CAPITULO 9: ESCAPES Y ENCUENTROS.
El destino une a Rei con el joven escolta Darien Chiba de la tierra en medio de peleas, huidas y un bello atardecer de Marte. Lo mejor es que ella no sabe quién es en verdad el joven terrícola.
PERSONAJES:
Yuichirou Kumada: Jefe de la guardia de la princesa Rei.
Darien Chiba: Nombre falso que tomó el príncipe Endymion para viajar de incógnito a Marte y conocer a su futura esposa.
Rei Hino: Princesa de Marte
Dos soldados de guardia observan a lo lejos como las tres princesas juegan con la cuadriga de caballos de la princesa Rei. De repente ambos soldados se cuadran a la vista de otro que con la insignia del dragón en el pecho ha llegado.
-¿Todo en orden?.- pregunta el joven alto de cabello castaño.
-Todo en orden capitán Yuichirou, tal como ordenó no hemos perdido de vista a la princesa.- responde uno de los guardias, Yuichirou Kumada mira las siluetas de las tres princesas, la silueta delgada de la pequeña Hotaru, la estilizada de la princesa Mina, y la de Rei…algo en ella no está en orden, si alguien sabe de memoria cada facción y cada detalle de su princesa era precisamente Yuichirou. Atribuye esto a las impresiones de hace un momento, debe estar aprehensivo solamente.
-Continúen vigilando atentamente.- acaba el joven capitán y se aleja, varias veces se vuelve para observar de nuevo las figuras de las tres princesas y al momento sacude la cabeza como desechando una idea recurrente.
Impresionado caminaba por las calles hermosas y estéticas de Marte el príncipe Endymion, las construcciones orientales junto con la alta tecnología marciana son impresionantes, lo asombra sobretodo la tecnología energética y como utilizan el calor propio de su planeta y las piedras preciosas para amplificar dicha energía, dentro de si piensa que a pesar de sus escrúpulos acerca de este compromiso, evidentemente una alianza así con Marte terminaría con todas las problemáticas energéticas de la tierra.
Luego sale un poco de la ciudad de Kyoto y atravesando una calzada de estatuas de animales extraños, entra de lleno a la zona comercial, el animado puerto de Rada, con su alta tecnología y energía magnética, sus terminales de puerto y cientos de naves que vienen y van lo deja boquiabierto, naves de todos los planetas llegan y salen del puerto de Rada, y en la parte posterior a los hangares, un mercado y todo un mosaico de lugares de reunión de los comerciantes y pilotos de las naves, la algarabía de voces llama la atención del forastero de la tierra, unos entran y otros salen de los lugares donde seguramente entran a tomar o jugar mientras esperan que su nave sea reparada o cargada de nuevo, evidentemente esta parte de Rada no es el lugar ordenado y perfecto en donde la nave de la tierra aterrizó, no es el hangar real, sino el hangar ordinario.
El príncipe camina entre los puestos del improvisado mercado del puerto donde muchos hombres y mujeres con os tradicionales kimonos marcianos ofrecen las diferentes mercancías a la gente que frecuenta el puerto, a Endymion le interesan las espadas y en uno de estos tendidos observa atentamente una bella katana marciana con filo impresionante.
-¿Le interesa señor?.- dice un anciano al joven.
-Buen filo y peso perfecto…- dice Endymion levantando el arma.
-Forjada en Marte por los mejores forjadores, ese filo ha cortado en su vida demasiados cuellos de Youma señor, garantizada, resistente al poder de fuego…ha, Usted no es de aquí.- dice el anciano que por momentos se dejó engañar por la vestimenta del joven.
-¿Cómo lo supo?.-
-Los marcianos percibimos las presencias de las personas señor, reconoceríamos a un marciano solo con su presencia, Usted no es de este planeta.- Endymion sonríe, pero de pronto alguien choca con él entre el tumulto de gente.
