Bueno, aquí el segundo capítulo de este "especial de navidad" xD Es bastante largo, pero la verdad disfrute muchísimo escribiendolo, y se me pasó rapidísimo. No olviden dejar su review, y me dicen que tal les pareció la historia.

Felices fiestas,
Laun~


La calma reinaba en el patio de la academia, solo unas cuantas hojas danzaban al compas del viento. Frente a la entrada de la academia, un grupo de seis chicos miraba a un ninja de pelo rubio y unos profundos ojos azules. Ninguno movía un músculo, en una no declarada competición de paciencia. Finalmente, el rubio se dio la vuelta, y con una voz neutra exclamó:

"Síganme." Sin más, el chico saltó hacia el tejado más próximo, y comenzó a dirigirse al campo de entrenamiento número siete.

Los chicos se miraron entre sí, no muy seguros de qué era lo que les esperaba en su primera clase como Equipo Cero. Después de todo, jamás en la historia de Konoha había existido un equipo igual.

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"¿Crees que haya sido buena idea dejarlos con Naruto en su primera clase?" preguntó Sakura, mientras salían de la heladería con un cono de nieve cada uno.

"Honestamente, no lo sé." Contestó Sasuke, mientras comenzaba a lamer su helado. "Pero supongo que, si no empezaba él, después no habría manera de convencerlo de nuevo."

"Supongo que tienes razón."

Caminaron en silencio, cada uno sumido en sus propias reflexiones acerca del rubio.

"¿Qué crees que haya estado haciendo Naruto estos dos años?" preguntó de repente Sakura, causando que Sasuke volviera a la realidad de golpe.

"Supongo que, sea lo que sea, fue algo que solo él puede hacer." Contestó el pelinegro después de pensarlo un instante.

"¿A qué te refieres?"

"Bueno… ¿No es obvio? Naruto es muchísimo más fuerte que la última vez que lo vimos." Explicó, mientras recordaba la facilidad con la que había derrotado a Kisame y a Kabuto en la última batalla. "Estoy seguro de que estuvo entrenando, aunque no puedo imaginarme qué clase de entrenamiento fue."

La chica clavó la mirada en la Montaña de los Hokages, y después una pequeña sonrisa cruzó su rostro.

"Como sea, me alegro que Naruto esté de nuevo con nosotros." Exclamó, al tiempo que se echaba a la boca el último pedazo de cono que le quedaba. "Solo espero que, con este castigo suyo, pueda recordar lo que significa ser parte de la aldea."

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En la oficina de Tsunade, una kunoichi de pelo azul y mascara ANBU miraba sin ninguna expresión al frente.

"Así que, ¿estás segura de que no hay testigos, ni registros?" preguntó Tsunade, mientras miraba el informe de la misión que había llevado a cabo Hinata.

"Hai, Tsunade-sama. No había mucha gente, pero era obvio que las investigaciones habían sido retomadas." Contestó la ANBU, mientras bloqueaba su mente a las escenas de masacre que habían tenido lugar. "Me encargué yo misma de los científicos y los guardias, y liberé a los prisioneros después de borrarles la memoria con un genjutsu."

"¿Y estás segura de que el genjutsu es lo suficientemente fuerte como para no preocuparnos por ellos en el futuro inmediato?"

"Honestamente, no sé si la barrera que coloqué pudiese resistir el asedio de algún experto en el área" contestó la kunoichi, "pero si llegase a ser roto, el sello que coloqué en sus mentes me avisará de la intrusión." Terminó, sin ningún tipo de arrogancia en la voz.

"Muy bien." Dijo Tsunade, sin dejar de leer el informe completo de la misión. "Puedes retirarte." Dijo.

La ANBU dio la vuelta, deseando llegar a casa a limpiar sus ropas y su equipo, pero antes de que pudiera salir, la Hokage llamó su atención de nuevo.

"¿Hinata?" escuchó detrás de ella, la voz con una sutil diferencia respecto a cuando estaba presentando el informe.

"¿Si, Hokage-sama?" contestó la Hyuga, encarando de nuevo a su superior.

"Deberías buscar a alguno de tus compañeros; creo que te alegrará saber quién es el séptimo sensei." Sugirió Tsunade con una sonrisa, causando que bajo la máscara, el rubor cubriese cada centímetro del rostro de la chica.

