Esa sonrisa misteriosa y juguetona, le indicaba problemas. Y no era su imaginación o psicosis. Su hermana solo daba esa sonrisita divertida, cuando sabía algo de lo que se suponía no debía saber. Siempre se preguntaba, como su hermana hacía para saberlo todo, y lo que no debía también. Le daba mala espina, de ser la causante de ese secretito. Mas no tenía idea de porque. Ella no tenía secretos o mas bien nunca le había ocultado nada a su hermana, ademas no le había sucedido nada importante hoy en día.
En realidad si había algo, y recordó que era. Sintió sus mejillas arder. Volteo rápidamente su rostro a la ventanilla del auto, para tratar de pasar desapercibido ese tinte rojo en sus mejillas. ¿era su imaginación o había visto a su hermana sonreír con malicia? No... era su imaginación y su despiste al recordar el valor tomado para besar a Tsubasa. Se abanico el rostro, ¿que le pasaba? se sentía como una joven escolar de 15 años quien había dado su primer beso con quien creía era el chico mas guapo del universo. Se suponía ya había pasado esa etapa, ya era toda una adulta, o joven adulta. Aun con su vista en la ventanilla, podía sentir las ansias de Yami, incluso sentía temerles ¿Porque de pronto tenía miedo de su hermana?
Ayudaba un poco en distraerse, al ir en el auto rumbo a casa, aunque faltaba poco para llegar.
-Ya estamos llegando chicas- Yoshimoto informo. Volvió la vista a su padre, sonriendo en señal de haber escuchado. Dejo que sus ojos se posaran en el espejo retrovisor de adelante, observando su propio rostro, en el se adornaba una sonrisa, y no cualquier sonrisa, ella le llamaría una sonrisa tonta y boba. Pero recordar ese beso, destinado a callar al moreno japones, la ponía así. ¡Que agallas!
Sin embargo ¿que pensaría Tsubasa de ella? su rostro se tiño de rojo mas ahora de vergüenza, ¿Que había echo? la culpa la embargo... el tintineo de una pequeña risita, la hizo caer en la realidad. No solo se había atrevido a besar a Tsubasa, sino que al sumida en esa sensación tan cálida, nunca vio a su alrededor. ¡Claro! Ella los había visto. Ahora entendía porque sonreía con malicia y diversión. ELLA BESO A TSUBASA Y YAMI LA VIO. Quería que la tierra se la tragara. Yami era alguien a quien le gustaba el cotilleo, no lo esparcía, pero si le gustaba ser informada o mas directo sacar información. Le pediría detalles, todo lo que pudiera sacarle, mas Sanae no era de las que le gustaba hablar de su vida privada y sentimental, si es que existía eso.
-¿Que pasa hermanita? ¿Porque tan rojita? Pareces un tomate, madurito-madurito- Yami disfruto verla mas roja que de costumbre, sería muy, muy, muy pero muy divertido poner nerviosa a su hermana. Sanae suspiro, nada, absolutamente nada, le salvaría del interrogatorio de Yami... ¿En que se había metido?
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Ni siquiera Buda podría salvarlo. Genzo le sonreía tan divertido y con malicia en sus ojos, con los brazos cruzados, Taro sonreía amablemente, aunque divertido por no haberse perdido esa escena y Kojiro, oh, el era otra cosa, su rostro podía ser imparcial, neutro o serio, aburrido o divertido, pero por dentro se moría de risa al ver rostro de Tsubasa tan rojo como un tomate.
Ellos eran hombres, quienes practicaban un deporte de hombre, aunque también ya las mujeres empezaban a practicarlo, siempre concentrados en ser los mejores y hacer ganar a su equipo hasta llegar a la final. Nunca se compararían con las mujeres, quienes eran débiles, quejosas, gritonas y lloronas (no todas claro). Por eso tampoco le hacían de chismosos o "tushtear", como decía Genzo, al chisme. Ellos no hacían nada de eso, ellos solo cotilleaban, hablaban tranquilos sin mucho interés. Por lo tanto el cotilleo empezó, para molestar a Tsubasa y reírse algunas veces de él.
