Cap. 9. Invitado:
Bella:
—Bella —sus dedos recorrieron con ligereza el contorno de mis labios—. Yo voy a estar contigo..., ¿no basta con eso?
Edward puso las yemas de los dedos sobre mis labios, que esbozaron una sonrisa.
—Basta por ahora.
Torció el gesto ante mi tenacidad. Esta noche ninguno de los dos parecía darse por vencido. Espiró con tal fuerza que casi pareció un gruñido.
Le acaricié el rostro y le dije:
—Mira, te quiero más que a nada en el mundo. ¿No te basta eso?
—Sí, es suficiente —contestó, sonriendo—. Suficiente para siempre.
Me desperté algo desorientada, buscando algo entre toda la enorme habitación, como si alguien pudiera estar allí.
Pero solo me encontré con un departamento, sola, la noche era aun más oscura de lo normal, sentía que no podía ver nada, al recuperar cordura y darme cuenta de la situación, las lágrimas comenzaron a descender de mis ojos.
- ¿Por qué? – Sollocé con las lágrimas inundando mi rostro nublando mi vista - ¡Dijiste que me querías! ¡Que yo era TU EXISTENCIA! – grite como tanto mis pulmones me lo permitieron entre los sollozos – dijiste que ibas a estar conmigo – esto último salió como un susurro.
No sé cuánto tiempo continué llorando, pero no me importó, aun era de noche, me levanté y fui a la cocina a tomar agua, sentía la garganta reseca. Con pasos lentos y pesados pude llegar, llene el vaso hasta la mitad y lo tome con lentitud, no sentía sueño por lo tanto podría tardarme todo lo que quisiera.
Oí unos sonidos provenientes del pasillo del edificio, me asusté pero aun así no pude reprimir la curiosidad y observe por el visor de la puerta.
Josh, estaba allí recargado en su puerta, no entendía el porqué estaba afuera, mantenía su cabeza entre sus dos piernas y los brazos cubriéndola, sentí curiosidad y algo de preocupación, probablemente había olvidado su llave dentro del apartamento.
Abrí la puerta, hice algo de ruido al abrirla cuando sentí el gran frío que hacía, él rápidamente subió la cabeza confundido, pude ver lo adormilado que estaba, me miro y parpadeó varias veces antes de pararse con dificultad.
- ¿Q-que Ha-hace-es a-ahí? – dije mientras los dientes me castañeaban.
-yo… ol-vi-dé m-mi lla-ve-e de-en-tro – dijo en el mismo estado que yo.
- e-en-tra – fue lo único que pude decir, el algo dubitativo entro y yo cerré la puerta como si mi vida dependiera de ello, rápidamente fui hasta el termostato y le agregue unos grados demás.
Me regrese hacia él, el cual estaba en medio de la sala.
- siéntate, estás en tu casa – dije mientras el frio abandonaba poco a poco mi cuerpo.
- gracias – dijo educado y se sentó.
- ¿quieres algo?
- no tranquila – dijo sereno – estoy bien, gracias de nuevo, por no dejar que me congelara.
- no podía dejarte allá afuera mientras te volvías una escultura de hielo.
Sonrió ante mi comentario, dejando ver sus blancos dientes.
- siento haberte despertado.
- no te disculpes, ya estaba bien despierta.
- ¿insomnio?
- para nada, solo pesadillas... – me atine a decir con un hilo de voz – debes tener sueño – dije reincorporándome – traeré una almohada y un par de cobijas, hace mucho frío.
- no es necesario, con ese calentador y sentado en el mueble, te aseguro que dormiré más cómodo que allá afuera.
- aun así, no es suficiente, traeré todo eso para que puedas dormir a gusto o por lo menos hasta que amanezca.
- de ser así no falta mucho, tan sólo dos horas – me sorprendí, era aun mas tarde de lo que creía.
- entonces, de igual forma lo haré, con tal de que estas últimas dos horas duermas mejor.
Sonrió.
- eres algo terca – atino a decir, yo solo asentí devolviéndole la sonrisa – vale, no te daré mas pelea, seguramente tienes muchas cosas que hacer durante el día, mientras que yo te mantengo despierta quitándote fuerzas.
- no exactamente, pero eres sabio al no negarte.
