Título: Head over Heels

Autor: Shinsei Kokoro

Capítulo 9: Bad Boy

Beta: Amai Okashi

Traductor: Sakki Chan

Syaoran Li P.O.V

Meiling estaba en lo cierto.

Casi.

Ayer me encontraba como mierda. No podía sentir el ánimo de siempre, en el momento en el que me encontré a mí mismo en la cama, cuando llegamos a nuestro departamento.

No podía dormir.

No podía quedarme quieto.

No podía parar de hablar.

O librarme de ese amargo sabor de mi boca.

Al sentir una oleada de calor, no resistí el desnudarme.

Mi nariz se sentía rara, y mi cabeza latía. Raro, porque me sentí bien cuando inhalé el polvo.

Talvez era demasiada ansiedad. O talvez me sobrepasé en la dosis... era mi adicción.

Eran las cuatro en la mañana y todavía no encontraba sueño. Me levanté hacia una hora, incapaz de romper mi récord de las diez horas. Así que aquí estaba, gruñendo mientras mis ojos escaneaban cada espacio de la habitación.

Tenía sed.

Y hambre.

Lo que en realidad necesitaba era una ducha de agua fría, para calmarme. O talvez tomar una de esas píldoras que Meiling tenía.

Pero no me levanté. Tenía mucha pereza. Y mis ojos se sentían como si estuviera siendo arrancado.

Esto era lo que obtenía por emocionarme tanto, al tomar una dosis.

He sido adicto a las drogas desde que tengo uso de razón, o al menos eso recuerdo. Síp. En serio. No estoy bromeando sobre esto.

Por alguna razón solo puedo recordar los pasados nueve años de mi vida. Síp. Nací en la calle. Eso es todo lo que me importa. Drogado y borracho. El resto de mis años estaban perdidos en Hong Kong. Y por alguna razón continué caminando hasta que Wei, mi anterior guardián, me halló vomitando en el baño.

En ese momento, él me había visto borracho. Había visto a un niño que probaba alcohol y otros, alcanzando su independencia así. Lo llamó 'síndrome de fiesta'. Pero él no sabía. No había estado ahí cuando me encontré con unos proveedores. No había sentido mi ansiedad.

Él no me había visto tomar mi primera jeringuilla. Mi primera dosis de coca. No había visto mi reacción. No había sentido mi dolor. Nadie lo había hecho.

Pero después de eso... todo había sido dulce. Nunca me he sentido mejor en toda mi vida. Nunca. Y lo quería mantener así.

Por el resto de mi cochina vida.

Ése fue el año en el que el imbécil de mi padre me envió lejos. Y poco después de mi primer intento, la adicción había comenzado. Y me gustaba.

No me tomó por sorpresa que contagié a otras personas con mi adicción. Para mí, la vida eran drogas y diversión.

No era por la influencia de los amigos con los que solía salir. Era mi rabia. Sólo se trataba de ella y de cómo desaparecía.

Cambié en ese primer año. Sólo por una fiesta. Conocí una nueva pandilla. Y es ésa en la que estoy ahora. Wei había sido llamado para que regrese cuando yo tenía doce, y nunca me sentí más feliz. Feliz por poder ser independiente y poder divertirme todo lo que quisiera. Nada de esa tontería de toques de quedas. Nada de tener que recibir repertorios de gente que trabaja para ti. A partir de ahora, era solo yo y mi diversión.

Tenía el dinero y la droga. La vida era buena.

Pero después empezó. Mi segunda adicción. Fumar.

No hierba, sino aquellos cigarrillos normales de los que ahora soy inseparable. Y de alguna forma, mi primera adicción bajó un poco. Fui de siete a tres veces en cada semana. La jeringuilla en mi cajón. Siempre.

Hace cinco años, fui atrapado intentando drogarme en la escuela. Me llevaron al consejero, alegando que necesitaba ayuda.

Pero al final, el cuarto se acabó a mí alrededor. Sillas sin patas, y el consejero con un ojo morado.

Vaya ayuda. Diablos. No necesitaba ayuda.

Me dejaron solo después de decir algo sobre adolescentes asesinos y descarriados. No me reportó ni nada, pero desde que golpeé y casi mato a un tipo en un bar, creo que había gastado todos mis impulsos asesinos y descarriados.

Era la primera vez en la que me encerraron. Y las barras habían lucido un poco aterradoras.

Después se había convertido en algo más decente ya que un incendiario tenía cigarrillos.

Después de un año de ir y venir, bajé hasta hacerlo una sola vez a la semana.

Los cigarrillos se habían convertido en mis mejores amigos, y creo que eso les atraía a las chicas. Eran buenas para un rato, pero voltean sus espaldas demasiado pronto. Siempre he odiado compartir. Nunca mi ropa. Nunca mi droga. Y desde luego... nunca mis chicas.

Me gustaban las originales. Nuevas. Si entienden lo que digo.

Así que talvez era por esto que estaba tan loco por Sakura.

Talvez porque ella es... original. Alguien en quien puedo tener un efecto.

Hoy es la fiesta, y no creo que mis huesos estén listos para llevarme a la escuela. Necesitaba estar fresco para esta noche...al menos si ella pensaba venir.

Me levanté de la cama, e intenté pararme. Caí justo sobre mi cara.

-"Perra"

Me levanté de nuevo, y esta vez llegué al baño.

No me sentía bien.

No como se suponía. Me sentía enfermo.

