Esta es una fanficción sin más pretensiones que el entretenimiento y la práctica literaria. Todos los personajes tomados de la serie Buffy the vampire slayer son propiedad de Joss Whedon y de Mutant Enemy Inc. (Dios los bendiga). El resto del destrozo es responsabilidad mía únicamente y San Joss no tiene culpa de nada.


VIII .-

La patrulla de Nueva York contaba con media docena de chiquillas insolentes y bien entrenadas. Buffy no las conocía: pasaron por Mercy mientras ella estaba en Europa. Su Vigilante, Sarah Raymond, apenas había cruzado dos palabras con ellos en toda la semana. Su aplomo era casi tan insultante como el de Quentin Travers.

Les rodeaban manadas de niños exigiendo sus caramelos. De los edificios colgaban calabazas hinchables. De pronto, las cazadoras que iban delante echaron a correr. Buffy las siguió hasta el parque.

El vampiro parecía joven. Estaba, como todos desde hacía un año, extremadamente delgado y temblaba como si tuviera el mono. Una de las chicas se echó sobre él.

- ¡No!

Buffy llegó a tiempo de empujarla y retener al vampiro mientras Andrew y Xander llegaban tras ellos. Andrew se acercó con una pistola.

- Bueno, estas son tus opciones: podemos matarte ahora o por sorpresa... o puedes colaborar y a lo mejor engordas un poco.

- No hay víctima - confirmó una de las jóvenes.

- Pues claro que no, joder - gruñó el vampiro -: buscaba un gato o algo así. ¡Además es Halloween!

- ¿Tienes nombre? - le preguntó Buffy.

- Me llaman Hicks.

Ayudó a Hicks a levantarse. Andrew le hizo subirse la camisa y le insertó el GPS en el hombro.

- Con esto estarás monitorizado: irás todos los miércoles a las 9 a esta dirección, te harán un análisis y te darán de beber. Si hay un rastro en tu sangre de algo que no sea gato te haremos polvo. Y si te vas de la ciudad, yo mismo te encontraré.

El vampiro no parecía creérselo La patrulla tampoco parecía convencida del procedimiento.

- ¿Por qué lo hacéis? Antes no era así.

Buffy le miró un momento antes de darse la vuelta.

- Esa suerte que tienes.

================BUFFY THE VAMPIRE SLAYER===================

EPISODIO VIII: ANTES NO ERA ASÍ

Manhattan parecía más grande de noche. Andrew Wells inspiró el aire y la contaminación le hizo estornudar. Se limpió, adoptó de nuevo una pose solemne y se echó por encima las sales cristalinas.

¿Estás listo? preguntó la voz en su cabeza.

- Listo, maestra.

No me mantengas conectada más de cinco minutos al principio, aconsejó Willow. Y procura beber muchas bebidas frías. ¡Pero nada de alcohol!

- ¿Podemos empezar ya, por favor?

Casi le pareció oír el eco del carraspeo.

Perdón. Ejem... Cronos, Tiempo. Era, Espacio...

- Ego, Mente...


Buffy abrió la trampilla y entró por el sótano en la sede del Consejo en Manhattan. Andrew bajaba las escaleras.

- ¿Te lo ha contado Xander?

- ¿El qué? ¿Ha pasado algo en Halloween, ahora que nos aburrimos el resto del año?

- No, pero los niños del hospital tienen una excursión mañana. Hemos hablado de hacernos pasar por voluntarios y sacar a Milena.

- No es mala idea, la verdad. ¿Lo habéis comunicado a la patrulla?

Xander entró en la cocina.

- No le importamos para nada, así que les dará lo mismo. Esa mujer sólo tiene miedo de aquí el aprendiz de Giles. A ver si le das un buen susto – Xander no pudo ver a la señorita Raymond entrar seguida de tres cazadoras.

- ¿Y cómo exactamente podría asustarme?

Buffy sostuvo la mirada de la Vigilante. Era una mujer joven, sofisticada como el mejor cliché: habría salido de un episodio de Sexo en Nueva York y Buffy no hubiera pestañeado.