Con eso salí de la habitación, busqué la almohada y tome un par de cobijas, por supuesto al tomarlas una se me resbaló y me cayó en la cara, ya extrañaba mis torpezas.
Cuando regresé no pude evitar enternecerme ante la imagen que estaba en frente de mí. Josh estaba sentado en el mueble dormido, su rostro se veía tranquilo, su pecho subía y bajaba de forma acompasada.
Sonreí involuntariamente, me acerqué y me dispuse a cubrirlo con las mantas, y a duras penas se dio cuenta. Trate de apoyarlo de la almohada como pude, y después de luchar un poco para no despertarlo lo logré, sonreí nuevamente satisfecha antes de ir a mi cuarto a volver a conciliar sueño.
Esa noche no volví a tener "pesadillas".
.
No sabía qué hora era, pero sea cual sea, me molestaba aquella luz, era algo irritante y me hacia abrir los ojos con dificultad. Me cubrí hasta la cabeza con la manta, pero mientras lo hacía, analicé la situación. ¿Acaso había dicho Luz?
Me voltee hacia el gran ventanal, para ver como los rayos del sol se filtraban por la cortina iluminando el cuarto. Por poco y mi quijada cae al suelo.
El Sol, estaba allí, después de tantos meses dudando si aun existía, allí estaba, iluminando gran parte de Anchorage con sus deslumbrantes rayos, robándome una vez más una sonrisa, como las que le brindaba en Phoenix.
Deslicé la cortina hasta los extremos, dejando que la luz pudiese entrar con todo su esplendor en la amplia habitación. Me puse mis adorabas pantuflas, conjunto mi bata y me dispuse a salir de la habitación a hacer un gran desayuno. El soleado día me había alegrado inconscientemente.
Cuando salí, recordé que Josh había pasado parte de la noche aquí. Aun así, no se encontraba en la sala, no me sorprendí, seguramente cuando apenas amaneció salió del departamento sigilosamente para no despertarme, creyendo que ya me había molestado lo suficiente. No sabía aun el porqué, pero me sentía algo decepcionada.
Suspiré y me encamine a la cocina, cuando apenas me acerque mis ojos se abrieron de par en par.
Josh con mi delantal, preparando un desayuno que por el olor pude ver lo divino que le estaba resultando. Me acerqué lentamente tratando de no hacer ningún ruido para no asustarle.
- Buenos Días – dije en casi un susurro, que afortunadamente él escuchó.
- Muy Buenos Días – dijo volteándose con una hermosa sonrisa, solo pude devolvérsela tímidamente.
- No debiste molestarte, ningún invitado mío tiene el derecho de cocinar cuando yo esté cerca.
- Bueno, no me tomes como tu invitado, más bien como un vecino molesto que lo único que desea es compensarte tus atenciones con un simple desayuno.
- No lo creo, no eres molesto – dije sincera – más bien eres demasiado educado.
Me miró extrañado.
- y ¿eso es malo?
- para nada, pero soy lo suficiente rara como para sentirme incómoda cuando son caballerosos conmigo.
Él solo soltó una gran carcajada y yo me contagié de su risa.
- no me culpes, me crié con 5 mujeres, donde yo era el supuesto "hombre" de la casa, aun así me consideraban la sexta mujer.
Ahora quien soltó la carcajada fui yo.
- eso no es nada malo – dije una vez que me calme.
- la verdad no me quejo, tuve una buena infancia – dijo con cara de satisfacción.
- no lo dudo – dije sonriente.
Después de aquella pequeña charla, nos dispusimos a desayunar, era tan increíble como él me hacía reír, cada 5 minutos lloraba de la risa y con mi suerte más de una vez termine atorándome mientras tragaba, aun así, nada eso arruinó el momento. Continuamos riendo y compartiendo aquel delicioso desayuno que él había preparado para los dos, tenía tanto tiempo sin interactuar con humanos que incluso se me hacía raro, siempre estaba rodeada de criaturas sobrenaturales.
No pude evitar sentir un poco de nostalgia al recordar a Jacob por las bromas de Josh, en eso se parecían tanto que hubo un momento donde me dolió el recuerdo.