-Disculpe…-dice una voz queriendo parecer finida de una joven que con vestimenta normal, kimono cruzado, lazo a la cintura, botas y una cinta en el cabello camina entre la gente, en solo fracciones de segundo se cruza con Endymion, pero estas fracciones le bastan para reconocerla. ¡La princesa de Marte! ¿Qué hace aquí?, instantáneamente sus ojos la siguen y no tarda en hacerlo su cuerpo como obedeciendo a un extraño embrujo, entre la multitud de gente que circula en el mercado del puerto y sin poderse acercar mucho a ella, la ve y sigue de lejos hasta que la ve entrar en una de esas tabernas donde se reúnen los navegantes espaciales.
Entra la joven y entra detrás Endymion, la ve acercarse a la barra y preguntar al hombre que sirve.
-¿Sabes dónde puedo encontrar a Shin Naakane?.-
-Eso depende de quién le busca guapa…- dice el cantinero mirando a la bella joven.
-Si a mi me buscara alguien como tú linda, seguramente me dejaría encontrar…-dice un hombre envuelto en pieles, el traje típico de mercurio, acercándose a la joven, a distancia, Endymion observa todo.
-Necesito ver a Naakane, tengo un negocio que proponerle.- dice sin prestar atención a los hombres que la miran como embobados la joven, uno de las mercurianos, el que había hablado primero pon su mano en el hombro de la chica.
-Vamos linda, Naakane es un estúpido, igual puedo servirte yo para lo que necesitas.
-No me toque…- dice ella. Todos los amigos del descarado comerciante mercuriano ríen de buena gana.
-¿O qué? ¿vas a quemarme? ¡Porfavor belleza de Marte! Necesito que enciendas mi cigarro.- se burla el descarado hombre poniendo la cara con el cigarro cerca de la joven, pero esta, antes de dar tiempo a que los demás hombres del bar rían, de un movimiento rápido sujeta al hombre por el cuello y le coloca la cabeza entre su brazo mientras de la otra mano hace surgir una bola de fuego la cual acerca a la cara del asustado mercuriano.
-Se me está acabando la paciencia, por tercera vez, ¿saben o no dónde puedo encontrar a Naakane?.- todos en el bar se paralizan y guardan silencio ante esta escena, el brabucón capitán mercuriano es el más asustado mirando como la pequeña mano de la joven de Marte se acerca peligrosamente a su cara, un hombre se levanta del fondo del bar y se acerca a la joven que aún amenaza al mercuriano.
-Soy Shin Naakane preciosa, dispuesto a escuchar tu propuesta.- dice el hombre inclinándose en actitud caballeresca ante la joven, que lanza por el suelo al asustado tipo de mercurio y sigue a su mesa al hombre con traje samurái muy gastado, la gente del bar regresa a su algarabía habitual. La tripulación el comerciante mercuriano corre a ver qué ocurrió a su jefe, Endymion sonríe ante esta escena y procura acercarse más a la mesa donde la disfrazada princesa dialoga con el hombre de la armadura desgastada, sin embargo alcanza a escuchar.
-¡Esto no se queda así! ¡Esta belleza va a pagar caro el ridículo que me hizo pasar!.- es el molesto comerciante el que habla, Endymion lo ve salir del bar e instintivamente lo sigue, lo ve llegar a un grupo de guardias imperiales que vigilan esta conflictiva parte del puerto y decirles algo señalando al bar, Endymion se imagina lo que le puede ocurrir a la princesa si es que la llegan a detener los guardias y más si saben quién es, impulsivamente se dirige al lugar donde la joven habla con el navegante.
-Disculpe señorita…¿Es suyo un caballo rojo que lleva una silla negra?.-
-Si…¿Porqué?...-dice ella.
-Unos hombres se lo llevaron, creo que lo han robado.-dice Endymión.
