Disclaimer: El universo de Harry Potter pertenece a la maravillosa J.K. Rowling, yo simplemente utilizo los personajes con fines de entretenimiento.
N/A: Esta historia pertenece al grupo de Facebook Harmony (Harry y Hermione), del álbum Ideas Donadas y fue donada por Saphira Bjartskular.
Resumen: Hermione no supera su pánico a las alturas. Es algo que puede más que ella. Harry es un experto en esta materia y en un acto desinteresado, le propone a su amiga darle clases para ayudarla a superar ese problema. En su compañía, Harry descubrirá un nuevo temor: perderla.
En su nota, Saphira Bjartskular deja a la libertad en qué libro/película se encuentra basado el fanfic, así que lo dejaré en el Misterio del Príncipe/Príncipe Mestizo, ya que me molesta demasiado lo frágil que es su amistad ahí.
Hermione se mordió el labio interno mientras que Harry la miraba con la ceja arqueada; no eran necesarias las palabras. Harry sabía que era lo que pasaba por la cabeza de su mejor amiga, vio como iba vestida, no iba vestida tan pesadamente con suéteres extravagantes, era un suéter ligero, su cabello se lo acababa de amarrar en una coleta, llevaba los guantes que no le había regresado desde el primer día, eventualmente él también llevaba los de ella, le quedaban un poco pequeños pero eran cálidos y se sentía cómodo.
Le tendió su Saeta de Fuego y Harry tomó la barredora de Ron, no era tan veloz como su escoba, pero sabía que Hermione no se iba a exceder en la velocidad, iría a modo regular y además conocía las tácticas que iba a implementar, a menos que ella le sorprendiera con algo nuevo, sabía que desde hace días leía libros con relación al Quidditch.
Hermione suspiró y apretó la mandíbula, la relajo después de unos segundos, iba preparada no tenía porqué sentir nervios. Le sonrió abiertamente a Harry, luego desvió la mirada y dio un vistazo rápido a las gradas: donde reconoció las cabelleras rubias de Neville y Luna, ambos jóvenes le mandaron saludos, ella también levantó la mano saludándolos y regresó su atención al chico de ojos verdes que tenía frente a ella. Acomodo la escoba para poder cruzar su pierna y se puso en la posición ya conocida.
—Recuerda que solamente tienes que atrapar la snitch y las clases habrán finalizado, si no lo haces, continuaremos —Hermione asintió. Siguió los movimientos de su mejor amigo, Harry se agachó y sus rodillas quedaron en el pasto del estadio; abrió el baúl de color café oscuro y vio las pelotas que tenía guardadas; centro su vista en la Quaffle la pelota oficial del equipo, seguido de las Bludger's que se removían con fuerza, pidiendo ser liberadas para atacar a su objetivo, las cadenas que las sujetaban hacían ruido y era todo lo que se escuchaba en esos momentos y la snitch dorada. La brillante pelotita que resplandecía por su precioso color dorado, tan bonita y única. Harry la tomó con delicadeza con su mano derecha—. Cada vez que atrapó la snitch siento una emoción tan grande dentro de mí, me siento desconectado del mundo al tenerla en mi mano.
—¿Sabías que la snitch se utiliza una vez por partido?
—Lo sé. Lo descubrí en uno de los libros que dejaste abiertos mientras tejías uno de tus famosos calcetines —Harry le guiño un ojo y Hermione se sonrojo un poco, no terminaba por acostumbrarse a que Harry le hiciera ese gesto. Era tan extraño…
—Hogwarts tiene repuestos más que suficientes —Harry lo dijo de una manera muy sabionda que sonaba a Hermione—. ¿Lo sabías? —Preguntó arqueando una ceja y Hermione solo pudo negar la cabeza ante lo que dijo, era más que claro que sabía—. Hogwarts no se quedará sin snitch si usamos una más en un partido no-oficial.
—Maestro, su conocimiento básico sobre el snitch me sorprende.
—Alumna, le sugiero que se mantenga en posición, ajuste sus manos al palo de la escoba, se centré en la snitch que estoy a punto de soltar. Si usted la atrapa le daré un regalo muy especial.
—¿Así que para cumplir mi obligación de atrapar una pelota que vuela tiene que darme un obsequio?
