Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer no me pertenece, es de nuestra diosa Jo Rowling... todo lo demás es producto de mi traumada y viciosa mente...
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Solo es Sexo
8
…y acuéstate a dormir.
En todo el camino Hermione no había dicho una sola palabra, ni siquiera cuando ingresaron al callejón diagon; simplemente se había limitado a seguir a Ron absorta en un combate interno entre sus recuerdos y la firme barrera que intentaba interponer para mantenerlos a raya. Se acercaban al final del callejón cuando Ron anunció que habían llegado, deteniéndose en un edificio morado cuya fachada estaba adornada por un gran letrero con dos enormes doble v naranja. Hermione observó con curiosidad la manera en la que las letras del cartel parecían temblar traviesamente como si se convulsionaran de la risa.
—Vamos adentro—indicó Ron llamando su atención y estiró la mano en una invitación para que ella entrara primero al lugar. Cuando cruzó el umbral de la puerta el lugar estaba a oscuras, pero un segundo después las luces se encendieron para dar lugar a enormes estanterías repletas de cajas y carteles en colores llamativos anunciando descuentos de temporada.
—¿Dónde estamos?—preguntó Hermione sin dejar de recorrer el lugar con la vista.
—Es la tienda de bromas donde trabajo—respondió Ron, fue entonces cuando ella se dio cuenta de que estaba parado a su lado observándola de una manera que desató unas leves cosquillas en su estómago. Le sostuvo la mirada perdiéndose por un instante en aquellos ojos infinitamente azules que en este momento reflejaban el brillo de las pequeñas series de focos que adornaban las estanterías más cercanas a ellos.
—No sabía que trabajas en una—dijo con voz suave. Ron soltó una risa ligera.
—No hemos tenido mucho tiempo de hablar esta semana—comentó divertido e inmediatamente Hermione sintió como sus mejillas se calentaban ligeramente ante la alusión a su 'semana'—hay algo que quiero mostrarte—anunció Ron tomándole la mano, gesto que la agarró por sorpresa—creo que es justo lo que necesitas—agregó, y sin decir más la condujo a través de los pasillos que formaban las estanterías del lugar.
Ron la adentró al local y conforme avanzaban Hermione pudo comprobar que la tienda era más grande de lo que pudo apreciar en un principio, y que tenía una enorme cantidad de productos que abarcaban desde inofensivas orejas expansibles hasta poderosos filtros amorosos que, según el cartel de su respectiva estantería, aseguraba resultados inmediatos. Avanzaron unos metros más y Ron se detuvo debajo de un enorme cartel que identificaba aquel espacio como la 'sección muggle'.
—Espera un momento—pidió el pelirrojo soltándole la mano para entonces desaparecer detrás de un par de estanterías dentro de aquella sección. Hermione se cruzó los brazos a la altura del pecho algo incómoda por su nueva soledad, y continuó en su recorrido visual del lugar.
El área donde se encontraba tenía una amplia variedad de trucos básicos de magia muggle, entre los cuales estaban incluidos el famoso mazo de cartas, las flores que echaban agua, los aparatos que te ocultabas en la mano para dar toques eléctricos a los incautos que se atrevieran a estrecharla, y el indispensable sobrero de mago para aparecer conejos. De manera inconsciente dio un paso para acercarse más a la estantería a su costado derecho cuando un control de video juegos muggle captó su atención; sin embargo su descubrimiento se vio opacado cuando las primeras notas de su canción favorita de toda la vida comenzaron a sonar por todo el local. Hermione ensanchó los ojos sorprendida girándose para buscar la fuente del sonido, pero se topó de frente con Ron quien estaba parado a un par de pasos de ella.
—Cuando me siento mal vengo aquí y 'Here comes the sun' siempre me hace sentir un poco mejor—dijo el pelirrojo y antes de que ella pudiera decir nada estiró la mano invitándola a tomarla; Hermione miró hacia la mano extendida por un momento antes de acceder a la petición implícita en el gesto, y el pelirrojo la guió hacia el pasillo por el cual había desaparecido minutos antes.
—No te fijes en el desastre, no esperaba visitas—advirtió Ron con una sonrisa transparentándose en la voz, lo cual hizo a Hermione sonreír de manera involuntaria por lo ligera y tranquila que sonaba. Mientras más se acercaban al final del pasillo, una tenue luz iba bañando las estanterías; unos pasos más adelante develaron pequeñas bolas de luz flotante que tenían toda la pinta de haber sido creadas por magia. El pelirrojo ralentizó su paso para permitirle avanzar delante de él y entrar primero al espacio donde las luces inundaban el lugar.
—Muy impresionante—comentó asombrada por la cantidad de luces que estaban iluminando el espacio, que era un rincón en la esquina libre de estanterías y cajas, el cual estaba adornado por una fotografía sin movimiento de un muelle al atardecer que ocupaba casi toda la pared, y un enorme sillón naranja con brazos de madera oscura.
—Sé que parezco un bruto bueno para nada, pero a veces tengo mis momentos—dijo el pelirrojo encogiéndose los hombros con aire casual. Hermione giró el rostro hacia él con el ceño levemente fruncido.
—Jamás eh dicho eso—replicó y Ron esbozó una enorme sonrisa por lo seria y ofendida que había sonado.
—¿Helado?—preguntó tomando a Hermione desprevenida.
—Ehm…—balbuceó atontada y la sonrisa de Ron se hizo aun más pronunciada.
—Lo tomaré como un sí—concluyó el pelirrojo ondeando la varita para hacer aparecer dos copas de helado de vainilla sobre la mesita de centro. Dirigió la mirada hacia Hermione nuevamente y la encontró mirando hacia la mesa con el ceño fruncido; fue entonces que cayó en cuenta de que en medio de su desesperación por hacerla sentir mejor no se había tomado la molestia de preguntarle por el sabor y había servido por inercia el sabor que sabía que era su favorito.
—Imbécil—se reprimió mentalmente antes de apresurarse a tapar su error.
—Espero que te guste porque es lo único que mi hermano guarda en las neveras—repuso con tono casual y la vio relajar un poco el ceño.
—Casualmente es mi sabor favorito—comentó con cierta suspicacia.
—Es un sabor muy común—puntualizó Ron restándole importancia, pero internamente rogando porque ella no hiciera más comentarios al respecto.
—Supongo que sí—aceptó Hermione antes de avanzar hacia el mueble naranja, al parecer decidiendo que en realidad no tenía importancia, lo que permitió que el estrés de Ron se disipara.
—Hay que tener más cuidado endemoniado idiota—se regañó mentalmente antes de seguirla.
