Capítulo 9: un día de descubrimientos
Advertencia: este capítulo será un poco más largo que los otros
Punto de vista de Chris:
Era lunes y tenía que volver a clases. Era algo predecible, pero el fin de semana fue interesante, más que nada porque adicioné un pokemon al equipo, esa era Riolu, y tal como Zorua en numerosas ocasiones, ella trataba de llamar mi atención subiéndose a mis piernas cuando me sentaba, pidiendo que la cargara, etc. Pero en cuanto a Zorua ella se molestaba cada vez que Riolu actuaba tierna conmigo, llegaba a gruñir de celos incluso. Yo le decía que no estaba bien que se comportara así, pero ella ponía una cara de perrito regañado que me hacía compadecerme de ella. Yo no la culpaba, después de todo ahora ella me comenzó a ver como su compañero luego del fin de semana, y digo compañero en el sentido de que para ella soy su pareja desde que me besó. Por supuesto ella a querido hacerlo de nuevo, pero le e tenido que hacer entender que no nos deben de ver haciendo eso, por lo que esos "cariñitos" los hemos mantenido en nuestra intimidad, al menos hasta llegar a casa.
Por la mañana durante las clases tuve que mantener a Riolu dentro de su pokebola, pues solo se permitía un pokemon por alumno en la sala, así que Zorua se quedó conmigo durante la clase. Al llegar el momento de ir a almorzar, fui al comedor con Zorua en brazos.
Una vez ahí, se podía sentir el olor a comida recién hecha, era para los que comían lo que se les daba agradable, para mí no tanto, por eso llevaba mi propio almuerzo. Ubiqué a mis amigos de siempre en nuestra mesa y lo que vi me dejo sorprendido.
Vi a mis amigos sentados, y al igual que el primer día de clases estaban acompañados con un pokemon, ¡pero ahora tenían dos!
-hola ustedes, ¿a quienes tienen ahora?- saludé sonriendo.
-hey ¿tú que pasa?- saludó Tatan. Él iba acompañado de un Absol sentado en su regazo y su Zubat posado en su hombro.
-holi- saludó con simpleza mi amigo Rana. Él llevaba su Sneasel en su hombro y además un encantador Buneary sentado frente suyo.
-hola- saludó ahora Muga. En cuanto a Muga él tenía la suerte de tener un Larvitar y un Mudkip a la vez, quiero decir que son pokemon difíciles de encontrar y resultó afortunado.
-hola Chris- por último saludó Fernanda. En su caso llevaba consigo a su Poochyena de antes y también a un Growlithe, llevando ahora a dos pokemon caninos.
-wow, que agradable sorpresa es esta- comenté sintiéndome feliz por mis compañeros.
-¿y que hay de ti? Todos tenemos un pokemon nuevo, pero yo solo veo a tu Zorua- dijo Fernanda.
-pues de hecho, si tengo un pokemon nuevo- aclaré al momento que sacaba la pokebola de mi mochila y se la mostraba a mis amigos.
-ah, entonces si que conseguiste otro pokemon- comentó Rana.
-¿Qué esperas? ¡Quiero verlo!- añadió Fernanda con emoción.
Sin poner objeción liberé a Riolu de la pokebola dejándola a la vista de mis compañeros. Mis amigos que no podían verla bien se pusieron de pie para verla mejor, pero todos se maravillaron al verla, aunque yo no supiera exactamente por qué.
-…¿Cómo fue que la obtuviste?- preguntó Tatán con casi sin aliento.
-en el parque María Beheti ¿por qué preguntas?- respondí extrañado.
-¡pero eso no es posible!- añadió exclamando.
-¿Cómo dices?- añadí.
-los Riolu no se encuentran en esta región, mucho menos en esta ciudad- explicó Muga.
-¿en serio? No tenía ni idea, y yo solamente me la topé cuando Zorua y yo nos detuvimos a descansar en el parque- expliqué.
