XIX. Octavo Circulo: Soberbia
El traspasar aquel pasillo para Nico después de una dura prueba contra esa chica fue algo cansado, la verdad estaba ya sin fuerzas para seguir, pero, aunque estuviera a punto de desfallecer ella no habría de rendirse, debía pasar solamente un circulo más para llegar al último donde posiblemente se encontrarían Hanayo y Lucifer esperando por ella. Al haber llegado al otro extremo ahí estaba su guía con una mirada impasible, completamente serena mientras la miraba con esos esmeraldas de manera fija hasta que decidió romper el silencio dirigiéndose a la pelinegra con suavidad y calma.
Solamente te queda un solo circulo antes de llegar a lo más profundo del infierno — Señalando el arco con la inscripción envidia en latín viéndose como caían del cielo tablones de oro solido hacia el suelo escuchándose más lamentos y gritos de socorro en la lejanía.
¿El castigo de los soberbios es cargar en su espalda grandes tablones de oro solido mientras deambulan sin descanso alguno? — Inquirió la pelinegra con cierta duda.
En efecto Nico, aquí los soberbios tienen la condena de cargar con un enorme peso encima, así como su actitud y palabras en vida tuvieron peso ara lastimar a quienes amaban… la soberbia destruye la humildad humana, el buen corazón — Se explicaba Tsubasa mientras Se adentraban al 8vo círculo del infierno que era una especie de planicie la cual descendía de forma inclinada mientras a los costados niveles en los cuales los condenados estaban siendo torturados por los verdugos de ese lugar golpeándolos y obligándolos a deambular por todo el lugar sin descanso alguno.
Adentrándose mas a esa zona podía ver como los tablones caían como rocas mientras aplastaban a los muertos, sentían un intenso dolor, pero no podían morir, no podían suplicar que acabara su suplicio porque sería una condena por toda la eternidad por haber cometido ese pecado en vida era una sensación sumamente pesada la que sentía en su pecho viendo como la cruz que tenía cicatrizada emanaba extrañamente sangre la cual no se detenía era como si el dolor esas almas malditas le fuese transmitida a ella que veía como la sangre goteaba de manera totalmente fluida encontrándose con una especie de mausoleo con una torre la cual tenía a Lucifer en una estatua comprendiendo que él era la máxima personificación de la soberbia, ya que considerándose el más hermoso ángel de dios quiso tener incluso más autoridad que el en el cielo por lo que se inició la revuelta de ángeles caídos. Destruyendo su buen corazón, su alma bondadosa llenándose de oscuridad, de odio y envidia hacia todo y todos prácticamente esperando simplemente el momento para ser libre de este lugar para poder cumplir su venganza.
En cierta manera comprendía que él representaba inclusive lo más oscuro de la naturaleza de todo ser viviente en el mundo, pero por mas incomprendido que pudiera ser el señor de las tinieblas no pensaba perdonarlo por robarle a su amada, ni mucho menos por obligarla a pasar estas duras pruebas para poder recuperarla.
En ese mausoleo Nico se encuentra tu última prueba, después podrás descender al último circulo Cocytos, la prisión de hielo donde podrás recuperar a tu amada, derrotar al ángel caído de dios y obtener tu libertad — Señalando a ese mausoleo la castaña mientras hablaba tranquilamente.
Supongo que tendré que abrirme paso a lo que sea que me enfrente en ese lugar— Empuñando su guadaña comenzó a dirigirse en dirección a ese lugar para enfrentar su último obstáculo.
Determinada caminaría lentamente mirando como a los costados los condenados eran aplastados continuamente por los tablones para cuando estuvo cerca de las puertas del lugar las abrió de una patada para encontrarse en un salón vacío donde había un trono en el fondo, todo estaba iluminado con antorchas. Poco a poco se adentró al lugar cerrándose las puertas detrás de ella, mirando hacia todos lados estando alerta para evitar sorpresas hasta que llego al centro de ese gran salón escuchando como una voz de manera fría y autoritaria se dirigía a ella sin ninguna pizca de emoción en su tono de voz, pareciera que estaba molesta que irrumpieran en su "morada". Obligando a Nico a detenerse en seco para buscar esa voz con sus ojos, pero extrañamente no encontraba nada solamente vacío y una inmensa sensación de pesadez, como si fuera observada por algo o alguien desde los rincones más oscuros, acechando como un depredador a su presa.
Alto ahí… intrusa, no des un paso más… aquí termina tu viaje, ¿Por qué aferrarte a una esperanza o a la creencia de que podrás salir de este lugar?, ¿Qué te hace pensar que ella saldrá viva de aquí? — Escuchándose demandante y con gran soberbia aquella voz femenina.