Han pasado tantas horas. Nunca antes había tenido un efecto tan largo. Ni siquiera estaba en la calle y golpeando tipos.

Me arrodillé en frente del retrete, y me sentí noqueado, aferrándome a él. Y salió. Rudo y tóxico. Y no me detuve hasta después de varios minutos.

Secando mis labios, me senté en la pequeña y roja alfombra, y me recosté contra la pared.

Algo... estaba mal.

Las paredes se sentían frías en mis hombros. De alguna manera... aliviándome. Me levanté para sentirme más cómodo, pero sentí todo lo contrario.

Me acerqué de nuevo, sintiendo mi estómago acercarse a mi garganta, y fui por una segunda ronda.

Por un momento pude ver amplias gotas de sangre, pero tiré de la cadena antes de que pusiera nervioso.

Quizás esto es a lo que llaman alucinar.

Apoyándome en el lavabo, mis dedos tocaron el grifo y el agua corrió entre mis manos.

Y hubo más de esas gotas de sangre.

Rojas.

Oscuras.

Lo suficientemente feas como para hacer alejar mi vista.

Mis ojos miraron hacia el espejo y por un momento me atrapé a mí mismo mirando a la sangre recorrer mis labios.

Creo que me asustó. No estaba seguro entonces, porque en el siguiente segundo regresé, a la ducha esta vez, abriendo la llave.

Me desplomé ante el agua que me recorría. Me gustaba cómo se sentía el agua en mi cuerpo. Se sentía genial.

Mis nervios se sentían como espinas ante la intensidad, y luché contra mis ojos para que no se quedaran dormidos.

Creo que mi cerebro estaba muerto, porque no podía ver nada, ni tampoco sentirlo. No sé cuándo, pero me dormí.

Se sintió bien.

Muy bien.

Sakura Kinomoto P.O.V

Todavía estaba despierta la última vez que alejé a Kero de mí. Como siempre, estaba babeando. Talvez le empecé a contagiar de mi jaqueca.

Miré al piso... pero la bestia se mantuvo quieta. Mi zapatilla aplastada entre sus colmillos. Perro estúpido. Ni siquiera podía identificar qué era saludable comer y qué no.

Papá no estuvo para la cena... creo que necesitaba algo de tiempo para superar el hecho de que mamá iba a tener un bebé, que no le pertenecía a él, sino a su marido, el cual él no era.

No había tocado nada de mi tarea. Algo sobre escribir un ensayo sobre tu experiencia más loca.

No toqué el postre... y había recapacitado sobre ello, aunque para entonces, el apetito de mi hermano ya había arrasado con todo.

Touya era el único de la casa quien no se había deprimido con la noticia... sin contar a Kero, claro. El perro se encontraba en angustia porque su muñeca de trapo había sido botada en su ausencia. Y como siempre, molesto con Touya, presumiendo que éste había sido el culpable.

Mamá había llamado hace unas horas. Sonaba tan feliz... que me hizo sentir todo lo contrario a su estado.

No podía parar de hablar sobre todos los nombres que había pensado para el bebé, y me hizo tomar una decisión por ella.

Así que aparentemente el bebé iba a ser llamado Ryu... bueno, cuando naciera.

Atrapé a papá espiando mi conversación con ella, pero no me molesté en reclamarle.

Sólo estaba cumpliendo con su papel de ex-marido celoso. Pobre... a él nunca le gustó el nombre Ryu.

No estoy tan segura sobre la fiesta. Le tenía que dar la respuesta a Meiling para mañana, y todavía no lo he analizado.

Era claro que, no quería ser atrapada por mi papá, tampoco quería ser vista por alguien chismoso y ser la perdedora de la escuela.

Siempre me meto en esa clase de problemas.

Pero mi única razón para ir ahí sería Syaoran.

Y tener un poco de diversión en esta oscura vida.

Podía escuchar a Kero gruñir debajo de mi cama, y mis miedos de la infancia regresaron.

Ya saben... los fantasmas.

Solía tener un amigo invisible cuando tenía cinco. A los siete lo abandoné. En mi octavo cumpleaños comenzó a vivir debajo de mi cama por dos años más, transformándose en mi fantasma.

Todavía podía recordar esas noches de insomnio. Esos días de llanto. Esos días de guardar un cuchillo de plástico debajo de de mi almohada.

Pero creo que todas desaparecieron el día en que papá caminó a mi cuarto y agarró a un muy vivo Touya de la oreja.

Sí.

Me puse cómoda en la cama de nuevo. No podía olvidar eso. Y antes de que lo supiera. Kero estaba de nuevo en mi estómago, acomodándose entre las cobijas.

Miércoles. El día de la semana más incómodo de todos.

Me levanté por mi alarma, y corrí al baño antes de que Touya siquiera alcance a llegar al pasillo.

Mientras me metía a la ducha, podía escuchar sus quejidos y los golpes en la puerta.

El que llega primero, primero lo usa.

Para el rato en el que salí, con el vapor caliente detrás de mí, Kero y touya peleaban por la misma toalla, así que los ignoré y me fui a la cocina.

Por alguna razón, el perro parecía tener un cerebro de igual tamaño que el de él.

Papá estaba en su asiento usual, con el diario tapando su cara.

-"Buenos días papá"

Me miró como si me dirigiera a la guerra. Chequeando que todo estuviera en orden con su soldado. Observando mis jeans algo rotos en las rodillas y una blusa.