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A unos dos kilómetros de la frontera con el País del Fuego, un shinobi terminaba de limpiar su espada, después de haber acabado con una patrulla de la aldea de la Arena. Con voz cansada, comenzó a hablar consigo mismo, mirando en dirección a la aldea de Konoha.

"Falta muy poco, Naruto-kun." Dijo la sombra, mientras desaparecía con una ráfaga de viento.

Sin embargo, no se había dado cuenta que uno de los ninjas de Suna seguía aún con fuerza para moverse, y este rápidamente invocó con pequeño pájaro de madera, mandándolo hacia su aldea con un mensaje de ayuda grabado en su espalda.

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"¿Qué vamos a hacer aquí?" preguntó el chico de pelo blanco, mientras veían cómo Naruto cortaba en varios trozos un pañuelo de tela propiedad de la chica de cabello castaño del grupo. "Si piensas ponernos el examen de los cascabeles, te aviso que ya aprobamos antes de que nos presentaran." Le informó, mientras veía con desconfianza cómo el rubio anotaba unos cuantos garabatos en los pedazos de tela.

"¿Sí? ¿Y se puede saber quién fue su instructor?" preguntó Naruto, sonriendo al recordar su propia prueba con los cascabeles dentro de ese mismo campo de entrenamiento.

"Kakashi-sensei." Contestó el peliblanco, sin inmutarse.

Naruto los miró durante unos segundos, realmente sorprendido de que hubiesen pasado la prueba teniendo a Kakashi como aplicador. Por experiencia propia, sabía que el ninja copia no se tentaba el corazón, ni siquiera aunque fuesen Genin recién salidos de la academia.

"Bueno, más razón aún para ponerles la prueba un poco más difícil." Contestó el rubio, sin dar ninguna muestra de estar sorprendido ante la noticia.

"Así que, después de todo, sí es una prueba." Dijo simplemente el chico de ojos rojos, igual o más calmado que el propio Naruto.

"Bueno, fórmense." Exclamó medio gritando el recién nombrado sensei, haciendo que los demás chicos pegasen un pequeño salto del susto.

"Pero, Naruto-sensei, ¿qué no vamos a presentarnos primero?" preguntó una chica de cabello color azul, con una mirada de preocupación en el rostro. "Sekai-san ya se presentó, es justo que los demás lo hagamos." Exigió, sonrojándose inmediatamente, al darse cuenta de que le había dado una orden a su nuevo sensei.

"Cierto, cierto, Sekai ya se presentó." Comenzaron a murmurar los otros, causando que la sonrisa de la aludida creciese más y más con cada cuchicheo.

"¡Ya basta!" gritó Naruto, mientras pensaba cómo demonios se había ido a meter en semejante lío. "¡No me importa quién se presente y quién no, si no pasan esta prueba, no volveré a ver sus rostros nunca más!" les dijo, cortando la conversación en el acto.

"¡Eso no es justo, nosotros ya pasamos las pruebas!" gritó la chica de cabello castaño, aún mirando con odio a Naruto por el pañuelo caído en batalla. "¿Qué te da derecho a decirnos si podemos entrenar o no?" le espetó, causando que todos sus compañeros la mirasen con un poco de miedo en el rostro.

"¿De veras quieres que vuelva a castigarte?" preguntó el rubio en un murmuro, deseando con todo su ser que esa pequeña molestia le diera una razón para torturarla. "Creo que deberías saber que puedo crear un número indefinido de clones, y no tengo problema en alinearlos perfectamente rectos." Le dijo, con una sonrisa macabra en el rostro.

"Eto… yo… lo siento, Naruto-sensei." Contestó la chica, con el sudor cayendo por su rostro.