-Hombre, yo creí que eras asexual.- Kojiro hablo primero, mostrando solamente una sonrisa.
¿Otro? ¿enserio? ¿Que había echo él, para verlo como un asexual?
-Tsubasa, debes mejorar tus charlas con una mujer- aconsejo Genzo. Taro sonrió mucho mas.
-Aunque fue una muy buena técnica la utilizada- podía ver como Sanae era de armas tomar.
-Ah.. Tsuby, Tsuby, Tsuby- exclamo Genzo abrazándolo por los hombros - el primer amor de la niñez nunca se olvida- suspiro melodramático.
-¿De que hablas Genzo?- Tsubasa estaba confundido. ¿De que hablaba?
-¿Porque las mas bonitas se fijan en ti primero?- recrimino Genzo. Tsubasa a veces era inocente o solamente se hacía, y si era así le daría un puño para que dejara de serlo y se volviera vivo.
-Deja del dramatismo Wakabayashi- Kojiro le corto mas palabras...
-Tsubasa no sabia que conocía a Sanae de niños ¿Donde se conocieron?- pregunto Taro.
Se paso un brazo por la nuca, antes de contestar... -Bueno, nos conocimos cuando yo me mude a Shizuoka. El primer día que conocí a Wakabayashi. Cuando regresaba a casa la vi, o mas bien, creí haber visto a un niño jugar-
-¿La confundiste con un niño?- grito con espanto Genzo. Que cabeza dura era Ozora.
-De lejos parecía uno, además llevaba una gorra ocultando su cabello. Además ella estaba jugando con su balón. Era la primera niña a quien conocía sabía jugar con un balón. Nos divertimos por una hora o mas, no recuerdo. Fue cuando un automóvil llego por ella, se marchaba del país. Nos despedimos, pero nunca supe su nombre- sonrió con timidez, pues hasta él sabía había sido un tonto al no preguntarle su nombre.
-Tremendo tonto, resulto ser Tsubasa- Kojiro, incluso lo veía mas que un tonto, ¿como no pudo preguntarle su nombre? después de todo, habían jugado. Al balón... pero eso ya era mucho para alguien como el moreno japones.
-Ustedes los jugadores obsesionados con el balón no saben como hablarle a una mujer. Ninguno de ustedes dos sabe, como hacerlo- Genzo señalo a Tsubasa y Kojiro.
-No me metas en esas estupideces Wakabayashi, y si puedo hablar con una mujer y no solo de fútbol- se defendió Kojiro.
-Ja... claro. Te creo Kojiro- fingió ponerle interés a lo que dijo.
No sabiendo como Taro, observaba como Genzo y Kojiro, habían terminado en una competencia, donde el portero no dejaría que ningún balón por parte del tigre entrara en su portería y Hyuga le enviaría sus mejores tiros. Fue gracioso para Tsubasa, quien se emociono, bastante ante ese juego-competencia.
-Así que Tsubasa...- Taro perdió el interés en sus dos compañeros, queriendo saber sobre, su amigo y la hermosa chica. Porque el no era ciego, desde la primera vez que la vio, observo su belleza, bonita sonrisa y unos hermosos ojos para soñarlos. Mas no estaba interesada en ella, era todo lo contrarió, porque quien llamo mucho su atención, demasiado para negarlo, era la otra belleza de ese trió que conoció. "Moka". -¿Volviste a verla de nuevo, Después de tanto tiempo?
-Si- contesto- la volví a ver en Brasil. No olvide su rostro y seguía jugando.
Taro sonrió, si tan siquiera su gran amigo pusiera atención a la forma en que había hablado, podría percatarse de la gran sonrisa y el brillo en sus ojos.
