Gitana

Por Lizzig

Capítulo 8.

Una vez que termine de desayunar en mi habitación con Jayah, Salí en busca de Albert, que seguramente estaría listo para ir a buscar a la tía Elroy.

-Buen día Candy ¿Cómo amaneciste?

-muy bien Albert, estoy lista para ir en busca de la tía Elroy.

-ya veo, ¿Por qué no bajaste a desayunar conmigo?

-quería terminar de hacer mi maleta y así poder estar lista.

-ya veo pensé que no habías querido bajar - respondió un tanto decepcionado. – la verdad es que, Jayah me dio la misma respuesta que tu me acabas de dar y pensé que solo eran pretextos para no bajar. Después de todo ayer te retiraste por esa misma razón y ni siquiera volviste a despedirte de los Legan.

-es cierto! Lo siento mucho – respondí apenada.

-ya no importa – me respondió más tranquilo, pero con los ojos apagados.- será mejor que nos vayamos al hospital, Archie nos encontrara allá

Salimos de la mansión sin prisa, Albert no era el mismo de cada mañana, más bien iba en silencio y pensativo. Creo que se molestó por mi desaparición la noche anterior y por no bajar a desayunar por la mañana con él.

-¿vendrás a Lakewood con nosotras? -pregunte para romper un poco con el silencio.

-no puedo, hoy tengo varios encuentros agendados.

-ha ya veo – respondí en un hilo de voz.

-pero iré a recogerte en un par de días.

Esa sola respuesta, volvió a iluminar mi mirada y mis labios, que se curvaron en una sonrisa. Tal vez no estaba tan molesto como yo creía.

Al llegar al hospital, bajamos del auto y espere en vano que me tomara de la mano. Me di cuenta que me miro de reojo un par de veces, pero no era el mismo de siempre. Seguramente se había molestado conmigo por desaparecer como lo había hecho la noche anterior.

-estarás con ella solamente un par de noches en Lakewood. – me dijo de pronto

Yo sonreí tímida y asentí con un movimiento de cabeza.

-espero que no tengas que pasar ni una hora con los Legan, pero si es así, me dirás si te tratan mal.

-no te preocupes, he aprendido a sobrellevarlos.

-aun así, no quiero que nadie te haga pasar un mal momento. – trató de sonreír, pero note su tención. -¿ ..Sabes Candy? He estado pensando que tal vez yo mismo sin darme cuenta te estoy haciendo pasar un mal momento al hacerte hacer ese viaje a Nueva York. – dijo de repente

-no digas eso, a mí no me molesta hacer ese viaje….. No era algo que me esperaba, pero definitivamente, no me siento presionada.

Su mirada se clavó en mí, pensativo vi su rostro ir de la sorpresa a la molestia.

-pensé que no querías ir.

-pero si quiero ir – dije para tratar de complacerlo, sabia lo importante que era para él ese viaje - sé que estos dos días pasaran rápido, así que más rápido de lo que imaginas ya estaremos en camino a Nueva York.

Albert no me respondió, pero vi en su rostro un gesto que no pude descifrar, pensé que estaría más animado con mi respuesta, pero al parecer no era así.

Al llegar a la habitación de la señora Elroy , el fue interceptado por el médico, yo seguí mi camino hasta encontrarme con la mujer que había tratado de educarme en mi niñez.

-buen día Tía, veo que ya está lista para marcharse, - le sonreí mientras me acercaba a ella, su respuesta fue solamente un movimiento de cabeza.

-¿Cómo se siente hoy?

-me..jor - respondió suavemente con menor dificultad.

-me alegra saberlo, Lakewood le sentara muy bien, yo iré con usted por un par de días en lo que la señora Legan puede unirse a usted.

Me sentía un poco incomoda con ella, sé que la apreciaba y me preocupaba por ella, pero también era cierto que no había mucho que pudiera hablar con ella, era una extraña para mí.

Unos minutos más tarde apareció Albert en compañía del médico, ambos animaron a la señora Elroy.

Yo miraba a Albert, me preguntaba que lo tenía tan molesto conmigo. Quizá era mi falta de delicadeza al desaparecer la noche anterior.

