Levi, él trató de incorporarse para sujetarla pero, la enfermera le puso una mano sobre el pecho evitando que se moviera.

— No puede hacer esfuerzos — le dijo con voz seca y Levi volvió a dejarse caer sobre la camilla, la niña hizo un puchero y se removió inquieta en los brazos de su madre.

— ¡Pa… pa…! — lo llamó ella y Petra negó con la cabeza.

— Te reconoce muy bien — la enfermera leyó la tabla con el reporte médico y después de hacer la anotación de la hora en que había hecho el cambio del suero, salió de la habitación — pero todavía no puede decir la palabra completa, anda Isabel, es "Padrino"

La niña miró a su madre y agitó los pies tratando de soltarse — ¡Papa!

— Algún día aprenderá — le dijo Eren y la niña al no poder zafarse del agarre de su madre, comenzó a llorar berreando.

— Dámela — pidió Levi y Petra lo dudó por un momento, pero al ver que él se incorporaba en su cama, no le quedó más remedio que ceder; Levi cargó a la niña y ésta dejó de llorar.

— Lamento haberme tardado, pero tuve que pasar al comedor… — Hanji entró a la recámara y se topó con la postal familiar que casi le saca el corazón del pecho; no se imaginaba que al entrar a la habitación, se toparía con la escena de Levi cargando a una niña desconocida para ella — lo lamento, pero estas no son horas de visita.

Levi notó un timbre tenso en la voz de Hanji y en un descuido, la niña tomó la manguera que conectaba el catéter con la bolsa de suero y le dio un tirón doloroso, zafó la aguja y de la herida comenzó a brotar la sangre. Petra se apresuró a recoger a su hija y Hanji pasó como tornado rodeando la cama, tomó la mano de Levi y abriendo uno de los cajones de la mesa auxiliar que estaba a un lado de la camilla, sacó un par de guantes de látex y se apresuró a arreglar el problema. Levi la miró en silencio, tenía el ceño fruncido y los labios apretados, no pronunció ni media palabra mientras volvía a colocar la aguja en su lugar y la aseguraba con cinta — Ya está lista… lo lamento, pero no está permitida la entrada de niños menores de doce años a las visitas internas, les pediré que se retiren por favor, será necesario cambiar las sábanas y la ropa del paciente, no puede quedarse con toda esa sangre.

— Mi padre dio permiso para que estuviéramos aquí — Eren se levantó de su asiento y miró a Hanji con aire retador.

— ¿Y quién es tu padre?

— El Doctor Grisha Jaëger — Hanji reconoció a los muchachos que acompañaban a Zeke la noche anterior cuando ella entró al quirófano para asistir en la cirugía de Levi y, aunque sabía que ese chico era el hijo de su jefe, no podría evitar el sentir una enorme antipatía hacia él, generada por su descuido al haber orillado a Levi a la condición en la que ahora se encontraba.

— Bien, tu padre es el jefe del hospital, pero este paciente está a mi cargo y les pediré que se retiren para que pueda descansar; podrán visitarlo de cuatro a seis de la tarde, que es el tiempo oficial de visitas.

Eren estuvo a punto de abrir la boca, cuando Mikasa le dio un jalón discreto en la manga del suéter, era obvio que esa médico deseaba que se fueran y no cejaría hasta que estuviesen fuera de la habitación — Eren, es mejor que dejemos descansar a Levi, vámonos.

Eren clavó los ojos en Mikasa y ésta le devolvió una mirada fría que no admitía réplicas — bien, volveremos más tarde, descansa Levi — le pidió Eren y los tres salieron de la habitación. Una vez que hubieron cerrado la puerta, Hanji se acercó hasta ella y le volvió a pasar el cerrojo por dentro y corrió las cortinas de las ventanas.

— ¿Qué fue todo eso? — le preguntó a Levi encarándolo, notaba la molestia en su voz y su entrecejo estaba ligeramente fruncido.