-Pero no supe su nombre hasta ahora- sonaba avergonzado y como no. De las veces que la volvió a ver, años atrás, nunca le pregunto su nombre. Solo hablaban y ella tampoco sabía el de él. Quizás estaban igual. Y es que cuando se ponían a hablar se sentían tan a gusto y tranquilos.
-Típico de Tsubasa- Genzo y Kojiro volvían de su competencia, en la cual ambos eran igual de fuertes -Siempre debes pedirle el nombre a una mujer hermosa como Sanae. Debiste haberle dicho: Miradme con amor, eternamente, ojos de melancólicas pupilas, ojos que semejáis bajo su frente, pozos de aguas profundas y tranquilas. Ojos en cuyas místicas ojeras se ve el rastro de incógnitos pesares, cual se ve en la aridez de las riberas la huella de las ondas de los mares...
-Jajajaja- la risa de Kojiro corto su inspiración. Los tres, Taro, Tsubasa y el mismo Kojiro, se marchaban dejando al poeta de la gorra con sus palabras sobre los ojos de alguien.
-Hey... no me dejen hablando solo- les grito.
-No queríamos interrumpirte en tu afanosos poema- se burlo Kojiro. Taro reía junto a Tsubasa, quien no comprendía porque Genzo empezó a hablar de poesía.
Se sintió ofendido por ignorar sus palabras sabias de amor. Se cruzo de brazos y estaba dispuesto en ir a reclamar. Pero... una idea brillante paso por su cabeza. Conocía a su amigo, en parte era inocenton, por otra distraído y la tercera parte no sabría como hablarle a una mujer y menos como seducirla, atraerla a sus brazos, acariciar esos labios finos de mujer y ser pareja. Ya sabía que hacer.
-Un empujoncito, no haría mal a nadie- susurro para si mismo con una gran sonrisa, mientras alcanzaba a sus amigos.
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Yami no paraba de acosarla con esa sonrisa. Su madre y padre, habían preguntado el motivo de esa sonrisa tan alegre y espeluznante, también. Y su excusa fue "fue un día muy alegre". Claro, entre letras estaba escondido un mensaje para ella. Uno que decía quizás así; "Lo se todo".
Cenaron.
Subió a su habitación para estar tranquila y con la esperanza de poder salarse de un interrogatorio. Pero ni siquiera la suerte estaba de su lado.
Yami interrumpió en su habitación con una, gran pero gran sonrisa. Dispuesta a utilizar cualquier método para que su hermana hablara.
-Hola querida hermanita- esa voz cantarina le causo escalofríos. Dejo escapar aire y tomar una bocanada del fresco. Relajo todo su cuerpo y se preparo para lo que venía.
-Hola Yami-
-Losetodo- porque debía sorprenderse por el ataque repentino de su hermana. Tampoco se esforzó por separar las palabras, entendía bien estas.
-Nos estabas espiando- acuso, al menos debía resistir un poco mas antes de hablar.
-Claro que no- se hizo la ofendida -Solo estaba observando el maravilloso cielo. Pero quienes si estaban escuchando y listos par el chisme, eran los amigos de Tsuby.
Y seguía diciéndole Tsuby. ¿Porque tanto cariño por el chico moreno?
-Genial. Mas espectadores- si ya se sentía avergonzada, ahora esta se multiplicaba por mil. Ya ni siquiera quería ir, el día de mañana a los entrenamientos, porque podía imaginarse, a quienes los vieron, sonreirle picaramente.
-Pero no te preocupes. Si hacen algo, me encargo de ellos-
Ellos sonaban a multitud.. -¿Quienes ellos?
-Ah... bueno... el chico que no le cae bien mi Schniie, el llamado Genzo, el chico que estaba junto a quien le enseñaste a lanzar, Kojiro y el chico que le gusta a Moka, Tarito.
-¿Tarito?- pregunto.