Me costaba trabajo imaginar que Albert estaría molesto conmigo por algo tan superficial, quizá me hubiera reprendido, pero no se habría molestado de esa manera. Me preguntaba que estaba sucediendo, quizá se había arrepentido de hablarme de amor.

Estaba absorta en él, cuando miró hacia mí y me sorprendió analizando su rostro perfecto. Sonreí aturdida, tratando de ocultar mi nerviosismo.

Su sonrisa me atrapo en ese punto en el que últimamente me arrinconaba para soñar con él.

-¿estas lista? - se acercó a preguntarme, mientras el medico revisaba a la señora Elroy antes de dejarla partir

-si – respondí tímida

-te voy a extrañar. – me dijo al oído.

-yo también – dije en apenas en un susurro.

-iré por ti en un par de días.

-si – respondí alzando mi mirada hasta la de él, para sonreír feliz.

Salimos del hospital y la señora Elroy y yo subimos al auto que nos llevaría hasta Lakewood. Cuando el auto se alejó lentamente entre el tráfico de la ciudad, vi a Albert quedar atrás, parado en la cera donde nos despidió.

Aun sentía sus labios sobre mi frente y sus manos en mi cintura, cerré los ojos y regrese al momento en el que Albert se despidió de mí.

Sentí nuevamente su cercanía y su energía sobre mí, por un momento creí que me besaría, cuando se inclinó sobre mí. Finalmente beso mi frente, pero su mano se aferró con fuerza a mi cintura, atrayéndome hacia él.

Mi mano que aun reposaba en el bolsillo de mi vestido, encontró el talismán que me había dado Jayah unos días atrás, lo tome con fuerza y sonreí. Seguramente estaba funcionando a la perfección.

El viaje en carretera fue más rápido de lo que esperaba, de hecho muy rápido. No me dejo soñar con mi momento junto a Albert.

-hemos llegado, le anuncie a la señora Elroy, que también iba con los ojos cerrados.

El chofer ayudo a la tía Elroy a bajar, Ethel ya estaba a la puerta de la villa, esperándonos. Recordé que quería hablar conmigo la noche anterior y no estuve ahí para ella, tenía que disculparme.

Con lentitud camine detrás de la tía Elroy, fui siguiéndola paso a paso. Al llegar hasta la servidumbre, la saludaron respetuosamente, como era su costumbre. Ella les devolvió el gesto y continuo hasta su recamara.

Por su puesto yo fui con ella, para asistirla, le ayude a recostarse en la cama y corrí las cortinas, el día afuera estaba esplendido.

-¿quiere que abra la ventana?

-no

-entones querrá tomar algo, ¿una limonada o un te? – le ofrecí, como pretexto para salir de la habitación con premura. Quería hablar con Ethel.

-te – respondió en un monosílabo claro.

Me acerque a ella, para ponerle una manta en las piernas, cuando en la puerta se escuchó un toquido y después Elisa apareció.

-buenos días tía Elroy me alegra ver que ya llego.

-Elisa – exclamo la mujer, evidentemente sorprendida.

-no se sorprenda, sabía que vendría y decidí venir antes, para esperar a mi madre, que llegara quizá hoy en la noche o mañana muy temprano.

La señora Elroy me miro con insistencia al notar que Elisa me había ignorado como era su costumbre. Yo me sentí incomoda por la tía no por la actitud de Elisa.

-no….sa..ludas a Ca…ndy?

-hola… - se dirigió a mi déspota - ¿ya desayuno tía? Hare que le suban un poco de fruta.

-no te preocupes Elisa, yo me hare cargo de eso, sería mejor que tú le hicieras compañía a la tía.

-si tienes razón, yo haré un poco de compañía a mi tía, mientras tú te encargas de sus necesidades domésticas, de hecho podrías traer un poco de té para mí.

-pediré que lo suban con el desayuno de la señora Elroy.

Vi que la mujer me vio algo mortificada y quizá molesta, sé que no le agradaba la forma de tratarme de Elisa, pero también sabíamos que eso no iba a cambiar, al menos yo lo sabía y no tenía pensado ir contra corriente.

Salí de la habitación un tanto aliviada de no tener que estar ahí. Baje las escaleras lentamente, disfrutando del lugar y sobre todo de mis recuerdos. Reviví aquella primera vez que baje del brazo de Anthony por esas mismas escaleras, ya habían transcurrido muchos años desde aquel día, sin embargo yo podía verlo en mi mente como si hubiera sucedido ayer.

