Este fic desde el principio tuvo el beteo de Koroshi-death, quién hizo un genialoso trabajo con él, de verdad, si vieran mis errores gramaticales al principio se pondrían a llorar. Ahora una chica que acabo de conocer tras un incidente llamada Violepatty me ha hecho algunas anotaciones que no había observado. Si 2 cabezas piensan mejor que una, 3…son de lo mejor. A ambas muchísimas gracias. Para aprender hay que reconocer nuestros errores y a veces es necesario que nos los digan de frente.... Bueno, muchas gracias a ambas, sin ustedes la historia no sería como es. Para cualquier cosa estaré ahí.

CAPITULO 9.- PASADO

Sebastián agitó la copa de vino, se la llevó a los labios por inercia, era dulce, pero también amargo…

-¿No piensas hacer otra cosa además de beber?- Cuestionó Grell, sentado sobre el sofá, estaba bastante aburrido.

-Quiero que lo encuentres- Le contestó el otro, no estaba de humor como para jugar con el pelirrojo- No importan los medios, quiero que lo encuentres y lo traigas de vuelta.

-¿Por qué tanto interés en ese mocoso?

-No es algo que te interese, lo quiero de vuelta…

Grell rió, a Sebastián no le agradó, así que le lanzó una mirada repleta de ira.

-Ciel no es un niño cualquiera- Explicó el otro temiendo que tras el angelical rostro del adulto, se escondiera un demonio- no vendrá porque yo se lo diga. Si ha decidido dejarte, tendrá sus razones. Si juegas con fuego, te puedes quemar.

-No debería el quemarse conmigo- Afirmó refiriéndose a si mismo.

-No, cuando ya te has quemado una vez; no le temes al fuego, ni a lo que te hará. – Se puso de pie y dirigió hasta la ventana- ¡Debo irme! Te traeré noticias, cuando sepa algo de él. – Y saltando por le ventana, desapareció de la habitación.

El estudio permanecía oscuro, iluminada débilmente por los frágiles rayos que la Luna le daba; le dio otro sorbo a la copa…imaginaba que le diría Ciel si lo viera en ese momento, su aspecto físico era más que lamentable, la barba crecida, el cabello sucio, la ropa desaliñada…todo su ser era un desastre, y provocado por un niño de 13 años.

Hacía un mes que se había marchado, sin decirle nada…simplemente desapareció, como si la tierra se lo hubiera tragado; podía estar muerto o de vacaciones en Hawái, no le importaba, lo extrañaba, lo quería de vuelta…

Eso debía de ser el karma o algo así, si hubiera sido sincero con el niño desde el primer momento…habría podido evitar tantas cosas.

En noches como aquella, recordaba su pasado, lo que le había llevado hasta ese momento, a convertirse en lo que actualmente era y no le agradaba; maldecía a su padre, pero en ocasiones temía que el fuese igual que su progenitor e incluso peor.

Había nacido en un pequeño poblado, en Inglaterra, su madre no había sido una mujer adinerada, pero tampoco había pasado necesidad; ella nunca quiso hablarle de su padre, y a su mente infantil, no le importaba realmente. Ella lo era todo para él, su mundo, su ayer, su hoy, su mañana, junto a ella había sido realmente feliz. La recordaba con gran amor, pero cuándo tenía 8 años ella enfermó, y poco tiempo después murió. Aún recordaba como sostuvo su mano temblorosa al momento de su muerte, no deseaba volver a hacerlo nunca mas, ella le hizo prometer que sería feliz, que viviría una vida dichosa y que encontraría a la persona señalada para él; como último obsequio le dio un medallón, en forma de pentagrama, el mismo que ahora debía traer Ciel.

No recordaba al pie de las letras sus últimas palabras, pero le dijo que él era especial, que tenía un destino que cumplir y le perdonara, pero ella había luchado para alejarlo de su destino y lamentaba no continuar junto a él… ella lloró y el también, cuando le besó en la mejilla, supo que ya no le volvería a ver…

La enterró al día siguiente, sin amigos, familiares o conocidos. Su madre había pasado su vida protegiéndole, no comprendió el porque hasta muchos años después, pero las personas decían que el era malvado, por ello su progenitora se había alejado de todo con tal de mantenerlo a salvo.