-¡Maldición!...Aguarde Shin, volveré pronto.- dice ella al marino interestelar.-¿Quiere hacer el favor de indicarme hacia dónde llevaron mi montura señor?.- dice Rei caminando detrás del hombre y saliendo del bar. Sin embargo para su sorpresa el hombre la sujeta del brazo y la jala hacia la parte lateral del bar junto a una mesa solitaria -Por favor princesa, no utilice su poder en mí, soy amigo…- dice él observando que la sorprendida chica ya levanta la mano derecha, ante la palabra "princesa", Rei se perturba y calma un poco Endymión continúa bajando su mano de la boca de ella.-Es necesario salir del bar antes de que la guardia entre.
Un alboroto y llamas rojizas se dejan ver en la puerta del bar, los guardias imperiales ingresaron para detener a todos los involucrados en el pleito, y es bien sabido lo que pasa en Marte cuando quieren detener a alguien y este no se deja detener, la pelea entre los marineros del bar y los guardias imperiales da comienzo y seguramente terminaría con el bar calcinado,
Rei y el joven desconocido pasan desapercibidos y se acercan a la puerta, un guardia los ve y grita.
-¡Alto allí en nombre del real imperio de Marte! ¡Alto!,-
-¡Corre!.- dice Rei jalando al joven y ambos salen a la calle corriendo por entre puestos y mercancía derrumbada, atropellando gente y brincando cajas del mercado del puerto.
-¡Por aquí!.- dice Rei jalando al joven a otro callejón lateral, pero en vez de correr, se mete a una hendidura de la pared junto a la entrada de un hangar comercial lleno de cajas, el espacio es tan pequeño que los dos están muy apretados, a lo lejos se escuchan los pasos acelerados de los guardias imperiales, el joven sujeta a Rei por la cintura y la aprieta contra él dando la espalada a la calle, Rei cierra los ojos, el corazón le late como loco y se aprieta a su vez contra el desconocido, el guardia imperial pasa de largo, cuando sus marciales pasos se dejan de escuchar, Rei se relaja y se suelta del apretado abrazo con que tenía sujeto al joven.
Endymión también la suelta, y mientras Rei mira hacia afuera para comprobar que han perdido al guardia, él la mira embobado, le parece mucho más hermosa ahora, con esta ropa sencilla de ciudadana ordinaria que cuando bajó de la escalinata con ese traje hermoso, las rosas de rubor que se ven en su bello rostro por la carrera y el susto la hacen verdaderamente encantadora.
-Lo perdimos al fin, aunque creo que hicimos mucho alboroto…-dice ella, el joven sale del callejón y observa el desastre del mercado con los puestos destruidos y atrás, junto al bar, una enorme llamarada.
-Por cierto, gracias por salvarme…-dice ella.
-No fue nada princesa, me imaginaba lo que le pasaría si la guardia la detiene, o peor si alguien sabe que está aquí.-responde él, de pronto Rei se da cuenta de que el joven que la salvó es un alto y guapo chico, de cabello negro y ojos extrañamente azules que destellan con las lejanas luces, aunque viste kimono no es marciano, su voz y su presencia son imponentes, esos ojos hacen que el rubor que Rei tenía en las mejillas de haga mayor, de pronto se da cuenta que la forma como escaparon del guardia no fue seguramente muy propia.
-¿Y como sabes que yo soy…?.-
-¿La princesa?...porque la conocí esta mañana cuando llegó entre explosiones y pirotecnia a saludar a la comisión, y porque quien la haya visto una sola vez no la podría olvidar jamás…- con tono galante dice el joven.
-¿La comisión? ¿Eres parte de la comisión de la Tierra?.- dice ella sorprendida.
-Uno de los guardias personales del embajador Artemis. Darien Chiba.- se inclina él galantemente tomando la mano de la joven y besándola, Rei está acostumbrada a este
protocolo, siempre le besan la mano, pero este beso tiene el poder de quemarle la piel, y esos ojos azules que se levantan en cuanto la besan a mirarla de ese modo, avergonzada sin saber porqué retira la mano.