Ella es inocente… en todo caso, si quieren el alma de una, les daría la mía…. al fin de cuentas mis manos están manchadas de sangre de muchos inocentes y mi alma esta mancillada por los pecados de mis acciones…. pero ella, es un alma pura y buena que no merece sufrir en un lugar como este — Esa sería la única respuesta tajante y directa de la pelinegra retando de cierto modo a quien fuera dueña del lugar.
Desde las sombras una silueta se veía que rápidamente se desplazó hasta llegar hacia ella con la intención de atacarle con lo que sería una espada larga pero la pelinegra se defendió bloqueando su ataque con el mango largo de su guadaña siendo arrastrada hacia atrás unos metros gracias a que el impacto era demasiado portentoso viendo cara a cara a una rubia de ojos azules brillantes con un aspecto demoniaco portando una armadura negra – carmesí y con un escudo en el otro brazo quien lucía con un rostro furioso, tan solo le basto a ella golpear con su escudo a Nico para aventarla varios metros lejos haciéndola caer de espaldas mientras la rubia daba unos pasos hasta ponerle la punta de su espada sobre la yugular además de pisotearle el abdomen con fiereza impidiéndole moverse.
Los celestes estaban posados sobre los carmesí denotando frialdad y el instinto asesino de un ser despiadado escuchándose nuevamente la voz de esa chica dirigírsele.
Luchas una causa perdida como todos…. Por amor… un sentimiento que tarde o temprano terminara traicionándote y dándote una puñalada en la espalda— Su pie ejercía más presión sobre el abdomen de Nico quien trataba de alcanzar su arma para defenderse.
El amor…. no es una causa perdida… si es correspondido por la persona que amas…. — Sacando la cruz de Hanayo la cargo de energía para disparar una luz blanca que tenía la misma forma de ese objeto que hizo retroceder a la demonio mientras se enfurecía más.
¡Eres una maldita! voy a hacerte pedazos…. — Cubriéndose con su escudo caería de pie clavando la punta de su espada contra el suelo.
Esa ligera distracción le daría la ventaja a Nico que se levantó rápidamente para tomar su guadaña, pero usaría la cruz cargándola de energía pura para volvérsela a disparar impactando contra el escudo de esa rubia que era arrastrada hacia atrás pero no se caía volviéndose a lazar al ataque nuevamente comenzando a emanar llamas de la hoja de su espada que con golpes de tajo dichas llamas saldrían volando hacia la pelinegra que hizo movimientos en zigzag rodando por el suelo para evitar el impacto de las llamas lanzando un golpe con la cruz nuevamente disparando 3 más de luz que golpearían a su contrincante disparándola contra una pared dejándola hundida sobre la misma pero esto no bastaba para derribarla o vencerla, por lo cual concentraría su cruz al máximo mientras la otra volvía al ataque en cuestión de segundos corriendo con todas las ganas de destruirla y justo cuando la tenía a pocos metros un nuevo disparo salió haciendo que un rayo de luz vertical de la nada le propinara un golpe brutal que la dejaría severamente herida chocando contra un pilar de piedra cayéndole los escombros encima dejándola sepultada.
Creyendo que todo había acabado guardo su cruz para seguir su camino hacia la puerta del otro lado, pero no había dado más de 5 pasos cuando del suelo salieron unas chicas que tenían garras alargadas en sus manos, colmillos en sus mandíbulas con un aspecto atroz, pero era particularmente similar a quien había visto anteriormente ya que las 2 trenzas de cabello lila como los ojos violetas, aunque dilatados como los de un felino le daban aire a cierta chica: Nozomi Toujo.
Ahora comprendo…. Tu nombre es Eli Ayase…. ¿No es así? — Se preparaba para el combate nuevamente tomando su guadaña para correr hacia esas replicas demoniacas de Nozomi que gritaban con ira plena lanzándose hacia Nico para rasgarla con sus garras.