- Tratándose de usted, tendremos que usar la imaginación.

Empezaron a desayunar sin invitarles. Tal como sugería Xander, la Vigilante miraba incómoda las pociones de Andrew, pero la leyenda de la última Cazadora le importaba un pepino.

- Si no le importa, señor Wells, podría llevarse sus... cosas al sótano. Aquí se preparan comidas.

- Claro: con mucho gusto mezclaré elementos altamente volátiles con lejía y productos de limpieza.

- El señor Wells utilizará mi habitación para la magia, no se preocupe - interrumpió Buffy antes de que la conversación fuera a peor.

- Tío, ¿de dónde has sacado ese carácter? - preguntó Xander después, mientras devoraban sus tortitas.

- No era yo: era Willow. Mantenemos la conexión abierta por si me meto en algún problema.

- Tendrás que tener cuidado si no quieres acabar siendo el Sumo Sacerdote Castrado– murmuró Harris el ex-tuerto.

Buffy se volvió hacia las chicas de la cocina. Yrina, la joven rumana, se había unido a la patrulla. Parecían ignorar que estaban en una sede del Consejo. Podrían haber sido compañeras de piso y ellos, definitivamente, desconocidos. Buffy se sintió desconcertada: sí que había que tener cuidado con los deseos, porque cuando se hacían realidad no avisaban.


Willow cerró el portátil y entró en el salón de Moon. Ángel llegó el último a la reunión.

- Sé que describir esto va a ser duro - carraspeó Giles -, pero necesitamos todos los detalles.

Willow tomó aire antes de hablar.

- Vale... ¿Os acordáis de cómo acabó el último Apocalipsis? Pues no se acabó.


El hospital era antiguo y no precisamente saludable. Buffy no pudo evitar que se le erizara la piel al leer el cartel que llamaba al edificio "Hospital St. Brigid's para niños con dificultades". Pensó en Milena y en los otros, los que no iban a rescatar.

Una chica le llamó la atención: tenía unos 20 años y llevaba a dos niños de la mano.

- A mí también me está pasando - le dijo Xander. La siguieron un par de manzanas.

- ¿Qué protocolo vamos a seguir, Buff?

La muchacha se perdió con los niños en un callejón. Un minuto después oyeron gritos.

- Ninguno - dijo Buffy antes de echar a correr.

Llegaron a tiempo de verla decapitar a una vampira tan seca y delgada como se los encontraban últimamente. Buffy se dio cuenta de que les reconocía. La miró un momento, sonriendo, y le dijo:

- ¡Ningún poder en el mundo puede detenerme!

Fueron tras ella hasta la puerta del psiquiátrico y la vieron echarse en brazos de Sarah Raymond, que esperaba con la patrulla en la puerta principal.

- Les presento a Alice: vive aquí en St. Brigid's.

La joven se plantó de nuevo ante ella y rió con ganas.

- ¡Soy el ángel guardián de este manicomio!

- Pero si es una cazadora, ¿por qué... - Buffy tartamudeó nerviosa- ¿Por qué está aquí? ¿Por qué no vive en la sede?

- Porque tengo esquizofrenia paranoide - recitó Alice.

La Vigilante intentó aclararle las cosas.

- La localizamos hace sólo un par de meses. Yo me encargo de visitarla -. Se volvió a Alice-. Querida, ¿has visto a esta niña?

- ¡Milena! ¡Claro! Pero ya no está. La han adoptado.

Esta vez, Buffy la entendió.

- Alice, ¿me dirás por dónde se la llevaron?

Alice la cogió de la mano y la llevó dentro del hospital.


- Este es el escondite.

Alice señalaba una apertura en la pared que llevaba directamente a las alcantarillas. Buffy tocó el hombro de Andrew.

- Willow, ¿estás ahí? Tengo una situación un tanto loca por aquí... Mierda, no quería decir "loca". Se han llevado a Milena.

Los ojos de Andrew se volvieron negros. Mostró la palma de la mano: una luz diminuta se movía entre las líneas.

- Está viva.