-Debe tener un diminutivo cariñoso. Además a Moka le va a gustar llamarlo así.
-Si tienes razón- bien, se estaban desviando del tema, eso era genial.
-No cambies de tema- Yami no era tonta.
-Nunca hice eso-
-Jamás creí verte tan lanzada, hermanita- se volvió roja como un tomate maduro - Pero por el rostro de Tsuby, puedo asegurar que besas muy bien.
¡Que la tierra se la tragara!... -Yami-
-Jajajaja- no podía evitar reírse de su propia hermana. Era tan tímida, cuando quería, claro. Pero ella estaba cien por ciento segura, que ellos dos hacían una gran pareja. ya podía imaginárselos como novios, su primera cita, su primer beso como pareja, su primer baile, su primera vez... los colores se le subieron al rostro, sacudiendo la cabeza. No... esa parte ni siquiera la quería imaginar, le dejaría traumas.
-Que divertido... así reiré también cuando te vea besándote con... Genzo-
Se ahogo con su propia risa... su hermana acaso estaba loca... ¿Con ese idiota? Ni el el libro "Las mil y una noche". Nunca.
-Con ese... jamás... para eso tengo a mi Schneider, mi rubio alemán. Y un salvaje bruto en la cama- añadió de más.
-Yami, tu y todos sabemos que eso no es cierto. Te gusta hacer sufrir a Schneider, avergonzarlo, torturarlo, usarlo, pero no quererlo de esa forma y tampoco te meterías en su cama. Hasta él lo sabe... sin embargo, esa mirada y las peleas que tienes con Genzo, son distintas, se nota la atracción.
-No lo que se nota, son las ganas de tirar su gorra y darle una buena patada... ahí, donde las arañas tejen su nido...-
Su estrategia de desviarse del tema iban bien. Al menos ya no se sentiría chiquita por tanto interrogatorio.
Por su lado Yami, conocía bien, muy bien a su hermana y sabía lo que estaba haciendo. Pero no había problema, ellos necesitaban un pequeño empujón para decirse esos sentimientos tan obvios y que ellos por ciegos e inocentes no quieren ver.
Me lo agradecerás con el tiempo hermanita, lo harás. pensó mientras sonreía y escuchaba a su hermana hablarle mas sobre ese tal Genzo... Voy a necesitar ayuda de ese gorrón..
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Genzo llego temprano a los vestidores y junto a Taro, quien creía divertido todo eso, terminaban de escribir en una hoja, doblándola en tres parte y metiendola en un sobre, color manila, junto a un obsequió mas. Genzo reía, como maníaco a opinión de Taro, por esta gran hazaña. Suspiro de felicidad, como le encantaba hacer de cupido. Asomaron la cabeza por la puerta, no había nadie todavía, corrieron saliendo del lugar y dirigirse a la esquina donde había un negocio donde repartían rosas. Así sería mejor y no sospecharían de ellos.
-¿Estas seguro Genzo?- Taro empezaba a dudar de esa idea, algo podía salir mal. Siempre algo salía mal y echaban todo de cabeza. Y si Tsubasa se enteraba, quizás sería peor, podría el moreno enojarse con ellos y perder su amistad.
-Claro que si. Por algo me llamaban Genzo, el cupido del amor-
-¿Quien te puede llamar así?- pregunto Tara con una gota en la cabeza.
-Acaso no es obvio- para Genzo si lo era, pero para el castaño no.
Cuando salían del local, se toparon con la joven de cabellera castaña clara. Moka, quien también iba al mismo lugar, haciendo un favor.
-Moka- saludo Taro, la chica le parecía agradable y simpática, aparte de querer quitarle la idea sobre ser Pierre el chico mas guapo del mundo.
-Taro, Genzo- les saludo, sorprendida de verlos salir de ese lugar.-Vaya. No creí verlos en un lugar así.