"Muy bien." Dijo Naruto, en el fondo triste por la rápida capitulación de la chica. Después, volteando a ver a todos, les dijo. "Yo sé que Iruka-sensei y los demás son excelentes maestros, pero lamentablemente hay lecciones que no os enseñan en la academia." Le explicó, mientras comenzaba a pegar los pedazos de tela con chakra, adhiriéndolos a su ropa. "En lo personal, la experiencia me ha enseñado que estas lecciones normalmente son más importantes que las que nos enseñan de cadetes. No lo hago porque sí, lo hago porque si no son capaces de asimilar y aceptar estas lecciones, de nada les va a servir lo que yo tengo que enseñarles." Le explicó, mientras se colocaba a unos tres metros de ellos. "No me importan sus nombres, ni sus familias, o sus habilidades. Al menos, no por ahora. Por hoy, solo quiero que me demuestren que son capaces de actuar como espero que actúen mis alumnos, ya después nos preocuparemos con las presentaciones."

Los chicos lo miraron confundidos, pues era la primera vez que experimentaban la sensación que causa escuchar un discurso de Uzumaki Naruto. Lentamente, cada uno de los chicos asintió con la cabeza, mientras preparaban sus equipos ninja para la prueba que venía a continuación."

Los niños alzaron la cabeza, conscientes de que tenían que captar cada matiz de las palabras del rubio, si querían tener alguna posibilidad de aprobar.

"Lo que tienen que hacer es quitarme cada uno una pieza de tela de las que tengo pegadas al cuerpo." Explicó el chico, mientras daba una vuelta sobre sí mismo para dejarles ver dónde se encontraban sus objetivos. "Cada uno tiene un número, así que tienen que quitármelas en orden, ¿de acuerdo?"

"¡Hai!" respondieron todos al unísono.

"Muy bien." Murmuró el chico, complacido. "Ahora, las reglas. Numero uno, cada uno puede quitarme solo una tela." Les dijo, causando que el nerviosismo corriera por varios rostros. "Segundo, solo puede atacarme uno de ustedes a la vez, no quiero trabajo conjunto." Ahora el nerviosismo estaba presente en todos los rostros. Naruto sonrió. "Y última regla…" murmuró, haciendo que los chicos se inclinasen expectantes hacia enfrente. "Si cualquiera de ustedes rompe esas reglas, automáticamente todo el equipo queda descalificado, y se olvidan de mí como maestro." Les dijo, causando que el desasosiego cubriese todos y cada uno de los rostros de los chicos.

"¡Eso es injusto!" gritó el chico de pelo castaño, mientras los demás asentían con la cabeza. "¿Cómo quiere que le quitemos las telas, si solo podemos atacar uno por uno?" preguntó.

"Eso es algo que tienen que deducir por ustedes mismos." Les dijo Naruto, mientras se ponía de pié frente a sus alumnos. "Muy bien, son las cuatro de la tarde. Tienen cuatro horas para cumplir con su misión." Les dijo, regalándoles una pequeña sonrisa de ánimo que descolocó a más de uno. "Buena suerte, chicos." Agregó, para después desaparecer con un pequeño destello amarillo.

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Eran las siete con quince minutos, y solo dos de ellos habían podido conseguir su pieza de tela. Naruto estaba comenzando a pensar que Sasuke los había sobreestimado, pero seguía sin bajar la guardia ante cualquier posible sorpresa por parte de los chicos.

"¿No crees que estás siendo un poco cruel con los chicos?" preguntó el Kyubi, comenzando a compadecerse de los chicos que estaban siendo torturados en el mundo real.

"Tienen que aprender esta lección, zorro. Si no, no van a tener oportunidad de defender la aldea como es debido." Contestó el chico, mientras sonreía para sí al recordar cómo él mismo había adquirido ese valioso conocimiento.

"¿Realmente crees que esto sea imprescindible para lo que tienen que hacer?" insistió el zorro, sabiendo que por momentos el chico podía mostrar ciertas tendencias sádicas en su comportamiento.

"Claro que sí. Si no aprenden a…" contestó el rubio, pero se interrumpió al sentir una corriente de chakra que venía de detrás de él.

"Sōshūha" escuchó Naruto, mientras una docena de navajas volaban en su dirección.

"Novatos." Escupió Naruto, mientras con un kunai bloqueaba todas las navajas, mandándolas al suelo.

"Sabes que algunos de ellos no tienen oportunidad, ¿verdad?" le preguntó el Kyubi."

"Ya lo sé. Todo depende de si se dan cuenta de la lección o no." contestó el chico, mientras recordaba los ataques en los que había perdido dos de sus sellos.