Necesitaba hablar con Jake, me hacía mucha falta, le había prometido llamarle cada semana, y a duras penas habían pasado 6 días desde la última vez que le telefoneé, la ansiedad me recorrió el cuerpo entero y me prometí a mi misma que le llamaría ese mismo día.
Mi Invitado, además de haberme preparado el desayuno también deseaba fregar los trastes, pero no podía continuar permitiendo que me consintieran tal cual que una niña pequeña. Después de unas que otras luchas, salí yo victoriosa, no tardo el llegar el cerrajero y abrir su departamento. Josh solo me agradeció unas diez veces antes de irse.
Entre a mi departamento y decidí limpiar, de esa forma tan sencilla me entretenía, además que no podía dejar de lado mis deberes, ahora que vivía sola, más que nunca debía cuidar el lugar donde viviera, aunque era igual en la casa de Charlie. Cuando llegó a la hora del almuerzo ya había terminado, no habían muchas cosas que limpiar pues estaba recién mudada y además que me caracterizaba por una persona ordenada.
- ¡Vaya, vaya! – Dijo Tanya totalmente abrigada en el umbral de la puerta – debo admitir que sabes mantener un departamento sin importar lo grande que sea.
- nunca saludas ¿cierto? – dije irónica, ella solo respondió con su risa musical.
- lo siento, pero es casi costumbre mía ir siempre al grano – dijo mirando el lugar mientras se quitaba todas las capas de ropa – ahora… ¿Qué piensas hacer hoy?
- ¿parezco alguien con planes?
- no, tienes razón – dijo sentándose en la barra de la cocina – te acompañaré en tu encierro – dijo con voz aburrida.
- había olvidado que ustedes no disfrutan los días soleados.
- si es frustrante, cada vez que lo veo no puedo evitar odiarlo, me priva de salir y distraerme, pero uno llega a acostumbrarse.
Yo continué con mi labor de prepararme mi almuerzo cuando la voz de Tanya volvió a hablar.
- Bella ¿Quién estuvo aquí? – preguntó y yo me voltee dándole la espalda a la cocina para encararla, pude ver lo confusa que estaba por su expresión.
- mmm – no sabía cómo decirlo – al vecino se les olvidaron las llaves anoche y… como hacía mucho frío lo invite a pasar – ella solo me miraba divertida.
- ya decía yo, que el olor era muy familiar – dijo sonriente – y ¿no pasó algo más?
- No – dije segura – se quedo dormido en cuanto entró – solo asintió y nos quedamos en silencio nuevamente.
Termine de cocinar y me serví, me senté junto a ella en la barra, cuando ya estaba terminando de comer, habló de nuevo.
- Ayer Alice llegó muy emocionada – dijo y yo tragué en seco - ¿Qué traes entre manos?
- nada, solo hablamos – dije sin responder su pregunta realmente, solo enarcó una ceja – bueno, contra ella nada, la extrañaba y no pude negarme a pasar un tiempo con ella.
Suspiró, yo terminé de comer y me levanté rápidamente del asiento para fregar el plato.
- disculpa si sueno indiscreta pero ¿de qué hablaron? – dijo totalmente intrigada.
- pensé que podías verlo en su mente
- sí pero cuando traté, ella estaba pensando en otras cosas, así que lo deje – dijo encogiéndose de hombros – oh vamos, aunque sea merezco saber lo que está pasando.
Suspiré frustrada, me senté de nuevo a su lado
- es algo largo, me atine a decir.
- tengo la eternidad para escucharlo – dijo sonriendo.
Volví a suspirar, cuando los recuerdos me nublaron.
Mis manos comenzaron a temblar en mi regazo, estaba muy nerviosa, temía tanto por lo que pudo haber visto y el tono tan amenazante que había utilizado no me daba muchas esperanzas.
- Bella, tranquila, no pienso morderte – dijo sonriendo mientras que un calosfrío atravesaba mi espalda – solo quería hablar contigo de tu vida, la cual me importa, a pesar de que puedas pensar lo contrario.
Me mantuve callada, mientras la miraba fijamente.