— Llegaron hace un rato, supongo que fue idea de Mikasa, ella es mi prima y fue adoptada por la familia Jaëger, fue quien me recomendó con ellos para hacer este trabajo.

Hanji evaluó las palabras de Levi y terminó por ceder en medio de un suspiro — está bien, pero en verdad necesitas descansar y los niños pequeños no pueden entrar a las visitas, tengo que cambiarte las sábanas, están llenas de sangre

— ¿No es trabajo de los auxiliares de enfermería? — Hanji se aproximó hasta uno de los anaqueles empotrados en la pared y sacó dos sábanas que olían a desinfectante.

— Nosotros también sabemos hacerlo, además, prefiero ser yo quien te cambie las sábanas, necesito que te gires a un costado — Hanji le retiró la sábana que lo cubría y la hizo bola arrojándola al piso, Levi obedeció echándose sobre su costado derecho sintiendo cómo la herida le escocía y mientras ella retiraba la mitad de la sábana y colocaba la limpia, él guardaba silencio sintiendo cómo hacía su trabajo.

— ¿Estás molesta? — le preguntó Levi finalmente y ella no le contestó hasta que hubo terminado.

— Me molesta que incomoden a mis pacientes — en parte era verdad, aunque lo que en realidad sentía eran celos y estos la mordían de forma burlona; la imagen de Levi cargando a un bebé le había tomado por sorpresa, pero además, le incomodaba la familiaridad con la que la madre de la niña le hablaba a él — va a ser necesario que te cambies de ropa.

— Ella es Petra — le dijo Levi de pronto, algo dentro de él le decía que era mejor que le explicara a Hanji quién era esa mujer para evitar que su mente se torturara sacando sus propias conclusiones — es la chica con la que viví por algunos meses y a pesar de que ya no estamos juntos, seguimos siendo amigos. La bebé que traía con ella es su hija.

— No tienes que darme explicaciones.

— Sí tengo que dártelas, no quiero que pienses algo diferente y será mejor que sepas esto, sea lo que sea que va a comenzar entre nosotros, quiero que inicie con el pie derecho.

El corazón de Hanji dio un salto dentro de su pecho, Levi concebía la idea que algo entre los dos estaba comenzando y eso la llenaba de una alegría casi incontenible — Está bien, gracias por decírmelo.

— No la esperaba aquí, también para mí fue una sorpresa, pero Mikasa quiso avisarle para que estuviera al tanto de lo que había ocurrido… No quiero que estés molesta por esto — Hanji se sentó en el borde de la cama y Levi estiró su mano, ella la tomó y entrelazó los dedos con los de él.

— No estoy molesta — los celos se habían disipado poco a poco y se sentía más relajada; Levi le sonrió y ella volvió a notar la ropa manchada de sangre.

— Tienes que cambiarte — le repitió ella y se apresuró a buscar una muda de ropa limpia dentro del anaquel — vas a necesitar algo de ayuda.

El corazón de Levi comenzó a golpear dentro de su pecho cuando Hanji se acercó a él, dejó la muda de ropa sobre la mesa auxiliar y puso una mano sobre el pecho de Levi — ¿Estás de acuerdo en que haga esto?

Levi clavo sus ojos serios sobre ella y asintió tragando saliva; Hanji comenzó a desabotonar la camisa y poco a poco fue desnudando la piel de Levi; él no era capaz de desviar su mirada hacia otro lado y sus ojos estaban fijos en ella mientras lo desnudaba. No podía evitar el sentir un cosquilleo anhelante en su entrepierna cuando Hanji abrió la camisa y dejó su torso vendado al aire.