El primero lo había perdido a manos del chico de cabello blanco, quien había realizado una técnica Katon: Hōsenka no Jutsu igual de poderosa que la de Sasuke, a su edad. Un Bunshin había atacado a Naruto por la espalda, y la velocidad que había demostrado era simplemente asombrosa. Con la guardia baja, no le había dado tiempo de responder al ataque, y había perdido la primera de las telas.

El segundo lo había perdido de una manera un poco más vergonzosa: simplemente, el chico de cabello café lo había asediado con taijutsu, y cuando estuvo distraído el chico lanzó unas cuantas bombas de humo hacia sus pies. Al pisarlas, todo a su alrededor se cubrió de humo, y en la confusión el chico había aprovechado para retirar el segundo sello de su pecho.

Sin embargo, fuera de esos dos, la única que le había dado algo de problemas era la chica de cabello gris, la única que no había hablado desde que se conocieran. Después de casi haber perdido el tercer sello, Naruto estaba seguro de que pronto la chica suplantaría a Kurenai como la mejor especialista en Genjutsu de todo Konoha.

"Bueno, creo que eso es todo." Pensó el chico, mientras creaba unos cuantos clones para entretener a los chicos. Sin embargo, en cuanto se hubo recostado a descansar, empezaron a llegar a su mente imágenes de todos los chicos atacando al mismo tiempo.

"Por fin…" el chico sonrió ante la nueva estrategia de los muchachos, y rápidamente se puso en pié esperando a que terminaran con los clones.

"¡Ese es el verdadero! ¡A él!" escuchó que gritaba el chico de cabello blanco, y en seguida dio un salto en vertical para tener una mejor vista del terreno de batalla.

"Katon: Gōkakyū no Jutsu" exclamó el peliblanco, mientras formaba unos sellos con las manos. Después, una gran bola de fuego se elevó hacia el lugar donde se encontraba Naruto, quien canceló la técnica haciendo lanzando un gran chorro de agua desde su boca.

"¡Ahora, Naoko!" gritó la chica de pelo color castaño, mientras lanzaba unos cuantos kunai con una destreza asombrosa.

"¿Naoko?" preguntó Naruto, sin saber muy bien a qué se refería su alumna. Justo en ese momento, sintió una presencia detrás de él, pero era demasiado tarde para poder hacer nada. Con unos cuantos golpes certeros, logró que el brazo del rubio se encontrara completamente entumecido, y retiró el tercer sello de su muslo izquierdo.

"¡Lo tengo!" gritó, mientras caía al suelo y se iba a reunir con sus amigos.

Antes de que Naruto pudiese decir nada, una sombra saltó desde el grupo de chicos, y una lluvia de patadas cayó sobre él. Sin poder hacer otra cosa, Naruto comenzó a bloquear los ataques, mientras ambos caían a tierra firme.

"Creí que tu ya tenías tu sello." Le dijo Naruto, mientras de una patada hacía volar al chico por los aires. El chico se levantó, sosteniéndose el estomago, y mirando a su sensei con una sonrisa en el rostro.

"Así es." Le dijo, antes de volver al ataque.

Sin dar tregua, los demás llegaron a apoyar a su compañero, y Naruto fue venciéndolos sin ningún problema.

"Demasiado fácil, ¿no crees?" le preguntó el Kyubi, mientras Naruto se dirigía a golpear a la última persona que quedaba en pié, la chica de cabello gris.

La chica no se movió un milímetro de donde se encontraba, como si ya se hubiese resignado a ser molida por el golpe del rubio. Sin embargo, en logar de estampar su puño contra el rostro de la chica, este simplemente pasó de largo, y la chica se convirtió en una estatua de acero, aprisionando el brazo del chico.

"Demonios… ¡Kai!" gritó Naruto, causando que todo a su alrededor se disolviera como humo. Cuando pudo ver de nuevo, se dio cuenta de que la chica ya tenía un pedazo de tela en la mano, y miraba al suelo con expresión avergonzada.

"Así que, decidieron romper las reglas…" preguntó Naruto, mientras comenzaba a moldear el chakra en su mano derecha. "Bueno, en ese caso…" les dijo, para después estirar su mano, y liberar el chakra que se encontraba girando en su palma. Como resultado, una gran corriente de aire salió de la palma del chico, mandando a volar a unos sorprendidos Genin.