-"Buenos días" Y volvió a su periódico.

Agarré mi cereal y me fui con él.

Lo miré por un instante, pero su nariz todavía estaba clavada en las desgracias públicas que el diario ofrecía. Ellos necesitaban un cambio. Talvez deberían empezar a hablar sobre las cosas buenas que pasaban en el mundo.

No quería conversar sobre mamá. No creo que él sería capaz de afrontar la presión mental.

-"¿Escuchaste algo sobre un asalto de pandillas, Sakura?"

Levanté mi mirada -"¿Huh?"

-"Hubo un ataque el último jueves"

-"Uh... ¿En serio?" No sé por qué me estaba diciendo esto, así que volví a jugar con mis Froot Loops.

-"Algunos de esos chicos eran de tu escuela. Dice Seijuu High"

Talvez eso era suficiente como para darme un mini paro cardíaco, porque la sangre se había alejado de mi cara -"¿E-en serio?"

Papá volvió a leer -"Dice que hay alguna clase de problemas de pandillas. Nadie salió muy lastimado"

Tragué en seco -"Qué b-bien"

Y luego tenía que mirarme, agachando sus lentes -"¿Conoces a alguno de ellos?"

-"¡N-no!" No estoy muy segura si salió muy rápido o no, pero fue bastante fuerte -"Claro que no. ¿Por qué andaría con chicos como ellos?" Le di mi mirada más inocente.

Mi papá siempre había caído por mis teatros -"Bien. Está bien. Porque quería estar seguro. Nunca se sabe qué es lo que van a hacer"

Asentí.

-"Pueden estar descarriados, pero de todas formas, necesitan estar alejados del resto de chicos"

Asentí.

Mi papá.

Siempre encontrando la forma de hacerme sentir culpable. Y por alguna razón no podía evitar preguntarme cuan descarriado Syaoran sería. ¿Era un caso perdido?

No estaba convencida del todo.

Lo cual me llevó a pensar en qué respuesta le daría a Meiling.

-"Me olvidé de preguntarte ayer... ¿Quiénes eran los chicos que te dejaron?"

La cuchara en mis dedos cayó en el tazón, y casi me atranqué con mi última porción de cereal.

-"Mis...amigos" Tragué el jugo lentamente, y regresé a mi cuchara.

-"¿Por qué no me los presentaste?"

Sacudí mi cabeza -"Papá" Di un quejido, y alejé mi mirada de sus sonrisa añadiendo cuidadosamente -"Estaban apurados"

Mentiras. Mentiras las que estaba escupiendo.

-"Sí" no notó mi incomodidad -"Ayer fue un día terrible"

-"Sí" Murmuré.

Dios. ¿Qué haría él, si lo presentara ante uno de los miembros de las pandillas de las que habló?

Me erguí el momento en el que Kero se acercó a mis pies, sus largos ojos cafés, hambrientos por comida.

-"Tu tazón está en la cocina, Kero. Los perros no comen en las mesas" Papá se levantó y se llevó al perro.

Él era un amante de los animales. Y mientras Kero estaba ocupado persiguiendo su propia cola, le di una mirada a la cara matutina de papá.

Me hacía preguntarme. ¿Cuándo olvidaría a mamá?

Syaoran Li P.O.V

Hice que Yamazaki llamara al Director antes de que se largara con Chiharu. Aparentemente, estaba prohibido que faltara a la escuela a menos de que tuviera algo grave. Como meningitis. Tuberculosis. Cáncer. O un transplante de cerebro.

Y esto... era algo. Estaba en un transplante de 'sueño'. El Sr. Director 'estoy loco' podía irse al infierno.

Mis inquilinos habían estado enfrente de mí en el momento en el que abrí los ojos.

Especialmente cuando me encontraron dormido en la ducha.

Meiling me dio una de sus píldoras para dormir, y Chiharu había discutido conmigo, para ir a ver a un doctor.

No.

Ningún doctor podía curarme. Eso era seguro.

Mi cabeza ya estaba en su tumba, y me sentía con el ánimo de ladrarle a todo el mundo. Y supongo que ése sería Shiroi.

No ha parado de quejarse.

El burro siempre ha estado en contra de las drogas. Lo había dejado desde hace cuatro años por su hermana. Ella tenía cáncer en los pulmones. Y ahora... estaba en el paraíso. Digo, en Las Bahamas. Se casó con un agente de viajes. Estoy tan confundido como todos. No entendí el punto de toda la historia.

-"Patrañas, Syaoran. Hombre, juro que te vas a matar un día"

Le di el dedo, y obedientemente se alejó, tirando la puerta detrás de él.

Estaba solo en el apartamento a las ocho treinta. Las clases comenzaban a las ocho.

La única cosa mala de la que me arrepentía, sobre quedarme en casa, significaba que Meiling usaría mi auto. Y no encontraba eso agradable.

O lo regresaría sin combustible, o lo usaría como cama.

Por alguna razón, se había encaprichado con este tipo que conoció en un club el fin de semana pasado, mientras yo estaba en mi infierno.

Me obligué a ir a la sala, y quedarme sentado enfrente de la televisión.

Había algunos dvds alrededor, pero no me molestaría en elegir.

Así que me volví a dormir.

Sakura Kinomoto P.O.V

Syaoran no vino a la escuela hoy. Se había tomado el maldito día libre cuando había podido pasar viéndolo en Historia, e imaginando qué haríamos esta noche, si tan solo tuviera las agallas de decirle 'sí' a Meiling.