-Rei Hino de Marte, pero supongo que eso ya lo sabías.- termina ella.
-Lamento haber arruinado su reunión con ese…¿Comerciante?.- dice él.
-Pirata…Shin Naakane es un pirata.-asiente ella.
-¿Y qué tratos puede tener la princesa de Marte con un pirata?.- cuestiona él.
-¿Te parece si lo discutimos luego? En un momento este lugar estará rodeado de regimientos imperiales investigando los disturbios y comprenderás que no deseo ser encontrada aquí…¿Te parece si nos vamos a otro sitio?.- propone ella, Endymion está encantado, ¡Claro que iría con ella! Al mismo infierno si lo quería llevar.
-Si así lo desea Usted princesa.- dice él.
-Vamos, sígueme.- dice ella sujetándolo de la mano y llevándolo entre callejones hacia otro sitio.
Evidentemente la princesa sabía lo que estaba haciendo, caminaba jalando levemente de la mano al joven, él la miraba embobado caminar con seguridad, doblar esquinas y calles estrechas del planeta, llegaron al fin a un concurrido jardín, bellísimo en su decorado oriental, cascadas, puentes, farolas, algunas personas hacían ejercicio, con armas y sin armas, conforme se internaron los dos jóvenes en el parque Endymion observó a un anciano con varios niños en un claro del jardín meditando, tanto el anciano como los pequeños mantenían a flote una bola de fuego sobre sus cabezas y sus ojos cerrados.
Junto a un hermoso campo con árboles de hojas naranjas y florecillas rojas que al caer lanzaban chispas había una banca de mármol rojo, en que ella se sentó.
-Aquí es un lugar seguro, podemos hablar tranquilamente, ahora dígame, ¿Cómo me encontró? ¿me seguía? ¿alguien más sabe que estoy aquí?.-dice ella acercándose a él y acosándolo.
-Calma princesa, calma, le diré mi secreto si usted me dice el suyo…y nadie me ha seguido, estaba en Rada por otras razones…-explica él.-¿empieza Usted?.-
-Yo estaba buscando…-se detiene y lo mira, ¿qué demonios tiene este joven que le inspira confianza?-Una nave pirata. Necesitaba salir de Marte sin que la guardia o mi Padre se enteraran.-
-A mí su planeta me parece hermosos, ¿Porqué querría abandonarlo así?.-
-Porque cada año voy a entrenar a un planeta diferente, mis guardias personales Phobos y Deimos buscan y contactan a importantes guerreros y maestros de los distintos planetas para que accedan a entrenarme, desde hace tres años no hay nada que aprender en el tempo del sur, y necesito volverme mas fuerte para cuando llegue el momento.-habla ella.-Mi Padre y la guardia piensan que voy al templo a entrenar pero cada año salgo de Marte de incógnito y entreno fuera hasta el tiempo de volver a casa.-
-¿Para qué necesita entrenar una princesa?.-dice él.-Las princesas que conozco son distintas a Usted, excepto Makoto…-ella lo mira algo azorada de que un guardia trate así a la princesa de Júpiter.- Es decir, la princesa Makoto…-
-Entonces usted señor guardia de la Tierra piensa que el trabajo de una princesa es lucir joyas, vestidos, ir a bailes y pasar el día ociosamente…-habla ella despectiva.
-Al menos las princesa que conozco.-
-Si su conocimiento se reduce al de la princesa de la Luna comprendo que piense así.-molesta dice ella. Él sonríe, evidentemente la princesa de Marte conoce a su frívola prima Serena y por lo que se aprecia no le debe caer muy bien,
-¿Y según Usted qué debe hacer una princesa por su gente?.-reta él muy divertido del rumbo que toman las cosas.