-¿y qué estaban haciendo ahí?- preguntó Rana poniendo una sonrisa doble sentido.
Yo me incomodé al recordar lo que Zorua estuvo a punto hacer y que luego hizo en la noche.
-...nada …nada, sólo dábamos un paseo…- dije con un rubor en el rostro recordando como Zorua me besó por sorpresa.
Rana entrecerró los ojos dando una mirada de sospecha. Yo en el interior rogaba que no descubriera mi secreto, ni él ni los demás chicos, pues posiblemente me dirían enfermo o algo así.
-yo aún me sigo preguntando cómo fue que llego esa Riolu al parque- añadió Muga.
-¡cierto! ¡Eso mismo me pregunto!- añadí inmediatamente para cambiar el tema.
Mi incomodidad no pasó desapercibida, pero tampoco lo de Riolu y su dudosa procedencia. Y omitiendo los detalles de la conversación los chicos me relataron sobre el encuentro con sus pokemon. Resultaba que todos conocieron a su pokemon en una circunstancia fortuita, es decir sin que hubieran tenido que buscar terminaron encontrándolos.
En el caso de mi buen amigo Rana se encontró a su Buneary en su viaje de vuelta a la universidad a la que asiste para tomar clases extra. Me dijo además que esa Buneary se comportó algo tímida cuando se la topó, e incluso salió huyendo, por lo que tuvo que perseguirla unas calles antes de poder atraparla –"huyó a saltitos"- añadió.
Por el lado de Tatán, él se encontró a su Absol caminando de regreso a casa (porque vive más cerca del colegio que nosotros) cuando escogió el camino más rural. Tal como Rana, Tatán tuvo que pasar por un común enfrentamiento para capturar a su Absol. Pero a diferencia de Rana, Tatán me dijo que el Absol que se encontró no puso demasiada resistencia a la hora de encerrarla en una pokebola, incluso me dijo que actuó de forma muy extraña cuando llegaron a su casa –"como que no quería soltarme"-. Fue lo que me dijo.
Por otro lado a Muga le tocó vivir la parte más humillante para obtener a su Mudkip, porque según él se lo encontró en una pequeña zona pantanosa cerca de su casa en la que decidió entrar voluntariamente, y a la que terminó cayendo y embarrándose la mitad del cuerpo. Dijo que cuando se levantó se encontró al Mudkip riéndose de él, al que no dudó de enfrentar y eventualmente capturar. –"valió la pena"- dijo riendo incómodamente.
Por último estaba Fernanda que se encontró a su Growlithe cuando paseaba por el centro de la ciudad y la encontró en un callejón buscando comida, ella me dijo que se ganó su cariño dándole de la comida que había comprado en esa salida, y que capturó posteriormente cuando logró que supiera que la cuidaría.
Daniel no estaba, así que no sabía si se había conseguido un pokemon nuevo o no. Por lo que me quedé charlando con cuatro de los amigos que tenía, incluso nuestros pokemon lo hacían, se quedaban hablando entre ellos, o jugaban a corretearse cerca de nosotros. Yo por mi parte me senté y comí relajadamente el almuerzo de mi mochila.
Ya cuando había tocado el timbre me llevé a Zorua y a Riolu a la sala para reanudar las clases de la tarde. Una vez ahí el profesor antes de empezar la clase se detuvo para darnos un aviso.
-¡chicos! Me ha llegado una importante noticia para aquellos que estén interesados- dijo el profesor.
Los chicos de la sala guardaron silencio para prestar atención al mensaje.
-muy bien. Ahora, me a llegado el comunicado de que el gimnasio de la ciudad ha vuelto a abrir sus puertas después de un largo tiempo sin un líder que lo administre.
Los chicos aplaudieron ante la buena noticia.
A mi me parecía una idea genial la reapertura del gimnasio pokemon de la ciudad, especialmente después de todo el tiempo que quedó ausente, por que los que estudiaban para ser líder no se quedaban aquí y decidían irse a las ciudades más grandes.