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Harry se encontraba sentado en el suelo con la espalda recargada en las barras metálicas que dividían las celdas mientras se golpeaba mentalmente por ser un completo imbécil. A estas alturas, si no le hacía un favor a la humanidad y desaparecía por cuenta propia, estaba seguro que Ron o Shacklebolt se encargarían de hacer el trabajo por él.
—Potter—susurró Rolf que estaba sentado a su lado.
—¿Que quieres?—respondió de mala gana. No tenía tiempo para las tonterías de Scamander, ya suficiente tenía que lidiar con su propia conciencia y autocompasión.
—Creo que ese tipo de allá me está intentado insinuar algo—Harry levantó el rostro para mirar hacia el frente donde un hombre corpulento observaba directamente hacia donde ellos estaban. Cuando captó la mirada de Harry le dedicó un guiño coqueto—¿Tengo que preocuparme?—preguntó Rolf aun susurrando. Harry tragó sonoramente.
—Confiemos en que vendrán pronto por nosotros.
—Bien—murmuró Rolf asintiendo—bien.
—¡Hey, cerdos ingleses!—gritó uno de los aurores que custodiaban las celdas con un marcado acento ruso—tienen visita.
Harry giró el rostro mirando hacia donde estaba el auror justo para ver aparecer a Luna. Tanto él como Rolf se pusieron de pie de un salto.
—Harry, vine tan pronto me enteré de lo que pasó—dijo la rubia sonando un poco alterada.
—No debiste preocuparte—dijo Harry encogiéndose los hombros. Luna movió la cabeza negando con reprobación.
—Estás en la primera plana del profeta; Ambos de hecho—agregó.
—¿En serio?—preguntó Rolf sonando extasiado y Harry le dirigió una mirada mordaz.
—Supongo que sí estamos metidos en algunos problemas—aceptó el moreno casi a regañadientes.
—Shacklebolt ya envió a la mejor abogada en casos internacionales a mediar el asunto, es cuestión de tiempo para que los trasladen a Londres—informó Luna.
—Les quedan cinco minutos—anunció el auror y agregó burlonamente algo en ruso que Harry no entendió. Luna se giró hacia el hombre tan furiosamente que incluso envió un poco de viento hacia Harry y Rolf antes de comenzar a responder en fluido ruso. Nuevamente Harry no entendió una sola palabra, pero por el tono que utilizaba su amiga y la cara del auror, supuso que no estaba diciendo nada precisamente amable.
Cuando Luna hubo terminado con su desbocado tiroteo de palabras, el hombre bufó con el rostro colorado y se removió visiblemente incómodo acomodándose sobre la superficie de su escritorio, gesto al que Luna respondió cruzándose los brazos en pose altiva. El auror resopló como un toro y se levantó de mala gana de su asiento improvisado para salir furioso del lugar.
—¿Qué le dijiste?—preguntó Harry sorprendido.
—Casualmente conozco a su superior—comentó Luna algo risueña girándose hacia ellos—yo creo que ya no les va a volver a molestar—agregó orgullosa.
—No es por ser indiscreto—dijo de pronto Rolf llamando la atención de ambos—pero…¿Qué tan verdadera es esa historia del jefe del departamento de aurores y el escritorio de la oficina del ministro ruso?
Harry abrió los ojos de manera desmesurada mirando a su amiga como si se tratara de un maldito dragón de ocho cabezas.
—No sabía que hablabas ruso.
Harry abrió tanto la boca que casi se le desencaja la mandíbula cuando las mejillas de Luna se colorearon levemente de un tono rosa confirmando la historia.
—Creo que llego tarde para dar las buenas nuevas—dijo una voz femenina irrumpiendo en el cuarto, cortando con el asunto de la vida sexual de Luna.
—¿Cho?—soltó Harry sumamente sorprendido cuando se fijó en la mujer de rasgos orientales y lacio cabello negro que estaba parada en la entrada a las celdas de retención.
—Creí que ya le habías dicho que yo llevaba su caso—dijo la recién llegada dirigiéndose a Luna.
—En eso estaba—aclaró la rubia y Harry parpadeó incómodo. ¿A qué diablos estaba jugando Merlín?
—Pues vengo a darles las buenas nuevas: ya está listo su amparo—informó Cho con una sonrisa educada—los van a trasladar a Londres en un par de horas.
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—¿Has visto a Ginny?—preguntó Neville a una chica de cabello anaranjado que pasaba por ahí.
—Noup—respondió con una sonrisa tonta—pero si la ves ¿Le puedes pedir un autógrafo de mi parte? La injusticia que le hicieron es una desgracia…—Neville rodó los ojos fastidiado y se giró hacia donde estaba Hannah dejando a la mujer hablando sola.
—Ya le preguntaste a casi todos los que están aquí y nadie la ha visto—dijo la rubia intentando hacerse escuchar por encima de la música.
—Hermione va a matarla—dijo Neville con preocupación echando un vistazo a su alrededor.
—Bueno, ella se está acostando con su hermano a sus espaldas; creo que están un poco a mano—comentó Hannah con humor, pero Neville pareció no escucharla ya que estaba ocupado estirando el cuello por encima de la gente hacia el lado contrario donde ella estaba. Al parecer había divisado algo que llamó su atención.
—Me lleva—murmuró el castaño para sí y se giró nuevamente hacia Hannah—Creo que estamos metidos en muchos problemas—le dijo a la rubia tomándola del brazo, y sin decir nada más la arrastró hacia el lugar que antes observaba.
Empujaron a varias personas para abrirse camino hasta que llegaron a la sala de estar donde se llevaba a cabo una cálida sesión de 'meditación'. Neville entrecerró los ojos intentando evitar que el humo proveniente de las enormes pipas de cristal que los integrantes del circulo compartían. Hannah tosió tapándose la nariz para evitar seguir inhalando el asqueroso aroma a hierba quemada y abono que inundaba el lugar.
El castaño comenzó a abanicar con la mano dispersando un poco el humo a su paso hasta alcanzar la fuente.
—Se acabo la fiesta señores—dijo Neville agarrando una de las pipas.
—¡Son terapéuticas!—gritó una de las mujeres levantándose de un salto para aferrarse al objeto de cristal.
—¡Y una mierda!—replicó Neville arrebatando la pipa de su alcance.
—¿Qué es eso?—preguntó Hannah mirando con extrañeza el artefacto. Neville giró el rostro y se acercó a su oído para responder.
—Son drogas muggles Hannah—dijo lo suficientemente alto para que sólo ella lo escuchara—al parecer alguien dejó a estos muggles entrar de contrabando.
—Oh mierda—soltó la rubia con los ojos muy abiertos.
