Imagen 42 de la lista: Pareja fumando, propuesta por Scripturiens.

Personajes: Taichi y Sora.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.


Tabaco de balcón

El cielo estaba teñido con tonos violeta mientras el sol ocultaba su primer tercio tras el horizonte recortado con edificios. La brisa refrescaba el entorno que durante el día fue sofocado por el sol del verano.

—Gracias por la ayuda, lamento que el elevador esté averiado —dijo Sora mientras llegaba con una bandeja y un par de vasos de té helado.

—No fue molestia, estaban de camino a mi casa —respondió Taichi mientras aceptaba uno de los vasos—. Es mejor a volver sólo, ¿es del té que preparas tú misma?

Habían tenido una de sus infaltables reuniones del primero de agosto y, como en cada ocasión, fue una jornada que él recordaría con cariño, y esperaba que a pesar de todos los cambios que había ocurrido entre este aniversario y el anterior, para ella también lo fuera.

Tuvieron que subir por las escaleras hasta el cuarto piso del complejo de departamentos en el que vivía Sora, cargando cada uno a uno de los hijos de la pelirroja, quienes habían sucumbido al sueño tras pasársela corriendo por el mundo digital.

Taiki se quedaría esa noche en el hogar de sus primos. Al pequeño castaño le gustaba escuchar las historias de Takeru y pasar tiempo junto a Hikari.

—Sí, una vez que empiezas a beberlo ya no puedes volver al que venden embotellado.

Bebieron el té entre anécdotas del pasado, disfrutando del fresco en el balcón del departamento de Sora.

—¿Crees que fue lo mejor? —preguntó ella con algo de duda en su voz.

Además del hecho de que su trabajo lo mantenía más alejado que cuando eran jóvenes, notó el cambio en Taichi desde lo ocurrido con Yuriko, razón por la que prefirió no hablar de ciertas cosas con él, pero ya habían pasado siete años desde el accidente y necesitaba desahogarse en ese momento.

El castaño sabía a qué se refería su amiga, pero era un tema en el que había preferido no ahondar tanto por el hecho de no saber casi nada de cómo pasaron las cosas, como por no querer dar la impresión de que estaba de parte de Yamato o ella.

—Sora, yo no tengo experiencia en este tipo de cosas… —sentía que debía escoger sus palabras con cuidado—, pero si quieres hablar de ello, aquí me tienes.

Sora tenía mucha tensión acumulada, no sólo por la presión social que sentía en algunas ocasiones, sino que también se reprochaba el haber dejado que las cosas ocurrieran de esa forma. Se sentía como una fracasada por terminar como los padres de Yamato en lugar de como su madre.

—¿Te molesta si enciendo uno? —preguntó el castaño mientras sacaba una caja de cigarrillos de su pantalón.

Realmente necesitaba uno tras todas las cosas que confesó Sora, así estaría más centrado. Ya no estaban en primaria, cuando eran los más unidos, mucha agua había pasado bajo el puente y ya no eran los mismos.

—Para nada… ¿me das uno? —preguntó algo titubeante. Era una costumbre adquirida de Yamato, y aunque lo hacía muy de vez en cuando, ahora necesitaba calmarse un poco.

El humo tomaba curiosas formas en su camino por el aire.

—Sora, sinceramente creo que estás recriminándote por cosas que ninguno de ustedes dos debería… Lo intentaron y eso es lo importante. Deberías dejar de culparte por todo, tienes dos hijos que te aman y necesitan—hizo una pausa. No solía referirse a esa época con alguien aparte de Hikari—, te lo digo por experiencia propia.

La pelirroja parpadeó rápidamente un par de veces antes de dirigir su mirada hacia algún punto indefinible del rosto del castaño. Abrió la boca y la cerró sin decir nada, su mirada se suavizó y se volvió a sentir como años atrás.

—¿Todavía la extrañas?

—Siempre la recordaré.

Permanecieron en silencio varios minutos.

La noche estaba prácticamente allí cuando él se fue a su casa. Sentía que de verdad había ayudado a Sora… y ella a él.


Bien, he decidido dedicar este capítulo a Genee por motivo de su cumpleaños, ya que fue por ella que me animé a retomar esta mini historia dentro de esta colección, feliz cumpleaños.

Nos leemos luego.