Ése fue el primer pensamiento que se me ocurrió en el segundo período de Historia. Habíamos tenido una prueba sorpresa, pero yo estaba tan ocupada con mis pensamientos que no pude terminarla a tiempo. Así que salí furiosa de la clase, con Van apareciéndose justo a mi lado.

-"Hola" sonrió.

Lo miré -"Hola" Siempre sonreía.

Otra mirada rara atravesó su cara. -"Así que... ¿qué vas a hacer esta noche?" Va a haber un concierto de rock en el centro. ¿Quieres venir?"

Lo miré de nuevo. Era uno de esos tipos que nunca se rinde, ¿verdad?

-"Tengo esta reunión familiar...Lo lamento"

No lucía demasiado rechazado. Ni siquiera una pizca. De hecho, lucía de todo, menos rechazado. Quizá necesité hablar más fuerte.

Continuó hablando -"¿En serio?" Sus hombros chocaron con los míos -"Quizás será para la próxima"

Terminé tragando en seco -"Síp, ¿por qué no?"

Pero yo sabía que la 'próxima' nunca vendría.

Quizás no debí darle tantas esperanzas. Porque lo siguiente que supe, fue que estaba entrelazando dedos conmigo.

Creo que mi estómago se revolcaba en su lugar, y yo no podía abrir mi bocota y alejarme de él.

Era tan natural.

Estábamos caminando en la mitad del pasillo. Chicos dándole aliento, y chicas riendo.

Y de alguna forma, podía sentir todos los órganos que estaban en mi pecho, pesados. No podía ni siquiera caminar normal. Me acercó hacia él un poco más, así que mi codo tocó su camisa.

Sus dedos eran suaves y tibios. Bueno... tibios en comparación con los míos.

Por un momento, no sabía por qué estaba haciendo esto. Por un momento, sólo lo seguí. No noté a Eriol pasar a mi lado. No noté a Meiling dándome miradas sorprendidas. No noté a Hana, la chica con la que él se había estado besando ayer, enviarme miradas malignas.

No lo hice.

Lo juro.

No lo hice, hasta que sus dedos me ajustaron un poco. La sangre en mi mano se endureció, y fue en ese segundo en el que me alejé de él.

Me detuve.

Me paré tambaleante, mi agarre en mis libros, debilitándose.

-"Van..." mi voz tembló.

Su sonrisa disminuyó un poco, sin darle importancia a lo que había sucedido segundos antes.

-"Yo..." Me levanté firme, buscando las palabras adecuadas, pero me perdí en ese momento -"Mira yo..." las palabras salieron muy rápido, y casi podía ver a todo el corredor escuchándome, casi podía ver intensificarse la sonrisa de Meiling al saber que lo iba a rechazar -"No quiero que parezca como... como si"

Por la primera vez en mi vida, que me perdí en mis propias palabras. Así que tuve que alejar mi mirada.

No me perdí de la mirada frustrada de Van. Es como si me hubiera leído la mente.

-"Perdón. Um...te veo luego" su voz era suave. Podía ver lo azul de su camisa por dos segundos y dos después, ya se había ido.

Y en esos segundos Tomoyo estaba a mi lado. Estaba berreando y algo molesta.

Pero mis ojos estaban en Eriol.

No escuché lo que decía después sobre la oportunidad que había perdido de estar con uno guapo, porque me enfoqué en que Eriol estaba sonriente.

Quería golpearlo en la cara y ahogarlo en aceite; pero solo me volteé hacia Tomoyo. Otras chicas se unieron en decir cuan estúpida había sido. Diciendo cómo pude haberlo acompañado, rezando que me llevara al asiento trasero de su auto, o a uno de sus mejores lugares para "hacerlo".

Y me dio asco. No hacía falta decir... que sólo había un chico al que le dejaría que me llevara al asiento trasero de su auto. Solo uno al que consideraba guapo. Y ése era el que no podía tener.

Y ese hecho apestaba.

En serio. Apestaba.

Syaoran Li P.O.V

El apartamento no tenía cigarrillos. Ni siquiera uno. Y yo no me daría la molestia de ir a obtenerlos.

Total, el auto no tenía combustible.

No me he movido de mi cama desde esta mañana.

Tenía registrada en la contestadora seis llamadas de Minas. Era una maldita cuando tenía que rendirse. O si se hacía la desentendida o estaba demasiado drogada como para importarle que su hermano la viera inyectarse.

Recuerdo cuando él venía a golpear la puerta, amenazándome para que me aleje de ella. Su hermano se había ido sin una pelea, mucho antes de lo que yo creía. Pero eso era antes.

Eso era antes, y yo ya había olvidado todo sobre Minas y sus faldas ajustadas.

Tenía mi mente clavada planeando cómo ir a la cocina y agarrar una botella de cerveza sin que Meiling se diera cuenta.

Pero estaba atascado en mi cama. Me recosté sobre mi estómago, y pateé las sábanas. Tenía calor.

Mucho calor.

Y solo podía pensar en si ella vendría hoy.

Si lo hacía... entonces bien. Pero sino, ella se lo perdía.

Siempre he odiado correr tras las chicas. Y por lo que sé, ya he corrido lo suficiente. Era el turno de ella para hacerlo. Después de todo, ella era una corredora, ¿no?