Eran recuerdos hermosos, el baile con mis tres caballeros. Tan buen mozos los tres. Fui la chica más feliz del mundo en sus brazos. ¿Dónde abra estado Albert en esos momentos?.

Seguramente habría estado en la cabaña del bosque, junto a sus animalitos.

Llegue hasta el recibidor, con la misma sonrisa boba que me caracterizaba, envuelta en mis mágicos recuerdos, no vi a Neil venir frente a mí.

Prácticamente choque con él, sentí sus ojos adentrarse hasta el fondo de mi alma, mientras el toque de sus manos quemaba la piel de mi brazo, bajo su contacto.

-lo siento, no te vi – dije a manera de disculpa, tratando de deshacerme de su agarre.

Sus ojos se encendieron en una llama indescifrable de odio y deseo. Yo escuche todas las alarmas de alerta sonar. Quise salir corriendo, pero su mano aun me tenía enganchada por el brazo.

-suéltame Neil.

Sin decir palabra, me arrastró hasta el despacho, forceje con él, pero no logre liberarme. En cuanto cerró la puerta y estuve a solas con él, sentí mi corazón golpear contra mi pecho, un mareo casi me hizo perder el equilibrio, situación que Neil aprovecho para tomarme entre sus brazos por la cintura. Aumentando la fuerza de su agarre conforme su rostro se acercaba al mío.

-suéltame…! -dije en un grito ahogado. – no te atrevas a hacerme nada.

Lo amenace en lo que yo creí era un grito, pero mi miedo apago mi voz.

-no hay nadie que te escuche, esta vez seré yo quien diga la última palabra, esta vez no podras saltar, ni salir ….

-¿Qué pretendes Neil? Suéltame.

-¿preguntas que pretendo?, bien sabes lo que hago aquí. ¿o es que acaso creíste que nunca tomaría mi revancha por tu negativa? – sus labios estaban casi sobre los míos, sentía su aliento bañando mi rostro. - yo te confesé mi amor y tú solo te burlaste de mí, desdeñando mis sentimientos….

-no fue así Neil… - trate de razonar con el - … yo no siento nada por ti , no podía aceptar lo que me ofrecías si no podía amarte, de haberte aceptado habría sido una burla….

-pero aceptaste a ese actorcillo y ahora pareces coquetear con William…. - dijo lleno de rencor, comenzando a rozar mis labios con los suyos. -¿Qué los hace a ellos tan dignos de ti?

-.. Neil….. yo no puedo amarte después de todo lo que me has hecho.

-eso podemos remediarlo, comencemos nuevamente…

Apenas termino la frase sus labios tomaron los míos con rudeza. Sentí su lengua explorar el interior de mi boca, y sus brazos estrecharme, hasta la asfixiante y desesperada sensación de ahogo.

Con desesperados intentos trate de quitármelo de encima, pero no pude, era más fuerte que yo.

Separo sus labios por un momento, para tomar aire. Yo quise quejarme y suplicarle que me soltara, pero no pude más que jalar aire y mantenerme consiente. Sus labios fueron nuevamente a los míos para poseerlos a su placer. Mi miedo aumento, cuando su mano soltó mi cintura, para bajar sobre mis caderas. Quise gritar llena de terror, pero solo sentí su lengua enredarse con lamia. Su burda caricia en mi cadera, logro que me mareara con más fuerza, apoyándome sobre el con todo mi peso. Un movimiento que no esperaba y que lo distrajo, aflojando su agarre sobre mi cintura.

Aproveche ese momento, para empujarlo con todas mis fuerzas, logrando moverlo de lado, liberándome de la prisión de sus brazos y su cuerpo. Me moví errática hacia un lado, adentrándome en el despacho.

De inmediato el tomo postura nuevamente y se apoyó sobre la puerta, asegurándola con el cerrojo.

-no hay escapatoria, esta vez no importa cuánto me repudies ni tampoco cuanto me huyas. De igual forma hare contigo mi voluntad.

Sus palabras me provocaron un escalofrió que me tenso al máximo. Pensé en gritar, pero bien sabía que las paredes eran gruesas y nadie me escucharía, tenía que buscar la forma de salir de ahí, por mi propio pie.