-pero ¿Quién es el nuevo líder?- preguntó un alumno al azar.
-el nuevo líder y dueño del gimnasio es un egresado del instituto llamado Derek Pagels- respondió el profesor.
Abrí enormemente los ojos al escuchar la noticia.
-¿¡Qué!? ¿¡Derek!?- dije casi gritando incidentalmente.
Los chicos se quedaron en silencio lanzando todas sus miradas hacia mi. Yo me puse rojo de la incomodidad, incluso Zorua me miró extrañada.
-…y ¿acaso lo conoces?- preguntó el profesor rompiendo el silencio recientemente hecho.
-eh…, pues de hecho sí, usted verá Derek es un amigo mío que terminó su cuarto año aquí para después irse a la universidad- expliqué.
-ok entiendo, era nada más eso- añadió.
-si…, y perdón por interrumpirlo-.
-no hay problema, y… ¿en donde me quedé? Mmm… ¡ah ya recuerdo!- continuó. -como les estaba diciendo, el reto está abierto para aquellos que quieran intentarlo, eso sí, les recomendamos no desafiar al líder a menos que estén preparados.
Acabado el aviso del profesor yo me puse a pensar en la idea de visitar y desafiar a Derek para probar las fortalezas de mis pokemon. Derek siempre fue de los que entrenaban tiempo extra para estar listo cuando lo necesitara, y eso se debía a que él tuvo pokemon propios antes que nosotros por estar un año adelantado.
Después de una clase moderadamente adormecedora, tomé a Zorua en brazos y nos fuimos de la sala topándonos con Rana en el proceso. Yo lo saludé como siempre, y sin decir mucho empezamos a caminar como hacemos casi todos los días después de clases.
-oye y supiste que Derek ahora es líder de gimnasio- comenté.
-si, y escuché que entrena pokemon de tipo normal- añadió Rana.
-¿en serio? Porque la última vez que lo vimos solo tenía un Zigzagoon- añadí.
-ahora debe de tener más, es obvio siendo líder.
-es cierto…, y dime ¿Qué te parece si vamos a desafiarlo?
-¿Qué dices? ¿No será muy pronto?, digo él debe tener al menos unos cuatro pokemon, y nosotros solo tenemos dos.
-mmm… es verdad, tal vez lo mejor sería empezar a entrenar antes de ir por el reto mayor- dije al momento que me vino una gran idea. –hey ¿y que tal si echamos un combate? Para entrenar digo- añadí.
-¿dices aquí y ahora? No sé. ¿Qué opinas Whitney?- dijo Rana preguntándole a su Sneasel.
La hembra tipo siniestro que llevaba en su hombro respondió alzando el puño con determinación y asintiendo con la cabeza.
-pues veo que ella esta de acuerdo ¿Qué me dices tu Zorua?- miré hacia abajo para mirar a Zorua quien tenía una cara ansiosa y alegre.
-entonces si, solo no nos tardemos mucho que si no me regañan en casa- se quejó.
Nos alejamos en direcciones opuestas hasta estar a una distancia más o menos indicada para pelear, Zorua se bajó de mis brazos y el Sneasel de Rana hizo lo mismo. Pronto hubo silencio y uno esperaba que el otro hiciera el primer movimiento. Yo solo observé y esperé lo que fuera.
-pero has algo, asopado- dijo Rana.
-uhm… ok ¡Zorua usa ataque rápido!- dije indicando a Zorua que ataque. Ella inmediatamente corrió y embistió exitosamente a Sneasel haciendo que retrocediera unos pasos.
-oww eso no vale, ahora verás- dijo con tono molesto fingido. -¡Whitney usa cabezazo!- exclamó Rana haciendo que su Sneasel saltara en el aire y callera de cabeza contra Zorua causando un fuerte impacto entre ambas.
-¡Zorua! ¿Estas bien?- pregunté, pero ella no hizo nada, solo se quedó sentada frotándose con sus patas en el área impactada.