La punta de los dedos de Hanji dibujaron la forma de los músculos de su estómago y despacio marcaron una línea descendente hasta quedarse fijos en el elástico del pantalón que él vestía, ella se agachó y con suavidad, comenzó a besar la piel tibia de Levi, con la punta de la lengua recorrió los pezones de él que se endurecieron al contacto y éste, acarició el rostro de Hanji con suavidad, la atrajo hacia sí abrazándola y enterrando la nariz en el cabello de Hanji, aspiró profundamente y llenó sus pulmones con el aroma de ella. Levi entrecerró los ojos cuando los labios de ella se hundieron en el hueco de su cuello y besó la piel con martirizante lentitud. Sintió en ese momento que su pene volvía a elevarse mostrando un marcado bulto por debajo de la tela y Hanji notó el deseo en el rostro de Levi, su piel se había enrojecido y un brillo de lujuria brillaba en sus ojos siempre serios — ¿Cómo te sientes?

— Caliente — le contestó Levi sin tapujos y Hanji le sonrió mientras que, con los dedos de una mano empujaba el pantalón hacia abajo. Ella alzó la cabeza y buscó los labios de Levi atrapándolos en un beso lento y éste respondió a los movimientos de ella sintiéndose cada vez más embargado por el deseo; la mano de Hanji empujó con más insistencia el pantalón de Levi y éste elevó las caderas y cuando Hanji pudo quitar ese pedazo de tela, el pene erecto y enrojecido de Levi saltó golpeando su vientre al caer pesado y rígido sobre él.

Los dedos tibios de Hanji acariciaron los testículos endurecidos y Levi dio un pequeño respingo entrecerrando los ojos, una gota de líquido transparente escapó de la punta de su pene y Hanji contempló cómo escurría hasta perderse en la vellosidad crespa y oscura que brillaba bajo las luces artificiales de la recámara del hospital.

Levi contempló embelesado cómo Hanji se agachaba sobre él y de un bocado voraz engullía todo su pene casi hasta la base, la lengua lo acariciaba mientras ella lo chupaba y sorbía saboreándolo y él solamente atinó a pasar su mano izquierda sobre el cabello de ella, haciéndolo a un lado para poder contemplarla mejor mientras lo lamía. El sonido que su boca hacía lo estaba volviendo loco y sus caderas comenzaron a moverse con suavidad, pero, pronto sintió que estaba a punto de explotar — No, espera — pidió con voz ronca y Hanji lo miró curiosa, sabía que estaba a punto de terminar cuando notó que la base del pene que mantenía entre sus dedos se comenzaba a endurecer y palpitar con fuerza — si sigues haciendo eso, voy a terminar en tu boca.

— ¿Sería tan malo eso? — le preguntó ella y en sus ojos se notaba que estaba divirtiéndose; su mano continuaba acariciando el pene y cada vez que llegaba a la punta, movía sus dedos encima y volvía a bajar echando la piel hacia atrás.

— No sé si te gustará el sabor — le contestó él suspirando, echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos mientras ella lo masturbaba sin detenerse; sentía cómo el placer recorría todo su cuerpo en oleadas de calor, su frente y pecho comenzaban a perlarse de sudor y ahora era incapaz de dejar de marcar el ritmo con sus caderas. La mano libre de Hanji se había perdido entre sus propias piernas y Levi deseo ayudarla. Estiró su brazo que estaba liberado de cualquier aguja y manguera y deslizó sus dedos dentro de los pantalones de Hanji, una fina pelusa suave le dio la bienvenida y Hanji separó las piernas dejando que él la explorara con mayor libertad. Sus dedos se resbalaron con facilidad dentro de los pliegues de sus labios vaginales y la encontró húmeda y deseosa; pronto se topó el clítoris inflamado y comenzó a acariciarlo con las puntas de sus dedos; de los labios de Hanji escapaban suspiros ahogados y él deseo apresarla contra la cama y sentirla retorcerse de placer bajo su peso y eso sería lo primero que haría cuando pudiese salir de ese hospital estéril.