-Eh... solamente estábamos haciéndole un favor a Kojiro. Su novia esta algo molesta con él y quiso enviarle unas flores a forma de disculpas- dijo Genzo, para no echarla a perder. Taro no parecía sorprendido por la rápida mentira de su amigo, parecía hábil en ello.- ¿y tu, que haces aquí?
Moka sonrió, podía asegurar que la mitas de las palabras de Genzo eran mentira, pero ella era una muy buena mentira, por algo había practicado años con su primo Karl, quien siempre terminaba pagando los platos rotos echos por ella.
-Mi querido primo, odia las flores y las dedicatorias. Así que, como parte de una venganza, le enviare 15 ramos de rosas rojas y rosadas, margaritas y crisantemos, su favoritos.- Genzo sonrió, esa chica le caía bien y hasta ahora sabía que era prima de Schneider.
-Vaya, muchas rosas. Suerte con tu venganza- le dijo Taro, sonriendo, Moka le devolvió la sonrisa.
-Bueno nosotros debemos ir al entrenamiento. Nos vemos- se despidió Genzo
-Adiós- no dejo de sonreirle a Taro.
Dejo salir el aire cuando ya no los vio. Doblo el papel en su mano y sonrió...
-Lo siento Yami, pero debo ganar esa apuesta-
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10 am
El entrenamiento llevaba dos horas. Cada jugador ponía su esfuerzo, los entrenadores observaban como mejoraban los seleccionados japoneses. Las asistentes tenían todo listo, botellas de agua, toallas y botiquín por si alguien lo necesitaba. Las hermana Nakazawa, por su parte, solo seguían observando sentadas. Genzo estaba muy feliz, para los ojos de todos. Pronto iniciaría el primer descanso, justo en ese momento llego junto a las hermanas, Moka, quien hablaba en susurro a Yami, la pelirroja estaba con ansias de saber lo que sucedía.
Justo en el momento, que Mikami anunciaba el descanso, dos repartidores entraron al campo, buscando a ciertas personas. Uno se dirigió al grupo de jugadores y otro con tres hermosas chicas.
-¿Señorita Nakazawa?- pregunto uno de los repartidores. Ambas hermanas estaban confundidas, no sabían para quien era ese sobre.
-Creo que eres tu Sanae- Sanae no tuvo de otra que tomarlo como suyo, además si no era de ella, no había problema, podía enterarse primero.
-Firme aquí, por favor-
Genzo sonreía al ver a Sanae recibir su entrega.
-¿Señor Ozora Tsubasa?-
-Soy yo-
-Firme aquí señor y este es su paquete- firmo y recibió su paquete, un sobre blanco y un ramo de rosas rojas.
-Vaya Tsubasa, apenas estamos en el segundo día de entrenamiento y tu ya tienes admiradoras.- codeo Hikaru. Pero la mayoría creía que eso los enviaba cierta jovencita asistente llamada Kumi.
-¿Que dice?- ambos grupos preguntaron.
Sanae abrió el sobre manila, sacando primero una hoja blanca seguido de una cadena de plata con un dije de balón, era hermoso. Desdoblo la hoja y empezó a leer, dejando impacientes a Yami y Moka, Sanae en cada línea leída abría mas los ojos, hasta llegar al final y sonreír hasta reír. Yami quería saber que era, así que le arrebato la hoja y leyó en voz alta para que Moka escuchara.
-YAMI:
Amada mía,Te escribo estas líneas porque es la única manera que me atrevo expresarte lo que siento...Me imagino mirando profundamente tus lindos ojos chocolate, y confesarte que estoy locamente enamorado de ti... Pero temo que me rechaces, porque a tu lado me siento pequeño y el miedo me consume. Sólo a través de esta carta me siento como un gigante capaz de llegar a tu altura, porque tu belleza y grandeza como mujer me intimidan de una manera que jamás nadie me había intimidado antes.