Vivió solo en la enorme mansión durante algunas semanas, se encargaba de los quehaceres domésticos durante el día y lloraba por las noches, la oscuridad no le atemorizaba, tampoco los monstruos, lo que en verdad temía era enloquecer, el silencio parecía envolverlo por las noches, pese a ello habría permanecido durante allí durante toda su infancia, sino fuese por ese hombre…

Observó el recetario, no tenía idea de que debía de preparar para la cena, pero sin importar que escogiera, apenas y tenía ingredientes, tendría que ir al mercado y comprar los utensilios, detestaba tener que salir, los otros niños le arrojaban piedras y los adultos le lanzaban miradas de desprecio y odio; no comprendía sus razones y, aunque con el tiempo se había acostumbrado, prefería no salir mucho de casa…

-No se puede evitar. -Se dijo a si mismo, en ese momento el timbre sonó; extrañado fue a ver quién era, nadie nunca le visitaba y a decir verdad, así estaba mejor.- ¿Quién es?- Preguntó antes de abrir la puerta.

-Soy el mayordomo del Señor Michaelis, busco a un jovencito llamado Sebastián.

-¿Para que lo quiere?

-Su padre quiere conocerlo.

-¿Padre?- Abrió la puerta, un poco al principio, solo para echarle un vistazo, no es que fuera tan tonto como para creerle a cualquiera que tocara la puerta.

Vio a dos hombres, ambos vestidos elegantemente; uno de ellos empujó la puerta, tirándolo al suelo.

-¿Sebastián Michaelis?- Preguntó el primero que le había hablado, era joven, pero sus ojos le atemorizaban.

-Soy yo- Rápidamente se puso de pie y limpió el polvo, contestó en voz alta, sin mostrar ningún tipo de temor.

-Yo soy tú padre y debes de venir conmigo- Le ordenó el adulto detrás, su cabellera blanca y mirada severa, le intimidaron.

-¿Cómo se que usted es mi padre?- Cuestionó intentando zafarse del agarre que el mayordomo tenía sobre su muñeca- ¡Suélteme!

-Soy tú padre- Verificó el mayor, antes de pegarle una bofetada.- Y ya que tú madre está muerta debes venir conmigo.

-¡No quiero! ¡No quiero!- Gritó reforzando sus esfuerzos por escaparse, pero sus gritos pronto fueron acallados por otra bofetada del adulto, se llevó la mano libre hasta la boca para limpiarse la sangre, le había roto el labio, escupió un poco antes de ceder ante los adultos. Resignado y sin comprender, lo que estaba pasando, subió hasta el automóvil sin imaginar el destino que le deparaba.

Le gustaba imaginar que habría pasado si ese día hubiera salido de casa antes, si se hubiera opuesto un poco mas, si hubiera pedido ayuda… Sabía que no tenía caso culparse, el pasado no se podía reescribir; pero quizás no hubiera herido a Ciel de esa manera.

BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO

Ciel se lavó las manos con gran apatía, se sentía sucio y por más jabón y desinfectante que usó, la sensación no desapareció. Había asesinado nuevamente, la primera vez desde que abandonó a Sebastián que ahora se había unido a su larga lista de personas, contra quienes debería tomar venganza. Se arrojó sobre la cama, no saldría en varios días de casa y eso le agradaba, no mas escuela, tareas, obligaciones, sonrisas… su aburrida vida había quedado atrás y sus sentimientos hacia Sebastián también.

En las noches en que la luna brillaba de esa manera, se sentía nostálgico; el día en que sus padres fueron asesinados la luna le "sonreía" igual que esa noche, de pequeño le gustaba quedarse hasta tarde a verla, fingía dormirse y se quedaba mirándola tanto como podía a expensas de sus padres que le creían dormido.

-No quiero ir a la cama- Se quejó cuándo su madre le metió en la cama.

-Los niños buenos deben irse a la cama temprano.

-¡No quiero!

-Si lo haces, mañana te daré un postre en la mañana.

-¿En serio?

-Por supuesto- Su madre le dio un beso, su padre un abrazo y apagaron las luces.