La miró entre suspiros y gemidos reprimidos y de pronto, ella explotó en un orgasmo salvaje; su cuerpo se movió con fuerza mientras él notaba las contracciones de la vagina ardiente entre sus dedos, los pezones endurecidos se marcaban por debajo de la ropa y la mano de ella se movió con mayor velocidad y fuerza — ¡Ah Hanji!.. Voy a terminar — gimió él cuando sintió cómo el orgasmo estaba alarmantemente cerca; en cambio, ella no dejó de acariciarlo con mayor velocidad mientras él empujaba con sus caderas contra los dedos de ella, el calor subió desde su vientre y sin poder contenerse, un chorro de semen blanco y caliente salió disparado de la punta de su pene, le siguió otro que fue a caer sobre su pecho mientras que de su garganta escapaba un gemido ronco; un tercer chorro salió escurriendo entre los dedos de Hanji y ésta disminuyó el ritmo de sus caricias, un nuevo río de semen escurrió veloz y Levi sufría por controlar su respiración mientras su pene saltaba presa del fuerte orgasmo que había tenido.

Cerró los ojos disfrutando aún las contracciones remanentes y poco a poco su pene comenzó a suavizarse y perder la erección que poderosa, se había alzado unos minutos antes — ¿Estás bien? — le preguntó Hanji y él asintió sin abrir los ojos.

— Había pasado mucho tiempo sin hacer esto — le dijo él finalmente, Hanji se estiró y sacando un par de pañuelos desechables de una caja, se limpió la mano que estaba llena de ese líquido pringoso y aperlado — creo que me hacía mucha falta.

— Más tarde deberás tomar un baño de esponja, si no llega Kenny a tiempo para hacerlo, vendrá una enfermera a dártelo.

— ¿No podrías hacerlo tú? — bromeó él y ella sonrió encantada; tomó algunos pañuelos más y comenzó a limpiar el semen que había saltado encima del cuerpo desnudo de Levi.

— Lo haré si prometes portarte mal — ella comenzó a limpiarlo con ternura y calma y cuando estuvo segura que no quedaba más semen encima de él, le ayudó a ponerse el pijama limpio que había traído.

— Me portaré mal solamente si tú me lo pides — ella se agachó y le plantó un beso rápido en los labios y era algo que en verdad comenzaba a gustarle bastante a Levi.

— Es muy tarde y aún no traen tu almuerzo, iré a pedirlo en la cocina, volveré en un rato, podrías dormir un poco mientras tanto — anunció Hanji y de un salto bajó de la camilla para dirigirse a la puerta — trata de descansar — le pidió ella y abrió la puerta para toparse con el rostro ajado de Kenny; estuvo a punto de lanzar un grito por la sorpresa, pero apenas logró contenerse.

— Pero si aquí está mi hermosa nueva sobrina — anunció Kenny con drama fingido y la atrajo para abrazarla, Hanji respondió el abrazo de forma tensa y cuando él la liberó, trató de escapar rápido.

— Iré por el almuerzo de Levi, no tardo — Hanji se perdió en el pasillo y Kenny la miró alejarse, cuando ella giró sobre un pasillo, él entró a la recámara cerrando la puerta.

Se aproximó hasta la cama de Levi y se sentó en la silla que estaba a un lado, cruzó las piernas y palpando en su abrigo, encontró una cajetilla de cigarros, sacó uno y se lo llevó a la boca.

— ¿Sabías que esto es un hospital? Está prohibido fumar aquí dentro — espetó Levi y Kenny lo examinó con suma atención.

— Tienes el cuello al rojo vivo — le dijo Kenny de pronto y se acercó más a Levi olvidando su espacio personal; inhaló profundo y clavó una mirada acusadora en su sobrino— hueles a… ¡Por todos los cielos! Levi ni una bala puede detenerte, sí que tienes la enjundia de los Ackerman.

— ¿De qué rayos estás hablando? — Levi trató de alejarse de su tío tanto como pudo sin caer de la cama y éste sonreía socarronamente.

— Bien sabes de qué hablo ¿estabas jugando a la casita con tu doctora? — La sonrisa burlona de Kenny se marcó de lado a lado de su rostro y se volvió a recargar contra el respaldo de su silla — mírate nomás, estás al rojo vivo, ni siquiera puedes ocultar lo que hiciste.