Sakura Kinomoto P.O.V

Tuve éxito en mantenerme alejada de Van por todo el día, y antes de que pudiera declarar mi victoria, vino y se acercó junto con otras chicas, riéndose durante Ciencias y tomando el asiento junto a mí, como siempre. Tuve que contener un quejido. Sin saber por qué, ya no se me dificultaba contener mis emociones, ya que se había convertido en una rutina.

Hoy no era mi día. Definitivamente que no.

Todavía no he visto a Meiling por aquí, y Eriol me comenzaba a dar miedo con sus miradas raras, y luego casi comerse a besos a Tomoyo, justo en frente de mis narices.

Miré a Van mientras éste se sentaba. Talvez no se percató. Continuó buscando entre sus bolsillos como hacía siempre, por una pluma. Para este rato, ya debería estar sonriéndome con su estúpida sonrisa y preguntándome sobre algo O invitándome a salir.

Pero no lo hizo. Su ceño se intensificó, y cambió de bolsillo para continuar con su búsqueda.

La clase había empezado, y ya habían escrito el problema en la pizarra.

Tomoyo había logrado entrar al salón, justo a tiempo, con Eriol detrás de ella. Alejé mi mirada antes de que nos tropezáramos.

Van seguía ante la piedad de sus bolsillos.

Así que le pasé una pluma. Luego se la puse enfrente de la cara. Me miró con el mismo ceño.

Se encogió de hombros con una pequeña sonrisa, y al fin pudo sacar una pluma del fondo de su bolsillo. -"No gracias" Me respondió y abrió su libro para copiar las notas.

Tuve que retener mi sorpresa, y logré mantener una cara seria.

¿Se había olvidado de mí?

¿Había averiguado que él no me gustaba para nada?

Con un vistazo a su cara, supe que no.

Entonces... ¿por qué me estaba dando la ley del hielo? La misma que había obtenido de Eriol cuando lo rechacé en el baño de chicos.

Tuve que alejar mi mirada cuando me percaté que Tomoyo se fruncía en mi dirección '¿Qué le pasa?' sacudí mi cabeza y miré a la pizarra.

Me sentía miserable. De todo menos feliz, de sacarme de encima a Van. No es como si tuviera opción. Si no hubiera dicho nada, talvez lo hubiera tomado a mal, y seríamos la nueva pareja bomba de la escuela.

No. Me hundí en mis pensamientos. No quería que eso pasase.

Encontré a Meiling en el patio trasero después de la escuela. Estaba con la misma chica que conocí en los baños, y como siempre, su mirada asesina no faltó.

Es en serio, ¿tenía escrito en la frente 'ódiame'?

Pero ante todo, Meiling y yo tuvimos una charla corta.

Le dije 'Sí' y le di mi dirección. Y después continuó sobre a qué hora me pasaría a recoger. Diez en punto.

Para el rato en el que ya me iba, la chica Chiharu de verdad necesitaba despegarme su mirada de encima.

Cuando llegué a la casa junto con Touya, pude ver la sandalia con la que Kero había estado jugando ayer, en la alfombra de 'bienvenidos' y en el gancho no estaba colgado el saco de mi papá, así que no estaba en casa.

Cuando iba a deshacerme de mi ahora lamida sandalia, Touya aprovechó para empezar otra pelea con el perro. Los dejé mientras se peleaban por entrar a la cocina.

El perro pensaba que era el guardián de la cocina. Así que cada vez que Touya tenía que cocinar la cena, siempre tenían una pelea, y terminaba en que Touya tenía que encerrarse en ella, para poder cocinar.

Subí antes de que Kero pudiera perseguirme. Tomando dos escalones al mismo tiempo, le envié una 'No te atrevas a seguirme' mirada y cerré la puerta en su húmeda nariz.

La primera cosa que necesitaba era un baño de burbujas.

Uno caliente y humeante, sin que Touya se percatara o sospechara, desde que soy conocida como la chica que vive en la ducha. Nunca me tomo el tiempo para darme un baño de burbujas.

Agarré una toalla, y logré salir y entrar a mi cuarto a buscar mis cosas, con Kero en mis talones. Ignorando sus quejidos detrás de la puerta, abrí el grifo y el agua comenzó a llenar la tina.

Esos productos Herbal Essence que había comprado el mes pasado, casi se habían terminado por la manía de Touya por bañarse, así que tuve que verter lo poco que quedaba.

Para el rato en que terminé de leer tres revistas, me saqué la ropa y me metí en el agua caliente.

-"Haaa"

Se sentía bien.

Bañarme siempre me hacía sentirme bien.

De hecho, si tuviera un genio, pediría que me pusiera en una bañera caliente para siempre. De esa forma, estaría casi en el cielo.

Mejor tachen eso. Aquí está una advertencia para quien quiera que pidiera un deseo como ese. Piensen los efectos secundarios. Las mortales consecuencias.

Las consecuencias de tener tus dedos todos blancos y arrugados cuando estás demasiado tiempo en el agua. Síp. Eso me pasa por haber estado dos horas en el agua, pensando en el traje perfecto para que Syaoran notara que existo.

Debe estar aunque sea un poquito interesado en mí, para tener el valor de entrar al baño de chicas y decirme sobre la invitación de Meiling, ¿verdad?

Miré la camiseta roja colgando de la puerta del clóset y luego a la blanca. Casi podía recordar que Azuki, una amiga que tuve que dejar atrás, me decía que el rojo representaba tu salvajismo.