- Bella, hace unos 4 o 5 meses tuve varias visiones en las cuales pensabas acabar con tu vida – pude ver el dolor en sus ojos – yo… no sé cómo pudiste pensar en ello, estando Charlie de por medio - no pude sentirme más culpable ante sus palabras, tal cual como hace un par de meses – Bella, yo te quiero como una hermana al igual que Emmet, sin contar el gran cariño y aprecio que te tienen Carlisle y Esme como hija adoptiva, imagínate como se hubieran sentido Charlie o Renée al tu ser su hija biológica.
Un lágrima traicionera rodo por mi mejilla, la limpié rápidamente para no dejar evidencia de ella, pero Alice se dio cuenta.
- no te digo esto para hacerte sentir culpable, se que paso hace meses y me alegra que hayas reconsiderado todo eso y estés hoy sentada en frente de mí – estiro su pequeña mano por la mesa hasta situarla encima de la mía, tratando de darme tranquilidad, me estremecí levemente ante el frío de su piel – solo quería decirte que no hay ningún tipo de razón para que abandones el mundo de esa forma, eres muy importante para las personas a tu alrededor y no sabes lo mucho que nos dolería el perderte.
- lo siento Alice, de verdad no sabes cuan culpable me hace sentir, el saber que ustedes ni siquiera a distancia de mí pudieron vivir tranquilos, todo por mis estupideces.
- no lo sientas, en parte eso me pasa por espiar tu vida – sonrió – aun así, eso es parte del pasado, hoy estas aquí junto a mi sana y salva, eso es lo que importa.
- lo sé y gracias por preocuparse tanto por mi
- ya te lo dije, te quiero como si fueras mi hermana y créeme que te será muy difícil librarte de mí – sonrió son suficiencia, yo se la devolví tímida.
- no lo dudo y me alegro por eso – dije con nostalgia – pero lo único que te pido es algo, que espero que no sea mucho – me miró intrigada.
- lo que desees
- nunca se vuelvan a ir, al menos no sin despedirse – dije y ella me miro con dolor, para luego parpadear y sonreír forzadamente.
- ¡Prometido! Aunque prefiero otra especie de promesa – dijo y levantando su mano derecha – Yo, Mary Alice Brandon Cullen, prometo no volver a alejarme de ti Isabella y cuidarte por todo lo que dure tu vida, tal cual como una hermana biológica mayor lo haría.
No pude evitar sonreír ante su ocurrencia, definitivamente me había agradado su promesa.
Tanya me miraba expectante mientras le contaba la mayor parte de mi conversación con Alice, ella escuchaba atenta y callada, de vez en cuando me preguntaba una que otra cosa que no dejaba claro para luego asentir y seguir escuchando.
- Creo que ahora entiendo más cosas que antes no comprendía – la mire interrogante
- ¿Cómo cuales?
- cuales eran tus reales intenciones hacia los demás Cullen, no te ofendas, pero los quiero como la familia cercana que de humana nunca tuve y no puedo evitar sentir desconfianza cuando creo que algo los pueda herir o separar.
- estas en todo tu derecho – dije tranquila y ella sonrió.
- de todas formas, sigo pensando que todo esto es muy mala idea, puedes arrepentirte después de estas decisiones – negué energéticamente.
- no me importa, solo quiero hacerlo.
- ¿por un capricho? – dijo con sorpresa en la voz.
- no es un capricho, es más bien una especie de justicia.
- pues esta justicia, no es del todo justa.
- ¿a qué te refieres?
- ¿nunca te has detenido a pensar? ¿Por qué Edward no vive con su familia?
Su pregunta me dejó helada, si me la había preguntado, pero no le había tomado importancia.
- y ¿eso que tiene que ver conmigo?
- Bella, pensé que era más evidente para ti.
- sigo sin comprender.
- es fácil, él es un lector de mentes y ¿Qué mejor forma de dar tu apoyo mentalmente?
Seguía sin comprender, ella interpretó mi expresión.
- Bella, él se separó de su familia porque no podía dejar de sentirse agobiado de tantos "lo siento" y "todo saldrá bien" de su familia, sin contar que sus estados de ánimo le afectaban a Jasper, que en otras palabras es a todos a su alrededor.
- aun no comprendo – sentía que podía entenderla pero una parte muy grande mi ser no quería aceptarlo.