Cuando estaba a punto de informarles el resultado de la misión, escuchó dos pequeños puff de en medio de la nube de polvo, e inmediatamente saltó para buscar a sus oponentes.

"¿Kage Bunshin?" pensó, bastante sorprendido.

"¡No te distraigas!" escuchó de pronto detrás de él, mientras sentía como una navaja cortaba su brazo izquierdo apenas por debajo de la ropa.

"¡Ouch! ¡Me las vas a pagar, mocosa!" gritó Naruto, mientras giraba en el aire para encararse con la chica. Sin embargo, se sorprendió al darse cuenta de que no era solo la chica de pelo castaño, sino que también había cuatro Sekai junto con ella. Cada una sostenía un kunai con una nota explosiva, y se encontraban a unos cuatro metros la una de la otra.

"Hasta luego, Naruto-sensei." Exclamó Sekai con voz divertida, para después lanzar los kunais con dirección al chico. Sin embargo, Naruto se dio cuenta de que no iban dirigidos a él en realidad, sino que iban a chocar a medio metro frente a él.

"Lo siento, pero necesitas más que eso para vencerme." Se burló el chico, mientras creaba un clon y lo hacía empujarlo hacia abajo, alejándolo de la explosión.

"Supongo que puedes decir que…" comenzó a decir Naruto, deteniéndose al ver tres agujas salir de entre el humo. Girando en el aire, apenas alcanzó a esquivarlas, y cayó al suelo prácticamente ileso.

"Parece que son buenos después de todo." Pensó el chico, mientras esperaba a que las chicas volviesen al ataque. Sin embargo, antes de que pudiese decir donde estaban, una cuarta aguja pasó rosándole el brazo, y una quinta aguja apenas y alcanzó a arañar su chaqueta.

"Tienes mala puntería." Exclamó, mientras volteaba a ver a la chica de pelo castaño, quien tenía una sonrisa de suficiencia en el rostro.

"¿Quién te dijo que te apunté a ti?" preguntó la chica, mientras de un jalón tiraba su brazo hacia atrás. Sabiendo lo que eso significaba, Naruto saltó hacia un lado, evitando por poco que la aguja se clavase en su rodilla. Asombrado, se dio cuenta de que el arma atada con hilos de chakra tenía un pedazo de tela atravesado por el centro. Inmediatamente, volteó a ver su brazo, al cual efectivamente le faltaba un pedazo de tela en la chaqueta.

"¡Esta era mi chaqueta preferida, mocosa!" gritó Naruto, enojado porque su prenda favorita había sido totalmente arruinada.

"¿Y a mi qué?" se burló la chica, mientras volvía al ataque con una ráfaga de kunais y shurikens.

"Tú…" escupió Naruto, al tiempo que creaba una corriente de aire, deteniendo las armas que se dirigían a él.

"Jeje. Game Over, Naruto-sensei." Le dijo la chica, mientras relajaba la postura. Cuando Naruto se disponía a enseñarle una lección, sintió como el suelo temblaba lentamente, y antes de que pudiese deducir que era, un puño salió de entre la tierra, apuntando directamente a la quijada del chico.

"Como si fuera a caer en eso." Pensó Naruto, mientras echaba la cabeza para atrás y sujetaba a la chica justo cuando terminaba de salir del suelo.

"Supongo que no lo sabes, pero yo gané mi pelea en el Examen Chunnin con un movimiento casi idéntico al tuyo." Le comentó Naruto a Sekai, mientras sujetaba su brazo izquierdo para evitar posibles contraataques.

La chica solo le mostró los dientes, y entre ellos pudo ver un diminuto destello metálico.

"Demo…" pensó Naruto, pero era demasiado tarde. Realmente sorprendido, contempló la aguja que se encontraba clavada en su hombro, y sin poder moverse vio como la chica le dedicaba una sonrisa, antes de acercarse caminando y simplemente retirar el último pedazo de tela de la ropa de Naruto. Entonces, los demás chicos aparecieron junto a sus amigas, todos ellos felices por haber podido derrotar a su maestro.