-ahora Whitney ¡usa puño hielo!- gritó al momento que su Sneasel empuñaba sus garras lo mejor que podía y empezaban a emitir una luz azul.
-¡Zorua cuidado! ¡Esquívalo!- grité en la desesperación.
Zorua afortunadamente logró evitar el golpe helado de Sneasel, pero eso no evitó que le acertara el segundo.
-oh no ¡Zorua!- llamé a mi pokemon que se encontraba en el suelo luchando por levantarse. – por favor Zorua, yo confío en ti ¡levántate!- hablé intentando alentarla a seguir.
Zorua me miró a los ojos, y pude ver en ella su inseguridad, pero yo sabía que podía ser capaz de superarla. – arriba, ánimo- le dije.
Entonces Zorua se empezó a levantar lentamente, sin ocultar que le dolía hacerlo. Yo me sentía orgulloso de ver que no se rendía aún en un combate contra un amigo.
-eso es Zorua, ahora mostrémosles tu nuevo movimiento ¡usa transformación!
Pronto Zorua se cubrió de una luz púrpura y cambió de forma a la de su oponente, en cuestión de segundos se había convertido ella también en una Sneasel.
-¡oye no seas copión!- dijo Rana quejándose de la impresión.
-ahora Zorua ¡usa puño hielo!- dije al instante en que Zorua con la forma Sneasel ejecutaba el mismo movimiento que había usado.
Las nuevas garras de Zorua de encendieron en luz azul y corrió directo a Sneasel para atacarla con ellas, con su velocidad aumentada no le dificultó atinar el golpe, pero al ser de tipo hielo, el ataque no resultó efectivo.
-hábil, pero no tan inteligente ¡Whitney usa golpes furia!
La Sneasel se acercó a Zorua y empezó a desatar un frenesí de golpes múltiples con sus garras, y al estar tan cerca de Zorua, ella recibió todo el daño. No resistió mucho antes de caer al suelo perdiendo su forma de Sneasel, volviendo a ser un Zorua.
-¡Zorua!- grité en lo que corrí a recogerla, ella abrió los ojos en cuanto la tomé en brazos. – que bueno que estés bien- dije mientras la acariciaba en la cabeza para consolarla.
Yo me alejé llevando a mi pokemon en brazos hasta el lugar donde estaba antes para dejarla reposando en el suelo.
-¿lo quieres dejar hasta aquí o continuamos?- dijo Rana preguntando por la pelea.
-no estoy derrotado, aún me queda un pokemon.
-verdad, tu Riolu.
-exacto, ahora te toca a ti perder.
Rana y yo siempre hemos sido competitivos en juegos y demás, así que este combate no sería la excepción. Yo me posicioné en postura de batalla y saqué mi pokebola, la única que tenía, y en la que estaba Riolu. En un lanzamiento la cápsula se abrió y en un destello apareció el pokemon canino bípedo hembra que yo tenía.
-Riolu hay que pelear ¿estás lista?- pregunté a Riolu que estaba de pie frente a mi.
Ella dio un ladrido y asintió la cabeza con decisión. – muy bien entonces allá vamos- añadí.
-entrenador Chris sacó a Riolu, ahora se preparan para pelear de nuevo.
-¿es necesario usar voz de locutor?-.
-no hay nadie que narre la pelea, solo lo hacía y ya.
-olvídalo, ¡Riolu salta y usa palmeo!-.
Riolu casi al instante tomó vuelo y saltó en dirección a Sneasel y en un movimiento increíblemente veloz concentró energía en su pata derecha y la lanzó contra su oponente cuando en medio de su salto estaba sobre Sneasel. La tipo hielo siniestro cayó inmediatamente al suelo después de tal impacto, sin poder levantarse había caído derrotada.
-¡mi Sneasel! Ahora verás chico salado.
-no soy salado, es solo que mi Riolu es fuerte.