- es muy obvio que después de irse de Forks Edward sufrió mucho al dejarte, tanto fue así que le afecto a todos en la casa, por ello decidió irse para así sentirse menos culpable, al no tener que cargar con las disculpas diarias de su familia y además la lejanía hacia ti.
Cada palabra que decía era almacenada en mi memoria lentamente, analizándola. Aun así, no podía concebir aquello.
Edward no podía estar sufriendo por nuestra "ruptura" eso no podía ser cierto, él dejó muy en claro el día que se fue que no me amaba, aunque dijo que si podía sentir algo, pero no era relacionado con amor, tal vez si pudo afectarle un poco el ya no verme, pues lo hacía a diario en Forks, pero ya después de todo, quién sabe, a la semana me pudo haber superado.
Aun, aunque no lo vi venir y mucho menos imaginar. El hueco en mi interior volvió a abrirse, un poco más que antes, la herida que sentía emocionalmente era inaguantable. Poco a poco las lágrimas fueron descendiendo, hasta que ya bajaban furiosamente, tratando de botar todo el dolor por mis ya cansados ojos.
- Tranquila Bella – dijo Tanya mientras me calmaba sobando mi espalda – solo quiero que te detengas a pensar que tu sola no eres la única que está sufriendo, probablemente alguien más también lo está haciendo ahora igual que tú.
El solo pensar que era posible aquella alternativa, hacía mi pecho saltar de emoción y sufrimiento.
¿Y si Tanya tenía razón? ¿Y si Edward a la final si estaba sufriendo por mí? ¿Y si a la final me sigue queriendo?
Lloré aun más que antes, miles de respuestas llegaron a mi mente y todas eran prácticamente iguales, dejando claro la cruel realidad. No, él no puede sufrir por mí. Un vampiro no puede sufrir por una simple humana y mucho menos si esa soy yo.
- Vamos Bella, aunque sea reconsidera lo que te he dicho, admite que tiene mucha lógica y tengo razones para decirlo – eso me sorprendió, antes de que pudiera decir algo volvió a hablar – Sí, hace unos días llamó a Esme pero ella se encontraba cazando y cuando me di cuenta que era él, le pregunte como estaba y no pude evitar sentirme algo mal, cuando dijo "Mejor" en vez de bien, sin contar lo gruesa y seca que sonaba su voz.
- entonces de esa llamada ¿tú lo has asociado a un sufrimiento dudoso hacia mí?
- por supuesto que no, es algo que sé desde que se ha ido, solo que antes no tenía una razón para aunque sea analizarlo, pero ahora sí, todo tiene sentido Bella.
- aun así ¿qué pretendes que haga?, yo también estoy sufriendo y todo es su culpa, él decidió alejarse de mí.
- por tu seguridad.
- eso es irrelevante, soy torpe de naturaleza, fácilmente pude caer en una lavadora y estoy segura que él aun así se echaría la culpa.
- pero Edward es así, un caballero capaz de hacer hasta lo peor para sí mismo por aquellos que quiere.
- ¿ahora lo idealizas? – no pude evitar decirlo a la defensiva.
- no, solo quiero que reconsideres todo, desde todas las formas y alternativas, puede que llegues a algo mejor que solo venganza y dolor.
- puede que sí, puede que no.
- Bella, ya no tienes nada que perder, así que solo piénsalo.
- está bien, lo pensaré, por ahora solo lo pensaré, ¿eso está bien para ti?
- si lo haces de verdad sí.
- muy bien.
- además debes pensarlo rápido, al menos si quieres estar preparada psicológicamente para verlo.
La encaré, no quería hacerme falsas ilusiones por algo que pude haber mal interpretado o mal escuchado.
- Sí, Edward Cullen regresa en 3 días, y más te vale que estés lista.
Hola a Todos y Todas
De nuevo yo actualizando algo tarde, pero como siempre les digo Semana Difícil, no saben cómo Lo Siento Prácticamente una semana sin actualizar, pero aun así, aquí está el Capítulo recién terminadito, ojalá les guste.
¡Muchísimas Gracias por sus Reviews! siempre es agradable ver sus buenos comentarios, la verdad el solo leerlos me alegra un montón el día, así que nunca olviden que ¡Por ustedes es por quienes escribo!
De nuevo ¡Gracias Por Leer!:*