-Una princesa es en primer lugar una servidora de su pueblo, debe conocerlo para poder amarlo, y debe amarlo para poder servirlo, siempre he pensado que la princesa es la primera que debe estar al servicio de la gente y de sus necesidades, y para eso debe prepararse en todas las áreas posibles con las que pueda ayudar y mejorar la vida de sus súbditos, eso es una princesa, y eso es lo que hago yo o trato de hacer día con día, por eso estaba en Rada, el año pasado entrené en Plutón, el rey Cronos me hizo favor de recibirme como discípula y aprendí mucho, junto con la princesa Setsuna que Usted debe conocer bien, es la hermana mayor de su príncipe…-
-La conozco, no se imagina cuanto la conozco…-habla él.
-Pues bien, este año iba a ir a Urano, en Urano hay guerreros sumamente poderosos, tienen control de tierra, técnicas de combate depuradas, y además, también tienen dificultades para abastecer el agua y escuché que tiene una nueva tecnología de tratamiento de aguas residuales que…-él se sonríe.
-¿Le aburro?.¿Darien?.-dice ella.
-No princesa, me impresiona, la veo tan interesada en las cosas de su pueblo que simplemente me pregunto si ese repentino deseo de ir a Urano no tendrá que ver con el rumor de que el príncipe Endymion está en Urano hospedado por el príncipe Haruka.-habla él, este era el momento de saberlo todo de una buena vez, el efecto es instantáneo, las bellas pupilas de amatista se indignan a la sola mención de ese nombre.
-¿Y por qué habría de interesarme a mí lo que haga o deje de hacer su soberano?.-
-Es solo que todos en la comisión sabemos del proyectado enlace matrimonial de nuestro príncipe con usted y yo creía que quizá su deseo de ir a Urano sería por..-
-Eso no sucederá, yo no conozco, ni amo ni he elegido este absurdo compromiso, eso es cosa de mi padre y casi estoy segura que se vio obligado por la Liga de Planetas, yo nunca me casaría por compromiso ni por razones de estado sin amar a la persona que me destinaran, y a su soberano no lo conozco siquiera así que puede ir desechando sus sospechas infundadas señor escolta real de la Tierra.-dice la princesa levantándose de la banca sumamente molesta.
-No se moleste majestad…yo no sabía esto, debe entender que desde mi posición..- pero algo dentro de él lo hace sentir espoleado su amor propio, ¿Qué se creía esta princesita caprichosa? Muchas antes que ella desearon y casi rogaron por llegar a ser las prometidas del príncipe Endymion de la Tierra.-¿En Verdad le repugna tanto unirse con nuestro soberano princesa? ¿Le han dicho cosas malas de él?.-
-No…todo lo contrario, me han dicho solamente cosas buenas, tanto mi Padre, como los embajadores, como Makoto y Ami, y no lo dudo, sé que es inteligente y sabido y que ama a su pueblo tanto como yo al mío, y que debe ser honorable y justo, no es en verdad a causa de él, no dudo que tenga todas esas cualidades que me han dicho…-
-Las tiene…es un excelente hombre, ya que tengo el orgullo de llamarme no solo su escolta personal sino su amigo.-
-Además, sé los beneficios que esa alianza traería a mi pueblo, lo sé muy bien, como princesa sé que debiera aceptar, pero como mujer…no es esa la vida que soñé vivir un día, no es así como soñé encontrar la felicidad.- habla al fin Rei.
-¿Y porqué permitió que la comisión especial llegara a su planeta entonces?.-intrigado él.
-Mi madre ha estado enferma, los sobresaltos que hemos vivido con la invasión supongo, además, como ya ha comprobado tengo un especial don para meterme en líos cuando estoy en la corte, discuto con frecuencia con mi padre por protocolo y esas cosas, y mi madre se preocupa mucho por mí cuando voy a combate.-
-¿Combate?.- más intrigado el príncipe.