—¡No tienes ningún derecho, eso es propiedad privada!—exclamó uno de los tipos muggles que estaba en el circuló de la sala.
—Si man, lleva tu mala vibra a otra parte—dijo otro agarrándolo del hombro con una mano y con la otra agarrando la pipa, pero Neville se arrebató bruscamente provocando que el hombre se tropezara con sus propios pies y cayera llevándose el objeto consigo.
—¡Hijo de puta!—explotó el muggle desde el suelo y entonces la decena de muggles a su alrededor se puso de pie.
—No es para tanto—intervino alguien detrás de Neville y Hannah, y antes de que nadie pudiera preverlo la pipa regresó a su estado original. El muggle miró estupefacto hacia la pieza de cristal.
—Volvió a la vida—murmuró examinándola con los ojos muy abiertos y todos los muggles asintieron en el mismo estado de estupefacción.
—Tenemos que sacarlos de aquí—le dijo Neville a Hannah preocupado.
—¡Merlín esto es genial!—gritó alguien cercano a donde ellos estaban llamando su atención y provocando que cientos de murmullos inundaran el lugar mientras la marea de gente comenzaba a moverse hacia la puerta de salida. Neville olvidó por un momento la situación de emergencia de los muggles cuando un grito salvaje proveniente del pasillo fuera del apartamento llegó a él revolviéndole el estómago.
—¡Te voy a partir el trasero en dos!
—Carajos—soltó el castaño.
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Se encontraban flojamente recostados sobre el respaldo del mueble mirando hacia las luces del techo mientras al fondo sonaba aun la discografía de los Beatles ambientando.
—Hacía mucho que no comía helado de vainilla—confesó Hermione después de lamer la cuchara disfrutando hasta el último rastro del delicioso postre. Se sentía tan relajada que por primera vez le importaba un rábano relajar un poco también los modales.
—Creí que te gustaba mucho el helado vainilla—dijo Ron extrañado, recostando la cabeza hacia a un lado para mirarla.
—Si bueno, pero a veces hay que sacrificar ciertas cosas para mantenerse en forma—dijo encogiéndose los hombros. Ron frunció el ceño.
—No lo necesitas—aseguró—tienes un cuerpo asombroso—Hermione giró el rostro hacia a él sorprendida sintiendo como sus mejillas se calentaban por la vergüenza.
—Gracias—dijo algo incómoda y entonces ambos se quedaron en silencio.
—Hace rato te vi observando la sección muggle—comentó Ron para cortar con el extraño momento—¿Quieres que te enseñe a hacer unos trucos de magia?—Hermione rió espontáneamente ante lo absurdo del ofrecimiento, sin embargo asintió.
—Bien—murmuró Ron incorporándose sobre el sofá para tomar su varita de la mesa. Con un movimiento hizo aparecer un mazo de cartas, las sacó de la caja en la que estaban y después las extendió en su mano en forma de abanico para mostrárselas a Hermione.
—Tengo 18 cartas, y todas son diferentes—informó adoptando un tono serio y profesional—puedes comprobarlo—la castaña se mordió los labios conteniendo una sonrisa y asintió—Bien—dijo Ron con el abanico a la altura del rostro de Hermione—toma una carta, y no me digas cual es.
—Ok—dijo ella asintiendo nuevamente para concentrarse en su elección. Sacó una carta y la miró por un momento.
—¿Ya?—preguntó el pelirrojo atento a la respuesta.
—Listo—dijo la castaña regresando la carta a su lugar. Ron cerró el abanico y comenzó a repartir las cartas sobre la mesa yendo de izquierda a derecha para formar tres columnas.
—¿En qué columna cayó tu carta?—le preguntó una vez que terminó de acomodar todas las cartas y ella señaló la de en medio. Ron tomó las columnas y las unió nuevamente para repetir el procedimiento de la acomodación en nuevas columnas.
—¿Y ahora?—preguntó. Esta vez Hermione señaló la columna izquierda y Ron repitió el procedimiento de juntar las columnas de cartas. Levantó el mazo completo en su mano izquierda.
—Bueno, es hora de aplicar mis poderes de muggle—bromeó cerrando los ojos para fingir que se concentraba mientras con los dedos de la mano derecha contaba mentalmente las cartas antes de sacar una—Esta es tu carta—aseguró enseñándole un rey de tréboles.
—Es verdad—confirmó Hermione asintiendo impresionada. Ron comenzó a hacer ridículas inclinaciones ceremoniosas mientras decía "Gracias, gracias" en un tono pomposo que hizo a Hermione reír.
—Mi turno—anunció la castaña después de un momento tomando a Ron por sorpresa.
—¿Estas segura? Hacer magia muggle es muy complicado—bromeó.
—¿Tienes miedo de que sea mejor en la magia muggle que tú?—le picó la castaña de manera juguetona.
—No tengo miedo de una novata—replicó Ron fingiendo aires de grandeza. Hermione abrió la boca en un gesto que pretendía ser de indignación, sin embargo su sonrisa la delataba.
—Bien—dijo intentando adoptar una pose seria mientras levantaba ambas manos a la altura del rostro de Ron para enseñarle las palmas—no hay truco oculto—aseguró ahora enseñándole el dorso de sus manos (él levantó una ceja divertido) para después frotárselas luciendo concentrada. Sin previo aviso llevó una a la altura de la oreja del pelirrojo.
—¡Ta dan!—exclamó regresando la mano al frente para enseñarle una moneda. Ron entrecerró los ojos esbozando una enorme sonrisa.
—¡Usaste magia!—replicó con tono acusador y ella estalló en carcajadas—¡Eso es trampa!
—Soy una bruja ¿Que esperabas?—dijo de manera cínica y él se unió a sus carcajadas contagiado.
—Mi tío abuelo Hugo adora la magia, y le gusta que le juegue bromas a los muggles—confesó cuando las risas cesaron un poco—él cree que es fantástico demostrarles que son unos tontos por no creer en la magia.
—Tu tío abuelo es aterrador—comentó Ron recordando su último encuentro con el viejo hombre. Hermione bufó como si fuera una cosa absurda lo que acababa de decir.
—No, el tío abuelo es un amor—aseguró.
—¿Si? entonces supongo que habré mal interpretado sus miradas asesinas—dijo Ron de forma irónica y Hermione rió divertida por la expresión en su rostro
—Es un poco celoso con los chicos que llevo a casa—reconoció la castaña recostando la espalda sobre el respaldo del mueble. Ron se quedó contemplándola por un momento. Se sentía extraño verla tan relajada y hablando con tanta naturalidad. En los últimos días no habían hecho más que saciar los deseos carnales, y no era que aquello le molestara o se estuviera quejando, pero si pudieran de vez en cuando incluir un poco de esto sería un sueño hecho realidad.