—Es una manera de levantar el ánimo y hagan las cosas —Harry se encogió de hombros, agarró la escoba de Ron y se montó en ella—. Recuerda que tener conocimiento sobre las snitch no te da probabilidades de que podrás atraparla.
—Lo sé —murmuró Hermione.
Harry observó a Hermione una vez más. Sus preciosos ojos tenían un brillo especial, no era miedo, ese brillo lo conocía muy bien por el día en que conocieron al hermano gigante de Hagrid; era emoción. Hermione acababa de ganar la confianza suficiente para montar a una escoba ella sola, no se quejó, no temblaba y estaba seguro que todo lo que durará esa clase ella no le pediría su ayuda.
La snitch se abrió en sus manos e inició a elevarse. Dio una vuelta alrededor de Harry, luego por el lado de Hermione, quién no le perdió la vista. La snitch se quedó quieta frente a ellos, como si esperaba una orden para poder partir. Los ojos verdes de Harry no le quitaron la vista a la castaña cuando ella emprendió vuelo a los pocos segundos de que la snitch volase libremente.
Cada sábado de los últimos meses en que las clases se llevaron a cabo fueron frescos a la hora en que iniciaban a practicar. Ese sábado de diciembre no fue la excepción, el viento fresco al que se había acostumbrado la golpeó en su cara, su cabello no sería ningún problema ese día por ir sujeto con una liga. Hermione no le había quitado de encima la mirada a la snitch dorada, no quería perderla de vista por ningún segundo, si lo hacía seguramente la snitch aprovecharía esa oportunidad y se desaparecería, luego ella tendría que darse una vuelta por todo el estadio y sus alrededores; no quería salirse del estadio, aún sentía mucha vergüenza de que alguien la mirara volando sobre una escoba y no metida en los libros como todo mundo estaba acostumbrado a verla.
Su mano izquierda se cerró con fuerza en el mango de la escoba, alargó su brazo derecho, la snitch había reducido su velocidad y la estaba tentando para que la atrapara, ahora se lamentaba no ser tan alta como Angelina o Ginny, se arrastró un poco y frunció el ceño y sonrió nerviosamente al ver que sus dedos casi tocaban la snitch. Un poco más, solo unos centímetros y sería suya.
Pero la snitch de burló de la castaña y se hizo a un lado, donde se quedó parada por unos segundos. Esa acción provocó que Hermione la pasará de largo y se alejará de ella, tuvo que frenar bruscamente para no chocar con las gradas donde regularmente los profesores tomaban lugar. Respiro pesadamente, se sentía sorprendida de no haber caído, dio la vuelta en medio segundo a una velocidad sorprendente que ni ella misma era capaz de hacer.
Ya era muy tarde, la snitch acababa de perderse de su vista, provocó un gruñido de frustración en la castaña y cerró los ojos.
¡Pero qué tonta era!
No llevaba ni cinco minutos en esa escoba; ¿Y esperaba atrapar la snitch así como si nada? ¡Ni siquiera Harry que era considerado el mejor buscador de Hogwarts la había atrapado en tiempo récord!
—¡Muy bien, Hermione! —Harry la felicitó llegando a su lado; a lo lejos pudo escuchar que Luna y Neville aplaudían emocionados por los movimientos sencillos de la chica.
—¡No la atrape, Harry!
—Pero lo has hecho muy bien, para ser tu primer intento de querer atraparla fue espectacular y has sabido manejar la saeta a tu estilo. ¡Continúemos!
El ánimo de Hermione regresó y asintió. Ambos amigos se acercaron a Neville y Luna, permitiendo que la snitch regresara cuando supiera que nadie la perseguía.
—Deberías unirte al equipo de Gryffindor —Dijo Luna con emoción—. ¡Harry te aceptará de inmediato!
—Es muy diferente, Luna —le contestó Hermione con una sonrisa tímida—. Solo somos Harry y yo, con más personas a nuestro alrededor me veré peor que Ron cuando vino a las prácticas.
—Desde primer grado jamás he vuelto a subirme a una escoba —Habló Neville, quien recordó su pequeño accidente—. Me has dado la motivación suficiente para querer volver a intentarlo. Si tú puedes, yo puedo.
Hermione se sonrojo, se sintió halagada por las felicitaciones de sus amigos por sus clases secretas. Saber que hacía las cosas bien cuando ella creyó que jamás sería capaz de lograrlo.