Ciel no tenía sueño esa noche, estaba aburrido, hacía mucho que no hablaba con otros niños de su edad; sus padres decían que su salud era tan débil que debía permanecer casi todo el día en la cama, así que cuando llegaba la hora de dormir no se sentía cansado, ni con ánimos para dormir.

La luna brillaba alta esa noche, era muy bella, sentía que si le miraba fijamente, esta le sonreía.

Escuchó gritos, disparos, gemidos… no entendía lo que pasaba, por inercia se cubrió con las sábanas, creyendo inocentemente que debajo de ellas estaría a salvo, seguro… abrazó a su peluche favorito, un gato negro al que llamaba Michaelis.

Una sirvienta llegó a recogerlo, lo tomó en brazos y lo sacó fuera de la habitación, en el pasillo su madre lo tomó en brazos. Le cantó una canción al oído, no la escuchó, distraído por el sonido de los disparos…

Todo sucedió tan deprisa, su padre se interpuso entre ellos y un grupo de hombres que portaban metralletas, pero cayo al suelo, muerto… Su madre le abrazó, ocultando su cabeza en su pecho, pero pronto le soltó… chocó contra el suelo, siendo sostenido aún por sus brazos. Con lágrimas en los ojos intento reanimarla, sin importar cuanto le suplico que despertara ella no abrió los ojos.

-¡Mami, mami…Despierta! ¡Abre tus ojos, por favor…ábrelos! ¡Mami!

Alguien le tomó del cabello, el fuerte tirón le lastimó, pero más le dolió el que lo alejarán del lado de su madre, gritó, le golpearon; lo tomaron en brazos e incendiaron la mansión, regaron cada habitación con gasolina y le prendieron fuego, consiguió ver los cadáveres de los sirvientes regados por el pasillo.

No lo soportó más y perdió el conocimiento… la pesadilla había iniciado.

El resto de la historia no era importante de ninguna manera, despertó atado de pies y manos, encerrado en una jaula, como si no fuese más que un animal de exhibición…le golpearon, le torturaron, abusaron de su cuerpo y su alma; cuando creían que estaba cerca de la muerte, lo reanimaban.

¿Cuántas veces había estado a punto de morir debido a sus ataques de asma?

¿Cuántas veces suplicó por un poco de aire?

¿Cuántas veces deseó que le mataran para irse a reunir con sus padres?

Le habría agradado decir algo como que había perdido la cuenta, pero sería una mentira, las recordaba una por una. Cada insulto, golpe, maldición, abuso… se vengaría. Lo haría por él, si en el camino tenía que enfrentarse a muchas otras mentiras, lo haría… entonces, ¿Por qué lloraba?, ¿Qué significaba ese sentimiento de soledad y suciedad? , se descubrió abrazándose a si mismo, tenía frío…

-Sebastián… ¿Por qué me engañaste? Me hiciste creer que aún habría un mañana para mi…te odio, te odio mas que a ninguno y juro que te mataré, con estas manos… yo te mataré.

BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO

Había reunido a sus empleados más importantes, aunque Ciel no estuviera a su lado tenía que proseguir.

-¿Cada cuánto realizan el ritual?- Tal y como lo esperaba, no hubo respuesta.

-Se supone que cada luna llena- Contesto tímidamente Maylene tirando varios papeles por accidente.

-Hasta ahora, ¿Cuántos cadáveres de niños han sido encontrados?

-Quinientos cincuenta y dos- Respondió Bard.

-Necesitan seiscientos sesenta y seis pero eso no significa que la cifra oficial sea la exacta. Entonces, ¿Quién será el último sacrificio?

-¿Se refiere al número seiscientos sesenta y seis?- Preguntó Finian.

-Algo así.- Sebastián guardó un minuto de silencio, acomodando cada pieza en su lugar- Atacarán dentro de poco, quiero que lo tengan todo listo- Ordenó al trío, como sirvientes eran unos completos inútiles, pero como guardaespaldas no pudo pedir nada mejor.

-Si, Señor- Asintieron al unísono un tanto nerviosos.

-Finian, quiero hablar contigo a solas.

-Claro.

-Dime. ¿Qué hacían con los niños que no sobrevivían?