- Entonces bajaré yo. Procurad estar preparados aquí, y Alice, necesito que enseñes a la señorita Raymond todas los escondites que conozcas. Will... Andrew, no te muevas de aquí. Ábreme un canal con Xander y con la patrulla. Y cerrad esta habitación.

Cuando los demás salían, la Vigilante la miró un momento.

- Ha manejado a Alice de manera muy inteligente.

- Yo no manejo a la gente. Esa chica ya tiene bastante con estar encerrada aquí, aunque tuviera la oportunidad de salir y usted decidiera no permitirlo.

Alice cogió la cara de Buffy entre las manos. Las tenía heladas. Empezó a hacerle daño y Buffy se echó atrás. Era muy fuerte. La soltó un larguísimo minuto después. Sonreía ampliamente, pero había algo siniestro en ella.

- Lo has visto - dijo, acercándose a su oído -. Tú también has visto el infierno.


Willow preparó rápidamente la arena ayudada por Moon.

- Si funciona, será como tener una maqueta.

Sobre la alfombra se dibujó la enorme figura de la fosa. La bruja puso la mano sobre el mapa y cobró aspecto tridimensional.

- Muéstrate.

Al principio apareció un pequeño punto blanco. Luego empezó a crecer.

- N-n-no sabemos lo que es - dijo Tara. La mancha tenía el mismo color blanco que su silueta-. Sólo es algo que había abajo, ni siquiera que pudiéramos ver... Más bien se siente.

- ¿Lo saben? - preguntó Giles - ¿Lo sabe Riley?

- No - respondió Ángel -, pero lo están buscando. Y tienen mucha prisa.

El Decano se acercó también al mapa.

- No lo recordaba tan grande.

- ¿Y está lleno de militares? - preguntó Mike, catalizando el miedo de los demás. Nadie respondió, pero todos empezaron a mirarse, salvo su madre, que seguía mirando el mapa.

El vampiro asintió con la cabeza y buscó un punto en el suelo para no tener que mirar a nadie más antes de hablar.

- Sabemos que la Boca del Infierno se cerró gracias a una anomalía. Asumimos que arrasó Sunnydale y ya está, pero eso va contra todas las leyes físicas que conocemos.

- En realidad - dijo Willow - nunca supimos mucho de la cosa que llevaste a Sunnydale.

- Nosotros tampoco, pero resultó tener más poder del que creía, así que al cerrar la Boca del Infierno no sólo destruyó la ciudad, sino que provocó un desequilibrio: cerró una dimensión y abrió las demás.

- Pero eso no explica por qué algunos somos más sensibles - dijo Giles-. No todos aquí podemos ver a los muertos, y sólo parecen proceder de dimensiones celestiales.

Oyeron pasos fuera de la casa. Willow abrió la boca pero la puerta se abrió antes de que pudiera decir nada.

- ¡Oh, gracias a Dios, Dawnie! ... o a los infiernos, lo que sea. ¡Me moría de ganas de salir de casa de Harris! En fin, ¿qué hacemos aquí?

... y al ver a Anya en su forma de demonio, no fue capaz de cerrar la boca.


La alcantarilla empezó a filtrar algo de luz de día. No le hacía ninguna gracia meter las botas nuevas en aquello que sonaba como fango espeso a sus pies, y sortear las gotas que caían del techo.

- ¿Estás segura de que no hemos llegado tarde, Will?

No, respondió la voz de su amiga en su cabeza. Este hechizo nunca ha funcionado con muertos: la luz se habría desvanecido.

Buffy contuvo la respiración.

He oído algo.

¿Quieres que bajemos ya? Estamos listos.

No, Xander, si baja la patrulla se enterarán de que estamos aquí hasta en Nueva Jersey.

Buffy se concentró en escuchar. Sonaba como una… no puede ser. En ese instante volvió a escucharlo. ¡Está ahí otra vez! Aplicó el oído lo más posible hacia el túnel.

Willow, es una nana.

El sonido se acercaba y se hacía más claro. Buffy pudo oír la letra claramente. Le sonaba de la escuela. Era muy antigua:

A mother was pressing
Her babe to her breast
And saying while soothing
His sorrow to rest
Sleep gently my darling,
Sleep soundly my boy
For thou art my treasure,
My rapture and joy

Se encaramó a las tuberías para ocultarse.