-a sí pues ¡Lannett yo te elijo!- dijo Rana antes de sacar su pokebola y lanzarla.
Pronto emergió en un destello una conejita café con pelo amarillo en las orejas y la parte baja del cuero.
-¿tu Buneary se llama Lannett?
-si, porque cuando evolucione a Lopunny su nombre empezará con la misma letra.
-pero bueno, volvamos a pelear.
-oye tranquilo, no te pongas tan bélico.
Me froté las sienes por lo molesto que me ponían los comentarios de Rana, pero mantuve la compostura para concentrarme en la pelea.
-como sea, ya deberías saber que estás otra vez en desventaja contra los tipo lucha.
-no creas que solo golpeando se puede ganar un combate, tenemos estrategia también.
-veamos que puedes hacer- miré a Riolu – estate lista Riolu, podrían tener trucos bajo la manga.
Riolu contestó con un ladrido en lo que se volvía a colocar en posición de batalla.
-continuemos entonces, ¡Lannett usa bote!- Buneary dio un enorme salto, incluso más grande de lo que podía saltar Riolu.
-¡cuidado Riolu es una ataque tipo volador! ¡Esquívalo!- grité en cuanto vi a Buneary descender en dirección a Riolu.
Riolu serpenteó corriendo de izquierda a derecha para evitar el golpe de su oponente, y cuando Buneary llegó al suelo lo golpeó con fuerza levantando una nube de polvo fallando su ataque por unos centímetros de diferencia.
-¡ahora Riolu usa palmeo!
Riolu rápidamente volvió a concentrar energía en su pata derecha y se lanzó para atacar a Buneary con ella.
-¡Buneary usa contador!
-¿¡QUÉ!?- exclamé.
Buneary se quedó quieta cubriéndose con sus patas para recibir el golpe, en cuanto Riolu la golpeó, Buneary recibió todo el impacto manteniendo la misma posición, luego hizo un extraño movimiento con las patas, las movió en círculos y a una velocidad difícil de percibir realizó un golpe único que golpeó a Riolu en el estómago tomándola por sorpresa.
-¡Riolu!- la llamé en cuanto la vi caer después de tal golpe.
Fui con ella para recogerla en brazos y comprobar su estado.
-¿Riolu como te encuentras?- le pregunté mientras la sostenía. Ella me miró con ojos entrecerrados, tal vez debido al cansancio, aunque cuando la acaricié su rostro se ruborizó bastante y dejó de parecer cansada. – te mereces un descanso, lo hiciste bien-.
-¿ya gané? ¿Eso es todo?- decía Rana fingiendo sorpresa.
-tampoco tienes que restregármelo- respondí.
-solo digo que debes entrenar más, no te enojes.
-no estoy enojado.
-pero bueno, ¿nos vamos ahora?
-si… creo que si…-.
Luego de que Rana guardara a su Buneary en su pokebola yo quise hacer lo mismo, pero Riolu se negó e insistió en ir conmigo y Zorua caminando. Yo acepté por supuesto, pero me preocupó que quisiera andar sin ayuda después de un combate reñido. Zorua iba, no sentada, sino acostada en mi hombro, Riolu por su parte quiso ir tomándome de la mano, yo no le dije que no, aunque me sentí extrañado. Rana llevó a su Sneasel en hombros como si fuera una niña, me causó gracia verlos, me recordaba a Zorua y a mi. Yo miré a Zorua, ella no estaba triste ni aún después de haber perdido, solo parecía cansada, por otro lado Riolu me sonreía al mirarla mientras iba tomada de mi mano. Me consolaba el verlas sin que les afectara perder, yo suponía que se debía al afecto que me tenían, ya que en las clases de desarrollo personal de mi clase nos enseñaban a como mantener un vínculo sano con nuestros pokemon y los beneficios que traía.