Metí la mano en el bolso de mi vestido, para encontrar valor, pero lo que encontré me lleno de esperanza. Ahí estaba el amuleto que Jayah me había dado. Lo sostuve en mi mano y lo apreté con todas mis fuerzas.

-cualquier cosa que pienses hacer, sabes que lo harás en contra de mi voluntad y Albert no te lo perdonara nunca.

-tus amenazas no me importan,

Caminó un par de pasos hacia mí. Sentí mi corazón acelerarse, pero no dude ni un segundo.

-…me dirás que mis besos no te gustan y que no sientes nada cuando te abrazo…..

Como tigre al acecho se acercó poco a poco. Hasta quedar a unos pasos míos. Sus movimientos se volvieron más rápidos, pero no certeros. Por el contrario, sus pies parecían haberse enredado entre ellos. Formando un nudo que lo mando al suelo. Momento que aproveche. Para correr hasta la puerta y con los dedos tembloroso logre abrir el cerrojo, que había puesto. Lo vi ponerse de pie y acercarse a mí, lentamente. Al parecer se había lastimado un tobillo al caer.

Torpemente gire el cerrojo y abrí la puerta apenas y a tiempo para salir corriendo, deje atrás a Neil que cojeaba dolorosamente.

Llegue hasta la cocina en una carrera vertiginosa, Ethel y el servicio de la villa Lakewod me miraron con asombro.

-esta palida señorita, ¿le sucede algo?

-…. No Ethel…. – respondí con el aliento aun entrecortado - …. Podrían llevarle el desayuno a la señora Elroy … ha si! un té para Elisa…. Por favor.

-yo lo llevare enseguida - respondió una de las jóvenes de la villa.

-¿y usted también quieres desayunar? – me pregunto Ethel sonriente.

-….solo quiero te.

Ethel no me dijo nada, pero me miro sorprendida. Minutos más tarde se acercó a mí y me dio la taza de té.

-aquí está él te - me dijo en voz muy baja.

Miro a las otras chicas y apenas se alejaron un poco de nosotras, ella aprovecho para hablarme en casi un susurro.

-¿está bien señorita Candy? Se le ve palida y alterada.

-..no …- la mire con asombro, me he de haber visto de verdad mal para llamar la atención de Ethel.-

-señorita Candy, el señor Andley me pidió que la cuidara muy bien, el sabía que esa familia Legan le traería problemas y a juzgar por como se ve, creo que la han molestado.

Sonreí llena de cariño, veía como Albert se preocupaba por mí y Ethel también, a pesar de que yo la había ignorada el día anterior cuando había ido a ver Jayah…

Jayah! –casi grite en mi mente, de repente recordé las bolsitas de terciopelo que me había dado para esos hermanos Legan.

-Ethel dime, en que habitación se quedara Elisa.

-junto a la de la señora Elroy…. – su mirada de desconcierto no detuvo mi mente acelerada que corría de un lugar a otro.

-¿y.. Neil?

-el señor Neil no se ha quedado en la villa, el solo trajo a la señorita Elisa a casa, pero se marchó.

-no, no se marchó y tampoco lo hará. – respondí con algo de enojo.

-¿él la ha molestado?

-….no…. pero no me gusta que este aquí.

Le di dos sorbos al té y me puse de pie, tenía que poner manos a la obra y regresarles a los hermanos Legan sus pertenencias.

-vuelvo en un momento Ethel.

-si el joven Neil anda por ahí, será mejor que se quede con la señora Elroy o por aquí cerca.

-si tienes razón – respondí recordando lo que acababa de suceder – solo iré a mi habitación por un momento y regresare, Elisa esta con la tía Elroy. Así que no creo que pase mucho tiempo con ella.

-lo siento mucho señorita Candy, se suponía que ellos llegarían mañana por la tarde, su encuentro con ellos seria breve, pero esos dos se adelantaron.

-no te preocupes, aprovechare el tiempo para pasarlo contigo. Ahora iré a mi habitación….- pensé por un segundo encontrarme nuevamente con Neil y me sentí verdaderamente atemorizada.. - Ethel si no regreso en unos quince minutos, ¿podrías ir a buscarme?