¿Era yo salvaje?

Golpeé mi cabeza, reprimiéndome y lanzando la camisa de regreso, cuando imágenes pasaron por mi cabeza.

Me asomé por la ventana y vi al carro de papá dar de reversa y ser guardado en el garaje. Me sorprendió algo, ya que siempre deja guardado el carro en el edificio en el que trabaja.

Talvez esto significaba que esta noche no tendría que trabajar hasta tarde y podía dormir tranquila y pacíficamente, mientras yo me escapaba.

Pero como siempre, mi horrible suerte no me acompañaba. Mi papá tenía que terminar de reescribir algunas notas y quedarse despierto toda la noche.

Genial.

Simplemente genial.

Justo lo que necesito.

La cena pasó con Kero debajo de la mesa y Touya hablando sin parar de cómo nuestro perro actuaba más como un humano que como lo que es... Papá ocupado intentando que el perro no le robara su comida, y yo fingiendo tranquilidad.

Pero creo que no soy una muy buena actriz, porque de repente mi papá me estaba mirando algo preocupado.

-"¿Sakura? Estás muy callada. ¿Todo en orden?"

No pude evitar atorarme con el sushi, que parecía haberse atascado entre las paredes de mi garganta.

Oh diablos. Maldición.

-"No es nada" Logré decir, después de tragar con fuerza -"Sólo... pensando en a-algo" Logré respirar y continuar con mi ritmo normal.

Papá asintió despacio. Miró a su plato.

Touya rodó sus ojos, y volvió a mandarle miradas malignas a Kero.

No creo que me vieron juguetear con el dobladillo de mi falda, o mordiéndome la parte interna de mi mejilla, porque después de un rato, papá se retiró de la mesa y le recordó a Touya, mantener a Kero lejos de su estudio mientras terminaba su trabajo.

Touya asintió obediente, murmurando maldiciones por tener que pasar toda su vida junto a un perro.

Después de terminar de lavar los platos, me marché hacia la entrada para recoger mis botas, y salir hacia las escaleras sin que Touya se percatara, ya que se encontraba en una batalla con Kero.

Me encerré, y me metí a la boca cuatro mentas sin azúcar, sentándome enfrente de la cómoda a vestirme con la ropa elegida y poniéndome mis argollas.

Eran sólo las ocho y treinta, pero decidí estar lista y meterme bajo las cobijas antes de que papá viniera a desearme buenas noches.

Agarré mi perfume, y me lo eché casi todo encima, hasta que olía como un botón de rosa.

Justo cuando las escaleras comenzaron a sonar con pasos, corrí a la cama y me hundí en las cobijas, asegurándome que no se viera mi ropa ni mi cara.

Antes de que lo supiera, la puerta estaba abierta y papá entró junto con Kero. -"Buenas noches, cariño. Asegúrate de llamar a tu mamá, mañana"

Logré soltar un quejido adormilado -"Sí. Buenas noches"

Pero, ¿quién dijo que la vida era buena?

Papá estaba olfateando el aire mientras yo templaba mi sábana en pánico.

Mierda. Eso es lo que saco por vaciar mi perfume.

Pero por hoy, mis estrellas parecían acompañarme porque antes de que lo supiera, se alejó con Kero en sus talones, apagando las luces y cerrando la puerta tras él.

Me quedé quieta por unos segundos, sin poder creer mi suerte. Kero no pasaría la noche aquí. Papá estaba muy ocupado y sumido en su trabajo como para escuchar un auto que recogió a su hija. Touya estaría muy dormido y agarrando sus nuevos zapatos entre sus brazos para evitar que el mutante de la casa los probara.

Así que todo lindo y limpio para mí.

Abriendo la ventana, memoricé las ramas que tendría que utilizar para volver a subir por el árbol que daba a mi ventana.

Las diez en punto llegaron, antes de que pudiera pensarlo.

Cogiendo mis zapatos bajo mis brazos, logré saltar por la ventana, utilizando las tuberías para soporte. De ahí, me aferré al árbol cercano, y me senté en una de sus ramas, respirando agitada.

Volteé mi mirada de regreso, asegurándome que nada luciera fuera de lugar, y dejé entrecerrada mi ventana para que cuando regrese, no estuvieran selladas con el seguro automático.

Bajándome del árbol, me puse las botas y sacudí el polvo que tenía en mi falda.

Y fue ahí cuando me estremecí.

Me di un golpe en la nuca. Ahora tendría que pasar la noche congelándome sin una chaqueta.

Miré de nuevo a la ventana y luego a la calle vacía.

No. No podía regresarme.

Abrazándome a mí misma, caminé despacio alejándome unas cuantas casa, y me aseguré de verme bien.

Meiling estaba en lo correcto cuando me dijo que no llegaría ni un minuto más tarde.

Porque en segundo un carro estaba parqueado junto a mí, y lucía terriblemente similar con el que me dejaron ayer.

Talvez era mi corazón que comenzaba a desacelerarse debido al frío, o fue mi entusiasmo que decayó cuando vi solo a Meiling en el interior del auto.

Ella sonreía y me hizo de la mano.

Me paré por un segundo a darle un poco de calor a mis manos, y luego corrí al asiento del pasajero, cerrando la puerta conmigo.

El viaje fue corto. Y la continua conversación de Meiling y el elevado volumen de la música en el auto, me dio menos tiempo para poder asegurarme si esto era lo correcto. Llegamos a un edificio y asentí cuando me contó que cinco personas compartían el departamento.