— Déjame en paz — le dijo Levi y estirándose dolorosamente, tomó un pañuelo desechable y se secó el rostro.

— La próxima vez, procura terminar dentro, necesito asegurarme de que quede embarazada y podamos ser una gran familia feliz — Levi hizo una bola con el pañuelo desechable y se lo arrojó a Kenny en la cabeza.

— Ocúpate de tus asuntos — le dijo molesto y recargó la cabeza pesadamente contra la almohada.

"Y"

— Mikasa ¿por qué insististe en que saliéramos de la habitación? ¿Solamente porque esa flacucha cuatro ojos lo dijo? — Eren estaba conteniendo la furia que lo invadía desde hacía un buen rato; Mikasa los había guiado hasta el comedor para beber algo y poder ponerse al corriente con los pormenores en la vida de Petra.

Mikasa le dio un sorbo a su taza de café y alzó los hombros, indiferente — Era más que obvio que Levi quería estar a solas con su médico.

— Esas son tonterías — espetó Eren molesto; Petra soltó una risilla y verificó que su hija estuviese bebiendo correctamente su leche.

— Si no hubiésemos salido, Levi nos habría sacado por su propia cuenta, aunque se le hubiese abierto la herida, nos habría echado de ahí ¿Acaso no notaste cómo se le iluminaron los ojos en cuánto esa chica entró a la habitación? Es más que obvio que le gusta — Eren se sorprendió por las palabras de Petra y su cerebro se negaba a creerle — ¡Ah, ahí está!

Eren giró la cabeza sobre su hombro y miró a Hanji que entró al comedor, pasó una zona restringida y se dirigió a las cocinas — ¿Cómo podría gustarle? Ustedes dos vivieron juntos y tú y esa mujer no se parecen en nada.

— Creo que es algo que debes entender de Levi: Él no se guía por el físico, busca puntos afines con las mujeres y ¡Por el amor de Dios! ¿Notaste la seriedad de ella cuando volvió a ponerle el catéter a Levi? Me recordó la expresión de él cuando está trabajando o dedicado en una labor; él y yo somos fanáticos del orden y la limpieza, así que eso era algo por lo cual nos llevábamos muy bien.

Eren se distrajo de las palabras de Petra cuando junto a él, una figura se sentó en la silla que estaba libre — Buenos días pollitos — saludó Zeke y sin ninguna señal de reverencia, tomó el tenedor de Eren y le robó un pedazo de sandía picada que tenía en un plato frente a él.

— Pensé que ya había terminado tu turno — le dijo Eren quitando el plato del alcance de su medio hermano.

— Y así es, pero vine a dejarle a los cocineros la orden de la comida para un paciente con falla hepática — sacó un par de papeles engrapados y después de releerlos rápido, se levantó de su asiento — me voy, espero verlos más tarde.

Eren siguió a su medio hermano con la mirada y justo antes de entrar al comedor, se topó con Hanji con la cual se detuvo a platicar un momento; dentro de la cabeza de Eren se encendió un foco dándole luz verde a algo que venía planeando durante toda la mañana y rápidamente, sacó su teléfono e hizo una fotografía de Zeke platicando con Hanji — ¿Qué estás haciendo?

— Nada —mintió Eren guardando su teléfono — me gusta el color de las paredes; ahora vuelvo, tengo que hacer una escala técnica.

Mikasa y Petra vieron cómo Eren salía presuroso del comedor tomando un camino muy diferente al de los baños.

"Y"

Giró sobre una esquina donde sabía que Hanji debería de pasar para volver a la recámara de Levi; pronto escuchó los pasos de alguien que se acercaba y disimulando, echó una moneda en una máquina expendedora y compró una soda. Hanji apareció llevando un fólder debajo del brazo y se detuvo junto a Eren para comprar un jugo en la máquina — lamento que te hayamos molestado — le dijo Eren después de abrir la lata de su bebida y de darle un trago, Hanji lo miró extrañada y pronto lo reconoció y apretó los labios.