"Demonios, diez segundos más y el veneno se disolvía." Pensó Naruto, realmente enojado por haber caído en ese truco tan burdo.

"Hey, dale crédito a la chica. Realmente consiguió sorprenderte con eso, ¿o no?" preguntó el Kyubi, mientras pensaba que la chica le recordaba enormemente a alguien.

El rubio no se dignó a contestar esa pregunta, sino que en cuanto sintió que el efecto había sido neutralizado, creó cinco clones, y a la velocidad del rayo retiró los sellos de las manos de los chicos, y con pequeños empujones los sentó a todos formando un círculo.

Naruto los rodeó junto con sus clones, sintiendo como el miedo se iba apoderando de los chicos. Los Narutos alzaron cada uno su brazo, causando que los chicos cerraran los ojos, esperando el castigo por haber desobedecido las reglas.

"Felicidades." Fue lo único que escucharon, para después sentir cómo una cálida mano se posaba en sus cabezas. Al abrir los ojos, todos vieron exactamente la misma visión: un Naruto alegre, con una sonrisa abierta, amigable, y un brillo en los ojos que demostraba que estaba complacido con su actuación.

"¿Feli… ciudades?" preguntó la chica de cabello color plata, quien tenía un marcado rubor en las mejillas, y miraba perdida los ojos de su nuevo sensei.

"Así es. Ustedes pasaron la prueba." Les dijo, mientras los seis Narutos desaparecían, y el verdadero salía de entre unos arbustos a unos cuantos metros de ahí, los brazos cargados con un montón de tazones de ramen.

"Un… ¿bunshin?" preguntó el chico de cabello blanco, mostrándose realmente sorprendido por primera vez.

"Tranquilos, ese era yo todo el tiempo. Solo puse a mis clones a felicitarlos, quería ir por esto para celebrar su éxito." Les dijo, con una sonrisa que no tenía nada de diferente a la de sus Bunshin.

"Pero… si nosotros… usted dijo…" balbuceó la chica de ojos castaños, mientras miraba a su sensei confundida.

"Así es, yo dije que tenían que seguir las reglas. ¿Por qué las desobedecieron?" preguntó el rubio, sin mostrar para nada el enojo que los chicos esperaban.

"Porque… porque no podíamos dejar a nuestros compañeros." Contestó el chico de pelo castaño, todavía en shock por el resultado de la prueba. "Y porque para algunos era imposible conseguir uno de los sellos." Terminó, mientras poco a poco el nerviosismo daba paso a una férrea decisión.

"Exacto." Contestó Naruto, mientras se sentaba y comenzaba a pasar los platos de ramen entre los chicos. "Las reglas son muy importantes en el mundo ninja, pero a veces, cuando tienes que cumplir tu misión, o tienes que ayudar a alguien importante para ti, es necesario romper esas reglas, no importa cuál sea el precio a pagar." Les dijo, mientras recordaba cómo Kakashi les había explicado a él y a sus amigos eso mismo, hacía tantos años.

"Entonces… para pasar, ¿teníamos que romper las reglas?" preguntó Sekai, mientras miraba con ojos brillantes el platón de ramen que tenía frente a ella.

"Así es. En combate, su deber para con el cliente es terminar la misión de la mejor manera posible, pero lo que yo espero de ustedes es que se cuiden unos a otros, aún si eso significa olvidarse por completo de lo que les fue encargado." Les dijo, haciendo que todos se sintieran nerviosos y contentos a partes iguales.

"¿Eso significa…?" comenzó a decir la ojiazul, deteniéndose cuando la mirada de Naruto se clavó en la suya. Después de tomar aire, continuó. "¿Eso significa que vas a ser nuestro sensei?"

Naruto la miró con una sonrisa, y después paseó la mirada entre el grupo, para al final voltear a ver la Montaña de los Hokage.

"Mi nombre es Uzumaki Naruto, y a partir de hoy me convertiré en el séptimo sensei del Equipo Cero." Les dijo, con una sonrisa en el rostro. "Les prometo que, pase lo que pase, siempre cuidare con mi vida a cada uno de ustedes. Ese es mi camino del ninja, y Uzumaki Naruto jamás rompe una promesa."