El rubio guardó silencio, cerró los ojos antes de contestar, pero Sebastián le interrumpió.

-Esta bien, comprendo. ¿Y entonces con los que sobrevivían?

-Simplemente nos tenían ahí, decían que nuestro corazón no era apto para saciar su hambre…que éramos débiles, pero aún podían transformarnos.

-Entonces no les mataban, ni les dejaban ir. Tiene sentido. Gracias, puedes irte.

-Ciel…- Llamó con timidez- ¿Él se encuentra bien?

-Eso creo, volvió con su familia.

-Espero que sea feliz, él siempre se veía enojado.

-Sí.

El muchacho dejó el salón; Sebastián pensaba en Ciel, pero también en esos otros niños, no comprendía la relación entre los asesinatos y el sacrificio que buscaban llevar a cabo. Su padre se lo había explicado años atrás, estaba relacionado con esa vieja leyenda y el despertar del demonio. La historia decía que hasta que el ente demoníaco no tomara el alma de su amo, tal y como estaba predestinado, no podría renacer en su verdadera forma.

El deseo de su padre siempre fue conocer a ese demonio, durante años buscó al niño, pero nunca lo encontró. Había estudiado cada detalle de los cuerpos encontrados, aparentemente nada los relacionaba, su inteligencia era promedio, el físico dentro de lo normal, sus apellidos no estaban relacionados de ninguna manera, a menos que…

Encendió su computadora, tendría que invadir varios sistemas, pero si estaba en lo cierto, Ciel corría un peligro mayor del que podía imaginar.

BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO

Se sirvió un poco de leche, no estaba de ánimos para preparar algo antes de ir a la cama, lo tomaría y se acostaría.

-Pareces bastante enojado.

-Grell, al menos avisa antes de entrar.

El pelirrojo le vio, había aparecido de la nada, sentado en su mesa, comía una manzana.

-Sebas-chan esta muy preocupado por ti.

-Por mi puede irse al infierno- Tomó asiento al lado contrario del pelirrojo- Estoy cansado, no tengo ganas de hablar.

-¿Algún mensaje para Sebis?

-Ninguno.

-En ese caso me voy.- Antes de marcharse, besó a Ciel en la mejilla, pese a las quejas del menor.- No te desveles, eso es malo para los pequeñines.

-¡Lárgate!- Gritó arrojándole la caja de leche.

Debía de estar tocando fondo para que un asesino de sexo indefinido viniera a darle consejos, lo mejor era prepararse para ir a dormir. Sin mucho entusiasmo se metió a la cama, mañana ordenaría que revisaran su sistema de seguridad, a ese paso cualquier persona con media neurona podía entrar y matarle mientras dormía.

-Buenas noches, pequeño- Esa voz, no podía ser cierto, ella estaba ahí, pero, ¿por qué?, él no les era útil; ¿No podían dejarlo simplemente en paz?

-¡Ángela! ¿Qué quie…?

Una mano le tomó por detrás, un paño con un peculiar olor lo dejo inconsciente.

Al igual que aquel día, la luna esa noche le "sonreía"

BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO- BLANCO Y NEGRO

Tecleó una vez más, el sol ya había salido, no había dormido en toda la noche, pero lo había averiguado; lo que unía a las víctimas no era más que el lazo sanguíneo, uno bastante débil que con el correr del tiempo había desaparecido o al menos se ocultó lo suficiente, como para no ser descubierto.

Entre los cadáveres encontrados, sólo 6 niños eran descendiente indirectos de los Phantomhive, un lazo tan lejano y olvidado en el tiempo que la policía lo había pasado por alto. La familia Phantomhive había pasado por muchas desgracias a lo largo de su historia: asesinatos, secuestros, traiciones, muertes… por lo que algunos miembros preferían perder el apellido, en realidad durante años, entre la alta sociedad inglesa se decía que los miembros nacidos dentro de esta familia estaban maldecidos, condenado a ser infelices. Y lo cierto, es que no se trataba sólo de un mito, actualmente el renombrado apellido en otros tiempos ni siquiera existía. Los últimos miembros que se declaraban habían muerto en el gran incendio que azotó la mansión donde los Phantomhive vivían, así que Ciel que en realidad no existía, oficialmente estaba muerto.