Cuando estoy cerca de ti, no puedo pensar nada coherente para decirte. Y es que mi machismo deviene en ignorancia y al mismo tiempo, de una timidez asfixiante. Mi ingenio en una estupidez... cuando te hablo soy arrogante, por eso quizás parezco un tonto en tu presencia, y es que siento que eres demasiado mujer para mí, no se... Quizás sea tu belleza, tu cabellera roja como el fuego o la madurez de tu mirada, aunque pienso que solo los simulas, ya que siento que por dentro eres una niña tímida en busca de tu primer amor...
Aveces siento que tu y yo somos de dos mundos opuestos, y le temo a la distancia que nos separa. Me siento inseguro y torpe. Me siento como si yo fuera tu alumno y tu mi maestra. Y como no sentirme así si eres una mujer brillante... No se si te haz dado cuenta que cuando estoy frente a ti, todos mis sentidos se deleitan de tu presencia y como un desquiciado digo una estupidez para tan solo escuchar tu grandiosa voz y saborear cada movimiento de tus labios, pero me rindo a tu belleza y simplemente quedo sordo, ciego y mudo...
Quiero demostrarte que estoy a tu altura, que doy la talla, y que no me intimidas, Ja! Ojala te lo pudiera demostrar, y demostrarmelo a mí mismo...Amada mía, como pudiera yo aprender de ti sobre la vida, y como pudiera yo enseñarte mil y una cosas...No, no me daré por vencido, porque vivir un día sin ti, es dejar de vivir...
TU AMADO
Eso no le alarmaba tanto, la carta era romántica, pero lo que la hizo gritar y casi caer de espaldas fue la firma en la parte izquierda y casi invisible de la hoja. Decía GENZO WAKABAYASHI.
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Por el lado de los deportistas, estaban ansiosos por saber que decía esa carta a Tsubasa, el moreno la abrió y mientras Taro sostenía el ramo de rosas rojas. El moreno leía, pero algo confundido, Genzo al verlo con cara de WTF, le quito la hoja para leerla él y en alto para que todos se enteraran. Lo que quizás sería una mala idea ¿ o no?
-Genzo:
Al recibir esta carta seguramente no sepas quien te la manda. Tal vez no te imagines, que has atraído a alguien con tu existencia, con tu mirada. Sé que eres idiota, no te preocupes, conozco todo de ti. Conozco el olor de tu aroma, conozco tus gustos, tus horas, tus días, tu vida. Dime espía si quieres, soy tu espía ilusionada. Jamas te haría daño, jamas diría nada. Solo sé que me gustas. Cuando te miro, descubro el paraíso Mis ojos brillan y mi corazón palpita fuertemente como si quisiera salir. No puedo detenerlo. No puedo evitarlo, esto es así (Maldición, como quisiera no caer). No puedo dejar de pensar en ti, tu voz, es como una grito de gol.
Tal vez pienses que estoy loca, y te digo no te equivocas, estoy loca, loca de besarte y de ganas por ti.
Daria todo por entregarme en cuerpo y alma, pero debes darme algo, solo tus besos y caricias, solo el roze de tu piel. Solo el instante mágico que me llena de deseos infinitos, deseos de ser tuya, sin pedirte nada, esta es nuestra atracción. Espero algún día tenerte, aunque sea solo un instante.
Eres el viento que me da aliento, y el viento me abraza como yo deseara fueran tus caricias. Y el agua es para mi tu boca, la vida misma, a la que quiero dar caricias. Cariño mió, ven y no me hagas esperar más.
Tu admiradora secreta.
Ahí terminaba la carta, pero para su sorpresa, la firma estaba ahí, en una esquina, firmaba; YAMILETH NAKAZAWA
Yami tenía el rostro rojo como tomate, este era mas de lo que esperaba y no para ella, claro. Por un momento llego a creer que Tsubasa había enviado algo a su hermana, pero al final resulto ser otro y ella quien recibió eso, aunque el dije si le gustaba, pero esto era demasiado para ella. No sabía como ver al rostro a Genzo, aunque lo que quería era darle un par de bofetadas por enviarle una carta de tal magnitud, ella estaba comprometida (mentira, pero nadie debía saber eso).