…
Antes se volver a casa pasamos por un centro pokemon para sanar a nuestro equipo. Cuando entramos me di cuenta de dos cosas; primero, no había entrado jamás a uno, y segundo, solo a Riolu la he capturado usando una pokebola, Zorua no tenía una propia, claro yo tenía unas más extra, pero no lo había hecho, y quizás debía de explicarle el concepto.
Fui a un asiento en la sala principal y dejé a Zorua en la silla acolchonada, después me arrodillé frente ella para poder hablarle mejor.
-Zorua escucha, para que puedan sanarte es necesario que estés dentro de un pokebola, y como no fue la necesité cuando nos conocimos, tendría que hacerlo ahora- le dije en lo sacaba una pokebola extra.
Ella miró el objeto con nervio y temor. Tenía previsto que fuera a reaccionar así al querer intentarlo.
-descuida Zorua, si no te hará daño, y yo menos me atrevería a hacerte daño. Es para que legítimamente seas mi pokemon y nadie más te pueda capturar, además mira a Riolu, a ella la capturé y no salió lastimada.
Ella se quedó mirando el objeto aún con inseguridad en su rostro.
-oye, si no quieres quedarte adentro no te mantendré ahí, será solo un momento- le dije con compasión mientras acariciaba su mejilla.
Ella respiró hondo y después asintió con la cabeza. Supe que me había dado permiso. Lo que hice entonces fue tocar su cabeza con la pokebola, provocando que inmediatamente fuera absorbida a su interior en una luz roja, y que luego de unos segundos se meneara hasta emitir el "click" que demuestra una captura exitosa. Posteriormente fui a donde se encontraba la enfermera, ella me saludó y yo hice lo mismo, me preguntó además si era mi primera vez allí, yo le dije que si y procedió a explicarme que solo debía entregarle las pokebolas y que ella se encargaría del resto. Transcurrido aproximadamente un minuto de estar mis pokebolas dentro de una máquina que irradiaba luz, la enfermera abrió la pequeña cámara en la que había depositado las pokebolas anteriormente y me las devolvió así sin más.
-¿Qué? ¿Ya está?- pregunté.
-sí, nuestro nuevo sistema asegura una rápida recuperación para aquellos pokemon que no sufren de heridas graves- explicó la enfermera.
-vaya…, ok gracias.
-nuestro deber es ayudar ¡vuelve cuando quieras!- se despidió amablemente.
Después de mí, mi amigo Rana curó también a su equipo antes de irnos. Una vez afuera del centro pokemon usé mi pokebola y liberé a Zorua de su interior como se lo había prometido, y cuando la luz se había desvanecido y la figura de Zorua se había mostrado ella me buscó desesperadamente con la mirada volteando de un lado al otro. Cuando me ubicó se lanzó a mí, como si un bebé hubiera perdido a su madre y buscara de su resguardo.
-esta bien Zorua, entiendo si te desorientó estar dentro, tampoco debe de ser muy agradable. Pero descuida, si no quieres no lo hago- le dije mientras la abrazaba para consolarla.
Ella no tardó en subirse a mi hombro y empezar a lamer mi mejilla con el mismo cariño que me muestra todos los días, el mismo tipo de cariño que hace la quiera tanto. Mi camino regreso a casa fue normal, me Despedí de Rana cuando pasamos por su casa, y me bajé cuando ya había llegado. Subí las escaleras y entré a casa, mi madre me saludó, no sin antes preguntarme donde había estado, pero le expliqué lo que pasó y lo entendió sin problemas. Al anochecer luego de haber cenado los cuatro y yo de haber preparado lo necesario para el día siguiente, encontré a mis pokemon sentadas sobre la cama teniendo aparentemente una charla de la que obviamente yo no podía entender algo.
-hola chicas, ¿de qué hablan?- dije entrando a la habitación.