-claro que si señorita.. ¿pero no prefiere que la acompañe.?

-gracias pero no es necesario, volveré en seguida.

Salí de la cocina, mirando para todos lados, me sentía atemorizada de ver a Neil merodeando por ahí. Camine tan rápido que creo comencé a correr, hasta llegar a las escaleras, que subí de dos en dos.

Llegue a mi habitación y cerré con llave una vez que constate no había nadie ahí. Saque de mi maleta las dos bolsitas de terciopelo que Jayah me había dado.

Recordaba las instrucciones:

" regresárselo a sus dueños sin tocar los objetos directamente"

Aprovecharía que Elisa estaba con la tía Elroy y pondría su peineta entre sus cosas en la maleta, lo que me lograba poner ansiosa era la idea de devolverle el pañuelo a Neil, pero era quien más me importaba que recibiera el hechizo que Jayah había puesto para mantenerlo alejado de mí.

Sigilosa Salí de mi habitación y fui hasta la de Elisa, me deslice silenciosa por la puerta y me acerque hasta el tocador, aún no había desempacado sus cosas, por lo que busque su maleta y fui hasta ella para abrirla cuidadosa.

Oí ruidos afuera. Se escucho el abrir y cerrar de una puerta. Deje de respirar y mire cuidadosa la entrada de la habitación ¿Qué diría si Elisa me encontraba ahí?

Tensa y a punto de un ataque cardiaco, espere ansiosa el desarrollo de los movimientos afuera de la habitación, escuche unos gritos, que identifique de Elisa, me sentí aterrada al escuchar los pasos dirigirse directamente a la habitación.

Prácticamente avente la peineta dentro de su equipaje y Salí corriendo detrás de la cortina para esconderme. Escuche la puerta abrirse lentamente y enseguida los pasos que se hicieron al interior de la alcoba.

Yo deje de respirar. Mientras cerré los ojos deseando que no se percatara de mi presencia.

-maldita vieja.. !– la escuche decir, en un tono contenido

Escuche ruidos que identifique venían de su equipaje.

-¿Cómo llego esto hasta aquí? – escuche en apenas en un susurro.

Seguramente había encontrado la peineta. Los ruidos cesaron y mi corazón latió más rápido al no saber dónde estaba o que estaba haciendo.

Repentinamente la puerta se abrió y más pasos se escucharon. Se va! Fue lo que pensé comenzando a descansar. Pero por el contrario quede petrificada al escuchar una voz que reconocí de inmediato.

-¿Qué haces aquí?, debías estar con la vieja. –reconocí esas palabras en la miserable voz de Neil.

-esta insoportable, no hace otra cosa que pedir a la huérfana y encima quiere que le dé de comer.

-con más razón ¿por qué te apartaste?, deberías estar ahí con ella atendiéndola.

-se supone que estoy buscándola, así que vine a deshacer mi equipaje. Pero mejor dime que estás haciendo tú aquí. ¿no deberías estar tu tras la huérfana?

-se me escapo, pero lo único que hace es alargar su libertad, de igual forma hare con ella lo que ya tengo planeado.

-¿ya tienes todo listo?

-todo esta listo, hasta el último detalle.

-¿Qué es eso?...

La pregunta de Elisa, me petrifico de miedo, ¿era que acaso habían notado mi presencia?

-¿de qué hablas? –respondió Neil con fastidio.

-eso, ¿lo escuchas?

-yo no escucho nada.

-si… guarda silencio…..- yo misma preste atención pero no logre escuchar nada.

– ¿oíste?...era como una pesada puerta de metal que chirriaba al moverse y…. ¿escuchaste los pasos?

-si lo que quieres es que te deje en paz, solo dímelo, pero no inventes tonterías.

-no son tonterías, te digo que se escuchan ruidos extraños.

-esta mansión es enorme, es normal que haya ruidos.

-…. Tienes razón, lo mejor será que regrese con la vieja y tu apresurate a cazar a tu presa, mama llega mañana y ella no debe de enterarse de nada.

-no te preocupes, antes del anochecer todo estará hecho.

El hormigueo que sentía por todo mi cuerpo casi logro que me desmayara, pero no me moví ni para parpadear, mi respiración era tan leve, que no estaba segura de estar oxigenando mis pulmones.