Me quedé un poquito más de lo que debía, algo intranquila en entrar en su territorio.

-"Tranquila, Sakura. Ya sólo hay unos cuantos. Todos borrachos. Si alguien te ve, pensará que fue una ilusión"

Sonreí ante eso. De alguna forma eso no me daba más tranquilidad. Digo, ¿acabé de escuchar la palabra 'borrachos'?"

La última vez que tuve una resaca, juré no volver a tocar alcohol en toda mi vida. Pero... no es como que yo fuera muy fiel a mis juramentos, ¿no?

Seguí a Meiling por las escaleras, ella refiriéndose que el ascensor estaba averiado, y lo estaban arreglando.

El edificio parecía uno de esos donde viven familias junto con sus abuelos. Y el momento en que alcanzamos el piso, podía escuchar la explosiva música, la risa y las charlas de las personas.

Parejas estaban besándose, algunos estaban inconscientes en el piso, otros lanzándose balones de rugby, casi perdiendo el equilibrio, junto a sus bebidas.

Ingresando por la puerta principal, lo único que pude ver fue un gran relajo, con latas de cervezas regadas por doquier. Los tres sofás parecían muy ocupados y sentí que me mareaba ante el potente sonido que quería destrozar mis tímpanos.

El aire estaba pesado y dejé que Meiling me llevara a través de la multitud. ¿No había dicho que sólo quedaban unos cuantos?

En el camino ignoré los silbidos y piropos que nos lanzaban. Meiling sólo se rió y les dio el dedo medio.

El apartamento lucía grande y caro, pero con este ambiente, podía lucir como todo lo contrario.

Y dándome una lata de cerveza, Meiling se marchó.

No podía decir nada porque un tipo la había agarrado y la comenzó a besar. A ella no le importó, así que me fui antes de que me diera más asco.

Unas cuantas chicas borrachas me llamaron para iniciar una conversación sobre cómo los hombres eran unos patanes y las dejaban por p- y 'erras'. Cuando se suponía que debía contribuir con mi experiencia o mi comentario 'anti-chicos', me encogí de hombros y ellas se alejaron.

¿Qué esperaban que les diga?

También los chicos se me acercaban. Algunos incluso con el descaro de preguntarme si quería acostarme con ellos. Otros intentando quitarme mi no tocada botella de cerveza.

No les di ninguna de las dos cosas, así que se quedaron conmigo, intentando convencerme.

Así que talvez yo era el alma de la fiesta, sin siquiera querer serlo.

Pero después de una hora, creo, tuve suficiente. Casi todos estaban tan borrachos que se desmayaban o dormían, o sino, se encerraban en cuartos.

Traté de encontrar la cocina, para buscar algo sin alcohol, pero cuando llegué, vi que no había nada más que cervezas y otro tipo de bebidas. Chicos con encendidos colores rojos y verdes en sus cabellos, siempre captaban mi atención, y la mayoría parecían ser muy excéntricos en con sus tatuajes y piercings.

Logré preguntarle a un chico que no estaba tan ocupado, como los demás...

-"Um... ¿Sabes dónde está Syaoran?"

Había decidido salir de mi escondite, y encontrarlo antes de que me volviera más loca. Porque él era la única razón por la que había venido, y aunque sea necesitaba verlo por un instante.

-"¿Li?" El chico bostezó, y miró la botella en mis manos -"Con alguna perra en su cuarto, creo"

Me quedé ahí, sin moverme, demasiado sorprendida como para hacerlo -"¿D-discúlpame?"

Me miró -"Disculpada. Ahora, ¿te vas a tomar eso?" Sus rodillas chocaron con las mías, y pude despertar de mi letargo.

Hice todo menos darle la cochina botella, y me largué.

¿Con alguna perra en su cuarto?

¿Qué significaba eso? ¿Que estaba con alguna chica? ¿Que estaba teniendo diversión con otra chica, mientras yo había venido a su maldita 'reunión' sólo para verlo con otra?

Tuve que retener mi frustración, mientras me alejaba furiosa, mis ojos sintiéndose pesados y enfurecidos.

¿Por qué siempre tengo que ir tras idiotas?

¿POR QUÉ?

Tumbé a una pareja a mi paso, pero no me molesté en disculparme.

¿Por qué no me había percatado como cualquier otra chica normal lo haría?

¿Cómo alguien...alguien como él, se interesaría en mí? ¿No siempre yo había sabido que chicos como él eran unos mujeriegos? ¿Que no estaban solteros por más de dos segundos?

Casi me caigo en medio de la multitud.

Estaba histérica. ¡Totalmente furiosa! ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¡Había arriesgado todo para venir aquí por nada!

No me molesté en buscar a Meiling, y pedirle que me llevara a casa. Ella estaba perdida en medio de este desastre, y la música estruendosa no me ayudaba mucho.

Con alguna perra en su cuarto.

¿Tendría yo el valor de ir a buscarlo en cada cuarto?

Creo que estaba al borde de un colapso, y en cualquier momento comenzaría a llorar, porque mi mentón se sentía muy débil y todo lo que quería era hundirme en mi cama, con Kero en mis pies.

¿Pero con quién soñaría?

Todo lo que he hecho en estos últimos días ha sido soñar con él. ¿Pero a qué me había llevado eso? A ningún lado.