Zorua y Riolu voltearon a verme tan pronto habían oído mi voz, ambas sonrieron al unísono haciendo gentos tiernos permaneciendo sentadas. Yo me senté junto a ellas en la cama, y por reflejo las comencé a acariciar en su suave pelo. Ellas se acercaron a abrazarme haciendo unos sonidos felices en el proceso. Al poco rato nos acostamos, yo las tenía una a cada lado abrazadas a mi y yo a ellas. Zorua fue la primera en moverse, y lo hizo para subirse a mi pecho y presionar sus labios contra los míos, esto estando Riolu de espectadora.
-Zorua sabes que te dejo hacerlo cuando estamos solos, pero Riolu esta aquí- dije casi regañándola.
Zorua no mostró la típica cara que hace cuando se siente culpable, en cambio volteó a ver a Riolu con una mirada un tanto indiferente y volvió a besarme. Riolu al ver esto se sorprendió, y esto no me habría preocupado si no fuera porque su cara cambió a una de tristeza poco después. Riolu terminó huyendo de la habitación tapándose su cara con sus patas.
-Zorua, lo que hiciste no estuvo bien. No sé qué le habrás dicho, pero sé que la lastimaste- dije antes de ir por Riolu. -¿Riolu? ¿Dónde estás?- la llamé. Al buscar por un rato, pronto empecé a escuchar sollozos que provenían del otro lado de la sala de estar. Encontré a Riolu llorando en un rincón sujetando sus piernas contra sus patas. Me sentí mal verla tan triste sin saber exactamente porqué. -¿Riolu te sientes bien? ¿Qué pasó?-. Ella no hizo ruido alguno, solo se levantó y se aferró a mi pierna estallando en llanto. La levanté y la abracé contra mi pecho para tratar de tranquilizarla, ella se calmó un poco, pero no por eso se quiso apartar de mi. Me la llevé devuelta a la habitación, y encontré a Zorua en el mismo lugar, esta vez sí estaba con una expresión culpable.
-Zorua escúchame, eso no se lo debes hacer a una amiga, y menos a ella, es más que nuestra amiga ahora es parte de la familia. Disculpare con ella- dijo con tono firme.
Zorua entonces me miró ahora con una expresión de intimidación, pero obedeció la orden. Se acercó a Riolu a quien dejé sobre la cama y se inclinó diciendo algo en su lenguaje con voz temblorosa, yo quise creer que se estaba disculpando. – muy bien Zorua, solo no lo vuelvas a hacer ¿entendido?- añadí. Zorua asintió derrotada. A mí no gustaba tener que terminar regañando a mi pokemon por cometer un error, pero era algo que tenía que pasar en algún momento, ellas eran pokemon salvajes después de todo. Quise olvidar lo que había pasado acostándome para dormir, Riolu no se alejó un centímetro de mí, y Zorua…, bueno en el caso de Zorua a ella le costó un poco acostarse a mi lado sin mirarme con algo de temor. Yo le insistí que no que no tuviera miedo, si yo ya ni siquiera estaba molesto. Pero al final terminamos durmiendo abrazados de todas formas. Yo no pude dormir por las dudas que quedaron en mi mente, tales como ¿por qué Zorua me besó de esa manera delante de Riolu? ¿Lo habrá hecho a propósito? ¿Y por qué Riolu se habrá entristecido tanto al verlo? No sabía las respuestas, pero lo dejé por el momento para no agobiarme sólo. Al poco rato caí dormido abrazado a mis dos queridas compañeras.
Fin del capítulo.
No se me ocurre otra manera para pedirles disculpas por mi tardía actividad para escribir, pero como siempre espero que estén disfrutando de la historia y me digan ¿Qué les parece? Si hay algo en lo que deba mejorar, o que quieran que añada solo díganlo. También tengo que decir estuve ocupado por temas escolares y eventos que hice y haré, dentro de eso y mi bloqueo de escritor son de las cosas que me evitan poder actualizar más frecuentemente. Pero descuiden, no abandonaré esta historia aunque parezca que lo hice. Esperando sus review los deja su amigo furry torch ¡hasta el siguiente cap!