—Si me disculpan —Hermione volvió a su posición con seguridad y confianza consigo misma—, tengo una snitch que atrapar.
—Ella lo hará —Luna le dijo a Harry y Neville con una gran sonrisa. Luna y los dos chicos centraron su atención en ella—. Hermione todo lo puede.
—Es perfecta —murmuró inconsciente Harry mirando a Hermione que buscaba con fiereza a la snitch.
Ella se veía tan concentrada, sonreía, observaba a su alrededor, siempre atenta a cualquier movimiento inesperado. Se veía espectacular en su Saeta, sintió una opresión en su estómago al no tenerla de nuevo entre sus brazos como en las clases pasadas.
Al atrapar la snitch todo terminaría y volverían las cosas a la normalidad, quizás los problemas regresarían y el distanciamiento… no. No lo iba a permitir. Por la cabeza de Harry cruzaba el pensamiento de alcanzar a Hermione, sentarse detrás de ella y abrazarla por la cintura, apegarla a él y buscar y atrapar juntos la snitch.
Hermione casi tocaba el suelo, acababa de controlar la escoba y estaba segura de que no se iba a caer. Se caería si ella lo permitía, cosa que no iba a suceder.
Había visualizado a la snitch no muy lejos de ella, si aumentaba la velocidad podría atraparla de nuevo, pero no quería ser humillada nuevamente por esa pelota endemoniada.
—Snitch, Hermione. Es una snitch —murmuró para sí misma.
Permitió que la snitch se perdiera de su vista.
El sentimiento de tristeza se instaló en su pecho al recordar que sus sábados con Harry iban a terminar. Volverían a ser los de siempre. Hermione los sábados tejiendo y visitando la biblioteca; Harry seguramente comiendo y saliendo a platicar con Ron.
Frunció el ceño al recordar que no extrañaba del todo al pelirrojo. Se sentía cómoda únicamente con Harry, dejando de lado que se encontraba enamorada de él. No era buen momento para recordar sus aventuras ellos dos solos, pero no pudo evitarlo.
Solos ellos dos. Compartiendo tanto, la mejor aventura que recordaba y atesoraba era justamente cuando volvieron en el tiempo y rescataron a Sirius y Buckbeak, aun recordaba cuando Harry le dijo que la salvó de los dementores. Y fue ahí cuando inició a pensar en Harry en algo más que un amigo, a pesar de los problemas provocados.
Cuarto año fue un curso que quería y odiaba; iniciando principalmente por como Harry se unió a ella cuando todo mundo le dio la espalda, claro que a ella no se le paso las expresiones de su amigo, muchas veces él no quiso estar con ella, prefería estar con Ron y hacer travesuras, pero no le quedó de otra que soportarla. Aún tenía la opresión en el pecho al recordar que para Harry lo más importante era Ron, después de finalizada la prueba lloró, se sentía halagada por parte de Viktor al ser su tesoro, pero Harry fue el primer chico al que considero su amigo de verdad. Y para finalizar el beso en la mejilla al salir de la plataforma, en cuarto curso vio a Harry como el héroe soñado de cualquier chica.
De quinto curso había tantas cosas que recordar, lo primero era el sentimiento de enojo y frustración por no ir por él y llevarlo a Grimmuld Place antes del ataque de los dementores, recordaba la furia en el rostro de su amigo, los gritos y su amargura. Honestamente, le daba vergüenza admitir que le gustaba ver a Harry molesto, sus ojos verdes resplandecían, sus facciones se volvían duras y su cabello rebelde le daba un toque que lo volvía más atractivo… ¿Qué pasaba por su cabeza? En su cabeza se mantenían presentes los recuerdos de todas las ocasiones en que se abrazaron; en que se protegieron el uno al otro, en como Harry la busco a ella.
Salió de su ensoñación y parpadeó varias veces al ver algo sobrevolando frente a ella. La snitch volaba, su velocidad se redujo considerablemente y Hermione todo lo que tenía que hacer era levantar su mano y cogerla. Levantó cuidadosamente su mano, la snitch no se alejó. Pronto se dio cuenta del lugar en donde estaba. Mientras iba pensando había salido de los límites del estadio, se encontraba fuera, podía ver los árboles que rodeaban al estadio. ¿Cómo llegó hasta ahí?