En medio todas mis internas batallas y maldiciones, no me percaté de un tipo al que había visto temprano, acercarse a mí.

Estaba sonriendo -"Hola nena. ¿Mal día?"

En un momento, tenía la mitad de mi mente en pegarle en donde nunca sería capaz de tener niños que le digan 'papi'. Pero en vez de ello, fui con la otra mitad cobarde de mi mente, y no lo enfrenté.

No había avanzado ni dos pasos, cuando sus brazos me rodearon y me empujaron a la pared, donde pude verlo cara a cara, para luego, él agregar:

-"Tomaré eso como un sí" Su susurro era cálido en mi cuello, y mi presión aumentó de nivel.

-"¡¡Déjame ir!" Lo mordí, y le di un rodillazo en su estómago.

Se alejó de mí -"¡Perra! Eso dolió"

Pero antes de que lo supiera, lo empujé por los hombros, mi furia dándose a conocer, -"¡Por eso lo hice, tonto!"

Me miró, y casi esperando el momento para tomarme por sorpresa, antes de que pudiera pegarle en todo el centro de su linda cara, hubo un par de brazos que me tomaron de la cintura, por la espalda.

Peleé.

Pateé todo lo que pude, y otra vez fui aprisionada en contra de la pared, esta vez siendo incapaz de voltearme.

-"¡Mierda! Es una perra" Pude escuchar al tipo al que le iba a golpear, gritar al chico que me agarraba.

Pero eso fue todo lo que pude oír, desde que mis propios gritos e insultos me estaban volviendo sorda.

Sus brazos se aferraron a mí, sacándome de la pared y empujándome a una de las puertas, la cual no era la principal.

Todo lo que puedo recordar, era estar en la oscuridad, la silueta de una cama y luego a él... Syaoran Li.

Pero todo se oscureció aún más cuando el cerró la puerta detrás de sí. Así que esperé. Esperé a que las luces se encendieran.

Pero nunca lo hicieron.

Syaoran Li P.O.V

Ella no iba a venir. Eso era todo lo que sabía antes de empezar mi segunda lata de cerveza. Meiling no había dicho nada sobre Sakura, así que no le iba a preguntar.

Una chica pelirroja me arrastró a un cuarto, y no me quejé. Estaba borracha, así que antes de que tuviera la oportunidad de darme un segundo beso, la alejé de mí, haciéndola caer en la alfombra.

Y luego Kazuo se había acercado, botella en la mano y abrazando a una chica.

-"Una chica guapa te ha estado buscando"

-"¿Eh?"

Lo acerqué antes de que se metiera en un cuarto.

-"¿Quién?" ¿Por qué presentía que era Sakura?

-"No sép. Pero era bastante guapa"

Lo dejé ir, y se alejó con la chica. Mis ojos escanearon la sala, y me detuve a preguntarle a unos cuantos.

Ella estaba aquí.

Justo aquí.

Y eso era todo lo que yo quería.

Luego me percaté de una pelea cerca de la puerta principal. Gritos e insultos se escuchaban contrastando a la música.

Era ella.

Enterrando su rodilla en los utensilios de Harotori, y sus codos golpeando su cara.

Yo estaba detrás de ella en segundos, y agarrándola por la espalda. Falló un golpe, y luego empezó a patear mis rodillas.

La alejé de Harotori, mientras él intentaba detener la hemorragia de su nariz y seguía insultándola.

Su cuerpo se sentía cálido.

La llevé a un cuarto, Haratori enfurecido detrás de mí.

La llevé a dentro, y cerré la puerta con seguro en medio de la oscuridad, justo cuando vi su cara roja y caliente, mirándome con furia.

Y antes de que pudiera detenerme, me lancé sobre ella en la cama.

Gritó, mientras me agarraba de la camiseta.

Sus cabellos olían justo como los imaginaba, se sentían suaves y dejé que mis dedos los atravesara.

-"Ruda, ¿no?" Dije en un susurro antes de besarla un poco.

Sus dedos ajustaron aún más mi camisa, y ninguna palabra vino. Podía ver entre las sobras, sus ojos verdes abiertos y sorprendidos.

Su respiración era fuerte y sus labios estaban separados.

-"¿Syaoran?" La dejé acercarse un poco, su agarre en mí, desvaneciéndose.

Su voz fue necesaria para recordarme sobre el sueño que tuve con ella. Nunca he soñado con una chica. Nunca. Y nunca más lo volvería a hacer.

La empujé hacia a mí, firme; y tomé una buena mirada de ella antes de besarla en una forma que siempre recordaré.

Y ella no me alejó.

Shinsei Kokoro

Notas de traductora:

¡Fiu! ¡Otro capítulo terminado! Éste me tomó particular trabajo, ya que tiene más de siete mil palabras, pero fue un capítulo divertido en mi opinión.

¡¡¡MUSHÍSIMAS GRACIAS POR TODO SU APOYO CHICOS! ¡¡¡LOS ADORO!

Sin ustedes, mi esfuerzo sería en vano, ya que en verdad quiero que esta historia se propague por todo fanfiction, je, je. En serio, al menos que todo fanático de SS o de CCS lo lea.

El siguiente capítulo es mi capítulo favorito y si leyeron bien la última parte de este chappie, ¡ya saben a qué me refiero! ¡Un SS! Je, je.

Por fa, colaboren conmigo y déjenme sus opiniones, sean malas o buenas, (aunque prefiero las buenas jijijijij)

DEJEN REVIEW!