-salgamos de aquí, no quiero que te vean en mi habitación, de hecho preferiría que no te vieran para nada. – respondió Elisa acida como siempre – será mejor que vayas a buscar a tu mascota.

-no sé dónde se metió, la busque hasta en su habitación.

-¿buscaste en la tumba de Anthony?

-no se me había ocurrido.

-anda vamos, yo regresare con la vieja y tu ve a buscar a tu mujercita.

Escuche los pasos salir de la habitación, una vez que se escuchó la puerta respire tranquila, pero no me moví, aún tenía miedo de que Neil o Elisa pudieran estar ahí.

Pasaron varios minutos, mucho, quizá poco más de media hora antes de que finalmente me pudiera mover y salir de detrás de las cortinas. No tuve mucho tiempo para mirar alrededor, apenas mis piernas respondieron para caminar, Salí veloz de la habitación.

Mire el pasillo y no sabía con certeza a donde ir, no podía encontrarme a Neil a solas, ahora sabía que tenía planeado algo en mi contra y no quería saber los detalles.

Metí mi mano en la bolsa de mi vestido y encontré la bolsa de terciopelo, que aún tenía, el pañuelo de Neil. ¿Cómo la entregaría ahora?

Camine hasta mi habitación y regrese sobre el pasillo. Volví a regresar y camine rumbo a las escaleras. Me volví a arrepentir y regrese sobre el pasillo.

Seguramente Neil se estaría quedando en la habitación de huéspedes junto a la de Elisa. Fui hasta ahí y pegue el oído a la puerta. No escuchaba nada así que me atreví a abrir la puerta y mirando cuidadosamente, descubri que estaba vacía y la valija de Neil descansaba al final de la cama.

Mire el pasillo, no había nadie. Respire profundamente para llenarme de valor y entre tan rápido como pude, avente el pañuelo en la cama, junto a la valija y Salí a toda velocidad.

Respiraba agitada, podía sentir la adrenalina viajar por mis venas y el miedo adormecer mis manos. Al cerrar la puerta completamente, escuche un carraspeo cerca de mí. Mire hacia el pasillo que llevaba a las escaleras principales y vi ahí parado a la causa de mis temores.

-¿me buscabas hermosa?

-…Neil…- respondí en un hilo de voz. -…busco a Archie.

-¿Archie? Bien sabes que esa no es la habitación de Archie.

No respondí nada, no sabía cómo excusarme por haber entrado a esa habitación, sobre todo porque no podía pensar en nada más que en salir de ahí. Al verlo acercarse lentamente me quede aún más paralizaba.

-no lo niegues, te han gustado mis besos y por eso mismo vienes a mí.

Metí mi mano al bolsillo, sentí la bolsa de terciopelo y detrás el talismán que me había dado Jayah semanas atrás. Lo apreté con fuerza y desee que me protegiera.

-señorita Candy -escuche que alguien me llamaba detrás mío. Me gire tan rápido como pude, para encontrarme con Ethel,

-dime Ethel ¿me necesitas?

-si señorita, la he estado buscando.

-puedes retirarte Ethel, Candy la buscara cuando haya terminado conmigo.

-es urgente… - respondió tímida mi salvadora.

-vamos Ethel, con permiso Neil.

-tú no te vas – me dijo, mientras me sostenía por la muñeca con fuerza.

-me haces daño, eres un bruto.

-por favor señorito déjela ir - se atrevió a decir Ethel.

-tú no te metas mucama irrespetuosa y tu ven conmigo – dijo lleno de furia, jalándome con fuerza.

Me jalaba con tanta fuerza que no podía detenerlo, estaba aterrada por lo que pudiera sucederme. Veía a Ethel que con desespero buscaba como ayudarme.

Con angustia trato de zafar la mano de Neil de alrededor de mi mano, la furia que salía por la mirada de Neil podía intimidar a cualquiera, pero Ethel no se amilano, yo por mi parte me jalaba con fuerza, provocando un fuerte dolor en mi muñeca.

Finalmente su agarre cedió y me vi libre de él, Ethel me abrazo por los hombros y automáticamente caminamos un par de pasos lejos de Neil.

-esto lo van a pagar.

-vámonos de aquí – le pedí a Ethel que temblaba cual hoja al viento, igual que yo.