—Deberías sonreír más a menudo—comentó Ron sin pensar, provocando que una nueva sonrisa se extendiera por el rostro de Hermione.
El lugar quedó en silencio por un momento antes de que comenzara la siguiente canción del viejo vinilo. Sin previo aviso ella tensó el rostro y lo apartó antes de ponerse de pie.
—¿Dije algo que no debía?—preguntó él poniéndose de pie también.
—No, es sólo la canción—respondió ella con voz plana.
—¿Penny Lane?—dijo extrañado. Hermione simplemente suspiró.
—Mis padres son grandes fanáticos de los Beatles—dijo sonando un poco apagada—y se conocieron en esa calle porque ambos estaban de visita en Liverpool para un concierto que la banda iba a dar en la ciudad—a pesar de intentar guardar la compostura manteniendo la voz inexpresiva, le fue imposible evitar que sus ojos se cristalizaran al hablar de sus padres. Sintió como Ron le tomó la mano apretándola gentilmente y giró el rostro hacia a él para encontrarse con aquel par de ojos azules mirándola con tanta dulzura que una sensación cálida le llenó el pecho.
—Es un grandísimo tonto—dijo el pelirrojo después de un momento provocando que ella frunciera el ceño profundamente—ya sé que es tu padre, y que a lo mejor no tengo derecho a decir lo que voy a decir; pero en serio que está loco por querer dejar a una mujer como tu madre.
—Apenas conoces a mi madre—replicó Hermione con voz neutra, pero Ron podía adivinar que estaba conteniéndose para aguantar el tipo—y mi padre es un gran hombre—agregó vacilando un poco.
—Pero un hombre a fin de cuentas—apuntó Ron dando un paso para quedar frente a ella—el ser tan idiota como el resto no lo hace una mala persona, sólo lo hace parte del montón que no aprecia lo que tiene—bajó el rostro para mirar el trayecto que seguía su otra mano hasta tomar la de ella—y no necesito mucho para saber que tu madre es una gran mujer—continuó sin apartar la mirada de sus manos unidas.
—¿Por qué lo dices?—preguntó sorprendida. Ron se encogió los hombros de manera casual y entonces levantó el rostro nuevamente para mirarla a los ojos.
—Sólo hace falta ver a la grandiosa mujer que ha criado—respondió en un tono cálido y profundo que desató un estremecimiento en Hermione e hizo que su respiración se detuviera por un momento. Ron aprovechó su mutismo y llevó una mano a su mejilla.
—No me gusta verte triste—susurró—te juro que me gustaría poder hacer algo para evitarte esto.
Hermione cerró los ojos instintivamente y llevada por las sensaciones naciendo de su pecho acortó la distancia que los separaba descansando su frente contra la de él. Ron movió levemente el rostro rozando la nariz de la castaña con la suya en un acto de reconocimiento antes de unir sus labios delicadamente con los de ella.
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—Esto es una mierda—pensó Ginny harta del ruido a su alrededor y salió del apartamento del segundo piso. En realidad no tenía una idea exacta de cómo demonios la fiesta se había extendido a tres apartamentos, pero ahora toda la fiesta de la primera planta comenzaba lentamente a mudarse arriba. Se las arregló para deshacerse de un grupo de fanáticos que le dieron su más sentido pésame por la estupidez que Maison había cometido y siguió bajando las escaleras para ir a su piso. O al menos eso pretendía cuando aquella asquerosa voz la desvió de su curso.
—Vaya Weasley, sí que eres un desastre sin mi—inmediatamente sus instintos asesinos comenzaron a arderle en las tripas.
—Corner—masculló con asco sin girar hacia el desecho humano que estaba a sus espaldas.
—¿Qué pasa cariño? ¿Día difícil?—picó el hombre burlándose. Ginny apretó los puños y respiró profundo contando hasta diez antes de encararlo.
—Hazte un favor y mejor desaparécete de mi vista—advirtió con tono peligroso. La piel pálida y casi marmórea de Michael Corner se deformó notablemente cuando una enorme sonrisa petulante se extendió en su rostro.
—Escuché que te sacaron a patadas de las Harpies—el desagradable tono de satisfacción que imprimió a cada una de sus palabras hizo que el hígado de Ginny se retorciera.
—No es tu asunto—escupió de mala manera—mejor lárgate o no respondo—Corner chasqueó la lengua negando sobre actuadamente.
—Te dije que sólo los mejores pueden ser material de las grandes ligas—contrajo la boca en un gesto de lástima y agregó—siempre supe que eras demasiado poca cosa para intentar clasificar en los mundiales.
Sin pensarlo dos veces Ginny sacó la varita de sus vaqueros.
—¡Te voy a partir el trasero en dos!—chilló furiosa y el rostro de Michael se contorsionó aterrado.
—¡¿Que crees que haces?! ¡¿Estás loca?!
—¿Dónde quedó toda tu chulería Corner?—se burló Ginny mordaz empuñando la varita de manera más amenazadora y a su alrededor se dejaron escuchar los 'oooh' haciéndola consciente de que la gente había comenzado a reunirse a su alrededor.
—¡Estás enferma!—exclamó Corner apabullado.
—Creo que ahora sí te puedo dar algunos fundamentos para que vayas hablando de mí—levantó un poco el brazo para echar un hechizo al aire con intención de asustar al idiota ese, pero alguien le sostuvo el brazo impidiéndolo. Giró el rostro mosqueada y se encontró con Neville mirándola severamente.
—Creo que no estas pensando bien las cosas—Ginny rodó los ojos y se dispuso a replicar cuando un rayo pasó por encima de sus cabezas yendo a impactar a uno de los jarrones de la entrada.
—¡Que mierdas te pasa pendejo!—rugió la pelirroja lanzándose contra el idiota de Corner que le sostuvo los puños al aire apresándolos.
—¿Creíste que iba a dejar que me trataras como un maricón porque tenías un poco de ventaja?—replicó él de manera desagradable mientras Ginny intentaba zafarse de su agarre para partirle la cara.
—¡Guarden las malditas varitas!—exigió Neville intentando separarlos.
—¡¿QUÉ CLASE DE DISTURBIO ES ESTE?!—gritó una atronadora voz por encima del escándalo haciendo a todos callar y dirigir su atención hacia el hombre vestido con un extraño chaleco negro y un gracioso sombrero a juego que parecía una bacinilla.
—No muevas un músculo—advirtió Neville a Ginny antes de soltarla y entonces se dirigió hacia el hombre.
—¿En qué podemos servirle oficial?—preguntó con un falso tono afable y el policía muggle hinchó el pecho de manera orgullosa.