The trumpet is howling
Again and again

- Iiiig… - chirrió mientras las manos y el pelo se le pringaban con algo cuya naturaleza no quería adivinar. La voz apenas se distinguía, débil y ronca como era: un vampiro o un vagabundo borracho eran igual de verosímiles. ¿Podría Willow haber confundido el rastro de la cazadora con otro?

And bring him in safely
To thee and to me.

Y entonces Milena apareció bajo sus pies de un salto.

- Cзади! Не приближайся! – gritó a la oscuridad, sin percatarse de que Buffy estaba allí. Era tan rubia que parecía albina.

La canción de cuna se interrumpió.

- Ven aquí, cariño. Es hora de ir a la cama…

La niña se mantuvo de pie en el claro bajo el tragaluz. Eso sólo podía significar una cosa.

Buffy aprovechó para saltar sobre la niña, taparle la boca y señalarle el sentido al que tenía que correr. Encontraría a la patrulla: si Xander no estaba ya deslizándose por la entrada del túnel, es que no le conocía de nada.

Willow, Fiat Lux, ahora. ¿Willow? ¡Willow! Vaya, resopló, "la conexión telepática está apagada o fuera de cobertura en este momento". Qué oportuno…

- Vamos, sal de ahí… -canturreó – No tengo tiempo para esto.

Se adentró en la oscuridad estaca en mano, porque aquello no tenía ninguna pinta de ser el principio de una redención.


- ¡Me cago en... digooo Santo Dios! - exclamó Giles.

- ¿Se puede saber a dónde me has traído? ¿Es una encerrona? ¿Un sacrificio? - gritaba la demonia.

Dawn miró al Decano intentando que no la decapitara.

- Apareció más o menos cuando volvimos de Europa... o eso me contó Xander. Al principio creímos que era la única, y ha estado viviendo en su casa.

- Bueno, no "viviendo", ya me entendéis... Cuando estoy aquí, me quedo en su casa - dijo Anya.

- ¿Por qué no nos dijisteis nada? - preguntó Willow, cortando la conexión telepática con Nueva York de golpe.

- No lo sé, lo siento mucho... Era fuerte hasta para nosotros.

Moon intentó ir al grano. Tocó en el brazo a Anya para asegurarse de que era corpórea.

- Supongo que alguien nos presentará antes o después, pero tengo claro que no te has escapado de una dimensión celestial, ¿verdad, querida?

- Mazmorra. Dimensión mazmorra. Asuntos de insectos, ensuciar auras... trabajos menores durante un par de eras hasta que mi jefe me perdone y me asigne venganzas de verdad.

- ¿D'Hoffrin te dejó volver a ser demonia? - exclamó Willow - ¿Quién entiende a ese tío? Perdón, estoy flipando un poco.

- Si os conocéis -continuó Moon- para mí está claro: algo os une a esa energía. Hay algo que os une al catalizador, y que atrae la brecha entre dimensiones. ¿Dónde fue a parar el catalizador después de acabar con el sello?

- ¿Qué catalizador? - preguntó Giles.

- Me refiero a la fuente: lo que cerrara la Boca del Infierno. Se fue al infierno con ella, y es obvio que no debería estar allí.

Willow comprendió entonces por qué, incluso después de la aparición de Anya, Ángel seguía concentrado en mirar el suelo.

- ¡El catalizador! Oh, mierda.


Pocos metros más al fondo, Buffy percibió un jadeo. Escuchó más atentamente y pudo percibir que lo que le había parecido una respiración era un gemido.

- Sleep gently my darling, 'leep soundly my boy…

- Tienes todas las de perder conmigo, pero puedes salir. Sabes quién soy, ¿verdad? – esperó en vano una respuesta. Siguió escuchando a la criatura gemir y canturrear a la vez -. No tendrás oportunidad si te encuentran las otras.

- ¿Dónde está mi bebé?