Una vez que nos alejamos, Ethel me sugirió mi partida de ahí.

-creo que lo mejor será que se aleje de aquí señorita Candy.

-Albert vendrá por mí en un par de días, solo me mantendré alejada de él.

-quizá lo mejor sería que fuera a visitar el hogar de Pony.

-no te preocupes Ethel, no dormiré en mi habitación y seré precavida. – respondí apretando con fuerza el amuleto, dos veces ese mismo día me había traído protección al sentirme amenazada.

-¿pero en donde dormirá?

-contigo.

-pero señorita usted no puede dormir en los dormitorios de la servidumbre.

-no sería la primera vez y no quiero darle ninguna oportunidad a Neil a lastimarme.

-…está bien señorita como usted diga.

Me fui a la cocina con Ethel y pase ahí la mayor parte del día, quería salir corriendo a caminar y visitar los terrenos aledaños que me traian tantos recuerdos. Pero una fuerza superior me mantenía pegada a la casa, cerca del anochecer, le pedí a Ethel que mandara por mi equipaje a mi habitación. Mientras yo me fui a la habitación que compartiría con ella.

Al rededor de las ocho de la noche, Ethel apareció con mi maleta y un vaso con leche.

-aquí está su maleta y un poco de leche. Me mortifica tanto que tenga que dormir aquí.

-no te preocupes Ethel, este lugar está muy lindo. No te imaginas en todos los lugares en los que he tenido que dormir.

-es usted una cajita llena de sorpresas señorita, así que si me imagino todos los lugares donde ha pasado más de una noche.

-nunca me ha incomodado, por el contrario disfruto del momento.

-es usted adorable señorita – me sonrió maternal.

-no siempre Ethel – le respondí traviesa - por cierto donde están los adorables señoritos Legan.

-deben estar tramando algo muy malo, porque los dos están desaparecidos desde media tarde, incluso Mary ha tenido que pasar la mayor parte del tiempo con la señora Elroy.

-pensé que Elisa la estaba atendiendo.

-eso fue lo que llego diciendo. Nos instruyó a cada uno de nosotros diciendo que ella sería la responsable de la señora Andley.

-pues que le aproveche. – respondí con resentimiento

- no le aprovecho mucho, porque solo estuvo con ella un par de horas esta mañana y después de las tres ella y su hermano desaparecieron.

-¿Cómo que desaparecieron?

-nadie los ha visto, sabemos que andan por ahí, porque encontraron el auto del señorito, entre el bosque y sus equipajes están intactos.

-¿alguien los ha buscado?

-creo que cuando te traje la leche, iban a comenzar una búsqueda en el interior de la casa, en los alrededores nadie del personal los vio.

-¿por qué han esperado tanto?

-nadie lo había notado hasta las seis de la tarde que Rose los fue a buscar para servirles la cena, después que ellos no bajaron nunca. fue entonces que se comenzó a correr la pregunta entre todos, si alguien los había visto. El jardinero aseguro que no habían salido por la puerta delantera, en las caballerizas nadie los vio, Tim paso parte del dia por el cementerio y el bosque y no vio nada raro y por la cocina no salieron nosotras estuvimos ahí todo el día… así que deben de andar por ahí.

-que extraño. – respondi pensativa.

Me quede en silencio meditando los hechos y fue así que llegue a la conclusión de que algo malo había sucedido con ellos, habían desaparecido después de que pusiera entre sus cosas, los objetos que traían el hechizo de Jayah.


Gracias por acompañarme hasta este capítulo # 8

Paso bien rápido, apenas me dio tiempo de hacer algunas correcciones y subirla. Pero no quería dejarlo para después…..

¿Cómo ven lo de los Legan? … ¿quieren saber que les paso?... entonces nos veremos aquí a mitad de la próxima semana….

Y por supuesto no me iré sin agradecer sus review, gracias chicas. Siempre me ponen una sonrisa en los labios que dura hasta el siguiente capítulo.

Iris Adriana, Skarllet northman, Josie, mfloresmayes, guest (¿?) gracias por formar parte y darle vida a este fic.

A mis lectores silenciosos gracias por seguir conmigo, seguiré a la espera de escuchar su voz….

Pasen un estupendo fin de semana, aquí estaré en unos días…. Liz