—Necesito sus identificaciones o todos van a ir derechito a la delegación—amenazó con tono autoritario. Neville estaba a punto de responder cuando varios sonidos de vidrio al impactar contra el suelo llamaron la atención del oficial, quien dirigió la mirada hacia el grupo de muggles que minutos antes estaban en su 'meditación' en medio de la sala de estar y ahora miraban la escena aterrados desde la puerta del apartamento.
—Carajos—musitó Neville cuando el policía levantó las cejas con interés.
—Si, es hierba—comenzó a decir nervioso el muggle al que Neville había hecho caer por accidente—¡Pero ellos pueden hacer magia!—acusó apuntando hacia Neville.
Inmediatamente los chasquidos comenzaron a inundar el lugar vaciándolo por las desapariciones.
—¡QUE PUTA…!—exclamó el oficial con los ojos casi desorbitados justo antes de que varias capas negras aparecieran a escena y lo hicieran caer aturdido junto a los otros muggles que se habían colado a la fiesta.
—¡¿Quién es el responsable?!—exigió saber uno de los aurores.
—Supongo que estoy en problemas—suspiró Ginny con fastidio antes de dar un paso al frente y levantar la mano como si se tratara de una participación en clase.
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Harry se removió una vez más sobre su asiento completamente incómodo. Era increíble las vueltas que daba la vida: un día la mujer que estaba frente a él lo acusaba de estar loco y de creer en fantasías con las que se llenaba la cabeza, y al siguiente estaba sacándolo de una cárcel internacional para trasladarlo de regreso a Londres. Tamborileó los dedos sobre la mesa y por un momento se preguntó porqué demonios siempre se veía envuelto en situaciones complicadas cuando se trataba de mujeres.
Como hacerlo con la hermana de Ron por ejemplo.
Tomó aire y nuevamente levantó la mirada; para su sorpresa Cho había dejado de hablar y ahora lo miraba fijamente.
—¿Escuchaste algo de lo que dije?—Harry sintió como su rostro se ruborizó.
—Un poco—reconoció avergonzado. Cho sonrió y bajó la mirada hacia sus papeles.
—Espero que haya sido el poco que se refería a tu libertad condicional—dijo con cierto humor acomodando las hojas dentro de su carpeta. Harry tragó en seco.
—¿L-libertad condicional?—a Cho se le escapó una risa cantarina que hizo a Harry sonrojarse hasta la médula.
—Estoy bromeando, tú y Rolf quedaron absueltos bajo el amparo del ministerio británico, pero van a tener que cumplir unas horas de servicio.
—¿Y qué vamos a tener que hacer?—Cho se encogió los hombros.
—El señor Shacklebolt es quien decide eso—informó. Harry nuevamente tragó en seco.
—Seguramente no va a ser algo agradable—murmuró.
—Tu siempre tan pesimista—dijo Cho con un extraño tono de voz que descolocó un poco a Harry. El moreno intentó morderse la lengua por milésima vez en lo que iba de la noche intentando no hacer la pregunta que rondaba su cabeza, pero esta vez su duda fue mas fuerte.
—¿Por qué estas ayudándome?—Cho le sostuvo la mirada sin parpadear.
—El ministerio me paga para eso—respondió con cierto humor, pero Harry se mantuvo serio.
—Pudiste haberlo rechazado, hay muchos otros casos por los que te hubieran pagado más—la muchacha se enderezó en su silla suavizando el gesto.
—Creo que es mi manera de ofrecerte disculpas—Harry parpadeó confundido.
—¿Disculpas?—repitió.
—Por no creer en ti—de nuevo las mejillas del moreno se ruborizaron. Nunca se imaginó que la chica fuera en realidad a decir algo como aquello. Había pasado tanto tiempo que incluso él encontraba a veces difícil hablar de ello.
—Eran tiempos difíciles—dijo después de un momento—las autoridades estaban desacreditando a los integrantes de la orden del fénix y las palabras de un puñado de niños de dieciséis años no eran muy diferentes a las del grupo de aurores rebeldes que formaban parte de la orden—Cho se encogió los hombros.
—Debí creer en nosotros—dictaminó seria. Harry se rascó la nuca incómodo. Había pensado mucho en lo que pasó entre ellos cuando decidió enlistarse a las filas de la orden del fénix para combatir una amenaza que el mundo mágico consideraba fantasmas delusivos, pero era consciente de lo cegados que todos estaban por el bombardeo mediático que recayó sobre el escuadrón especial de la orden del fénix detractándolo. Cho había sido su primer amor y para él fue devastador que le diera la espalda, pero no la culpaba; a veces la ignorancia era la mejor manera de mantenerse cuerdo en tiempos tan difíciles como lo fueron aquellos y ella únicamente había buscado mantenerse fuera de toda esa locura.
—Si hubiese tenido opción, creo que también hubiese hecho lo mismo—dijo sinceramente y una sonrisa se extendió por el rostro de Cho.
—Nunca cambias—de manera sorpresiva le tomó la mano a Harry mirándolo directamente a los ojos—es lo que más extraño de ti.
El moreno se removió un poco incómodo y colocó su otra mano encima de la mano femenina.
—Este no es el mejor momento—murmuró con calidez sin apartar la mirada—no creo que después de lo que pasó en Rusia mi vida vaya a estar del todo bien en una larga temporada.
—Estoy dispuesta a esperar si aun queda alguna oportunidad—dijo ella apretándole un poco la mano. Harry bajó la mirada hacia la mesa y contempló sus manos unidas por un momento. En realidad el único problema no era su situación legal, y en ese caso sería demasiado bajo utilizarla para salir del otro asunto que tenía nombre y apellido. Soltó un suspiro y levantó la mirada hacia Cho.
—Es complicado—ella asintió en silencio y retiró su mano para comenzar a juntar sus cosas. Harry se sintió la peor persona sobre el planeta tierra, pero sabía que era lo correcto.
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Hermione soltó un suspiro y hundió su rostro un poco más en el cuello de Ron mientras continuaban balanceándose lentamente al ritmo de la balada que el reproductor tocaba en ese momento. Llevaban bastante tiempo de esta manera: Ron rodeando el cuerpo de Hermione de manera protectora mientras ella se dejaba llevar. La castaña deslizó una de sus manos a la altura del hombro masculino mientras la otra continuaba posicionada sobre su pecho permitiéndole sentir los latidos de su corazón. Ron acomodó su mejilla contra su cabello y ella se acurrucó un poco más contra su cuerpo. Era asombrosa la manera en la que aquello la tranquilizaba. Se podría volver adicta a esto.