Pero ella ya había enfrentado antes a criaturas como estas por lo cual no le sería tan complicado derrotarlas llevando a una táctica de bloqueo – contrataque en la cual ella bloqueaba los golpes de esas criaturas para después al empujarlas con su arma y tener la guardia baja golpearlas de tajo volviéndolas simplemente cenizas, así prosiguió con la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta… pero seguían y seguían saliendo en ese lugar impidiendo que siguiera adelante hasta que quedo completamente rodeada por la versión diabólica de Nozomis, tenía que darles un solo golpe certero y mortal que pudiera abrirle paso para que llegara hacia el otro lado pero también debía evitar que Eli se recuperase ya que si lograba hacerlo antes de tiempo sería un problema lidiar con tantos enemigos a la vez. Solamente quedándose quieta observaría como esas bestias se acercaban lentamente esperando el momento para soltar el golpe definitivo mirando de un lado a otro hasta que se encontró con la oportunidad adecuada para atacar empuñando su guadaña para golpear la hoja contra el suelo logrando crear chispas que se convertirían en llamas al mover la el filo contra el suelo aventando escombros con llamas que al golpear los cuerpos de esos demonios estos quedarían aturdido gritando de manera desesperada, cegados completamente aprovecharía esto Nico para lograr que su arma acumulase una gran cantidad de luz carmesí que dispararía una lluvia de dagas rojizas que en tan solo un instante dejaron los cuerpos de sus enemigos agujereados haciéndolos caer contra el suelo quemándose los restos hasta que simplemente no quedara nada de estos.
Porque sigues… adelante… no te das cuenta que de este lugar no podrás salir… solamente ríndete…. — Una entrecortada voz se escuchaba entre los escombros de la columna caída que salieron dispersos cuando una explosión desde adentro los disperso por todo el lugar estando de pie la rubia provocando que su armadura liberase llamas.
Mi amor por Hanayo… es más honesto y puro que el tuyo… por Nozomi… Eli… — Un gancho al hígado y peor hacia el orgullo del ahora demonio.
Como te atreves…. Tu…. Como te atreves…. — Se enfureció tanto que todo su cuerpo fue cubierto en llamas de tono naranja liberando una fuerza habida de violencia y se d de sangre — ¡A nombrar a esa zorra ante mí! —
No tuvo que ser demasiado lista como para saber que eso claramente le hizo perder los estribos a Eli que concentro todo su poder destructivo en su espada que golpearía contra el suelo haciendo que este se abriera saliendo una ráfaga de fuego directo a la pelinegra que dio un salto hacia el costado cayendo de pie viendo como su ataque fue tan veloz que estuvo a milésimas de haberla carbonizado, quizás había sido una mala idea enfurecerla de esa forma. No tuvo tiempo para pensar una táctica de combate ya que el impacto del metal de su escudo golpeo desde el costado haciendo que el impacto la disparara contra una pared escupiendo sangre de la boca, tuvo que pensar rápido ya que Eli estaba apuntando con su espada al centro de su pecho, tenía que moverse si no la atravesaría y descuartizaría en ese momento, lo único que podía hacer era defenderse que así lo haría chocando la hoja de su guadaña contra la hoja de la espada de su contrincante sacando chispas mientras ambas buscaban mediante a fuerza física dominar a su oponente.
Pero todo indicaba que estaban en igualdad de condiciones, pero lo que vio en los ojos de Eli la descoloco enormemente, soltaba lágrimas de sangre, siendo casi palpable un sentir de culpa, de remordimiento, de soledad y un enorme vacío, como si le estuviera diciendo que a pesar de todo la seguía amando que le dolía su ausencia, que se sentía vacía y sin un motivo por el cual realmente seguir adelante, poder descansar en paz.
Lo siento… Eli… pero yo debo seguir adelante…. — Poco a poco una fuerza llena de luz y bondad surgió desde el interior de Nico que le daría el poder suficiente para alejar a la rubia de un empujón dispuesta a dar un último ataque — Misereatur vestri omnipotens Deus , et det tibi anima ingressum paradisi aliquando consequi—
De un golpe mortal atravesó a Eli en 2 partiéndola por la mitad mientras su cuerpo se desvanecía en el aire convirtiéndose en solo polvo acabando con el sufrimiento de esa chica que la soberbia de su alma la llevo a terminar en un lugar como ese, ahora era posible que pudieran reencontrarse Eli y Nozomi en el paraíso o en otro lugar, tan solo le quedo seguir adelante saliendo del mausoleo con paso decidido, al otro lado no había nada solamente un precipicio con una escalera en posición vertical con la cual descendería al último círculo del infierno, al fin podía respirar completamente aliviada ya que estaba a solo instantes de reencontrarse con Hanayo, pero posiblemente no tendría la cosa totalmente fácil ya que debía enfrentar y derrotar si o si a Lucifer a como diera lugar, ahora la cosa era entre ella y el.
Y solo podría haber un vencedor de esa batalla…
Continuara….
Nota del autor: Pues aquí les traigo el penúltimo capítulo de esta historia, finalmente Nico descenderá al último lugar para salvar a su amada Hanayo, es todo o nada para Nico, descubran el final de esta historia mañana. Que pasen buen domingo.