-Sé que los ataques de Youmas no han llegado aún a su planeta, pero en Marte tenemos mucho tiempo impidiendo que atraviesen el cinturón de asteroides, en parte la paz de su amado planeta señor terrícola la debe usted a años y años de lucha que los Marcianos hemos tenido con Youmas para evitar estos ataques. Mamá se enfermó y los médicos dieron que necesita tranquilidad, si me oponía a recibir a la comisión iba a causarle disgustos, así que prometí comportarme y valorar la propuesta de su amado y admirado monarca…-
-¿Y ya sabe qué contestar princesa?.-ansioso sin querer.
-Aún no.- habla ella.-Pero ya hablamos mucho de mí, ¿Qué hay de Usted?.-
-Pues, solo soy un simple ciudadano de la Tierra, escolta del príncipe Endymion, vivo en la región Oeste de la tierra, en un lugar llamado Jubaan, con mi Madre y mi hermano, mi Padre murió cuando yo y mi hermano éramos pequeños y desde entonces he asumido responsabilidades que no son muy de mi agrado. Luego entré a la guardia real y el príncipe me apoyó con mis estudios…eso es todo, trabajo en la diplomacia y lo convino con mi carrera, es todo, yo no tengo tantas dificultades ni una vida tan…extrema como la suya princesa.-
-¿Y porqué estabas en Rada?.-
-Porque…bueno, es mi primer viaje a Marte, y deseaba conocerlo, no solo en la forma superficial que lo conocí al llegar, sino de verdad, sabía que desde mañana las ocupaciones diplomáticas de la comisión iban a absorberme por completo así que me escapé de mi habitación y me fui a Rada a dar un paseo.-
-Hasta que una princesa fugitiva lo interrumpió ¿no?.-dice ella.
-Pues, no diría exactamente que me interrumpió princesa, yo deseaba conocer las bellezas de Marte y creo que he conocido a la principal.- habla él mirando a propósito las pupilas moradas con sus ojos de cielo, ella siente un escalofrío recorrerla, ¡esos ojos de nuevo!.
-¿Quiere que le diga lo que pienso señor Darien Chiba de la tierra?.-
-Claro princesa.-
-Voy a agradecerle por salvarme en el puerto compensando su paseo perdido, ¿Quería conocer Marte? Pues lo conocerá, y de verdad, voy a mostrárselo yo misma.- dice ella sonriente jalándolo de su mano.-A no ser claro que tengas…algo más importante qué hacer.-
-¿Cómo llegar temprano a la cena de bienvenida por ejemplo?...no creo que mi presencia se note mucho si es que falto…¿pero la suya?.-
-Llegaremos a tiempo, ¡Ven!.- acaba ella divertida jalando al joven.-Vas a conocer de verdad lo que es mi planeta joven de la tierra.-
-Será un honor princesa.- dice él haciendo una reverencia.
-No…princesa no…Rei.-
-No podría.-
-Si me llamas así la guardia me va a encontrar en cuanto me des las gracias, ¿De acuerdo?.-
-De acuerdo.-dice él, luego la ve caminar y lanzar una pequeña llamarada hacia arriba y de entre los extraños y rojizos arbustos aparece el soberbio caballo de pelaje rojo con el que al vio correr en el desierto.
-Ese animal no lanza fuego…¿O si?.- dice él al verla montarlo.
-Solo si se lo ordeno…vamos joven escolta…no te pasará nada…-dice Rei subida en el caballo y alargando la mano al joven que sonriente sube al caballo detrás de la chica.-Sujétate bien Darien Chiba de la Tierra.- acaba ella, el príncipe se sujeta al delgado y maravilloso talle de la joven y esta jala la rienda del magnífico animal haciéndolo correr con inaudita velocidad por el parque.
NOTAS DE LA AUTORA: ¡Al fin se conocieron! Aunque definitivamente ya se enamoraron, el siguiente cap. será más romántico, y más interesante, ¡Lo prometo! Gracias por leer…sugerencias y comentarios son bien recibidos…...