—¿Sigues despierta?—preguntó Ron con la voz un poco ronca debido al prolongado silencio. Hermione sonrió contra su cuello.
—Sería bastante obvio si estuviera dormida ¿No crees?—respondió con la sonrisa transparentándose en su voz y lo sintió encogerse un poco. Apartó su rostro del cómodo lugar donde descansaba para mirarlo.
—No sabía que más preguntarte—admitió él con las orejas a punto de explotarle de lo coloradas que estaban. Hermione rió suavemente y posó una mano sobre la mejilla del pelirrojo.
—Gracias—le dijo bajito.
—¿De qué?—preguntó luciendo genuinamente confundido.
—Por hacer todo esto para…—dejó la frase inconclusa sintiendo como su pecho comenzaba a sentirse oprimido. Ron acercó su rostro al de ella en un gesto íntimo, pero un par de fuertes picotazos provenientes de la puerta de la entrada cortaron el momento.
—Creo que es una lechuza—dijo Hermione separándose de él.
—¿Quién será a esta hora?—murmuró fastidiado y a regañadientes soltó el cuerpo de la castaña para ir a abrirle a la endemoniada lechuza. Cruzó a grandes zancadas los pasillos de las estanterías hasta que llegó a la puerta donde una lechuza parda le aguardaba.
—¿Quién diablos te manda?—le preguntó al ave de manera apática cuando esta se posó sobre el mostrador. Le retiró la carta y antes de que le diera un picotazo le dio de la comida para ave que George tenía junto a la registradora.
—¿Hermione?—llamó en voz alta después de leer en el reverso del sobre el nombre de la chica. Después de unos instantes la castaña apareció de entre las estanterías.
—¿Sucede algo malo?—preguntó con cautela.
—No sé, va dirigida a ti—informó Ron estirando el brazo para entregarle el sobre.
—Merlín es del ministerio—murmuró alarmada y abrió el sobre sin ningún cuidado.
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—¡Caminen!—ordenó el auror al grupo de magos que transportaban a través del departamento de aurores, entre los cuales se encontraban Neville, Ginny y Hannah.
—¿Era necesario que nos arrearan como ganado por todo el ministerio?—se quejó la pelirroja de malas.
—Señorita Weasley, yo en su lugar aprovecharía la enmienda que habla del derecho a guardar silencio; ya está metida en suficientes problemas—Ginny resopló furiosa.
—Yo que tú le hacía caso—murmuró Neville por encima del hombro.
—¿Y tú de que lado estás?—replicó la pelirroja.
—Si, ¿Tú de que lado estás?—dijo una mujer junto a Neville (que ninguno de los dos conocía) defendiendo a Ginny.
—¡A callar o también les voy a agregar cargos por desacato!—advirtió el auror que guiaba al grupo.
Ginny le dedicó una mirada iracunda y se mordió la lengua.
—No creas que no eh notado a la rubia que venía contigo—susurró mordazmente la pelirroja a Neville en una amenaza implícita.
—Si no llevaras una semana metiendo tu trasero en problemas, sabrías que Hannah y yo llevamos algún tiempo saliendo—susurró de regreso.
—¿Hannah?—repitió Ginny levantando la voz, acción que le ganó una mirada de advertencia de uno de los aurores junto a ella.
—Si, Hannah Abbot—dijo la rubia detrás de ella en voz baja—y creo que será mejor que discutamos esto luego, cuando la justicia no esté de por medio.
La pelirroja bufó renegando, pero al final accedió a la petición y recorrieron en silencio lo que restaba de camino hacia las oficinas de aurores donde iban a rendir sus declaraciones.
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Ron había insistido en acompañar a Hermione, por lo que en este momento ambos esperaban a que el elevador llegara al piso del departamento de aurores.
—Merlín, Kingsley va a matarme—murmuró la castaña mortificada mientras miraba insistentemente los número de cada piso pasar.
Ron apoyó sus manos en los hombros de Hermione en un intento de calmarla, lo cual funcionó a medias, pues si bien sus hombros se relajaron, su mirada continuaba clavada en el tablero del ascensor.
—Debí saber que si Chang iba a representar el caso hoy mismo tendríamos que arreglar los documentos del traslado.
—Ya casi estamos ahí, antes no puedes hacer nada más—razonó el pelirrojo y Hermione simplemente asintió. Unos pisos más el aparato por fin anunció el piso que necesitaban.
Cuando las puertas se abrieron un mar de gente que caminaba en todas direcciones sorprendió a ambos.
—Merlín, tendré que preguntar por el jefe de asuntos jurídicos internacionales—dijo Hermione estresada tan pronto como bajaron del aparato.
—Hermione—dijo una voz masculina llamando la atención de ambos. La castaña quiso que se la tragara la tierra cuando vio la imagen de Cormac Mclaggen abriéndose paso hacia ellos.
—Cormac—pronunció Hermione de manera cordial cuando el castaño se detuvo frente a ellos y algo en el interior de Ron comenzó a arder como lava caliente. Cuando el castaño habló lo hizo como si el pelirrojo fuera una más de las macetas junto al elevador adornando simplemente el lugar.
—Te eh intentado contactar en la semana pero tu secretaria siempre te niega—le dijo a Hermione en un tono sugestivo y el cuerpo de Ron se tensó inmediatamente.
—Merlín, creí que ya había terminado con esto—se lamentó Hermione internamente comenzando a desesperarse.
—Eh estado ocupada—respondió educadamente, e intentando cortar por lo sano la situación agregó de manera apresurada haciendo un amago de retirada—si me disculpas, tengo que…
—Necesito hablar contigo—insistió Cormac tomándola del brazo y Ron le dio un empujón para apartarlo de ella.
—Será mejor que cuides donde pones las manos—escupió el pelirrojo amenazante.
—Ron—dijo la castaña posando una mano en el pecho del pelirrojo a manera de advertencia. Él la miró con lo ojos azules llenos de reproche.
—¿Es éste el imbécil al que te estas tirando ahora?—dijo Mclaggen con un tono desagradable y Ron se aventó contra él soltándole un puñetazo que lo derribó.
—¡Ron!—exclamó Hermione escandalizada, pero el pelirrojo en lugar de detenerse se inclinó a la altura del castaño y lo tomó del cuello de la túnica.
—No, este es el imbécil que te va a partir la cara si te le vuelves a acercar un centímetro—le advirtió con el rostro rojo de furia y con un movimiento brusco le soltó la túnica antes de ponerse de pie.
La gente a su alrededor comenzaba a ralentizar el paso para observar la escena.
—Ven—dijo Hermione a Ron en voz baja tomándolo del brazo para arrastrarlo lejos de ahí.