Sanae carraspeo, para atraer la atención de su hermana, quien parecía nerviosa y avergonzada. Moka aguantaba las ganas de reírse, que lindo escribía ese chico.
-Yami, hermana- la pelirroja miro a su hermana quien sonreía divertida - Creo que "alguien" viene por ti- remarco alguien y señalo al jugador portero de la selección japonesa, quien se acercaba con rapidez a ella. Moka y Sanae, se alejaron dejándolos solos.
Estando frente a frente ambos se gritaron los mismo:
-¿Que significa esto?- enterrando en la cara del otro las cartas de amor. Yami tomo la hoja, al igual que Genzo y leyeron.
sus ojos se abrían como platos, a punto de salirse como una caricatura. Esas cartas estaban firmadas por ellos, pero nunca enviaron tal cosa.
-Yo no escribí esto- declaro Yami, negando todas esas palabras.
-Tampoco soy tan empalagoso y jamás escribiría algo para ti- por un instante sintió decepción pero se olvido de ello con l oque agrego Genzo - Además s suponía que esto era para Sanae de parte de Tsubasa.
-¿Eh?- Yami estaba feliz de que Tsubasa enviara algo a su hermana -¿Él lo escribió y se lo envió?
Genzo iba a afirmar, pero ese rostro y esa mirada, que pedían la verdad y retaban le dieron escalofríos, así que prefirió decir la verdad, además podían hacerse aliados para juntar a esos dos.
-Bueno...- se rasco la nuca nervioso- ... yo lo escribí, quería darle un empujoncito a Tsubasa para que se animara a ir mas allá.
-¿Un empujoncito?- pregunto, al final comprendiendo lo que pasaba. Además ella recordaba, esas letras en la carta de "Genzo", ella también lo había escrito, pero era para Tsubasa y había pedido favor a Moka para juntar el sobre junto a un ramo de flores. Bueno ella ya tenía una culpable, pero ¿Y Genzo?
-Si..- afirmo. Aunque no le decepcionaron las palabras en esa carta.
-Yo puedo ayudarte a dar ese empujoncito- dijo con tanta alegría, que Genzo empezó a planear el próximo paso. Yami se subió a la banca, mientras Genzo estaba distraído. Y con su fuerzas hizo su acción del día.
-Pues aquí tienes tu EMPUJONCITO- y con toda la fuerza empujo a Genzo haciéndolo caer sobre el césped frente a todos, sin comprender porque lo hizo.. -La próxima has bien las cosa.
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Un poco alejados los demás observaban la escena, algunos reían, otros se mataban a carcajadas limpias. Tsubasa sonreía, aun sin comprender bien que pasaba. Desvió la mirada para encontrarse con una joven sonriente, quien también volteaba a verlo. Sanae se sonrojo al ver al moreno, recordaba ese beso, sentía su roce aun, el cosquilleo de tenerlo tan cerca para besarse. Tsubasa observaba esos labios, los cuales habían servido para callarlo el día de ayer, tan suaves y sintiéndose tan bien. Los creía perfectos.
Él nunca había besado así. Y si... ya había besado antes, pero nada comparado con ese beso. Esperaba poder recibir otros mas de la misma dueña.
Junto a ellos estaban Moka Y Taro, quienes les habían dado una lección a Genzo y Yami, por querer entrometerse y hacerla de cupido. Eran cómplices, sin siquiera saberlo.
En los palcos, habían dos observadores, dos brasileños, uno que sonreía divertido ante la escena y suspira melancólico por solo poder verla de lejos y el otro medio serio, divirtiéndose de todos esos hormonales.
Solo era el segundo día de entrenamiento y a pensaba empezaba la complicidad, el amor y las confusiones.