La leyenda del Mayordomo Negro tenía variaciones de mucho tipo, entre la menos popular estaba aquella en que el invocador era un niño, un dulce niño de 10 años, deseoso de vengar el asesinato de sus padres.

Uno de los más conocidos entre los miembros de la Familia era Ciel Phantomhive, un niño cuyos padres habían muerto cuando tenía 10 años; se había convertido en un importante miembro de la Sociedad de sus tiempos, buen esposo, excelente padre, ciudadano ejemplar…amado por todas las personas de su tiempo.

Al menos esa era la versión que gustaba de contarse, algunos rumores decían que había gustado de practicar la magia negra y asesinaba a aquellos que se interponían en su camino.

Había muerto joven, ni siquiera alcanzó los 30 años...tuberculosis decían alguno, otros que se suicidó, algunos mas optaban por el asesinato. Su esposa Elizabeth había perdurado con el apellido, gracias a los 2 hijos que tuvieron antes de su muerte. Pese a su belleza nunca volvió a casarse. No era una historia muy interesante, no sobresalía de muchas otras leyendas, pese a ello sentía que en ésta se encontraba la clave para resolver aquella serie de asesinatos en que su padre le había involucrado.

Alguien tocó a la puerta, poco después una empleada entró al salón.

-Señor Sebastián, alguien quiere verle.

-No estoy para nadie.

-Señor, insiste en que le diga que es su hermana.

-Victoria…- Murmuró corriendo hasta el vestíbulo- ¿Qué hace aquí?

-Buenos días, hermanito- Saludó la joven, bebiendo té de una elegante taza- Es de muy buena calidad.

-¿Qué quieres?- Preguntó de manera brusca, arrancándole de las manos la taza- ¿Por qué has venido?

-No tienes modales.

-Victoria…

-Todo esta listo, el contrato será restaurado y lo que debió ser, volverá.

-¿De que hablas?

La joven se puso de pie, tomó del cuello al mayor y le besó el cuello…

-Lo has olvidado- Susurró besando sus labios, el sabor del té inundó los sentidos de Sebastián, pero si le apartaba quizás no le diría lo que le importaba- El sueño de nuestro padre esta a punto de hacerse realidad, tú despertar… ¿No es eso grandioso? Todos han ocupado sus posiciones, inclusive ese pequeño…

-¿Ciel?

-Es extraordinario, nunca antes tantas piezas habían sido colocadas juntas… Es el destino.

-¿Todo este tiempo ustedes?- La apartó de su lado, tomándolo fuertemente de los hombros, la zarandeó con fuerza.

-Sólo estábamos preparando para que estuviera listo. Jamás imaginamos que las cosas se desarrollarían de esta manera tan excelsa. Creíamos que lo matarías por tu propia cuenta, pero… el final trágico será tan perfecto, como en un principio debió ser. ¡Esto es maravilloso!

Isabel se soltó del agarré y empezó a girar en círculos por todo el salón; su risa inocente le provocó a Sebastián escalofríos, ese dulce rostro, contenía a uno de los seres mas perversos.

-¿Entonces vendrás conmigo? ¿Vendrás a verlo?

Lo tomó del brazo con gesto cariñoso.

-¿A quién?- Cuestionó por inercia, sabiendo a quién se refería.

-Por supuesto que al sacrificio, a Ciel.

CONTINUARÁ…

Un capitulo lento desde mi punto de vista, pero necesitaba que sirviera como enlace para el próximo que es donde se desvela el misterio.

Bueno, vemos un poco más del pasado de Sebas, en este caso es un humano, así que tiene sentimientos y una vida detrás de fondo.

Dos capi mas y se termina.

Gracias por leer.

Respondo un review anónimo:

Ryuubi.- Bueno lo de la advertencia, fue más que nada porque hasta el momento no había puesto casi nada de contenido yaoi en si, a lo mucho llegaba a shonen-ai. Me alegra que te haya gustado y lamento informar que ya se acerca a su fin, tenía una historia establecida desde el principio, sólo fue cosa de irla adaptando en capítulos. Espero que el final no decepcione demasiado. Como siempre gracias por tu comentario, te cuidas mucho, besos y abrazos.