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—Ginevra Weasley—llamó un auror abriendo la puerta de la sala donde esperaba la resolución a todo este asunto. La pelirroja se puso de pie y caminó hacia la puerta que el auror sostenía para que ella saliera.
—Que amable—dijo con sarcasmo e inmediatamente pudo ver a Watson esperándola con una expresión de pocos amigos.
—Genial—dijo para sí con fastidio.
—¿En qué estabas pensando?—preguntó Watson tan pronto se detuvo frente a él—¿Sabes lo que me va a costar tapar este escándalo?—Ginny rodó los ojos.
—No hice nada, me están cargando cosas que no son mi culpa.
—Ginny, ¿Sabes lo difícil que fue convencer al precedente de tu audiencia de tu "Inocencia"?
—Son unos idiotas—dijo la pelirroja encogiéndose los hombros para restarle importancia.
—Hiciste magia frente a muggles—dijo Watson luciendo ofuscado—¡Frente a muggles!
—Ya te dije que no hice nada—repitió con fastidio y Watson casi se atraganta con su propia saliva.
—¡Tenías tu varita en mano cuando los aurores llegaron!
—Pero eso no quiere decir que haya hecho magia—apuntó como si fuera obvio.
—Pues la justicia no opina lo mismo—espetó Watson serio.
—¿Qué quieres decir?—preguntó sonando por primera vez algo preocupada.
—Que te condenaron a cumplir con tres meses de servicio comunitario en el mundo muggle.
—¿Y por qué carajos no hiciste nada?—replicó la pelirroja furiosa.
—Dado tu historial, era eso o unas vacaciones recluida en las estancias del ministerio.
—No voy a ir a la cárcel—dijo de manera testaruda.
—Entonces estás de acuerdo en que el servicio comunitario es tu única salida—sentenció Watson dando el asunto por cerrado.
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—¿Qué fue eso?—preguntó Hermione tan pronto como encontraron un espacio lo suficientemente alejado del escrutinio de los espectadores que se habían reunido a ver la escena.
—¿Qué esperabas que hiciera?—espetó Ron—¿Qué me quedara callado mientras ese imbécil te insultaba?
—Ese no es el punto—replicó la castaña.
—¿Ah no? Entonces aclárame cual es el maldito punto Hermione—ella levantó el mentón en una pose altiva, molesta por el tono que él estaba utilizando.
—Habíamos acordado ser discretos—espetó. Ron tensó la mandibula.
—¿Qué es lo que te preocupa? ¿Qué ese idiota confirme que sí soy el imbécil al que te estas tirando?—Hermione abrió la boca incrédula por lo que acababa de escuchar.
—Eres en realidad un imbécil—Ron sintió como una extraña corriente de ira y frustración comenzaba a desbordar su torrente sanguíneo. Dio un brusco paso para acortar la distancia que había entre los dos clavando sus ojos azules en ella como dagas. Hermione no se movió un centímetro aceptando el desafío.
—Pues no te eh escuchado quejarte en las últimas tres noches—la voz de Ron había adoptado un matiz bajo y profundo a la par que su respiración comenzaba a volverse pesada, y podía sentir cómo la respiración de Hermione también se había tornado dificultosa mientras sus alientos prácticamente se entremezclaban debido a la cercanía.
—Eso no comprueba lo contrario—replicó ella también bajando la voz. Ron ladeó levemente el rostro mirando de manera inconsciente hacia los labios de Hermione.
—Y si tan insoportable te resulto ¿Qué haces conmigo?—susurró cálidamente. Su corazón bombeaba a más velocidad de lo común alimentando la ansiedad que le provocaba la expectación por la respuesta. Hermione se quedó en silencio meditando la pregunta.
¿Que qué hago con él?—repitió en su mente sin comprender en realidad la pregunta. Por alguna razón no tenía muy en claro a que se refería; era como si a pesar de haber pasado las ultimas noches haciendo lo que su cuerpo dominado por sus instintos más básicos le demandaba, y saber que esa era la respuesta a lo que hacía con él, de alguna manera no le parecía que concordara con lo que él estaba preguntando.
Su pecho se infló cuando un profundo suspiro llenó sus pulmones y entonces respondió.
—No lo sé—Ron levanto la mirada para mirarla a los ojos y se apartó. Lucía desencajado.
Bajó la cabeza tomando aire por la boca y simplemente asintió, entonces se llevó la mano a la nuca al parecer en un acto involuntario y cuando la bajó se dio la media vuelta para marcharse sin siquiera mirarla.
Hermione se quedó estática en su sitio sin comprender lo que había pasado.
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¡Hola hola!, antes que nada me disculpo por no haber podido publicar el mes pasado; les prometo que sí tenía mucho remordimiento de conciencia porque me gusta ser lo más puntual y cumplida que se puede, ya que a fin de cuentas es lo único que puedo hacer para corresponder todo el apoyo y cariño que siempre expresan hacia la historia; pero les prometo que es verdaderamente difícil intentar escribir algo mínimamente romántico o coherente cuando el trabajo te mantiene con los niveles de estrés al máximo. Son esos momentos en los que a pesar de tener un poquitito de tiempo libre, las condenadas musas simplemente no juegan a favor de una y te quedas mirando hacia la pantalla con la mente en blanco, tanto así, que cada apartado tiene aproximadamente tres o cuatro días de diferencia, e incluso meses de diferencia porque hay párrafos que vieron la luz desde que planeaba la historia, así que espero no haya quedado incoherente. Le eh dado como diez revisiones antes de subirlo, pero como soy humana, seguramente algún errorcillo se me escapó por ahí. Pido disculpas por eso.
En cuanto al capítulo:
Ya sé que por la mente de muchas de la fieles lectoras de la historia deben estar cruzando una innumerable cantidad de maldiciones, pero prometo que todo lo que ha ocurrido tiene una razón de ser… (silencio incómodo).
¡Es verdad, lo prometo!
POR CIERTO, mi preciosa maquina ha regresado a la vida así que ya voy a poder estar al día sin tener que secuestrar la máquina del estudio de edición jejejejjejejeje. Juro que me esforzaré por actualizar lo más pronto posible.
¡MUCHISIMAS GRACIAS A LAS PERSONAS QUE DEJARON REVIEWS EN EL CAPÍTULO ANTERIOR!. Les juro que sus reviews son un poderoso combustible para mantener los bloqueos a raya, e incluso enriquecen mucho la trama. En verdad me emociona saber lo que opinan o sus predicciones y espero no dejar de leer de ustedes en sus maravillosos reviews.