- "Tu bebé" resultó ser una cazadora. Tienes suerte de estar viva todavía. - La vampira se movió hacia ella mostrando los jirones de una falda larga y dos piernas escuálidas. Parecía no haberse alimentado en meses, y llevar bastante tiempo oculta entre los túneles. Si sus sentidos no le fallaban, la criatura no había anidado en ningún sitio, y no había rastro de otros vampiros allí. Ni huellas, ni restos de víctimas.

- Si tienes hambre – continuó – podemos alimentarte de sangre animal.

- ¿Dónde está mi bebé? Ahora estoy sola…

- Oye, o vienes ya o...

Un brazo helado la agarró y la inmovilizó antes de que pudiera darse cuenta.

- Asesina – le murmuró al oído.

Un giro le sirvió para deshacerse de los frágiles brazos y abatir a la vampira. Levantó la estaca y la dirigió a ciegas hacia el cuerpo que estaba bajo ella.

- Asesina. Tú le mataste.

Buffy detuvo el brazo súbitamente.

- Le llevaste a la muerte y ahora quieres matarme a mí. La luz le hizo arder, le vi quemarse. ¿Le oías gritar mientras salías corriendo? Puedo olerlo cada día y te veo en mi cabeza, bailando. Libre.

Buffy se levantó y se apoyó en la pared.

- No, no es verdad –balbuceó-. No tenía que acabar así, Dru, fue él. Yo no pude pararlo, él...

La vampira no se levantó para atacar. Débil como estaba, Drusilla se arrastró túnel abajo. Estaba terriblemente enflaquecida y con el vestido blanco hecho jirones.

- Apestaba a ti, y tú le dejaste arder. ¡Y ahora estoy sola! Como tú… Es tu aliento, Cazadora: sólo hay dolor en ti. Hueles a muerte - se volvió hacia ella esperando el golpe final de la estaca-. Matame a mí ahora. ¡Mátame!

Cuando llegaron Xander y Andrew, con la pequeña a salvo, Buffy permanecía contra la pared.

- ¿Qué era? – preguntó Xander.

- Un vampiro común, tuve que matarle. Vámonos. Quiero darme una ducha y dejar de oler a esto.

Tan sólo Xander se percató de que no había rastro de polvo en el aire.


Buffy entró en la cocina por la trampilla del sótano: traía varias bolsas de las rebajas de Bloomingdale's.

- No ha perdido el tiempo - apreció la Vigilante con una sonrisa.

- No siempre he podido irme de rebajas.

La Vigilante se preparó una taza de café y le sirvió otra.

- He pensado en lo que me dijo de Alice. Voy a solicitar su custodia temporal.

- Yo también he pensado en ella. No sé cómo parece tan feliz, la verdad.

- Lo cierto es que es feliz. Ha matado a varios demonios en lo que la conozco, aunque el director del hospital nunca lo reconocerá. Pero nadie puede controlar las cosas que ve, si son reales o no. El mundo ha cambiado desde que las chicas despertaron, pero sigue siendo grande y malo. Supongo que yo... tenía miedo de no poder, ya sabe, "manejarla".

- No la está manejando: la está cuidando. Si quiere enviarla a entrenarse a Mercy, yo personalmente me aseguraré de supervisarla.

Cuando Sarah Raymond estrechó su mano junto al taxi, Buffy no dudó del respeto que transmitía.

- ¿Qué vio Alice? - le dijo por la ventanilla.

Buffy no contestó.


Xander y Andrew se sorprendieron de no ver a Buffy en la biblioteca del Consejo. Todos estaban allí, Faith, Robin, incluso Dawn. Incluida Anya. Incluidos los fantasmas.

Giles tomó la palabra primero.

- Lo que vais a oír ahora no puede salir de esta habitación. Tenemos entre manos un asunto bastante grave, y no estoy seguro de que Riley Finn vaya a ayudarnos.

- ¿Qué hace aquí Anya? ¿Y por qué no está aquí Buffy? - preguntó Xander, muy tenso.

- Porque no sé si podrá soportar saber que Spike está en el infierno.

FIN DEL EPISODIO.