—Una vuelta más —le susurró a la snitch—. Te atraparé dentro del estadio, sería hacer trampa si te tomo ahora.
Y como si la snitch la hubiese entendido, emprendió vuelo de regreso al estadio.
La admiración que Harry sentía por Hermione aumentó más si eso era posible. Fue espectador del acto; Hermione tuvo la oportunidad de atrapar la snitch a lo fácil y la rechazó. Cualquier jugador jamás hubiese dejado pasar esa oportunidad. Pero ella no lo hizo.
¿Cómo no admirarla?
La sonrisa que le regaló al pasar por su lado cuando regresó al estadio persiguiendo la snitch le hizo prometerse que jamás permitiría que nadie más la hiciera llorar, cualquiera que se atreviera pagaría las consecuencias de hacer tal acto. Tocó los guantes que pertenecían a ella, no, ahora eran suyos, sonrió para sus adentros.
Se coloco al lado de Hermione; ambos amigos persiguiendo la snitch. Harry tuvo el instinto de querer empujarla, como una vez en el pasado lo hizo con Malfoy, pero no era lo correcto. No quería la furia de su amiga, la chica que le gustaba… ¡Oh, por Merlín!
—¡Harry! —Reconoció la alegría en su voz—. ¡La voy atrapar!
La snitch agarró fuerza y siguió su camino todo derecho, Harry le dio palabras de ánimo y ambos ajustaron las escobas y volaron a una velocidad similar, nuevamente la escena se le hizo conocida. Hermione ya había alargado, de nuevo, su mano para atraparla. Giraron a la derecha, sin perderla de vista, estaban tan cerca y tan lejos. Ambos amigos se inclinaron hacia arriba por el repentino movimiento de la snitch.
Hermione no bajó la mano, su corazón latía con fuerza y repentinamente sus ojos se humedecieron por la alegría, si la atrapaba, atesoraría ese recuerdo con todo su corazón, desde que llegó a Hogwarts se prometió mantenerse alejada del Quidditch, le atraía el deporte por Harry y siempre admiró la habilidad y facilidad con que Harry la atrapaba… ¡Y ahora ella la atraparía!
¡Nadie de su casa le creería si lo contará! ¡Y honestamente le importaba un bledo! Nuevamente sería una aventura que compartiría con Harry, solo con él. Y Neville y Luna que seguían siendo espectadores de lejos, pero que ambos mantenían una sonrisa sobre su rostro al ver a su amiga volando. Quisieron vitorear, dar todos los ánimos hasta que se cansaran, pero eso solo causaría distracción en ella, cosa que iban a evitar por respeto.
Hermione pronto inicio a temblar, aumento la velocidad de la Saeta y en un movimiento rápido cerró su mano sobre la snitch dorada, no alcanzó a detenerse, se tambaleó y chocó con Harry. Ambos cayeron en el suelo y las escobas fueron a parar a unos centímetros lejos de ellos.
Harry quedo encima de ella, Hermione sobre el pasto verde.
La castaña mantuvo los ojos cerrados pero con una sonrisa de satisfacción en su rostro por tener el objetivo en su mano, abrió los ojos al sentir el peso de Harry, quién no se había movido. Observó al pelinegro, no la miraba directamente a ella y si no se equivocaba, veía a sus labios. Los entreabrió un poco para articular palabra y bromear con él por estar encima de ella, pero no tuvo tiempo de decir nada.
Harry acababa de posar sus labios encima de los de ella.
NOTA II: Me siento tan contenta de leerlas en verdad. Creó que ya he mencionado que literalmente gritó cuando me llega un correo con algún review, bueno a todas nos llega a pesar, ¿verdad? He tomado en cuenta todas sus opiniones la verdad, yo me siento muy contenta de que la historia sea de su agrado y que me hayan compartido su punto de vista. ¡Ya tenemos aquí el siguiente capítulo! Que final... ¿no les parece? ¿Lo esperaban? Nos acercamos al final de la historia:(
Espero que me dejen sus opiniones, quiero leerlas para saber que tal les ha parecido. Lamento un poco si sueno repetitiva, pero soy terrible para las descripciones, pero puse todo mi empeño. Puede que crean que Hermione atrapó la snitch muy fácil, pero culpen a mi poca habilidad para desarrollar descripciones y emociones. (Estoy trabajando en esto para futuras historias)
¡Nos leemos pronto, lectoras!