Ahora las respuestas a los reviews de las lectoras que no tienen cuenta:
Nath: lamento no haber podido responder en la actualización anterior, pero como la compu era secuestrada sólo por unos minutitos, pues no me dio tiempo, pero estoy muy pendiente de sus reviews y de verdad que se agradecen mucho las muestras de apoyo a la historia, y espero haber cumplido la cuota de Hanny (lo adoré, nunca había leído el shipping de los nombres de Harry y Ginny pero lo adoré). Te mando un enorme saludo.
Inmaru: Muchísimas gracias por el review, me disculpo por no haber podido responder en el capítulo anterior, pero ya ves qué cosas pasa una en cada actualización. Espero que este capítulo te haya gustado y espero seguirte leyendo por aquí.
Paqui: HOOOLA PAQUI! Me pone muy emocionada cada vez que reviso el panel de reviews y me encuentro con que sigues tan fiel como siempre. Te debo hacer un monumento jejejejejjejeje. Si, los discos duros suelen ser algo traicioneros… decidí comprarme uno nuevo, porque recuperar el anterior me iba a salir unos cientos más caro así que dije: "ni modo". Pero estate tranquila que ya estoy rescribiendo el archivo de ideas que tenía para la historia, y revisando entre mis apuntes descubrí una libreta donde había comenzado a hacerlos, así que todo va bien… jejeje.
En cuanto al capitulo:
Luna es brutalmente honesta cuando se lo propone, y no digo que no tenga razón, pero a veces creo que es difícil escuchar nuestras verdades y Ron no es la excepción a la regla. Aunque él estaba muy seguro de lo que Hermione parecía sentir por el (ok sé que esto me hace la mala de la historia después de el nuevo capitulo… pero prometo que tiene su razón de ser, a final de cuentas no es Ron quien debe hacer todo el trabajo porque si no Hermione nunca lo va a desencasillar de su puesto de juguetito sexual… esto debe ser participativo por ambas partes ejejjeje). Ginny la rebelde es un personaje con quien tengo una relación de odio amor al momento de escribirla, es el tipo de personas que se deja llevar por lo que sus jugos gástricos dictan, pero no necesariamente la hacen una persona mala: como dices, los triunfadores tienen su EGO jajajajajajjajaja, pero en este caso es la combinación de eso, su carácter y otro factorcillo que conocimos en este capítulo (no puedo decir más pero creo que ya imaginas). Muchas gracias por esperar paciente la actualización con la misma fidelidad de siempre y por tus maravillosos reviews.
Guest: Gracias por tus condolencias, fueron días difíciles, eso de no tener máquina es una pesadilla jajajajajja; afortunadamente ahora me eh comprado otro disco duro y de nuevo estoy al corriente en todo jejejjeje. De verdad aprecio mucho tus palabras, me hacen sonrojar cada vez que las leo (cuando las leí por primera vez y ahora que me doy la oportunidad de responder a ellas :D); no creo poder expresar con suficientes palabras lo feliz que me hace ver el apoyo que recibe la historia y por eso creo que lo único que puedo hacer es intentar actualizar lo más pronto que se pueda y por supuesto, hacerlos capitulos lo mejor que se puedan.
Pasando al capítulo:
¿Así que llevan tres días dándose gusto?
Si, la verdad es que hasta yo me pongo un poco verde de la envidia cada vez que lo escribo jajajajajjajaja, pero ya era justo y necesario. Ya sé que la línea anterior contrasta horriblemente con lo que acaba de ocurrir en el nuevo capítulo, pero tiene una explicación que a mi me parece lógica dentro del desarrollo canónico de los personajes: Hermione es muy clara cuando le dice a Ron que no quiere nada en serio con él, y de verdad lo dice con todas las letras. El hecho de que él quiera ir por ese camino para después desviarse hacia donde desea llegar en verdad, es algo que la fría y calculadora mente de Hermione no va a permitir mientras lo siga viendo como un juguetito sexual.
En cuanto a tu petición: Yo también muero de ganas de escribir como se debe sobre Ron y Hermione, pero en el capitulo anterior quería que se reflejara lo poco que Hermione considera a Ron como parte real de su vida, es decir, lo impersonal que en realidad es su convivencia, por eso decidí reflejarlo en incursiones cortas y concisas por parte de ella y algo más reflexivas por parte de Ron, es el papel que juegan hasta el momento en su retorcida relación. Efectivamente el bombazo de la madre de Hermione ha abierto una brecha, pero como ya antes mencioné: lo que Ron ve como una oportunidad, en la cabeza de Hermione representa algo muy diferente…
Al menos hasta ahora.
Entiendo completamente tu petición y prometo que la espera no va a ser en vano (o al menos eso espero :P)
Un enorme saludo y espero seguirte leyendo por aquí.
MaryL: Muchas gracias por tus palabras de apoyo, y te prometo que todas las buenas vibras han llegado a tiempo jejejejjeje. Te mando un enorme saludo y espero seguirte leyendo por aquí.
Osmara: Hoy si te luciste con el doble review JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Tus suposiciones con respecto a lo de la situación de los papás de Hermione es buena y no, porque en realidad Hermione le dejó en claro desde un principio que no quería nada serio con él: significa que no importa lo que haga mientras el acuerdo siga en pie, ella siempre lo va a ver como su juguetito sexual. Por eso tenía que pasar lo de este capitulo.
Harry es impulsivo y un poco babas jajajajjaa pero tiene su razón de ser su manera de reaccionar y te prometo que nos va a regalar muy buenos momentos jajajajajajaj.
Disculpa por aun no poderme haber dado tiempo, pero ahora si que lo de mi disco trajo cola en el trabajo y se puso la cosa color de hormiga. Pero ya se acerca el cumple de Asceneth, haber si ahora si se nos hace (o al menos a mi jejejeje).
Te mando un enorme abrazo y espero que este muy bien.
Lu94: Sé a que te refieres, a mi también me pasa jajajajaj y en verdad me remuerde la conciencia cuando a veces no puedo dejar review a una historia por falta de tiempo (muchas veces cargo los capítulos en hojas de Word para poder leerlos en mis tiempos libres). Muchas gracias por tu apoyo, y espero este capitulo también te haya gustado. Te mando un saludo.
Tillyw: Hola, bienvenida a la historia, tengo una enorme pregunta que espero me puedas resolver (porque te prometo que me haría muy feliz).
¿Eres Tillyw, la autora de No es más fácil con magia?
Como tengo ese extraño y firme presentimiento de que así es, déjame decirte que es un honor recibir un review tuyo, y que tu has influenciado mucho esta historia; la comedia tomó un nuevo sentido para mí cuando me topé con tus frescas e ingeniosas historias. Te mando un afectuoso saludo.