— Estaban incomodando a mi paciente cuando él debe descansar.

— Lo entiendo, pero ¿sabes? Era importante para Petra que Levi viese a su hija, un hijo debe estar donde está su padre — las palabras de Eren resonaron dentro de la cabeza de Hanji como el tañer de una campana.

— ¿Qué dijiste?

— Que Petra quería que Levi pudiese ver a su hija, todos estábamos preocupados por él y no sabíamos si lograría reponerse, por eso es que Mikasa llamó a Petra y ella llegó muy temprano en la mañana. Estaba tan preocupada de que Levi no pudiese ver a su hija crecer.

— Esa niña no es la hija de Levi — aseguró Hanji, aunque sus palabras estaban cargadas de dudas y miedo.

— Si no me quieres creer, allá tú, podrías preguntarle a la enfermera que cambió el suero, ella misma lo escuchó, seguramente si le preguntas a Levi, él negará todo, a final de cuentas, no se ha hecho responsable de la niña a pesar de las súplicas de Petra— Hanji dio la media vuelta sin cruzar más palabras con Eren y regresó a la recámara de Levi. Abrió la puerta de golpe y Kenny dio un salto por la sorpresa; había sacado un mazo de cartas y estaba jugando tranquilamente con Levi mientras apostaban los analgésicos que le habían dejado esa mañana.

— ¿Qué sucede? — preguntó Levi al verla agitada, ella le regresó una mirada enfurecida y tomó la tabla de indicaciones médicas que colgaba de los pies de la cama, pasó una hoja y después de encontrar el nombre que buscaba, salió nuevamente dando un portazo feroz.

Sus pisadas retumbaban en el pasillo y los latidos de su corazón le martilleaban los oídos; llegó hasta la sala de enfermeras y entró buscando a la mujer que había atendido a Levi — Patrice — la llamó cuando la vio en un rincón mientras preparaba los medicamentos que entregaría a los pacientes de su lista.

— Hola Hanji, tu amigo se va a recuperar muy pronto — le dijo ella despreocupada y siguió echando pastillas dentro de unos vasitos de plástico.

— Dime algo ¿Sabes si la niña que estaba hoy con sus visitas, es su hija? — la enfermera miró a Hanji frunciendo el entrecejo.

— Pues… creo que sí, escuché que la niña le decía "papá" y lloraba para que él la cargara ¿por qué lo preguntas?

Hanji pudo escuchar cómo algo muy dentro de ella se rompía en miles de pedacitos imposibles de reparar, sonrió negando con la cabeza y le puso una mano en el hombro a la enfermera — por nada, gracias por decírmelo.

Hanji salió de la sala y contuvo la irá y el dolor que la invadían lentamente. Caminó como un autómata hasta que, después de sortear a toda la gente, salió del hospital, sus pies la llevaron sin un plan en específico y ella se dejó guiar por su corazón destrozado y finalmente sin pensarlo, se encontró a sí misma en el estacionamiento del hospital; se recargó contra uno de los pilares de metal y ahí, las lágrimas comenzaron a rodar de sus ojos sin ningún control y sollozando, se resbaló hasta que cayó sentada en el concreto sucio y frío; se abrazó rodeándose con sus brazos y lloró sin tapujos.

"Y"

Nota de la Autora: Muchas gracias a todos por el apoyo, tuve un vuelo muy tranquilo y aterrizamos sin problemas, ahora estoy en México y operarán a mi mamá el miércoles, así que ese tiempo en que ella estará en quirófano, podré aprovecharlo para escribir el nuevo capítulo de éste fic; pero mientras tanto, aquí está el capítulo 9 y espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo y mi beta al corregirlo y darme ideas. Gracias por los reviews y mensajes de ánimo, son lo mejor de lo mejor.